NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
OK. VOY A MALCRIARLOS YA QUE ME ESPERARON CON TANTAS ANSIAS.
CAPITULO 54
Kagome no podía más ante el ataque contra la carne suave de sus costillas, Sesshomaru se valía de sus garras, de sus colmillos, de su youki, de todos sus recursos para que las cosquillas surtieran el efecto deseado, castigar a la Miko desobediente.
-"Te sometes?"
-"Jamás!"
-"Entonces sufre la ira del Señor del Oeste"
Y Arremetía contra las adoloridas costillas y las rodillas, Kagome gritaba desesperada las risas inundaban la habitación. Los guardias intentaban no sonreír pero les era más que imposible. Años de ver a su Señor amargado y solitario, ahora escucharlo reír y corretear a su pareja era delicioso para ellos. Todo el palacio estaba fascinado con el cambio de Sesshomaru. Los Señores del Oeste, agotados de jugar cayeron rendidos en la cama, el Daiyoukai abrazaba a Kagome y le acomodaba su cabello detrás de la oreja, se miraban de frente, enamorados, compenetrados.
-"Sesshomaru… Basta…jajajaja"
-"Mmm. Me parece que no me detendré, me gusta verte indefensa entre mis garras, poderosa Kagome"
Las risas, los gritos, las escondidas, el correteo, muy divertidos, los Señores del Oeste pasaban una mañana más que agradable. Los golpes en la puerta y se detuvieron en seco mirando
-"Es madre sama"
-"Adelante mamá, pasa!"
-"Con permiso, y por favor discúlpenme pero hoy debíamos partir a nuestro tiempo, Kagome, tenemos que buscar un médico que te revise el embarazo"
-"Pero mamá, los sanadores aquí…"
-"Kagome, Madre Sama y yo pensamos que es lo mejor"
-"De nuevo no les importa lo que yo piense…"
Kagome agachaba la mirada y se daba vuelta para recluirse en el baño, Sesshomaru la tomaba de las manos pero ella lo soltaba
-"Déjenme sola…"
Sesshomaru rayando la desesperación, ya no encontraba lo que le satisficiera, trataba de complacerla en todo pero ella era inflexible, estaban preocupados por su embarazo, ella sólo se sentía atacada en su dignidad y autoridad
-"Basta."
Kagome levantó los ojos y lo vio fijamente
-"Sé que tus estados de ánimo están dándote malos ratos, pero a nosotros también. Actúas como una niña caprichosa, debes entender que serás madre del hijo de un Daiyoukai, y eres una Miko, jamás se ha visto ¿Acaso no te intriga saber si todo está bien? Tú misma me dijiste que te veías muy grande, para el poco tiempo que llevas de preñez"
Noriko abrió los ojos
-"Qué? ¿Muy grande? Déjame ver! Kagome!"
Kagome abrió su yukata y le mostró a su madre el vientre redondeado e imponente
-"Oh! Kami, yo…no sé si los médicos de mi tiempo puedan entender qué sucede aquí"
Sesshomaru le preguntó a Kagome muy preocupado
-"Kagome, has visto youkai en tu tiempo?"
-"N-no que yo recuerde, ahora que lo pienso no he sentido youki tampoco, sólo cuando la dama ciempiés me trajo a este tiempo, o algún youkai de aquí se manifestaba allá"
-"Eso podría ser un problema, no habrá nadie de estos tiempos que haya sobrevivido?"
Sesshomaru pensó y trató de calmar a las hembras
-"Llamaré al Sanador, es hora de que todo el palacio sepa que el Oeste tendrá otro heredero"
Así lo hizo, el sanador fue convocado al dormitorio real, acudía con sus elementos de trabajo y los libros de anatomía y medicina humana, para tener ayuda memorias si es que algo le era extraño. La primer humana que trataba era la Dama de Occidente tamaña responsabilidad.
