NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL. LES CONVIDO UN POCO DE…TÉ NEGRO SIN AZÚCAR
CAPITULO 50
Regresando al interior del castillo, Kagome lloraba y Sesshomaru estaba preocupado. Nunca había tenido tolerancia a las lágrimas de la joven, cuando pasaba una temporada con el Inutachi, e Inuyasha hacía de las suyas, Kagome solía llorar en las aguas termales cuando estaba sola, él más de una vez se había sorprendido a sí mismo "controlando que todo estuviese en orden" ya que él jamás espiaría y menos a una mujer humana, debido que el hanyou iracundo, no se hacía cargo de sus responsabilidades como alfa por ir detrás de Kikyo. No era bueno para Kagome estar triste y no era bueno para el cachorro que la madre estuviera triste.
-"Miko, cesa tu pesar, Rin estará muy bien, el lobo siempre la protegerá"
-"Oh! Yo lo sé Sesshomaru Sama, sólo que recién se va y ya la extraño"
-"Aún tienes que criar dos hijos más, por el momento, así que te recomiendo alimentarte bien, necesitarás de tus fuerzas para apoyar a Shippo Kun y criar al cachorro de éste.
-"Nuestro, querrás decir"
-"Hn."
Noriko y Souta sonreían al verlos interactuar, Sesshomaru tenía un trato especial con Kagome, y les provocaba una enorme sonrisa interna. Sabían del orgullo del Inu y no pretendían sacar provecho o burlarse de él, además era más divertido observarlo en silencio.
Miroku y Sango por su parte, ya habían adoptado la costumbre de pasear por los jardines por largas horas, se los veía caminar, hablar, reír y sentarse bajo los frondosos árboles, más de una vez, desde la ventana de su despacho, Sesshomaru observaba cómo el monje cortejaba con dulzura a la exterminadora poderosa que parecía indefensa ante los ataques románticos del monje libidinoso…Pero jamás lo había visto en alguna actitud incorrecta hacia la mujer, a pesar de su fama de pervertido, desde su arribo al palacio del Oeste Miroku no había vuelto a tocarle el trasero a Sango. Era tiempo para ellos de emparejarse, pero no ponían una fecha…¿Por qué?.
Miraba su propia manada cada vez más grande, y se enorgullecía del carácter de cada uno de ellos. Todos a su manera eran personas de mucho valor. Todos los años despreciando a los humanos y se halló encontrando cualidades únicas en los miembros de su extraña manada ningen.
Almorzaban ahora, observaba a Kagome devorar una costilla semi-cruda e ingerir agua en grandes cantidades, su cachorro era bastante demandante, su pequeña aura era tan fuerte que pronto no podrían ocultarlo más. Era un peligro…Náraku, maldito Náraku. Tan pronto como Inuyasha regresara y terminara sus estudios de protocolo, se iría con Kagome al futuro, necesitaba que los sanadores de aquél tiempo más avanzado vieran cómo estaba, la imposibilidad de ser padre había desaparecido y con ella la tranquilidad, desde que su cachorro se hizo realidad, la preocupación de que todo salga bien había tomado su lugar, no podía permitirse debilidades y menos en estos tiempos tan duros.
-"En qué piensas Sesshomaru Sama?"
La mirada franca de su hermosa mujer, le transmitía paz, pero ella estaba triste, él sentía que debía hacer algo para alegrarla, pero él es un Daiyoukai sabe de guerras, armas y batallas, nada de confortar a una hembra humana y embarazada…
-"A cómo vas comiendo ganarás mucho peso pronto"
El rostro inexpresivo, la mirada fija en ella teñida de broma le daba un brillo especial a los ojos del Daiyoukai, que continuaba con su almuerzo como si nada.
-"Q-qué? Acaso me has dicho que estoy…?"
-"Ganar peso en una mujer embarazada es muy bueno Kagome, hará que tu hijo sea muy fuerte"
-"Kaede tiene razón, Kagome debes alimentarte correctamente, pero lo que Sesshomaru Sama tal vez ha querido decir, es que alimentarse bien, no tiene nada que ver con los modales en la mesa"
La carcajada contenida de todos los comensales, Kagome tenía una colección de costillas roídas en el plato y numerosos carozos y huesos de frutas, por su manera de alimentarse Souta le decía que había comenzado a asemejarse al youkai dragón Ryusenki.
