NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
MUCHAS GRACIAS. VEAMOS ESTAMOS EN EDO…
DANI94NEKO RYUSENKY ES EL LORD DRAGON DEL SUR, FIJATE ALREDEDOR DEL CAPITULO 18
CAPITULO 60
-"A ESE MALDITO PERRO EMBUSTERO DE SESSHOMARU LO VOY A MATAAARRR!" BYAKUYA! HAKUDOSHI! DONDE ESTÁ LA PUTA DE KAGURA!"
-"No se la ve desde aquí"
-"Vuelen, vuelen busquen una salida"
Así lo hacían pero no llegaban a ninguna parte, siempre reaparecían en el cielo sobre la cabeza de Náraku, estaba fuera de sí, daban vueltas y vueltas pero no lograban salir del laberinto mágico alrededor del castillo del Oeste, cómo pudo caer en un hechizo tan simple y ridículo! La respuesta era simple pero no llegaría a Náraku…Kanna.
El espejo había creado el laberinto. Kagura sabía, ya que solían entretenerse encerrando aldeanos dentro hasta que casi rasguñaran la locura para luego dejarlos salir. Náraku podría hacerla hablar por lo que decidió fingir su llegada desde lejos.
-"Al fin llegas! Dónde diablos estabas?"
-"Buscando una salida dónde más?¿Qué sucede? Por qué están todos como locos?"
-"Este maldito laberinto de mierda! Quiero hallar la salida! KANNA! Ven trae tu estúpido espejo"
La joven caminó muy tranquila hacia Náraku, tomó el espejo y lo dirigió hacia el castillo, pero en ese instante la imagen de Kikyo apareció en un flash caminando por el bosque de Inuyasha
-"K-Kikyo…Ese es el bosque de Inuyasha….HAY QUE SALIR DE ESTE PUTO LUGAR Y HAY QUE SALIR AHORA!"
Los gritos de Náraku asustaban a todos, jamás lo habían visto perder los estribos como ahora, Kanna aprovechó la oportunidad para congraciarse con su creador, se acercó a él, le tomó la mano y lo fue llevando hacia la salida del laberinto. Fingía mirar en el espejo, y luego al camino a seguir, todo iba a pedir de boca, sin darse cuenta de la situación, Náraku seguía tomado de la mano con Kanna, y en silencio caminó a su lado. Interiormente la calma retornaba a su persona, respiraba tranquilo, y caminaba. Sus otras extensiones sólo lo seguían por el aire a una distancia razonable, incapaces de comprender lo que estaban viendo…
Kanna sonreía para sus adentros, lentamente estaba envolviendo a Náraku en su telaraña blanca, de cristal. Pensaba en el grupo de Sesshomaru y Kagome
"Pronto, lleguen a Kikyo pronto"…
*****************************En el Norte************************************
Kouga golpeaba la mesa de negocios
-"No! Eso No! Jamás permitiré que Náraku ponga un pie en el Norte! No me importa el precio que haya que pagar, no me aliaré con ese maldito!"
Había recibido la visita de Lord Shintaro que intentaba reclutarlo a favor de Náraku.
-"Siempre es bueno saber que alguien queda para hacerle frente a ese hijo de puta…"
Kouga lo miraba desconcertado y se reclinaba hacia atrás en su sillón, los rodeaba la manada de lobos, todos en silencio
-"Pero Shintaro Sama, tú me acabas de pedir que me alíe con Náraku…Y ahora qué dices?..."
El águila agachaba la mirada, mantenía la imagen de su hijo tirado en el suelo de las mazmorras magullado y torturado por Náraku, había tocado fondo.
-"Kouga Sama…He hecho un sinfín de cosas malas a favor del hanyou maldito, pero ha sido porque él tenía de rehén a mi hijo Hikaru. Pero ya he visto que nada hay que lo detenga, siempre acabará asesinándolo, a mí y destruyendo mis tierras y mis súbditos, y ese… Es un precio demasiado alto que no estoy dispuesto a pagar"
-"Qué has venido a buscar Shintaro?"
-"Tu ayuda, Náraku está marchando hacia el Oeste, en busca de la sacerdotisa y la sangre de los Taisho"
-"Kagome? Náraku busca a Kagome?"