-"Ah! Kenkò, adelante, la Dama Kagome necesita de tus atenciones"
Sesshomaru sonreía para sus adentros, el sanador le había dicho cuando atendió a Kagome con sus primeros síntomas, que si no fuese imposible él pensaría que ella estaba de encargo, y se deleitaba esperando qué le diría ahora
El Sanador revisaba a Kagome, muy meticulosamente hasta llegar al vientre, se apartó, tomó el libro de obstetricia humana y comparó las fotografías y enunciados con lo que veía en Kagome. Lentamente se puso de pie, tomó las manos de Kagome y las besó levemente, se volvió a Sesshomaru y poniendo una rodilla en tierra le dio su diagnóstico
-"Mi Señor, yo sé bastante de salud youkai y he aprendido mucho de salud humana, pero de milagros y fe no entiendo nada. Ahora Mi Lord le piso que crea en mis palabras ya que ni yo mismo creo en lo que voy a decirle…Sesshomaru Sama, Lady Kagome está encinta. No pregunte cómo porque ni yo mismo lo sé. Soy un buen sanador, se lo aseguro"
Sesshomaru se acercó a Kenkò
-"Levántate sanador, eres un muy buen sanador. Lady Kagome está esperando al hijo de éste Sesshomaru, tú lo supiste antes que nadie, sólo que no diste crédito a tus conocimientos"
-"Sanador…"
-"Mi nombre es Kenkò Mi Lady Sama"
-"Kenkò, llevo pocos días de preñez pero mi vientre es muy grande, me asusta, no sé qué esperar, en mi tiempo creo que no hay quien me ayude tampoco"
-"En su tiempo? Yo no comprendo gomen"
Kagome miró a Sesshomaru que asintió con la cabeza, Noriko sirvió té para el sanador y lo hicieron sentar en un sillón de la sala
-"Siéntate Kenkò te contaremos un historia"
Al culminar el relato, Kenkò se había bebido unas seis tazas de té. Estaba abrumado pero él tenía plena confianza en sus señores, además había notado loas extrañas formas de etiqueta que compartía la familia Higurashi
-"Y dicen que no hay youkai en su tiempo? …Pues si yo sobreviviera quinientos años tendría uno de esos hospitales gigantes y atendería a todas las especies, humanas y youkai, tendría sanadores para cada especie…Sería fantástico"
Kagome disfrutaba de hablar con el sanador que imaginaba todo los adelantos medicinales de la época del futuro y deseaba tanto conocerlo.
-"Y qué nombre le pondrías a tu hospital?"
-"Pues… Hospital West Moon, Luna del Oeste, en honor a mis Señores"
Todos se reían, pero luego regresaron a sus cavilaciones
-"Si bien, tal vez en su tiempo no saben nada de youkai, tienen ese"ecogra-cosa" que les permite ver a la cría, yo recomendaría que fueran, es el primer cachorro de Miko y Daiyoukai de la historia de este tiempo y me parece que hay que cuidar todos los detalles para sentar un precedente ya que supongo que éste no será el único cachorro que los Señores van a tener"
El sanador sonreía ante la mirada cómplice de la pareja sonrojada e ilusionada, si bien el rostro de Sesshomaru era inexpresivo, sus ojos decían mucho más
-"Luego si me hacen el favor de mostrarme ese "ultrasónico" del embarazo, sería un honor comenzar a prepararme para futuro"
Los términos eran raros pero él se supo hacer entender. Aconsejaba muy sabiamente a sus Señores.
-"Bien, si eso es todo Mis Señores, me retiraré, a retomar mis actividades"
-"Ve, Kenkò San, serás recompensado por tus atenciones"
-"Antes de retirarme me gustaría que la Miko Kaede revisara las energías del cachorro para ver cómo va la fusión de youki y reiki, ella sabrá qué hacer, yo sólo me ocupo de lo físico. Con respecto a recompensarme por mi trabajo, se lo agradezco Sesshomaru Sama, pero sanar es lo que me gusta y no vería correcto que me premie por hacer lo que me gusta…Con su permiso"
El sanador se retiró, Sesshomaru muy conforme con su desempeño y respeto absoluto demostrado hacia la Dama del Oeste, su corazón latía muy fuerte ante la idea ahora muy posible de tener más cachorros, su pecho se hinchaba de regocijo. Noriko fue a buscar a Kaede, que enseguida se presentó en el dormitorio junto a Kikyo, la presencia de la Miko de barro provocó un rictus en el rostro de Sesshomaru que realmente no toleraba a la mujer.
