NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS. EN MEDIO DE UNA TORMENTA…PARACOMPENSAR AUSENCIAS.
MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME ENVÍAN SUS COMENTARIOS, INTENTO RESPONDER A SUS INQUIETUDES EN EL FIC. ABRAZO!
GRACIAS xXKrisstal06Xx POR OFRECERTE A DIBUJAR AL GENERAL DANAKA AKIRA. LO ESPERO CON ANSIAS
CAPITULO 56
Una semana transcurrió demasiado pronto para la pareja del Norte, al salir de la cueva los esperaban con guirnaldas de hiedra y le abrían camino hacia el palacio sobre pétalos de lirio. Las esperanzas de la gran manada Ookami estaba sobre ellos. Los lobos aullaban en reconocimiento a sus Señores, la vida sonreía de nuevo en las Tierras del Daiyoukai Ookami.
El anciano lobo tomó la palabra
-"El Norte ha sido bendecido una vez más con la unión de su líder a una hembra poderosa y de sangre real, sea el deseo de Kami bendecirnos pronto con su descendencia"
Kouga y Rin eran felicitados y recibidos muy afectuosamente, un gran banquete se preparó en honor a ellos, sus asientos estaban demarcados por una misma piel de oso estirada en la cabecera de la improvisada mesa, que no era más que la larga y ancha piel de un youkai serpiente, sobre la que se habían colocado copas, platos con abundantes alimentos, la gran manada compartían todos los quehaceres y en caso de celebración también se celebraba en grupo, Rin encontraba muy agradable la sensación de constante compañía, lo Ookami se desvivían por hacerla sentir un miembro más de la manada ya que ellos la consideraban como tal, intentaban por todos los medios de que ella se sintiera relajada en su tierra, ya que el Norte ahora era su tierra. Kouga se sentaba y a su lado su preciosa humana, enseguida les acercaban alimentos y sake, para ella las carnes estaban asadas y tenía un platón enorme con todo tipo de frutos y otro con verduras asadas. Habían aprendido de la forma en que se alimentaba Kagome cuando antes, los visitaba de vez en cuando. Kouga tomaba la mano de Rin y la besaba.
-"Estás bien, princesa?"
-"Sí, Mi Lord, gracias"
-"Todo esto es para celebrarte, Lady Rin. Y deseo que lo disfrutes tanto como yo"
-"Es hermoso…"
Rin no mentía estaba fascinada por el afecto que estaba recibiendo, la música, las danzas, las miradas de cariño y respeto que recibía por parte de la manada la hacían muy feliz. Los lobos aullaban por las laderas de la montaña, había una gran fogata y las hembras danzaban al ritmo de los tambores, vestían atuendos de dos piezas confeccionados con pieles de ciervo y conejo, se veían muy sensuales a la luz del fuego, los machos tomaban a sus parejas de las manos y giraban con ellas alrededor de la enorme fogata, otros cantaban canciones ancestrales que relataban historias de guerras y hazañas antiguas.
Inuyasha y Kibò se miraban fijamente a través de la fogata, lo cual no pasó desapercibido ni por Kouga ni por el sabio lobo anciano abuelo de Esperanza.
-"Anciano, creo que esta guerra le está costando el corazón a nuestra Esperanza"
Rin miraba a su esposo y luego al viejo lobo
-"Así parece, pienso que tal vez, será bueno comenzar a entrenar a otro general, Lord Kouga"
-"Tal vez…Pero lo mejor es no apresurarse, ese perro es muy inconstante, ya herí bastante a Kíbò, como para permitirle al chucho hacerlo de nuevo"
Kouga agarraba a Rin de sus hombros
-"Tu qué opinas princesa?"
-"Pues tío Inuyasha parece haber recuperado un poco su verdadero carácter desde que mi padre lo presentó como segundo del Oeste, está siendo entrenado en protocolo, y arte de la guerra. Y mi padre ha tomado personalmente su instrucción de cultura youkai. Pienso que no volverá a caer en el error, después de todo, lleva la sangre sensata de mi padre y de Inu no Taisho."
-"Mmmm. Eso es verdad, el General Inu y Sesshomaru siempre fueron machos honorables y muy poderosos."