-"Ryu-Ryusenki?"
-"Hn."
Eso comenzaba peleas entre los hermanos que divertían mucho al Lord cardinal y a los presentes. Noriko ponía tranquilidad, de una manera muy efectiva, con su carácter equilibrado sabía cómo calmar a sus crías.
Deberían aprender de ella cuando el cachorro llegara.
-"Sesshomaru Sama, será posible que entrenemos con usted, Miroku y yo por la tarde?"
-"Hn."
-"Arigato, Mi Lord"
-"Será bueno para todos comenzar a entrenarse, el hanyou despreciable no descansa"
-"El ejercicio me vendrá muy bien…"
-"Todos excepto tú, Miko."
-"Pero por qué? Estoy embarazada no enferma o incapacitada!"
-"He dicho que no!"
-"Pero no es justo!"
-"Miko…"
Los ojos de advertencia para que no lo desafiara frente a los demás
-"Pero…"
-"Pero qué? Creíste que Sesshomaru sería distinto a Inuyasha? Que te trataría mejor? Son iguales…unos cerdos"
Kikyo espetaba a la cara de Kagome, Sesshomaru gruñía, con los ojos rojos
-"Anciana! Llévatela antes de que pierda el poco control que me queda"
-"Sí mi Lord, Vamos hermana"
-"Sí, como sea"
La llevaba del brazo a los tirones, controlada de muy cerca por el youkai Kuma guardia de Inuyasha. La voz de Kagome comenzaba a quebrarse, las hormonas maltrataban su equilibrio emocional, una tormenta se avecinaba, Noriko se daba cuenta de ello.
-"Es lo mejor, hija, debes cuidarte ahora, dentro de unas semanas podrás recuperar el tiempo que inviertas en otras actividades"
-"No…Con…permiso"
Kagome reverenció a la nada, y comenzó a retirarse, entre lágrimas y pucheros, Sesshomaru estaba enojado pero el dolor de su Miko lo partía a la mitad, su taza de té fue bajando hasta ser colocada en la mesa y sus ojos se instalaron en Kagome. No dijo una palabra, no le salió ni una sola, pero la pena de ella sí la sintió y su corazón se quebró. Acaso no comprendía que los protegía a ambos a ella y al cachorro? Ese sentimiento que compartía con ella a través del vínculo, era tristeza pura y llana. No sabía qué hacer. Sólo atinó a mirar a su madre en ley.
-"Kagome, no es bueno para el bebé que te pongas en peligro o nerviosa, debes relajarte y comportarte como una verdadera mamá, tú ya tienes dos hijos y sabes lo que hay que hacer"
-"Está bien mamá"
La joven regresó a su asiento, terminó su desayuno. De nuevo maravillosa Noriko. Desde un rincón cercano a la puerta de la cocina, Danaka observaba el desarrollo de la comida con mucha atención, la madre de la Dama del Oeste era una humana muy experimentada y sabía calmar el carácter explosivo de la joven Señora. Cada vez que Kagome perdía los estribos aunque fuese un poco, su reiki hacía estragos en la piel de los youkai cercanos a ella, era bastante molesto, pero no lo hacía a propósito, su Señor la debe pasar peor, sólo que él es un Daiyoukai y es mucho más poderoso, no debe sentir más que un hormigueo cuando para él son pinchazos de aguja en todo el cuerpo. Era bueno para el Oeste que Noriko Sama estuviera allí…Sí claro. La bestia del tora se sentía muy estimulada por la mujer humana, pero eso iba a tener que esperar, su trabajo estaba primero, dentro de sus pensamientos Danaka alcanzó a ver en Sesshomaru una actitud muy conocida para él, y se acercó a ver cuáles eran sus órdenes.
