NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS ALENTADORES. FELIZ SAN VALENTIN Y AQUÍ VAMOS DE NUEVO

CAPITULO 61

-"Sesshomaru Sama, debo preguntar cómo lo trata la vida con una pareja humana"

Sesshomaru afinaba los ojos en señal de desconfianza

-"No es lo que esperaba…"

-"Y para ti Miko Sama?"

Los rostros de los humanos estaban fijos en él. Sabían que Ryusenki era peligroso, indigno de confianza, también que debían aparentar frente a los youkai disidentes… pero la respuesta del Lord Inu había sido demasiado dura. Kagome acusó el golpe girando la cara hacia su pareja y clavándole los ojos, el aroma a hierbas amargas de la tristeza de Kagome llenó las fosas nasales del Señor del Oeste.

-"Absolutamente lo que esperaba, ya se sabe cómo es el Señor del Oeste, y su deprecio por la raza humana"

Sesshomaru levantó una ceja en señal de desconcierto, la bestia estaba furiosa rasguñaba el piso rechinando los dientes, le recriminaba amargamente

"Lastimaste a nuestra pareja eres un idiota, ahora el cachorro sentirá su tristeza"

"Kagome sabe que Ryusenki es de cuidado, ya debería saberlo mejor y no ofenderse por las apariencias, debería sentir mi amor a través del vínculo"

"Eres un idiota, BAKA"

Sesshomaru gruñía por lo bajo

-"Miko, siéntate a mi lado"

Kagome no le obedeció al principio, continuaba mirando por la rendija de la pared, al sentir calor en la marca del cuello se volvió a verlo, ella estaba triste pero los ojos de Sesshomaru y el vínculo le transmitieron calidez y mucha calma. Ella se levantó y fue a colocarse donde Sesshomaru. El dragón sonrió

-"Es bastante obediente sin embargo"

-"Hn."

Kagome sentía la ira apoderarse de sus entrañas, luchaba para callar y no purificar al dragón entrometido. Decidió incomodar a Sesshomaru tanto como él lo estaba haciendo con ella. Sonrió para sus adentros pensando en lo que iba a disfrutar, molestar a su pareja.

-"Sí, lo es"

Respondió ella, causándole un ataque de risa al Lord del Sur que se atragantó con la sopa, salpicando el rostro de ella, Sesshomaru, Miroku y Sango. Todos dejaron el plato en el suelo, se les había quitado el apetito. El Lord Inu la observó con una mirada fría, pero le pellizcó el trasero, mientras gruñía a ella frente al dragón.

-"Jajajaja, Vaya Sesshomaru Sama, tienes una fierecilla como pareja. Los ancianos dirán lo que quieran pero yo prefiero una cama caliente y una vida entretenida junto a una humana rebelde y fogosa que achicharrarme junto a una hembra youkai, fría, entre protocolos inútiles y reglas sin sentido."

Kikyo miraba al Lord del Sur que tenía los ojos fijos en ella, acaso podría ser que un Daiyoukai sintiera atracción por ella? Hace solo unas horas que había decidido quedarse sola, viajar cuando quisiera y tomar sus propias decisiones, sin hijos, sin pareja, sin nada ni nadie que la moleste o le diga lo que tiene que hacer. Pero este dragón era particularmente interesante para ella, era rico, poderoso, no era mal parecido y viviría una larga, larga existencia, lo cual en el fondo era demasiado atractivo para un envase de arcilla cocida imitación de un ser humano, como ella.

-"Es así, Lord Ryusenki?"

-"Sí, Kikyo Sama. Como ve aquí a Lord Sesshomaru. Si bien yo fui uno de los mentores de su emparejamiento, veo que no equivoqué el rumbo. Además de honor, riqueza, tierras y linaje antiquísimo, tiene diversión en su vida. Lady Kagome se encarga de mantenerlo interesado en su sangre caliente…Envolverlos con su fuego… Puedo olerla desde acá, huele a…ira…y Tal vez…"

-"Mi Lord, quiere más sopa?"

Kaede le acercaba otro plato poniéndolo casi debajo de su nariz, para desviar su atención hacia otra cosa que no sea el cachorro.

