NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
AGRADEZCO POR LOS COMENTARIOS, SON MARAVILLOSOS. GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. AQUI VA MI RESPUESTA A SUS INQUIETUDES. OTRO CAPITULO MUY EMOCIONAL
CAPITULO 42
Sesshomaru se quedó tieso en su cama con Kagome entre los brazos, la miró, miró su vientre, miró a Kaede, se quedó hundido en los ojos de la anciana, buscando algún rastro de engaño en ellos. No lo había. Sesshomaru hablaba mirando a la anciana con voz muy baja
-"Miko…qué dices… éste no… yo no …"
-"Lo sé, pero te digo que es así"
La bestia sentada observaba sin decir palabra, ¿padre? Habían sido ochocientos años de vida y muchos de ellos intentando tener un heredero, la maldición de Náraku había contribuido a eso enormemente, el desinterés y la apatía, pero desde Kagome su mundo se dio vuelta, ella, la bestia, más de una vez se puso patas arriba, disfrutando de su Miko y sus ocurrencias…yo, la amo…Por Kami, la amo y la deseo con el alma
Kagome se incorporaba para apoyarse en su macho que temblaba y ya no la sostenía
¿Podría ser? No, no era posible, Noriko se acercó a los dos, los abrazó acariciando la cabeza del Daiyoukai, y tomando la mano de su hija, intentando quitarles las expresiones de terror y dolor que ambos tenían. Ella sabía de la maldición, estaba fascinada con la idea de ser abuela, pero su hijo en ley estaba aterrado, lejos de festejar temblaba y su piel se enfriaba. Kagome se miraba el vientre, pasaba sus manos sobre él y las lágrimas le corrían por el rostro ¿Podría ser?
Sesshomaru continuaba mirando a Kaede, Inuyasha observaba desde un rincón. Veía a su hermano muy vulnerable y debilitado, podía a ver los espasmos mientras temblaba, decidió actuar.
-"Sesshomaru Oy hijo de puta! Vas a ser padre y no querrás que tu cachorro sepa que cuando supiste que venía, temblabas como una hoja al viento"
Sesshomaru miró a su medio hermano,
-"Inuyasha…yo…"
-"Abraza a tu mujer idiota, la maldición se ha terminado!"
De a poco la manada entraba en el dormitorio, y se enteraban de la feliz noticia, sólo que el rostro de Sesshomaru era terrible. Kagome no estaba mejor, hacía cinco días que estaba emparejada y ahora esperaba un bebé? Pero por Kami qué estaba sucediendo?
Miró a Sesshomaru y vio que su pecho estaba ensangrentado y su kimono quemado
-"Sesshomaru qué te sucede estás sangrando!"
-"Oh es verdad! Déjame ver"
Kaede le solicitó que le permita revisarlo, pero él estaba aturdido por todo lo sucedido y sin perder un segundo, Sesshomaru se sentó en la cama y se abrió la chaqueta para mirar su pecho, la cicatriz, ya no estaba, la piel estaba perfecta y sin marcas, sólo permanecían algunas dulces huellas románticas, lo que provocó que las mejillas de los espectadores se tiñeran de rosa.
-"Hijo, la maldición ha desaparecido, enhorabuena Sesshomaru"
-"No comprendo…"
Kagome lo miraba tiernamente, su rostro cubierto de lágrimas, los ojos colorados y sus labios hinchados
-"¿Sesshomaru?"
-"K-kagome yo no…"
Noriko lloraba de emoción, la manada se sentía muy feliz, pero decidieron apartarse y darles intimidad, dando las buenas noches se retiraron dejando sólo a Kaede y los Higurashi.
-"Dígame anciana cómo pudo ser este milagro?"
-"Sra. Higurashi, Kagome es la Miko más poderosa, su poder está en su sangre, está en su familia, su hijo también la tiene y su nieto… la maldición de Náraku desapareció, debido a ese poder purificador que tiene en su interior.
-"Kagome hija, eres tan fuerte, tu alma y tu cuerpo se defendieron y defendieron a tu hijo de la maldición, la lucha de tu reiki y el youki de tu cachorro contra la energía oscura de la maldición casi te llevan a la muerte, pero una vez más, has demostrado el por qué eres la Shikon Miko, la sacerdotisa más poderosa de todas. Purificaste la maldición y la eliminaste para siempre, estoy muy orgullosa de ti, mi niña…"
-"Kaede Obasan, gracias...gracias por todo"
Sesshomaru puso una mano sobre el vientre de Kagome, el pequeño youki estaba allí, su hijo, latía en el interior de su mujer. Oh Kami, ¡Qué sensación más placentera! Podía sentir la energía de su cachorro, era una gran energía para el diminuto tamaño de su bebé, tenía horas y ya era un luchador, peleó contra una maldición muy poderosa junto a su madre, y triunfó, la sangre de Inu no Taisho siempre fue poderosa, el reiki de Kagome era inmenso, reunidos en un pequeño ser, era todo un milagro.
