NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
MUCHAS GRACIAS POR LOS HERMOSOS COMENTARIOS TODOS SON MUY ESPECIALES
LOS CAPÍTULOS SON CORTOS?, SASUNAKA DOKI ESTÁS MUY ANSIOSA…
LADYSUSI ME DUELE EL ESTÓMAGO DE TANTO REIR.
MIL DISCULPAS POR LAS IMPROLIJIDADES. GRACIAS POR ESTAR PENDIENTES.
ESTÁ BIEN AHÍ VOY
CAPITULO 70
Hiten Higurashi era el suegro de Noriko, pero la amaba como si fuese su hija, la pena y tristeza de ella le calaba en lo más profundo. Aún no encontraba una manera de calmarla, tal vez si buscaba en los pergaminos, hallaría algo, pero no estaba seguro.
Mil cosas cruzaban por su cabeza, entre los que estaban el parto por supuesto, parir un hijo nunca fue sencillo, y más aún en qué tipo de ser iba a convertirse su bisnieto o bisnieta, híbrido de demonio Inu, Gran demonio lo que significa Daiyoukai y la casta Miko, y de la más poderosa…
Sus rollos de pergamino eran tan antiguos o más que Sesshomaru, ALGO tenía que haber.
************************************En el castillo del Oeste quinientos años atrás********************************************
Inuyasha caminaba a gran velocidad por el gran corredor, estaba vestido con los colores del Oeste, sus ropas seda pura y de la más fina, su rostro serio y sin signos de expresión alguna, ya había pasado quince días desde que Sesshomaru y Kagome fueron a través del pozo, Jaken había retornado con un paquete para Danaka que luego se lo pasó a Inuyasha
*********************************Flash back*******************************
El disturbio de energía se hizo sentir en palacio, Inuyasha y Danaka ya estaban en la gran puerta frontal
-"Mi Lord, es una energía definitivamente de origen youkai, retroceda"
-"Keh! Yo no soy un cachorro Danaka, a un lado"
Ambos machos con sus katanas desenvainadas divisaron el pequeño punto en el cielo que se iba haciendo más y más grande. Y ya envainaron las katanas y se pararon sólo a mirar como aterrizaba AhUn con una anciana Miko y un pequeño bulto en la espalda.
-"Pffffss! Ahí está el Daiyoukai terrorífico? Una vieja testaruda y un sapo, Jaja, te los dejo a ti amigo tora, yo tengo trabajo atrasado"
Inuyasha se retiraba al despacho de Sesshomaru, pero Danaka tenía órdenes de esperar y recibir algo de Sesshomaru de manos de Jaken.
-"Bienvenidos"
-"General tora, aquí le envía esto mi señor Sesshomaru Sama"
-"Arigato Jaken Sama, Miko Sama, bienvenida una vez más por favor pase adelante, su habitación está arreglada"
-"Gracias General tora, eres muy amable"
Jaken procedió a ingresar al castillo, dejando a Kaede caminando atrás, ella no tenía inconveniente, ya sabía donde era la habitación, seguramente era donde se había alojado con Kikyo. Danaka ordenó que llevaran al dragón de dos cabezas a su cubículo y o alimentaran y acicalaran para que descanse.
El General tigre se dirigió a su habitación, dejó sus katanas sobre la chimenea, tomando asiento, abrió el paquete en su escritorio lo observó por unos momentos y luego leyó la carta que estaba adjunta al paquete
-"Danaka Sama, este libro es muy importante para la Dama de Occidente y para mí, necesito que lo guardes celosamente hasta mi regreso. Nada ni nadie debe saber de su existencia. Sin bien ya sabes de qué se trata, aparte de los sentimientos de mi pareja, en él hay información crucial acerca de sus orígenes, y los orígenes de Souta Kun y Noriko Sama..."
La sola mención de su nombre le clavó una daga en el medio del pecho. Noriko? En ese libro había información de Noriko? Mucho sabía acerca del origen de su cortejada, pero había facetas que él ignoraba, oh! Cuántas ganas de saber que tenía. Cuántas veces discutió con Sesshomaru acerca de devolver ese diario personal, íntimo y no lo consiguió, tantos eran los datos que tenía dentro que el mismo poderoso Lord del Oeste no había podido desprenderse de él?
