NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
MUCHAS AGRADEZCO TANTO SU APOYO.
CAPITULO 59
-"No, no lo serán. Será mejor que regresemos a la cabaña, a comenzar con la preparación de los collares de subyugación ¿Tienes todos los ingredientes que te pedí?"
-"Sí, ya tengo las hierbas, las piedras y el agua termal, está todo, pero para qué tantos collares?"
Kaede no respondió, las Mikos caminaban hacia la cabaña, ignorando los ojos verdes que las observaban desde la maleza. Ryusenki, había hecho guardia en la cabaña desde hacía días, se había encontrado con Kanna, mientras intentaba espiar a Kikyo en Occidente, ella le había dicho que Kikyo regresaría a Edo. Durante su estancia en el Oeste, había sido testigo involuntario de unas caricias que la joven le había propinado al Hanyou, ella sólo había acariciado su rostro, pero se vio tan sexy, el jamás había tenido una hembra por propia voluntad, siempre se procuró las mejores hembras de sus tierras, pero nunca se preocupó de que ellas estuvieran de acuerdo con compartir su cama y sus vicios, a medida que ellas le negaban su cuerpo había crecido su costumbre de golpearlas y maltratarlas. Se encontró que deseaba que la Miko le diera su amor y voluntariamente y la única manera de lograrlo era acercándose a la sacerdotisa en cuestión e interactuar con ella, para ello debía ganarse su confianza. Eso sí que no sabía cómo lo lograría…Decidió esperar entre las sombras un poco más…
El Daiyoukaitachi llevaba ya su segundo día de viaje, la noche anterior se la pasaron volando, el amanecer de un nuevo día los atrapó sobre los cielos del centro de Japón, luego caminaron hasta entrado el atardecer, todos estaban mal dormidos y hambrientos, a los humanos se les notaba el cansancio con las insipientes ojeras y los ojos vidriosos. Sesshomaru hizo una seña y todos lo siguieron. Descendieron en un claro
-"Descansaremos aquí la noche y mañana seguiremos."
La fogata se encendió, todos se encargaron de una tarea, Sesshomaru y Shippo fueron a cazar, Miroku y Souta se encargaban de ayudar a Kagome y Noriko con los bultos pesados y Sango vigilaba en torno al campamento. Kagome trastabillaba bastante más de lo normal. Ella era conocida por su torpeza para desplazarse, al principio de sus viajes con Inuyasha era frecuentemente salvada por el hanyou de caer al suelo por enredarse en lianas o raíces durante las caminatas, pero para Sango y Miroku ella estaba casi sin fuerzas, sudaba bastante, si bien no se caía, le costaba demasiado desplazarse por el campamento
-"Kagome, hija estás bien?"
-"Lady Kagome te sientes bien?"
-"Oh, por favor eso de Lady aquí ya no. Una cosa es llevar etiqueta youkai en palacio pero somos amigos desde hace tanto, ya no soporto los títulos, y si me encuentro bien, solo tal vez he dormido poco"
Sesshomaru salía de entre los árboles con un jabalí, deshollado y limpio al hombro y Shippo cargaba algunas frutas, el Daiyoukai había escuchado muy claramente la queja de Kagome y los comentarios de Miroku. Kagome había decidido no decir nada acerca de eso, y él no deseaba incomodarla más, tal vez se había desacostumbrado a la rutina de los viajes y más ahora con peso extra. Noriko disponía los elementos para cocinar el jabalí, Miroku le hizo una seña a Sesshomaru para que lo siga, necesitaba unas palabras con él, Souta les daba agua a Kirara y AhUn.
-"Sesshomaru Sama…"
-"Kagome tiene razón, los títulos cansan y fuera del palacio es seguro que podemos relajarnos un poco…Miroku"
-"Ah, has escuchado lo que hemos hablado…entonces sabes que ella está débil. Aunque se empeña en aparentar otra cosa"
-"Hn"
-"Ella argumenta que no ha descansado bien, ni comido mucho… Pero yo la ví dormir en tus brazos casi todo el viaje, o me equivoco?"
-"No, no te equivocas, ella durmió bien y yo la hice comer…No es eso de seguro…Tú qué piensas que puede sucederle, monje?"
