NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

AGRADEZCO POR LOS COMENTARIOS. LAMENTO LA DEMORA EN PUBLICAR PERO YA SABEN QUE SI ME RETRASO, HARÉ LOS CAPITULOS MÁS LARGOS. ABRAZOS MIL.

SAIAI( amada)

CAPITULO 40

El sonido del choque de las espadas, los dientes apretados y el sudor, la testosterona en el aire, la combinación perfecta para un cócktail mortal.

Kagome olía la sangre en el aire, las tripas se le retorcían otra vez.

Los youkai se enfrentaban sin freno, chocaban y se golpeaban, forzándose mutuamente a secarse la sangre de la boca y levantarse a luchar, la adrenalina corría por la arena embriagándolos de poder…

La saliva se arremolinaba en las bocas de los presentes, los corazones latiendo apresurados, siete pares han combatido, quién será el siguiente…

Los nombres colocados en un casco de metal, Rin extrajo el primero, Lord Ryusenki

-"Ah! Por fin te veré luchar Lord Dragón"

-"Así parece Shintaro Sama"

El dragón se relamía, cómo iba a disfrutar de destrozarle los huesos al pobre youkai que le toque en suerte luchar con él, hacía círculos en el aire con su katana y demostraba movimientos de destreza frente a un enemigo invisible…Rin sacó el otro nombre

-"Sesshomaru Sama, Lord del Oeste"

La cara del Daiyoukai del Sur palideció y su corazón casi se detuvo ¿Qué dijo? Debe haber un error, ojalá haya un error

-"Ryusenki ésta será una gran demostración de poderes, dos grandes potencias se enfrentan para comparar fuerzas, eso es inesperado…Pero augura gran diversión!"

Todos se acomodaban alrededor de la arena, nadie se quería perder de nada. Kagome y Sango entraban a la plaza, Sesshomaru se quitó la chaqueta de su equipo de entrenamiento y se lo arrojó a su mujer, las miradas se encontraron, el vínculo los calmaba comunicándoles que todo estaba en orden, Sesshomaru asintió a su Miko, y se preparó para la contienda.

El youkai kuma en medio de ambos contrincantes dio la orden de comenzar

-"Ajime!"

Los dos Lores se abalanzaron uno sobre el otro chocando las katanas, los movimientos hábilmente desarrollados en ambos casos daba a conocer a los espectadores que ninguno de los luchadores eran para tomar a la ligera. Luchaban con fuerza, caían, se levantaban, se revolcaban. Las katanas pasaban muy cerca de los cuerpos y las garras habían marcado la carne, los youki se enfrentaban resintiéndose, el chisporroteo de energías salpicaba a los espectadores.

Mientras en la habitación de Kikyo, Inuyasha la arrojaba sobre la cama

-"Cómo se te ocurre faltarle el respeto a Sesshomaru frente a los demás Lores Kikyo?!"

-"A mí no me importa un mierda tu hermano Inuyasha y tú tampoco, te comportas como el cerdo que eres"

-"Así que ahora soy un cerdo eh?"

-"Sí, o acaso no tienes ojos para ver la cruel realidad"

-"Pues ya me aceptaste como pareja y cortejante, ya te marqué con mi esencia, eres mía Kikyo y nada puede cambiar eso ahora"

-"Eso dices tú Inuyasha, si yo quiero me voy de aquí ahora mismo"

-"Pues ya te dí esa posibilidad y no la aprovechaste así que vete acostumbrando a obedecer a tus alfas, o la pasarás realmente mal en Occidente, piénsalo bien, Kikyo, ya que tu estadía en el Oeste durará poco más de qué serán, unos…¿Mil años?"

Inuyasha se retiraba, un zapato le rozó la cabeza, el mestizo cerró la puerta dando una carcajada muy fuerte seguida de un portazo. El poder de ser beta de una manada tan polifacética, le estaba comenzando a gustar, nadie había por encima de él más que Sesshomaru y Kagome por supuesto. Sentía la sangre Inu vibrar en su interior, su hermano le estaba enseñando a mandar de las maneras más extrañas pero curiosamente, funcionaban. Continuaba su camino hacia la arena de lucha, pasaba por el salón principal, miraba las pinturas que tanto lo habían impresionado días antes, y cuando pasó de reojo, un cuadro le llamó la atención, se volvió a ver, lo que encontró casi causa el desmayo del Segundo de Occidente…Al lado derecho de su propia pintura estaba el retrato de una mujer hermosísima, su piel, blanca su cabello maravilloso y su rostro…él lo conocía bien…hacía más o menos trescientos años que no lo veía…Su madre, Izayoi.

