-WHAT?! ¡¿Qué tu quieres qué?!-exclamó el americano completamente anonadado mirando a la decidida chica con los ojos abiertos de par en par.
-Sí, quiero entrar en la guerra-repitió ella mirándolo con determinación pues estaba más que decidida a vengar a los suyos.
-Okay…-cedió Alfred con un suspiro- Pero no podemos arriesgarnos a enviar a tus tropas sin entrenamiento, envíame a tus mejores pilotos, yo los entrenaré.
-Yo también quiero entrenar-dijo ella sujetándolo de la ropa- no me quedaré aquí mientras mis hombres luchan en la guerra…
-María…-comenzó el rubio mirándola fijamente a los ojos-No sabes cómo es esta guerra, la que tuve contigo no es nada, la que tuviste con España o Francia no se compara con esta…
-Escúchame bien, gringo-dijo la morena soltando una patada al suelo-Iré a luchar a Europa así tenga que irme nadando ¿Entendido? Y tú no vas a detenerme. Incluso, le pediré ayuda a Toño…
-Oh, tu novio…-gruñó el estadounidense apretando los puños, cosa que no pasó desapercibida por la joven
-¿Qué te pasa, Jones?-preguntó burlona-¿Acaso el gran Estados Unidos de América está celoso?
-I'm not jealous!-exclamó indignado y soltó un gruñido por lo bajo- Los quiero a todos en mi casa mañana a primera hora
Y dicho esto, se fue con pasos firmes rumbo a la estación de ferrocarriles. México lo vio marcharse con una sonrisa maliciosa en los labios. Aún tenía al gringo loco por ella por más que lo negara. Decidió encargarle al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas que escogiera a los cadetes que irían a Estados Unidos con ella antes de dirigirse a su casa.
Ya por la tarde, decidió reunir al grupo que iría a EEUU. Buscó los candidatos en las Academias militares para llevárselos por lo que juntó 299 elementos procedentes de diversas unidades y dependencias del ejército. Se trataba de una unidad pequeña, con gran potencia de fuego y casi autosuficiente. Naturalmente, se seleccionó a los mejores pilotos de la Fuerza Aérea para formar el escalón de vuelo de este grupo.
Todos tomaron el ferrocarril nocturno para llegar a la frontera al amanecer. Una vez ahí, se encontraron con el estadounidense que los ayudó a cruzar a Texas. María aún sentía una punzada de coraje al pisar ese territorio aunque hubieran pasado tantos años desde su guerra con el rubio.
-Well, soy el Sargento Maestre Jones y los entrenaré primero aquí en Texas y luego nos dirigiremos a Idaho-anunció Alfred con voz autoritaria cuando llegaron al campo aéreo Greenville- Según tengo entendido, ustedes serán la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana… pues bien, sepan que no pienso enviar a nadie que no pase las pruebas, así que den su mejor esfuerzo o perezcan en el intento…
-Wow…-La morena estaba sorprendida ante la autoridad y respeto que imponía el ojiazul en sus elementos-Nunca lo había visto tan… -un sonrojo se instaló en sus mejillas al darse cuenta que estaba observando cómo idiota al estadounidense. Alfred dividió al grupo en 3 grupos de diez y los dejó a cargo de sus mayores oficiales.
El entrenamiento fue feroz, el acondicionamiento físico era más pesado que en México, los reclutas terminaban completamente agotados después de cada entrenamiento. María entrenaba primero con los hombres de su grupo y luego tenía un entrenamiento extra con el norteamericano.
-¿Por qué debo entrenar doble?-preguntó la joven agotada sintiendo que ya no podía dar un paso más- Si esta es una de tus técnicas para hacerme desistir de ir a la guerra, te golpearé…
-No, no es ninguna treta-dijo él con un suspiro mirando a la chica que tenía el cabello lleno de hojas y ramas así como la ropa llena de tierra- Es solo que, nosotros como naciones, debemos prepararnos el doble… Prusia siempre me decía eso cuando me entrenó para la guerra de independencia…
-¿Gilbert te entrenó?-Maria observó confundida al rubio, ella no sabía acerca de eso- ¿de verdad?
-Yes… -respondió con un movimiento de manos como si le restara importancia a ese asunto- Bien, ahora, tu y yo vamos a pelear…-y dicho esto, el estadounidense adoptó una pose de pelea
-¡¿Qué?!-exclamó México estupefacta- ¡Estás enfermo! Además, nuestra misión será aérea no terrestre, idiota…
-Si logras vencerme en tierra, adquirirás las habilidades necesarias para vencerme en el aire-dijo él que obviamente no iba a usar su fuerza, quería probar los reflejos de la mexicana pues al mando de un avión, la velocidad de reacción puede salvar vidas- Come on…
La chica suspiró y se colocó en pose de pelea, jamás le ganaría a Estados Unidos, pero tampoco se rendiría sin pelear. Justo en ese momento, Alfred corrió hacia ella con el puño en alto. Lo esquivó agachándose pero no pudo esquivar una rápida patada que la derribó. ¿Cómo era posible que el gringo fuera tan rápido?
-Again…-dijo él ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse. María la aceptó y se preparó rápidamente, no cometería el mismo error dos veces. En esta ocasión, la mexicana se lanzó sobre el rubio quién la esquivó. La morena le lanzó un puñetazo sin poder tocarlo antes de tratar con una patada pero el ojiazul la sujetó y la atrajo hacia él.
-¡No!-gritó ella pensando en que la iba a golpear pero al no sentir nada, abrió los ojos y se dio cuenta que el jodido gringo sonreía burlonamente- ¡No te rías!-le soltó una rápida patada en el pecho
-Agh!-el impacto lo obligó a soltarla y molesto, se lanzó sobre ella. México esquivó a su vecino antes de soltarle un golpe seguido por una patada. Los movimientos de ambos comenzaban a ser más rápidos y certeros-good job!
Cualquiera que los viera por fuera pensaría que estaban practicando un extraño baile, bastante agresivo pero no por eso menos interesante. Ambos sonreían por la adrenalina de buscar la victoria sobre el otro. Con cada día que practicaban, los reflejos de María mejoraban cada vez más hasta que finalmente pudo subirse a la espalda del norteamericano sin recibir un solo golpe.
-Okay okay jaja you won…-Alfred aceptó la derrota entre risas. La morena estuvo a punto de bajar de su espalda cuando notó lo que parecía ser una quemada en la espalda ajena- Creo que estás lista para usar un avión…
-¿Qué te pasó aquí, gringoso?-preguntó ella sin poder evitar preocuparse
-Oh… uhm… te digo que esta guerra es la peor de la historia-comentó serio-Esa quemada representa el ataque de Pearl Harbor… fue Kiku… y me las pagará…-la chica deslizó el dedo por la línea quemada que dividía en 2 la columna del estadounidense- Jeje me haces cosquillas… ven, vamos a almorzar…
Mientras él la cargaba hacia el comedor, varios sentimientos extraños se alojaron en el cuerpo de María quien rodeó el cuello ajeno con los brazos, se sentía cómoda ahí, su corazón no dejaba de latir y sentía mariposas en el estómago.
-¡¿Por qué me siento así?!-pensó- ¡Maldito gringo! ¡¿Qué me has hecho?!
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Gracias por leer, espero que les haya gustado
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