NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. ME HAN HECHO REIR, LLORAR, CONMOVERME Y DUDAR DE MUCHAS COSAS CON SUS COMENTARIOS GRACIAS, TAMBIÉN A LOS QUE SE ANIMARON A SALUDARME Y DEJARME REVIEWS POR PRIMERA VEZ. SOY UNA PERSONA UN POCO RESERVADA Y POR TIMIDEZ GENERALMENTE NO RESPONDO PERSONALMENTE PERO POR ALLÍ SE ME DA DE SECRIBIRLE A ALGUN COMENTARIO, QUE ME LLEGUE ESPECIALMENTE. LEO TODOS Y LOS TENGO EN CUENTA PARA MEJORAR EL FIC.

LA MALDAD A LA ORDEN DEL DÍA

CAPITULO 43

En el dormitorio de Rin, muy emocionados los miembros de la manada e Inuyasha se quedaban pensativos y esperaban comentando acerca de la buena noticia. Los sollozos entre sonrisas se hacían oír entre los tintineos de las tazas de té.

Rin miraba a Kouga que mantenía sus ojos fijos en ella sonrojándose.

-"Miroku Sama nos haría usted los honores de presidir nuestro emparejamiento?"

Todos quedaron atónitos, mirando al lobo, un tanto desconcertados por la repentina rotación del sentido de la charla

-"Kouga Sama, qué estás diciendo?"

Rin muy colorada le preguntaba a su novio acerca del motivo tan apresurado de semejante solicitud

-"Rin, yo deseo eso para nosotros, tu no?"

-"Ssí, si lo deseo"

-"Pues Náraku está a la vuelta de cada recodo en el camino, pronto habrá que enfrentarlo y yo deseo haber disfrutado de tu amor y tal vez dejado mi legado a este mundo, regresando al Norte, la manada necesitará un líder las tierras deben continuar aliadas con el Oeste y mis súbditos, mis camaradas de la manada tienen toda su cinfianza puesta en mi Rin. No puedo fallarles otra vez…"

Inuyasha lo observaba,

-"Otra vez? Keh! Seguramente se te hizo costumbre defraudar a tu gente lobo…"

Kouga mantenía la mirada baja, respiraba hondo, iba a responder pero necesitaba buscar las palabras adecuadas

-"Mi gente primero esperó que yo le diera una hembra alfa poderosa como Kagome, pero ella jamás me amó como a ti, por lo que nunca me siguió, siempre regresé solo a la guarida…Luego me emparejé con Ayame, pero Náraku la asesinó frente a mis ojos, sin dejarle cachorros a la manada, mi Ayame era una hembra muy noble y fuerte, pero Náraku fue muy astuto…A pesar de eso ellos aún confían en mí, no puedo voverles a fallar. Gracias a Kami me enamoré de Rin, y ella me correspondió, necesito regresar con ella al Norte y comenzar una nueva vida juntos… renovar la fuerza de la manada. Tú jamás lo entenderías chucho"

-"Tal vez antes… Ahora te aseguro Kouga que te comprendo más de lo que imaginas…"

Inuyasha caminaba para salir del dormitorio se volteó y le dijo a los demás

-"Kikyo ignora la preñez de Kagome y lo mejor será…que ese hecho, permanezca en secreto, yo controlaré la situación lo más que pueda…Buenas noches…"

La manada se quedó mirándolo, sintieron pena por él, ni siquiera tenía una mujer viva para amar, menos confiable y por lo que sabían no podía procrear, Pobre Inuyasha, pensaban todos pero en el fondo de su corazón sabían que él sólo se había condenado a ese presente.

-"Sango"

-"Excelencia?"

