Cada día que pasaba, María se sentía más y más confundida. Muchas veces debía resistir la tentación de observar al estadounidense en los entrenamientos. Gracias al cielo, tenía su propio dormitorio pero a veces se asomaba a la oficina del rubio para verlo trabajar.
-¿Qué me está pasando?–se reprendió molesta tratando de recordarse así misma que ella tenía a Antonio-¡¿Por qué no puedo dejar de observarlo?! ¿Cómo es que no me di cuenta antes de que esto era un error? Le hubiera pedido a Arthur que me entrenara…
Finalmente, después de tanto arduo entrenamiento, Alfred determinó que el ejército mexicano estaba listo para la guerra. Su lugar de ataque iba a ser el Océano Pacífico y particularmente el Archipiélago de las Filipinas.
-Bien… aquí nos despedimos-dijo el estadounidense en el hangar mientras los soldados mexicanos corrían de un lado al otro, subiendo a las aeronaves y preparando todo para despegar-Good luck
-Ehm… si yo… ehm…tu igual…-comentó la mexicana con una sonrisa maldiciendo internamente el suave sonrojo que se extendió por sus mejillas cuando el rubio la abrazó con cariño. Se miraron a los ojos por un momento- Ten cuidado…-la suplica escapó de sus labios sin poder evitarlo.
-No te preocupes-comentó él guiñándole el ojo y levantando su pulgar- I'm United States, remember?-la mexicana puso los ojos en blanco pero debía admitir que le gustaba esa tonta seguridad que tenía el tonto gringo.
-Uhm… si yo… carajo, ya me voy…-sonrojada, la joven salió huyendo a su avión y subió rápidamente para ocultarse en la cabina- Maldito gringo, maldito sea!-Alfred sonrió complacido y dio la señal para que se despejara la pista. Con una segunda señal, los aviones cobraron vida y comenzaron a despegar uno tras otro.
Mientras el americano había estado entrenando a María, Arthur y Francis seguían adelante con la invasión a Alemania. Habían cruzado el río Rhin y habían capturado a muchos soldados germanos. Ludwig estaba desesperado pues con Gilbert fuera de la batalla, Iván también lo acechaba por el este y cada vez estaba más cerca de Berlín. Alfred viajó de regreso a Europa para apoyar con la invasión.
En abril de 1945, los aliados lograron romper el territorio alemán por la mitad. Un par de días después, el ejército ruso capturó Berlín e Iván tomó prisionero a Ludwig. Adolf Hitler, al ver que su sueño de un imperio milenario había sido destruido se suicidó el 30 de abril de ese mismo año.
-Lo he perdido todo… -murmuró el germano de rodillas en el suelo, herido no solo físicamente sino también en su orgullo. Gilbert abrazó a su hermano menor arrodillándose a su lado.
-Bruder…-murmuró el prusiano quién se había llevado la peor parte pues había perdido mucho territorio. Fulminó con la mirada al ruso que tan solo sonreía maliciosamente- ¡No te atrevas a tocarlo más o juro que te mataré con mis propias manos!
-Kolkolkolkol~ ¿crees que puedes hacerme daño en ese estado? Eres patético…-gruñó el soviético mirando al albino con superioridad-¡Ahora apártate!
-NEIN-gritó Prusia aferrándose protectoramente al menor- Yo pagaré por él, solo déjalo en paz… y ustedes también-la mirada escarlata fulminó a los angloparlantes que observaban la escena un poco alejados.
-¿Te sacrificarás por él?-preguntó el más alto sujetando su grifo. La mirada de los dos hermanos germanos se cruzó. Ludwig no podía hablar del horror por la derrota pero le suplicaba silenciosamente que no lo hiciera sin embargo, Gilbert asintió- De acuerdo...-En ese momento, Iván los separó bruscamente y sujetó al albino del cuello
-NEIN! ¡Espera!-Prusia se retorció tratando de separarse del soviético sin éxito pues quería despedirse, sin embargo, Rusia echó a andar rumbo a su casa- ¡ESPERA! BRUDER! BRUDER!-los gritos del albino ser volvieron cada vez más débiles conforme se alejaban.
El 7 de mayo de 1945, Alemania se rindió incondicionalmente firmando el armisticio en Reims, Francia. La guerra en Europa había terminado. Pero Japón aún seguía en pie por lo que el Pacífico seguía en guerra.
Con base en la Isla de Luzón, al norte de Manila, capital de Filipinas, el 4 de junio comenzó el ataque mexicano. El Escuadrón 201 voló 56 misiones de combate junto con el escuadrón de caza 310 de la USAAF. María esperaba ver a rubio de los ojos azules en alguna de las misiones pero eso era imposible.
En julio de ese mismo año, los aliados exigieron la rendición del país nipón, pero Kiku se negó. La eficacia del Escuadrón conjunto de mexicanos y estadounidenses así como el Ejército Filipino, asestó un fuerte golpe a los japoneses que estaban en Luzón y Formosa.
A finales de julio, las unidades habían volado más de 95 misiones de combate, pero no solo los pilotos participaban en estas riesgosas misiones. María envió varios ejércitos por tierra que encontraron tropas niponas y los capturaron como prisioneros. Fueron cerca de 30,000 prisioneros japoneses.
El presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, sucesor de Roosevelt, quién había muerto a principios de año, se reunió con Churchill y Stalin para planear la caída de Japón.
-Ok… solo tenemos dos opciones…-dijo Truman observando tanto a los gobernantes como a las naciones- invadir la isla de Japón… o usar una nueva arma que hemos estado desarrollando…
-¿Nueva arma?-preguntó Churchill confundido mientras Arthur e Iván observaban a Alfred con los ojos entrecerrados. El americano se removía en su lugar bastante incómodo mirando la mesa pues era incapaz de levantar la mirada.
-Así es, se trata de un dispositivo que utiliza energía nuclear… -comenzó el presidente norteamericano tratando de explicar los beneficios que esta bomba traería. Iván escuchaba muy interesado igual que su gobernante pero los ingleses tan solo se lanzaban miradas preocupadas.
-¡¿Una bomba nuclear?! ARE YOU CRAZY?!-exclamó Inglaterra cuando terminó la reunión mirando al menor con los brazos cruzados- ¡Sé qué crees que salvarás muchas vidas pero estás condenando a Kiku!
-Sería su culpa por no rendirse, le dimos la oportunidad y no quiso…-murmuró el americano mirando a su mentor mientras Iván se acercaba con su clásica sonrisa
-Yo opino que hay que hacerlo… así acabaría la guerra de una vez por todas…-comentó el soviético para frustración del inglés- Quiero ver cómo funciona, da?
-¡Olvídenlo, no cuenten conmigo!-exclamó el ojiverde alejándose con molestia-¡Hagan lo que quieran, bloody wankers, no seré parte de esto!
Finalmente, el presidente Truman tomó la fatídica decisión de lanzar la bomba. El 6 de agosto de 1945, Estados Unidos arrojó una bomba sobre Hiroshima y más de 70,000 personas murieron instantáneamente. Ese fatídico día, Kiku creyó que moriría. El dolor era tan intenso que estuvo a punto de quedar inconsciente. Sin embargo, no se rindió.
El 9 de agosto, se arrojó una segunda bomba atómica en Nagasaki. Ese segundo golpe tumbó a Kiku, ya no podía continuar. Tantas valiosas vidas que se perdieron en ambas ciudades lo derrumbaron. El 15 de agosto, el emperador Hiroito anunció al pueblo nipón que Japón se rendiría. El 3 de septiembre de 1945, terminó la Segunda Guerra Mundial.
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