Kouga bebía un trago de sake y acariciaba la barbilla de Rin
-"Sí, bueno. Creo que habría que darle una oportunidad de resarcirse de las estupideces cometidas, todos podemos cambiar…"
Rin avergonzada bajaba la mirada, con las mejillas rojas, causaba la sonrisa del anciano que la miraba enternecido
"Sí, así es Mi Señor, así es"
-"Ginta y hakaku están bastante bien entrenados, el chucho y la tajilla los entrenaron la última temporada que pasaron con nuestra manada recuerdas?"
El anciano asentía mientras tragaba un poco de sake
-"Sí, lo recuerdo"
-"Pues han pasado de ser torpes e inútiles a ser fuertes e indispensables para el funcionamiento de la integridad de la manada, ellos serán un buen paliativo"
-"Buena palabra paliativo"
-"Es que reemplazo, no habrá, ella es irreemplazable"
-"Sí lo es"
La joven Dama del Norte comía un mango delicadamente, ya no sentía celos, sabía que sólo el cariño fraternal movía a Kouga a hablar a cerca de Kibò de esa manera.
Continuaron la celebración hasta muy entrada la madrugada, en la mesa se encontraba una selección de alimentos dulces y carne seca, considerada como golosinas para los lobos. Rin degustaba un trocito de cada cosa para ir familiarizándose con la gastronomía Ookami.
Había una especie de bola pequeña del tamaño de una fresa elaborada de masa de arroz rellena de miel, se transformaba lentamente en la favorita de la Señora del Norte. Mientras Rin conversaba con Kouga, el anciano se levantó y fue a hablar con Inuyasha. Kouga sonrió ante el movimiento del sabio lobo
-"Lord Keiken, conoce muy bien a Esperanza no crees?"
-" . Así parece"
Kouga giró a ver cuál era la dificultad de Rin para hablar y se encontró con su hembra mordiendo una bolita de arroz, tan dulce que le llenaba de saliva la boca. La miel de relleno le corría por el costado de la boca hacia la barbilla, el Lord Ookami, sintió un fuerte tirón entre las piernas, la vista erótica le pegó en lo bajo del abdomen…Atragantado con saliva tomó a su Dama en brazos saludó a los presentes y se retiró
-"Con permiso, nos retiramos, Lady Rin está agotada, continúen celebrando"
A gran velocidad, Kouga llegó a sus habitaciones, depositando a Rin en la gran cama de pieles blancas, comenzó a arrancarse las vestiduras en la urgencia, Rin lentamente exponía sus hombros provocándolo aún más, en un segundo estaban desnudos y entregados a la pasión más deliciosa. La manada levantó su copa y continuaron con sus danzas, sonriendo para sus adentros, el aroma a excitación inundaba la zona. Para ellos el amor entre sus Señores era una gran alegría, y un ejemplo a seguir. Ya que con el correr de los minutos las feromonas tomaron el control y una a una las parejas de Ookami se fueron retirando, la luna azul se levantaba en el horizonte, extendiendo un manto de romántico misterio sobre todo el lugar, los enamorados jugaban al amor entre las sombras, que se aferraban al paisaje aunque pronto amanecería.
*******************************En el Oeste*********************************
Mientras en el Norte Rin y Kouga salían de la cueva y comenzaba el banquete, en el Oeste la Inu manada compartía una cena informal y muy activa. Los temas eran variados, pero uno en especial, había captado el pensamiento de Sesshomaru que mantenía la mirada fija en su copa de Mirín. Kagome al advertir la pseudo ausencia de su marido puso su mano sobre el brazo de Sesshomaru sacándolo de su pensamiento
-"Mi Señor…"
-"Dime Miko, de verdad no hay youkai en tu tiempo, no has sabido de ninguno?"
Todos se dieron vuelta a ver a Kagome que, pensativa revolvía su plato de carne y verduras
-"Pues…No. Yo me muevo en muchos lugares, y jamás he visto o sentido youki o características youkai, y las he buscado, vaya si las he buscado"
Miroku y Sango estaban muy interesados en el mundo de Kagome, no imaginaban un mundo sólo de humanos, pensaban lo extraño que sería vivir sin miedos. Kikyo por su parte fruncía el seño incrédula
-"Seguramente hay youkai en tu tiempo, sólo que deben haber encontrado una manera de ocultar el youki, es un hechizo simple después de todo, cualquier Miko o Monje que se precie de serlo es capaz de sentirlo"
Kagome la miraba y le respondía de manera muy calma e indiferente
-"Eres más inteligente que eso Kikyo, el ocultamiento de youki no es un hechizo sino un conjuro y no es tan sencillo de preparar, pero yo hubiese podido sentir los vestigios, y no fue así"
-"Vestigios?"