-"Nosotros deberíamos hacer lo mismo que Rin y Kouga, me parece…Aunque no me gustaría que Náraku pusiera sus sucias manos en nuestros hijos…"

-"Ni yo, Miroku Sama…"

Kouga le tomaba las manos a Rin y les depositaba un dulce beso

-"Lo que nos queda es emparejarnos y no tener cachorros por el momento o hasta que Náraku desaparezca…"

-"Pero si nunca desaparece? Amigo Ookami, quiero ver el rostro de mis hijos antes de morir"

-"Kagome está siendo muy valiente…"

-"Pero todos sabíamos que Sesshomaru no era fértil, jamás se cruzó por la cabeza de nadie que él pudiera embarazar a Kagome"

-"No podía, pero el poder de ella…Kagome es la Miko más poderosa, en su interior purificó la maldición que Náraku había puesto sobre Sesshomaru y su bestia. Fue algo fortuito. Ahora deberemos protegerlos y a nosotros, mucho más que antes"

-"Es verdad, hay que guardarlo en secreto muy celosamente hasta que los demás Lores se hayan retirado del palacio, y éste vuelva a ser un lugar seguro"

-"Mmmm. Sí, eso es…Lo que debemos hacer"

El silencio los envolvía una vez más, sus vientres llenos de té, los nervios erizándoles la piel, los pensamientos perdidos en el maldito de Náraku…Ojalá desapareciera…

Kikyo cepillaba su cabello, sentada miraba su reflejo y le daba forma a un peinado. Se había aseado y estaba usando un kimono de color fucsia con blanco y bordados en negro.

Había rociado su cuerpo con aceites naturales de lavanda, bergamota y naranjas…Estaba dispuesta a seducir al hanyou del Oeste. Sabía que algo sucedía, y que lo ocultaban de ella.

No le importaba, sólo deseaba asegurar su posición en Occidente mediante su emparejamiento con Inuyasha y así afirmar la unión con la casa del Oeste. Pensaba que así nada ni nadie le daría órdenes ni la obligaría a hacer nada que ella no deseara. Si ella era la segunda del Oeste, era suficiente. Pretendía ignorar a Kagome y a Sesshomaru correrlo para el lado que él fuera, igual que se hace con los locos, así mantenerlos a todos a raya y poder hacer su voluntad.

No era que no había intentado cambiar, pero la maldad impresa en las palabras de Urasue mientras realizaba la mezcla de tierras de cementerio y huesos corruptos, se fue impregnando en la argamasa con la que la bruja formó su cuerpo de barro. No había lugar para la bondad en ella, solo ambición, maldad y deseos de venganza.

Había planeado una gran ceremonia de emparejamiento, Inuyasha le comunicaría la respuesta de Sesshomaru ante su petición. Si bien lo ideal era luego de la ceremonia de emparejamiento, aparearse y marcarse, a ella no le importaba saltearse algunas pautas, y planeaba acostarse con Inuyasha esa misma noche, para la marca habría tiempo. La poción de fertilidad de Kaede estaba dando resultados favorables, ella sangraba mensualmente desde hacía dos meses, y la manera de saber si todo estaba en orden era intentar lograr el embarazo y luego la marca que le devolvería la vida. Inuyasha se había comenzado a alejar de ella ni bien Kagome desapareció. Mientras Kagome estuvo en el campamento, el mestizo parecía obsesionado con la Miko antigua, ni bien la joven abandonó la época feudal y la manada se desmembró, Inuyasha comenzó a tomar distancia de ella. Muchas noches estuvieron a punto de concretar su lazo pero luego, esos encuentros fortuitos se hicieron más esporádicos. Ya no sucedería más, desde que estaban en palacio, que Inuyasha había cambiado con ella y la trataba casi como había tratado a Kagome y eso no le gustaba. ¿Quién demonios se creía ese hanyou para tomarse tantas atribuciones?, ni bien se embarazara lo manejaría a voluntad…O eso pensaba…

Inuyasha entró al dormitorio de Kikyo, ella muy seductoramente se encontraba sentada en seiza preparando dos tazas de té

-"Deberías estar durmiendo Kikyo"

-"Me encontraba inquieta con lo de Kagome y no pude conciliar el sueño…Té?"

-"Gracias"

Inuyasha bebía su té en silencio, mientras lo hacía, pensaba en la gran veta de maldad que su Miko llevaba en su interior, sentía la mirada inquisitoria de Kikyo, pero no estaba en sus planes evacuar sus dudas, Sesshomaru le había dicho que él era un Señor de la casa y debía comportarse como tal y eso haría…

*****************Flash back**************************

-"Danaka, trae a Inuyasha"

-"Hai Mi Lord"

Sesshomaru visiblemente alterado golpeteaba los dedos sobre el escritorio esperando a su medio hermano para arrancarle todos los cabellos si eso fuese posible. Las enormes auras de los machos se hacían sentir por el pasillo, conocía el aura de Danaka pero la de Inuyasha había crecido considerablemente y era bastante intimidante para cualquiera.

