NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. TRATO DE COMPLACERLOS…TENGAN PACIENCIA.

LOS FLASH BACKS SON POR QUE ALGUNOS QUERÍAN SABER COMO FUE ESA CHARLA. HASTA AHORA SOLO DOS QUIEREN ESPIAR?…

CAPITULO 47

Luego de dejar a los ebrios en sus respectivos dormitorios, la bestia dormía plácidamente, había estado de guardia toda la noche intercalando su dormitorio con el de Rin. Su instinto de protección era muy fuerte estos días y casi no descansaba, Sesshomaru estaría de guardia de día y él por las noches, existía un trato con Sesshomaru, compartirían las responsabilidades del cuidado del cachorro y las atenciones a la Miko, sólo algo lo tenía a mal traer…Náraku.

*****************En el Este********************************

Kanna dormía plácidamente, la luna aún ausente en el firmamento, hacía que su piel luciera más pálida aún. Náraku la observaba sentado a su lado, cómo es que no vio tanta belleza antes? Acaso sólo tenía ojos para Kikyo? Si Kanna era una extensión suya, estaría mal intimar con ella? Quien sabe…Nadie sabe…y a él no le importa.

La pequeña niña vacía descansaba sobre la enorme cama de Shintaro, el Señor del Este. Náraku se ponía de pie y caminaba hacia la ventana, había enviado a sus otras extensiones excepto a Akago, no confiaba en ninguno pero él no podía hacerse cargo de las investigaciones, por el momento debería llevarse por las noticias que le trajeran sus vástagos.

Kagura fuera del Domo había visto llegar a los lobos por decenas y atravesar la barrera sin problemas, mas cuando ella lo intentó, rebotó y recibió un fuerte golpe de reiki mezclado con youki, ¿Qué había sucedido? Reiki de quién? Acaso Kikyo estaba en el palacio de Sesshomaru, eso debía ser, convencida de ello, decidió regresar al Este y llevarle las noticias a Náraku.

Hakudoshi en el Sur no encontraba nada interesante parea contarle a Náraku sobrevolaba los cielos sureños montado en Entei

-"Demonios Entei, no hay nada interesante…Náraku va a patearme el culo cuando regrese…"

Bajaron a un arroyo a beber un poco de agua fresca pero escucharon murmullos provenientes del camino al costado del agua, eran dos soldados ryu hablando acerca de los acontecimientos en la casa del Oeste

-"Y el señor Ryusenki se quedó hasta el emparejamiento de la princesa con el Señor del Norte"

-"Pero no la iban a emparejar con el príncipe del Este Hikaru?"

-"Sí pero el príncipe no se presentó a los votos, el Señor del Norte los hizo en su lugar, de todos modos, todo se está acomodando de manera conveniente, primero se empareja el Señor del Oeste y luego el Señor del Norte, ahora falta emparejara nuestro Señor con alguna youkai poderosa…"

-"O Miko…Ya ves Sesshomaru Sama se emparejó con una… y muy poderosa por cierto"

Hakudoshi casi cae de espaldas ante el comentario…Sesshomaru con una humana? Y Miko además? Eso sí era noticia jugosa para Náraku

-"Arre, Entei, vamos! Volvamos con Náraku!"

Los dragones se sorprendieron por el vuelo repentino del caballo de fuego, pero luego continuaron con sus cavilaciones.

Byakuya de los sueños escudriñaba en las mentes dormidas de los aldeanos del pueblo cercano al palacio del Norte, todos soñaban lo mismo El Señor del Norte se emparejaría con la heredera del Oeste, sólo eso había podido averiguar, ya llevaba cien mentes estudiadas y todas sabían lo mismo, Kouga y Rin se unirían pronto.

-"Bien, esto deberá ser suficiente, si quiere más deberá averiguarlo él"

Las tres extensiones de Náraku volaban a gran velocidad regresando con su amo y creador, llevaban noticias frescas y muy jugosas para el hanyou vil, que esperaba debatiéndose entre intimar o no con la menuda y espectral Kanna…Tocar o no tocar…era la cuestión. Náraku estaba perdiendo la batalla, las manos se acercaban a su preciado tesoro blanco, resistiría?

