NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

EL MUNDO GIRA Y GIRA...

GRACIAS POR LOS COMENTARIOS. ABRAZO.

(PODEMOS ESPIAR EN EL HOTEL O SIEMPRE PODEMOS REGRESAR A EDO...)

CAPITULO 80

Los tres machos en el despacho estaban pensando qué hacer con semejante problema, Kikyo estaba fuera de sus cabales, podría purificar a algún youkai que se le atraviese, y el palacio estaba lleno de invitados importantes de la Casa del Oeste y lo último que necesitaban eran problemas diplomáticos.

Si bien no era tan poderosa como Kagome, su temperamento la hacía bastante peligrosa. La presencia del sanador en su habitación había calmado las cosas por el momento.

Levantando su aura al mejor estilo Sesshomaru, Inuyasha convocó a un sirviente

-"Makiko, ve que sean humanos los sirvientes que atiendan a la Miko Kikyo. Igual con sus guardias. Y que permanezca en su recámara hasta nuevo aviso"

-"Hai, Mi Lord"

Reverenciando se retiró a gran velocidad. Enseguida se hizo de los humanos y se tomaron los recaudos

-"Arigato Inuyasha Sama, Lamento este percance tan molesto…"

-"Hn. Ni o mencione Lord Ryusenki, mientras podamos mantener a Kikyo bajo control, no habrá mayores inconvenientes"

Kouga sólo miraba, se apretaba el puente de la nariz, esa mujer era más que un dolor de cabeza. No veía las horas de que Sesshomaru regresara. Inuyasha era un gran Señor, pero la Miko no lo respetaba como debiera. Él se había percatado de eso. Por su parte Kikyo le tenía terror a Sesshomaru, si bien lo enfrentaba, sabía que al Daiyoukai no le temblaría la mano si tuviese que asesinarla, por lo que ella siempre terminaba cediendo y retirándose.

El riesgo era Ryusenki, Inuyasha podría perder los estribos y Kikyo presionarlo hasta que la mate sin reparos, él se hacía valer con la fuerza, estaba ganando su ligar en el Oeste, y si quería que lo respeten debía hacer que lo respeten. La muerte de Kikyo devengaría en guerra con el Sur y Náraku aprovecharía el momento para quebrar la fortaleza Occidental. Eso no debía suceder. Inuyasha había dicho la noche anterior que él no haría ningún movimiento hasta que Sesshomaru regresara, sabía que Náraku contaba con su volátil carácter para hacerlo trastabillar. Él, estaba más allá de su paciencia, pero debía resisitir un poco más. El Lobo, leal al Oeste, sería su apoyo incondicional.

-"Bueno, pero como ya llega Sesshomaru, enseguida se calmarán todos los ánimos."

El dragón tragó saliva, el InuDaiyoukai no dudaría un segundo en acabar con su pretendida. ¿Ya regresaba? Oh! Kami, oh Kami.

-"Sí, se calmarán jeje"

Los ojos erráticos, pensando mil cosas a la vez. Tendría que controlar a su prometida si no quería regresar al Sur, sin pareja, sin honor y humillado. Tragando el último sorbo de sake se disculpó y se retiró a los aposentos de su Miko. O arreglaba este problema o dejaría de llamarse Ryusenki.

*****************************Con Náraku*************************************

La asquerosa sensación de la debilidad que le causaba la cercanía de la luna nueva era desesperante. Su mente perdida entre Kikyo y Kanna? Por qué mierda Kanna? Ni squiera tenía un buen par de tetas, qué carajo estaba pensando después de todo.

Ah! Si, ahora recordaba el último sueño con ella. Repugnante. Esa era la palabra. El pequeño cuerpo desnudo entre sus tentáculos penetrando y lacerando toda la carne expuesta, su lengua corriendo por las heridas bebiendo la sangre tibia y espesa…De solo recordar, entre las piernas se forjaba una erección más que molesta y dolorosa.

"Mierda, maldita mocosa. Porque eso es, una MOCOSA DE MIERDAAA!"

Los gritos ahogados en el sótano, nadie podía oírlo, mejor así. Hundía sus pensamientos en Kikyo, ¿Cómo era Kikyo? Ah, Si, su cabello era negro y su piel blanca…Pero no tan blanca como la piel de Kanna…¿Dijo Kanna?

La ira lo corroía por dentro, se apretaba la entrepierna para provocarse dolor y que se bajara y lo dejara pensar en paz. Ridículo. Una vez que estaba erecto, su sangre youkai no se detendría. Afortunadamente la luna negra debilitaría su lado youkai en unas horas, sería un despojo humano. Por primera vez en años, Náraku le daba la bienvenida a los cambios de luna. Retrocediendo hacia un rincón, sus brazos tentaculares se iban acomodando para envolverlo en un sueño reparador. Esperaba no soñar, esperaba, restaurar su mente, esperaba despertar…

**********************************En el futuro**********************************

Souta les explicaba a los recién casados que tenía un regalo para ellos.

