NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

AGRADEZCO A LOS QUE ME ESCRIBEN POR PRIMERA VEZ, Y A LOS QUE ME ESCRIBEN SIEMPRE EL ENORME ABRAZO DE COSTUMBRE.

LES CONVIDO UN POCO DE…TÉ CON MIEL Y MUCHO LIMÓN. CORTO PERO MUY INTENSO…

CAPITULO 51

Entonces en ese momento Sesshomaru hizo algo que dejó a Kagome en estado de shock. Sesshomaru se acercó a ella. ¿Cómo? El gran Señor del Oeste dio el brazo a torcer? Ahá, eso fue exactamente lo que sucedió.

-"Kagome…Éste no tenía posibilidades ni de enamorarse, ni de ser padre, no tenía ni una sola posibilidad…Lo sabes, pero apareciste tú, hay veces que le agradezco a Inuyasha ser un tarado y haberse comportado como lo hizo, de otra manera no estarías hoy aquí conmigo, ni llevarías mi cachorro"

Ella continuaba de espadas a él, sin moverse un ápice y con la cabeza agachada, y mirada baja. –"Luego me viste, sí, me viste detrás de mi personalidad, me encontraste y me amaste, así como soy, y me diste el regalo más grande, la esperanza de tener un heredero de mi sangre. Y así me enamoré de ti y de mi hijo…No me pidas que no tema por ustedes después de todo lo que Náraku ha hecho. Yo tengo miedo…"

Kagome se dio vuelta a mirarlo

-"Sesshom…"

-"Sí, el culo Sama como me dice el mestizo tiene miedo. Nunca amé a nadie como a ti y no deseo perderte y te sobreprotejo, me aterroriza ser padre, lo deseo más que nada pero me aterroriza, y me aterroriza que algo le suceda al cachorro y no quiero dejarte entrenar, ni moverte, no quiero arriesgarte a sufrir daño alguno , eres un milagro en ti misma. Ni siquiera me atrevo a hacerte mía cuando te tengo entre los brazos, a pesar del llamado de la sangre, mis deseos y el amor que siento ¿Qué no lo ves? La mujer que el Daiyoukai más poderoso de todos ama por sobre todas las cosas y el cachorro que no podía ser. Son mi esperanza. Aún me culpas por sobreprotegerte saiai?"

Kagome hundía su rostro en sus manos llorando desesperadamente, se sentía abrumada por las palabras tan sinceras de su esposo. Debió haber tenido mucho temor para bajar tanto la guardia frente a ella o a cualquiera, se había casi arrancado el corazón del pecho para lograr que ella comprendiera su manera de actuar. Sabía, ella sabía todo eso y más, pero las hormonas, los nervios, la partida de Rin, y por qué no, la falta de sexo la mantenían alterada todo el tiempo. Ella era una sobreviviente, estaba acostumbrada a mantenerse y defenderse sola, claro que con Inuyasha no lo había hecho hasta que ya no pudo más. Ella era la sacerdotisa de shikon, la más poderosa, más aún que la legendaria Kikyo. Y tener que mantener su carácter a raya la estaba alterando bastante.

Ninguno de los dichos y hechos escapaba a cualquiera de los dos. El vínculo entre ellos era de los más fuertes, su apareamiento había sido tradicional, profundo y se había completado. Sus almas eran una y de a poco iban sintiéndose más y más conectados. Pero aún así a veces las cosas se salían de contexto.

-"Yo…Lo sé. Yo sé todo eso que me dijiste, lo sé y lo siento Sesshomaru. A veces me cansa tener que aparentar cosas que no son, callarme mi opinión, no poder decidir, ni siquiera por mi persona, sabes cómo se siente que te ordenen hasta ira al baño. Aliméntate bien Miko, debes dormir Miko, Miko fuiste a tus necesidades Miko…Y lo peor de todo mi madre te apoya! Yo he llegado hasta donde he llegado por mérito propio, yo acepté, lo sé, pero antes tuve que pasar por demasiadas cosas, Oh si supieras, tratarías al menos de ser un poco más comprensivo conmigo. Ya ni hacemos el amor más, y sabes que el bebé necesita youki, y que las hormonas me están volviendo loca, me vuelven un completo cohete a la luna!, A veces desearía estar en mi casa…"

-"Ésta es tu casa"

-"Si lo fuera, yo tendría derechos y aquí no los tengo"

-"Kagome, los ancianos y lores, los youkai disidentes…"

-"YA SE FUERON SESSHOMARU"

Era cierto, ya no quedaba un youkai que no fuese leal a la casa del Oeste, todos eran tan cobardes que asistían a los eventos, bebían y comían a morir y luego se iban hasta próximo aviso. Y a las "ratas" las había exterminado antes de ir con la anciana en busca de Kagome.

