NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.
OK ELISIAWISDOM, LAMENTO EL ERROR, TEN PIEDAD, ES MI PRIMER FIC. DEJÉMOSLO EN QUINCE Y CERRAMOS EL TRATO. BUENO, JAKEN TIENE TAREA Y MUCHA, PERO MÁS ADELANTE, TEN PACIENCIA.
A TODOS GRACIAS POR SER MI SOPORTE.
CAPITULO 65
Sesshomaru observó al sanador inclinado frente a él.
-"Hn. Supongo que no me dirás cómo"
-"Lo siento Mi Señor, sólo acepta mi agradecimiento"
Mientras abrían las puertas de la sala de estar
-"Y el de todos ellos"
Tiesos en sus lugares, los miembros de la manada estaban sin palabras frente al espectáculo. Todos las personas que habían visto antes de entrar en el consultorio, esos que se habían puesto de pie cuando los vieron entrar, uno a uno quitaban sus magnetos y mostraban sus características youkai y Reiki conforme eran sagrados o demonios. Lentamente hincaban una rodilla y luego la otra hasta quedar postrados en el piso frente a sus salvadores.
-"Arigato gozaimasu, Inu no Taisho tachi, les debemos todo"
-"Arigato"
-"Arigato, Mis Señores"
-"Domo arigato gozaimasu, Kagome Sama"
Kagome se agarró del brazo de Sesshomaru, avanzaron lentamente recibiendo el afecto de los presentes, Cada uno de los miembros de la manada recibió el reconocimiento de todos. La emoción se había hecho cargo de ellos, agradecían a cada paso y se preguntaban cuándo y cómo había sido, ¿Durante la guerra con Náraku? ¿La guerra de la reforma? Sólo Kami sabía y sus YO en este tiempo. Pero si ellos no estaban aquí para decirles, ellos no los buscarían.
-"Cualquier cosa que necesites éste es mi número, no lo dudes Mi Señor, llámame"
Sesshomaru asintió y todos saludaron, la manada salió del pasillo hacia la mesa de entrada, aquí aparentemente todos eran simples humanos buscando un doctor. Salieron del hospital hacia el auto, subieron y una vez dentro estaban todos callados. Asombrados de los acontecimientos de hacía unos momentos.
-"Bien manada, es hora de seguir adelante, todo estará bien y eso es lo que vinimos a averiguar, volvamos a la casa y luego pensaremos los pasos a seguir"
-"Eso será lo mejor"
Kagome cabizbaja no sabía cómo reaccionar ante todo el asunto
-"Saiai, Kènko dijo que el cachorro estará bien, basta de pensar cosas negativas"
-"Sólo dos meses y estará con nosotros…"
La emoción en las palabras de Noriko llamó la atención de su hija
-"Mamá?"
-"Es que no hemos comprado nada para el bebé aún!"
Las risas de todos le quitaba tirantez al momento, Kagome sonrió un poco, Sango la abrazó mientras Miroku le tomaba la mano, Sesshomaru sentía su corazón estrujarse por la cara de tristeza de su esposa
-"Entonces no perdamos tiempo y vamos al centro comercial, además La tajiya y el monje tienen mucho que conocer, y Tokio es muy grande"
Una vez en la casa, Noriko, Kagome y Sango prepararon una gran cena. Todos estaban relajados, luego de una buena ducha y ropa fresca, dispersos en distintos lugares de la casa.
-"La cena está servida!"
De a uno iban llegando y sentándose a la mesa, se servían y disfrutaban de la comida en familia, en paz, sin pensar en nada más que festejar la vida. Náraku en este tiempo no existía o sí?
Pero sus pensamientos no abandonaban a Inuyasha, Kouga, Rin y los demás. Tarde o temprano tendrían que regresar y terminar con la guerra y el hanyou decrépito.
Los miembros de la manada disfrutaban de nuevos sabores y texturas, perfumes y aromas, la paz, era algo nuevo para ellos. Esta noche disfrutarían de la calma de una partida de mahjhong en la play station, ese juego sí que sabían cómo jugarlo. El vuelo preguntaba y disfrutaba mucho de las respuestas que recibía y sobre todo las charlas con Miroku, acerca de sus enfrentamientos con los diversos youkai y hechiceros y brujas a lo largo de sus viajes con Inuyasha en su manada.
-"Chicos no van a salir a pasear hoy?"