-"Hoy entrenaremos, pero tú mantendrás la guardia, no podemos relajarnos"
-"Sí Mi Lord"
Los ojos de Sesshomaru regresaron a su pareja, ella no volvió a decir palabra ni a participar de las charlas. Su cuerpo estaba cansado por el stress, decidió que se retiraría a su dormitorio. Aún estaba triste. Sesshomaru lo sentía, pero de nuevo no dijo nada.
-"Con permiso, estoy cansada quisiera retirarme a mi habitación, Sesshomaru Sama"
La voz baja y apagada. La mirada teñida del Lord del Oeste…Los miembros de la manada se comenzaron a retirar del salón.
-"No es necesario que se retiren, Miko, sígueme"
Souta rechinaba los dientes, y mantenía los ojos en el Daiyoukai, ya la habían lastimado demasiado, no soportaría otro Inuyasha, Miroku por su parte intentaba sujetar su reiki, apretaba su mano, el agujero negro silbaba, Sango terminó de salir del salón. Los humanos se amotinaban en defensa de Kagome, se amotinaban en contra de él por Kagome y el cachorro. Los humanos se ganaban el respeto de todos los guardias y sirvientes que presenciaban el desarrollo del extraño desayuno. Sesshomaru se enorgullecía de ellos, defenderían a su Señora y bebé sin importarles nada.
-"Ya, cálmense. Kagome y yo estaremos en NUESTRA habitación…Danaka…"
El tora asintió y se acercó a la manada para atenderlos personalmente. Por los pasillos Kagome caminaba detrás de Sesshomaru, callada, nerviosa, aguantando el llanto.
*******************************Camino al Norte****************************
Rin viajaba en la espalda de su esposo, estaba bastante cansada, hacía ya muchas horas que viajaban. Keiken había ofrecido volar en una nube de youki, pero lo que menos necesitaban era llamar la atención de Náraku hacia ellos. Se habían detenido al lado d una cascada para planificar el próximo camino a tomar para acelerar el paso pero con seguridad. Kouga se había apoyado bastante en la experiencia de Inuyasha y la inteligencia y fortaleza de Kibò, debía más que nunca desempeñar su rol como alfa de la manada, eso lo alejó un poco de Rin que sólo deseaba descansar tranquila aunque fuese un momento. Los recuerdos de sus viajes con su padre, Jaken y AhUn venían a su mente, ella era más fuerte que esto, y lo demostraría, la Dama del Norte debía predicar con el ejemplo. Eso le había dicho su madre y ella confiaba en ella, nadie mejor que Kagome sabía qué era lo más aconsejable para los viajes largos y recordaba que solía ver las gotas de transpiración correr por la frente de la Miko, los labios agrietados y las respiraciones difíciles, pero a pesar de ello Kagome siguió, siempre siguió el paso sin atrasarse, muchas veces encabezando la marcha. Ella era digna hija de la casa del Oeste y lo demostraría
-"Kouga Sama..."
La jovencita atrapó la atención de todos
-"Sí Mi Señora"
-"Deberíamos continuar"
Las bocas de los lobos se quedaron abiertas incrédulos, no habían parado ni diez minutos luego de nueve horas y la Señora deseaba continuar… Humanos, tan maravillosos como extraños. Si bien habían parado para replantear el camino, podrían haberlo hecho sobre la marcha, pero decidieron parar para que ella descansara. Valiente, valiente Rin. El Ookamitachi continuó su viaje con una Señora manteniendo el paso junto a sus súbditos. Nada la detendría, era el orgullo de la casa del Oeste y debía ganarse el orgullo del Norte, hasta el momento lo venía haciendo bastante bien.
Un grupo de saimyosho volaba cerca de ellos un poco más atrás. Inuyasha y Kouga disimuladamente se atrasaban en su camino para ver cuántos eran. Sólo cuatro, seguramente Náraku había dejado pescadores merodeando para espiar, y llevar novedades a su escondite donde sea que fuera. Con dos movimientos de los machos los saimyosho pasaron a mejor vida
-"Garras de acero!"
-"Goraishi!"