-"No lo sé, tal vez…Esté nerviosa…"
Los dos se dieron vuelta y se la quedaron mirando unos momentos
-"Tal vez si hubiese un manantial cerca ella podría darse un baño y relajarse un poco"
-"Hn. Tal vez después de comer"
Las hordas de Náraku avanzaban por el Este hacia el centro, camino al Oeste, Kanna y los demás estaban hartos de Náraku y habían decidió que deseaban recuperar su libertad, para eso, el hanyou maldito debía morir. Sabían del avance de la manada de Sesshomaru, pero decidieron no hablar al respecto. Secundarían a su hermana Kanna, por ésta vez. Náraku seguía una ruta separada de la de Sesshomaru por treinta kilómetros, ellos no se verían las caras. Kanna planeaba mostrarle el espejo casi llegando a Occidente, y para eso faltaba bastante. Marchaban en silencio cada uno sumido en sus pensamientos. La blanca jovencita recordaba su conversación con el dragón del Sur, en estos momentos ya debe estar en la cabaña de Kaede junto a Kikyo, una leve sonrisa se dibujó en su rostro, pasando desapercibida por todos. Si todo salía bien, pronto Kikyo sería la nueva Señora del Sur y Náraku necesitaría alguien que lo consuele, si acaso sobrevivía al encuentro con el grupo de Sesshomaru y Kagome…
***********************En el Norte**********************************
Kouga caía de espaldas a su cama jadeando, Rin debajo de él se recuperaba de la última demostración de pasión del Ookami. Cada día que pasaba, más apegados se volvían y más hambrientos de sus cuerpos. Rin caminaba hacia el salón de estar de su recámara en busca de una copa de agua fresca.
-"Deseas agua amor?"
-"Sí, pero te deseo más a ti, princesa"
Él se acercaba a su esposa y la rodeaba con los brazos
-"Crees que en el Oeste estén bien?"
-"Por supuesto mi amor, ya conoces a tu padre, y Kagome es muy fuerte, seguramente están bien"
-"Eso espero...Me preocupa, mi hermanito por nacer"
Se miraban sonrientes
-"Hablando de cachorros por nacer… Tengo muchas ganas de tener unos cuantos de esos aullando y correteando por el palacio"
Kouga levantaba a Rin y colocaba las suaves piernas alrededor de su cintura musculosa. Dirigiéndose a la gran cama la recostó y besándola con locura, ella reía
-"Ahora…En qué estábamos? Ah sí, cachorros…"
Afuera sobre un risco, Keiken el lobo anciano conversaba con Kibò
-"Te aseguro que todo estará bien, Kibò, ya es tiempo, para ti de pensar en el futuro"
-"No. Y es mi última palabra, abuelo"
Enfundando sus kamas y su katana, se dio media vuelta y se retiró a descansar. O a echarse en su cama a pensar en Inuyasha, claro que deseaba ir tras él, pero no podría abandonar a su manada y a su abuelo, simplemente no estaba lista para dar ese paso aún. Para ella no había ningún soldado lo suficientemente capacitado para reemplazarla. Entrenar uno tomaría demasiado tiempo. Se daba vueltas intentando conciliar el sueño pero era más que imposible. Enfadada se levantó y salió al balcón, la luna brillaba en el cielo, seguramente Inuyasha la observaba desde Occidente…
********************en el campamento*******************************
-"Kagome, ven"
Ella se levantó y se acercó a su pareja
-"Deseas tomar un baño?"
-"Sí! Claro! Busco mis cosas y voy! Pero…Por dónde?"
Ella miraba al bosque
-"Yo te llevaré, preciosa"
Sonrojada, ella le dio un golpe en el brazo. Sesshomaru sonrió y se dispuso a caminar hacia el manantial
-"Yo quisiera bañarme también, si pudiera…Mi Lord"
-"Y yo…"
Sesshomaru miró a Noriko y Sango, asintió para que ellas los acompañaran. Sango se apresuró a buscar sus cosas y se unió a Kagome camino al manantial. Noriko sólo buscó una muda de ropa limpia. Una vez allí, Sesshomaru se colocó de espaldas a las mujeres y se quedó sentado al lado del agua, controlando todo con sus otros sentidos. Las onnas desnudas limpiaban sus cuerpos y se acicalaban con fragancias frutales muy agradables al olfato. Sesshomaru estaba más que agradecido de las costumbres higiénicas de las hembras de su manada, en su interior esperaba que los machos hicieran su parte, Inuyasha no era muy afecto a la higiene y mantenía la esperanza de que ellos sí. Su nariz refinada lo agradecería bastante.
