Muchos años habían pasado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y por ello es que habían ocurrido muchas cosas tanto en México como en Estados Unidos.
En 1945, justo cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética aumentaron a niveles alarmantes. La división de Corea en Corea del Norte y Corea del Sur llevó a la llamada Guerra Fría.
-¿Por qué estás peleando contra Iván?-gruñó la mexicana mirando a su vecino con creciente molestia- ¡Tenían que ser hombres! Siempre tratando de mostrar quien es mejor.
-María, no lo entenderías, es complicado y simplemente, el mundo es demasiado pequeño para dos superpotencias-gruñó a su vez el estadounidense que se encontraba firmando algunos documentos-¡Además, él respondió con ataques y mira lo que le hizo a Cuba! ¡Su locura se está extendiendo!
-Eres un gran y enorme idiota ¿lo sabías?-dijo ella poniéndose de pie- ¡No quiero volver a saber de ti!
¿Cómo se había enamorado de un idiota tan grande? Es decir... ella no estaba enamorada de un idiota tan grande, por eso es que se mantuvo neutral frente a la Guerra Fría, no quería saber nada de eso. Ella seguía saliendo con Antonio quién se encontraba con ciertos problemas pues su nación era gobernada por el dictador Francisco Franco.
-Ese hombre no me da buena espina, nena-dijo el español mientras tomaba un poco de chocolate caliente. Había estado visitando mucho a la mexicana en esos días.
-Lo sé, a mí tampoco me agrada –comentó ella comiendo un churro mientras recargaba la cabeza en el hombro del mayor.
-¿Has escuchado de la Guerra Fría? Supongo que sí porque Estados Unidos es tu vecino-comentó de pronto el europeo y la joven se puso tensa
-Ehm… si, lo sé…-murmuró ella desviando la mirada- Alfred es un idiota…el más grande idiota del mundo.
-Yo lo sé, nena-dijo él acariciando su cabello-pero sé que te interesa saber lo que le pasa-la joven lo miró horrorizada- Vamos, no me mires así, princesa, soy tu padre y a mí no me puedes engañar.
-¡Si estás insinuando algo, será mejor que te detengas!-exclamó ella cruzándose de brazos
-Vamos, María… ¿crees que no me he dado cuenta de lo distraída que estás desde que terminó la Segunda Guerra Mundial?-dijo España sin dejar de sonreír- ¿o de cómo tus cartas hablaban demasiado del estadounidense mientras estuviste entrenando con él?
María estaba muy sonrojada, era más obvia de lo que hubiera podido imaginar, no había logrado engañar al ibérico ni por un segundo. Antonio acarició su cabello y besó su frente con una amplia sonrisa.
-Nena, creo que es momento de que aceptes tus sentimientos por el estadounidense-comentó él levemente y se puso de pie para irse pues tenía que tomar el ferrocarril hacia el puerto. La joven se despidió de él con mil sentimientos en el pecho.
En 1968 se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos en México. María estaba muy emocionada, iba a demostrarle al mundo que ella podía realizar un evento multinacional, sin embargo, no todo salió como ella lo esperaba.
Su presidente en turno, Díaz Ordaz había establecido un gobierno autoritario y estaba dispuesto a que las olimpiadas se llevaran a cabo sin problemas pero fue justo ese año en el que hubo conflictos con los estudiantes. 1968 fue un año de cambios y manifestaciones sociales, pero todo esto acabó de la peor manera.
María actualmente miraba hacia atrás y se arrepentía mucho. Se arrepentía de no haber previsto lo que pasó el 2 de octubre, se arrepentía de no haber actuado rápidamente para evitar que eso ocurriera. Pero cuando ella supo lo que había pasado, ya era tarde. Tantas vidas invaluables perdidas y aún en la actualidad, ella no encontraba consuelo. Es una fecha que nunca se va a olvidar.
Pero con el paso de los años, ésta no sería la última vez que la desgracia tocaría la puerta del país mexicano. El 19 de septiembre de 1985, la tierra en la capital del país se sacudió. Eran las 07:17 de la mañana, María se encontraba desayunando un poco de leche con un pan dulce mientras leía un libro. Dio un bostezo y miró la hora, era bastante temprano, debía bañarse para salir por lo que se terminó la leche de un trago y se puso de pie. Justo en ese momento, el suelo se estremeció.
Lo primero que escuchó fue el sonido de la taza impactándose contra el suelo antes de que ella cayera. Un mareo y varios escalofríos la recorrieron de pies a cabeza. Sentía que iba a morir, las paredes se movían con violencia, afuera se escuchaban gritos y entonces supo que algo terrible estaba pasando.
Nunca se imaginó que tan terrible sería. La capital quedó desolada. Miles de personas perecieron en ese lamentable día, muchos edificios colapsaron y un silencio reinó en el país. Pero aun en el día más oscuro, la gente se unió para ayudar a levantar a la nación y con la ayuda internacional, México pudo seguir adelante.
-Pensé que te perdería…-comentó el estadounidense mientras se acomodaba en el sillón de la casa de la chica. Habían pasado varios años desde ese fatídico día y pronto sería el aniversario número 29- De verdad, lo pensé…
-Pues estuvo cerca… -comentó la mexicana sentándose a su lado – aún tengo pesadillas de ese día tan triste…
El rubio pasó un brazo por los hombros de la morena y besó su cabeza. Así era siempre, las naciones sufren, caen pero gracias a su pueblo, siempre logran levantarse una y otra vez. Pronto, esos horribles momentos solo se convierten en recuerdos que seguirán vivos en las memorias de cada nación.
Estados Unidos y México son dos países que aunque su historia es pequeña a comparación de otros, es digna de contarse. Porque si el río que divide estos territorios hablara, podía decir tantas cosas acerca de cómo han crecido y cambiado a lo largo de los años. Esa frontera que el tiempo modificó pero que sigue ahí, recordando que nunca podrán estar uno sin el otro...
Gracias a todos los que me siguieron a lo largo de este fic
Espero que les haya gustado
Gracias por sus comentarios
Espero verlos en otro fic
Se despide
Ghostpen94