-"Oh, Gracias, Miko Sama, está deliciosa"

Kagome intentaba alejarse un poco de su macho, si debían aparentar o no, no le importaba, el estado de ánimo que ella tenía ahora le sería más que útil. Sesshomaru la atraía de nuevo, ella empujaba un poco para tomar distancia. Él jalaba con firmeza, un gruñido bajo le llamaba la atención. Ella lo ignoró, hizo el intento de ponerse de pie, Sesshomaru le tomó la muñeca y la miró a los ojos

-"Miko, cesa de inmediato tus acciones, controla tu inquietud. Siéntate"

Ella tironeaba de su muñeca, Ryusenki se sonreía. Sesshomaru miraba a Kagome fijamente

-"Necesito retirarme un momento, Mi Lord"

Ambos sentían la marca del cuello calentarse excitando sus energías individuales

-"Siéntate, Miko"

-"Mi Lord…Tengo necesidad de privacidad…"

-"No repetiré la orden, sacerdotisa"

Ella elevó un poco su reiki y le produjo escozor en la mano, pero él no la soltó, el desafío se había clavado en su libido, despertando al instinto de dominación. Ella interiormente disfrutaba de la poca resistencia que tenía su esposo a sus encantos. Mientras, ambos seguían intentando dominar al otro, sus corazones se agitaba provocando que sus respiraciones fuesen más marcadas

-"Mi Lord, tengo que orinar o deseas que lo haga aquí?"

El Dragón mostró todos los dientes en una sonrisa sin tapujos, Sesshomaru la soltó de inmediato

-"Hn. Tajiya, acompaña a la Señora y ve por su seguridad"

-"Sí, mi lord. Por aquí Mi Lady"

-"Arigato, Sango San"

Las mujeres hicieron una reverencia y abandonaron la cabaña. Kagome caminaba rápidamente hacia el arroyo detrás de la cabaña. Sus manos estaban en puño, no sabía si era por rabia o por tensión sexual, pero no se podía contener. Sango iba tras ella intentando que se calmara

-"Kagome, tranquilízate, piensa en ya sabes quién"

-"Ya lo sé, Pero estoy tan enojada, que siento que el corazón se me sale por la boca!"

-"Ya sabes que él tiene que demostrar que es el alfa de la manada y de su pareja, además se supone que ustedes dos se odian, o no?"

-"Sí…sólo que el muy bastardo pareciera disfrutar de esto enormemente, y eso me supera, Sango"

-"Ya sabes cómo le gusta hacer las paces contigo amiga, jiji"

Kagome sonrió a su amiga y le tomó las manos

-"Él sólo cumple su papel de protegernos, Ryusenki no es un youkai confiable, ya lo sabes. Sesshomaru Sama es honorable t protector con todos nosotros…si lo miras bien se podría decir que está jugando…"

-"Es cierto… tal vez podamos jugar dos, no crees?"

Ambas mujeres sonrieron y se encaminaron de nuevo a la cabaña, la Dama del Oeste muy decidida a participar de los juegos de su pareja, en su mente se repetía "Quieres jugar mi amor? Vamos a jugar entonces" la sonrisa malévola abarcó todo su rostro, mientras se sentaba junto a su pareja otra vez.

-"Hn."

El Lord del Oeste le ofreció el cuenco lleno de sopa. Ella hizo el ademán de rechazarlo pero él no se lo permitió, ella debía comer para ella y el cachorro, con la mirada dura Sesshomaru mantuvo el cuenco frente a ella hasta que lo tomó

-"Come"

La sopa estaba caliente y llena de verduras picadas, sus sabores combinados y la sazón de Kaede la hacían más que apetecible. Si bien los youkai comían sus alimentos crudos, los que estaban cocidos no les hacían daño, y menos si estaban deliciosos como la sopa de la anciana.