-"Sí, hermana, si bien es posible que utilicen el conjuro en el tiempo de Kagome, pero hasta el youki más débil deja rastro, a ese rastro se le llama vestigio y no hay que ser Miko o Monje poderoso para sentirlo, por consiguiente si Kagome teniendo semejantes poderes no los ha sentido, pues hay dos posibilidades, o el conjuro que utilizan es uno que yo desconozco o verdaderamente no hay youkai en su tiempo"
Kikyo se limitó a continuar con su cena, de todos modos no le importaba, pronto no estaría más entre ellos, pronto recuperaría su vida, lejos del Oeste.
-"Y por qué los buscabas tanto Lady Kagome?"
-"Sí, acaso no estabas acostumbrada a vivir sólo entre ningen, yo realmente no me imagino un mundo sin youkai"
Kagome sonrió levemente a Miroku y Sango y se limitó a responderle a Sesshomaru
-"De verdad, Sesshomaru Sama, no encontré nada que me hiciera pensar que existen en mi tiempo"
-"Hn."
-"Supongo que nunca lo sabremos verdad?"
-"Te equivocas, Mi Señora, te apareaste con éste Sesshomaru, vivirás tanto como yo. Seguramente estamos escondidos en tu tiempo, tal vez nos observamos desde las sombras"
La manada se miraba ese era un pensamiento demasiado complejo, pero muy probable.
Noriko miraba a Kagome y a Souta
-"Es verdad, si aún hubiese youkai en nuestro tiempo, seguramente buscarían la forma de encajar y no sobresalir. Para vivir en paz"
Souta recordó a su abuelo y unos extraños manuscritos
-"Sesshomaru Sama, yo tampoco he sentido youki, ni he visto youkai como los que he conocido en este tiempo, pero recuerdo que mi abuelo, tenía pergaminos manuscritos similares a los que usted guarda en su despacho y en varios de ellos se nombra un concilio youkai y humano, un acuerdo de mestizos, la gran guerra y el surgimiento de la clave del gran cambio de los tiempos. La fecha coincide más o menos con ésta, tal vez cuando regresemos a nuestro tiempo le podemos preguntar al abuelo y leer los pergaminos."
-"Es una excelente idea Souta Kun."
Sesshomaru le extendió una mirada de aprobación al joven aprendiz de monje. Kagome miraba a su madre
-"Yo jamás supe de esos manuscritos y tú mamá?"
-"Sabía que tu padre guardaba unos rollos antiguos en el cobertizo pero nunca supe de qué trataban, cuando él falleció…El abuelo se hizo cargo de todas sus cosas, ya sabes…La familia de tu padre descendía también de Mikos y Monjes…Era lo más conveniente que esos rollos quedaran en manos de otra familia de sagrados.
El Lord Inu, terminaba de beber una taza de té, los demás terminaban una copa de frutas picadas, Kagome iba por la segunda provocando la sonrisa enternecida de sus compañeros de manada y los ojos brillosos en un Sesshomaru cada vez más enamorado.
-"Miko cuando acabes tu postre nos retiraremos a descansar"
Ella lo miró y asintió. Los demás hicieron lo mismo, caminaban juntos hacia los dormitorios. Conversaban de trivialidades, Noriko conversaba con Miroku acerca de la vez en que el pozo devorador de huesos se cerró, fue en esos momentos que Kagome buscaba algún indicio de youkai en su tiempo, ella había sufrido mucho…Sesshomaru no pudo evitar escuchar, sus oídos eran demasiado afinados. Otro motivo de curiosidad, aparentemente, lejos de descansar la noche parecía que iba a ser noche de confesiones y mantas en el balcón de Kagome.
Ya cada uno en su habitación, todos despiertos algunos mirando el techo, no podía evitar pensar en distintas cosas, matrimonio, emparejamiento, guerra, youkai, Mikos y Monjes… El sueño en rebeldía mantenía a la manada bebiendo té, leyendo o simplemente en los balcones contemplando la luna.
