NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. SUS COMENTARIOS ME DAN GANAS DE ESCRIBIR MÁS Y MÁS GRACIAS! POR SUPUESTO LAS HEMBRAS HUMANAS SON MÁS HERMOSAS. CELEBRACIÓN, BANQUETE, BRINDIS…MIEL CON SAKE?
CAPITULO 48
Sesshomaru recibió a su hija en el altar, Rin lagrimeaba de emoción, él la tomó de la mano y luego le besó la frente, era el mejor regalo, el honor más grande Rin se enorgullecía del Oeste y de ser su hija, él estaba en las nubes acaso un pequeño ser humano podría entender cómo se siente pertenecer a una casta como la de los Taisho, sí, eso era posible, el orgullo se llevaba en la sangre y ella compartía su sangre, simplemente apoyó sus labios sobre el tatuaje. Luego le extendió la mano a Kouga y le entregó a su tesoro más preciado
-"Esta es mi vida lobo"
-"Y la mía Mi Señor"
Cruzaron sus antebrazos, apretando muy fuerte y luego Sesshomaru se apartó para permitirle a Kaede llevar a cabo su ritual humano, los votos, las promesas, los consejos… y finalmente…
-"Rin Taisho Higurashi, aceptas por esposo a Kouga Ookami, para que sea tu esposo y amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?"
-"Sí, acepto"
Los gritos y la ovación del clan de los lobos estalló, no permitiendo escuchar una palabra más aullaban y gritaban elogios a los novios, Kouga levantó las manos y de a poco se fueron calmando, Kaede sonreía y continuó
-"Kouga Ookami, aceptas a Rin Taisho Higurashi, como tu legítima esposa para amarla y respetarla todos los días de tu vida?"
-"Sí, la acepto"
-"Por los poderes que me invisten como Miko y al servicio de Kami, los nombro y declaro ante el mundo esposo y esposa…Puedes besar a la novia Lord Kouga"
Y así lo hizo, un beso muy bello y profundo la ovación era mayor, Sesshomaru y la manada no podían ocultar la emoción, los youkai del Oeste y los Lores se unieron al festejo y el ruido era ahora, extremadamente potente, era bueno, esa reacción y los sentimientos de los presentes demostraban que estaban felices con la alianza, Náraku estaba terminando con la paciencia de todo el mundo youkai y cualquier cosa que se hiciera a favor de la derrota del maldito era buena. Y si era algo que les agradaba mejor.
El anciano Ookami se adelanto y se colocó al lado de Kaede, ella terminó la ceremonia humana dándole paso a la ceremonia youkai.
Ésta ceremonia sería diferente a la de Sesshomaru y Kagome, Kouga debía marcar a Rin frente a la concurrencia, y ella debía caminar hacia él voluntariamente, lo cual preocupaba bastante al lobo que temía que los recuerdos ahuyentaran a Rin, y malograran la ceremonia, si bien ya estaba bien claro que él la amaba, ella se había puesto un tanto nerviosa ante la cantidad de lobos alrededor del palacio. Las dudas lo aterraban, sin embargo Rin estaba tranquila en su exterior al menos, ella lo veía a los ojos y también a Sesshomaru, que no apartaba la mirada de su princesita.
El anciano comenzó la ceremonia citando la ley de alianzas, respetar, proveer, asistir, acompañar, luchar y defender, entre otros conceptos estaba también procrear. Kouga sostenía la mirada en Rin con una sonrisa tierna, él le transmitía toda la calma que podía, no sería sencillo el paso que iban a dar, escuchaban las palabras como si fuera el zumbido de una abeja, la ley, las costumbres, la vida en una guarida, ella ya sabía, él le había enseñado todo lo necesario para ser toda una Señora de la casa del Norte.
Keiken, siguió con las afirmaciones
-"¿Quién respalda a esta hembra?"
-"Éste Sesshomaru, toda mi casta youkai y las tierras del Oeste"
-"Yo, Kagome Higurashi Taisho, toda mi casta humana y los monjes y Mikos, de las tierras del Oeste"
Los youkai Ookami presentes observaban a la manada humana, con sus ojos lograban ver las auras llenas de reiki de Kagome, Kaede, Kikyo, Noriko Miroku y Souta, entre ellos una Tajiya, exterminadora de youkai, la casa del Oeste estaba muy bien respaldada, la joven Rin era muy valiosa. Ahora ellos estarían respaldaos por todo ese poderío, estaban felices ya no enfrentarían a Náraku ellos solos nunca más.
-"Ayame, no bendijo y te mandó con nosotros para que te unieras a nuestro clan!"