-"Miko Sama, el sanador piensa que deberías revisar las energías del cachorro"
-"Enseguida Mi Lord"
Kaede colocaba sus manos sobre el vientre de Kagome buscando la energía de la cría, el youki y reiki de los padres se fusionaban y se separaban en una danza interminable, pero fluían a la par, llenando el abdomen de la joven con energía en equilibrio, la cría manejaba bastante bien la fusión de las energías diferentes. No comprendía bien cómo podría suceder, pero así era, el pequeño milagro eran tan fuerte y poderoso que dominaba ambas fuerzas áuricas en beneficio propio.
-"No sé cómo puede ser, pero el pequeño o pequeña, ha equilibrado ambas energías en una sola muy poderosa, todo parece estar bien, considerando que jamás se ha visto un cachorro de Miko y youkai, Daiyoukai o hanyou. Aprenderemos mucho de vuestro cachorro Mi Lord"
Kikyo que resoplaba en un rincón se quedó helada, jamás había considerado eso, ella sería la madre de un cachorro de Miko y hanyou, el miedo le paralizó el cuerpo
-"¿Qué quieres decir con eso de que no hay precedentes? ¿Qué sucedería si yo tuviera un hijo con Inuyasha, nadie sabría qué hacer para ayudarme y proteger a mi hijo!"
Sesshomaru se volvió hacia ella
-"Se te protegería con todo lo que eso implica, pero no, no hay antecedentes de un hijo de una Miko con un youkai o hanyou, por eso debemos proteger a Lady Kagome, así sabremos de qué manera proceder en el futuro"
-"Yo…Quiero ayudar. Yo…Tengo que ayudar"
Kikyo hundía el rostro en las manos y lloraba amargamente, Kaede la consolaba. Sabía que la culpa la estaba carcomiendo. Ella había hecho de todo para ser marcada por Inuyasha o algún youkai, que le diera larga vida y le devolviera el latido a su corazón, había bebido las hierbas amargas y desagradables que le preparaba Kaede para poder ser madre algún día, deseaba volver a vivir de manera normal, aunque la manera de lograrlo había sido la equivocada. Lloraba desconsoladamente, cayendo de rodillas, dejando salir de su corazón toda la amargura y el odio que había acumulado a lo largo de tantos años.
-"Miko Sama, atiende a tu hermana, llévala a su dormitorio, Inuyasha está pronto a regresar, y no será bueno que la encuentre en ese estado"
-"Si. Mi Lord, enseguida"
Kaede acarició el rostro de Kagome y levantó a Kikyo del piso, conduciéndola suavemente a su dormitorio. Todos sentían pena por ella, pero nada de lo que Kikyo pudiera hacer borraría el daño causado a Kagome, y Sesshomaru no era un ser misericordioso, por lo menos no con aquellos que significaran peligro para su manada o su hembra.
-"Sesshomaru Sama, puedo hablar contigo?"
Kagome tomaba la mano de su macho
-"Por supuesto Mi Señora, qué te preocupa?"
Noriko intentaba salir de la habitación
-"Quédate mamá, a ti también quiero decirte algo"
-"Hija, qué sucede?"
-"Estoy de acuerdo, con hacer todo lo necesario para asegurar la salud y el bienestar del niño, por favor discúlpame amor, por ser tan irritable, pero a veces no me entiendo ni yo misma. Tú también mamá, perdónenme, yo estoy asustada y no puedo manejarme del todo serenamente, mi carácter…ya lo saben."
