NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

ESTOY FELIZ POR TODOS SUS COMENTARIOS.

NADA ME ENTUSIASMA MÁS QUE SABER QUE LES GUSTA MI MANERA DE ESCRIBIR

A LOS ÚNICAMENTE LECTORES, GRACIAS POR ELEGIRME Y POR SUS COMENTARIOS RESPETUOSOS Y A LOS LECTORES Y ESCRITORES, ESCRIBAN SI TEMOR, CADA UNO TIENE UNA MANERA DIFERENTE DE INTERPRETAR LAS HISTORIAS, COMO YA LE DIJE A UNO DE USTEDES POR MENSAJE PRIVADO, HABRÁ A QUIEN LE GUSTE Y A QUIEN NO, PERO SIEMPRE DEJEN A SU IMAGINACIÓN VOLAR, AL ESCRIBIR LA ESTÁN COMPARTIENDO CON LOS LECTORES QUE DEJAN MUCHAS VECES DE HACER SUS TAREAS POR ESPERAR IMPACIENTES LA ACTUALIZACIÓN DE UN NUEVO CAPÍTULO.

A VECES ESCRIBIENDO AYUDAMOS A UN ESTUDIANTE A RELAJAR SU MENTE MIENTRAS SE DEBATE ENTRE MATERIA Y MATERIA, PARA OTROS, SOMOS SU COMPAÑÍA A LA DISTANCIA, O LA REALIZACIÓN DE UN SUEÑO, A VECES ESCRIBIMOS LO QUE OTROS TAMBIÉN IMAGINARON Y LES ARRANCAMOS UNA SONRISA…

NO HAY REGLAS PARA IMAGINAR, NI PARA INTERPRETAR UNA HISTORIA. LA CONSIGNA ESCRIBIR, ALIMENTAR LA IMAGINACIÓN Y LOS SUEÑOS.

CAPITULO 71

-"He terminado el conjuro Danaka Sama…Pero debes estar seguro de lo que vas a emprender. Yo he visto regresar a Inuyasha Sama y a Sesshomaru Sama del futuro con la mirada totalmente cambiada, aparentemente, nada vuelve a ser como era antes, es un gran desafío para cualquier individuo, ya sea youkai, ningen o hanyou…"

-"Lo sé Miko Sama, también yo he visto el cambio en Lord Sesshomaru, inclusive en usted Lady Rin. Pero es un riesgo que debo tomar en nombre de Occidente"

Rin se acercaba al tora que sostenía sus katanas de las empuñaduras a los lados de su cadera, sus nervios se hacían evidentes, dejar Occidente y a la vez presenciar el mismísimo futuro…Reencontrarse con su cortejada…Demasiado, extraño y a la vez agradable.

-"Ante todo Danaka Sama, el olor del aire del futuro es espantoso, agrio y contaminado, debes estar preparado para eso"

Inuyasha interrumpía a Rin

-"Keh! El olor es lo de menos! Todo es condenadamente extraño allá, sus costumbres, sus artefactos, la misma luz, las noches están tan iluminadas que las estrellas del cielo no se pueden ver"

-"Lo tendré en cuenta"

Luego de algunas instrucciones a los guardias asignados a cubrirlo, el enorme kuma youkai tomaría su lugar siguiendo a sol y a sombra al Lord del Oeste, se había reforzado las guardias en todos los rincones del palacio y los alrededores.

Kouga estaría a cargo de la seguridad en las reuniones, como yerno de Sesshomaru y Kagome, era visto como hijo de la casa del Oeste, y su opinión revestía importancia a la hora de votar o dar una orden, por supuesto su posición de Gamma en la manada del Oeste, debía obediencia a su Beta, Inuyasha.

Todo estaba previsto, el youkai tigre sabía lo que debía hacer, sólo restaba colocarse el collar y viajar a Edo, al pozo devorador de huesos.

-"Este ahora es tu rosario de subyugación, General, si me lo permites yo te lo colocaré, de esa manera no será necesario utilizar una palabra específica para su funcionamiento, y tú te lo podrás quitar si así lo deseas…"

-"Arigato, Kaede Sama…"

El tigre tomó el collar de las manos de la sacerdotisa y lo observó con detenimiento. Era muy interesante, y extraño, pero aún así se lo devolvió y Kaede lo pasó sobre su cabeza.

-"Listo. Partiré de inmediato"

*******************************En el futuro********************************

Una vez finalizado el entrenamiento, la manada se dispuso a realizar un paseo de todo un día por la ciudad y los alrededores. La joven se sentía relajada y con energías, quería salir y distraerse, estaba abrumada de pensar tanto. Kagome quería que ellos pudieran ver, todas aquellas cosas de las que ella les había contado cada vez que le preguntaban a su regreso de sus visitas a su familia en el futuro.

Iban en el automóvil de Noriko, si bien no era de lo mejor, andaba y muy bien.

-"¿Iremos al mirador?"

Miroku preguntaba muy interesado, las mejillas de Sango eran de fuego.

-"Pues ya que hemos visto gran parte de la ciudad iremos al supermercado y compraremos suministros para regresar, hacen falta muchas cosas y esta vez son muchas espaldas y brazos para llevar los paquetes"

Todos reían ante el comentario recordando todas la veces que ella aparecía cargada de bolsas y la mochila amarilla llena, en sus espalda.

Kagome sonreía ilusionada, nada la emocionaba más que averiguar los gustos de sus amigos y pareja para elegir alguna cosa de su interés para comprar. Esta iba ser una tarde genial.