Ambos Daiyoukai habían tomado un cuenco o dos cada uno. Mientras disfrutaban de ella, hablaban de los últimos avances de Náraku sobre el centro de Japón. A medida que los machos hablaban de estrategia, Sesshomaru no tenía intenciones de compartir muchos detalles con el dragón, así que mientras el Lord del Sur hablaba él se centraba en la boca de su hermosa mujer, la que muy sensualmente sorbía algunos fideos o depositaba los trozos de verduras saboreándolos, haciendo que su macho literalmente, babeara por ella. Del dragón sólo escuchaba bla, bla, bla, bla, no tenía ni idea de qué se trataba toda su diatriba. El Lord del Oeste observaba el caminito que dejaba una gota de sopa que corría lentamente por la comisura de la boca de Kagome y bajaba por el costado de la cara hacia el mentón. El Inu youkai, se relamía los labios, el hambre lo invadía de a poco. Miroku sonrió ante el espectáculo y supuso que era para castigar al Daiyoukai, pero su Sango estaba en la misma postura de Kagome, ella chupaba suavemente algunos fideos sin hacer ningún sonido, y luego al levantar la mirada hacia el monje, secaba con un lienzo su boca en señal de satisfacción. Las bocas de los machos abrumados estaban abiertas, el sudor corría por sus espaldas, estaban en problemas. Con la mirada fija en el Lord del Sur, Miroku y Sesshomaru asentían en señal de comprensión, sin saber qué demonios decía el maldito dragón. Entre tanto las hembras se recostaban junto a Noriko y Souta en un rincón de la cabaña, cada uno en su bolsa de dormir. Shippo, como heredero del Oeste permaneció al lado de su padre, participando de la conversación. Kikyo lentamente se disculpó y se fue afuera en busca de algunas serpientes cazadoras de almas, después de todo ella también necesitaba comer. Ante su salida, el dragón decidió velar por su seguridad y acompañarla donde ella fuera, él no estaba dispuesto a permitir que nadie se acerque a SU Miko.

-"Kikyo Sama, espere…Yo la acompaño si me lo permite"

-"Oh! Ryusenki Sama, sólo voy a reponer mis almas, pero si lo desea puede acompañarme"

Y de ese modo se adentraron en el bosque en busca del sustento de la sacerdotisa de barro.

En la cabaña, Sesshomaru se acercó a su pareja recostándose junto a ella. Muy cerca de su oído dejó escapar un jadeo sensual

-"Sabes qué le estás haciendo a este Sesshomaru, Saiai?"

Ella de espaldas a él con la cara semi cubierta con la bolsa de dormir, escondió una sonrisa triunfante

-"Mi Lord? Yo sólo me alimenté, Tú mismo me lo ordenaste, recuerdas?"

Sesshomaru tomó una nota mental de los acontecimientos, no permitirle a Kagome comer frente a él mientras se desarrolla alguna reunión o situación que requiera de su completa atención, ya que verla comer de esa manera tan sexy sólo había logrado apartarlo completamente del tema, Ni Náraku, ni guerra, ni ryu youkai, ni nada, sexo, sexo, sexo y más, mucho sexo era lo que Sesshomaru tenía clavado en el cerebro en este momento. Su virilidad entumecida, sufriendo dentro de su hakama, la cabaña llena de gente, en el bosque el Lord del Sur con un muy buen oído y mejor olfato, imposible…Debería soportar la excitación hasta llegar al futuro, donde se encerraría con su esposa en su cuarto hasta saciar su bestia y su cuerpo que le dolía en el ardor del deseo insatisfecho. La bestia se revolcaba excitada, apretaba los dientes, aullaba rasguñando el suelo bajo sus pies, solo deseaba hundirse dentro de su amada para llenarla de su semilla desesperadamente

"Este calor no puedo soportarlo"

"Hn."

Al escuchar el bajo sonido que producía el gruñido de Sesshomaru, La joven no pudo evitar sentir orgullo por el éxito rotundo que había tenido su plan. Difícilmente su macho volvería a molestarla frente a cualquier youkai o humano. Con una sonrisa triunfante se dio vuelta a mirar a su pareja con ojos inocentes

-"No puedes dormir, mi Señor? Deseas que te sirva una taza de té?"

Si no fuera porque la situación era demasiado compleja, Sesshomaru le hubiese hecho girones la bolsa de dormir y la hubiera tomado en ese mismo momento. Debía controlarse un poco, su erección era más que evidente y no deseaba atravesar una situación comprometedora frente a los miembros de la manada, acomodándose frente a la Miko de futuro, la atrajo hacia él y los cubrió a ambos con su estola de piel.