Mientras tanto en el palacio del Oeste, la madre de Kagome intentaba dormir y olvidar el horroroso aullido que había retumbado en todo el palacio. Miraba a Kaede que dormía como un tronco, y ella a duras penas lograba dormitar de a ratos, Noriko se levantó y se sirvió una taza de té para intentar conciliar el sueño, casi lo devolvió en la taza, estaba frío y amargo. Mejor iba a la cocina a pedirle al youkai ushi que le prepare uno dulce y caliente.

Ya que se había acostado vestida, se colocó una chalina sobre los hombros y salió rumbo a la cocina.

Sesshomaru entraba en su dormitorio de una de sus rondas por los dormitorios de Rin y Shippo, cuando vio a su suegra que salía silenciosamente por el pasillo solo Kami sabía dónde. Preocupado por la seguridad de Noriko, Sesshomaru alzó su youki, instantes después el General Danaka dobló la esquina del pasillo hacia él

-"Mi Lord, me necesitas?"

-"Sí General, la madre de la Dama del Oeste ha salido de su recámara, acompáñala en todo momento y protégela"

-"Hai Sesshomaru Sama"

-"Y Danaka, asegúrate de que regrese a su habitación en una sola pieza"

-"Sí Mi Lord"

El General partió sin demora hacia el rastro de Noriko que se perdía en el salón principal ¿Hacia dónde quería ir? La cocina estaba doblando a la derecha y ella había seguido de largo, Danaka la alcanzó frente a las pinturas familiares

-"Madre Sama, Lady Noriko, no debe deambular por el palacio sola"

-"Oh! Danaka Sama, yo sólo deseaba un té caliente, ya que la tetera de la habitación se enfrió."

-"¿Se enfrió? Seguramente la vieja Ushi se quedó dormida, acompáñeme, onegai."

Noriko asintió y fueron caminando rumbo a la cocina, efectivamente la vaca dormía a pata tendida

-"No tienes miedo de morir ushi?"

La anciana saltó en su silla y se paró velozmente

-"Gomennasai, perdóname Danaka Sama, yo soy una vieja tan sólo y a veces necesito descansar un poco más que los demás, mis disculpas"

-"No te preocupes, no diré nada, tan solo buscamos una taza de té caliente…"

La vaca muy alegremente les sirvió una enorme taza de té hirviendo y un platón de galletas de miel y frutos silvestres.

El youkai Tora y la madre de Kagome se pusieron a conversar animadamente con la anciana que sonreía por las ocurrencias de la humana graciosa, Noriko relataba algunas anécdotas de la infancia de Kagome, bebían su té y a medida que el tiempo transcurría lento y pausado, el youkai tigre observaba con atención a la hermosa mujer frente a él. Danaka era un youkai muy poderoso de unos novecientos ochenta años, más o menos unos cincuenta años humanos.

Noriko sólo tenía treinta y seis años, se había casado a los dieciséis años y Kagome había nacido un año después, luego circunstancias de la vida la dejaron sola para criar a sus hijos, y enfrentar la misma.

Sucesos, que la habían fortalecido en gran manera. El tora miraba con admiración a Noriko que le contaba la vida dura que había llevado sin su marido, mientras sus hijos a pesar de crecer sin un padre habían crecido con un abuelo, que había sido su imagen paterna todos estos años.

-"Y Dígame Noriko Sama, usted no ha pensado en emparejarse otra vez?"

-"Oh! No! Ni quisiera Kami, yo no me emparejaría de nuevo salvo si me enamorara muy fuertemente de un hombre, y eso no creo que suceda, aún no olvido al padre de mis hijos"

La mujer bajaba la cabeza, y el youkai la observaba muy detenidamente

Cabellos negros, ojos almendrados, nariz recta, piel de luna y un cuerpo muy bien cuidado y tonificado.

-"No veo por qué no?"

-"¿Por qué no qué?"

-"No emparejarse, buscar a alguien para usted, enamorarse dijo? Bueno enamorarse"

-"Pues obviamente no he encontrado a nadie con las características necesaria para hacerme emocionar, no le parece?"