-"Lo traje conmigo debido al hanyou, seguramente no dejará rincón de mi despacho sin husmear. Hazte cargo de él con paciencia, recuerda que Inuyasha es lo que es, porque se crió sólo, no cumplí con mi rol de hermano mayor…Tú lo sabes amigo, todo hubiera sido distinto… En cuanto a Jaken, envíalo una temporada con Rin, él no dice nada pero la extraña demasiado y así comportándose como un despojo no me es útil en palacio…"
Sí claro a otro con ese cuento, Jaken era el fiel sirviente incondicional y todos se habían apegado al pequeño youkai sapo, sabía el corazón oculto de su Señor, le preocupaba que la tristeza del Kappa se empeñaba en no desaparecer.
-"Necesito que le des el pergamino atado con hilo de cuero a Inuyasha, hay unas órdenes específicas en él, léelo tú primero, luego dáselo y ve que las cumpla. En cuanto a la anciana Kaede, la envié con Jaken, para protegerla y además les ayudará en todo y sobre todo a ti para controlar las locuras de Inuyasha, dile a la anciana que comience a preparar lo que le solicité. Manténganse a salvo, estén pendientes de Rin y el Ookami. Taisho S."
Enrollando el pergamino de nuevo, colocó el pequeño diario en su ropero, dentro de una caja de hierro con cerradura, y se colocó las katanas a la cintura de nuevo para retomar sus actividades y cumplir con el pedido de su Señor.
************************************************Fin del flash back****************************************************
Rápidamente caminaba hacia el salón de protocolo.
-"Danaka Sama"
Los guardias y los demás sirvientes se dieron vuelta a mirar a su Señor vestido con los atuendos oportunos para la reunión importantísima que se iba a realizar en palacio, su porte, su voz, su aura, todo era imponente, su cabello suelto tan parecido a Sesshomaru, tan similar a su padre… Y a la vez tan distinto, su carácter tan efervescente y tan amable, como su madre, cada día que pasaba se ganaba el afecto de los habitantes del Oeste y de los Señores feudales que ofrecían sus hijas para emparejarlas con él.
-"Sí, Mi Lord"
-"Todo está listo, sólo esperamos al Señor Kimura y podremos comenzar"
La reunión era muy importante, Inuyasha deseaba que Sesshomaru estuviese aquí y se hiciera cargo de las negociaciones. No confiaba en sí mismo, las cosas se pondrían calientes y él temía perder los estribos y asesinar a la mitad de los terratenientes presentes en palacio.
Curiosamente los Lores cardinales no estaban presentes, en sus lugares habían enviado representantes, calificados para negociar. El problema era averiguar dónde yacían sus lealtades y con quién.
Esperaba que el Norte respondería a la convocatoria, sabía de la fidelidad del clan Ookami para con el Oeste.
Respiraba para calmarse, si los tratados no salían bien, y no llegaban a un acuerdo, habría guerra…Y Sesshomaru no estaba aquí para controlar la situación. Todo dependía de él.
*******************************************************Con Náraku****************************************************
Náraku estaba enfurecido, ya había asolado catorce aldeas en busca de fragmentos. Los tenía casi todos, sólo restaba encontrar tres que tenía Kagome en el cuello y los dos de Kouga. En su búsqueda frenética Kohaku había quedado en el camino. Yacía tirado boca abajo en el barro. Lo miraba parado sus ojos sumidos en desprecio. Escupió sobre él.
-"Maldito mocoso hijo de mil putas, ahí está la luz de Midoriko, hundida en el barro. Cuánto voy a disfrutar la cara de la exterminadora cuando te vea. Y la manada de ese bastardo de Sesshomaru."
Volvió a escupir.
-"Mi Lord…"
-"No me hables Byakuya! Te envié por resultados, y me trajiste resultados, pero negativos. No deseo hablar contigo."
Náraku formó su orbe de energía y partió a su castillo. Ya hacía cuatro meses que no regresaba. Pronto sería luna nueva y no iba a correr el riesgo de debilitarse frente a nadie.
Kagura y Kanna habían regresado del Este con nada o casi nada de información para Náraku, tampoco deseaba verlas o hablarles. El tirón que sentía al mirar a Kanna era cada vez más fuerte y con la ausencia de Kikyo, empeoraba cada vez más. Se negaba a mirarla.
Kanna flotaba detrás de él, su plan no iba como ella deseaba, Kikyo era más que una obsesión para él, era una necesidad enfermiza. Hakudoshi había muerto y casi doscientos youkai fieles a Náraku.
Tenía que averiguar dónde estaba la Miko y alejar a su padre creador de su rastro, por lo menos un poco más. Aún no se daría por vencida, deseaba a ese hombre, casi de la misma manera que él deseaba a Kikyo.
El hanyou del mal, había enviado de sus youkai para infiltrarse entre los habitantes del Oeste y del Este, para envenenar a la gente contra Sesshomaru y su manada.
