NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

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CAPITULO 77

La cara de Sango no tenía comparación. En realidad no sabía si estaba soñando o el frío de la noche le había afectado el juicio.

-"Miroku?"

-"Sí, lo sé. Perdóname…Mi actitud seguramente…Te cueste creerme"

-"Sí."

-"¿Qué sientes tú por mí, Sango?"

Ella no lo miraba, mantenía su rostro mirando el piso

-"Yo…No lo sé. Simplemente ya no lo sé"

-"No! No me digas eso, Sango por favor!"

Miroku la traía hacia su pecho y la abrazaba

-"Sango…No me rechaces, por favor"

-"Tú me rechazaste primero, no me quitabas las manos de encima, pero de pronto, ya ni siquiera me mirabas"

-"Cada vez que te tocaba me respondías con una bofetada, ¿Qué se supone que debía hacer? Sesshomaru Sama, es un macho de honor y me demostró que debo tenerle más respeto a la que deseo como mi esposa que a cualquier otra dama es eso tan malo?"

-"Qué? Acaso te alejaste de mi por respeto?"

-"Oh Kami, esto sí que es mi culpa…Una vez más, perdóname"

De rodillas Miroku le besaba las manos, sus ojos estaba brillosos llenos de lágrimas que se negaban a caer

-"Si aún queda un poco de amor en tu corazón para mí, Sango, dámelo, por favor…Yo prometo que viviré para demostrarte cuanto te amo, todos los días, a cada minuto, toda la vida"

Sango lloraba en silencio, solo contemplaba al hombre que amaba arrodillado en el piso suplicándole que lo ame…Sentía una combinación terrible de alivio, felicidad y una pena demasiado profunda.

-"Está bien, Miroku. Yo aún te quiero, pero te advierto que no voy a sufrir y esperar a que te decidas a amarme como lo hizo Kagome con Inuyasha, yo no te esperaré. No estoy hecha de lo mismo, no podría soportar tanto dolor"

-"No tendrás que hacerlo, si me aceptas…Pienso pedirle al abuelo de Kagome que nos case mañana mismo"

-"Mañana?"

-"Sí, no quiero esperar más. Quiero demostrarte que mi amor por ti es verdadero y que deseo pasar toda mi vida a tu lado, mi amor"

El monje se puso de pie y acercó sus labios a los de Sango, ella se quedó quieta disfrutando de su suavidad. Miroku lamió los labios y Sango inspiró abriendo la boca levemente, lo suficiente para que el experimentado hombre aprovechara para profundizar el beso y jugar con su lengua haciendo que la dulce exterminadora trastabillara y sus rodillas la abandonaran.

Retirándose lentamente, Miroku esperó su respuesta viéndola fijamente a los ojos, con mucha ternura. Los minutos parecieron horas, la mujer solo lo observaba. Sus corazones palpitaban muy audiblemente. El sudor corría por la espalda del monje, el nerviosismo, el temor al rechazo, la incertidumbre…

Las respiraciones acompasadas, el frío de la noche, el vapor que salía de sus bocas

-"Acepto, me casaré contigo Houshi Sama"

El monje la alzó en brazos y giraba y giraba bajo las ramas del árbol ancestral. Él besaba la cabeza, la frente las mejillas de Sango y la acunaba con ternura interminable.

-"Te amo, tanto Sango…Tanto"

Poniendo la mujer en el suelo, la atrajo hacia él y comenzó a besarla una vez más, ella correspondió lentamente, el monje con su pericia hizo las delicias de la tajiya que se derretía en sus brazos. Las manos del sacerdote bajaron por los costados de la cadera y los muslos de ella sin tocar nada demasiado íntimo. Había encontrado que el honor y el respeto que demostraba Sesshomaru en cada cosa que hacía era bastante contagioso y para bien.

-"Mañana serás mía. Completamente mía"

Corría los labios por el cuello de la mujer haciendo que ella jadeara exponiéndolo aún más. La cercanía de Miroku, permitió que su firme erección fuera evidente contra la carne de Sango, que gimió en su oído, volviéndolo más duro aún.

-"Si tuviese colmillos…Sango"

-"Mmmm. Yo tengo"

Ella sonrió y mostró sus perlados dientes redondeados y dos colmillos terminados en punta. Se veía muy sexy a los ojos del monje que estaba visiblemente excitado.

-"Acaso intentarás marcarme?"

-"No."

El sacerdote muy divertido le preguntaba y la muy pícara sonreía

-"No lo intentaré, lo haré, te marcaré. Yo seré tuya como tú serás mío, Miroku."