Noriko sonreía con la taza cerca de la boca, el youkai tora miraba a la vaca que se reía con ella.

Eran fascinantes estas humanas, cada vez comprendí más a su Señor, jamás había conversado con una hembra de manera tan divertida, era algo que tendría en cuenta, las mujeres humanas eran bellas, exóticas y divertidas.

La vaca se disculpó con ellos y salió de ronda con su carrito para reemplazar las teteras frías de los dormitorios, pronto amanecería y ya estaban acostumbrados a beberse una tacita de té ni bien abrían los ojos.

Hoy sería el emparejamiento de Rin su princesita y todo debía ser perfecto.

Mientras Danaka y Noriko compartían más de una conversación entretenida, caminando hacia la habitación de Kaede y ella. Este mundo era muy interesante

**************************FIN DEL FLASH BACK*********************************

A la llegada de las tribus Ookami, todos esperaban en las grandes puertas, Rin con una sonrisa en el rostro, mientras iban llegando desplegaban danzas y malabares, lanzallamas y acrobacias Kagome no podía otra cosa que compararlos con un grupo circense. Se veían muy divertidos.

Encabezando el grupo, un lobo gris, anciano y muy poderoso, Lord Keiken, una loba, enorme y musculosa, bella como pocas…General Kibò. Seguidos muy de cerca los eternos Ginta y Hakaku.

El anciano tenía un rostro anguloso y serio, una cicatriz le cruzaba el ojo izquierdo, Kibò, tenía su cabellera rojiza y sus ojos verdes, el vivo retrato de la antigua Señora del Norte Ayame.

Kouga se adelantó para saludarlos, tomándolos de sus antebrazos derechos, estrechándolos cerca

-"Bienvenidos Keiken Sama, Ginta, Hakaku… General Kibò"

-"Mi Señor, hemos tenido un buen viaje"

-"Vengan les presentaré a la futura Señora del Norte"

Kibò lo miraba con una sonrisa en el rostro, Kouga había recuperado el brillo en su mirada

-"Rin, Princesa heredera de la casa del Oeste, Keiken Sama líder espiritual de la tribu Ookami del Norte y abuelo de Ayame y Kibò, es mi general y mano derecha, ella es la hermana de mi fallecida pareja Ayame, Ginta y Hakaku que son ellos, mis fieles compañeros de viajes y amigos"

-"Oh! Gusto en conocerlos, mi nombre es Rin"

Detrás de Rin la majestuosa presencia del Lord del Oeste junto a su bellísima pareja y el segundo del Oeste junto a una Kikyo bastante molesta. Los ojos de Kibò se abrieron grandes al ver al nuevo integrante de la casa del Oeste

-"Bienvenidos a las tierras del Oeste"

Ginta y Hakaku reconocieron a Kagome de Inmediato

-"Kagome nee-san! Gusto en verte de nuevo!"

El rostro de Kouga se desfiguró por unos instantes antes de recuperar la calma, Sesshomaru observaba la interacción de su mujer con el clan Ookami, ya había visto al desopilante par de ayudantes de Kouga y sabía de la familiaridad con que trataban a Kagome, detalle que Kouga ignoraba, temiendo la reacción del Señor del Oeste Kouga se interpuso entre ellos y Sesshomaru disimuladamente continuando la bienvenida

-"Bienvenidos, tanto tiempo Ginta, Hakaku, gusto en conocerlo Keiken Sama, bienvenida Kibò, siéntanse en su casa"

-"Mi pareja no necesita presentación, al parecer, pero el segundo heredero de la casa del Oeste si, él es Inuyasha, medio hermano de éste Sesshomaru y heredero en segundo término de las tierras del Oeste, Ookami, muéstrales a tus invitados sus dormitorios asignados"

-"Keiken Sama, acompáñeme hay asuntos que tratar"

Dando media vuelta Sesshomaru, Kagome y el anciano lobo desaparecieron dentro de palacio. Los ojos de Inuyasha se quedaron fijos en los verdes ojos del General de los lobos, era una belleza

-"Gusto en conocerlo Lord Inuyasha"

-"Inuyasha tanto tiempo"

-"Ohaio, Ginta, Hakaku…General"

Kouga observó a Inuyasha por unos momentos como solicitando autorización, aunque le importaba un bledo lo que pensara el hanyou, debía cumplir con el protocolo. Inuyasha asintió y Kouga y los demás entraron detrás de él en el palacio

-"Adelante"

Todos los preparativos de la boda se centraban en los atuendos, Kagome, Sango, Noriko, Kaede y Ken en la habitación de Rin, volcadas a la preparación de la novia y la sacerdotisa que presidiría la ceremonia humana, el anciano Ookami presidiría la ceremonia youkai.

