NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

ESTOY FELIZ POR TODOS SUS COMENTARIOS.

HEY A TODOS, GRACIAS POR LOS ELOGIOS. TRATO DE ESCRIBIR LO QUE LES GUSTARÍA.

BERMONE ERES UN SOL. NO PIERDAS LA FE EN LA HUMANIDAD. YO CONFÍO EN QUE HAY UN SESSHOMARU O UN DANAKA PARA CADA UNO DE NOSOTROS, YA LLEGARÁ.

TODAS SON MUY ESPECIALES, AHORA... ME ACOMPAÑAN?

AH, NECESITO SABER SI DESEAN ESCENAS DE CÍTRICAS…DE DANAKA, MIROKU, INU, KIKYO, ETC. O SOLO LA PAREJA PRINCIPAL, COMO PARA COMPLACERLOS A USTEDES

CAPITULO 74

"Arigato Noriko Sama"

Ella sonreía al macho luego de servirle la cena. Hiten se aclaraba la garganta

-"Y usted, a qué se dedica? Danaka San?"

Atragantado con un trozo de sushi, el tigre tosía y bebía agua. Noriko miraba a su suegro con ojos saltones de "no lo molestes", Danaka tragó y con calma respondió

-"Soy el General en jefe del ejército del Oeste, Señor, soy un guardia y guerrero, mis espadas están a disposición del Señor del Oeste"

-"Ah, ya veo…Y es usted casado?"

-"Padre!"

-"¿C-Casado? No sé lo que significa eso, señor, lo siento"

-"Hiten Sama se refiere a si estás emparejado"

Ambos se sonrojaban, Danaka se sentía como un niño al que estaban regañando

-"Pues…no, no lo estoy. Pero espero estarlo pronto"

-"No me diga… y quién sería la afortunada?"

Noriko estaba espantada, su suegro no se detenía en su indagación respecto a la vida personal de Danaka. Ella sentía que se desmayaría en cualquier momento.

-"Yo he venido a este tiempo para cumplir con mi trabajo, pero ya que estoy aquí deseo solicitarle permiso para cortejar y eventualmente emparejarme con Noriko sama"

El resto de la manada se acercaba a la cocina cuando el estruendo de los platos rotos les hizo sacudir las cabezas, a la madre de Kagome se le habían caído los platos al suelo.

Sin hacer el intento de levantar los pedazos de porcelana, ella mantenía la vista fija en su prometido, no podía creer lo que había escuchado, ¿Se quiere casar? Emparejar o como se diga? ¿Con ella?. Después de tanto tiempo podría ella volver a sentirse mujer? Tiene el derecho? Ella sólo se sentía que sabía ser madre, casi no tuvo tiempo para pensar en un marido o pareja, sólo supo de trabajo, sacrificio y de maternidad, de lucha, de supervivencia.

Danaka no le esquivaba la mirada, lentamente se puso de pie y ayudó a Noriko a levantar los trozos cortantes del piso.

Sus manos se tocaban mientras colocaban la porcelana rota en la bolsa. Ellos se miraban, hablaban con su corazón.

Cuando los demás entraron corriendo y vieron la imagen de los enamorados levantando cristales del suelo, los ojos de todos se llenaron de preguntas.

-"M-mamá estás bien? Te has lastimado?"

Ante la pregunta el youkai tora le tomo las manos y las daba vueltas para ver si encontraba vestigios de sangre o heridas.

-"Estoy bien, no me he cortado, sólo me sorprendí y los platos…Lo siento"

Kagome se agachó para ayudar a su madre que tenía a Danaka con la mano izquierda y no lo soltaba, tomó a Kagome con la derecha y se puso d pie. Allí parada con dos de sus amores junto a ella se sintió una mujer verdaderamente feliz. Su edad, no llegaba a los cuarenta, era joven, bella, aún podría tener hijos si lo deseaba, se sentía plena y muy extraña. Tenía miedo de ser feliz.