Si el maldito se escondía detrás de su barrera, él penetraría esa barrera con su veneno. Pudriendo el corazón de los leales al Oeste lentamente como una enfermedad.
Así, lo haría salir de su escondite. Así lo enfrentaría y así terminaría con la maldición de la sangre Taisho, que le quitaba el sueño.
Desde que fue creado en la cueva, cada vez que intentó salirse con la suya, si no era por Inuyasha y su manada, era Sesshomaru y la suya, Pero siempre detrás de sus desgracias estaba la mano de un Taisho.
Rodeado de un sinnúmero de tentáculos el gran monstruo retorciéndose entró por la gran ventana del castillo flotante de Náraku. Arrojando su armadura al suelo, tomó una botella de sake se dejó caer en un montículo de almohadas y comenzó a beber, con la mirada fija en el suelo y rechinando los dientes. Las extensiones, sus hijos, se alejaban de él. Lo mejor sería esperar que pase la luna nueva y descansar mientras Náraku se encuentra débil. La mente perdida en la mirada clara de la pálida joven que le robaba la poca calma que le quedaba. De a poco perdía la batalla contra la apatía sintiéndose más y más atraído hacia ella.
Sabía que estaba en problemas. Habían pasado muchas cosas, entre ellas se había olvidado de Kikyo, aunque fuese por unas horas, Kanna había logrado que no pensara en la sacerdotisa. No podía evitar preguntarse por qué, qué extraño poder tenía la espectral adolescente que le borraba la voluntad con sus silencios y sus miradas aparentemente vacías y sin vida.
Sus esbirros aún aturdidos por la muerte de Hakudoshi, se mantenían sentados sobre una alfombra y algunos almohadones, en una habitación sin muebles, a la espera de la reclusión del hanyou en el sótano para ellos poder relajarse un poco. La luna nueva era su liberación temporaria del yugo implacable del Náraku.
-"Moryomaru no ha regresado?"
-"Aún no"
Kagura tomaba una pierna de pollo que le ofrecía Byakuya, Kanna observaba su espejo
-"Quieres una?"
Silencio, esa era la respuesta de la blanca mujercita sentada, sumida en las imágenes que le obsequiaba su espejo, Kikyo montando sobre el lomo del Lord del Sur sobrevolando las playas de arenas bronceadas de la bahía de Ryushima. Feliz, muy feliz cortejada por el Daiyoukai del Sur, mientras Náraku se sumergía en su desesperanza.
"Tengo que eliminarte del pensamiento y la voluntad de Náraku...Kikyo"
*******************************************************En el Oeste****************************************************
-"Mierda, mierda, mierda, puto culo Sama, me dejas en los peores momentos, maldito bastardo..."
-"Ejem, si me lo permite Mi Lord...Sesshomaru Sama no tiene la culpa de todo esto...Náraku la tiene. "
Jaken defendiendo como siempre el honor de su Señor, caminaba apurado detrás de Inuyasha, que sostenía el pergamino que Seshomaru le había enviado.
La órdenes en él eran muy específicas "BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA ABANDONES EL OESTE", pero qué tenía ese maldito de su hermano ¿Una bola de cristal? Los tres machos apuraban su paso para llegar a las habitaciones de la anciana Kaede y ver de qué manera solucionar el asunto.
-"Sí, por supuesto, pero todo el puto mundo se orina en los pantalones cuando él se aparece, eso nos vendría como anillo al dedo en estos momentos, Jaken."
Danaka los veía interactuar, en otro momento el kappa hubiese cubierto de insultos al mestizo si ningún reparo, pero ahora parecía dispuesto a responderle como a su Beta sin ninguna reserva.
-"Eso es verdad, Mi lord, pero no hay manera de hacer que Sesshomaru Sama regrese...Sólo usted, según tengo entendido, puede pasar por el pozo. Pero dadas las circunstancias, no debe por ningún motivo abandonar el Oeste, Tal vez si se pudiera enviar a alguien más..."
-"A alguien más? Sí claro como si pudiésemos revelar el origen de la Señora de Occidente sin generar un daño mayor..."
-"Alguien fuerte, que resista el viaje o el eventual ataque por parte de algún revoltoso, alguien muy apegado a la manada o a sus miembros...Alguien como el general Danaka, Lord Inuyasha."
Inuyasha se detuvo frente a la puerta de Kaede, saludó al guardia que llamó a la anciana y enseguida entraron.
-"Hn."