Noriko, esperaba que pudieran pasear un par de horas para alivianar el malestar de su hija.
-"Yo esperaba quedarme en casa, para ver algunas materias de la facultad, llamaré a Hoyo San, para tomar notas"
-"Ah, Hoyo! Y lo has visto últimamente Souta?"
-"Pues antes de viajar al pasado estuvo aquí explicándome alguna fórmulas muy difíciles"
Kagome los miraba conversar, realmente no le interesaba Hoyo pero sí extrañaba a sus amigas, pero luego de la última vez que los vio, prefería pasar sus días junto a su manada.
Sesshomaru frunció el seño, recordaba muy bien a Hoyo y a las amigas de Kagome. No le agradaba mucho la idea del macho cerca de su Miko, ni de las insinuaciones de las hembras locas que podrían molestarla.
-"Piensas saludar a tus amigas hija?"
-"No."
Fría y tajante Kagome no dejó lugar a duda alguna por parte de su familia. Pero Noriko recordaba el mal rato pasado por ellos perfectamente.
-"Me parece bien, si mal no recuerdo fueron muy groseras contigo y Sesshomaru"
-"Hn."
-"Sí, lo fueron"
Luego de la cena, tomaron café y postre, Kagome salió a caminar por el santuario, con Sango, se sentaron en un banco de cemento que había cerca de Goshimboku.
-"El aire se siente sucio, y hay mucho ruido y humo, pero tu tiempo es hermoso. Mira nada más esas luces y los edificios…"
-"Sí, es hermoso"
-"Así que este era el lugar adonde te escapabas cuando peleabas con Inuyasha. Yo tal vez no hubiese regresado…"
-"Sí lo hubieras hecho, piensa en Miroku, del otro lado, luchando con nosotros en contra de Náraku…Volverías?"
-"Sí, tienes razón, siempre volvería por ustedes y por él"
Noriko salió acompañada del monje y de su yerno el Daiyoukai
-"Listas muchachas?"
-"Mamá?"
-"Iremos a tomar helados y caminar un poco, vienen?"
-"Sí, iremos verdad Sango?"
-"Pues…Yo no sé supongo que sí"
Era inminente que Hoyo vendría a estudiar con Souta, él ya era maestro de matemáticas en la escuela, y había acordado ayudar a Souta en todo lo que necesitara. Noriko sabía el carácter de su hija pero por sobre todo el de Sesshomaru, y ahora emparejado y futuro padre, era demasiado peligroso.
Llevaría al grupo al centro y regresaría al santuario para dejarlos pasear en parejas
Decidió que el mejor lugar sería el mirador azul, ella siempre disfrutó de su vista, solía venir con Souta y Kagome, a comer helados y caminar hasta que las luces se apagaban y se encendían las azules. A medida que los jóvenes descendían del coche, ella miraba hacia el enorme sauce frente a ella, aún estaba iluminado con una luz blanca.
Sesshomaru percibió un aroma amargo o ácido, y seco en el aire, no era Kagome, cuando lloraba, ella olía a hierbas amargas y hojas secas…Esto era más bien como vinagre y aserrín. Noriko observaba con ojos brillosos
-"Madre Sama, qué está mal?"
-"Oh, Sesshomaru, nada, no te preocupes…Cuídense y si no consiguen un taxi, llámenme y los vendré a buscar, toma este es mi teléfono celular, aprieta aquí, baja hasta llegar a la palabra CASA y pulse el botón verde, para cortar pulsa el rojo, eso es todo"
Sesshomaru asintió, y guardó el teléfono en el bolsillo
-"Nos vemos! Hasta luego"
Todos saludaron y Noriko partió, en su mente estaba el youkai tora que había dejado en el pasado, mientras el mirador quedaba atrás, ella no podía evitar pensar, pronto sería la medianoche y las luces se tornarían azules
-"Oh! Danaka Sama, cómo te gustaría ver esto"
Mientras Miroku, Sango, Kagome y Sesshomaru elegían el sabor de sus helados, se apresuraron a pagar y cruzar la calle para buscar una buena ubicación en el mirador, Sesshomaru fue directo al hermoso árbol de sakura, allí se acomodaron a esperar
-"Y qué es lo que debemos esperar?"