La bestia llevó al Daiyoukai a poner su oído sobre el vientre y escuchar el pequeño latido, el cachorro crecía rápido… El aroma de Kagome era a frutas salvajes, silvestres, frescas, dulces, de fuerte aroma y sabor, era relajante, pero a la vez excitaba el instinto de protección del Lord cardinal, que una vez más incrédulo hundía su nariz en la panza de la Miko.
-"Sesshomaru estás bien?"
Colocándose de rodillas al borde de la cama, él comenzó a reír, y reír. Reía a carcajadas mientras su cuerpo temblaba, sus ojos estaban teñidos, mientras reía las lágrimas brotaban de sus ojos, suavemente apoyando su cara en el vientre frotaba el rostro, su cuello se tensaba, su cuerpo se sacudía, con sus brazos rodeaba a su Miko y en silencio el Daiyoukai más poderoso de todos, comenzó a llorar.
Los espectadores sintieron sus corazones estrujarse, el llanto era generalizado ahora, compartido entre los que observaban al majestuoso macho, de rodillas ante su hijo, indefenso y frágil, agradecido a Kami por haberlo bendecido con una mujer como Kagome y un cachorro maravilloso.
-"Kagome…Mi Kagome, me has dado el mundo, la vida, el futuro y la esperanza, cómo puedo merecer tanto, yo traté tantas veces de asesinarte, te desprecié, y menosprecié a tu raza, fui lo más ruin que pude y me das todo…Todo, saiai"
-"Sesshomaru, tú me has devuelto las ganas de vivir…la vida, la fe en el amor y un hijo, mi amor, yo te amo tanto…"
Inuyasha ante esas palabras sintió que su corazón se quebraba, Sesshomaru había recogido los pedazos de Kagome, lo que quedó después de él.
Cuando Sesshomaru la encontró, no era ni la sombra de lo que ella había sido alguna vez, con amor y cuidados su medio hermano había restaurado su roto corazón sanando las heridas que él mismo había causado, "Fui un idiota, estaba tan ciego…Kami qué he hecho, cómo he podido…Ese hijo pudo ser mío…" Miserable era la palabra que lo describía mejor, no tenía derecho a exigir ni protestar, si deseaba subsanar el daño sólo debía apoyarlos, y apoyar a Occidente con Tessaiga y toda la fuerza de la que era capaz.
Así lo haría, en el fondo tenía honor, eso lo había aprendido de Kagome y de su hermano, si había actuado mal en el pasado era tiempo de reivindicarse como macho Inu y como heredero del trono del Oeste.
Él era un mestizo, un hanyou, como el pequeño que vendría, nadie sabía cómo se sentía ser un híbrido ni cómo tratarlos. Era el bebé de Kagome, él estaría para su sobrino, en nombre del amor que le tenía a su madre, sería su tío, su protector, su consejero y su amigo. Ser hanyou era difícil, pero él estaría para el cachorro. Será muy fuerte, tal vez más que su padre, será imponente y poderoso, el milagroso príncipe de Occidente.
Kaede se fue a sentar con Noriko y Souta, los sollozos del Poderoso Daiyoukai llagaban el corazón de todos, Inuyasha se acercó y puso su mano en el hombro de Sesshomaru. Kagome le tomó la otra mano, el mestizo la miraba con un inmenso amor, le besó la mano, lentamente caminó hacia la puerta y se retiró.
-"Sesshomaru, cariño, no llores más, Kami ha sido bueno con nosotros y nos ha enviado un bebé para bendecirnos, hay que alegrarse amor…no llores…"
Ella le acariciaba y le besaba la cabeza, Sesshomaru levantó su rostro y la observó, ella estaba radiante…Hace minutos pensó que se le moría y ahora estaba preciosa y llevaba un cachorro, no lo podía creer, se fue poniendo de pie hasta sentarse en la cabecera de la cama la recostó sobre su pecho de manera que ella apoyara la espalda en su pecho rodeándola con los brazos, dulcemente se fueron relajando, él acariciaba sus cabellos y sus brazos con las garras, de vez en cuando pasaba la mano por el vientre, hasta que se quedaron dormidos.
Souta se recostó en un sofá cercano a la chimenea, Kaede y Noriko permanecieron de vigilia y conversando, la noche sería larga, las emociones conspiraban contra el sueño, las mujeres bebían té en las penumbras, sólo los trozos de piedra luna esparcidos brillaban en la oscuridad. Las últimas explosiones de reiki de Kagome habían roto todas las luminarias de la habitación, las mujeres apilaban los trozos en los lugares donde antes estaban las esculturas y la luz se estabilizó un poco. A medida que pasaban las horas los futuros padres se mantenían aferrados uno al otro.
Luego de unas horas, Sesshomaru comenzó a moverse un poco, se comenzaba a despertar, pero para no perturbar el descanso de Kagome no se movió demasiado, sólo se acomodó y acomodó a la Miko, para que pudiera dormir cómoda. El crepitar de los leños impedía a las dos humanas escuchar los movimientos del Daiyoukai.
-"Kaede, el niño será un mestizo verdad?"
-"Sí, creería que sí"
-"Eso me asusta mucho"
-"Tienes algún problema con que lo sea?"