Muy al estilo de su medio hermano, Inuyasha con su cara seria y cuasi silencio, enfrentaba una situación demasiado riesgosa para el futuro de Occidente. El Japón feudal estaba en al filo de una guerra sangrienta entre youkai ortodoxos y youkai progresistas.
Los primeros eran lo más tradicionalistas, se manejaban bajo las más profundas tradiciones demoníacas, respetando los rituales y las viejas costumbres, menospreciando a los intentos de modernización y renovación del mundo youkai conocido y con ello por supuesto, a los mestizos y humanos.
Los segundos eran los modernistas deseosos de la igualdad de las especies y de los adelantos a futuro, en pos de la paz y la convivencia, estaban a favor de la adaptación de las leyes y las costumbres de manera de vivir en plenitud y armonía.
El decreto hanyou era una de las cosas que había irritado a la franja ortodoxa, sumándole la presión de los infiltrados de Náraku, se podía decir que las aguas no estaban revueltas, estaban caóticas.
El Oeste estaba a favor por supuesto del decreto que había colocado a Inuyasha en su lugar como heredero de Inu no Taisho. Al formar una manada de humanos, reconocer a un hanyou para gobernar por encima de youkai puros, Sesshomaru había desafiado directamente a la línea de los ortodoxos, que en su mayoría eran los ancianos del concejo, de su unión con una Miko, no decían nada porque ellos la habían propiciado a modo de castigo para él. Inuyasha tenía en el palacio a los representantes de ambas facciones sentados en la misma mesa de negociaciones, no había manera que él abandonara Occidente hacia el futuro, sin que eso atrajera desmanes y problemas, pero la presencia de Sesshomaru era indispensable para poner un poco de orden.
No sólo debido a su poder inmenso, ya que Inuyasha los tenía bastante preocupados por la tremenda aura de poder que irradiaba, ya que si no fuera por eso, la discusión se hubiese transformado en agresión lisa y llana. Si no por la antigüedad de su mandato y de su innegable autoridad en materia de diplomacia. Sólo había una salida, enviar al General Tigre al futuro a buscarlo.
Rápidamente se dirigieron a la Miko y le relataron el conflicto y que Sesshomaru preguntaba por su encargo. La sacerdotisa les dijo que todo estaría listo para cuando el Daiyoukai regresara y se sentó a pensar en una posible solución al problema.
-"Enviar a alguien...Pues eso sería sencillo si tuviésemos otro collar de subyugación...Pero no he preparado ninguno y para que sea efectivo necesito comenzar con la luna creciente y estamos cerca de la luna nueva...No se podrá hacer...Tardaría semanas"
En ese instante el cosquilleo intenso les llamó el aura a los demonios que se alertaron, alguien poderoso se acercaba al palacio.
-"Jaken ve a recibir al invitado y encárgate de acomodarlo, enseguida iremos con el general"
-"Hai, Inuyasha...Sama"
Las palabras del sapo los hicieron mirar con curiosidad...¿Sama? Una vez dicho esto Jaken salió rumbo al portón principal.
-"Al parecer Mi Lord, se ha ganado la lealtad de Jaken Sama..."
-"Qué buena suerte la mía..."
Los tres reían a costa del pequeño sapo, su reacción les causaba risa y bastante ternura.
Mientras esperaban a Jaken, pensaban diversas posibles soluciones, ninguna viable, no tanto como enviar a Danaka al futuro...Pero cómo...
Los golpes en la puerta y el inmenso aura abrazador...
-"Con permiso, Mi Lord, Los Señores del Norte...Adelante"
-"Tío Inuyasha!"
-"Keh! Mocosa testaruda!"
Ahí de pie se encontraba el poseedor de tremenda aura, el Daiyoukai del Norte, Kouga. Inuyasha y Rin se abrazaron cariñosamente, mientras Kouga sonreía y saludaba respetuosamente a Kaede y al tora.
-"Hey pulgoso, comenzaste la reunión sin los Lores cardinales?"
-"Sarnoso, bienvenido...No, los ancianos la comenzaron, y el resto, casi se comen entre ellos, opté por servirles un poco de té y dictarles un receso para retomar las negociaciones cuando arribaran los que faltan llegar, pero parece que los otros Lores no vendrán, han enviado representantes, y el Señor Kimura aún no aparece."
-"Parece complicado sin embargo...¿Qué mierda les pasa?"
-"Mi Lord, el lenguaje..."
Jaken le llamaba la atención mirando a Rin, que lo acariciaba en la cabeza.
-"Lo siento Mi Lady, pero estamos en confianza aquí, Jaken Sama"
Inuyasha y Jaken relataron lo sucedido y tanto Rin como Kouga se quedaron en silencio pensando... Los magullones y rasguños en el rostro y los brazos de Rin le llamaron la atención a los presentes.