-"No, él busca a Kikyo y concretar su venganza contra Los herederos del General Taisho y el Oeste"
La tribu se puso de pie, aullando y gritando en contra de Náraku. El mestizo marchaba en contra de su Señora, la sangre de su Señora y sus tierras y ellos no lo permitirían. Shintaro levantó las manos para calmar a los Ookami
-"Tenemos aliados en las filas de Náraku…Desviarán la atención del Oeste hacia las tierras de Edo, allí se dirigirá Náraku. En busca de Kikyo"
Kikyo no le interesaba ni un poco a Kouga, pero Kagome llevaba el nuevo heredero de Inu no Taisho, el único que verdaderamente llevaba su sangre, aparte de Sesshomaru e Inuyasha, en el fondo todo esto iba en contra de la seguridad de ella también. Decidió que partiría hacia el Oeste para hablar con Sesshomaru y ver de prepararse para resistir el embate de Náraku y su venganza, si bien el palacio de la Luna era el lugar más seguro para recurrir en caso de guerra o enfrentamiento entre youkai, si la batalla se centraba en el Oeste, ofrecería el palacio del Norte que era bastante más seguro que los dos restantes para albergar a Kagome hasta el nacimiento del cachorro, permanecería junto a Rin en el seno de la protección de la tribu Ookami. Partiría inmediatamente.
-"Shintaro Sama, regresa al Este y actúa como si nada de esto hubiera sucedido, para los demás, no me has encontrado, aún no tienes una respuesta para Náraku. Seguramente te enviarán al Sur para hablar con Lord Ryusenki, eso nos debería dar un poco de tiempo…"
Ambos Daiyoukai se despidieron, Kouga dejó a Kibò y Keiken a cargo de la manada y de la seguridad de Rin y partió hacia el Oeste.
***************************Oeste*****************************************
Inuyasha volcaba un poco de lacre sobre el rollo de pergamino, colocaba el sello real y lo acomodaba sobre la pila de rollos que descansaban sobre el escritorio. Las respuestas a las cartas de los Terratenientes y de los ancianos estaban terminadas, ahora debía estamparles el sello de la casa del Oeste…Lacre, sello, soplar y apilar. Resoplaba mientras observaba el pequeño sello que sostenía entre las garras de los dedos una gran letra T a un lado una luna creciente y al otro un Inu youkai…Tan pequeño…Y tan poderoso…El solo verlo estampado en un decreto le daba absoluta prioridad sobre todos los demás sellos, es decir, la casa del Oeste era la más fuerte de todas. Y allí estaba él el hanyou renegado, vestido en sedas de las más finas, rodeado de lujos y comodidades y a pesar de eso, deseaba su túnica de rata de fuego, comer lo que cazaba y dormir bajo las estrellas. Bufaba insultando a Sesshomaru, a los terratenientes, a los ancianos, a la primer cosa que se le cruzara por la cabeza.
Danaka reía en silencio, a pesar de los insultos, el hanyou terminó con todos los deberes atrasados de Sesshomaru, completó el entrenamiento, atendió a los aldeanos, cumplió con los visitantes y luego de todo respondió todas y cada una de las misivas que habían llegado al palacio. Llamó al sirviente que se lleve los rollos y los entregue al mensajero y…Listo. Se reclinó en el sillón.
-"Mi Lord, lo has hecho muy bien"
Inuyasha miró a Danaka
-"De verdad? Es un trabajo de mierda…Con razón Sesshomaru vive poniendo cara de culo, y se comporta como Culo Sama"
La sonrisa de Danaka desapareció en el instante, apareciendo la de Inuyasha, que lo miraba divertido, sabía hacer rabiar al tora, Danaka se daba la vuelta para abandonar el despacho y suspirando agarró la puerta
-"Pfff, Era demasiado bueno para ser verdad"
La carcajada de Inuyasha se escuchó por el palacio, Danaka caminaba hacia su dormitorio, le dolía la cabeza, se retiraría a descansar un rato. Antes no podía conciliar el sueño y ahora no deseaba salir de la cama. Inuyasha lo agotaba…Si nunca había tenido cachorros, se imaginaba cómo era tratar con ellos gracias al carácter rebelde y la falta de modales del mestizo del Oeste. Luego de asearse se metía en la cama, y tomaba una nota mental, de cuánto le recriminaría a su Señor haberlo dejado a cargo de semejante tarea…Pero eso sería luego, ahora los párpados le pesaban y la conciencia se perdía…en medio del silencio…Roncaba.
