NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
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CAPITULO 78
Separándose lentamente, el general y la mujer, respiraban bastante alterados. Para él era la primera vez que besaba una mujer, para ella su primer youkai, Danaka hacía más de quinientos años que no tenía contacto demasiado íntimo con alguna hembra, Noriko sólo supo de un hombre, el padre de Kagome y Souta y después de él, nadie más. Ambos, estaban realmente preocupados por los acontecimientos a futuro. Pero los besos, valían todo su esfuerzo.
-"Deseo que regreses conmigo, Noriko Sama…"
-"Pero dejar solo a mi padre…no podría…Y Souta, él aún necesita de mi, Akira Sama"
El tigre asentía en comprensión de los dichos de Noriko y le tomaba las manos. En ese instante Danaka se puso de pie mirando hacia la puerta de la cocina, él no dijo nada, sólo miraba
-"Akira Sama?"
-"Danaka tiene razón mamá, deberías regresar con él"
Souta caminó dentro de la cocina, había olvidado su teléfono celular junto al televisor, y cuando bajó escuchó voces en la cocina, sin intención de espiar se fue acercando y al escuchar la conversación de su madre y el general, no quiso interrumpir y se quedó sentado en la escalera, pensando en irse, hasta que escuchó las razones que tenía su madre para no ir con el youkai de regreso al palacio de la Luna. Tonterías es lo único que se le ocurrió, que podía ser lo que su madre le dijo a su prometido, él ya era mayor y podía hacerse cargo sólo y tranquilamente del santuario y de su vida personal, a sus años ya debía comenzar a vivir como un hombre.
-"El abuelo puede quedarse conmigo si lo desea, o ir contigo, yo se que será feliz donde decida vivir, pero tú mamá has estado demasiado tiempo sola, y eres una mujer muy bella y joven tienes derecho a recuperar la felicidad completa junto a un homb…Macho en este caso que sea fuerte, honorable, protector y te ame tanto como Danaka Sama."
-"Souta yo…"
-"Kagome estará contigo, yo siempre puedo visitarlos y ustedes a mí"
Noriko estaba muy emocionada, su hijo ya no era un niño, era un gran hombre.
-"Está bien, Souta. Yo…Iré"
Danaka tenía un brillo especial en os ojos, si bien sonreía bastante menos que Sesshomaru esta vez esbozaba una pequeña y casi imperceptible sonrisa.
-"Danaka Sama"
-"Souta Kun"
-"Ella es mi más grande tesoro, le debo mi vida entera"
-"Ella es la mitad que me faltó durante toda mi vida, ya sabe, la protegeré, la cuidaré, haré todo por ella y por Mi Lady y usted"
-"General?"
-"Una vez unidos, ustedes serán mis hijos, mi manada para proteger, una manada dentro de otra, así funciona el mundo youkai. Así se fortalecen las familias, familias dentro de familias y a su lado fortaleciéndose mutuamente"
Souta estaba muy consternado por las palabras del youkai, él los aceptaría como sus hijos propios? Cuánto hacía que no tenía padre? Se sentía demasiado abrumado, No supo qué responder.
-"Desearía que regresemos emparejados ya. Yo no quiero que los cachorros se preocupen por ti Noriko Sama"
Roja, toda roja Noriko no encontraba el oxígeno para respirar
-"E-eso sería conveniente, si Souta está de acuerdo"
-"Sería tranquilizador para mí, Madre."
-"Souta, no soy una niña, hijo…"
Souta se reía
-"Pero aún eres joven, en un mes cumplirás treinta y siete años, puedes ser madre otra vez y deseo para mi hermanito una madre casada y un padre presente"
Noriko sintió su corazón resquebrajarse. Era verdad, sus hijos habían crecido sin su padre. Ella solo miraba a Souta sin poder decir una sola cosa para cambiar su dolor.
-"Así es que, se van casados o nada"
Souta reía y se iba a su habitación, enseguida se asomó de nuevo
-"Mañana le diré Sesshomaru y al abuelo que los casen o unan o lo que sea"
Y sin más corrió por las escaleras y un leve portazo se escuchó, los novios se quedaron mirándose en la cocina sin decir palabra
-"Más té?"
-"Hai, gracias Noriko Sam…San"
Bebían té en silencio y muy sonrojados, Danaka solo tenía una cosa en mente ¿acaso Souta dijo hermanito? Por Kami, recordaba a su Señor y al Señor del Norte con una resaca monstruosa y haber escuchado algunos comentarios estando de guardia junto a la puerta del despacho del Daiyoukai
******************************flash back*************************************
-"Por qué tienen solo dos tetas?"
