NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

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CAPITULO 76

Sango continuaba sentada en las escaleras, su trasero se sentía entumecido y frío.

No le importaba, el monje miraba el reloj del televisor, ya hacía más de cuarenta minutos que Sango debería haber entrado.

"Sango aún no entra…Si Sesshomaru baja por un vaso de agua y ve que no está aquí, me asesinará"

Miroku se sentía mal. Deliberadamente había evitado acercarse a Sango. Los sentimientos que albergaba en su corazón eran demasiado profundos, amarla tanto lo aterraba, si por algún motivo Náraku ponía fin a su vida él no podría continuar viviendo. Prefería tenerla lejos de él pero viva. Por alguna razón, Sesshomaru había adivinado sus intenciones y le había dado un pedazo de su mente

**************************************************flash back************************************************

El grupo abría la baúl del automóvil, para colocar las bolsas dentro, de a uno se iban acomodando dentro del auto para emprender el regreso.

Miroku estaba apoyado en el auto de Noriko a la salida del centro comercial, todos reían, pero el aroma a tristeza penetró las fosas nasales del Lord del Oeste que enseguida giró la cabeza para encontrar a una Sango melancólica y cabizbaja, sentada en el asiento trasero del auto, sola, con la mirada fija en el suelo.

Una vez que la manada había subido al vehículo, Sesshomaru detuvo a monje afuera y le pidió que le alcanzara las bolsas de Kagome. Una vez que Miroku estuvo a su lado él aprovechó para aconsejarlo.

-"Lo que intentas hacer es incorrecto monje y no tiene sentido"

-"Sesshomaru Sama?"

-"He vivido más de ochocientos años humanos Miroku, realmente me lo estás preguntando?"

-"No, Mi Señor. Sólo hago lo que considero mejor para los dos, para Sango y para mí…"

-"Yo sólo te lo diré una vez. No encontrarás otra igual a ella. No hay más Tajiyas, es la última de su clan, su corazón es fuerte y noble. Su esencia es pura, leal. Tú eres un alma vieja, monje, demasiado atormentado para mi gusto, pero ella te ama, eso sí lo puedo decir. Pierdes tiempo precioso, junto a ella por tu necedad. Si realmente algo sucediera y ustedes estuviesen juntos, los recuerdos serían el motor que te ayudaría a vivir, la tranquilidad de haber disfrutado plenamente el mucho o poco tiempo que hayan tenido, el hecho de saber que no has desperdiciado un segundo a su lado…Pero si algo sucediera y están como ahora, separados, no te quedarían más que los lamentos por no haber aprovechado el tiempo juntos y haberte guardado tus sentimientos, que a la larga te consumirán como un gusano de adentro hacia afuera"

Miroku tragó saliva, Su alfa estaba en lo cierto, pero qué difícil era quitarse el miedo a perderla, ya fuera por causa de Náraku o sus vasallos, o por el agujero negro, vivir sin Sango para él era impensable, una paradoja irrisoria, sin ella, pero saberla con vida, lejos de él y no muerta por su culpa o cercanía…Tal vez cruzarla en el camino alguna vez…

Eso fue lo que le dijo a Sesshomaru

-"Eso es ridículo, si no la masa lo entiendo, pero no es así. Cruzarla por allí? Te das cuenta de la estupidez del ser humano? Me decepcionas monje, te creí más inteligente…"

-"Yo…"

-"Cada vez que la cruces y ella se vaya sola o con otra pareja, será como perderla una y otra y otra vez. No lo comprendes?"

-"N-no había pensado en ello…"

-"Cada caricia, o beso a cargo de otro macho, ningen o youkai, será una daga que se te clave en el alma."

-"Youkai? Dijo Youkai? Pero ella es una exterminadora"

-"Es manada de un Inu Daiyoukai, y protectora de Occidente, valiente, bella, poderosa y muy fuerte, sus cachorros serían muy poderosos, una hembra muy deseable para los youkai, en busca de pareja"

La sangre de Miroku comenzaba a hervir, Sesshomaru sentía disturbios en su reiki, sus palabras estaban surtiendo el efecto deseado, sin más cerró la cajuela y comenzó su camino para acomodarse en el asiento delantero del acompañante, Miroku se sentó atrás al lado de Kagome, ella servía de separación entre los enamorados conflictuados.