-"Danaka Sama, lleva a madre Sama a su dormitorio, creo que está temblando aún"

Sesshomaru intervenía, la madre de Kagome se veía totalmente abrumada, las palabras de Kagome le retumbaban en la cabeza, Danaka tenía que aprovechar todos los momentos que pudiera junto a ella. Kagome tenía razón, Náraku podía quitarles TODO en un instante.

"Maldito Náraku"

La bestia se retorcía rasguñando el suelo, rechinaba los dientes

"Bestia, cállate, cálmate Shimaru, qué sucede?"

"Amenaza a nuestra pareja y cachorro, odio sus malditas entrañas, hanyou hijo de mil putas, para que nuestro hermano mestizo enviara al tigre, debe ser grave y no deseo que nuestra Miko cruce el tiempo para caer en manos del asqueroso de Náraku. No la dejes. No la arriesgues. NO!"

"La ira no solucionará nada, aún no lo hemos discutido, con ella"

"Discutir, no discutir, hacer! No debemos regresar con ella, déjala aquí con madre Sama!"

"Shimaru, no me separaré de mi hembra y de mi cachorro, yo puedo protegerla mejor"

"No, no podemos, Náraku está decidido a sacrificar el todo por el todo"

Las sacudidas lo sacaron de su trance

-"Sesshomaru, Sesshomaru! ¿Qué sucede amor? Sesshomaru!"

-"Mi Lord discute con su bestia, cálmese Mi Señora"

-"Oh! Bueno es mejor que nos calmemos todos, ¿Quieren un poco de ramen y algo de cenar?"

"Wow!"

Sí esa era la palabra que salió de sus bocas, una cena digna de reyes.

-"Sesshomaru te sientes bien?"

-"Sí, lamento haberte asustado, sólo pensaba"

-"Sí Danaka Sama nos explicó"

Él le acarició la barbilla y todos juntos tomaron asiento, y se dispusieron a cenar.

En el transcurso de la cena la manada se sentía un poco inquieta. Náraku les perturbaba el pensamiento inclusive aquí.

Una vez que el café y el postre estaban sobre la mesa, Sesshomaru decidió que ya era suficiente. Suficiente de penas, suficiente de tristezas, de soledades, de muerte y de dolor.

-"Pronto será el tiempo de regresar. Mi cachorro, llegará, la batalla se avecina, la vida como la conocemos hasta ahora puede cambiar drásticamente y no necesariamente para bien. Les pido tengan a bien escucharme."

-"Sesshomaru Sama?"

-"Me agradaría que cuando Náraku muera, se quedaran con nosotros en el Oeste. Pero por supuesto cada uno tiene sus propios sueños, y es hora de abrazarlos. Sé el corazón de cada uno de ustedes, y como su alfa mi misión, o una de ellas es afianzar la manada. Kagome y yo, hemos comenzado por emparejarnos y producir un heredero"

El Daiyoukai le acarició el abdomen a Kagome. Ella le colocó su mano sobre la de él.

-"El Oeste debe prosperar. Para ello es necesario crecer, en cantidad y en fuerza. Confío en ustedes para lograrlo"

El abuelo muy inteligentemente formuló una pregunta muy esperada por Sesshomaru

-"Debo entender que le está solicitando a su manada que se multiplique?"

-"En realidad les estoy solicitando que aumenten el número de miembros fieles en el Oeste, por eso los estoy invitando a residir permanentemente en Occidente, si para ellos es conveniente multiplicarse, eso dependerá de ellos. Lo único que sí voy a exigir, es compromiso real"

-"Sesshomaru Sama compromiso real?"

-"Sí, no deseo tratos con concubinas, o parejas temporales eso es para forajidos, si van a asentarse en el Oeste y repoblar, será con uniones firmes."

Kagome le guiñó un ojo a su madre, y apoyaba la mano en el hombro de Sango. Ambas estaban muy coloradas. Danaka aprovechó el momento

-"Mi Lord, acabo de solicitarle permiso a Hiten Sama para cortejar a Noriko Sama y emparejarme con ella."

-"Ya veo General…Y cuál es la respuesta a su solicitud?"