Inuyasha en su dormitorio salía hacia el balcón, la luna, Kibò, la luna…Kagome...
"Espero que estén todos bien, me siento tan inútil varado acá…"
***********************En Edo**********************************
El humo de las hierbas quemadas envolvía los collares mientras las hermanas rezaban en silencio, Kaede por Kagome y La manada, incluso por Inuyasha, Kikyo por terminar con la vida de Náraku y vivir lo que le quedaba de vida lo mejor que pudiera. Entre las sombras el dragón del Sur se desarmaba estirando el cuello para lograr una mejor vista de las actividades de la Miko.
-"Kikyo, es hora de dormir me harías el favor de traer más leña?"
-"Enseguida, Kaede"
La Miko de arcilla intentaba alzar un buena cantidad de troncos, pero tropezó con una raíz y sus fuerzas no fueron suficientes para sostenerlos y de pronto se deslizaron de su agarre y cayó de bruces al suelo, las ropas de Miko no fueron de gran ayuda, aún recordaba el primer eso con Inuyasha, eso le causó una leve sonrisa melancólica…
-"Carajo!, Voy a tener que hacerlo en varios viajes, y encima me torcí el maldito tobillo"
Sentada de costado frotaba su tobillo maltrecho, y deseaba que Inuyasha estuviera allí para ayudarla como lo hizo siempre
-"Tal vez Kaede me escuche, KAEDEEE, KAEDEEE…"
Resoplaba en el suelo intentando ponerse de pie
-"Pfff, Supongo que soñar no cuesta nada, maldita raíz de mierda"
El dragón se relamía, espiándola, intentaba no llamarle la atención pero la necesidad de acercarse fue demasiado poderosa para dejarla pasar.
-"Vaya boca que tienes Miko Sama, no recordaba que tu vocabulario fuese tan… florido"
El miedo se hizo cargo de ella
-"Ryusenki… Sama…Me asustaste, Qué haces aquí?""
-"El rumor de que Náraku se encontraba en Edo llegó al Sur y partí inmediatamente, No fue mi intención asustarte, me dirigía hacia el bosque, yo sólo escuché a alguien maldiciendo y me acerqué, pero ya que estoy aquí, puedo serte de alguna utilidad Kikyo Sama?"
Kikyo miró al cielo con una expresión de alivio evidente en sus ojos, extendiendo su mano hacia el demonio de pie frente a ella…
-"Sí gracias Mi Lord, verás al parecer me torcí el tobillo, y los leños…se desparramaron…yo no puedo caminar"
-"Permíteme entonces"
Sus ojos verdes se encendían a medida que recorrían el cuerpo de la sacerdotisa en problemas, gentilmente la tomó en brazos y la llevo hacia la cabaña de Kaede que casi se desmaya al ver entrar al enorme Daiyoukai con Kikyo en brazos.
Luego de colocar a la Miko en su futón, entró la leña para ellas, bastante más de la que necesitaban, y dio media vuelta para retirarse, en ese instante se escuchó una voz que le haría temblar hasta la espina
-"Ryusenki Sama, desea quedarse a cenar? Será una noche fría Y hay bastante para todos"
Kaede tomaba una nota mental, esto cada vez se volvía más y más extraño, si le preguntaran a ella, jamás imaginó interactuar tanto con youkai, a tal punto de emparejar un par de ellos, ayudarlos, alimentarlos y albergarlos, menos aún ser considerada parte de una manada Inu, tragaba su sopa mirando a los dos comensales a su lado y pensaba
"Kagome, Sesshomaru dense prisa…"
****************************el InuDaiyoukaitchi****************************
Sesshomaru decidió que para llegar a Edo debían viajar de noche esta vez, era más seguro volar que atravesar el bosque a pie. Kagome dormía en sus brazos, el resto se turnaba de tomar pequeñas siestas sobre los lomos del dragón de dos cabezas y el neko mata.