Sesshomaru se sentaba en la base del árbol y traía a Kagome hacia sí, ella apoyaba la espalda sobre el pecho de él. El Señor del Oeste colocaba las manos a ambos lados del vientre de Kagome acariciando a su cachorro y a ella con tierno amor. Mientras devoraban sus helados Sesshomaru, no podía quitar los ojos de su Miko que no desperdiciaba una gota del dulce alimento, pasaba la lengua arrastrando la dulce crema hacia la boca, su entrepierna comenzaba a cosquillear. Pasaba la lengua él mismo a su propio helado pero enseguida se perdía en las acciones de su hembra descarada, a pesar de lo que podía parecer ella era bastante consciente de la reacción de su esposo ante sus actos, su corazón se estrujaba de emoción al saberse el centro de atención de su hermoso macho. Necesitaba estar con él, y lo deseaba hoy.
Miroku se sentaba cerca invitando a Sango a hacerlo junto a él, le acomodaba un mechón de cabello detrás de la oreja, y le susurraba lo hermosa que se veía. Comían sus helados sumidos en el asombro por el dulce sabor que se derretía en sus bocas. Antes de salir de la casa; Noriko fue en busca de las llaves de auto y Sesshomaru había aprovechado para hablarle al monje
**************************flash back*********************************
Miroku se miraba en un gran espejo en la sala. Se veía tan extraño con un jean negro y una remera con cuello de un suave color durazno, y los zapatos se sentían extrañamente cómodos, negros, una combinación de colores que era toda una novedad, pero se veía muy bien en él.
Sesshomaru se le acercó y le dijo en voz moderada y tranquila
-"Miroku, esta noche vivirás un momento que jamás olvidarás"
-"Sesshomaru?"
-"Alguna vez te he fallado, monje?"
-"No Mi Lord, jamás"
-"Hn."
Sin decir una palabra más, Sesshomaru se fue a la cocina donde era acribillado a preguntas por parte del abuelo Hiten. Noriko y Miroku llegaron al rescate
-"Vamos?"
-"Sí Madre, estoy listo"
************************fin del flash back*************************************
Ciertamente era una noche que no olvidaría aunque lo intentara. Sango se acomodaba el cabello a un costado del cuello, se había vestido con una solera blanca con estampado de flores lila y beige, la falda arriba de la rodilla y sandalias, se sentía como se veía, cómoda y hermosa, intentaba sin éxito bajar un poco la falda que al sentarse descubría demasiado sus atractivas piernas. Miroku encantado, si no fuera por todos los ojos que pastaban por sus delicadas formas provocándole unos celos tremendos. Muchos hombres caminaban acompañados de sus hermosas mujeres y sin embargo no escatimaban miradas para la exterminadora sensual sentada a su lado.
"Malparidos de mierda" Pensaba,"Caminan con sus amantes a su lado pero buscan afuera lo que tan dulcemente se les ofrece dentro de sus relaciones de pareja…"
"Chotto, mate kudasai…Es lo mismo que hago yo?" La puñalada se clavó en su pecho.
"Soy un miserable…Cómo pude, yo no deseo a otra que no sea mi Sango…"
-"Houshi Sama? Estás bien?"
Los ojos tiernos y brillantes de Sango
-"Hai, mi Sango estoy muy bien"
Él tiró de ella para que sus costados queden en contacto, era un movimiento bastante atrevido para lo que se estilaba en el tiempo del Sengoku Jidai, pero ahora luego de observar un poco los besos y caricias que se daban, las personas de este tiempo, y a la vista de todos, sus avances para con Sango eran un juego de niños.
Sesshomaru lo observaba, el monje devolvía la mirada…El Lord Inu abrazaba a Kagome y le besaba el cuello. Luego miraba al monje de nuevo y le indicaba con la cabeza que hiciera lo mismo con Sango, el monje con la cabeza decía que NO. Sus mejillas rojas indicaban…vergüenza?
Oh bueno, él se lo pierde o no? El Lord Inu acariciaba el cabello de su esposa, ella cerraba los ojos, una gota de helado corría por el dorso de la mano del Daiyoukai, y cayó sobre el rostro de la jóven que abrió los ojos en actitud de sorpresa, él la miró sonriendo y comenzó a lamer la gota de la cara de Kagome. Ella suspiró de gusto y decidió devolver el favor con una maldad absoluta, tomó la mano del Inu y comenzó a lamer la crema que chorreaba por la mano y pasar la lengua entre los dedos. Sesshomaru sintió la corriente eléctrica correr por su columna vertebral y sus atributos masculinos cobrar vida muy evidentemente.
