NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.

YA PUDE VER EL BOSQUEJO DE DANAKA! ES HERMOSO! TODO LO QUE IMAGINÉ. GRACIAS xXKrisstal06Xx!

ALGUNOS COMENTARIOS SON MUY DUROS ACERCA DE KIKYO Y DE RYUSENKI, REALMENTE ME RÍO MUCHO.

LADY SUSY ERES MUY MALA JA JA. HARÉ LO QUE PUEDA.

SESSHOMARUSAMA QUÉ PUEDO DECIRTE ERES MUY ESPECIAL CON TUS COMENTARIOS.

HEY A TODOS LOS QUE ME ESCRIBEN MUCHAS GRACIAS! HACEN MI MUNDO LEYENDO MI FIC.

TSUYOI HÒYÒ

CAPITULO 62

-"Si he de decirte la verdad chucho, yo ya estaba al tanto de que había una fuga de información en las filas de Náraku, pero pensé que vendría hacia aquí, en busca de tu sangre y de la Miko"

-"Y cómo supiste?"

-"Shintaro, Náraku tiene a su hijo de rehén, amenazó con asesinarlo y él prometió hacer lo que le pidiera a cambio de la vida de Hikaru, pero luego se dio cuenta de que los mataría de todos modos."

-"Shintaro es un miserable"

-"Sí, sin duda pero al último le salió la veta de Señor, y se arriesgó para salvar a su gente del Este y sus tierras, tenemos un aliado en él"

-"Náraku cada vez está más perdido, la maldad que acarrea es tan grande que se está hundiendo sólo sin darse cuenta"

-"Ojalá, Inuyasha, ojalá"

-"Y dime lobo cuándo voy a ser tío abuelo? ¿Cómo está Rin?"

Las mejillas del Ookami estaban rojas, su corazón se calentaba con sólo la mención de su preciosa mujer

-"Oh, ella está muy bien, te echa mucho de menos, piensa todo el tiempo en Kagome y el cachorro extraña mucho, a Sesshomaru sobre todo. Y acerca de los cachorros, bueno aún no hay novedades"

Inuyasha pensó que era un excelente momento para molestar al lobo

-"Pero…sabes sarnoso, que para que haya cachorros hay que hacer algunas cosas…especiales. Y para hacer esas cosas especiales hay que tener con qué hacerlas…la pregunta del momento sería tienes con qué hacerlas?"

-"Quieres ver pulguiento"

Y eso bastó para que el lobo se abalance sobre el hanyou, el rugido de Inuyasha y el aullido de Kouga, la rotura de cristales y los golpes e insultos fueron indicativos para el General de que tenía que poner orden entre los jóvenes exaltados, Sin más, Danaka irrumpió en el despacho, agarró a los luchadores del cuello y los arrojó uno a cada esquina de la habitación. Intentaron arremeter de nuevo pero el tigre desenvainó sus katanas y puso una en la garganta de cada uno de ellos inmovilizándolos y separándolos al instante. Ambos Señores jadeaban y babeaban de rabia, se relamían y enseñaban los dientes gruñéndose uno al otro.

-"Tengo mis órdenes, esto es algo que no voy a tolerar, Señor o no, Daiyoukai o no, les advierto, el próximo disturbio que ocasionen y se pasarán una temporada en las mazmorras, hasta que Sesshomaru Sama regrese y para eso puede pasar mucho, mucho tiempo, así es que decidan…Estamos de acuerdo Señores?"

Ambos el Daiyoukai y el hanyou, se retorcían de ira, respiraban analizando las palabras del General tora, sus ojos recuperaban su color normal y su brillo. A medida que eso sucedía Kouga comenzó a reír, Inuyasha lo siguió, enderezándose el haori, acomodaba su cabello y se reía a carcajadas. Kouga apartaba la katana de Danaka de su garganta, quitó unos cabellos de la cara y se fue a sentar en su asiento designado, Danaka tenía los ojos abiertos como platos qué estaba sucediendo? Acaso habían perdido el juicio? Estos cachorros iban a ser su muerte.