-"Sí, tú, Señora del Norte eres la más bella de todas"
-"Nuestra guarida siempre estará plena de alegrías"
-"Bienvenida! Bienvenida a la tribu Ookami Mi Señora Rin Sama!"
Los lobos gritaban reconocimientos a Rin, estaban muy contentos de que les devolviera la fe en algo, Kouga parecía lleno de vida, la tribu había comenzado a envejecer lentamente, se necesitaba sangre nueva y poderosa.
El Líder espiritual Ookami, tomó la daga ceremonial y se las entregó, Kouga y Rin, procedieron a cortarse las palmas de las manos y unirlas, una vez hecho esto, volcaron la sangre en una copa con sake y bebieron ambos de ella, ya estaba hecho, faltaba la marca…
Sesshomaru se adelantó para que Rin lo viera, Kagome del otro lado hizo lo mismo, ella los vio con una sonrisa, calma. Kouga se paró frente a todos en medio de la explanada frente al altar y extendió su mano. Rin caminó hacia él y le extendió la suya aceptando, el silencio era ensordecedor, Ginta y Hakaku temían por los recuerdos de este pequeña joven a la que habían ayudado a morir, si tan sólo ella los perdonara harían lo que fuera… Sin pensarlo más se adelantaron y se colocaron frente a ella al pie de la explanada, con una rodilla en tierra y la mirada en el suelo.
Uno a uno todos los lobos se fueron uniendo a ellos en actitud de perdón, harían cualquier cosa porque ella los perdonara, Kouga los vio someterse a su hembra alfa y eso le causó gran alegría y orgullo, aún no era suya y su tribu ya la aceptaba.
El anciano, sonreía y continuaba con su ceremonia, pero los lobos tenían otra idea aparentemente
-"No la marques en público Kouga Sama! No es necesario, la aceptamos con agrado"
-"Mi Señor, ella es nuestra Dama del Norte, ya lleva nuestra sangre"
Los lobos levantaban los ojos hacia ella y a Kouga, mantenían la rodilla en tierra.
Sesshomaru estaba abrumado de la emoción, el resto de la manada lagrimeaba a más no poder, Jaken lloraba a moco tendido, estaba tan orgulloso…
Rin se acercó a Kouga y apartó el cabello de su cuello exponiéndolo al lobo, se sometía a su alfa frente a todos, Kouga veía con asombro la valentía de la joven Dama y no pudo evitar mirar a Sesshomaru.
El Daiyoukai lo miró fijamente a los ojos, y casi imperceptiblemente asintió, el lobo en comprensión de su amigo y padre en ley, tomó a Rin suavemente y colocando sus labios sobre el cuello de la joven, le besaba la piel para calmarla, el corazón de Rin era muy audible para los youkai cercanos a la explanada, ella respiraba con dificultad mas no se apartaba de su postura, Kouga apretó la mano de la joven se colocó detrás de ella, apartó el cabello una vez más
-"No temas pequeña, yo te amo, Rin…"
Volvió a pasar sus labios por el cuello expuesto y hundió sus colmillos en la carne tierna de la princesa del Oeste sosteniéndola para que no cayera al suelo, la joven sentía el youki penetrar en su sistema y el sabor de la sangre de Rin, enloquecía de lujuria y deseo al Daiyoukai del Norte que se sentía pleno, lleno de vida, al fin.
-"Ellos ya son uno!"
Declaraba el anciano lobo con las manos levantadas, Kouga lamía la marca del cuello de Rin, limpiándole toda la sangre, para completar la marca con su esencia. La concurrencia festejaba, la música, las danzas y los malabares comenzaron por todos los rincones del palacio. La manada se acercó a ellos a felicitarlos y a abrazarlos. Danaka se acercaba a Sesshomaru y le indicaba al oído que el banquete estaba servido.
-"He reforzado la frontera Sur Mi Lord se ha visto sobrevolando a la bruja del viento y se teme que intente algo para traspasar la barrera"
-"Hn."
Kagome se apresuraba en preguntar,
-"Qué sucede General Danaka, está todo bien?"
-"Danaka tiene todo bajo control"
Sesshomaru comenzó a dirigirse al interior del palacio, en la esperanza de que Kagome lo siguiera, no deseaba exponer más a Kagome y a su cachorro a tanto descontrol, mas no podía manifestarlo directamente, para eso estaban Danaka y la manada.
-"Manténme informado y que no se descuide ningún sector de la barrera"
-"Sí, Mi Lord"
Los Lores enredados en hembras y sake se sentaban alrededor de algún fogón de los tantos que había por doquier, obviamente se apelaba a la magia para regresar los jardines a su estado original, de otro modo se convertirían en basureros, no vergeles.