-"Mma- mamá? ¿Mamá?"

Sus ojos se llenaron de lágrimas, estaba shockeado pero muy feliz de verla otra vez. Su pintura estaba entre el retrato de su padre y el suyo, Sesshomaru le había dado el lugar que le correspondía a quien había sido parte muy importante de la historia del palacio de Occidente y la familia Taisho.

-"Sesshomaru…"

Inuyasha sabía que esto era obra de su hermano. No entendía cómo funcionaba su cabeza, pero estaba agradecido de que le hubiera traído de vuelta a sus raíces, de nuevo le daba su lugar en palacio, no sólo a él sino también a su madre, un motivo más para responderle como beta y como hermano…

Sesshomaru arremetía una, otra y otra vez, contra un agotado y bastante maltratado Youkai Ryu, que intentaba ponerse de pie, las katanas chocaron una vez más, Sesshomaru luchaba con una katana común ya que Bakussaiga y tokkijin eran muy peligrosas para un simple entrenamiento. L a lucha se extendió por más de cuarenta minutos, todo un récord, las katanas habían volado fuera de la arena, continuaban con las garras y las zarpas, el Ryu youkai agarró a Sesshomaru y lo empujó con todas sus fuerzas, el Lord del Oeste se estrelló contra una pared de rocas. La sangre chorreaba de las bocas y los cuerpos de ambos Daiyoukai, estaban lastimados y cortajeados.

Sesshomaru se incorporó muy velozmente, embistiendo a Ryusenki con gran fuerza, éste intentó resistir, pero falló, la potencia del Inu youkai era descomunal, lo revolcó por el piso, lo levantó por sobre su cabeza y lo arrojó fuera de la plaza de armas, Sesshomaru luchaba con el cincuenta por ciento de su verdadera fuerza, el dragón cayó sobre las escalinatas de roca de la entrada del palacio quedando inconsciente, un sanador lo atendió de inmediato, la batalla había terminado.

Los aplausos y congratulaciones no se hicieron esperar, Rin revolvía los nombres una vez más, Las luchas continuaban.

*******************Con Náraku**********************************

En el palacio del Este Kanna relataba las visiones del espejo a un Náraku muy alterado

-"Y en estos momentos, se encuentran luchando en una arena, el Señor del Sur quedó muy mal. El Señor del Oeste, si bien está lastimado, está tranquilamente observando las siguientes peleas Náraku"

-"Maldito hijo de puta, ese dragón no sirve ni para una mierda! Odio a Sesshomaru pero, cómo no lo mata de una vez, lo reviví inútilmente, no me sirve para un carajo, MIERDA!"

Las bandejas las sillas, todo volaba por los aires del palacio del Este

-"Y ese malnacido, de Shintaro qué es lo que hace?"

-"Hasta ahora nada, disfruta de las peleas constantes entre la Miko de Inuyasha y Sesshomaru"

-"De Inuyasha y Kikyo sabes algo?"

-"No Mi Señor, nada…"

Mentía de la manera más flagrante y desvergonzada, había observado todos los acontecimientos del palacio a través de su espejo. Pero para los fines de quedarse con Náraku, éste no debía averiguar el paradero de Inuyasha y de la Miko de arcilla, Y si se enteraba no sería por ella.

-"La puta madre dónde mierda están? Kagura! Byakuya!"

-"No han regresado aún, Náraku"

-"Hakudoshi tampoco?"

-"No. Lo siento"

Náraku se echaba en el asiento bebiendo en una gran copa de oro y plata, el mejor licor del palacio de Oriente, Kanna mantenía la mirada fija en él. El hanyou, estaba hundido en sus pensamientos, el odio le carcomía las entrañas. Nadie sabía nada de Inuyasha por consiguiente de Kikyo. Mantenía la mirada en la copa y apretaba los dientes, ya se había olvidado de que Kanna estaba con él, esperando alguna directiva. Suspiró hondo, y levantó la vista a la jovencita. Pálida, bella quién sabe por qué parecía una escultura de mármol blanco, Kanna le recordaba un poco que había algo de belleza en su mundo miserable, Kagura ya lo tenía cansado, ese carácter horrible, que al principio le causó gracia ahora lo desquiciaba y su eterno interés en Sesshomaru le causaba repulsión, pero la pálida criatura siempre le era una brisa fresca en medio de sus tribulaciones. Náraku la miraba, su cuerpo estaba cambiando, se estaba estilizando y acentuaba sus redondeces, reforzando sus curvas. ¿Cuántos años tenía? Ni él lo sabía.