Estaba seguro de que Kagome le estaba tomando el pelo, la lucha de poderes se había tornado en deseo desesperado, se miraban de frente, apenas sonriendo el gesto de triunfo de su bella mujer… se desquitaría luego. Por el momento descansar sería lo mejor, la primer guardia la tomó Shippo, luego sería su turno y al final de Miroku. Cinco minutos de travesuras estaban bien, pero no podían olvidar el peligro que significaba el hanyou maldito…

En el bosque Ryusenki agachado, apoyado sobre una rodilla observaba las serpientes rodeando a su Miko y trayéndole almas, que lentamente entraban en su cuerpo. Era un espectáculo, espeluznante si se quería, pero para él Kikyo se veía etérea, atractivamente pura…La deseaba, tanto que no le importaba qué. Mientras las shinidamachuu revoloteaban y una vez cumplido su cometido, lentamente se alejaban de ella, el dragón se levantaba y comenzaba a caminar hacia la sacerdotisa espectral.

-"Miko, te sientes mejor?"

Kikyo miró al dragón y asintió

-"Aunque a veces me canso de esto, si no lo hago, moriré otra vez"

-"Yo podría ayudarte con eso sabes…Tu vida se sincronizaría con la mía, pero para eso tendrías que aparearte conmigo"

-"Lo sé. Es sólo que acabo de romper con Inuyasha, porque sentía que la vida encerrada en un palacio no era lo que yo deseaba. No me gusta recibir órdenes, no sé si deseo hijos, no creo estar dispuesta a sacrificar mi libertad…Vivir un tiempo prudente pero a mi manera es mejor que tener una larga vida de esclavitud o sometimiento"

Ryusenki le vio el sentido a sus palabras, él era un macho posesivo y muy vanidoso, seguramente intentaría someterla a sus mandatos y deseos. Si bien era muy fácil para él tomarla y obligarla a ser su pareja, no deseaba enfrentarse a Sesshomaru de ninguna manera. El Inu Daiyoukai era más fuerte y poderoso que él. Entre aliarse con Sesshomaru o con Náraku, prefería mil veces aliarse con el Lord del Oeste. Además él lo había obligado entre otros a emparejarse con una Miko humana y estaba seguro de que se vengaría de eso tarde o temprano. Si él se emparejaba con la otra Miko, TAL VEZ su ira disminuiría, solo TAL VEZ…

-"Yo no soy un macho fácil de llevar, simplemente no me dejo llevar. Soy un guerrero, un dragón, jamás he amado ni necesitado a nadie. Siempre tomo lo que quiero y como quiero. Sólo que esta vez quiero algo diferente…"

Kikyo no lo comprendía del todo, pero no sabía si le interesaba comprenderlo tampoco

-"Es hora de regresar al campamento, Mi Lord. El bosque no es un lugar amigable ya sabes"

-"Nada te sucederá Miko Sama, si Ryusenki está aquí"

Ella lo observó en detalle, era alto, bastante grande, sus ojos eran verdes muy brillantes, su nariz recta, tenía el cabello verde claro trenzado que caía sobre su hombro derecho hasta la cintura, el rostro duro pero bello, su piel oscura resaltaba los ojos…Si no tuviese hábitos tan repugnantes como los que demostró en el palacio del Oeste, pensaría que es muy hermoso. Unas leves cosquillas se hicieron sentir en su vientre, como aquellas que sintió con el primer beso de Inuyasha. Hacía ya tanto tiempo…

Caminaban hacia la cabaña, pero el ryu se detuvo. Ella lo observó con curiosidad. Él agachaba la cabeza y ponía sus manos un puño, luego miraba hacia arriba y resoplaba. Ella estaba desorientada no entendía qué le sucedía al pobre macho, llegó a pensar que se transformaría y saldría volando.

-"Mi Lord? Está usted bien?"

El dragón resoplaba, intentando calmarse, de pronto suspiró y se enderezó mirándola de frente

-"Miko Sama, quisiera saber si me permitirías cortejarte"

Kikyo casi cae de espaldas, él había estado luchando contra sí mismo para poder decir eso? Había tomado un esfuerzo muy grande, estaba segura. Muy desconfiadamente lo miraba

-"Mmmm. Tal vez…Pensaré en ello más tarde, ahora vamos"

Temor, el temor se apoderó de ella. Éste macho tenía muy mal carácter se notaba y no se atrevía a decirle NO de entrada. De a poco lo iría desilusionando, sí, ése era un buen plan después de todo. Pero el dragón tomó las palabras de la Miko de otra manera, al no escuchar un NO rotundo, pensó que tenía grandes esperanzas de salirse con la suya y conquistar a la sacerdotisa escurridiza. Le ofreció el brazo para caminar hacia la cabaña, ella lo tomó agradecida. En el cielo la oscuridad de apartaba con la luz iridiscente de las estrellas.