Mientras kagome se acurrucaba con la nariz en su cuello, Sesshomaru la atraía más contra su pecho, el aroma de su cabello flotando en el viento era embriagador, rozaba el hombro de la Miko con sus labios y continuaba mirando hacia el frente, estaban cerca ya, sonreía imaginando cómo se verá su cachorro, a estas alturas, Kaede tendrá listos los collares y sólo restaba llegar al pozo sanos y salvos, y eso no era poco.
La boca se le llenaba de saliva pensando que en unas horas debería pasarle youki al pequeño, ese era su momento favorito del día.
-"Presten atención, ya iremos descendiendo en el claro frente a la cabaña de Kaede Sama, estén atentos y manténganse alerta"
Todos se incorporaban, se preparaban para responder en caso de un ataque, los ojos abiertos, las manos sudadas, el corazón agitado, los sentidos muy alerta.
Una vez en tierra, sintiendo la gran aura demoníaca de Ryusenki, Sesshomaru depositó a Kagome en los brazos de Souta, tomó a Bakusaiga y de pie donde estaba elevó su youki para anunciar su llegada y establecer su poderío frente al youkai intruso, los demás tomaron sus armas y se prepararonpara el ataque, Sesshomaru estaba preocupado por las Mikos, esperaba, sus ojos manchándose de rojo. Su bestia atenta y expectante
La cubierta de juncos de la puerta se corrió revelando al Dragón del Sur y detrás de él los ojos abiertos de las hermanas que suspiraban aliviadas de ver caras conocidas
-"Sesshomaru Sama, has llegado al fin"
-"Ryusenki Sama…"
Los Lores se reconocían, sin apartar los ojos el uno del otro, la manada bajaba las armas y respiraban aliviados, Sesshomaru se acercó a Kaede y a Kikyo
-"Estamos aquí Miko, espero que lo que te solicité estará listo"
Kaede asintió y los invitó a entrar, lentamente fueron entrando en la cabaña y acomodándose donde se podía.
-"Jaken, alimenta a AhUn y quédate cerca de Kagome Sama"
-"Hai amo bonito, enseguida"
La sopa era abundante y estaba caliente, suficiente para alegrar los corazones de los viajeros extenuados, si bien viajar con Sesshomaru era mucho mejor que viajar con Inuyasha, el viaje había sido demasiado largo. Miroku y Sesshomaru salieron de la cabaña, mientras Jaken alimentaba a AhUn, ellos intentaban averiguar las razones para que Ryusenki se encuentre allí.
-"Mierda! No podremos ir al pozo si Ryusenki se encuentra aquí"
-"Es evidente, pero tal vez su presencia nos sea de cierta utilidad"
-"Estás seguro Sesshomaru?"
-"Hn."
No había manera de que ellos pudieran pasar a través del pozo estando el dragón con ellos, algo tenían que idear para desviar la atención del Daiyoukai del Sur lejos del pozo comedor de huesos…
Pero Náraku se dirigía hacia ellos, la idea de dejar las Mikos atrás no le agradaba a Sesshomaru en absoluto, si bien desconfiaba de la lealtad del Dragón hacia la causa, sabía de su deseo por la sacerdotisa de barro.
Tal vez no había sido muy adepto al Oeste en el pasado, pero ahora que Kikyo estaba involucrada, no dudaba que el Ryu youkai le daría una buena pelea a Náraku, dándoles tiempo a ellos para pasar al otro lado.
-"Jaken"
-"Sesshomaru Sama?"
-"Mañana partirás al Oeste con AhUn, le llevarás un paquete a Danaka y le dirás que espere órdenes"
El kappa asintió, los tres machos entraron en la cabaña, se acomodaron entre los demás, Sesshomaru junto a Kagome enmascarando su aroma, ella estaba envuelta en la estola de piel blanca y escondía su preñez de los sentidos del Dragón.
Cenaron en calma, de vez en cuando algún comentario rompía el silencio, el pensamiento fijo en el pozo, tan cerca, tan lejos, Kagome miraba hacia afuera por la pequeña rajadura en la pared de madera, más lejos, detrás del cobertizo y llegando a la loma contrastando con el cielo azul oscuro de la noche, se alzaba expectante la silueta negra del portal a la salvación…