-"Kanna"

-"Sí, Náraku"

-"Cuántos años tienes?"

-"Acaso no lo recuerdas, Mi Señor"

-"Si te lo pregunto es porque no lo recuerdo niña…"

-"Catorce, hace cuatro que me separaste de tu cuerpo, me creaste con la apariencia y la mentalidad de una niña de diez años"

Náraku se felicitaba mentalmente, sus extensiones le salían cada vez mejor, sólo que todas eran masculinas, con Kagura había cometido un grave error, Kanna era la última oportunidad que le daba a su lado femenino. Observando a la jovencita, comenzó a descubrir que era bastante atractiva a su parecer.

-"Acércate, Kanna, siéntate a mi lado, la espera se hace insoportable…No deseo beber sólo"

La espectral Kanna, se sintió muy agradecida del descontrol emocional de su Señor, al parecer sus hermanos extensiones, no cumplían con lo requerido por Náraku, ella aprovecharía para aplacarlo y darle el consuelo si fuera necesitado, si bien conocía las perversiones de su youkai origen, esperaba poder experimentarlas junto a él. Caminó desde dónde se encontraba, cruzando el salón hasta el sillón donde Náraku le extendía una mano para ayudarla a tomar su lugar junto a él.

-"Aquí estoy mi Señor Náraku"

**********************En el palacio del Oeste****************************

La lucha de sango con un youkai de alto rango había sido espectacular, se había considerado la mejor de la tarde junto a la de Sesshomaru y Ryusenki, todos los nombres extraídos se volvían a colocar dentro del casco para un nuevo sorteo. Era un entrenamiento así es que mientras más veces lucharan en la arena más completo estaría. Ahora Rin revolvía una vez más

-"Kagome Sama Dama de Occidente"

Kagome se preparaba para la lucha, tomaba una katana, su manejo de armas era bastante bueno, con el arco era mejor, pero su fuerte decididamente era el manejo del reiki, Rin sacaba otro nombre…Ella aspiró una bocanada de aire, llamando la atención de los presentes, la curiosidad ahora era insoportable para los espectadores

-"Se-Sesshomaru Sama…Señor del palacio del Oeste"

El Daiyoukai se estremeció cuando lo nombró, no deseaba luchar con su Miko, ella estaba un poco alterada y no quisiera molestarla más, pero no podía negarse a la lucha de entrenamiento.

-"Oh! Esto será muy interesante!"

-Vaya, Sesshomaru Sama no vayas a asesinar a tu pareja, recuerda que los humanos son my débiles"

En ese instante Inuyasha entró en la plaza de armas, observó lo que sucedía, no le gustaba para nada ya que él sabía cuánto poder guardaba Kagome en su interior, y si por alguna razón ese poder salía, nada bueno sucedería, Kagome esta mañana estaba alterada, su reiki había estado haciéndoles cosquillas durante el transcurso del desayuno volviéndose más que molesto, se notaba que algo le sucedía, el comportamiento de Ryusenki la había molestado más allá de lo imaginable, ella estaba rodeada de un aura peligrosa. Acercándose a Sesshomaru, le habló con más sinceridad de lo que había hecho en doscientos años

-"No lo hagas, ella está fuera de sus cabales normales"

-"No te metas, Inuyasha"

-"Sabes que digo la verdad, ella está fuera de sí, y cuando eso sucede el resultado siempre es desastroso, ella ha estado a mi lado cuatro años, yo sé de lo que hablo, Sesshomaru"

El Daiyoukai miró a Inuyasha, vio la serenidad en los ojos y pudo oler su preocupación, después de todo algo de humano tenía y sus cambios de aroma eran fáciles de percibir. El mestizo no mentía

-"Monje, Tajiya"

Todos se reunieron mientras tomaban distintas armas con ellos, disimulando, Sesshomaru comenzó el interrogatorio.

-"¿Qué le sucede a la Miko?"