Toda la manada se quedó mirando al abuelo Hiten. Él sonreía mirando a Sesshomaru, sabía que estaba atrapado en una astuta trampa para unir a los enamorados lo antes posible

-"Pues, si esa es la felicidad de Noriko San, yo no tengo nada que objetar"

-"Mamá? La decisión es tuya"

En ese instante Souta llegaba de la calle y mientras se quitaba los zapatos escuchó una parte de la conversación, claramente su madre era renuente a responder, colocándose las pantuflas fue a pararse junto a kagome

-"Sí, Mamá, qué respondes?"

-"Souta…Yo…."

Las miradas en ella, Noriko sudaba a baldes, cruzando las miradas con el tigre, ella asintió en silencio. Sesshomaru se adelantó

-"Tal vez Noriko Sama no recuerda la pregunta, General"

-"Noriko Sama, aceptas mi cortejo y eventualmente me harás el honor de emparejarte conmigo?"

-"….S-Sí, sí, Akira Sama. Sí!"

Sesshomaru no creía lo que sus ojos le demostraban, en sus ochocientos años jamás había visto a Danaka sonreír de esa manera, toda la manada los felicitaba. Sesshomaru apretó el antebrazo del tigre y lo tiró en un abrazo seco, fuerte, Danaka abrió los ojos y una tímida sonrisa se dibujó en su rostro.

Kagome abrazaba a su madre y luego Souta, Hiten se acercó a ella la abrazó y le secó las lágrimas

-"Hija, ya no debes llorar más por tristeza. Ahora vendrán tiempos de felicidad"

-"Gracias padre…"

-"Tora San, venga"

Danaka se acercó al abuelo y se mantuvo firme mientras él hablaba, los ojos cristalinos del tigre miraban profundamente a su futuro suegro

-"Una serie de condiciones que NO puede evadir, escúchelas bien y escríbalas en su memoria:

Jamás engañe o le mienta a mi hija.

Procure que nada le falte.

Hágala muy feliz.

Jamás la deje dormir sola.

Protéjala y ámela por sobre todo.

Y YO seré quien los case, Youkai o no, pasarás por la ceremonia humana del matrimonio, si te niegas, te purificaré y el viento se lleve tus cenizas"

El tora tragó saliva y asintió, el resto contuvo la risa y se dispusieron a brindar con sake y planificar el regreso. Brindis tras brindis la botella iba bajando su contenido.

Salían otras de donde venía esa. Hiten Higurashi estaba tan feliz, iban ya por la segunda ronda, la felicidad los envolvía, Kagome bebía un jugo de manzanas.

Entre las cosas de las que se hablaba, Sesshomaru le preguntó a Danaka cómo se desempeñaba Inuyasha en sus obligaciones como gobernante del Oeste.

Las numerosas anécdotas del general tora provocaban las carcajadas de todos.

Ah! Sí, ese era el viejo Inuyasha… Luego de conversar un rato, Sango se excusó, y comenzó a caminar hacia afuera, Kagome la siguió.

Caminaron hasta llegar a las raíces del Goshinboku

-"Sango…Qué tienes?"

La exterminadora miraba hacia la copa del árbol sagrado y suspiraba

-"Miroku eh?"

-"Sí…Siempre Miroku"

-"Acaso han discutido por algo?"

-"No.

-"Pelearon, se propasó contigo?"

Sango la miró a los ojos

-"Tú te molestabas si Sesshomaru se propasaba contigo antes de emparejarse los dos?"

-"NO! Yo…disfrutaba de sus caricias…y…"

-"Pues tú al menos tenías eso. Miroku ya no se acerca a mí de esa manera, tampoco estoy pidiendo que me toque el trasero a cada rato, pero solíamos tener nuestros momentos especiales cuando viajábamos contigo e Inuyasha."

-"Tal vez, si Sesshom…"

-"No. Déjalo así. Yo no quiero, me oyes? NO QUIERO, obligar a nadie a atarse a mí sin amor, o por propia iniciativa…Es humillante"

-"Me refiero a que Sesshomaru exige el máximo respeto de los miembros de la manada entre sí. Especialmente por parte de los miembros masculinos, tal vez Miroku teme faltarle a Sesshomaru de alguna manera"

-"Puede ser, pero tampoco ha vuelto a hablar de matrimonio, ni emparejamiento, creo que él prefiere su libertad, yo no puedo culparlo".