Kagome salía del onsen fresca, perfumada y deliciosa…Sesshomaru ya estaba vestido con su yukata de dormir, se había adelantado a bañarse y vestirse para preparar el balcón para su intento de averiguar las penas de su Miko, el diario volvía a ocupar su mente. Por qué demonios no se lo devolvió aún? Por qué no lo terminó de leer? Por qué no se atreve a terminar de leerlo, él es más fuerte que eso…
La bestia le reprochaba todos los días el no haberlo devuelto en tiempo y forma, estaba seguro de que si lo hacía ella estaría feliz
"Devuelve ese diario, ella se alegrará de recuperarlo"
"No. Ella se enojará"
"No, no lo hará"
"Hemos leído casi todo el contenido, el diario es privado, a nosotros no nos gustaría que husmearan en nuestras cosas"
"Si es ella la que husmea no me molestaría a ti si?"
"No. Pero las hembras humanas son complejas…No quiero mortificarla o que se sienta que he faltado a mi honestidad"
"Y lo has hecho?"
"Si lo pienso mucho…Sí. Deseo terminar de leerlo, me molesta saber que el mestizo estuvo a un paso de tomarla, que ese otro ningen la acechaba, que ella tuviera una vida de la que no he sido parte, quiero saber todo de ella"
"Y por qué no le preguntas? Seguramente ella estará feliz de contarte, devuelve ese diario, dile que lo encontraste al lado de pozo, o vuelve a dejarlo allí, pronto regresaremos a Edo."
"Hn."
La idea no era mala, esconderlo cerca del pozo le quitaría el gran peso de encima. Pero ya estaba decidido a terminar de leerlo antes de devolverlo. Luego preguntaría, posesiva y celosa la raza Inu, él un típico exponente de la misma. Luego de colocar una jarra de jugo de frutas, otra de agua, dos platos de frutas en trozos y acomodado mantas en el amplio y mullido sillón, las flores, el perfume de los jazmines, las estatuas brillantes, todo era perfecto. El sonido de pasos detrás de él llamó su atención, se enderezó pero no alcanzó a darse vuelta, dos suaves brazos lo envolvieron desde atrás, dos tiernos pechos en contacto con su espalda y el vientre redondeado calentando su corazón
-"Alguien está demasiado pensativo…"
-"Hn."
Kagome se acercaba al sillón, Sesshomaru la ayudó a sentarse y le alcanzó una copa de jugo
-"Kagome, quisiera hablar contigo acerca de algo"
-"Sesshomaru?"
-"Madre Sama le dijo al monje algo acerca del pozo cerrado…Y tu tristeza…"
La joven de pronto se quedó pensativa, el Daiyoukai se sentó a su lado y la acercó a él, ella suspiró y se relajó
-"El pozo se cerró un día, y no se volvió a abrir en seis meses. Yo estaba enamorada de Inuyasha, ya sabes…"
Sesshomaru sintió una punzada en su pecho, pero le acarició el cabello para que continuara
-"Luego de unas semanas de llorar bajo Goshimboku, me pareció que algo o alguien me estaba acechando entre los arbustos. Su aura se parecía a la mía y a la de Inuyasha, un poco, no era exactamente un youki, ni tampoco un reiki, era más bien energía vital, nada como la fuerza demoníaca, pero un aura brillante, poderosa, me abrumaba de tal manera que me ahogaba. Yo estaba segura de que se trataba de Inuyasha o de ti, y los busqué, tanto, y durante tanto tiempo, cada día que pasaba regresaba al pozo…Fue una época muy triste para mí"
Sesshomaru se sentía realmente mal por haberla llevado a hablar de eso, estaba intrigado también acerca de ese aura que ella sintió. Mientras intentaba consolarla le acariciaba el cabello, con el dedo índice rozaba la marca de apareamiento en el cuello de Kagome, estaba seguro de que si él viviera en ese tiempo y supiera que ella estaba triste haría algo para consolarla, aunque eso cambiase el curso de la historia. Podría haber sido él? Kagome estaba emparejada con él ahora, eso descartaba a Inuyasha o no?. Seguramente ella lo escribió en su diario. Mañana sin falta lo leería para sacarse las dudas…Aún así se sentía un gusano traidor.
"Me avergüenzas, te crees tan poco? Yo sé que la Miko nos ama"
"Lo sé…Es que los celos…Me da coraje pensar que el hanyou pudo ser quien estaba tras ella"
"A qué le temes, acaso no has tenido pruebas suficientes de que ella era pura cuando nos apareamos. No es posible que el mestizo hubiese…"
"Basta, no es solo el apareamiento, sino sus caricias, los besos…"
"Deberías olvidarlo, al menos Inuyasha estaba con ella, le daba amor mientras que nosotros intentábamos una y otra vez terminar con su vida…"
"Ni me lo recuerdes…hemos sido más que miserables con Kagome…Pero tengo que saber, necesito saber…"
Kagome se acurrucaba en el pecho de Sesshomaru, él acariciaba el vientre de Kagome, se sentía tan cálida, él se sentía tan completo…
-"Mira Sesshomaru…La luna es azul"
El Daiyoukai levantaba la vista a la luna que se alzaba misteriosa y sensual en el cielo.