El ruido alertó a los demás que se detuvieron a mirar. Rin se puso frente a la manada junto al anciano
-"Continúen, no se retrasen, Kouga Sama e Inuyasha Sama nos alcanzarán enseguida"
Los lobos la observaron caminar, ella se alejaba y ellos la miraban, miraban hacia atrás preguntándose dónde estarían Kouga y el mestizo del Oeste, Rin se alejaba junto a Keiken y Kibò, no sabían qué hacer…Pero ella era la Señora, no tenía miedo y tenía plena confianza en su pareja, caminaba con fe en que su compañero de vida la encontraría. Sí, ella confiaba en Kouga tanto como ellos. Seguirían a la nueva Señora, ella era muy decidida y parecía no tener miedo. De a poco la manada completa se fue uniendo al caminar de Rin, y luego de unos minutos Inuyasha y Kouga hicieron su aparición. Caminaron hasta entrada la noche, en que se detuvieron en una cueva a tomar alimentos y descansar hasta la madrugada.
Sentados alrededor del fuego repartían los alimentos y los que terminaban arrojaban pieles al piso y se acostaban cerca unos de otros para mantener el calor. Rin los observaba, eran una gran masa de lobos, era muy tierno verlos acurrucarse y dormir todos juntos. Las voces la sacaron de su trance
-"Tomaré la primer guardia"
-"Kibò te acompañará, los Ookami a las guardias las hacemos en pares, cuatro ojos ven más que dos"
-"Keh! Como quieras. Yo soy suficiente pero si eso te tranquiliza…"
No era desagradable pasar la noche cerca de ella. Kibò era la antítesis de Kikyo. Ella estaba en la cima de una roca a un lado de la cueva, la luna iluminaba sus cabellos rojos con destellos azules, tiñéndolos de violeta, se veía como una diosa…
-"Ves algo interesante Inuyasha?"
-"Sí, bastante"
El General Ookami saltó y sacó su katana
-"Dónde?"
Inuyasha, reaccionó y disimuló diciendo que era una ardilla voladora, no quería quedar como un pervertido o un tarado por quedarse mirando embobado
-"Una ardilla? Uff!"
-"Kibò eh? Qué significa, es japonés?"
-"Sí, japonés, Esperanza, significa Esperanza"
-"Esperanza…Qué acertado…"
-"Acertado?"
-"Tus ojos, son verdes, Kagome dice que la esperanza es de color verde"
-"Mis…ojos? Verdes?"
Acaso el hanyou del Oeste había visto sus ojos? Los del Inu eran color ámbar, ella sabía dorados como la miel más pura…
-"Dorados"
-"¿Qué?"
-"Los tuyos son dorados"
-"Creo que sí"
Ambos miraban hacia el frente en busca de intrusos o amenazas, era una noche tranquila y silenciosa sólo se oían sus corazones, para sus sensibles oídos los latidos eran muy claros
-"Tienes cachorros?"
-"No, no estoy emparejado"
-"La Miko que huele a barro…"
-"Larga historia…Pero no, no es mi pareja"
La loba lo miraba ahora a los ojos
-"Te gustan las hembras ningen?"
-"Son bellas, pero me parece que las hembras youkai son muy atractivas, aunque no he conocido a muchas"
Ambos se miraban intensamente
-"Tú tampoco tienes pareja, por qué?"
-"Larga historia…Pero no, no tengo pareja"
El anciano escuchaba desde adentro de la cueva, estaba muy atento a los movimientos de su nieta y del mestizo. Kouga estaba parado detrás de él. Rin lo observaba desde la fogata, Kouga estaba seguro de que ella dormía entonces se levantó para hablar con el viejo lobo
-"El chucho es un macho fuerte, de buena casta, lo detesto, pero en el fondo es honorable y muy poderoso."
-"Crees que a ella le guste?"