-"Mi Lady, esos golpes..."
-"Vaya lobo no te parece que te pasaste un poco con mi sobrina? Le marcaste toda la cara, al menos el pervertido de Sesshomaru se cuida de marcar a Kagome en donde no se nota...demasiado"
-"Mi Lord..."
El tora gruñía parada al lado de la ventana
Rin muy ruborizada le daba un golpe en el hombro a Inuyasha
-"Son marcas de batalla, Inuyasha, no de...otra cosa"
-"Batalla? Contra Kouga?"
Kouga abrazaba a Rin contra su torso, con una media sonrisa
-"Los esbirros de Náraku atacaron un poco después de que yo abandonara Occidente rumbo al Norte, Kibò y Rin se enfrentaron a ellos...Muchos de los nuestros murieron..."
El frío corrió por la espalda de Inuyasha
-"Kibò está bien? Kouga..."
-"Tranquilo, chucho, está muy bien"
Rin miraba hacia el suelo
-"Pero también murieron muchos leales a Náraku, y una de las extensiones..."
Los ojos de Inuyasha fijos en Rin
-"Una de las extensiones?... ¿Cuál?"
-"Hakudoshi"
Kouga interrumpía a su pareja
-"Y Byakuya se fue muy mal herido..."
-"Vaya por fin buenas nuevas. Náraku debe estar muy enojado jajaja"
-"Seguramente...De todos modos, recibimos el enviado del Oeste y decidimos venir con parte de la manada, aunque la gran mayoría emigró a las montañas junto al tío de Ayame. Permanecerán allí, lejos de todo peligro"
-"Por qué no enviste a Rin con ellos?!"
Jaken le increpaba al Lord Ookami por la seguridad de su pequeña.
-"Yo quise acompañarlo...Deseaba demasiado regresar y verlos...Jaken Sama, a tí a papá y a Kagome y Shippo...Yo lo he echado mucho de menos"
Rin tenía lágrimas en los ojos, que Kouga limpiaba, mientras Jaken le tomaba la mano.
-"Es bueno verte otra vez Lady Rin"
Kaede abría un pañuelo con unas hierbas secas y algunas tiras de piel
-"Esta es parte de los ingredientes para preparar el hechizo de protección para la llegada del cachorro, Sesshomaru Sama me pidió prepararlo para resguardar al pequeño hasta que sea seguro para él ser presentado a la sociedad youkai, el problema es que debe prepararse en el momento que se va a utilizar, de otro modo no servirá para su propósito. Y desgraciadamente el palacio está lleno de youkai, y no sabemos cuándo regresará..."
-"Tal vez deberíamos intentar preparar el collar de todos modos...Aunque nos tardemos semanas"
Rin y Kouga se miraron y ella avanzó hacia Inuyasha
-"Tal vez yo pueda ayudar..."
Metiendo su mano en su cuello retiró su rosario de subyugación y se lo entregó a su tío
-"Toma, dáselo a quien deba ir, funciona, ya sabes..."
El mestizo abrazó a su sobrina y Danaka se acercó para observar el misterioso adminículo
-"Eso es..."
-"Sí un rosario o collar de subyugación"
Dijo Kaede tomándolo entre las manos para verificar su reiki
-"Sólo que lo diseñé para un humano, debo cambiar un poco el hechizo para que funcione para un youkai. Danaka Sama, me permitirías algunos cabellos?"
-"Aquí Miko Sama..."
Su corazón se agitaba en preocupación y ansiedad. Por un lado adoraba la idea de ver a Noriko otra vez, pero dejaría sólo a Inuyasha y Sesshomaru le había pedido que lo protegiera a toda costa... Se sentía muy extraño, no sabía qué hacer.
-"Mi Lord...Yo no puedo alejarme de Occidente, no puedo, ni debo dejarte sólo, Sesshomaru Sama me ordenó..."
-"Que protejas al Oeste, esta vez el Oeste te pide ir en busca de su Señor para restaurar la paz y la seguridad en sus tierras"
-"Pero, Inuyasha Sama..."
-"El Norte apoya al Oeste, General, yo mismo Lord Kouga líder del clan Ookami, me quedaré y defenderé a Occidente como a mi propia casa, ya que es la casa de origen de mi pareja, estoy comprometido a protegerla con mi vida"
El tigre pensativo, mirando a los ojos a Inuyasha asintió levemente
-"Lo haré Mi Lord, yo iré en busca de Sesshomaru Sama"