-"Oh no! Yo soñaba con que Kagome e Inuyasha me hicieran abuela, pero Inu solía contarnos que Sesshomaru detestaba a los mestizos y a los humanos… me da miedo que no lo ame o lo desprecie…Ya sabes cómo es con Inuyasha"
Sesshomaru escuchaba con un nudo en la garganta, todo lo que Noriko decía había sido verdad, aunque ahora él era muy diferente y pensara de otra manera, era lógico el pensamiento de Noriko y su temor, justificado.
Debería demostrar que había cambiado, y tranquilizar a su madre en ley. Tenía afecto por los Higurashi y no deseaba más que supieran que él amaba a Kagome y más aún, adoraba a ese pequeño Taisho luchador.
-"Mmmm. Yo puedo ver que Sesshomaru ha tenido un gran cambio de corazón, y estoy convencida de que él está muy feliz de que ese pequeño esté en camino. Él ha esperado muchos años por un heredero. Te aseguro Noriko sama que él debe sentirse maravillosamente"
-"Ojalá, Kaede Sama, me he encariñado mucho con Sesshomaru, sería un gran dolor si no aceptara al pequeño, aún así si él no lo quisiera, nosotros sí, Kagome y yo lo podemos llevar a nuestro tiempo y criarlo con todo el amor…"
Sesshomaru se sintió ofendido, pero sabía que se merecía la desconfianza, los ojos fijos en ellas
-"No será necesario, Noriko Sama, éste adora a su cachorro y lo protegerá con su vida. Él será el heredero del trono del Oeste, y todo el mundo, ningen y youkai lo respetarán. Su madre y yo estaremos a su lado protegiéndolo y acompañándolo siempre"
-"Sesshomaru Sama…Qué bueno escucharte decir esas palabras..hijo…me tenías tan preocupada…"
-"Yo lo comprendo, pero las cosas han cambiado, y este tiempo tiene una serie de cambios a los que adaptarse, allí es donde Kagome y yo procuraremos allanarle el camino a nuestros hijos, Rin, Shippo y el pequeño"
-"Hijo… Yo te agradezco tanto, por cuidar a Kagome, y hacerla tan feliz. Tú sabes Sesshomaru Sama que las puertas de mi casa estarán siempre abiertas para ustedes, y para la manada, siempre que necesites te esperaremos con los brazos abiertos"
Sesshomaru caminó hasta Noriko, ella lo abrazó, él muy dulcemente acarició su cabeza
-"Éste lo sabe, Yo lo sé, madre…"
Noriko lloró en sus brazos, el terror aún no la abandonaba, haber visto a Kagome retorcerse y casi morir fue una impresión muy fuerte, saber de la maldición, haber abandonado la ilusión de un pequeño mestizo corriendo por su casa y de pronto el milagro. Noriko necesitaba desahogarse, eran demasiadas emociones.
-"Llora madre, luego te sentirás mejor"
La bestia se enderezaba miraba a la luna, y aullaba con todas sus fuerzas, un heredero llenaba el vacío que tenía, la inquietud era reemplazada por esperanza, no sólo le había dado la vida a su semilla sino, que le había puesto el alma.
Estaba enamorado de Kagome, deseaba descendencia, tanto, que desde que la Miko se hizo su pareja, intentaba no dormir, ya que cada vez que dormía durante años soñaba con los bosques transformados en desiertos, las praderas secas arenosas, el cielo de color gris, la amargura le quitaba la ilusión, la maldición amenazaba con destruir su cordura.
Cada minuto junto a ella le inyectaba una fuerza vital tan dulce y poderosa que comenzó a desear y desear vivir, disfrutar, las praderas de sus sueños se llenaban de pastos verdes y tiernos, los bosques reverdecían y el cielo se volvía azul.
La pena lo abandonaba reemplazando su tristeza por una emoción constante y el amor…ese amor tan tierno y ardiente a la vez.
Le había hecho el amor a su hembra deliciosa, le había dado su semilla, a medida que superó la tristeza y la apatía, su semilla recuperó la vida y con ella la posibilidad de procrear una vez más.
La cicatriz del pecho de Sesshomaru, fue como un estigma de desolación durante tanto tiempo, ahora ya no estaba, se sentía increíble, saber que al menos en esto, habían derrotado a Náraku. Ahora deberían idear un plan para proteger a Kagome y al cachorro.
Náraku deseaba erradicar el linaje Taisho y nada lo detendría de intentar lastimar a la Dama de Occidente, al cachorro... La oferta de Noriko era tentadora, por lo menos era una buena alternativa para cuando la preñez comience a mostrarse.
"No sé qué debemos hacer, qué pasos deberemos seguir, nuestra pareja peligra más que nunca. Cuando parecía que pronto no habría que esconderse más."
Sesshomaru hundía su cara en una taza de té, su mirada fija en su Miko que descansaba en la cama, la bestia comenzaba a mostrarse sobreprotectora, pero el Daiyoukai sabía que en el fondo tenía razón
"Sólo que habrá que redoblar la guardia, y cerrar el círculo de silencio alrededor del cachorro, nadie debe saber"
"Día a día hay más cosas que ocultar, guardar tantos secretos me está cansando…"
"Hn."