Bajaron en la playa de estacionamiento y se dispusieron a subir al ascensor, Noriko estaba frente a la puerta y detrás de ella Kagome y Sesshomaru, detrás Sango y el monje. En un momento de silencio Miroku observaba la cabina del ascensor, los espejos, las luces y los botones…"Todo es tan extraño" pensó. Poniendo los ojos en la pareja real, notó que el cuello de Kagome sangraba un poco. Sesshomaru olió la sangre en el aire y enseguida miró a su pareja, y le susurró al oído.

-"Kagome?"

-"Sesshomaru…Nani?"

-"Chi no ni oi…Shukketsu"

-"¿Hueles sangre? Mi sangre? Dónde?!"

Miroku le pasó un pañuelo a Sesshomaru por debajo la manga, el Daiyoukai le agradeció con la mirada de reojo y se lo colocó a Kagome alrededor del cuello. Ella estaba más que avergonzada, roja y las mejillas ardiendo, estaba herida, pero de pasión, Sesshomaru no perdía la oportunidad de reafirmar la marca y el vínculo, la bestia necesitaba alejar a tantos machos humanos que se le acercaban, este mundo tan extraño, cubría a su Miko de olores de diversas magnitudes, aligerando de alguna forma, el aroma de marca que él dejaba en ella. La preñez lo tenía loco de celos y proteccionismo exagerado, no entendía las palabras de calma de Sesshomaru, era después de todo, una bestia, instinto en su más pura expresión.

El monje apenas se abrieron las puertas, se apuró para salir y tomar a Noriko y a Sango de los brazos y sacarlas del ascensor.

-"Damas, permítanme el honor de acompañarlas"

Ambas reían ante las ocurrencias del monje, enseguida voltearon para esperar a la pareja, pero las puertas se cerraron con Kagome y Sesshomaru dentro.

Sesshomaru trabó las puertas, quedando los dos dentro, le quitó el pañuelo a la joven, las marcas en la carne eran muy visibles, numerosos chupones, rasguños y marcas de mordeduras evidenciaban las actividades nocturnas que habían compartido la noche anterior. El Lord comenzó a lamer sus heridas, Kagome se retorció de deseo, pero tenían que salir ya que seguramente Noriko se angustiaría pensando que el ascensor se había descompuesto.

Los besos profundos siguieron a las "curaciones" de Sesshomaru, la urgencia sexual quemándoles la piel

-"Sesshomaru… No debemos…ahora"

Sesshomaru le devoró la boca con un beso tierno y salvaje devastando a la Miko que se encontró con que sus rodillas no la sostuvieron más.

Pasando las garras por la piel de los brazos de Kagome el InuDaiyoukai rompía el beso

-"No pienses ni por un minuto que esta noche podrás dormir, saiai…Estoy sediento…"

Repentinamente las puertas se abrieron y ellos se separaron colocándose Kagome el pañuelo de nuevo en su lugar, salieron del ascensor con una sonrisa forzada, y un infierno entre las piernas. Las miradas cómplices de sus amigos les calentaban el corazón. Caminaban mirando vidrieras, comprando cosas, comiendo diversas confituras y chocolates. Sesshomaru se negaba a probar el chocolate, le parecía desagradable a simple vista, los intentos de la manada por convencerlo eran inútiles. Las risas de todos llenaban los pasillos del supermercado mezclándose con los murmullos de miles de paseantes que caminaban observando los escaparates. La bestia nerviosa arremetía contra la tranquilidad mental del Lord del Oeste que agarraba el puente de su nariz comenzando a notar un leve pero molesto dolor de cabeza.

"Regresemos a casa"

"No, aún hay cosas que hacer"

"Ellos la desean, la miran, la tocan"

"Cálmate, nadie la alejará de mí, sólo pasan caminando y no hay suficiente espacio en el corredor"

"Hn."

No muy convencida, la bestia se recostaba con la mirada fija, su atención en la protección de la Dama de Occidente, que a la vez era su amante pareja esperando, y la manada. Los ojos del Lord teñidos en su interior

"Tú pasea, yo protejo"

Con la mente agotada de intentar calmar a su bestia, Sesshomaru dijo lo único que podía decir en ese momento y nunca uno mejor o más adecuado. Su clásico…

"Hn.".

Decidieron entrar en una gran tienda de ropa, allí todos se dirigieron a buscar algo para llevarse, Sango fascinada corrió para los estantes de ropa formal y elegante, Miroku sonreía y se volteaba a ver, trajes de etiqueta, Noriko se abalanzó hacia la ropa de bebé, los futuros padres se acercaron a ella, sus rostros reflejaban ternura y esperanza, la ilusión de tener a su hijo en sus brazos. Sesshomaru preguntaba acerca de los elementos destinados al transporte, la alimentación, la higiene, el entretenimiento de los infantes, todo era muy extraño, pero muy interesante. Eligieron un par de cosas y Noriko corrió a la caja a pagarlas

-"Madre Sama está muy feliz"

-"Sí, es su primer nieto…"

-"Hn."

En eso una voz chillona los sacó de sus ideas

-"Kagome? Eres tú?"

La piel erizada de la nuca, ella sabía de quién era esa voz, Eri, su "Amiga" o ex amiga más bien, acompañada por el resto de las insoportables compañeras de escuela de la joven…más un agregado inesperado…Hoyo.