NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GENTE MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.
EN MI PERFIL YA PUEDEN VER A DANAKA COMO AVATAR, ESTOY MUY FELIZ!
¡GRACIAS KRISSTAL!
BERMONE WOW, LEÍSTE TODO EL FIC PARA ALCANZARME? GRACIAS.
OK VEO QUE RIN LOS HA HECHO FELIZ, PUES VIENEN TIEMPOS DIFÍCILES… LOS ENFRENTAMOS JUNTOS?
VAMOS ENTONCES
CAPITULO 69
El día llegaba con sus primeras luces, el abuelo siempre se había caracterizado por levantarse temprano, pero la manada le ganaba ampliamente. Cinco y media de la mañana y todo el mundo arriba. El aroma del desayuno llegaba a sus fosas nasales, ¿Estaban levantados? No puede ser, bajaba las escaleras y se asomaba a la cocina, y…Sí, todo el mundo sentado a la mesa.
-"Oh Abuelos, ven siéntate aquí enseguida te sirvo el desayuno"
-"Gracias Noriko San"
-"Houshi Sama, me preocupa Kagome, se la ve delgada y un poco ojerosa…"
Todos escuchaban atentamente a Sango, se habían percatado de lo mismo, pero también sabían que según el doctor Kenkò, todo saldría a pedir de boca.
-"Lo que podríamos hacer es ayudarla a alimentarse correctamente y ver que descanse lo suficiente, no creo que podamos hacer más"
Noriko asentía un tanto cabizbaja, estaba afligida por dos, Kagome y el bebé. A pesar de lo que dijera el sanador ahora doctor, ella necesitaba resultados ya.
Souta se retiraba apurado debía retomar sus estudios universitarios, daba el último trago a su té y corría.
-"Adiós a todos, nos veremos más tarde"
-"Iterashai!"
-"Itekimasu"
-"Tal vez necesite más reiki, Miroku Sama, podrías tú ver eso más tarde? Por favor, Souta no podrá hasta la noche"
En ese momento entraban Kagome y Sesshomaru aún húmedos del baño matutino, disponiéndose a desayunar, Sesshomaru hizo alarde de su extraordinaria audición.
-"Miroku, sería conveniente que lo hicieras después del desayuno, ya que Kagome necesita alimentarse, y restablecer sus energías"
Miroku asintió, y se quedó mirando al Daiyoukai que aunque su rostro era inexpresivo sus mejillas apenas rosadas le decían al monje todo lo que había sucedido durante la noche y parte de la madrugada.
-"Sí, por supuesto Lord Sesshomaru"
Noriko miraba a su yerno con los ojos brillosos
-"Gracias Mi Lord"
-"Hn."
El desayuno era literalmente devorado por la gran familia Taisho Higurashi, el cachorro se movía mucho dentro del vientre de su madre, provocándole unas leves náuseas.
-"Vamos bebé, deja que mami se alimente si?"
Sesshomaru colocaba su mano sobre el enorme vientre y elevaba un poco su youki
-"Hn."
-"¿Qué es?"
-"Ya se calmó, ahora come, saiai"
-"Mmmm. Está bien"
Una vez terminado el desayuno Sango salió a hacer compras con Noriko y el abuelo al centro comercial, pera dejar tranquilos a Miroku y la pareja para estabilizar el reiki del niño.
Miroku colocó sus manos sobre la panza redondeada y elevó el reiki, su energía era celeste y cubría todo el cuerpo de la sacerdotisa, que lentamente se recostaba en el sofá. La caricia relajante la sumía en un sueño letárgico y muy placentero, el suave murmullo que emitía parecía casi un gemido. El pobre monje sentía su rostro enrojecer y sus manos temblorosas mientras el sudor corría por su rostro.
Kagome gemía y lloriqueaba en voz muy baja pero el silencio reinante en la casa permitía a los sonidos rebotar por toda la sala. No había hombre o youkai en el mundo que no se sintiera un poco alterado por los sonidos de placer y el suave retorcerse de la Miko.
Se sabe de los celos de un youkai para con su hembra e hijos, más si el youkai en cuestión es de raza Inu. El terror se apoderaba del monje cuyas manos continuaban temblando levemente.
Su cuerpo comenzaba a reaccionar ante el sensual espectáculo. Estaba en problemas, él lo sabía, su alfa estaba peligrosamente cerca de él, sentía sus ojos clavados en él. De a ratos miraba a Kagome y de nuevo a él.
