NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. VEAMOS SI ESTO LE GUSTA…CORTO PERO…

CAPITULO 46

************************FLASH BACK***********************************

-¿Qué? Tienen sólo dos tetas? A ver?

-"Keh! Claro que tienen dos, que las hembras youkai tienen más?"

-"Sí, por lo menos diez! Y son para alimentar cachorros, y esa cosita redondita de la punta allí ves? Pues no la tienen"

-"Mmmm. Qué extraño…Las tetas humanas tienen esa parte ahí que es suave y deliciosa… Si las tocas…"

El gruñido profundo y persistente durante la charla, lejos de asustar a los aprendices, sólo les provocaba risas, sobre todo a Inuyasha, pero a pesar de la gracia, Kouga estaba más que preocupado ya que sabía de quién eran los pechos de los que hablaba Inuyasha. Sesshomaru con sus ojos cambiantes, la bestia entraba y salía, ya llevaba le copa de sake número ocho, y se reclinaba hacia atrás en su asiento, intentando no pensar en las cosas que su medio hermano traía a colación. Si no cesaba en sus estupideces terminaría asesinando a alguien. Miroku como siempre al rescate

-"Ah, pues si. La señorita Kikyo tiene unos senos muy atractivos…

Inuyasha quedó con la boca abierta, el monje le había mirado su hembra, no le agradó demasiado, por unos instantes se sintió igual que Sesshomaru. Resultado, no bromeó más. No podría bromear mucho con Miroku, ya que apreciaba a Sango y además aún no habían recuperado la confianza que tenían antes, en el Inutachi así es que se limitó a una que otra acotación para molestar o sacar de contexto cuando no comprendía algo.

-"Bien, ahora esta parte es la parte más complicada, aquí está cómo le decíamos amigo Sesshomaru?"

Sesshomaru bastante bebido respondía con voz gutural y sin tapujos

-"La puerrta a la glorria, y vaya que lo es"

Ambos youkai y monje estallaron en carcajadas haciendo erizar la piel de los dos alumnos desorientados, si bien Inu ya sabía que esa parte era especial, no había experimentado con ella y Kouga no entendía cómo una cosa tan pequeña podría ser tan gloriosa.

-"Vaya que las humanas son extrañas y qué debo hacer con eso?"

-"El instinto te lo marcará"

Como buen padre Sesshomaru intentó calmar la inquietud del lobo de manera solemne, quitándole erotismo a la charla, ya que se comenzaba a sentir incómodo y los recuerdos le atormentaban en sus partes nobles…¿Cuánto hacía que no tocaba a su Miko adorada? Repentinamente se puso de pie y caminó hacia la puerta, giró para ver a los tres machos hilarantes

-"Esperaré en mis aposentos hasta que termines monje, Inuyasha, Kouga quítense todas las dudas, me retiraré para que hablen con libertad, pero respetuosamente…"

El gruñido de advertencia retumbaba en todo el despacho y antes de cerrar la puerta…

-"Recuerden…Las paredes oyen…"

Una vez que las puertas estaba cerradas

-"Urrr! Ese último comentario me erizó la piel"

-"Keh! No te tenía como un cobarde lobo"

-"No lo soy, pero soy un canino y se del instinto protector, el de un padre debe ser más fuerte y Sesshomaru Sama no es lo que se dice comprensivo"

-¡Jajajajaja, le temes?"

-"Tú no? Hablando con tanta soltura de los pechos de la Dama de Occidente?"

Inuyasha repentinamente comenzó a recordar…Las paredes oyen…Y la carne de gallina le recorrió la espina. De verdad Sesshomaru era un youkai muy intimidante.

-"Bueno monje a lo nuestro"

Miroku si bien se basaba en los dibujos y fotografías del libro, también agregaba pequeños comentarios que más que iluminar, oscurecían el panorama para los machos aprendices.

El alcohol mal consejero aflojó la lengua de los tres que se debatían acerca de lo que hacer con cada parte del cuerpo de una mujer.

-"Sho, le mordería allí, essso parece apetitoso, a ver que pasa"

-"Ttú no tiene dientes suficientes para que Rrrrin se percattte de nada jajajaja"

-"No no no mushashos sha les expliqué que esa parte se trata con delicadeza, se toca así"

-"Monje detente o le harás un agujero al dibujo y Sssseessshomaru nos asesinará jajajajaja"

La charla había tenido el efecto deseado, los jóvenes machos casaderos habían hecho su incursión en el mundo humano a partir de un simple libro, que les abría la puerta hacia la felicidad sexual con sus onnas humanas.