El banquete era espléndido, todos los lobos siguieron a la nueva pareja del Norte, no se apartarían de ellos, los Ookami funcionaban así, en bloque, Sesshomaru y Kouga se sentaban en la mesa, Inuyasha entre ellos, todos estaban felices y muy unidos. El anciano lobo tomó la palabra
-"Sesshomaru Sama, Domo arigatou gozaimashita, su benevolencia hacia nuestro clan ha sido espléndida."
-"Mi hija lo vale absolutamente Keiken Sama"
-"Y que lo diga Mi Lord, ella es la luz que necesitábamos en el Norte, la manada envejece y la alegría nos abandonó cuando mi nieta mayor Ayame fue asesinada por Náraku"
-"Hn. Ese maldito de Náraku…una tragedia tremenda"
-"Así fue, lo único que me queda es mi esperanza, mi Kibò. Ahora tenemos a Lady Rin"
-"Hn."
-"Kagome Sama tengo entendido que tienen otro heredero?"
"Oh! Sí Shippo Kun, él es el más joven de mis hijos"
La hermana de Ayame sonreía
-"Y es muy guapo además"
-"Sí que lo es, estoy segura que pronto aparecerá alguna hermosa hembra especial en su vida"
-"Mamá! "
Shippo estaba sonrojado y avergonzado, las hembras lo molestaban con sus comentarios
-"De ninguna manera, como heredero del Oeste deberá dedicarse a entrenar en diversas actividades, para convertirse en un poderos Daiyoukai, como su padre y el mío"
Sesshomaru muy orgulloso de los progresos del kitsune, salía en su defensa provocando la sonrisa del anciano lobo y los demás de la manada. La noche transcurría alegremente, horas de festejo y celebración.
Todos disfrutaban del banquete, brindaban y celebraban, Kagome conversaba muy por lo bajo y disimuladamente con Rin y Sango, Inuyasha mantenía sus ojos entre el General Ookami y su copa de sake, Kikyo sentada a su lado sin articular palabra, parecía una estatua, desde una de las enormes ventanas Lord Ryusenki estaba embobado observando a Kikyo. La deseaba tanto, ella bien podría ocupar el lugar de Señora del Sur, bella, poderosa, resistiría sus castigos con entereza, la lujuria envolvía su aura inundando el aire de almizcle. El aroma llamó la atención de los comensales que disimuladamente miraban hacia el ventanal, al Segundo del Oeste no le gusto nada que el dragón se excitara mirando a Kikyo, si bien no estaba convencido de querer unirse a ella, era suya para disponer y de nadie más. Sesshomaru no permitiría disturbios en la celebración del emparejamiento de Rin, además sabía del poder que el clan de dragones poseía.
-"Inuyasha, lleva a la Miko Kikyo a su recámara"
-"Está bien"
El Daiyoukai le hizo señas al youkai oso
-"Kuma acompáñalo, redobla la guardia en la habitación de la Miko y tráelo de regreso a la mesa"
-Kikyo estaba más que agradecida, estaba harta de estupideces y fiestas que nada tenían que ver con ella, sin embargo no se dejaría así nomás por darle el gusto a Sesshomaru, al primer intento de abrir la boca, Kaede la interrumpió
-"Vamos hermana, yo estoy cansada y me quedaré contigo a hacerte compañía"
Maldita entrometida, se repetía en la mente de Kikyo, Inuyasha se levantó y la esperó a que se ponga de pie, ayudó a Kaede a levantarse suavemente reverenciaron a los Señores y se retiraron acompañados por el enorme oso.
Unos guardias se hicieron cargo de acompañar al dragón a su recámara, estaba bastante alcoholizado y llevaba una hembra youkai de cada lado. Inuyasha ya regresaba por el pasillo y se cruzó con el deplorable espectáculo.
-"Inuyasha, mira, me llevo unos bocadillos, quieres unirte a nosotros?"
-"No gracias yo acabo de tomar el mío"
Al dragón se le retorcieron las tripas, sabía que se refería a Kikyo. La rabia se le acumulaba en el estómago, podría llevarse dos, tres o seis hembras pero ninguna lo saciaría, deseaba a Kikyo.
-"Tú te lo pierdes…"
-"Keh! Sí seguro"
El kuma le puso la mano en la espalda para indicarle que caminara y dejese al ebrio dragón detrás. Inuyasha así lo hizo y nuevamente entró en el salón del banquete.
Sesshomaru asintió y el mestizo se sentó otra vez en su lugar, quedando así frente a frente con la Kibò, la hermana de Ayame.