-"Pues en el dormitorio se mostró bastante alterada, Mi Lord"

-"Ella es peligrosa cuando está fuera de sí Sesshomaru Sama"

-"Me toca entrenar con ella, ya sabemos cómo es, no va a querer retirarse, así es que si se sale demasiado de contexto, éste deberá someterla. Estén atentos para asistirla en ese caso"

-"Sesshomaru"

Él se dio vuelta para ver a Inuyasha

-"No la lastimes"

-"A diferencia tuya hanyou, éste sabe manejar su poder, ella es mi pareja qué te hace pensar que la lastimaría"

-"No me refiero a tu fuerza…"

Inuyasha se dio la vuelta y regresó junto a los demás, Sesshomaru se quedó mirándolo, comprendió que el pedido de su medio hermano se refería a no dañar el corazón de la sacerdotisa como él había hecho tantas veces. Sesshomaru asintió y tomando su katana se colocó en posición de combate.

Kagome por su parte no comprendía de qué se trataba toda esta parsimonia, pero ahora debía entrenar y con su poderoso marido. Decidió no pensar en nada más y concentrarse en la lucha.

Sesshomaru muy calmado esperaba el ataque de la sacerdotisa, pero no llegaba, Kagome estaba midiendo su fuerza, ella sabía que Sesshomaru era muy fuerte dejaría que él atacara primero. Sesshomaru no esperó más y arremetió contra ella. Las katanas al chocar hacían chirridos estridentes que provocaban a los espectadores apretar la mandíbula. Golpeaban una y otra vez , con fuerza , pero Kagome parecía estar en franca desventaja, su pareja la estaba derrotando, luego de casi treinta minutos de lucha, el sudor de la frente de la joven se escurrí por sus ojos, ardiendo como si fuesen brasas. Si bien Sesshomaru se contenía de atacar con toda su fuerza, Kagome era bastante resistente y los sucesivos embistes tenían a Sesshomaru jadeando del otro lado de la arena, estaba tan orgulloso de su pareja, él sabía que si fuera un verdadero combate, con sólo un pulso del reiki de Kagome todo terminaría, pero debían entrenar sobre las falencias de la Miko, y la espada era un arma que le sería más que útil a la hora de luchar. La katana de Sesshomaru le propinó un golpe muy fuerte que provocó que la Miko se estrellara contra la pared a sus espaldas. Estaba harta y cansada, su reiki comenzaba a elevarse y se transmitía a la katana entre sus manos y a su pareja a través del vínculo, llamando la atención de Sesshomaru hacia ella. La sentía hastiada y enojada, su corazón latía muy veloz y la rabia la estaba rebalsando, el Daiyoukai, continuaba con las embestidas y Kagome estaba siendo revolcada más seguido cada vez. Ella se ponía de pie y limpiaba su uniforme escolar, Inuyasha conocía esa costumbre.

-"Está limpiando su uniforme Sesshomaru!"

Sesshomaru lo miró sin comprender, pero sí comprendió los rostros de su manada, todos ellos estaban consternados, algo sucedería y parecía no ser algo bueno. El Lord del Oeste haría caso del silencioso consejo, se preparó como para recibir el ataque del monstruo más poderoso, y esperó pacientemente. Las gotas de sudor de su mujer corrían por el borde de sus mejillas hasta la barbilla, el cabello estaba atado en una cola de caballo alta, la sangre brotaba de las heridas de batalla, ella con su uniforme… así la había conocido, así se había enamorado, se sentía pleno ante la imagen de su poderosa sacerdotisa, su entrepierna comenzaba a despertar, el poder era inmenso y atractivo. A bestia sudaba en su interior, la sangre de su Miko lo llamaba a salir a jugar, los ojos teñidos, una estrella tan roja como la sangre de Kagome rodeada del oro más profundo, observaban el maravilloso espectáculo, la sacerdotisa blandía la katana ahora con maestría, su potencia brotaba por los poros, pero su aura se teñía de un youki muy distinto al rosa puro de su reiki, algo malo le sucedía a Kagome, todos podían notarlo.

"Nuestra pareja está rodeada de energía demoníaca, ¿qué significa eso?"

"No lo sé, pero hay que estar atento"

"No hieras a nuestra pareja"

"Hn."