-"Ya está, mi amor"
Kagome sonrió y se concentró ahora en su propio helado. El Lord estaba atónito y muy excitado, su hombría golpeaba la espalda de su hembra que se daba vuelta para verlo a los ojos
-"Alguien está feliz de verme"
-"Hn. Muy Feliz"
Ella sonrió y se acomodó para terminar su helado y limpiarse las manos. Pero el Inu tomó la mano de la Miko y comenzó a lamerla hasta dejarla impecable. Kagome sentía el calor entre sus piernas, la excitación le golpeó al macho en la nariz agitando sus sentidos, o se detenía ahora o terminaría apareándose violentamente con ella frente a todo el parque. Sacando un pañuelo de su bolsillo trasero Sesshomaru se dirigió a su hembra en problemas.
-"Toma, límpiate un poco"
-"Oh. Gracias mi amor"
El Daiyoukai le susurraba en el oído
-"La próxima vez que me provoques de esta manera, saiai, voy a hacerte el amor y ultrajarte frente a todos sin misericordia Miko...Me escuchaste?"
El aliento caliente del Lord resoplando en su oído, su boca húmeda recorriendo su cuello causándole escalofríos por todo el cuerpo, Kagome mientras lo besaba con una sonrisa sensual le respondió
-"Sí, Mi Lord, te escuché"
Ellos sumidos en su coqueteo romántico y erótico. Miroku y Sango conversaban acerca del parque, de lo buena idea que había sido, del buen gusto de los creadores, y temas varios que no se relacionaban de manera alguna con la seducción circundante. Aparentemente el monje pensaba que no era el momento para nada más. Sesshomaru miraba hacia las estrellas abrazado a su hermosa mujer, mientras tenía las manos apoyadas en su vientre sintiendo los movimientos casi imperceptibles del cachorro.
-"Mmmm. Mi Lord…Nos quedaremos aquí?"
Sango esperaba una repuesta, él asintió
-"Hn."
-"Oh! Sango hay unas estatuas posible que Miroku te muestre el parque más cerca del barranco, por allá."
Kagome los miraba sonrojada ¿acaso estaba operando de celestina? Los ojos cálidos de Sesshomaru brillaban mirándola haciendo que se estremeciera hasta los huesos. Ella se estiró un poco, su rostro quedó a escasos centímetros del de él. El Daiyoukai sentía su sangre hervir, las malditas feromonas oh, deliciosas y malditas, casi se había olvidado de ellas.
-"Kagome..."
Apretaba suavemente los labios en los de su esposa, sumido en la pasión necesitada. Cuánto hacía que no le hacía el amor? Simplemente demasiado. Ésta noche le pondría remedio a la situación, mientras alzaba a su esposa, la sentaba sobre su regazo y la abrazaba tiernamente, Sango y Miroku ya caminaban por el malecón que bordeaba el barranco y el lago. Las luces iban lentamente cambiando a celeste, y de a poco llegaban al hermoso azul, tornando todo en un paisaje de ensueño para la tajiya y el monje lujurioso. Iban de la mano caminando hasta que llegaron al enorme sauce, de pronto todo era azul ante los ojos de Miroku, la hermosa Sango estaba rodeada de destellos azules, su vestido ya no era blanco, sino azul claro las flores se veían azul oscuro, sus cabellos sensuales, simplemente la vista fue demasiado para él.
Tomando las manos de la exterminadora, se acercó a ella lentamente y apoyó sus labios en los de Sango. Ella se tensó un poco pero enseguida se acercó hacia él. Miroku apenas rozaba los labios, meciendo su boca de un lado al otro para separar los labios de ella, abría la boca y la rozaba con la punta de la lengua, haciendo que a la poderosa tajiya se le aflojaran las piernas. Ella separaba apenas los labios, pero para un hombre experimentado como él, era suficiente para abrirla más y hacer sus delicias. Ya la rodeaba con los brazos y la apretaba contra sí. Ella respiraba resoplando por la nariz, él la llevaba contra el tronco del sauce para apoyar su espalda y sostenerla cómodamente mientras se dedicaba a asaltar su boca y explorarla con avaricia. El beso tan profundo pero tan suave. Se separaron para respirar. Se abrazaron muy fuerte mientras observaban el romance fluir por todo el lugar. Todo azul, los pétalos caían, las rosas de las pérgolas, azules como sus sueños. Las parejas se entregaban a la pasión, controlada pero pasión al fin. Muchos de ellos desaparecían entre los rincones más oscuros. Éste lugar, con la vista y el ambiente romántico había sido el marco más dulce para la afirmación de un romance tan antiguo y tan joven. Entre los árboles y las flores, los pequeños negocios de venta de recuerdos, refrescos y regalos, se abarrotaban de enamorados en busca de un recuerdo de esa noche mágica. El monje decidió que haría de esta noche la primera de muchas noches románticas junto a su hermosa…¿Qué? ¿Qué era ella para él? Amada sí, pero tenía que afirmar sus sentimientos de manera que ella supiera lo importante que era para él. La condujo hacia una de las pequeñas casas de regalería y la sentó en un banco muy cerca de él
-"Espérame aquí, Sango"
-"Houshi Sama?"