Acaso había sido un mal General para que su Señor lo castigue de esta manera? Enfundando sus katanas, resopló frente a los Lores que reían y se servían una copa de sake. Inuyasha muy sonriente se dirigió a él

-"General gustas una copa?"

Jamás se ha visto a un General de su talla beber en horario de trabajo. ¿Qué diablos preguntaba este mocoso?

-"Por supuesto que no! Estoy de guardia."

Esta vez se quedaría parado del lado de adentro del despacho. Dos veces no lo iban a tomar con la guardia baja.

Como si nada hubiese sucedido los dos Lores terminaron sus asuntos de Estado y salieron rumbo al comedor, el tora los estudiaba muy de cerca. Esta iba a ser otra noche demasiado larga.

*************************En Edo**************************************

Kikyo entró en la cabaña y fue a recostarse en su futón, junto a Kaede, era la hora del cambio de guardia. Sesshomaru acomodó sus katanas y armadura. Aprovechando que el dragón estaba afuera, besó a Kagome en la frente y salió de la cabaña para relevar a Shippo. El kitsune fue a dormir, Ryusenki se quedó afuera haciendo guardia con Sesshomaru.

-"Sesshomaru Sama, yo quisiera hablar contigo acerca de algo…"

El Inudaiyoukai levantó una ceja y miró al Ryu esperando que hablara

-"Deseo cortejar a la Miko Kikyo"

-"Ella no es asunto de éste Sesshomaru"

-"Pero tú eres su alfa, sin embargo"

Kikyo jamás se había comportado como miembro de su manada, pero si lo pensaba un poco, lo había aceptado en esos últimos días en el Oeste.

-"Si ella no objeta, yo tampoco"

-"Ella…No dijo que NO, Sólo dijo que lo pensaría. Yo estoy necesitando un consejo, Lord Sesshomaru"

-"Ya has tenido hembras humanas en tu cama, no veo qué tipo de consejos puedas necesitar Ryusenki Sama"

-"Yo no he cortejado a una hembra jamás yo siempre…tomo lo que deseo sin preguntar"

Algo le recordaba a sí mismo, pero ahora que tenía su dulce mujercita no cambiaría ni un solo minuto de su vida emparejado por un segundo de su vida de soltero. Sabía de la vileza del dragón con respecto a las hembras.

De las muchas guerras que había enfrentado a causa de asesinar a las hijas de los terratenientes luego de someterlas a sus incontrolables deseos. Ryusenki había conspirado para que se mataran entre Kagome y él. Lo cual había sido un beneficio para la pareja de Oeste pero, para el dragón, ignorante del amor entre ellos, se sentía como una flagrante traición en contra del honor y los principios que siempre habían sido característicos de él, el gran Daiyoukai de Occidente.

De ahí su preocupación por hacer las cosas de la manera correcta y tradicional conforme al protocolo youkai. Presentándose frente al alfa de la manada de la hembra en cuestión solicitando su permiso para el cortejo, aseguraba que no la dañaría, por lo menos no intencionalmente, y su deseo de aliarse con él en contra de cualquier enemigo que amenace la paz y el bienestar de la manada aliada.

Sesshomaru pensó en devolverle el favor al dragón permitiendo el cortejo, Kikyo se merecía que le den un par de palos de vez en cuando y el Ryu youkai que le quemen las bolas con reiki, y lo mantengan a raya sometiéndolo al carácter infernal de la Miko en cuestión.

Estaba decidido, si estaba atado a su manada, Ryusenki no podría hablar acerca de nada, con nadie o el protocolo y derecho youkai lo facultarían para él, asesinarlo con sus propias manos y enviar su cabeza a sus tierras para aleccionar a los demás acerca de lo que les sucede a los que optan por la traición. Kikyo se transformaría en la distracción justa y necesaria para poder ellos atravesar el pozo sin que el dragón siquiera se lo imagine.

-"Y cuál es el consejo que deseas de éste Sesshomaru?"

-"Cómo llamar la atención de una hembra humana, cómo…estimular sus…sentimientos"

-"Quieres que la Miko desee que la cortejes y emparejarse contigo"

-"Así es. Yo sólo pienso que todo lo que haga pueda asustarla y alejarla de mi"

-"Sólo compórtate protector e interesado en sus asuntos, los humanos son capaces de dar un inmenso amor, a cambio de un poco de atención"

-"Oh! Ya veo. Sin embargo será muy duro para mí controlar mi bestia."