-"Yo no comprendo de regalos, pero el abuelo me contó algunas cosas, acerca de las tradiciones del matrimonio. Y bueno pues, mañana regresarán a su tiempo, y yo…Bueno aquí se estila tener un viaje de bodas, pero no hay tiempo, así que les contraté la noche de bodas en el hotel que está frente al mirador."

Se juntaba de hombros. No sabía si les iba a gustar su regalo o si lo iban a utilizar.

Claro que sí.

Kagome había felicitado a su hermano, por haber tenido en cuenta algo tan romántico y considerado para con sus amigos, ella le había ayudado empacando algunas cosas para las mujeres. Los hombres llevarían lo puesto.

-"Eres muy especial, Souta. Es un hermoso regalo, gracias hijo"

Noriko abrazaba a sus hijos, ellos partirían a su luna de miel en instantes. La vida les sonreía una vez más.

Los machos junto a Sesshomaru, habían bebido y comido festejando y bailado con sus esposas, ahora era tiempo de comenzar sus vidas de pareja. Todo estaba listo. Los corazones estaban latiendo a gran velocidad, la emoción en las venas… La incertidumbre también, y un poco de vergüenza. Las mejillas teñidas. Saludando a todos, las dos parejas comenzaron a bajar las escaleras. Los demás los saludaban desde la explanada. Souta los llevaría en el automóvil.

-"Felicidades, Y que pasen buenas noches!"

-"Nos vemos mañana!"

El Lord del Oeste se encontró sentado en una silla, con su pareja a su lado, el abuelo sentado al frente y Shippo comiendo pastel, Las linternas decorando, teñían la noche de un cálido color dorado.

Sus manos apoyadas sobre el vientre de su pareja, el cachorro se movía muy poco, estaría dormido tal vez.

Mañana regresarían a Edo antiguo. Estaba más que preocupado.

El abuelo lo observaba pensativo.

Su corazón se relajaba, Sesshomaru era un Gran youkai, un Daiyoukai, poderoso como no había otro.

Y era el esposo de su nieta, protegería a todos con su propia vida.

Sí, la vida sería dura, pero siempre estarían juntos para protegerse. Un trago más de sake, brindaría por el futuro, pero lo haría junto a su Nieto político y alfa, hoy se encargaría de pasarle la posta de su familia y este era el momento justo

-"Dime Youkai Sama, te sientes preparado para lo que se viene?"

Mientras Hiten servía sake para los dos

-"Estoy preparado."

Kagome le sonreía y tomaba su mano entrelazando los dedos sobre su barriga.

-"Entonces, eres el alfa de la manada eh?"

-"Hn."

-"Qué son Noriko y Souta para usted"

-"Manada, familia"

-"Ya veo… Al punto de…"

-"Defenderlos con mi vida, son mi manada, míos. Nadie toca la familia de éste Sesshomaru "

Bebían y se miraban fijamente.

-"Es bueno saberlo…"

Sesshomaru adivinando la intención del anciano

-"Usted también está dentro de mi manada, Higurashi Sama"

-"Ah, bueno eso…es algo de lo que no estaba enterado, pero ya que lo traes a colación, yo soy un hombre de cierta edad ahora…Y quisiera estar tranquilo con respecto a mi familia, ya sabes, he luchado junto a ellos y por ellos toda la vida. He atesorado cada instante de ello, pero ya soy mayor…y…"

-"Hiten Sama, qué me estás pidiendo"

El orgullo hinchándose en el pecho del Lord que estaba siendo aceptado y reconocido por el sacerdote de la familia Higurashi, y su líder, alfa durante tantos años. Le estaba cediendo el liderazgo de su familia y el propio.

-"En la sociedad youkai, cuando un alfa es derrotado por otro, éste último se convierte en el macho alfa de la manada…Yo lo sé, yo lo estudié cuando me hice sacerdote…"

-"No voy a desafiarte; Hiten Sama si eso es lo que pretendes"

-"No, no, yo no sería rival para usted, para ti, Sesshomaru…Sama. Sólo te estoy cediendo mi lugar de alfa de esta familia, para que los protejas siempre, más aún cuando ya no esté entre ustedes…"

El Lord se fue incorporando, sus ojos sangrando y su gruñido profundo, Kagome y Shippo estaban a cada lado del macho, que desplegaba su youki, rasguñando la piel de los sagrados Higurashi, pero sin herirlos, Shippo exhibía su cuello. Shimaru en control, la bestia amaba la sangre y especialmente la sangre de su hembra maravillosa, la sangre era la verdad entre los youkai. Lentamente Hiten se puso de pie, caminó hasta la bestia, Sesshomaru con los brazos cruzados observaba y esperaba desde su mente hasta que fuera el momento de unirse a Shimaru frente a Hiten.