Sesshomaru acariciaba el rostro de su hembra adorada y Noriko sonreía ante las dulces demostraciones de afecto de las que sólo ella y a veces la manada eran testigos.
-"Tan pronto regrese Inuyasha, partiremos al pozo devorador de huesos, el mestizo se hará cargo mientras yo esté fuera"
Órdenes, Kagome le sonreía, pero sus ojos estaban brillosos, aún no perdía la tristeza ante la situación de sometimiento que debía mantener ante su alfa, lo amaba pero su carácter…Estaban en constante lucha por el poder. Sesshomaru no podría amar más a Kagome, y debido a sus explosiones emocionales y sus características luchadoras ella era un desafío constante para él, lo que provocaba la exposición de sus sentimientos para con ella, la pasión, el amor, incondicional, no había otra en el mundo para él sólo Kagome, sólo ella tenía el derecho de enfrentarlo y eso a él le encantaba, atraía a su bestia constantemente excitándola, acrecentando el deseo, el amor, la necesidad de ella, por amor, tal vez, a veces cedería…un poco.
-"Si estás de acuerdo, Saiai, partiremos ni bien el hanyou asome el hocico por la puerta"
Kagome y Noriko se reían a carcajadas ante la ocurrencia del Daiyoukai, que besaba a Kagome dulcemente en los labios, y mientras se retiraba de la habitación, esbozaba una casi insipiente sonrisa.
*******************************En el Este************************************
-"Shintaro, contéstame hijo de puta, o mataré a tu hijo, no sin antes arrancarle la piel de a pedazos!"
-"Te lo juro Náraku eso es todo lo que sé! Por favor no dañes a Hikaru, él es todo lo que tengo"
-"Eso lo veremos, Hakudoshi llévate a Hikaru a las mazmorras y espera allí por mis órdenes"
-"Sí, Náraku"
Hakudoshi se llevaba al heredero del Este ante la mirada desesperada de su padre, Shintaro le había contado todo lo visto en Occidente, Náraku estaba enfurecido ante la inminencia del emparejamiento de Kikyo con Inuyasha, odiaba a Sesshomaru, pero el hecho de que no tendría descendencia permitía que se relajara ante la idea de su emparejamiento con la otra Miko, ignorante del poder de Kagome, se centraba en arrebatarle Kikyo a Inuyasha, detestaba la idea de la felicidad de los hermanos Taisho. Shintaro había dicho que el emparejamiento de Sesshomaru y Kagome era forzado por el concejo. Eso regocijaba a Náraku, que pensaba en el desprecio que siempre sintió y demostró el Daiyoukai por la raza humana, pretendía dejar que viviera junto a la humana toda su vida y así garantizarle una vida de torturas al tener que soportar el hedor, la debilidad y la presencia de ningen alrededor. Pensaba también que la presencia de los otros humanos era tolerada por Sesshomaru por simple política.
-"Mataré a Inuyasha si le pone una mano encima a Kikyo! Lo mataré!"
Kanna miraba el exabrupto de su amado creador, sabía que Kikyo aún era pura, Inuyasha no la había tomado aún. Pero había presenciado a través de sus incursiones de espía a favor de Náraku, algunas actitudes sexuales entre ellos mientras viajaban por Edo. Deseaba, con toda su fuerza que el emparejamiento entre ellos se realizara pronto. Decidió jugar sus cartas a favor de los hermanos Taisho. Tendría a Náraku para ella o moriría en el intento. Lentamente caminaba hacia el hanyou iracundo y le tomaba la mano conduciéndolo a sentarse en el trono de Shintaro.
-"Mi Lord, Shintaro Sama dice la verdad, yo he podido ver algo de lo que dice, antes de que reforzaran la barrera sobre el palacio de Occidente, si pierdes el enfoque, perderás todo."