***************************************En el Oeste quinientos años atrás****************************************************

Inuyasha y Kouga estaban aún preguntándose cuándo regresaría Sesshomaru. La situación era insostenible, para peor de todo Ryusenki había acudido al palacio con su nueva prometida, la sacerdotisa Kikyo. La mandíbula de Inuyasha había golpeado el empedrado de la entrada del castillo cuando la vio bajar de la espalda del dragón. Era lo único que le faltaba para completar el rompecabezas infame que se revolvía en el salón de negociaciones.

-"Inuyasha, Qué tal?"

-"Lord Ryusenki, Kikyo Sama, sean bienvenidos."

-"Inuyasha Sama, gracias por su hospitalidad"

-"El viaje ha sido largo, Jaken los llevará hasta sus aposentos si desean descansar"

La Miko deliraba si pensaba que el Lord del Oeste se iba a rebajar a saludarla de esa manera informal con el palacio plagado de youkai en busca de pleitos o algún resbalón en el "Hanyou de Occidente" como era conocido por todo el mundo.

El apelativo no alcanzaba para opacar sus hazañas, absolutamente todos, humanos y youkai le tenían respeto y se movían a su alrededor con mucha cautela.

Un macho poderoso y de cuidado, vestido con las ropas del Oeste, marcadamente fuerte y bastante más adulto en su criterio, Kikyo se llevó una enorme sorpresa, al encontrarse con su ex amor, convertido en todo un Señor.

Su cortejante también se sorprendió bastante, pero vió su cambio con agrado, ya que mientras más fuertes los aliados contra Náraku, mucho mejor.

-"Inu te ves muy cambiado, Y los demás? ¿Dónde están?"

Jaken fruncía la nariz ante la falta de respeto de la sacerdotisa

-"Kikyo Sama, le debo recordar que está usted en presencia del Señor del Oeste, por lo que debe dirijirse a él como corresponde, con su título nobiliario"

-"¿Eehh? Señor del Oeste? Y Sesshomaru?"

Ryusenki sentía incomodidad por la manera grosera e informal de hablar que manifestaba Kikyo, mestizo o no, a falta de Sesshomaru, Inuyasha era el Señor absoluto de Occidente, y de ninguna manera le permitiría a su prometida que lo pusiera en vergüenza frente al heredero de la casa del Oeste.

-"Kikyo Sama, retírate a tu habitación. Los Señores debemos ponernos al corriente con diversos temas"

Para minimizar las cosas, el dragón le besó los nudillos y la despidió con los ojos fijos en ella. Kikyo tenía un rictus extraño en el entrecejo que Inuyasha conocía muy bien, estaba ofuscada y eso le causó gracia, al recordar, por lo que sabía le costaría un montón de trabajo romántico al dragón para lograr que Kikyo lo perdone. Aliviado por no tener nada más que ver con la Miko, se encaminó hacia la entrada del palacio.

-"Inuyasha Sama, el brindis inicial de las negociaciones dará comienzo cuando usted lo disponga, bienvenido Lord Ryusenki"

-"Gracias Kouga Sama"

-"Gracias Lord Kouga"

************************************En el castillo de Náraku***********************************************************

"Kanna, Kanna, Kanna, Kanna, Kanna, Kanna..."

Náraku caminaba en círculos en el sótano del castillo, tenía la luna nueva sobre él, casi. Pronto debería sumergirse en sus miserias y mutar en una forma más evolucionada y más acorde a la batalla que pretendía librar contra el Oeste. Pero su retorcida cabeza estaba girando alrededor de la blanca muchacha. Deseaba traerla y enroscarse con ella, para no sentir la maldita soledad que el oscuro corazón de Onigumo, le obligaba a padecer cada vez que se recluía en un agujero oscuro para evolucionar en cada luna negra. Pero Onigumo aún clamaba por la sacerdotisa de arcilla. La mente de Náraku se debatía entre una Miko con cuerpo de arcilla y una mestiza pálida como la luna.