Percibiendo el ambiente pesado, ella se acercó hacia su madre y Sesshomaru, colocando su barbilla sobre sus manos entrelazadas a modo de apoyo. Su rostro quedaba justo en medio de ellos, dejando a los de atrás un poco más cerca.

Kagome tenía las piernas separadas, y la panza acomodada entre ellas. Pero a pesar de sus esfuerzos, los amigovios de atrás continuaban mirando cada hacia afuera de su ventana. Suspirando Kagome susurró a Su madre y a su pareja casi inaudiblemente

-"Esto va a ser más difícil de lo que parece"

-"Hn."

-"Mmmm."

*******************************************Fin del flash back***************************************************

Tirando el control remoto sobre el sofá, Miroku tomó un abrigo de lana y la manta con la que estaba tapado y salió en busca de Sango.

Desde la casa veía la pequeña figura acurrucada en el primer escalón del santuario

-"Si continúas aquí, vas a enfermarte, Sango"

-"Mmmm."

-"Toma te traje un abrigo y una manta"

-"Gracias"

Colocándose el abrigo se volvió a acurrucar y continuó mirando las diminutas luces de los edificios de la ciudad

-"Es imponente, verdad?"

-"…."

-"Pensar que cuando regresemos veremos el lugar completamente vacío, sólo campo y arrozales, caminos de tierra y animales de corral…"

-"Entraré en unos momentos Miroku, puedes irte."

-"Vine a por ti, mi hermo…"

-"Ya basta, monje. Ya he tenido suficiente de tus mentiras e inseguridades, tú no me amas, no soy lo que deseas, mejor vete."

-"Eso no es verd…"

-"En el Sengoku como lo llama Kagome a nuestro tiempo, tienes suficientes mujeres para mantenerte ocupado por el resto de tu vida…Yo buscaré mi destino en Occidente, entrenaré para ser miembro del ejército del Oeste, pediré ser la guardia personal de Kagome y la familia real, así jamás estaré sola"

El tirón que sintió el monje en el corazón fue terriblemente doloroso. Ella lo había despedido sin más ni más. Sesshomaru tenía razón, la estaba perdiendo, y se arrepentía de ser un idiota, pero no encontraba las palabras para llegar a ella, y ella tampoco se lo permitía.

-"Sango, yo te juro que…"

-"Houshi Sama, ya vete de una vez, no me hieras más"

Miroku la observó por unos instantes, ella mantenía una mirada helada, similar a la del Señor del Oeste, su rostro asemejaba una máscara, una máscara de porcelana, que era inexpresiva, sólo dolor se adivinaba en el vidrio del color de sus ojos opacos.

Ella estaba viva, a su lado, segura, sin peligro de nada por el momento, pero sentía como si estuviera de duelo, despidiendo los restos de su amor, destrozado y pisoteado. El culpable: Él, el monje Miroku…Idiota, mil veces idiota.

Se repetía en la cabeza, una y otra vez. Y ahora qué iba a hacer? Podría recuperarla? Apartando la mirada de ella, se sentó a su lado y los cubrió a ambos con la manta

-"Necesito quedarme a tu lado Sango, si me lo permites…"

Ella lo miró y volvió apoyar su barbilla sobre las rodillas y clavar la vista en la ciudad una vez más.

En la habitación de Kagome, la pareja del Oeste descansaba de sus actividades sexuales previas, el cachorro pedía youki cada vez más y Kagome, sentía el ardor en sus entrañas, sólo una buena sesión de cama con su pareja lograba calmar su ansiedad.

Su gran tamaño y embarazo adelantado, le restringían bastante los movimientos. Su hambre de youki no ayudaba a mantenerla tranquila, si bien para Sesshomaru darles youki a su cachorro y a su Pareja, era la parte más esperada del día, era consciente de las limitaciones de su hembra esperando.