Este emparejamiento debía ser completo para no dejar dudas al respecto de la alianza entre las tierras del Norte y las del Oeste.

El jardín estaba finamente decorado con flores de lirios color violeta pálido y blanco en homenaje a Ayame, que significa lirio. Rin deseaba rendirle sus respetos de alguna manera y Sesshomaru había mandado tallar en piedra luna el hermoso altar con formas de flores, como un gran ramillete de esas que tanto le gustaban a su hija, sobre ellas reposaba la mesada con los adornos y elementos ceremoniales, las esculturas de él y Kagome marcaban el camino hacia el ara, había cintas blancas miles de ramos de lirios acomodados estratégicamente, se asemejaba a un enorme campo de lirios en flor.

Sesshomaru estaba vestido con un traje ceremonial blanco con bordados en rojo, plata y oro, con sus armaduras de oro y detalles de piedras, su cabello estaba trenzado. Se veía espectacular.

Kouga por su parte, vestía un traje ceremonial de pieles blancas, su cabello en una cola alta como símbolo de su rango entre los lobos, no llevaba vincha en su cabeza, sus adornos eran plateados, sexy y bello como pocos. Miroku lo ayudaba con sus atuendos.

-"Bueno amigo Ookami el momento ha llegado…"

-"Sí, así es…pero estoy un poco abrumado por todo esto"

-"Esto se refiere a la ceremonia o a lo de después…"

-"Esto se refiere a todo, amaba a Ayame, pero a Rin…Si me falta un minuto no respiro"

-"Estás enamorado amigo mío, enhorabuena…Y con respecto a lo de después, déjate llevar."

Inuyasha estaba esperando a que salga Kikyo, vestía un traje ceremonial rojo con detalles en blanco, plata y oro, exacto al de Sesshomaru sólo que tenían los colores invertidos, su cabello tranzado también, Ken el youkai ardilla había hecho un excelente trabajo con él, Bello era poco para el segundo del Oeste. Kikyo salió y se quedó tiesa al verlo

-"Inu-yasha te ves maravilloso"

-"Gracias tú también, ahora vamos"

Si bien su trato hacia Kikyo, era bastante frío, ella estaba muy hermosa, siempre sería hermosa, se parecía a Kagome. Vestía un kimono de tres capas beige con bordados en rojos ocres y dorado, sus joyas de oro y sus cabellos recogidos alrededor de la cabeza, peinetas de oro decoraban sus costados, parecía una muñeca de porcelana.

Sango vestía un kimono de tres capas en los tonos verdes y dorado su cabello suelto y joyas de oro, Shippo vestía un traje tradicional kitsune de pieles marrones y un chaleco de piel blanca, su cabello atado en una cola y el obi rojo y blanco, sus armas de oro.

Miroku por su parte vestía una sotana negra con la estola de color rojo y blanco, Souta vestía un traje color azul con negro y plateado, con el obi rojo y blanco, los colores de la casa del Oeste.

Todos se veían muy elegantes. Caminaban reuniéndose de a uno hasta estar casi la manada completa la puerta se abrió y se vio aparecer a Kaede con ropas de Miko impecables y el cabello muy bien arreglado, el parche de cuero de su ojo había sido reemplazado por uno de seda blanco, Noriko de kimono amarillo con detalles negros y plateados, sus joyas eran de oro, se veía muy bonita y por último apareció Kagome, Sesshomaru quedó boquiabierto ni bien la vio, los demás machos estaban sonriendo a excepción de Inuyasha que mantenía los ojos enormes y la boca bien apretada, ella lucía un kimono de tres capas también, blanco inmaculado con detalles en rojo, negro y bordados en hilos de oro, sus cabellos en una cola baja muy bien adornada, sus joyas eran de oro y piedras, su ropa combinaba perfectamente con Sesshomaru y hacían la pareja perfecta.