**********************Hacia el centro de Japón**********************

De la mano Una joven de piel clara cuya palidez rivalizaba con la luna, caminaba junto a su padre y creador, un vil hanyou producto de los más bajos sentimientos humanos mezclados con innumerables youkai de todas clases imaginables. Ella un su corazón retorcido lo amaba intensamente…Él perdido en su odio y su mente infecciosa, comenzaba a sentir atracción hacia ella. Lentamente caminaban hacia la salida de un laberinto hechizado. Detrás de ellos las otras extensiones del hanyou. Incrédulas del espectáculo frente a ellos. Una gran repugnancia les causaba pensar en ello. Pero el terror de ser descubiertos en su traición hacia su creador los hacía callar y participar en silencio.

-"Pronto saldremos de este puto laberinto, y entonces viajaremos a Edo. Recuperaremos todo el tiempo perdido"

-"Sí, Náraku"

Kanna confortaba al maldito, los demás sólo bufaban tras ellos. Caminar no era de las actividades favoritas de ninguno, sólo Hakudoshi que montaba en Entei mantenía una sonrisa en su rostro.

Llevaban muchas horas caminando, pero debía resignarse, no tenían otra salida. Mientras en el frente Náraku desviaba la mirada hacia la joven a su lado, sus ojos comenzaban a viajar por todos los rincones del menudo cuerpo de Kanna. Ya tenía dieciséis años humanos, se veía muy hermosa. Sumergidos en sus pensamientos avanzaban hacia Edo, lenta pero firmemente.

************************En el Norte********************************

Rin observaba a Kibò entrenando, sabía de su pena y debía hacer algo para aliviarla un poco.

Realmente, el general Ookami, no deseaba hablar de nada con nadie, pero su Señora era especial para ella. La Dama del Norte caminaba hacia las habitaciones del General Ookami que acababa de llegar de su práctica de combate del dojo exterior.

Rin lentamente se acercaba a ella que estaba retirándose la armadura ligera de cuero de las pantorrillas en su afán de meterse en el agua caliente para limpiarse y aflojar los músculos, Kibò se sometía a entrenamientos exhaustivos para cumplir con su deber con excelencia y más aún ahora que había una Dama que proteger y necesitaba un incentivo para no pensar en Inuyasha.

-"Puedo pasar?"

-"Mi Lady, no debes preguntar sólo pasa"

-"No, Kibò, estas son tus habitaciones y nadie me oyes nadie puede pasar si tu no lo autorizas, ni siquiera tu Señor"

Ella la miraba sin comprender, ya que no tenía ningún problema de que Kouga o su abuelo o ella misma vinieran a buscarla y entraran en su dormitorio.

-"Pronto serás una hembra emparejada y necesitarás tu intimidad resguardada"

Kibó agachó la cabeza y sonrió

-"Eso sería algo que me gustaría ver, pero no creo que será en esta vida Mi Señora"

Rin se acercó a Esperanza y le acarició la cabeza

-"Yo soy joven e inexperta en muchas cosas, pero conozco el corazón de mi tío. He visto la forma de mirarte, normalmente sus ojos mantienen una actitud firme, pero cuando se dirige a ti, su mirada es blanda, cálida, mucho más que cuando miraba a mi madre, hace tantos años."

Kibò permitía a sus lágrimas escapar de sus ojos apoyando la cabeza en las piernas de su Dama, que le acariciaba el cabello y la consolaba tiernamente.

-"Llora, Kibò, déjalo salir. Para que cuando tío Inuyasha venga por ti, sólo encuentre amor y alegría en tu corazón"

********************************En el Oeste********************************

Kouga por su parte se encontraba frente a frente con el Lord del Oeste, su rostro adusto y serio caía en una sonrisa burlesca, a pesar de la cual, reverenciaba a Inuyasha por protocolo frente a los funcionarios y los habitantes del palacio y procedían a entrar en el despacho.