-"Hn."
-"Se ve tan sensual…No crees?"
-"Tú te ves sensual…Me encantas"
Hundía la nariz en el cuello de la Miko, cuidadosamente retiraba el hombro de la yukata de seda blanca exponiendo la tierna y pálida carne a sus instintos, dulcemente la bestia conjuntamente con su forma humanoide pastaban mamando de la piel y los besos de su amada Miko, que les regalaba la música más erótica sumiéndolos en gemidos y pequeños jadeos encendiendo el deseo de manera desesperada. La noche consumía los cuerpos de los amantes en su tenue luz abrazadora. La danza de amor, los besos y las mordidas dulces…
En la sala mayor Noriko observaba los cuadros de las Damas de Occidente, se sentía extraña al saber que pronto habría uno muy grande de su propia hija. Siempre había pensado que Kagome terminaría sus estudios, se casaría con Inuyasha y de vez en cuando al venir de visita, se encargaría del santuario en lugar de su abuelo. Soñó con niños de pequeñas orejitas en la cabeza, su mundo siempre se había desarrollado en la humildad del seno de la familia Higurashi, su pequeña casa, su padre, sus hijos, el templo… Ahora era la suegra del Daiyoukai más poderoso de esa era, la madre de la Señora del Oeste y la abuela de los herederos de las tierras y la casa de Occidente, realmente no sabía cómo manejar todo eso… Suspiraba y miraba a Izayoi, se veía tan pura y tan hermosa, una belleza etérea, miraba a Kimi era tan perfecta…No había visto mujer más bella, Sesshomaru había heredado su perfección, como su nombre lo indicaba…SESSHOMARU. Se encontró pensando que amaba profundamente a los dos hijos de ellas y sintió un tirón en el pecho, como el llamado de la responsabilidad de tomar el lugar de ellas como madre de sus hijos Sesshomaru e Inuyasha.
-"Mis señoras, denme fuerzas y valor para apoyar a sus hijos, que los amo tanto como si fuesen míos…Soy solo una humilde mujer del siglo veintiuno, quinientos años en el futuro…¿Qué puedo hacer para ayudarlos y protegerlos de ese malvado de Náraku?"
Kami tejía las telas que envolvían a los habitantes del palacio enredándolos y conduciéndolos a las situaciones más intrigantes y curiosas…Danaka caminaba patrullando el castillo entre las sombras. Era su noche de descanso pero le había dicho a Sesshomaru que vigilaría el palacio si acaso no conciliaba el sueño, cosa que era muy común en él, cada vez más. Agazapado cerca de los cortinados se detuvo a mirar a Noriko y oyó su cariñosa suplica a las Damas predecesoras, y sintió una gran emoción al comprobar las palabras de su Señor acerca de la nobleza del corazón humano. Pero el comentario de futuro, lo había dejado descolocado. Si tenía un momento para averiguar acerca de la Señora madre era ahora.
-"Noriko Sama…Debería estar descansando…"
Noriko se sorprendió y dio un salto, Danaka se acercó y le tomó la mano
-"Gomennasai, no fue mi intención asustarla"
En las semanas que había estado en el pasado, la madre de Kagome se había acercado bastante al general tigre, habían compartido algún paseo por el palacio o por los jardines. Noriko encontraba muy calmante la presencia de Danaka a su alrededor, y hasta lo encontraba muy atractivo…Si fuese humano tendría alrededor de treinta y tantos años tal vez uno o dos más que ella, o eso creía. Por su parte Danaka Akira, era un poderoso guerrero que se había ganado su lugar peleando junto a Inu no Taisho, para luego ser nombrado General en jefe del ejército del Oeste a la muerte del General Inu. Él había aceptado con honor su nuevo status para estar más cerca del príncipe heredero. Si bien no había podido proteger a su Señor, nada había que le evitara proteger al primogénito del Oeste, más ahora que tenía a los dos herederos juntos en palacio. Era un macho celoso de su trabajo, había entrenado personalmente a Sesshomaru junto al General Taisho, ahora los dos Sesshomaru y él entrenaban a Inuyasha. La sangre del Oeste debía prosperar, esa era la premisa, y si de él dependía así lo haría. Si bien Sesshomaru tenía cientos de youkai aplicables al puesto de Danaka, poderosos y muy bien entrenados, le gustaba saber que el tora andaba por ahí asegurándose de que todo estuviera en orden.