La mujer no comprendió de qué se trataba pero lo esperó. El monje simplemente eligió y compró un recuerdo para ella y regresó hacia la hermosa mujer.
Caminaron de regreso a Sesshomaru y se sentaron de nuevo en el lugar. Esta vez ella se apoyó en el hombro del monje, provocando la sonrisa cómplice de la pareja del Oeste.
-"Oh, Kagome, éste lugar es simplemente maravilloso"
-"Lo es amiga."
Los machos acariciaban a sus hembras que se deshacían ante sus atenciones. El aroma del ambiente era simplemente enloquecedor para el Lord del Oeste, que mantenía una tremenda lucha interna con su bestia enamorada
"Por allá, nadie nos verá, llévala hacia allá"
"Cállate, no pienso arriesgarme que nadie vea a mi pareja desnuda o en actitudes sexuales. Ese placer lo reservo únicamente para mí"
"Hn.Y para mí"
"Hn."
El monje si bien no percibía las feromonas ambientales, percibía las feromonas visuales, en acción, las parejas y sus demostraciones amorosas pululaban por el lugar. Los ojos suplicantes dirigidos a su alfa.
-"Este lugar es hermoso, Mi Lord, pero creo que deberíamos regresar…"
¿De verdad? Acaso no le gustaba el lugar? La mirada fija en el monje, percibía las gotas de sudor en su rostro y el aroma a excitación que lo rodeaba. Lentamente se puso de pie ayudando a Kagome.
-"Nos vamos tan temprano Mi Lord?"
La mirada inquisidora de Kagome
-"Hn. Este ha sido un día largo, debes descansar. Podremos venir otra noche antes de regresar a mi tiempo"
Ella no quería regresar, pero un bostezo la sorprendió. Y a los demás. Bien es sabido que el bostezo es contagioso. Cada pareja caminaban de la mano, hacia la gran avenida, mientras Sesshomaru y Kagome hacían las veces de guías de turismo.
-"Éste es un cine, vemos películas de imágenes como del televisor de mi casa pero en una pantalla gigante"
-"Oh!"
-"Mmm. Gigante eh?"
-"Hn."
Compraron hamburguesas y refrescos, pasearon bastante por la ciudad. Los bostezos no aflojaban, decidieron caminar para tomar un taxi para regresar a la casa. Pararon en una esquina a esperar el paso de alguno. El Lord del Oeste aún se sentía abrumado por las feromonas y el aroma a sexo en el ambiente. Pero podría llegar hasta donde estaban ellos? Se concentraba en su hermosa hembra, decidido a ignorar el olor enloquecedor, al llegar a la casa tomaría una ducha larga para quitarse ese aroma tan desesperante, Kagome susurraba algunas cosas a Sesshomaru acerca de los movimientos del cachorro, Miroku los sacó del tema en cuestión
-"¿Kagome Sama, qué es este lugar?"
-"Mmmm?"
Levantó la vista hacia el cartel luminoso que Miroku señalaba. La cara de Kagome se desencajó frente a la pregunta del monje. Sesshomaru se preguntaba por qué. Ahora eran tres pares de ojos esperando la respuesta que se hacía rogar. Maldiciendo para sus adentros Kagome aclaró la garganta y tomó un poco de aire
-"Saiai?"
-"Pues, es un hotel, un lugar para que las personas se queden a dormir o los turistas se queden algunos días cuando están de viaje de trabajo o de visita…"
Rara, la respuesta había sido muy rara. Sesshomaru olía ansiedad en su pareja, Miroku simplemente no dejaría el tema pasar
-"Y por qué entran y salen parejas todo el tiempo?"
-"Eh?"