Danaka seguía al par muy de cerca, una vez dentro del despacho Danaka cerraba las puertas

-"Estaré aquí afuera, si necesita algo Mi Lord"

Con la mirada puesta en Kouga y luego en Inuyasha, ambos jurarían que los ojos de Danaka les advirtieron acerca de ser buenos niños y no buscar problemas o peleas "O sino".

Kouga se sentó, tomó un bocadillo de la bandeja del té y comenzó a conversar con Inuyasha

-"Vaya que es un youkai bastante espeluznante"

-"Y que lo digas…Siempre anda por detrás de mí vigilándome, es bastante molesto si se quiere"

Proteger al Oeste había dicho Sesshomaru…

-"Necesito hablar con Sesshomaru Sama"

-"Pues no está aquí, partieron hace varios días hacia Edo…Náraku y el cachorro…"

-"Qué le sucede al cachorro, dímelo"

-"Cálmate, todo parece estar bien, sólo que está creciendo demasiado rápido, sus energías bloquean los sentidos de los youkai sanadores y de Sesshomaru, no podemos saber cuándo nacerá, cuántos son ni nada acerca de su salud, en el futuro hay otros métodos para saber, tienen planeado pasar por el pozo y buscar médicos en el tiempo de Kagome"

-"Médicos?"

-"Sí, así les llaman a los sanadores, a los brebajes o pócimas para sanar les dicen medicinas y eso, todo es tan… diferente allá"

-"Mmmm. Ya veo, y Náraku, Cómo sabes que va para Edo?"

-"Náraku tiene una fuga de información en sus filas"

-"Un informante de las filas de Náraku? ¿Quién puede tener las bolas suficientes como para enfrentarse a él? Eso me gustaría verlo"

-"Kanna"

Inuyasha llevaba el té a la boca, Kouga escupía el suyo en el rostro del Hanyou y se quemaba la pierna al voltear la taza mientras tosía

-"Qué mierda te pasa lobo!"

-"Kanna! No puedo creerlo"

Inuyasha limpiaba su cara, y le arrojaba el lienzo a Kouga para que se limpie a sí mismo.

-"Por qué Náraku va a Edo, yo pensé que atacaría el Oeste"

-"Todos pensamos eso pero según Kanna… Pues el muy maldito sigue obsesionado con Kikyo, y quiere llevársela con él, La manada fue hacia allá para enfrentarlo, pero yo tuve que quedarme en este puto lugar sin hacer nada, porque hay que cumplir con los deberes del Señor culo de hielo, y su puta madre que lo trajo al mundo!"

-"Qué? Kikyo no está aquí contigo?"

-"No, ella rompió el cortejo, no deseaba emparejarse con migo, lo cual, tú sabes que para mí, fue un alivio después de todo…"

-"Kibò verdad?"

-"Keh! Como si alguna vez pudiera alcanzar la felicidad. Mi vida ha sido sólo esto, posponer mis asuntos a favor de solucionar los asuntos de otros y Náraku el muy hijo de puta digitando todo como si fuésemos marionetas de papel…"

-"Kagome está bien?"

-"No lo sé, el pequeño consume demasiado youki, parece que va a ser un hanyou muy poderoso, su aura es monstruosa para un cachorro de su tiempo de gestación, Sesshomaru y Noriko están asustados yo pude ver sus miradas antes de que partieran, no saben qué esperar, después de todo es un mestizo de Miko y Daiyoukai, el primero de la historia"

-"Pero no será el último, piensa que una vez que esto pase, estaremos preparados para los otros que vendrán, mírate tú, sin ir más lejos, también deberás prepararte"

-"A qué te refieres?"

-"Pues tus hijos con Kibò serán toda una novedad, Inu mezclado con Ookami y una cuarta parte ningen, serán tres partes youkai y una parte humana, tu sí que tendrás trabajo amigo chucho jajajaja"

-"Keh! Me gustaría eso…"

Kouga se levantó y puso su mano en el hombro de Inuyasha

-"Lo verás amigo mío, lo verás"

Fuera del despacho Danaka sonreía, una chispa de nostalgia lo golpeó en el pecho al escuchar el nombre de Noriko y que estaba asustada, cómo desearía estar a su lado apoyándola en un momento tan difícil. Suspirando se enderezó en su puesto y continuó cumpliendo con su trabajo.

-"Ahora qué te trajo al Oeste sarnoso"

La respuesta era más que obvia

-"Náraku"