El plan de utilizar chocolate para su encuentro sexual, había sido en virtud de jugar con Kagome, disfrutarla, y darle placer sin que por ello tuviera que hacer ningún esfuerzo, Sesshomaru había planeado darle a Kagome youki, más youki, mucho youki, toda la noche, pero su traviesa Miko, había pensado en hacer lo mismo con él.

Pesada y todo como estaba, ella se las había arreglado para volverlo loco con una sesión de sexo chocolatoso increíble. Aún se le erizaba la piel, recordando los eventos de hace unos minutos.

Ahora Kagome dormía plácidamente, su cachorro…Colocando su mano sobre el vientre sintió su aura tranquila y calmada, también dormía. Abrazando a su mujer con más fuerza, solo pensaba en que debería dejarlos en este tiempo y enfrentar sólo a Náraku, pero era muy consciente de que si lo hiciera, Kagome no lo perdonaría jamás.

Y él no estaba dispuesto a ser un estúpido, como estaba siendo el monje pervertido. No se arriesgaría a perder el amor y la confianza de su hembra.

Shimaru le había conminado a dejarla atrás para protegerla, pero a él no le importaba, no la dejaría, prefería encadenar a su bestia, pero tener a Kagome junto a él todo el tiempo que pudiera.

Acurrucada en su pecho, ella suspiró y sonrió dormida. Sesshomaru le besó la frente y acomodó sus cabellos detrás de la oreja. Acomodándose a sí mismo junto a ella se fue quedando dormido.

Afuera, la tensión era muy pesada, ninguno de los dos hacía ningún movimiento. El monje pensaba en las palabras de Sesshomaru y sin querer imaginaba a Sango emparejada a un hombre que no era él, tocándola, quitándole la ropa…

"No"

Rechinaba los dientes

"Ningún hombre la tocará…"

(Ella es una hembra muy deseable para los youkai, en busca de pareja…) Retumbaban las palabras del Daiyoukai una vez más

"Nadie va a tocarla…Solo yo…Yo seré quien le enseñe a ser mujer...YO!"

Ahora también apretaba los puños, estaba perdiendo los estribos. Poniéndose de pie, Miroku le pidió a Sango que lo acompañe, ella lo miró sorprendida y cuando intentó ignorarlo, él la levantó de los hombros.

-"Onegaishimasu, Sango… Acompáñame al Goshinboku"

Ella estaba furiosa hasta que escuchó la palabra Goshinboku, ella amaba el árbol sagrado, siempre que Kagome le hablaba de él, deseaba ver cuánto había crecido quinientos años en el futuro. Ahora estaba allí, lo veía todos los días, decidió que verlo una vez más hoy, no le haría daño. Pero, que el monje no la arrastre. Con un tirón, se soltó del agarre de Miroku

-"Está bien"

Una vez allí, Miroku la miró, se acercó y le tomó las manos

-"No tengo palabras para pedirte perdón…mi amor."

Sango se estremeció ante las palabras tiernas de Miroku

-"Mi miedo a perderte me hizo pensar, que alejándome de ti, no sufriría tanto si algo nos sucediera…Ya sabes, no podría vivir sin ti"

Ella comenzaba a ponerse nerviosa, buscaba soltarse de las manos del monje, pero no luchaba con fuerzas suficientes para liberarse, no deseaba liberarse. Miroku apretó sus manos con fuerza, no la dejaría escapar esta vez.

-"Deseo casarme contigo, emparejarme también, pasaré por todas las ceremonias que existen con tal de que seas mía, y que todo el mundo lo vea…Sé mía, Sango, de nadie más…Yo te prometo que nunca más te haré sufrir, yo te amo tanto que me aterroriza este amor, pero no deseo otra manera de vivir, que contigo aferrándonos uno al otro para enfrentar cualquier desafío por peligroso que sea. Yo te amo, Sango tajiya…Sé mi esposa...no puedo vivir sin ti"