-"Sé que lo lograrás, Dragón, es lo mejor para todos, sobre todo beneficioso para la casa del Sur"

Y allí estaba la amenaza implícita en la frase inocente, el Ryu tragó saliva entendiendo el mensaje entre líneas. O hacía esto bien o moriría a manos del Lord del Oeste.

-"Sí, por supuesto Sesshomaru Sama"

-"Sé que a veces son necesarias algunas llamadas de atención, pero jamás deben pasarse del límite"

Y allí va algo para Kikyo, si no se comportaba bien tendría derecho a castigarla.

El Ryu youkai conversó un rato más con Sesshomaru y se ofreció para tomar la guardia arriba del Goshimboku, desde allí vería todo. Mientras vigilaba, el dragón sentía que su cabeza corría a mil millas por segundo, todo lo que tenía que hacer es mantener la cabeza fría, y aprender a controlar su ira. Con la seguridad de que si se le desliza una garra fuera de lugar moriría gracias al Inu del Oeste, estaba convencido de lograr su cometido y hasta haría el intento de ser un padre para sus futuros hijos aunque fueran hanyou. En qué se estaba metiendo, sólo Kami sabía pero su deseo por Kikyo le hacía pensar que valía la pena el esfuerzo.

Sesshomaru lo observaba desde abajo, no había percibido engaño en sus palabras. Por eso no era suficiente para hacerlo merecedor de su confianza. Casi sin darse cuenta Miroku llegó para relevarlo, habían pasado tres horas, Jaken se acercó y les ofreció una taza de té caliente

-"Gracias Jaken San"

Sesshomaru asintió agradecido.

-"Ryusenki Sama está de guardia con nosotros "

-"No se confíe amo…Ya conoce los rumores acerca de la lealtad del Lord del Sur"

-"Hn. Al amanecer partirás con AhUn a Occidente y le entregarás el paquete a Danaka, la anciana irá también. Permanezcan en palacio, allí estarán seguros"

-"Hai Mi Lord"

Miraba hacia la cima de Goshimboku, y luego fijaba los ojos en el monje. Miroku asintió,

-"Tú no te retirarás Mi lord?"

-"No, ya casi amanece y ya descansé temprano, los youkai no necesitamos tanto descanso"

Miroku comprendió el mensaje NO CONFÍO EN EL DRAGÓN.

-"Está bien, yo iré hacia el cobertizo"

-"Hn."

La noche pasaba, en la cabaña Kagome no podía dormir, acostada y arropada miraba el pozo por la rajadura de la pared, mañana, estarían de nuevo en el futuro. Sólo unas horas, largas horas, interminables horas.

Al amanecer las hembras se levantaron y se dirigieron al arroyo detrás de la cabaña a lavarse, Sesshomaru había cazado unos conejos y Ryusenki traía pescados. Kaede los recibió y los comenzó a preparar. Sango y Souta buscaban leña en los alrededores, Noriko y Kagome cortaban algunas frutas y Shippo ordeñaba la vaca en el cobertizo.

Para la hora de la salida del sol, el desayuno estaba terminado. El dragón tomaba nota de la organización de la manada, todos y cada uno de ellos tenía una tarea asignada y la cumplían al pie de la letra sin chistar. Sesshomaru era un buen alfa, lo cual era algo para imitar.

Si deseaba que sus tierras funcionaran como esta manada, debía ajustar algunos nudos. La única que no parecía tener tarea asignada era su Miko, Kikyo. La observó unos momentos y…No, no le halló utilidad en esta manada. Pero en su palacio tendría muchas obligaciones y tareas que cumplir y si no las había no importaba él le encontraría utilidad en su cama.

La mera idea le hacía sonreír. Los dientes brillantes asomaban por las comisuras de su boca. A Kikyo que lo observaba desde hacía un buen tiempo, le pareció que se veía sexy. Las miradas se encontraron y luego se apartaron. Sesshomaru bebía su té y pensaba "todo va según lo planeado".