-"Estamos listos, adelante"

-"Kaede Sama, Kouga Sama adelántense en el altar, Inuyasha mantente a mi izquierda todo el tiempo, el resto quédense frente al altar serán los testigos de la marca"

Kagome volteó rápidamente hacia Sesshomaru

-"No pretenderás, que Kouga marque a Rin frente a los presentes, Sesshomaru"

-"Debe hacerse, Miko"

-"Me niego! Mi hija no será expuesta al escarnio ni a la burla frente a los youkai de la comarca"

Sesshomaru la tomó del brazo y la llevó un poco más alejada del resto, que esperaban un poco nerviosos por la discusión de los Señores

-"Kagome, el lobo DEBE marcar a Rin frente a la concurrencia, para validar la alianza de las casas, no me contradigas, mujer"

-"No. No permitiré que la vean aparearse con Kouga, ella no se lo merece…"

-"Espera un momento, qué dices? Ella no se apareará públicamente, sólo será marcada, a la vista de los presentes para que sean testigos de que esta alianza y unión se lleva acabo voluntariamente, por parte de los herederos de las dos casas. De común acuerdo y sin presiones, por la paz futura, para que nadie invalide este tratado de paz y colaboración mutua."

Kagome temblaba aún de los nervios que se le habían alborotado, Sesshomaru le tomó la barbilla, estaba fascinado de que la joven madre le hiciera frente para defender a sus cachorros

-"Kagome, mi dulce y poderosa Kagome… Defendiste a nuestra hija contra el mismo Señor del Oeste, el solo pensarlo, me lleva a amarte y desearte cada vez más"

La Miko bastante alterada, bajaba la cabeza, sonrojada recibía los sentimientos de su macho a través del vínculo

-"Yo…Lo siento…"

-"No hay por qué saiai… Ahora vamos, ya comienzan a inquietarse los invitados, recuerda que nos observan"

Caminaron de vuelta al lobby del palacio y al abrirse las puertas todos se voltearon para verlos entrar, los Señores del Oeste y la manada de humanos, todos gritaban aplaudían, los lobos aullaban en señal de respeto, Kouga estaba muy emocionado al pie de altar. Sesshomaru se colocó a la Izquierda del anciano lobo, Kagome tomó su lugar a la derecha de Kaede, Shippo e Inuyasha detrás de Sesshomaru, el resto de la manada debajo al pie de los escalones, en primera fila, no se perderían nada del espectáculo.

Rin había solicitado caminar sola hacia el altar, quería que tanto su amor como su padre la vieran llegar desde una posición privilegiada…

***********************Flash Back******************************

-"Rin te ves fabulosa, estoy tan orgullosa de ti cariño"

-"Gracias…mamá Kagome, estoy muy emocionada, hoy le haré un regalo a mi padre y a mi casa, por eso deseo caminar sola y que Sesshomaru Sama me vea llegar de frente, eso es muy importante para mi"

-"Si es así, me aseguraré de que te vea bien de frente, mi amor"

En ese momento Ken terminaba de arreglara la princesa Rin. Su kimono era blanco con detalles en índigo y plateado, su cabello suelto con una corona de lirios, blancos y violeta claros su maquillaje liviano resaltaba sus enormes ojos almendrados, Kagome lagrimeaba de emoción

-"Onegai Mi Lady, arruinarás tu maquillaje y eres muy importante, para presentarte demacrada y con la nariz roja"

Se quejaba el youkai ardilla, que trataba de corregir el maquillaje de la Dama del Oeste

-"Y tú pequeña, toma esto y quítate el maquillaje ya sabes de dónde…"

Kagome miraba a Ken hablar con Rin, quitar maquillaje? De dónde?