Sesshomaru levantaba la katana, invitando a Kagome a atacar. Ella decidió no esperar más. Corrió hacia Sesshomaru, intentaba golpearlo, los estallidos del metal sacaban chispas. El Inu, sentía las vibraciones de los golpes en sus manos a través de la empuñadura de la katana, cada vez más fuertes ¿Cómo podía ser?. Debería estar agotada y cada vez tenía más fuerza, los pensamientos sacaban a Sesshomaru de contexto, el olor a miedo que le llegaba a través del aire, su manada estaba asustada. Un segundo de distracción, y el golpe implacable lo estampó contra la pared, haciendo que la katana vuele de sus manos, sangre brotaba de la comisura de la boca del Daiyoukai sorprendido

-"¡Qué diablos te sucede Sesshomaru, levanta tu espada y pelea!"

¿Esa era la Miko? ¿Pero qué es lo que le sucede?, el Lord del Oeste recogió su katana y se secó la sangre, se puso en guardia una vez más, Kagome comenzó a reír por lo bajo

-"Eso es… Mi Señor, jejeje, eso es…"

Sesshomaru, olfateaba el aire. Kagome olía a frutas frescas, era su aroma, si no fuera por sus actitudes, todo debería ser normal. Ella se limpió la tierra del uniforme una vez más, él ya sabía lo que eso significaba, Inuyasha apretaba los dientes, la plaza de armas de a poco se había llenado de espectadores, el poder que se arremolinaba por sobre el estadio de entrenamiento había sido demasiado como para ignorarlo y no acercarse a ver a sus Señores batallar. Los youkai estaban asombrados de la fuerza que demostraba la humana, sabían de su poder de Miko y de su maestría en el manejo del reiki, pero ahora estaba peleando con las manos, no con su energía, caía y se levantaba, atacaba una y otra vez a su Señor, éste estaba comenzando a cansarse, la Miko demostraba su poder de luchadora cuerpo a cuerpo, bastante respetable, ella era sin dudas merecedora del respeto de Occidente y digna compañera del Lord cardinal. En uno de los choques de katanas sus rostros quedaron a milímetros uno del otro, sus ojos se clavaron en los del otro, el amor, la pasión, la lucha, la adrenalina, el reiki, el youki una explosión los tiró hacia atrás, separándolos. Ella se arrastró hacia la katana y luego a Sesshomaru él la observaba mientras se ponía de pie, ya casi no tenía fuerzas y continuaba buscando luchar con él. El Daiyoukai se le acercó y le tomó las muñecas deteniéndole las manos.

-"Miko, basta"

-"Suéltame y levanta la katana"

-"No. He dicho basta!"

-"No me importa lo que digas, pelea! Pelea maldito youkai!"

Los presentes estaban fascinados con el valor de la Miko, la manera de enfrentarse a Sesshomaru, la fuerza, la sangre, estaban extasiados.

-"Sacerdotisa, sométete"

-"Jamás, pelea youkai!"

La sangre se calentaba en el cuerpo de Sesshomaru, la bestia se agazapaba para atacar, estaba excitado a más no poder, su hembra lo desafiaba con una mirada feroz, y eso lo volvía loco. El aroma a frutas frescas era ahora aroma a frutas salvajes, la excitación se hacía cargo de la situación. A pesar de ello, se contenía, Kagome no actuaba normal para nada, en ella no había más que sinceridad en sus palabras y en su aroma.

-"Suéltame, hanase!"

Ella luchaba contra su férreo agarre, la manada se acomodaba en sus lugares muy nerviosos

-"Cálmate Miko, ya terminó"

-"¿Qué terminó? Levanta la espada otra vez!"

-"Cesa en tus ataques a éste o te llevaré al hombro delante de todos Miko!"

-"Inténtalo maldito!"

Sesshomaru soltó las muñecas de Kagome para alzarla y echarla al hombro, ella sería transportada igual que Kikyo, frente a todos en palacio, no lo permitiría

PLAFFF!

Un siseo generalizado, y el silencio sepulcral, era todo lo que se oyó en la plaza luego de la tremenda bofetada que Kagome le propinó a Sesshomaru, La fuerza que usó y el reiki le dejaron los cinco dedos de la mano marcada en la mejilla. El Daiyoukai no cabía en su asombro, no sabía si reírse a carcajadas o devolverle la cachatada, algo sí sabía, no podía quedar como un débil frente a los demás, mirando a su manada volvió la mirada a su esposa y la tomó del cuello, levantándola en el aire, ella pataleaba, él gruñía ajustando la presión sobre ella, al presionar la garganta de su amada presionaba su propio corazón, que se rompía entre sus manos, pero tenía que hacerlo, los humanos frente a él lo sabían, clavaron sus ojos en él, observando el espectáculo, ante la mirada de los demás youkai. Los Lores disidentes también apretaban los dientes, a Ryusenki no le gustaría presenciar la muerte de la mujer bella que tanto le gustaba, y a Shintaro no le convenía la muerte de Kagome, no todavía, Sesshomaru debía morir junto a ella, a Náraku no le agradaría eso, y Hikaru pagaría las consecuencias.

