Nunca me imaginé que un personaje fuese tan complicado de desarrollar. Gracias, Draco, muy amable por tu parte xD


Capítulo 21.

Todo ese día transcurrió lentamente. El tiempo había vuelto a templarse, ni excesivo calor ni lluvias veraniegas. Me quedé recostada en mi cama, cansada y emocionada por la forma en que esta mañana me desperté, con el beso de la persona más increíble de mi vida. Le dí vueltas y más vueltas al tema, preguntándome por qué me había besado, si fue otro momento de disfrute para sí mismo, si realmente había que darle importancia, o si tal vez era una muestra de los sentimientos de ambos.

A la hora de la cena, tras escuchar el aviso de los elfos domésticos, me calcé, me puse una chaqueta (la chaqueta cedida por la colección de ropa sin usar de Draco que Narcissa me regaló) y salí de mi cuarto. Escuché pasos justo después de oír una puerta cerrarse, me imaginaba quien podría ser, pero no me atreví a mirar atrás. Se podría decir que tenía miedo a chocar con la realidad y descubrir que ese beso tampoco había significado nada. Bajé las escaleras y al llegar al descansillo antes de la puerta del salón comedor, una mano me rodeó la cintura y me dejó arrinconada entre la pared y su alta figura.

Draco llevaba su camisa impecablemente blanca, planchada y perfectamente abotonada, metida por dentro de su pantalón de carísima tela negra, conjunto de ese elegantísimo traje que tan bien se le ceňía al cuerpo. De esta forma siempre se podía apreciar sus abdominales bien definidos, no musculados, pero sí en plena forma. Despegó sus ojos de mí para mirar a ambos lados y a sus espaldas para controlar si había alguien que pudiese vernos, y cuando quedó satisfecho, volvió a bajar su mirada hacia mi baja estatura. Sus ojos brillaban con algo parecido a ansias y necesidad, pero también cariño y aprecio. Sonrió levemente mientras acariciaba mis brazos con sus manos de arriba a abajo. En ningún momento nos dejamos de mirar, algo que me provocó un apreciable aumento de las pulsaciones y... ¿Es esto a lo que suelen llamar excitación?

Se inclinó hacia mí y cuando estuvo a centímetros de mi, no pude evitar ponerme de puntillas para acortar el espacio entre ambos y atrapar con mis labios sus carnosos y apetecibles labios. No pareció sorprendido en absoluto, ya que no tardó en corresponder el beso de la misma forma. Rodeé su cuello con mis brazos tratando de acercarlo aún más. Acabé cansándome de estar así y como si tuviésemos conexión telepática, el me agarró en la zona más alta de mis muslos y me alzó en el aire permitiéndome rodear su cintura con mis piernas. Ahora si estaba cómoda. No tenía que preocuparme más de ello y podía centrarme en continuar con el beso. Se extendió por más de un minuto, e incluso dos. Apenas respiramos, cortos espacios de cinco cada vez que realmente lo necesitábamos. Pero solo lo justo y necesario para no tener que separarnos por mucho tiempo.

Al ver que ninguno de los dos teníamos intención de entrar a cenar, algo que ya ni tenía en mente, él mismo se puso a subir las escaleras conmigo en brazos, los dos de nuevo riéndonos como auténticos idiotas. Hasta que...

-"Draco, querido, ¿no vienes a cenar?" - preguntó desde la puerta del salón la dulce voz de Narcissa. Gracias a Merlín, ya estábamos fuera de vista, tras subir el primer grupo de escaleras. Ambos nos paramos en seco, en pleno beso, abrimos los ojos, separamos nuestros labios y nos miramos algo temerosos de habernos metido en un lío.

-"Eeeeh... Si, madre. Estaba de camino." - contestó Draco algo dubitativo y si, algo molesto.

-"Te esperamos."

-"Gracias, madre." - entornó los ojos con una expresión en su rostro que decía claramente que le fastidiaba tener que interrumpir su momento de 'disfrute' merecido tras más de un aňo sin poder divertirse. Me dejó ponerme sobre mis propios pies y me hizo un gesto de 'espera a que baje yo primero, y luego vienes como si no pasase nada'. Asentí con la cabeza y lo vi desaparecer, otra vez. Me pregunto cómo puede lograr ser tan expresivo con tan sólo mirarte.

Esa noche estuve reflexionando sobre todo lo ocurrido entre los dos. Desde que lo vi aquel día de septiembre frente a mi, y sentí cómo mi corazón iba a salirse del pecho de lo inesperado y misterioso que parecía todo. Era la primera primerísima vez que me miraba, pero era una mirada neutra, como cuando miras a una planta o como cuando miras al vaso de agua de las comidas, como la nada que era. Luego ocurrió lo peor que jamás podría imaginarme, de repente era huérfana. Pensaba que eso solo ocurría en los libros y las historias infantiles. El repentino vacío de mi vida en ese momento desencadenó en un intento de suicidio pero justo en el momento preciso aparece Draco como en los cuentos de princesas y me salva la vida, a su manera, pero lo cierto es que si no fuese por él, ya no estaría aquí. Él dejó claro que se limitaba a obedecer las órdenes de su madre. Luego vino ese extraño día en que, por primera vez vi al Draco más humano, un Draco que lloraba. Posteriormente todo ese vaivén de emociones, de peleas, de malhumoradas palabras de rechazo, de jornadas que pasaba totalmente ignorada, como si fuese otro objeto inútil en la Sala de los Menesteres. Vino un más que esperado y deseado primer beso, pero que al momento fue destruido con más palabras hirientes. Semanas de silencio y separación entre ambos, que luego, con mis buenas acciones como enfermera y cuidadora de un enfermo irritante y desagradecido, todo parecía quedar atrás y borrón y cuenta nueva, aquí no ha pasado nada. Me hablaba como a una hermana, se preocupó por mi bienestar y se ofreció a ayudarme. Semanas más tarde de vuelta otra vez a la división, a evitarnos mutuamente, a más peleas y palabras aún más hirientes que incluían deseos de muerte. Todo ello se acaba barriendo como el polvo del suelo en el momento en que tengo que volver a actuar como 'protectora-acompaňante-reconfortadora-buena-hermana adoptiva-amiga' de un nuevamente herido casi moribundo Draco. Para acabar, tras todo el estrés y la presión del 'dia D', de vuelta a la mansión, las cosas se van estabilizando y sin darnos cuenta, acabamos adquiriendo una confianza tal, que se establece una especie de conexión amistosa-afectiva en la cual tanto el uno como el otro nos entendemos con tan sólo una mirada o un gesto, a pesar de que nuestras conversaciones y encuentros eran escasas y limitados a una tarea específica, respectivamente. Todo desembocando en una maňana perezosa en la que un segundo beso, mucho más elaborado y sentido, nos coge por sorpresa. Con un tercero, algo más pasional y físico, como broche final. Resumiendo, y como conclusión... no tenía ni la menor idea de adónde iba a llegar esto, si es que continuaba así. Estaba más confusa que nunca en mi vida. Y todo por culpa del complicado y enmarañado carácter bipolar, frío, confuso, cambiante, calculador e inteligente de Draco Malfoy.