-"Estoy seguro de que le gusta, pero primero me aseguraré de qué es lo que él siente, no permitiré que dañe a Kibò, es lo que me queda de mi Ayame"
-"Ayame seguramente está muy bien, tú tienes una nueva oportunidad no la desperdicies en el pasado, has luchado mucho para lograr lo que has logrado, no opaques lo que ahora brilla con la oscuridad de los malos recuerdos"
-"Hablas con tanta seguridad, a veces te envidio"
-"Yo también temo, pero no me quedo, avanzo y ayudo a los demás a avanzar también. Kibò se ha recuperado, de su amor no correspondido, y de su dolor por que tú elegiste a su hermana sobre ella, tú te has recuperado de tu amor malogrado, ahora tienes uno nuevo, abrázalo"
El anciano se dio vuelta para ir a recostarse, se quedó estático en su lugar. Kouga giró para ver qué sucedía y también se quedó inmóvil, Rin estaba de pie detrás de ellos, su rostro palideció. Como la Dama que era dio la media vuelta y se fue a recostar al lado del fuego, pero en el suelo, no se recostaría sobre las pieles que Kouga había preparado para ellos. En el lenguaje Inu, rechazar las provisiones de la pareja significa, rechazo hacia la misma y su deseo de terminar con el vínculo.
Kouga sentía su corazón roto en pedazos, eran los sentimientos de su pareja, a través del vínculo sentía a Rin, ella se había quebrado, él había guardado secretos de ella, importantes detalles, se sentía traicionada, cuánto deseaba regresar al Oeste.
-"Puedo explicar, te juro Rin que jamás sucedió nada entre nosotros, yo…"
La jovencita continuaba mirándolo sin decir palabra, su gesto frío era casi igual al de su padre. A Kouga se le erizaba la piel. Ella sabía a través del vínculo que su pareja decía la verdad, mas no permitiría que su falta de confianza para con ella se repitiera, si él pensaba que ella era una niña, se llevaría una gran sorpresa, ella era una Taisho y como tal marcaría a fuego su prestigio en el clan de los lobos del Norte. Kouga se arrimaba a ella intentando que aceptara las pieles y se recostara a su lado, ella se mantenía sobre la roca fría, estaba acostumbrada a las inclemencias del clima y la naturaleza, dormir en el piso no le preocupaba en absoluto.
-"Rin, princesa…No me rechaces…onegai…perdóname, no pensé con claridad, no imaginé que te importaría tanto, tú sabes todo de mí, anda bonita…Perdóname"
El Señor de los lobos no tenía ningún reparo en exteriorizar sus sentimientos frente a su manada, nadie se entrometería, dormían cada uno ensimismado en sus propios pensamientos. Era muy normal para ellos demostrar afecto y a veces sumisión a sus hembras en busca de cariño. Nada había de humillante en ello, para Rin era muy extraño, el protocolo de los Ookami era bastante diferente al de los Inu, que eran muy orgullosos. Los lobos eran una gran manada que funcionaba como una unidad.
Afuera Inuyasha y Kibò se habían adentrado en sus largas historias, ahora ella sabía de Kikyo y Kagome y él acerca de su enamoramiento de Kouga y su rechazo en favor de Ayame. Sabían de Náraku, de Izayoi, del rechazo de Sesshomaru, de los errores cometidos con Kagome, de su pena por el desamor de Kouga, la muerte de su hermana, la responsabilidad de proteger a la manada y sus soledades, ambos escucharon sus relatos, sus corazones latían en una misma frecuencia…El amor flotaba en el aire…
La noche transcurrió serena, fría y silenciosa, el sol aparecía por el horizonte, el clan ya estaba preparado para partir, Kouga había aprovechado el sueño de Rin para arrastrarla sobre las pieles junto a él. Se había encontrado con que dormir con ella era tan cálido y tranquilizante, podría acostumbrarse muy rápido a ello. Pero había que partir. Cuanto antes llegaran al Norte, antes estarían a salvo y podría iniciar su nueva vida junto a su hermosa y dulce mujer.
Parado frente a sus lobos dio la orden de partida
-"Ookami wa zenshin!"
Inuyasha y Kibò uno a cada lado del grupo, caminaban y avanzaban incansablemente, pronto llegarían al palacio del Norte.
********************En el Este **************************
Náraku esperaba el retorno de los saimyosho, en vano.