Rin hundía la cara en el pecho de Kouga y comenzaba a llorar, Sango clavaba las uñas en la mano de Miroku, él por su parte no lo sentía, estaba helado mirando a Sesshomaru.

El Daiyoukai aflojaba la presión de la mano, no deseaba dañarla, solo aparentarlo, pero Kagome estaba tan cansada, que con un pequeño golpe de youki por parte de él ella se desvaneció entre sus dedos. La soltó para que cayera al suelo. Todo se veía muy real.

Sesshomaru miró a su manada

-"Llévenla a la habitación y búsquenle un sanador"

Inuyasha caminó frente a él con la mirada de desprecio más fría que tuvo jamás, el Lord Occidental gruñía por lo bajo, Inuyasha respondía el gruñido, sus ojos eran rojos y su rostro estaba cruzado con dos marcas, a pesar de su bestia, estaba en control. Se agachó y la tomó entre sus brazos.

Sin decir más los humanos y Kouga se abalanzaron sobre ella, Sesshomaru dio la vuelta y se retiró. Los entrenamientos continuaron toda la mañana hasta pasado el mediodía. El Daiyoukai entró a su habitación y una vez que cerró la puerta se acercó a la cama a ver a Kagome, Inuyasha le enseñaba los dientes y cubría a Kagome con su cuerpo, a Sesshomaru lejos de molestarle, le agradó la forma protectora con que su medio hermano se comportaba con la Miko.

-"Cálmate Inuyasha, yo jamás lastimaría a mi pareja"

-"Casi la matas asesino, y ella lo sabe. ¿Qué harás cuando despierte? ¿Cómo le explicarás que no deseaban asesinarla, piensas que ella te creerá?"

Verdad absoluta, ahora que lo pensaba, Kagome no supo que matarla no fue nunca su intención, ella sólo recordará su presión sobre su cuello, como aquélla vez en las escaleras del templo Higurashi él le había prometido que nunca le haría daño, había apretado su cuello hasta casi desmayarla, tampoco había deseado matarla pero entonces ella había creído que sí. Ahora no sería diferente, no sabía qué iba a hacer cuando despierte.

-"Si, yo demostraba debilidad frente a todos los youkai en la plaza, hubiera sido un desastre, debía limpiar mi honor y controlar a la Miko, de manera segura y que pareciese real."

-"Keh!. Tremenda bofetada, jaja.

-"Hn."

Todos se miraban, Sesshomaru estaba con su rostro en el cuello de Kagome, él aspiraba y resoplaba. Rin se acercó a él y le acarició la cabeza

-"Ella estará bien papá, no te preocupes"

Sesshomaru puso su mano sobre la de Rin

-"Ella no está bien. Actúa de manera extraña, algo le sucede no sé qué hacer"

-"A qué te refieres Sesshomaru"

-"Kagome actúa como si fuese otra persona, su reiki está desbocado, si Sesshomaru no la desmayaba, ella lo habría purificado sin dudarlo"

-"¿Estás seguro Miroku?"

-"Absolutamente, sus energías reaccionaron de manera extraña en la arena de lucha, hay que averiguar qué le sucede"

-"Kikyo debe saber"

-"Kikyo desea a Kagome muerta, Inuyasha, hay que buscar otra solución"

Mientras hablaban Sesshomaru salió a gran velocidad

-"¡Dónde vas!"

-"Inuyasha!"

Inuyasha corrió detrás de él

-"Aguarda, iré contigo"

-"NO! Si algo me sucede, el Oeste necesitará un Señor y tú tienes el deber de cumplir"

-"Yo? Pero…"

-"Tú eres el indicado Inuyasha, cuídalos, yo regresaré pronto"

Envuelto en su nube de youki Sesshomaru desaparecía a través de la barrera montado en AhUn. Inuyasha lo observaba, todo estaba a su cargo ahora. No sabía ni por dónde empezar. Kagome era lo más importante ahora, por el momento no pensaría en nada más…