A Lord Shintaro le habían asignado tres guardias que lo vigilaban de cerca. Para distender el ambiente, Kagome comenzó una charla con el General Kibò
-"General, y usted está en pareja?"
-"Oh no Mi Lady, yo estoy sola"
-"Es una lástima, es usted muy bonita, verdad Inuyasha?"
-"Eh? Sí claro…"
Miroku le susurraba al oído
-"Sango y yo te acompañaremos, ofrécele tu mano, si la acepta, te habrás ganado el premio mayor"
Inuyasha miraba a Kagome que sonreía maliciosamente.
-"Deberías enseñarle el palacio, ¿Cuándo es que regresaban al Norte Lord Kouga?"
-"Mañana a primera hora"
-"Pues con más razón Inuyasha, muéstrale el palacio al General Kibò"
Inuyasha hizo el ademán de abrir la boca pero Miroku interrumpió
-"Si Sesshomaru Sama lo desea Sango, Souta y yo podemos acompañarlos, Souta ¿Qué dices?"
-"Sí, los acompaño!"
Sesshomaru como era su costumbre y con palabras más que escuetas respondió con un clásico
-"Hn."
Eso fue suficiente para que Miroku encabezara la incursión palaciega.
-"Sango Sama, tome mi mano"
Se pusieron de pie y se quedaron esperando por el hanyou. Inuyasha le ofreció la mano a la loba, ella era más que capaz de levantarse por sí misma pero tenía una teoría que comprobar.
Kibò muy delicadamente tomó la mano de Inuyasha y se puso de pie.
La sonrisa en los rostros de sango y Miroku eran luminosas
-"Por aquí Lady Kibò"
Lady? Ella es un guerrero, pero que bien suena ese apelativo, sería posible que alguna vez fuese llamada así?
Kibó reverenció a los Señores y a su abuelo y partió en compañía del segundo de Occidente y sus amigos. Si bien nadie olvidaba el comportamiento de Inuyasha, siempre dolería…Kikyo era demasiado desagradable para pareja de cualquiera, de todos modos le darían a Inu otra opción, para que él eligiera.
Kagome sentía mucho cansancio, pero deseaba compartir lo más que se pudiera con su hija
-"Rin, deseas acompañarme a mi habitación unos momentos, el sol saldrá pronto y te irás, yo quisiera conversar un poco contigo si Kouga me lo permite"
-"Por supuesto Kagome Sama, es mi pareja pero siempre será tu hija"
-"Madre, quieres venir?"
En realidad no quería estaba más que interesada en las costumbres youkai, pero no podía quedarse sola en la mesa con machos, que discutían sobre política.
-"Está bien te acompañaré"
Kagome asintió, reverenciaron y se retiraron.
A lo largo del camino, Danaka las acompañaba
-"Sé que deseabas quedarte mamá, pero es peligroso, no es conveniente que la manada se desarme habiendo sake en los alrededores"
-"Si, ya lo sé pero me interesan las costumbres que tienen aquí, parecen tan diferentes a las nuestras"
-"Lo siento, ojalá pudiese hacer algo, pero también para mi es riesgoso, no sólo hay youkai del Oeste, o del Norte, en quienes confío plenamente… sino del Sur, del Este, a ellos les tengo desconfianza"
-"Si me permite Kagome Sama, yo podría mostrarle a Noriko Sama, las costumbres de nuestro pueblo youkai y responder a sus preguntas"
-"Oh! General, eso sería fantástico, ¿Qué dices mamá?"
-"Sí, eso me agradaría"
-"Está hecho entonces, al término de mi guardia vendré por usted"
Y así las cosas se iban acomodando. Inuyasha paseaba por el castillo de sus ancestros, mostrando orgullosamente su herencia Taisho, en el salón estaban sus pinturas, y las de su madre, Kibò observaba con atención la pintura de Inu no Tasiho, Izayoi, luego la de Inuyasha,
-"Usted se parece a su padre Mi Lord"
-"Lo cree así General?"
-Si, Souta Sama"
-"Tiene los rasgos suavizados por la sangre de la madre pero la miraba y la fuerza de su padre"
Se acercaba y pasaba los dedos sobre las orejas de la pintura de los niños del Oeste
-"Ves aquí, las orejas, son más bonitas"
-"Sí las orejas son lo primero que mi hermana y mi madre…"
Inuyasha colorado a más no poder, intentaba salir del salón
-"Por allí llegaremos al salón de armas, General"
-"Oh! Allí deseo ir!"
Miroku sonreía, Parecía que Inuyasha había encontrado alguien especial para él.