-"Salud, por el montículo ese que cómo se llama clíta…?"

-"Clíntor, ignorante"

-"Clítttorissss, mushashos y esa es la puerta a la glorria"

-"Eso! Salud!"

-"Campai! Por el como se llame!"

En la habitación de Sesshomaru y Kagome la joven futura madre estaba en su tercer grito de placer, el Daiyoukai tenía el rostro sumergido entre las piernas de la sacerdotisa que jalaba sus cabellos hundiendo la cara de Sesshomaru aún más. El youki fluía a partir de la actividad sexual hacia su cachorro mezclándose con el reiki de la madre confortando al cachorro.

-"Kagome…Te deseo tanto saiai…"

La Miko se incorporó recostando a Sesshomaru sobre su espalda

-"Sesshomaru… Te necesito…"

Arrastrando los labios sobre la boca del Daiyoukai entregado ella profundizó un beso erótico y a la vez tierno, necesitado haciendo que Sesshomaru la tome de la nuca atrayéndola hacia él respondiéndole el beso con pasión desbordante, Kagome lentamente fue separándose de él y besando todo su pecho, sus pezones pequeños y cálidos, Sesshomaru se retorció ante el toque, sentía tanto placer la bestia cerraba los ojos en éxtasis y permitía a su cuerpo volar entre los brazos de ésta pequeña onna, cuyos toque eran como suaves mariposas sobre todo su vientre. La joven llegó hasta la parte baja de su hakama, desató el nudo y expuso el sexo completamente erecto de su macho al que llenó de besos, lamidas y firmes mordidas que arrancaban gemidos roncos de un Sesshomaru extasiado y entregado a la pasión.

El miembro completamente sumergido en la boca de la Miko que se aferraba a él como si su vida dependiera de ello, el Daiyoukai se arqueaba y liberaba sus lamentos eróticos necesitados de liberación. Los movimientos implacables de Kagome provocaban los sonidos más sensuales de Sesshomaru, excitándola aún más, deseaba la semilla de su amado recorrer su garganta alimentarse del youki picante, experimentar la reacción con su reiki, devorarlo…

Aumentando los movimientos a insoportables el youkai gimió con fuerza y tomó los cabellos de la mujer y la acompañaba en sus ascensos, descensos y mordidas, hasta que las fuerzas lo abandonaron, separando los brazos, arqueando el cuerpo y con un grito desesperado, Sesshomaru se dejó ir en la vorágine de un orgasmo tan intenso, que lo hizo sentir que el aire que entraba en sus pulmones era como fuego y su piel ardía consumida en el amor más inmenso y erótico entre los brazos de la que era suya, había sido suya desde siempre, y lo sería para siempre…

El aullido de placer del Señor del Oeste se escuchó en todo el palacio provocando las sonrisas de los habitantes, la Dama era digna compañera del poderoso Lord cardinal, era una buena costumbre manifestar los placeres de la carne sin timidez frente a otros youkai pero los humanos eran otra cosa.

En el despacho los dos semi ebrios lectores quedaron tiesos en sus asientos, Miroku daba vuelta la página sin mayores preocupaciones

-"Qué mierda?…"

-"Eso es…?"

-"Si, mis estimados amigos, eso es el resultado de golpear la puerta a la gloria…"

Los dos Kouga e Inuyasha, se comenzaron a pelear por el libro,

-"Es mí turno tú ya lo leíste"

-"No, es mi turno tu ya sabes cómo son las humanas"

-"Mushashos, ya párenle, hay tiempo para seguir charlando…Inuyasha torcerle el brazo a Kouga no te hará un buen amante…Mi Lord Ookami, libere el cabello de Inuyasha onegai!"

Así transcurrió la mitad de la noche pre-matrimonial de la princesa y el lobo, mientras los humanos se tapaban las cabezas con las mantas asustados por los aullidos los youkai del palacio se unían a su Señor en danzas sexuales, llenando el aire de palacio con los sonidos más extraños que oídos humanos hubieran captado jamás.

En el dormitorio real, los Señores del Oeste danzaban pero en sueños, envueltos en la esperanza de la pronta llegada del cachorro milagroso, y la tan deseada desaparición del hanyou maldito.