Llevaban casi nueve meses conformando la manada de Sesshomaru, y residiendo en el palacio de la luna, conviviendo entre youkai casi el ciento por ciento de su vida. Sus instintos primarios habían comenzado a florecer. Se sentían maravillosamente libres y plenos. A partir de ese beso y ese momento, también felices. Caminaban entre besos hacia el tronco del Goshinboku. Sango con su espalda apoyada y Las manos de su macho deambulando por todo su cuerpo. En un momento, Miroku se apartó de ella jadeando pesadamente.

-"Deseo tenerte bajo mi cuerpo y abrazarte con mi pasión, tanto."

Apoyaba su frente en la de ella

-"Pero deseo hacer de ese momento, uno muy especial. Nada tomado a la ligera o de prisa…Yo voy a amarte como yo sé y quiero que me ames como tú sepas. Pero como marido y mujer…Como pareja, para siempre"

Apartándose con dificultad ambos decidieron guardar la pasión para mañana. Mucho había sucedido esta noche, esperaban que mucho más pudiera suceder, había que prepararse y mucho que hacer y pensar. De la mano hacia la casa, la nueva pareja, caminaba lentamente apoyados uno en el otro, soñando despiertos, a partir de esa noche estarían siempre juntos, ésta noche la pasarían en el sofá del living de la casa de Kagome, con ropas, sólo dormirían, las demás donde la noche los sorprenda, pero eso sí, juntos siempre juntos.

En la cocina se encontraba Noriko, buscando su vaso de agua de la noche, apoyada en la mesada de la cocina, recordaba a la dulce youkai vaca que le daba té con galletas a ella y a Danaka, su rutina de todas las noches. Danaka la acompañaba a la cocina para que no se perdiera, al principio, pero luego la acompañaba por puro placer. Bebían té de jazmines y comían dulces y masas, los tres con Danaka y la Ushi youkai. Ella bebía su agua mirando en la explanada como la brisa mecía las ramas del Goshinboku. Un sonido detrás de ella la sacó de su ensueño, girando rápidamente se encontró cara a cara con su amor, el General tora la observaba apoyado en el marco de la puerta de la cocina.

-"Sabía que te encontraría aquí"

-"Akira Sama…Desea una taza de té de jazmines?"

Ambos sonreían recordando

-"Sólo si usted me acompaña Noriko Sama"

-"Tal vez masas o galletas de miel?"

-"Me agradaría mucho"

-"Siéntese por favor"

En silencio el tigre se sentó y observó cómo su prometida preparaba todo para él, se sentía pleno, orgulloso, tenía la mejor hembra y la más dulce de todas, era un macho afortunado.

-"No es necesario su trato tan formal, Noriko Sama, eventualmente seremos pareja"

Muy sonrojada, la madre de Kagome, le recordó que ella simplemente ignora muchas de las costumbres youkai, y temía ofenderlo o cometer un error al tratarlo con demasiada confianza. El Tora sintió y le dijo que la comprendía pero que las parejas se vuelven un solo ser, saben todo uno del otro, sienten de la misma manera, son la misma cosa, no es necesario ser formal con uno mismo. Ella se maravillaba de que una unión tan perfecta pudiera ser real.

-"Tomas azúcar o miel en tu té Akira San?"

-"Miel, gracias, Noriko…San"

Naturalmente, esa era la manera de suceder de las cosas. Fluyendo como el agua de los ríos, horas dulces transcurrían entre anécdotas familiares, un álbum de fotos, lágrimas de emoción, y sucedió como lo demás, un beso…Naturalmente.

Danaka secó con sus pulgares las lágrimas de Noriko, que ella decía eran de felicidad, él no pudo resistir y llevó una a su boca. Deseaba conocer el sabor de su mujer amada…Sal y el aroma del té de jazmín, sus ojos, tan hermosos. El general levantó la barbilla de Noriko y se acercó a sus labios, él había visto innumerables veces los besos de los humanos, Kagome besando a su Señor, Inuyasha con Kikyo, Sango….

Al final Sesshomaru parecía disfrutarlos demasiado. Podía algo tan simple como los besos ser deliciosos o adictivos? Tenía que averiguar y quería hacerlo con ella. Continuó su camino hasta su boca, rosa…carnosa…Apoyó sus labios sobre los de ella.

Estremecido de pies a cabeza, le temblaban las manos, ella abrió un poco la boca, el solo respondió por instinto, deslizó su lengua dentro de la boca de Noriko, saboreándola, con vehemencia, suavemente. Ella lentamente rodeaba al tigre con sus brazos. Él se enderezaba y profundizaba en la dulce cavidad, tan cálida, disfrutaba de sus caricias y de la manera de Noriko de atraerlo hacia su boca.

Separándose apenas para respirar, el General youkai, sentía sus piernas flojas, y su corazón desbocado. Sí, definitivamente los besos eran todo eso, deliciosos, adictivos… y mucho más.