-"Adelante"

Inuyasha entró bastante a regañadientes

-"Es todo General"

Danaka se retiró saludando a los Señores del palacio, se quedaría afuera de las puertas, nada bueno sucedía cuando los hermanos se reunían.

-"Qué mierda estabas pensando Inuyasha, controla a esa puta de una buena vez!"

-"A qué puta te refieres?"

-"A tu Miko de barro! No voy a tolerar faltas de respeto a mi pareja de ninguna manera, si yo no supiera lo que es sentir cosas por otra persona, la hubiese asesinado y tú lo sabes, No voy a quedar como un débil en mi castillo, jamás, lo entiendes, JAMÁS!"

Inuyasha sabía que Sesshomaru tenía razón, miraba fijo con las manos en puño. Y apretaba los dientes, Kikyo tenía la facultad de sacarlo de quicio

-"Kagome no sería capaz de hacerle daño por el cariño que aún tiene hacia ti, pero yo no soy el mismo caso, No deseo dejarte sin pareja, contrólala o deberé matarla Inuyasha"

-"Yo no soy como tú, yo respeto a las personas"

-"Tú ves que yo le falte el respeto a alguno de los humanos de Mi manada? Desde que me eligieron como alfa los he acogido bajo mi protección y jamás he tenido necesidad de reclamarles nada, pero tu mujer es de lo peor, tranquilamente podría confundirla con uno de los carceleros del palacio, por su vocabulario y malos modales"

-"Y qué? Tal vez nadie le enseñó,yo tengo los mismos modales…"

El corazón del Daiyoukai se estrujó con la triste realidad de que Inuyasha se había criado prácticamente solo. De su lado demonio no sabía casi nada, él era un Señor de Occidente…y era salvaje como los pastos de la pradera, Como hermano mayor debería tomar cartas en el asunto

-"¡Eres un SEÑOR INUYASHA!...Y todos esperamos que te comportes como es debido a tu rango."

Sesshomaru, bajaba el tono de voz para retomar la conversación

-"Yo he cometido errores en mi vida. Te he odiado con el alma… Pero eres la familia de sangre que tengo, el último lazo entre el padre y yo…Tomaré la responsabilidad de entrenarte, te enseñaré a tratar con políticos y tomarás clases de protocolo, te haré un Lord digno de Occidente"

-"Keh! Ni que eso fuese a suceder"

-"Sucederá, eres un Lord de las tierras del Oeste, debes tomar tu lugar, ésta es tu casa, aquí está tu futuro"

-"Yo amo mi libertad"

-"Nadie te dijo que no podrías abandonar el palacio, sólo que siempre debes regresar"

Ambos se miraban con los ojos dorados, fijamente. Inuyasha sabía que Sesshomaru era un macho honorable. Si bien no confiaba del todo, si lo pensaba mucho, si Sesshomaru hubiese tenido malas intenciones para con él o Kikyo ya los hubiera asesinado. Pero en cambio, allí estaba intentando jugar su papel de hermano mayor y le estaba saliendo bastante bien.

-"Y entonces qué quieres?"

-"Si la perra te gusta, consérvala, pero deberás dominarla y someterla, ella está acostumbrada a hacer su voluntad con todos, tiene maneras desagradables de responder, es soberbia, irrespetuosa… Todo eso se soluciona con una mano firme. No puedes permitir que una hembra humana te domine y le falte el respeto a tu legado, eres un Taisho, por Kami, y debes actuar como tal."

-"Tal vez…"

-"Tal vez? No acabas de presenciar la manera tan grotesca con que se dirigió a mi pareja y a mi durante el desayuno? Delante de los Lores. Inuyasha no ves el esfuerzo que estoy haciendo para no asesinarla?"