-"Las humanas son bastante diferentes a las hembras youkai"
-"Sé, mmmmm. Mira esa parte se ve redondeada y deliciosa ¿Qué es Miroku?"
Pasaba la mano por su rostro intentando no oír más, un sonido de pasos lo sacó de su distracción, Sesshomaru salía de la habitación fregándose la frente. Ambos cruzaron las miradas y sin más se retiró a su dormitorio. El cambio de guardia había sido una bendición, los datos acerca de la anatomía humana eran pocos pero los suficientes para hacerlo mirar a las humanas con otros ojos, si antes no le llamaban la atención demasiado, ahora no podría evitar preguntarse cosas. É l era un macho honorable, y muy respetuoso, pero era muy poderoso y muy masculino también.
"Maldición, ese monje pervertido"
Entregándole la guardia al youkai Kuma, Danaka se dirigió directamente a la sala de armas a entrenar. Tenía que aclarar sus ideas o no podría dormir por una semana en su mente una idea rondando
Noriko Sama…
Tomando un par de nunchakus se paró en medio de la arena y el soldado más hábil frente a él
-"Adelante Saru, estoy listo"
**********************************fin del flashback*************************
La mirada fija en la taza, Noriko le tomó la mano. Él la miró.
-"En qué piensas Akira San?"
-"Demasiadas cosas, Noriko, demasiadas cosas"
-"Ven te acompañaré a tu habitación, mañana hablaremos con más calma"
Él asintió, y caminó con ella, hacia el dormitorio de Souta. La besó dulcemente en los labios, esperó a que ella llegue a su dormitorio y ambos cerraron las puertas.
Souta dormía, o eso hacía ver, él se acercó y lo observó un poco se veía tan parecido a Kagome y a su madre, se habían criado solos, habrían pasado frío? Hambre? Miedos? Tomó la manta y la arrastró hacia arriba cubriéndolo, la noche estaba fría. Ante el suspiro de Souta, Danaka sonrió. Esos jovencitos se colaban en su solitario corazón. Observaba la cama, los muebles, el baño, Tan extraño. Por un momento prendía y apagaba las luces del velador de la mesa de luz.
Se paraba junto a la ventana, la vista era increíble, las luces de la ciudad y una enrome serpiente iluminada que le habían dicho se llamaba carretera. Era muy bello y extraño este tiempo, y se preguntaba dónde estaría su otro yo, tendrá cachorros? Cómo será su vida? Por qué no se contacta a sí mismo para hablar? Qué sabe el otro que él ignora? Qué sucedió con Náraku?
-"Te puedo asegurar que mis oídos escuchan a tu mente pensar"
-"Oh, Lo lamento Souta Kun, es sólo que…"
-"Lo sé, pero todo se ve mejor de día"
Con solo eso Souta se dio la vuelta suspiró y se volvió a dormir. Danaka se quitó la ropa, tan extraña, sus botas y se recostó sobre la cama. Era muy cómoda, pero olía levemente a… Inuyasha?
Sentado de repente, Souta lo miró asustado
-"Qué?"
-"Inuyasha, huele a Inuyasha Sama"
-"Ah, sí, pues él solía dormir aquí, antes de volverse un estúpido y lastimar a mi hermana"
-"Mmmm."
Se recostaba de nuevo, el aroma era muy leve, pero él era un tigre y su olfato era muy desarrollado. Hacía mucho que no tocaba esa cama pero su olor aunque leve persistía en la almohada, la quitó y la arrojó sobre una silla
-"Él ha cambiado mucho, él es ahora todo un Señor del Oeste"
-"Enhorabuena, por él"
Se notaba que Souta estaba enojado con el hanyou, él no lo presionaría para reconsiderar su actitud, después de todo, él no ha estado aquí cuando todo aquello sucedió. Aunque recuerda la mirada triste de La Dama del Oeste, cuando recién llegó al palacio. Suspirando y girando la cara hacia la ventana, luego de no sabía cuántos años, Danaka descansó.
El día ha llegado, los machos se han levantado para encontrar el desayuno en la mesa y el abuelo sentado tomando el suyo.
Sesshomaru levanto una ceja y le preguntó al sacerdote anciano
-"Hiten Sama, y las damas de la manada?"
-"De compras"
-"Compras?"
Sentados en sus lugares, cada uno se servía su desayuno.
-"Sí, al parecer hoy será un gran día"
Sesshomaru asintió en reconocimiento de lo que habían escuchado con Kagome, la noche anterior cuando Sango y Miroku se abrazaban bajo el árbol sagrado. La ventana de su cuarto estaba abierta y no pudo evitar escuchar y Kagome le mordisqueaba la oreja para que él le dijera lo que oía. El monje y la tajiya se unirían hoy, pero tenía que parecer que él ignoraba sus razones, el Señor del Oeste no era un fisgón o un espía, lo suyo había sido meramente una casualidad.