"Kikyo, Kikyo, Kikyo, Kikyo, Kikyo, Kikyo..."

Arriba en la sala principal los hermanos y extensiones de Náraku se debatían acerca de permanecer leales o buscar alianza con Sesshomaru e Inuyasha, era demasiado evidente que los Taisho eran muy poderosos, tanto, que últimamente Náraku había sido incapaz de avanzar en su plan de destrucción de los hermanos y su manada, ni hablar de encontrar a la Miko muerta, o conseguir aplastar al Norte. El Este estaba controlado pero, por cuánto tiempo? Había que hacer algo y rápido.

Kanna miraba por la ventana hacia afuera estaba atardeciendo y no habría luna, tan sólo una fina línea curva como una sonrisa.

-"Deberías buscar un niño inocente como tú"

Kagura arrojaba un hueso de pollo por el balcón, los otros la miraban sin comprender

-"Esta niña ilusa...Se enamoró del bastardo de nuestro creador"

-"¿Mmmm?"

-"¿Kanna? Estás loca? Es nuestro creador, es como si fuera nuestro padre"

-"Nada le hará cambiar de opinión, yo ya lo intenté."

Kanna se volvió y caminó hacia una pequeña alfombra en un rincón, cruzaba las piernas y se disponía a consultar su espejo, ante los comentarios de sus hermanos ella ignoró lo más que pudo, pero...

-"Deberías llamarte al silencio, Kagura, tú estás en la misma situación que yo después de todo"

********************************************En el futuro****************************************************************

Ya tarde a la noche, Sango se encontraba sentada en las escalinatas del santuario, Sesshomaru salió a buscar a Kagome y retirarse a descansar. El aroma ácido de tristeza y a sal de las lágrimas de la exterminadora le provocó fruncir el seño.

-"Tajiya..."

Llegando junto a su hembra y besando su cuello, el Lord se quedó esperando por la respuesta de Sango.

Ella sólo suspiró y luego los miró tímidamente para poner su barbilla sobre sus rodillas, sentada como estaba en el primer escalón de la gran escalera podía ver casi toda la cuidad.

-"Me gustaría quedarme un poco más, si me lo permites, Sesshomaru Sama"

-"Enviaré al monje para que te acompañe"

-"NO! Ettooo...Perdóname, no deseo su compañía ahora"

-"Hn. Veinte minutos, y a dormir. Te necesito descansada y en buena forma, Sango"

-"Mi Señor?"

-"Pronto regresaremos y no sabemos con qué nos encontraremos al llegar"

-"Sí, lo sé"

-"No sabemos si Kagome estará en condiciones para la lucha después del nacimiento, los demás estarán en la batalla y confío en tí para proteger a la Señora y al hijo de Occidente"

-"Sabes que cuentas con mi apoyo incondicional, Mi Lord, sólo necesito aclarar mis ideas y sentimientos, eso es todo"

Kagome besó en la mejilla a Sango y le frotó un poco la espalda, para confortarla. Sesshomaru y ella caminaron hacia la casa, al pasar por la cocina encontraron a Noriko y Danaka conversando tomados de la mano. Deseando buenas noches continuaron hacia la escalera, y en la sala encontraron al monje asolando el control remoto del televisor, en busca de los programas, fascinado, Souta le había enseñado el manejo del moderno adminículo.

-"Monje, nos retiramos a descansar, compartirás la habitación con el anciano monje, Danaka pasará la noche en la habitación de Souta Kun"

-"Sí, está bien, el viejo es muy simpático"

-"Hn."

Kagome no aguantó

-"Sango está afuera, intenté que entrara pero no quiso, creo que le gusta la vista de la cuidad por la noche"

-"Mmm. ya veo"

La pareja comenzó a subir la escalera y Sesshomaru se volvió

-"Ella es jóven, y bella, una hembra fuerte es muy cotizada en el mundo youkai, si no vas a tomar en serio las cosas, te sugiero que la dejes ir, ella tiene derecho a encontrar alguien para ella"

-"Pero Yo no he hecho nada, Sesshomaru Sam..."