-"´Éste es consciente…y tal vez me sobrepasé, Mik…Kagome"

-"Tal vez…Yo me dejé llevar por los nervios y las malditas hormonas. Culo Sama siempre fue Culo Sama, y yo acepté casarme, bueno emparejarme con él a pesar de todo."

Sesshomaru aprovechó el momento de sinceramiento de ambos para tomar a Kagome entre sus brazos.

-"Culo Sama desea hacerle el amor a su pequeño cohete a la luna"

La levantó en brazos se quedó observándola, esperaba alguna reacción de ella

Kagome lo miraba, aún tenía lágrimas en los ojos, las mejillas rojas y la boca hinchada de llorar, se veía hermosa, él sentía que su entrepierna comenzaba a molestar, pero no movió un cabello

-"Yo…También te deseo Sesshomaru"

Ni una palabra más salió con ella del onsen y la llevó directo a la cama, la recostó y la besó con tanta pasión…Ella sentía que el corazón le iba a estallar en el pecho. Ambos tenían, carácter fuerte y un poder inimaginable, la lucha por el dominio siempre sería un tema escabroso entre ellos, pero así se amaban, si no hubiera sido así no se habrían enamorado para comenzar, no había nadie más poderoso que sus parejas, era tan excitante, pero ella necesitaba, sentirse un poco en control de su vida, de sus cosas, de su propia intimidad, él lo comprendía, el vínculo les compartía todas las necesidades del otro sin miramientos…

Sesshomaru se erguía sobre ella, la bestia compartía los deseos de brindarle placer y calmar a su pareja, con sus ojos teñidos y el corazón exaltado, Sesshomaru lamía y mordisqueaba cada parte de su cuerpo deteniéndose en las más sensibles por unos momentos, para luego continuar hacia la boca y hundirse dentro de ella saboreando el amor de su mujer, recorría cada centímetro de esa boca, mordiéndola un poco hasta que un hilo de sangre salió de sus labios hinchados inundándolo de pasión y necesidad. Descendió por todo el cuello lamiendo la marca de su apareamiento hasta que la piel estaba tan sensible que Kagome sentía fuego consumirle la garganta, ella intentaba voltearlo para devorarlo, pero el enorme youkai era bastante pesado y un tanto reacio a dejar su lugar y su tarea de dar placer a su mujer, ella se relajó bajo sus atenciones, ya no luchó por liberarse, Sesshomaru no deseaba frustrar a la joven, no deseaba cambiar nada de ella no quería que ella dejara de ser quien era, él la amaba más que eso…De nuevo el Daiyoukai sorprendió a Kagome. Mientras la besaba desesperadamente, Sesshomaru fue acomodándose al lado de ella permitiéndole a Kagome trepar y colocarse sobre él. Ella se separó un poco y lo miró a los ojos, el vínculo gritaba que la deseaba tanto, que le tenía confianza, que haría lo que fuera por ella y el cachorro. Ella esperó a que él hiciera un movimiento…Él la tomó de la cara y la besó con desesperación, ella correspondió el beso y bajó por su cuello lamiendo la marca que ella misma había dejado en el cuerpo de su macho, que estaba caliente como el infierno, jadeante y desesperado. Ella de nuevo lo miró en toda su gloria…maravilloso…Bajaba lentamente por el vientre marcado dejando besos y chupetones, por toda la piel blanca, mordía la carne y rasguñaba la piel, deseaba devorar a ese youkai que tanto la volvía loca, ella estaba sobre él, administrándole dosis tras dosis del veneno más dulce que existe, el amor. Sesshomaru sentía el cuerpo encendido, el sudor corría por el pecho causándole escozor en los rasguños de Kagome, el reiki cosquilleándolo suavemente, estimulándolo de una manera desesperante. Kagome tomó el miembro de Sesshomaru y lo besó, lo lamía mientras arrastraba las uñas por el vientre de su hermoso tormento, lo rodeo con los labios, calientes, lo abarcaba con toda su boca hasta que ya no podía más y retrocedía repitiendo los movimientos, succionando avarienta, hundida en deseos…Sesshomaru la observaba fascinado, las sensaciones que le causaba eran mágicas, increíbles, sentía que la respiración le faltaba y que perdía la noción del tiempo, el Señor del Oeste estaba entregado a la voluntad de la sacerdotisa de Shikon, sucumbiendo a su toque y a su pasión…Kagome aumentaba la velocidad de los movimientos, los jadeos y gemidos del macho se hacían escuchar, esta era una batalla que estaba perdiendo…Ya no podía más. Como pudo tomó el rostro de Kagome y la detuvo, se incorporó un poco para verla, era tan hermosa la besaba con pasión, no se guardaba nada para él. Ella clavaba las uñas en sus brazos respondiendo al beso, las respiraciones dificultosas…El Daiyoukai lentamente se recostaba tirando de ella sobre él. Ella se sentaba a horcajadas para tener mejor acceso en sus asaltos a la boca deliciosa de su macho…Él sostenía el rostro de la joven, la miraba a los ojos, ambos jadeando desesperados…