-"Parece que si"
El tora estaba cabizbajo, y sentía su corazón que iba a estallar
-"Sesshomaru Sama, desearía emparejarme antes de regresar, me haría los honores…"
Sesshomaru sonrió levemente, su mirada fija en su padre del corazón
-"Nada me daría más satisfacción Akira Sama"
Poniéndose de pie, se tomaron de los antebrazos y se estrecharon con fuerza
-"Felicitaciones, amigo"
-"Gracias, Sesshomaru Kun"
Ambos sonreían, los sentimientos eran empujados hacia adentro, los machos no son expresivos, o casi.
El abuelo sorbía su té esperando, casi deseando que para él también hubiese un pedido, deseaba unir a su nuera, su hija amada a un buen hombre y que recupere la felicidad, pero estaban Miroku y también Souta, en una familia de sacerdotes y Mikos, era de esperarse, tener para elegir.
El sudor en las manos del tora, el aroma a incomodidad en el aire, Sesshomaru miraba a Danaka, y pensaba que nunca había sabido de nerviosismo en su general, siempre frío, siempre en control, y recordó cuando él se enfrentó Noriko con su solicitud de la mano de Kagome, oh, sí… comprendía al tigre más de lo que nadie pudiera imaginar. Seguramente haría la pregunta…
-"Hiten Sama…"
Y allí va
El anciano levantó la vista hacia él
-"Desearía pedirle que nos empareje a Noriko y a mí, con el ritual humano"
-"Que los una en matrimonio?"
Danaka asintió
-"Será un honor… General Danaka"
-"Akira, está bien"
-"Muy bien Akira San, entonces estoy muy atrasado con los preparativos"
Enjuagando su taza se fue alejando hacia el cobertizo en busca de algunos elementes necesarios para la ceremonia.
-"Entonces yo te ayudaré con la ropa"
-"Usaré mi uniforme"
-"Como desees, ya debo irme"
Souta corrió, perdería el tren a la facultad. Sesshomaru, Miroku y Danaka terminaban sus alimentos. Sesshomaru sonrió para sus adentros.
-"Miroku"
Oh Kami, cuando Sesshomaru no utiliza los nobiliarios algo trama
-"Sesshomaru?"
Danaka casi cayó de su silla ante la falta de respeto del monje, pero tampoco comprendía a su Señor, que no se lo remarcaba.
-"Creo que es hora de una charla de sake con el General "
-"Oh, ya veo…Es cierto, luego de esta noche, amigo tigre usted será un hombre, más bien un macho emparejado a una mujer"
La sola idea de la palabra le hizo descubrir a qué tipo de charla se referían los machos, que hundían sus narices en sus tazas escondiendo una malvada expresión.
-"No creo que eso será necesario Sesshomaru Sama"
-"Sesshomaru, estará bien, para este tiempo"
Oh no. Era inminente. No podría escapar de esto. Exhalando aire por la nariz resignado, Sólo se limitó a asentir y terminar el té.
El monje no sonreía demasiado, eso llamó la atención de los machos que olfateaban la ansiedad de Miroku.
-"Sango y yo, nos uniremos esta noche también, en la ceremonia humana, no entiendo de la ceremonia youkai"
-"Si lo deseas, yo puedo emparejarlos, soy después de todo el youkai más poderoso"
-"Oh! Muchas gracias Mi Lord"
-"Danaka…Akira"
El tigre lo miró confundido
-"Sesshomaru…Sam… Sesshomaru?"
El Inu sonrió de manera espeluznante, erizando la piel del tigre, el monje ya no tenía fuerzas ni para respirar, ya sabía que había una cucharada amarga para él también
-"El monje puede necesitar algún consejo de nuestra parte, no te parece?"
Muy divertido, el tigre adoraba el cambio en su señor, sus demostraciones lúdicas le hacían recordar las pocas veces que lo había visto divertirse cuando era un cachorro.
-"Por supuesto Mi lord, entre tú y yo hacemos, unos mil setecientos años de experiencia…"
No con humanas, pero valía la pena ver el rostro de pánico de Miroku. Una vez enjuagados los platos y tazas, se encaminaron hacia la habitación de Kagome a encender el ordenador, estudiarían anatomía on line. Sesshomaru no podía esperar a ver la expresión del tigre ante semejante situación, en dos pasos llagaron al cuarto
-"Adelante, pónganse cómodos…Esto puede durar unas horas…"
Con la sonrisa macabra en el rostro Sesshomaru cerró la puerta y se sentó frente al teclado.