-"Danaka Sama, me podrías acompañar a la cocina? Ya sabes que me gusta beber una copa de agua antes de dormir, pero a pesar del tiempo que estoy en palacio, aún me pierdo"
El General sonrió y le ofreció el brazo para que ella lo tome y caminar a su lado. Noriko lo veía sonreír enseñando apenas las puntas de sus colmillos tan blancos, veía el brillo en los ojos del tigre que no parpadeaba interesado en todo lo que ella tenía para decir. Casi sin pensar ella reía y apoyaba su cabeza un poco en el brazo musculoso del tigre que sentía el corazón palpitando tanto o más que cuando la adrenalina lo golpeaba en una batalla. Danaka se paralizó mirando a la hembra humana que palideció al instante, no conocía las costumbres youkai, ella tenía miedo de haber cometido una falta apoyándose en el tigre.
-"Oh! Danaka Sama, lo siento, yo si te ofendí, perdóname yo…no conozco las costumbres youkai, apenas algunas Inu, pero de los tigres…"
El General tomó las dos manos entre las suyas, calmando a la madre de Kagome
-"Perdóneme a mí, Noriko Sama, yo sólo me sorprendí por su acción, las hembras youkai tora…pues. Fue agradable su acción. Por favor no se contenga por mí, simplemente deseo aprender las formas ningen también, mientras, puedo ayudar con las formas youkai si así lo desea"
Sonrojada Noriko asintió y continuaron su camino hacia la gran cocina del palacio, donde la vieja youkai vaca, los esperaba como siempre con las copas de agua, una tetera caliente con té de jazmines y algunos dulces…La improvisada casamentera realmente disfrutaba las visitas nocturnas de la tranquila pareja de adultos. Al correr de las horas, mientras la mayoría dormía los tres de la cocina reían comparando costumbres, y rituales youkai y humanos, obviando por supuesto los rituales que incluían reproducción o apareamiento, en eso los youkai eran muy discretos, sólo se discutía con sus parejas o para información de los hijos o jóvenes.
-"El sol pronto se alzará en el horizonte, las cocineras de la mañana tomarán su turno pronto sería mejor que se retiraran a descansar mientras yo lavo los trastos.
Era una boche más en la era antigua, pero no significaba que la misma fuese una noche pasiva, unos se amaban, otros se enamoraban, otros descansaban y otros planificaban la destrucción absoluta en pos del poder, el dominio, la venganza y el extermino.
Así era, Náraku planificaba incansablemente con el correr de las semanas y de los días. Espiaba, averiguaba, maldecía a diestra y siniestra, arrasaba los pueblos enteros, en busca de los brujos y hechiceros más poderosos, torturaba y asesinaba para lograr conseguir aliados, la gran guerra estaba preparada, todo estaba listo para exterminar a las molestias, convertirse en un youkai completo, gobernar el mundo y erradicar la dinastía Taisho de la faz de la tierra. Pero para ello debía esperar hasta completar la joya de shikon, los fragmento se negaban a aparecer. Había enviado a sus hordas de hechiceros y brujos en busca de los fragmentos, pero no había tenido éxito. Ellos no los detectaban como Kagome y Kikyo hacían, lo único que le quedaba hacer era secuestrar a una de las sacerdotisas y obligarla a trabajar para él. Si bien Kagome era más poderosa que Kikyo, ella le servía para torturar a Sesshomaru, además él prefería a Kikyo, debido a la obsesión por ella. Deseaba traerla, utilizarla en beneficio propio, a su lado, y en su cama…No muy lejos de él. Una pálida y bella jovencita leía a Náraku como a un libro abierto
-"Él…Traerá a Kikyo…"
Una lágrima helada corría por su mejilla, nada de lo que había hecho pudo lograr que Náraku olvidara a la Miko de arcilla. Algo tenía que hacer…Y pronto.