-"Kanna, mi Kanna, sólo tú me comprendes…"
Náraku acariciaba el cabello de la jovencita, Kagura, Byakuya de los sueños y Akago, se retorcían de asco, ante la actitud de su creados y padre con una de sus extensiones hermanas.
-"Náraku Sama, si no tienes más para mí, desearía retirarme a descansar"
Náraku miró a Kagura y asintió
-"Tengo algo para ti Kagura y para ustedes también inútiles, patrullen el Sur, necesito informes del Dragón cobarde, retírense todos. ¡Fuera de mi vista!"
Volando por la ventana salieron los tres, rumbo al Sur, maldiciendo mentalmente a Náraku deseando que alguien surgiera y lo destruyera liberándolos de su yugo insoportable.
*************************En el Sur************************************
-"Mi Lord Ryusenki, se ha visto a los esbirros de Náraku, sobrevolando los cielos del Sur en varias direcciones, se dice que están averiguando acerca de las actividades en palacio"
El dragón asintió y le indicó a su sirviente que se retirara, mirando por la ventana reflexionaba en voz alta
-"Maldito hijo de puta, no sé cuál es peor si Náraku, Sesshomaru, el lobo o el sucio mestizo de Inuyasha, Shintaro es un pelele, hará todo lo que Náraku le ordene, yo sé que tiene a Hikaru como rehén, eso lo deja fuera del juego. Yo seré el dueño del mundo, eliminaré uno a uno hasta llegar al poder absoluto. Yo gobernaré Jajajajaja YO, sólo yo!"
Con los puños cerrados imaginaba extasiado todo lo que haría una vez que llegara al poder, sólo una cosa lo sacaba de contexto, Kikyo, la hermosa y espectral prometida del segundo del Oeste, la entrepierna se le alborotaba con sólo pensar en la blanca piel del a Miko, rendida a sus instintos, sangrando bajo sus tormentos, la boca se le hacía agua, afinaba los ojos y pensaba de qué manera lograr que la Miko viniera voluntariamente a él, ese sería el mayor triunfo sobre Náraku e Inuyasha.
-"Vendrás a mí, Kikyo…Y yo te estaré esperando…"
***************************En el Norte*******************************
Kouga caía rendido sobre el cuerpo desnudo de Rin que jadeaba en busca de aire, la semana de amor y pasión estaba resultando más que agradable, el lobo liberaba toda la tensión y amor acumulado desde la muerta de Ayame, sus sentimientos por Rin eran distintos, lo que había sentido por su pareja anterior había sido hermoso y muy fuerte, pero Rin era la mitad que le había faltado toda su vida, cada vez que acariciaba a su hembra, se sentía completo y pleno como nunca antes, estaba extasiado. Rin se sentía en el cielo, estar en brazos y garras de su amado era lo más maravilloso que había sentido en su vida, su cuerpo, su alma su vida estaban completas ahora, jadeaba, gemía y abrazaba al macho poderoso que descansaba recostado en su pecho. Su mayor anhelo, convertirse en una verdadera líder y Señora de su clan Ookami, apoyando a su alfa en todo, Sesshomaru la había preparado de manera más que conveniente para ser una verdadera Dama. Pensaba en la semana que tenían por delante y su corazón se regocijaba, si bien no todo era sexo, sino, juegos, charlas cariños, sueños compartidos, la ilusión de tener cachorros se había vuelto un deseo muy fuerte para Rin, el clan Ookami, envejecía, desde la muerta de Ayame, nuevos cachorros darían ganas de nuevos cachorros, y si eran de la realeza más aún. Oh! Qué hermoso sería, llevarle sus hijos a sus padres, Ver a su pequeño hermano o hermana jugar con sus sobrinitos, se le llenaba el alma, acariciaba el cabello suelto de su amor que se recuperaba de la pasión, mirándola, la besaba y se acomodaba para amarla una vez más, Rin sonreía y abrazaba a su amor, entregándose al fragor de su futuro, sintiendo en su alma que la vida no podía ser mejor…