Una vez aseadas las hembras salieron para secarse y vestirse, Noriko y Sango salieron primero, se vistieron y se dispusieron a juntar los elementos de higiene y las ropas descartadas en una bolsa, Kagome intentaba salir del agua
-"Nosotras estamos vestidas Sesshomaru Sama, si desea voltearse y ayudar a Kagome a salir del agua, ella está un poco…pesada para nosotras y tengo temor de que se me resbale de las manos."
Sesshomaru así lo hizo
-"Arigato Noriko Sama, enseguida, dame tu mano Saiai"
Kagome se acercó a él y estiró la mano pero jamás llegó, enseguida cayó al agua boca abajo y se quedó flotando, Noriko y Sango taparon sus bocas para no gritar, Sesshomaru se arrojó al agua y la sacó a gran velocidad. Recostándola en el suelo sobre una manta de secado acariciaba el rostro de la Miko
-"Kagome…Kagome, despierta mi amor, Kagome"
Noriko y Sango estaban tiesas en sus lugares, Kagome abrió los ojos y les sonrió
-"Creo que necesito comer algo, me siento débil, este pequeño será un macho muy grande y fuerte"
Sonriendo, él la envolvió en la manta y la cubrió con su estola de piel, caminaron hacia el campamento, la recostaron cerca del fuego, Miroku le acercó una taza de té caliente.
-"Kagome, cómo te sientes?"
-"Un poco débil, el cuerpo es como si me pesara demasiado…"
De pronto Los ojos de Miroku se abrieron, Sesshomaru lo miró
-"¿Qué?"
-"Es sólo una sospecha…"
Miroku intentó poner sus manos sobre el vientre de Kagome, Inmediatamente Sesshomaru gruñó por lo bajo, sus ojos teñidos, la bestia salía inquieta, su hembra estaba desnuda bajo esa manta, y el monje tenía fama de pervertido
-"¿Qué intentas hacer monje?"
Miroku al ver la coloración de los ojos de Sesshomaru enseguida comprendió que se trataba de su bestia, exhibiendo su cuello a él se dirigió con mucha calma moderando la voz
-"Oh! Bueno, pues me parece que debo controlar el nivel de reiki de Kagome, Mi Señor, si me lo permites y a Souta Kun, podremos revisar cómo está su aura y la del pequeño"
La bestia asintió y retrocedió ante la explicación tan convincente del monje. De verdad sólo ellos, Souta y Miroku podrían controlar el tema del reiki
Ambos hombres se colocaron uno a cada lado de Kagome y ella descubriendo su vientre se recostó en el regazo del Lord del Oeste, así siendo partícipe del control él se relajaría un poco.
Pasaban las manos sobre el vientre de la Miko y la energía rosa brillaba dándole escozor sobre la piel a Sesshomaru, él gruño en señal de aprobación
-"El reiki está equilibrado… no comprendo"
Noriko colorada acarició el rostro de su hija, recordaba una conversación con Danaka en el Oeste
-"Mmmm. Y qué hay de su youki? Danaka San, me dijo que un cachorro youkai o mestizo, necesita el youki de su padre o de su alfa para fortalecerse a sí mismo, de otra manera consumiría la energía de su madre para sobrevivir y Kaede Sama hizo mención de eso antes de partir"
Los ojos de todos se posaron en Sesshomaru, él estaba pensativo, Kagome lo miraba toda sonrojada, lentamente Shippo y él colocaron sus manos sobre el vientre de Kagome infundiendo youki , la respuesta fue inmediata, el reiki volvió a surgir, sólo, el rosa puro sin el espiral de energía verde, el cachorro necesitaba youki . Y todos sabían lo que eso significaba, Sesshomaru y Kagome debían tener sexo. Los humanos de la manada, vivían en un mundo youkai, en el palacio del Oeste, eran miembros de la familia del Youkai más poderoso y habían decidido abrazar las costumbres de su casa. Sólo les faltaba acostumbrarse, a vivirlas con más naturalidad, ya que aún se sonrojaban. Los Youkai tomaban sus costumbres y funciones fisiológicas muy naturalmente a la hora de enfrentar sus necesidades fueran de la índole que fueran. Los humanos se criaban en un ambiente lleno de prejuicios y vergüenza, si se era miembro de una familia youkai, eso debía cambiar. Lentamente los miembros de la manada, se retiraron a continuar con la preparación de la comida y sus tareas asignadas. Sesshomaru alzó a Kagome en los brazos una vez más y se adentró en el bosque rumbo al manantial otra vez.