*************************En el Norte************************
Inuyasha había crecido en el afecto de la manada de lobos, había aprendido de sus costumbres, sus tradiciones, aprendido métodos de caza, provisión de alimentos y el funcionamiento en grupo. Cada vez más enamorados el General Kìbo y él habían abrazado la rutina de entrenar, compartir guardias, ir al bosque a buscar leña o cazar, si bien Kìbo era una hembra, su rango le permitía realizar algunas tareas reservadas para los machos, siempre que fuera en beneficio de toda la manada o su protección. Muchas noches la luna los encontró en los bosques o dentro de un onsen de aguas termales, a solas y tímidamente Inuyasha y el General Ookami, habían compartido besos, caricias y algunas actitudes sexuales muy eróticas sin llegar a demasiado. Él desconocía las costumbres reproductivas o de apareamiento de los youkai y más aún de los lobos. Poco se había enterado de las costumbres Inu. Se sentía inseguro, y además en el Oeste tenía un pequeño gran problema que solucionar antes de avanzar en cualquier dirección y más aún con su Esperanza, ya que ella era demasiado importante para él. La vida en la naturaleza y la manada Ookami, habían hecho madurar a su parte youkai, inclusive su cuerpo ahora era musculoso y su aura emanaba youki por encima del aroma ningen de su parte humana, su aura era muy poderosa, su mirada era franca y abierta, aunque para él seguía siendo el mismo viejo Inuyasha. Ante la inminencia de su partida de regreso al Oeste, el anciano había hablado seriamente con Inuyasha, entre otras cosas le había dicho que siempre sería bienvenido a visitar la manada, Kouga también había hablado con él. En las semanas que permaneció en el Norte, Kouga había conocido el corazón del mestizo de tal forma que la idea de que se mantuviera cerca de su General o viniese de visita o se quedara definitivamente en la manada, no le desagradaba en absoluto.
-"Chucho, recuerda que siempre serás parte de la manada Ookami, de alguna manera has logrado conquistar el corazón de mi General Kìbo, y eso me alcanza por el momento. Tal vez, sólo tal vez no eres tan idiota como pensaba"
Kouga posaba su mano en el hombro del Príncipe Inu
-"Te equivocas, sarnoso, siempre seré un idiota, pero pensaré en tu oferta"
Tomándose de los antebrazos se despidieron con el conocimiento de que pronto se volverían a ver. Rin había abrazado con fuerza a su tío pidiéndole que enviara saludos a sus padres y que ella era muy feliz. Inuyasha asintió y antes de tomar el camino se volvió a mirar hacia la cima de una montaña de las que rodeaban al palacio, en ella estaba la figura esbelta e imponente del General Ookami que lo veía desde lejos, con lágrimas en los ojos, ocultando su pesar de la manada, se limitó a observar cómo el mestizo levantó la mano y luego se giró para tomar su camino rumbo al Oeste…
************************En el Occidente****************************
La mañana había tomado el control de la vida del palacio. Sesshomaru había permitido que las mujeres organizaran un día de campo en uno de los jardines, sabía que a los humanos les agradaba mucho compartir momentos de agradable ocio, los alimentos y los juegos al aire libre. Él pensaba que era el rezago del instinto animal de los antepasados de los humanos intentando salir. Eso le era agradable, eso hacía su manada más homogénea de lo que parecía. Si bien era un tanto extraña, su manada era la mejor. Mientras el monje y la exterminadora paseaban por el jardín, Noriko peinaba el cabello de Kagome. La joven había crecido más en las últimas semanas, ella acariciaba su vientre y él sentía su pecho hinchado de orgullo, su cachorro era muy poderoso. Un chillido de sorpresa hizo dar un sobresalto a los miembros de la manada que se volvieron a ver a Kagome. Sesshomaru en un instante estaba arrodillado al lado de la joven
-"Estás bien? ¿Qué sucedió?"
Ella tocaba su vientre y le tomó la mano al Daiyoukai, la colocó sobre uno de los lados del abdomen un tanto voluminoso, la patada no se hizo esperar. Los ojos de confusión de Sesshomaru se clavaron en los de la sacerdotisa sonriente
-"¿Lo has sentido Mi Señor?"
-"Ssí, es el cachorro?"
-"Hai Mi Lord, está feliz y celebrando la vida"
Emocionado el Señor del Oeste colocaba un beso en la frente de Kagome.
-"Arigato, Mi Señora. Éste jamás había sentido tanta felicidad en su vida"
Kagome acariciaba el rostro de Sesshomaru y se quedaban mirándose.
Un aura muy fuerte, se acercaba a la barrera, Danaka corría hacia el grupo que miraba en dirección de la energía youkai
-"Sesshomaru Sama!"