El pensamiento de morir en sus manos era muy intenso, pero Kagome era su amiga y su bebé un milagro, inspirando profundo intentó controlar su cuerpo y sus pensamientos, continuó pasándoles reiki sin mirar atrás. Sesshomaru leía al monje como a un libro abierto, sabía de la lucha de Miroku, y del miedo, leía las reacciones de su cuerpo, y la fortaleza con que se sobrepuso a sus debilidades, si se podían llamarse así. Estaba más que orgulloso del amor incondicional que Miroku profesaba hacia su pareja y cachorro, a pesar de temer lo peor, continuaba con su labor cerrando los ojos y haciendo a un lado sus miedos.
-"No temas monje, sólo una estatua de piedra no reaccionaría a los encantos de Kagome, no morirás por reconocer los atributos de mi pareja, después de todo, son capaces de poner de rodillas al heredero de Inu no Taisho".
El Daiyoukai esbozaba una leve sonrisa, mientras el monje se relajaba y su reiki fluía suavemente por el cuerpo de Kagome. Luego de unos minutos la joven estaba profundamente dormida, el cachorro se sentía equilibrado a través de sus energías y los machos salían para tomar aire, viciado y contaminado pero, aire al fin. Miroku observaba al Goshimboku y no podía creer que aún estuviese vivo y cada vez más ancho y saludable.
-"Este árbol es increíble…Si no fuese que mi mente es incapaz de imaginar todo esto, pensaría que estoy alucinando"
-"Miroku, cuando el momento llegue deberás luchar con todas tus fuerzas, tal vez te toque usar el kazaana. Eres consciente de eso?…"
-"Sí Mi Lord, lo soy. Y estoy preparado para ello…Si bien hace bastante que no lo utilizo, no dudaré si la vida de mi manada o mis alfas estuvieran en peligro o necesitados de mi protección"
-"Eso está fuera de discusión, me refiero a la exterminadora"
-"Sango? Le sucede algo a ella?"
-"Sango es una mujer joven, deberías honrarla y unirte a ella. No sabes cuánto tiempo vivirás, o si Náraku no nos alcanza antes de lo esperado. No deberías perder tiempo."
-"Tal vez…"
-"Si mueres pensando en todas las mujeres de tu vida, sólo desaparecerás y tu nombre contigo. Pero si te unes a la mujer que verdaderamente te importa, tendrás aparte de la manada, una familia, una cama caliente por las noches, compañía en tus soledades, un abrazo cálido y cachorros, tu nombre continuará a través de los siglos en tu descendencia"
El monje estaba muy sorprendido. No se decidía, si bien amaba a Sango más que a nada ni a nadie, estaba tan acostumbrado a deambular libremente, que a pesar de haber hecho planes con ella, el emparejamiento se había hecho cada vez más distante. Él lo había permitido sin embargo. Estaba cómodo, hasta ahora, Sesshomaru le había hecho ver una realidad que no había querido ver, ni aceptar. En cualquier momento podían morir a manos de Náraku y no había hecho nada. Ya lo había hablado con la tajiya pero… de todos modos no había construido su casa, ni cortado la leña para la estufa en la cocina, no había comido la comida preparada por su esposa, ni tenía esposa, ni hijos, a pesar de haberle pedido a medio Japón que tuviese hijos con él.
-"Oh, por Kami…He sido un tonto"
-"Hn."
Los paseantes subían por las escaleras, ellos fueron a ayudar con las bolsas, luego se cambiaron en ropas de gimnasia y se dispusieron a entrenar un poco. Noriko miraba a su hija y la arropaba, el abuelo estaba parado detrás de su hija.
-"Oh, Hiten Sama, qué puedo hacer para ayudarla"
La joven mujer se abrazaba al anciano. Él estaba muy acongojado, ver a su nieta amada en esa circunstancia no le agradaba para nada. Pensaba en alguna solución pero nada venía a su mente. Sólo acariciaba la cabeza de Noriko intentando calmarla. Ella lloraba amargamente.
Cuán sola se sentía, su mente volaba hacia un castillo imponente, quinientos años en el pasado, a las noches de té caliente y charlas junto a su hermoso youkai tora y la amable vaca cocinera nocturna. Estrujando las mangas de Hiten Higurashi se abandonaba a la tristeza de su corazón.