-"Sométete, sacerdote…Yo soy tu alfa"

Kagome y Shippo respiraban agitados, el sacerdote miraba fijamente a los ojos al enorme youkai frente a él. Shimaru gruñía exigiendo su rendición.

Hiten, observando la actitud de Shippo simplemente expuso su cuello y la bestia acercó las fauces a su yugular, escuchaba la sangre fluyendo dentro del anciano, el sacerdote no olía a miedo, sus latidos eran firmes y contínuos, con una garra, marcó un rasguño en la palma de la mano de ambos machos, se estrecharon la mano, unas gotas de su sangre se mezclaron, la bestia las bebió. Resoplando luego de unos momentos se alejó de él.

-"Manada…Familia"

Y lentamente el dorado reapareció en los ojos del Inu, que se dio la media vuelta y se sentó junto a Kagome una vez más.

Hiten se sentó y sirvió más sake

-"Suficiente alcohol para tí Hiten Sama"

-"Hai, el último…Para festejar, ahora yo también tengo alguien que cuide de mí."

Los ojos llenos de lágrimas de Kagome, ella se levantó de su silla con dificultad, llegó hasta su abuelo y le acarició la cabeza dándole un beso en la frente.

-"Ahora puedes descansar y pensar en ti, abuelo"

Ya limpia la explanada, acomodaron todo entre los cuatro, Souta regresaba de llevar a los novios a su hotel. Se encontró con todo aseado y parte de su familia durmiendo menos Sesshomaru que esperaba por él sentado frente a Goshinboku

-"Mañana partiremos, estás en libertad de elegir si deseas quedarte o regresar a mi tiempo, Souta Kun"

Dicho esto el Lord se levantó y fue alejándose hacia la casa. Souta sonrió y lo siguió de cerca.

Sesshomaru se comportaba más como un padre que como un hermano mayor o cuñado.

Souta sabía que Sesshomaru prefería que fuese con ellos al pasado, pero él tenía una vida en este tiempo, tenía sus estudios, el santuario, su familia… hermosa familia a la que adoraba, solo que debía permitir que esta otra, se fuera de regreso. No sería él quien alterase la historia.

Ya en su dormitorio Sesshomaru observaba a Kagome dormir. Pensaba en los acontecimientos de la mañana, qué pudo haber sido aquello que lo doblegó hasta hacerlo arrodillarse en el piso. Jamás supo de un dolor tan terrible. La noche iba a ser larga, pensando en Rin, Inuyasha, el palacio, miraba el vientre de la sacerdotisa que adoraba. Se movía, y mucho. Su pequeño o pequeña estaba despierto, Kagome gemía molesta, no la dejaba dormir. Sesshomaru se recostó de lado junto a ella y le puso la mejilla en la barriga. Un golpe. Era de esperar que el pequeño vástago, le propinara un golpe a su padre. Sesshomaru rió, quizás demasiado fuerte, Kagome abrió los ojos

-"Lo siento saiai, no era mi intención despertarte"

-"El bebé? Te ríes por el bebé?"

-"Hn. Me dio un buen gancho a la mandíbula jaja"

Ella sonrió y acarició a su pareja dulcemente, su rostro era el de una mujer muy a término de su embarazo, sus labios estaban hinchados y sus piernas le dolían como los demonios. Pero ella no decía nada, no pensaba siquiera comentarle acerca de la puntada de la mañana. Nada opacaría estos minutos en su tiempo, que bien podrían ser los últimos minutos de paz.

-"Mañana…Verdad?"

-"Hn."

-"Abrázame"

Él se acercó más a ella y la rodeó con sus brazos. Besaba su cabeza y apartaba los cabellos de la frente, sentía su cansancio a través del vínculo. Pronto serían padres. La felicidad lo inundaba pero también lo aterrorizaba, Náraku no debía saber de su hijo. Nada ni nadie pondría sus garras en él o en su pareja. Sin darse cuenta, gruñía, Shimaru fijaba los ojos en su familia

"Mataré a ese maldito de Náraku"

"Guarda tus energías para cuando lleguemos"

"Ella está cansada, el cachorro drena su fuerza."

"Hn."

"Ahora duerme tú también, yo velaré por la manada"

Sin más Sesshomaru se entregó a descansar junto a su pareja, Shimaru, vigilaría esta noche.