-"Ese es el problema Miroku, ese es el problema..."

La pareja entró en el dormitorio, Kagome se dio una ducha refrescante y se cambió en un camisolín de raso de seda blanco, con su vientre redondeado, sus caderas y piernas torneadas, Sesshomaru sentía la boca llena de saliva. Él hizo su camino al baño se duchó, lavó su cabello y luchó con una erección bastante difícil de ignorar, la promesa de una noche de pasión le hinchaba las venas del bajo vientre provocando el anhelo de la carne tierna y dulce de su hembra provocadora. Salió del baño con la toalla enroscada en la cadera mostrando las marcas de su casta youkai, los huesos y el vientre bajo, plano, musculoso y esculpido. Se acercaba a la ventana para correr las cortinas, la tenue luz de la calle daba el marco romántico para lo que tenía planeado para esta noche.

Ella abrió la cama exponiendo sábanas de seda rojas, que a Sesshomaru le provocaron, hervor en la sangre, La bestia jadeaba y se relamía, hambriento de darle placer a su hembra preñada y dulce, hasta el amanecer. Kagome se anticipaba sintiendo el fuego consumir sus entrañas, oh! cuánto amaba a ese macho, y cuánto le gustaba disfrutar de sus caricias y de su cuerpo...

Recostada de costado iluminada por las luces de la calle, Kagome parecía un ángel. Sesshomaru se la quedó mirando por unos instantes, antes de ir hacia su pantalón de jean y extraer una gran barra de chocolate con almendras. Se acercó a la gran cama, se recostó al lado de la joven embarazada y le quitó el papel al chocolate.

Ella sonrió y se acostó boca arriba, esperando su trocito de chocolate.

El Inu excitado comenzó a pasar el trocito por los labios de Kagome haciendo círculos, ella abrió la boca, él deslizó el chocolate un poco en la boca. El calor de la cavidad y la lengua lo derritieron un poco.

Sesshomaru lo sacó y continuó su paseo por el cuello y los pechos, circundando las maravillosas protuberancias que él tanto amaba, los pezones endurecidos se bañaban en el dulce pecado con almendras.

Dibujando arabescos, con otro trocito de chocolate que esta vez mantuvo en su propia boca, fue bajando hasta llegar a la puerta a la gloria, su delicado punto de placer, delicioso, tentador, tan pequeño...saliva corriendo sobre el muslo de la Miko.

Kagome respiraba en éxtasis, por lo bajo, él devoraba su boca y tragaba los gemidos hambriento.

Suavemente permitió que el calor del la femineidad de su hembra derritiera el trocito restante entre sus pliegues redondeados. El chocolate se mezclaba con su néctar chorreando hacia abajo y en el muslo interno de las piernas.

Sesshomaru fue lentamente lamiendo el rastro chocolatoso de la piel de Kagome, mordisqueando el cuello, vagando por los muslos, los pliegues, lamiendo y succionando, sin desperdiciar una gota de chocolate, ni de pasión.

Los protuberantes pezones se sentían deliciosos a la boca. Intentaba resistir el impulso de morder, pero sin éxito. La hembra se retorcía en éxtasis. El Daiyoukai, devoraba su boca mientras jugaba con sus dedos entre los pliegues húmedos, estimulando el mágico punto de placer.

Abarcaba su boca por completo, besando y silenciando los gritos y gemidos de Kagome. Bajando y colocándose entre las piernas de la excitada mujer, se puso panza abajo, apoyado en los codos separando las piernas de la joven, llevó su boca a su carne palpitante, cubierta de chocolate, ahora caliente y delicioso. Besó, lamió, mordisqueó y succionó todo lo que quiso.

Kagome llegó a su clímax unas tres veces antes de que las lágrimas cayeran por sus mejillas, las hormonas la sobreexcitaban. Ella tiraba de los cabellos del macho que se negaba a soltarla provocándole otra explosión de placer.

Sofocando los gritos con una almohada, mordiéndola, se derretía en las manos de su pareja, como se derretía el mismísimo chocolate, fundiéndose con la carne, la saliva y las sábanas de seda...