Una vez finalizado el desayuno la manada comenzó a armar los bultos y acomodarlos en la cabaña, los dejarían allí hasta su regreso, Kaede ya había terminado los rosarios de subyugación, eran cinco, Sesshomaru tenía el suyo al cuello, jamás se lo sacó desde la primera vez que se lo colocó para ir a buscar a Kagome, para él era un hermoso recuerdo. Kagome no necesitaba uno, pero Noriko, Souta, Shippo, Sango y Miroku sí. Rin se había llevado el suyo al Norte.

Afuera de la cabaña, Kikyo caminaba alimentando a las gallinas, el dragón se acercó

-"Miko sama, me gustaría invitarte a pasar una temporada en el Sur, como mi invitada"

-"Yo no he viajado jamás al Sur, me agradaría eso Mi Lord, gracias"

-"Excelente, partiremos de inmediato"

Los machos de la manada se miraron asintiendo era la señal, el momento había llegado, unas horas más tarde los cortejantes se despedían y partían hacia el Sur. El grupo de Sesshomaru saludaba y continuaban con sus labores como si nada hubiese cambiado.

Ni bien sus auras dejaron de sentirse, Sesshomaru envió a Jaken y a Kaede al Oeste, Inuyasha los protegería hasta su regreso.

Mientras el Ryu de dos cabezas y el neko mata volaban hacia el Oeste. Kagome se fue acercando al pozo, los demás la siguieron, se colocaron los collares y de a uno y lentamente, fueron saltando dentro del pozo.

Sesshomaru de la mano con su esposa, la tomó en brazos y bajó lentamente al fondo, donde la luz azul los envolvió por completo.

Shippo, Sango y Miroku estaban emocionados, la manada salía del otro lado, caminaban hacia la explanada del santuario, desde allí se veían las luces de la ciudad que se despertaba. Los ojos de los humanos se abrían de asombro, a Shippo se le erizaba la piel, todo lo que Inuyasha y Kagome les habían contado estaba allí, frente a sus ojos.

Noriko y Souta ya estaban dentro de la casa. El abuelo corrió a abrazar a Kagome y acariciaba su vientre, Saludó a Sesshomaru, con un tímido abrazo. El Daiyoukai los llamó a ingresar en la casa.

No podían creer que por fin conocían ese mundo esquivo y misterioso. Entraron en la casa con los pocos bultos que arrastraron por el pozo, ropa mayormente, Noriko les iba mostrando la casa, las habitaciones, el baño, con sus respectivas explicaciones, los electrodomésticos y sus funciones, ellos estaban abrumados, curiosos acerca de todo, felices y sus corazones agitados con la esperanza de que todo saldría bien. Dormirían en grupos de dos por habitación, Shippo con Miroku, Souta y el abuelo, Sango junto a Noriko. Obviamente la pareja del Oeste en la habitación de Kagome.

Una vez ubicados, tomaron una ducha, y se cambiaron en ropas modernas antes de salir a explorar y conocer el Edo del futuro. Mientras esperaban sentados en la cocina, Sesshomaru bajó las escaleras vestido con sus vaqueros azules, una remera negra pegada al cuerpo, el cabello húmedo recogido en una cola alta, los zapatos y el cinturón de cuero marrón, caminó hacia la heladera y sacó la jarra de jugo de frutas que a él tanto le gustaba, sirvió un vaso a cada uno de ellos, y se apoyó en la mesada de la cocina. Las bocas de los miembros de la manada caían sobre la mesa, esta persona era una completamente distinta al Daiyoukai de hielo del castillo del Oeste.

-"Kagome se está duchando nos espera arriba"

Sesshomaru hablaba con normalidad con Souta, el abuelo y Noriko, luego de terminar con su jugo les indicó a Sango, Miroku y el Kitsune que lo acompañen al cuarto de Kagome, corrió a su viejo amor, La computadora. La encendió y enseguida buscó hospitales. La lista era interminable, nombre tras nombre, Kagome y él tomaban notas de las direcciones. Los demás observaban la habilidad con la que el Daiyoukai manejaba el moderno aparato.

Sango no aguantó más y entre risas preguntó

-"¿Quién eres tú y qué has hecho con Sesshomaru Sama?"