Despojados de su ropa y manta se entregaban a la pasión más deliciosa dentro de las aguas tibias. Sus gemidos y gruñidos estaban al resguardo de los oídos de la manada. Estaban bastante alejados del campamento. El fragor de la pasión, los consumía mientras el cachorro se relajaba en el seno de su madre, envuelto placenteramente en el youki que tanto necesitaba. Se amaban de una manera profunda y desesperada, como si desearan fundirse en un solo ser, separarse era doloroso, el vínculo los atraía constantemente. Las aguas salpicando, los dientes hundidos en el hombro de Kagome, el clímax más caliente, la semilla abundante, el youki restablecido completamente. Las energías equilibradas una vez más.
En el Oeste Inuyasha estaba en el despacho de Sesshomaru, Danaka de pie detrás de él, le iba acercando rollos con comunicados urgentes para el Oeste. Le temblaban las manos, era la primera vez que se hacía cargo de su status de heredero de Inu no Taisho en Occidente.
-"Abra el sello lacrado Mi Lord"
-"Es del Señor Ugame, Kashiro"
-"Ah, él es un terrateniente muy rico y poderoso, ahora vea qué asuntos tiene con Occidente"
-"Bla, bla, bla…..Bla tiene dos hijas en edad reproductiva, entrenadas en las artes de la etiqueta y…A mi qué carajo me puede importar esto? No es nada, pásame otra Danaka"
-"No, Termine de leer. Jamás, me oye Mi Lord, jamás subestime a un youkai. No somos generosos, ni misericordiosos como algunos humanos, siempre debe estar alerta y en conocimiento de las intenciones de todos a su alrededor"
-"Mieerdaaa, pues… dice que ofrece a sus hijas para aparearse con el segundo y tercer heredero del Oeste…¿Qué mierda dice?"
-"Desea aparear a sus hijas con usted y el príncipe Shippo"
-"Carajo, creo que no puedo lidiar con esta mierda Danaka, por favor ayúdame"
El tora sonreía ante la inocencia del hanyou, se parecía a su Señor, pero tenía ese toque de humanidad que le recordaba lo frágil que podía ser, interiormente.
-"Tome ese pergamino y escriba lo siguiente…"
Y así Inuyasha y Danaka pasaron la tarde-noche respondiendo la correspondencia del Oeste, temprano había participado en los entrenamientos de la guardia a cargo del General tigre, ahora se disponía a cenar, en el salón junto a los miembros de la guardia, no le agradaba estar tan solo. Mantenía la costumbre de Sesshomaru de tratar a su gente como familia, sentándolos a su mesa. El mestizo poco a poco se iba metiendo en la piel de los habitantes del Oeste.
**********************En el campamento************************************
El jabalí estaba listo, los alfas regresaban del bosque y tomaban sus lugares alrededor del fuego, ambos mojados aún, tomaban sus alimentos lentamente, los demás continuaban conversando de cosas triviales, intentaban distenderse, el cachorro indudablemente consumía demasiada energía para su tiempo de gestación. Noriko observaba a Sesshomaru tan suave y tan protector con su hija, él levantó la mirada y cumplió con la de ella, sus ojos reflejaban la misma preocupación, los youkai podían saber acerca de la salud, cantidad de cachorros, sexo y demás, pero en el caso de Kagome, el reiki se empeñaba de ocultarlo de los sentidos de los youkai y de los sagrados, sólo quedaba apelar a la ciencia del siglo veintiuno.
Mañana llegarían a la casa de Kaede, y al pozo, después habría que buscar un médico idóneo, y de criterio amplio, pero pensarían en eso una vez que estuvieran allí, por el momento, disfrutaban de la cena, reían, contaban anécdotas e intentaban relajarse. Había que pensar en la posibilidad de la aparición de Náraku en la aldea de Kaede, ahora que Kikyo estaba allí, era solo cuestión de tiempo para que se enterara, e intentara hacer algo. Para todo ello debían estar preparados. Luego de la cena, la manada se dispuso a descansar. Para los humanos se había mandado a confeccionar bolsas de dormir similares a las de Kagome y Sango, estaban hechas con otros materiales pero muy cómodas y calientes. Acomodados, muy cerca unos de otros intentarían dormir. El amanecer traería un nuevo día y con él un sinnúmero de sorpresas…