El frío le corrió por la espalda, era verdad había tenido que arrastrar a Kikyo a su habitación por tercera vez y Sesshomaru no había movido un pelo. En otro momento la hubiera destrozado con un solo zarpazo.

-"Yo permitiré que tú te hagas cargo de controlarla, pero DEBES hacerlo. Contrólala o le mandaré construir un dormitorio en las mazmorras"

-"Está bien… yo sólo no me siento cómodo golpeando a las mujeres…"

AH NO? Ahora sí la sangre de Sesshomaru comenzaba a hervir y la bestia a revolcarse. El gruñido profundo y terrorífico se hizo sentir por todo el despacho, el youki de Sesshomaru se disparó sofocando a Inuyasha, Danaka fuera de las puertas apretaba la empuñadura de su katana y esperaba atento.

-"Miserable mentiroso!"

Inuyasha lo miró asombrado ¿qué?

-"Yo te he visto maltratar a mi pareja de una manera más que cruel, y tú lo disfrutabas maldito mestizo, me avergonzaste toda la vida. Ser tu pariente me causaba repugnancia, Gracias a Kami que puso a Kagome en mi camino, sino yo permanecería siendo un maldito hijo de puta igual a como te comportabas tú"

El hanyou abría los ojos en la comprensión de las palabras de Sesshomaru

-"Yo…Lo sé, es por eso que lo dije, no puedo quitarme la mirada de Kagome, sus lágrimas, la pena en los ojos de mi manada, la culpa no me deja olvidar y yo, un ciego hijo de puta detrás del aroma de una mujer sin vida. Kagome tan viva y tan tibia y casi la destruyo."

Inuyasha hundía su cara entre sus manos y lloraba

-"Los rostros de Kikyo y Kagome se parecen demasiado, no puedo levantarle la mano sin recordar a Kagome…Por Kami Sesshomaru no me pidas que la lastime o la golpee por favor! Me sentiría que estoy repitiendo la historia, haciendo lo mismo que hice con Kagome, terminaría siendo el mismo mestizo ruin que he sido toda mi vida"

Sesshomaru vio sinceridad en sus palabras y en la mirada enrojecida por las lágrimas

-"No te preocupes, Inuyasha, no te pediré tal cosa…Sólo que controles los desvaríos de tu sacerdotisa, hay muchas maneras de lograrlo…"

Sesshomaru intentaba tranquilizar a su hermano, quería que entendiera su punto de vista y a su vez, trataba de lograr distender el ambiente

-"Si lo piensas un poco. Tal vez a algunos métodos los encuentres agradables y hasta placenteros"

Inuyasha levantó la vista hacia su hermano, que sonreía levemente

-"Por Kami Sesshomaru, qué intentas decirme? Llevas horas de casado con Kagome y ya te has vuelto un pervertido. O quizás deba culpar a Miroku"

-"Quizás"

Los hermanos sonreían apenas, pero se respiraba un ambiente más distendido. Sesshomaru se había colocado en su lugar de señor cardinal y hermano mayor, aconsejando a Inuyasha acerca de las diversas (maneras) de controlar la mala vibra de Kikyo. Terminaron compartiendo una tímida sonrisa…Tal vez vivir en Occidente no sea tan malo después de todo…

***********************fin del flash back**************************

-"Inuyasha! te estoy hablando!"

Kikyo le gritaba a un Inuyasha muy pensativo, levantó la mirada

-"¿Qué decías Kikyo?"

-"Que qué le sucedió a Kagome, ya se recuperó o se murió?"

El Lord mestizo, le dio vuelta la cara de una bofetada. La sacerdotisa se quedó inmóvil, la incredulidad era la máscara que le cubría la cara.

-"Cómo te atreves?"

-"No te dirigirás de manera irrespetuosa a tu alfa y Señora, no lo permitiré"

-"Señora…Alfa? Esos son delirios de grandeza que demuestran esos dos que se creen demasiado…Yo no respetaré a nadie que no se lo merezca"

Inuyasha gruñía por lo bajo

-"Tú me obedecerás o permitiré que Sesshomaru te asesine, o peor te envíe a vivir a las mazmorras"

-"Maz-mazmorras? Dónde?"