-"Móntame…"

Kagome lo miraba, ¿Qué? Le daba poder sobre él?

-"Móntame, hazme tuyo como tú eres mía…"

Así lo hizo. Poco a poco y lentamente Kagome se posicionó sobre él. Tomó su enorme erección entre sus manos, la dirigió a su sexo y lentamente fue bajando sobre ella.

El siseo desesperado del macho la excitaba sobremanera, ella se movía lentamente al principio pero a medida que el fuego comenzaba a consumirle las entrañas apuraba el rítmo de sus movimientos, Sesshomaru respiraba agitado se aferraba a los brazos de su Miko como si fuese su tabla de salvación. La bestia cerraba los ojos extasiado, luego los abría para entregarse aún más, nada se comparaba a ese rostro enrojecido y transpirado, Los cabellos de la joven se iban pegando a los costados del rostro mojado volviéndola más deliciosa aún.

El Daiyoukai, estimulaba a Kagome que sentía que pronto perdería la cordura. Tomaba sus pechos con las manos, jugaba con los pezones, presionaba, soltaba se sentaba y mordía, arrastraba los colmillos por la piel de su hermosa hembra. La pasión era demasiada el momento más erótico, el poder en manos de Kagome, el reiki, el youki, danzándoles sobre la piel, el orgasmo tomaba el control de los amantes, las lágrimas en las mejillas de la joven, la cabeza hacia atrás, sus manos tomando los cabellos y sus gritos desesperados y el último esfuerzo, la bestia desesperada, arqueando el cuerpo los dientes apretados en un rugido profundo de Sesshomaru, las uñas clavadas, los dulces espasmos, el clímax en su punto culminante, la semilla inundando el vientre…

En el patio de armas Sango chocaba la katana contra Danaka que esquivaba el golpe. Shippo, Miroku y Souta observaban la lucha compenetrados. El tremendo rugido hizo vibrar el suelo y las gradas, la batalla se detuvo, todos miraron hacia el castillo…

-"Escucharon eso?"

Danaka sonreía y se ponía en guardia otra vez. Miroku observó al tora por unos momentos y comprendió, de todos modos ya habían tenido una experiencia sonora de ese tipo con anterioridad, aunque no tan efusiva.

-"A juzgar por la cara de satisfacción del amigo tigre, yo no me preocuparía, Sango"

El castillo sacudido hasta los cimientos…La joven se derrumbó sobre el pecho de su pareja, estaba exhausta pero muy feliz. Sesshomaru tenía los brazos abiertos, recuperaba las respiraciones, sólo un orgasmo pero tan poderoso…

-"Te amo…tanto Sesshomaru"

-"Éste te ama más"

Kagome miraba al Lord y lo besaba dulcemente, para luego apoyar la cabeza en su cuello, Sesshomaru la envolvía con sus enormes brazos, la abrazaba sobre su pecho y acariciaba la espalda de la joven, la bestia se recostaba serena con la satisfacción de sentirse amado, el sueño de a poco se fue acercando, y ellos suavemente se fueron a jugar con él.