-"Lista Mi Lady, Sesshomaru Sama está esperando afuera, vaya, no lo haga esperar"

La Miko asintió, abrazó muy fuerte a Rin y la miró fijamente, ya no era la pequeña indefensa que conoció hace cuatro años… Ya era una mujer, experta en lucha cuerpo a cuerpo, armas a elección, cocina, protocolo, estaba orgullosa de su hija

-"Nos vemos afuera hija, te ves… eres un ángel"

Muy emocionada Kagome salió de la habitación y caminó junto a su marido, hacia el lugar de la celebración, Rin vendría pronto, con su regalo para su padre…Él debía estar bien ubicado.

-"Sesshomaru, asegúrate de que veas bien de frente a Rin, ella estará más tranquila si te ve"

Palabras mágicas, si la niña quiere que él se pare frente a ella, haría lo que la niña pide, se ubicó a la izquierda del anciano Ookami, y esperaría allí

En la habitación de Rin, la joven princesita, removía el maquillaje, que ocultaba su tatuaje de los ojos indiscretos, hoy se lo diría o más bien se lo mostraría a su padre. Su reacción le preocupaba bastante pero ya no había vuelta tras, un tatuaje era para siempre.

Acomodándose la coronita de lirios, se miró en el espejo y salió rumbo al altar, fuera de su dormitorio la esperaba el General Danaka, si Sesshomaru no podía estar allí con ella, alguien muy poderoso y de confianza debería hacerlo. El Youkai Tigre le ofreció el brazo, Rin lo tomó y partieron hacia el jardín ceremonial

-"Mi Lady Rin, si me permite, se ve usted maravillosa"

"Arigato, Danaka Sama, usted siempre tan atento"

-"No es una atención, Rin Sama, es la pura verdad, y eso que lleva allí, mejor aún"

-"Ese es mi regalo para mi padre y para el Oeste"

*****************************Fin del Flash Back*********************************************************************

Llevaban esperando unos cuantos minutos ya, Rin estaba nerviosa. Las puertas se abrieron, Danaka liberó el brazo de Rin, que comenzó a caminar hacia donde su amado la esperaba, junto a sus padres y manada, Yaken la detuvo en medio del camino, con sus ojos acuosos por la emoción

-"Quisiera entregarte yo, si me lo permites, Rin"

La joven sonrió y le tomó la mano al viejo Kappa que la acompañaba hacia el altar.

Los lobos aullaban y le arrojaban pétalos de lirio, Kibò con lágrimas en los ojos rendía su homenaje a la nueva Señora del Norte, como hermana de la fallecida pareja de Kouga le ofreció la mano para acompañarla el trecho que le faltaba para llegar. Yaken en una mano, Kibò en la otra Rin se sentía muy protegida y estaba feliz con todos los acontecimientos.

Kouga la veía acercarse, y sus ojos se ponían brillosos de la emoción, los miembros de la manada aspiraban sorprendidos por algo, Sesshomaru intentaba ver de qué se trataba, pero los lobos interferían el paso de la princesa, finalmente a unos quince metros del altar, el camino de Rin se despejó y Sesshomaru fue capaz de ver…

Sus piernas flaquearon por un instante, el corazón comenzó a latir fuertemente y su orgullo de padre Inu brotaba por sus poros, la hija de Occidente caminaba hacia él vestida como un ángel, con sus maravillosos atuendos, el cabello, la corona de flores, pero el aire lo abandonó cuando sus ojos se detuvieron fijamente en el tatuaje… un hermoso y muy visible tatuaje de una luna creciente en medio de la frente de la heredera de Inu no Taisho.

-"Rin…"

Sólo eso salió de su boca, su rostro inexpresivo pero los ojos, sosteniendo lágrimas de amor y orgullo absoluto, su hija, llevaba y llevaría para siempre en su frente el símbolo de la casa del Oeste. La imágenes se sucedían en su mente, desde la primera vez que la vio, su muerte en manos de los lobos, mismos lobos a quienes les confiaba la vida de su tierna hija, las aventuras y viajes, las coronas de flores, hasta sus estancias junto a Kagome en el Inutachi... No había cosa en el mundo que se asemejara al sentimiento que ambos experimentaban. Padre e hija unidos con una mirada que decía más que mil palabras…