-"General un aura muy poderosa se acerca. Shippo, quédate con Madre, Souta"
-"Retrocedan"
Danaka observaba a Noriko, Shippo y a Souta, ellos hicieron lo que se les ordenó. Sesshomaru empuñaba a Bakusaiga, Danaka, Miroku y Sango secundaban al Lord con sus armas, Kagome apuntaba una flecha sagrada, todos con la mirada hacia adelante, expectantes. El Chisporroteo de la barrera les llamó la atención, no fue agresivo. El domo de energía aceptaba al intruso. La figura tomaba forma, todos se preparaban, Sesshomaru y Danaka afinaban los ojos ante el resplandor, pero su olfato no les fallaría. Tomando unas respiraciones inspiraron el aire y enseguida comenzaron a bajar las armas a media asta. En el fondo no podían creer de quien se trataba.
La vista de un macho youkai, musculoso y muy poderoso se aclaraba frente a ellos.
-"Keh! Esta sí que es una mierda de bienvenida, si sabía esto me hubiese quedado en el Norte con el sarnoso"
Inuyasha.
Sesshomaru asintió a su medio hermano, Danaka enfundó su Katana, los demás estaban atónitos, Inuyasha parecía otra persona, otro ser, uno muy diferente al hanyou inseguro que viajó al Norte hacía semanas.
La mirada de Inuyasha se detuvo en el vientre de Kagome. Sus ojos se ampliaron con asombro
-"Hey Kagome, te ves..."
Ella bajó la flecha y se quedó esperando la burla o una burda comparación con algo desagradable, pero jamás llegó
"Muy hermosa, la crianza te sienta muy bien"
Ella sonrió a su cuñado y beta, aún desconfiaba, pero él parecía haberse asentado, no sabía explicarlo pero sentía el youki de Inuyasha muy similar al de Sesshomaru. El Hanyou caminó hacia ella, Sesshomaru también, Kagome se ponía un poco nerviosa, los dos machos se le venían encima, se iban a pelear? Oh qué iba a hacer? Al llegar a ella Inuyasha miró a su hermano
-"Acabo de sentir al cachorro, me golpeó la mano"
-"De verdad? A ver…"
Sin más colocó la mano en el vientre, el cachorro no se movía, él observaba y nada sucedía… Un incremento en las energías de Kagome llamó la atención de todos, el cachorro sondeaba el youki diferente que ahora lo amenazaba, Inuyasha elevó un poco el suyo, enseguida el cachorro le respondió con un golpecito en la mano
-"Keh! Ahí estás bribón. No te escondas de tu raza, tú eres como yo. Tú y yo contra el mundo pequeño"
Los espectadores improvisados, sintieron una punzada en el pecho. Una vez que Izayoi había muerto, Inuyasha se había criado completamente sólo, Sesshomaru había faltado a su deber de hermano mayor. Ver a Inuyasha tan cambiado, tan fuerte sentir su youki tan poderoso lo llenaba de orgullo.
"El mestizo honra la sangre de Padre"
"Hn."
"A pesar de que le fallamos, él ha crecido en poder youkai, ya casi no percibo su parte ningen"
"Espero que aún esté allí"
Sesshomaru se encontró deseando que el segundo hijo del General Taisho, no perdiera su esencia de Hanyou, la parte humana que le daba esa característica especial. Cuándo había sucedido eso? Simple cuando se enamoró de un ser humano. A menudo pensaba cómo sería su pequeño, y al mirar a Inuyasha no sentía el rechazo que alguna vez sintió por él y los de su clase. Qué bueno que creó ese decreto que protegía a los mestizos y a los huérfanos adoptados por youkai, en su afán de salvar a Rin, salvó a su medio hermano, a Shippo y ahora a su propio hijo o hija. Se regocijaba en el hecho de que ya nunca más se escucharía de un hanyou o un hijo adoptivo, ser rechazado o menospreciado. Inuyasha se enderezaba y sonreía a la Miko
-"Rin les manda saludos ella está muy feliz y me pidió que se los dijera"
Los Señores del Oeste agradecieron a Kami por las buenas noticias.
-"Inuyasha acompáñame"
Mientras la manada se reacomodaba para continuar su día de diversión, Inuyasha manoteaba una pierna de pavo y la devoraba caminando junto a Sesshomaru.
-"Y adónde vamos culosama?"
Sesshomaru sonrió de espaldas a Inuyasha, a pesar del insulto se sintió aliviado. Su esencia ningen aún estaba allí