-"Malditos, malditos Taisho y ese lobo de mierda, para ahora ya estarán llegando al palacio del Norte y la mocosa esa se me escapó. Ese puto de Sesshomaru me las pagará de alguna manera, y creo que la mejor será que comparta su desgracia con el lobo, y ese mestizo…Hijo de puta seguramente manosea y toquetea a mi Kikyo, la muy puta debe disfrutar de las atenciones de ese imbécil."
Kanna no soportaba los celos de Náraku por Kikyo. Deseaba con su corazón helado que todo fuera cierto, pero ella sabía, ella había visto el conflicto entre ellos, Pero Náraku nunca lo sabría…Permitiría que sufra, en el fondo era tan retorcida como su creador.
-"Entre tanta basura deberías pedir algo puro para ti para variar"
-"Puro? Bromeas? Nada hay puro en este mundo youkai podrido y miserable…"
-"Me refiero a otra cosa…No importa…"
Kanna seguía su camino hacia la frontera con el Norte. No comprendía, Náraku estaba tan ciego por Kikyo…
***********************En el Norte*******************************
-"Detrás de esas montañas está la guarida"
-"Hn."
Inuyasha miraba a Rin, actuaba tan fría, se acercó a ella
-"Oi, mocosa, qué te traes? Bufando igual que culo Sama"
-"Inuyasha Sama, no estoy de humor"
-"Puedo ver eso pero por qué? Tú siempre estás feliz"
-"Hn."
El Lord Inu miraba a Kouga que tenía la vista fija en el horizonte, luego miró a Kibò, ella enseguida comprendió. El General se acercó al Daiyoukai el Norte
-"Kouga Sama, hay algo mal con la señora del Norte?"
-"No te preocupes Kibò, ya se solucionará"
Rin clavaba la vista en los dos lobos que conversaban adelante. Kouga sentía la mirada helada de su esposa embravecida
-"Rin escuchó a Keiken Sama hablar acerca de nosotros"
-"¿Qué? Pero no hubo nosotros, hubo Ayame y tú"
-"Sí, pero él habló de tus sentimientos…Lo siento"
Ella sintió mucha vergüenza, la Señora, su Dama del Norte se había enterado de los sentimientos que albergó hacia Kouga por más de cien años. El Lord Ookami debió blanquearlo con Rin, ni bien comenzaron con el cortejo, Kouga había cometido un grave error. Pero si ella podía ayudar, lo haría. A pesar de ser la hermana de la anterior Dama del Norte, deseaba con gran anhelo que la felicidad regresara a su casa, que la vida regresara a las tierras del Norte. Su intervención se había vuelto más que necesaria.
Respirando hondo, levantó la mirada. Al frente se alzaba majestuoso el palacio de las tierras del Norte, Gracias a Kami, ya estaban en casa.
***************************En el Oeste*******************************
Ya en el dormitorio, Kagome se bañaba en las aguas tibias, Sesshomaru esperaba sentado en un sillón, hacía casi una hora que ella estaba encerrada en el baño. Sin hablarle, sin siquiera recordar que estaba allí. Entraría y la enfrentaría. La puerta shogi se corrió repentinamente dándole paso a un Sesshomaru enojado, preocupado, ofendido, triste y un poco desorientado. Se quitó la ropa y entró en el agua. Kagome no se había movido de su lugar ni para enjabonarse, el abandono de su persona no era algo que él le fuese a permitir.
-"Cuidarás de tu persona, te asearás y alimentarás como es debido, no te causarás daño o al cachorro por desacuerdos con los pensamientos de éste. Los desacuerdos se corrigen hablando Miko"
-"Hablando? Tú eres el único que habla, opina, decide, y MANDA! Hablar con quién y de qué? Sólo escucho órdenes, estoy cansada…Tan cansada"
El miedo a que Kagome se vaya lo inundó. Él sabía que a veces se extralimitaba pero era por su bien y el del cachorro, y un poco por costumbre. Recordó que se había prometido cambiar para merecerla. Se estaba pareciendo a su medio hermano, intentando hacerla obedecer, y no escuchándola, o comprendiéndola…Pronto sería padre, y debía aprender a ceder por el bien del bebé también.
-"Miko, ven"
-"No."
-"¿Por qué?"
-"Porque me lo ordenas y detesto que me digas Miko"