-"Anatomía femenina… "
Intro, y la pantalla se llenó de imágenes… Los machos a su lado tragaron saliva.
-"Monje…Tu turno, habla"
Las hembras paseaban por el centro de la ciudad, en busca de sus trajes para la noche, visitaron varias tiendas hasta que encontraron lo que buscaban, ahora debían concentrarse en la cena, o eso pensaban. Kagome las arrastró hacia una tienda de ropa interior de marca internacional, sedas, rasos, encaje y puntillas por doquier. Las mujeres sonrojadas a más no poder
-"Yo de aquí, me voy"
-"Sango, ven aquí!. Acaso no deseas atraer a Miroku? Es tu noche especial y debes ser la más bella, sexy y atractiva mujer que jamás haya visto"
-"Sí claro, pero esto es vergonzoso…"
-"Mamá, tú también deberás elegir algo Mmmm.…especial, Danaka Sama es muy, muy antiguo y ha visto numerosas cosas en su laaarga vida"
-"Está bien, pero…estoy de acuerdo con Sango, esto es vergonzoso"
Las más bellas…Kagome estaba segura de que no habría otras como ellas. Se habían decidido por kimonos tradicionales. Verde y dorado para Noriko, azul cobalto, rojo y plata para Sango
Kagome usaría gris perla, amarillo y negro, la realeza en su justa medida. Las joyas eran hermosas, caireles, campanillas y colgantes diminutos, cristales y piedras, todo lujo y glamour.
La ropa interior…simplemente mágica.
Regresaban, todo estaba listo. Habían encargado un servicio de banquete a domicilio, pasteles tradicionales y decoraciones para toda la casa. Todo estaba listo. Sólo había que prepararse y esperar la hora del pico de la luna, eso sería cerca de la medianoche.
En el cuarto de kagome, Danaka iba por la cuarta copa de sake, su rostro muy colorado, sus respiraciones alteradas, ya habían pasado los pezones y ahora se dirigían a la "puerta a la gloria".
Se quería morir, el tigre estaba seguro de que jamás había sufrido una situación tan incómoda y vergonzosa como esta. Pero Noriko lo valía. A pesar de los comentarios escabrosos de Miroku, y las acotaciones de su Señor, agradecía su interés en ayudarlo con este ítem tan complicado.
-"Y una vez que estimulaste esta protuberancia correctamente, notarás un aumento en las secreciones de éste sector, y luego procedes como tú ya sabes y Mi lord Inu te explicó. Si bien ella ya tiene dos hijos, hace más de dieciséis años que no convive con un macho así es que deberás irte con mucha calma, Akira San"
-"Y el aroma a excitación se hará muy evidente"
-"Ah! Bueno, sí eso no sé, yo no tengo los sentidos tan desarrollados, pero Sesshomaru sí y además ya pasó por esto así es que, eso sería todo"
Danaka agradecía a los dioses, se acabó la humillante charla, educativa. Si bien guardó cada palabra en su mente, no iba a demostrar interés en temas íntimos frente a nadie.
Lo peor había sido la cara de placer de Sesshomaru al advertir el sufrimiento del general ante sus comentarios y las explicaciones del monje. Cuatro copas de sake más para el pobre tora avergonzado. Pero en ese momento Sesshomaru giró su rostro hacia el susodicho monje y le increpó
-"Tú también Miroku, esta será la noche especial de la tajiya, estás preparado para ello?"
-"Sí, yo…Creería que sí, pero, yo ignoro la manera en que debo proceder, mis sentidos no me serán de mucha utilidad…"
Otro que deseaba que la tierra se abriera y lo trague de cuerpo entero. El Lord no podía esconder su risa ante los machos atribulados, servía sake y más sake.
-"Pues si mis sentidos no me fallan…La exterminadora es pura, sin mancha como lo era la Señora de Occidente"
Danaka se vengaba del monje que ahora sudaba como un condenado
-"Ah sí? Bueno…Tendré que irme con cuidado entonces, ya que no tengo mucha experiencia con mujeres vírgenes, me… me…"
-"Te?"
-"Me aterroriza lastimarla o hacer algo indebido. Sango es especial para mí, y no me siento seguro cerca de ella, siempre temo no ser suficientemente digno o correcto..."
-"Pregúntame si lo deseas monje…Yo intentaré evacuar tus dudas al respecto…"
Una vez más Sesshomaru servía sake, la bestia, Shimaru, se revolcaba con la lengua afuera, divertida por las reacciones de los machos a su lado, eso les enseñaría a no burlarse de su Señor, sentado atento a los movimientos de Sesshomaru contemplaba los rostros de pánico de los hombres, la sensación de superioridad del Señor del Oeste y la sonrisa macabra que se instalaba en su rostro…
