NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

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CAPITULO 81

-"Quién sea váyase"

-"Ryusenki, ábreme Kikyo"

-"No. No deseo verte youkai"

Tomando el pomo de la puerta entró.

-"Mira, mujer, he hecho todo lo que has querido, he permitido que te tomes demasiadas atribuciones, todo con la esperanza de convertirte en mi pareja. Realmente piensas que yo voy a quemarte a propósito?"

-"No lo sé, tú dímelo"

-"Pues no! No lo hice adrede"

Ella lo miró, tenía la mirada franca, ella sabía que él no mentía. Pero a pesar de eso estaba humillada y deformada, para los ojos de los demás. Los señores del Oeste están al regresar, hasta que eso suceda Inuyasha es el nuevo Señor de Occidente, y ella ahora estaba desfigurada ¡Qué humillación! ¿Cómo podría alardear de su belleza ahora?

-"Sí claro, y ahora seguramente me dirás que soy hermosa no?"

-"Para mí, lo eres"

-"Eres un maldito mentiroso"

-"Sacerdotisa…"

-"No me hagas esa cara de te lo advierto, Ryusenki, por tu culpa me veo horrible!"

-"Pues el cabello ya crecerá, el problema de fondo es tu carácter. Lord Inuyasha no dudará en cerrarte la boca al primer desplante de tu parte."

-"Ese es otro maldito"

-"Contrólate o lo haré yo"

-"Ah sí? Y cómo se supone que lo harás? Si me tocas te purificaré"

El dragón le escupió veneno en el rostro, ella cayó de rodillas, si bien en grandes cantidades era mortal, en pequeñas dosis su efecto era narcótico. Ya sin voluntad, Kikyo lo miró con desprecio

-"Y cómo vas a callarme ahora eh? Maldito"

El dragón soltó el cinturón con espadas sobre la cama, desató su hakama, removió sus ropas interiores y tomando a la hembra de los escasos cabellos que le quedaban, metió su hombría en su boca y comenzó a obligarla a moverse.

-"Trata de hablar ahora Miko"

Al comienzo Kikyo no podía resistir las náuseas por la violenta intrusión del enorme miembro en su garganta, pero conforme pasaban los minutos, ella se fue relajando, hasta comenzar a moverse sola. En los últimos tiempos a medida que se volvían íntimos, iban descubriendo los gustos y excentricidades del otro basándose en la investigación de campo, el campo en este caso era sexo. Siempre después de este tipo de intercambios, se llegaba a un acuerdo.

Esta vez ella estaba siendo castigada, no recibiría su parte de placer. Una vez terminadas sus actividades, se pondrían al corriente con los demás en el salón de reuniones.

Mientras el sanador le había colocado unos ungüentos reparadores en el cuero cabelludo, ella se las arregló con la asistencia del youkai ardilla para preparar un hermoso tocado en la cabeza.

Se veía bastante bien. Ella tomó unos instantes en la comprobación del resultado y luego de unos momentos le indicó a su prometido que estaba lista.

Inuyasha se paseaba de un lado a otro del despacho, hoy se reencontraría con Kibò, estaba feliz, pero inquieto, Kikyo estaba en el palacio.

Esperanza no supo jamás de su rompimiento, a pesar de que Kouga pudo sugerirle algo, él deseaba encontrarla y hablar antes de que se topara con la sacerdotisa ordinaria por algún rincón del palacio.

Sabía de la amargura de la miko de barro y se le erizaba la piel con sólo pensar en que su lengua viperina podría arruinar lo poco que para él era mucho, que tení a con el General Ookami

-"Cálmate chucho, ella está terminando de acomodar las tropas y dar las órdenes, ya se pondrá al día con nosotros"

-"Tío Inuyasha, no te desesperes"

Rin acariciaba la mano de su tío

-"No quiero que se encuentre con Kikyo antes de hablar conmigo, ella no sabe que la liberé del cortejo hace casi una luna"

En eso, los golpes en la puerta de despacho

Se abrieron de par en par, una enorme y muy sexy, bien formada hembra Ookami, entró y se inclinó ante Kouga y Rin, y luego ante Inuyasha.

-"Mis Señores"

Los tres se acercaron a ella, Kouga la abrazó y Rin hizo lo propio, la loba emocionada por el cariño de sus alfas sonreía tímidamente, luego lentamente se acercó Inuyasha. Ella lo miró y él sólo le sostuvo la mirada sin decir nada.

-"Lord Inuyasha…"

-"General Kibò, bienvenida. Pero siéntese"

-"Gracias mi Señor"

-"Dígame, cómo ha sido todo en las montañas?"

-"Pues…"

Kouga los interrumpió

-"Nosotros nos retiraremos a la sala de reuniones, hay que mantener un ojo sino los cuatro en los revoltosos"

-"Sí, eso estaría bien, nos retiramos, tío Inuyasha"

Reverenciando los Señores del Norte se escabulleron con una sonrisa en la cara.

Nuevamente en silencio, se quedaron viéndose a los ojos.

-"Te extrañe mucho Kibò"

-"Mi Lord, no debemos…"

Inuyasha caminó hacia ella y le tomó las manos

-"Ya no deseo estar lejos de ti"

-"Inuyasha Sama, usted tiene una palabra de cortejo, yo no deseo quedar en medio de eso, ni tomar el lugar de una concubina"

-"Lo sé, pero acerca de eso…"

Ella lo observó por unos momentos. Inuyasha había cambiado mucho, su aura era imponente, su rostro tenía la dureza de un macho maduro, su porte era de un verdadero Señor, el mestizo destilaba realeza, estaba impresionada.

-"Se terminó"

-"Mi Lord?"

-"El cortejo, Kikyo decidió que no deseaba emparejarse conmigo, ni criar, en uno de sus desplantes Sesshomaru casi la asesina, se le remarcó sus obligaciones y ella decidió irse de vuelta a Edo a casa de Kaede Oba san. Ahora está siendo cortejada por el Lord del Sur"

-"Ryusenki Sama?"

-"Hn"

Apoyado en el escritorio de Sesshomaru, con los brazos cruzados, conversaba con su amada de manera relajada, pero para su agrado, demasiado formal. Kibò parecía haberse apartado de su sueño de enamorados.

Inuyasha no tenía pensado presionarla de ninguna manera. Él ya había tenido su mente preparada para verla y no poder tocarla. No deseaba ilusionarse. Si tan sólo ella…

Kibò se levantó de la silla y caminó hacia la ventana, él la siguió

-"Té General?"

-"Sí gracias, Inuyasha San"

Bueno, pasar de SAMA a SAN era un gran adelanto, como buenos japoneses debían leer entre líneas.

-"Entonces…Ya no tiene usted una futura pareja en potencia…"

-"Sí, la tengo. Pero…"

-"Pero?"

-"Ella no lo sabe, o no lo comprende aún"

-"¿Cómo podría ser eso?"

-"Yo deseo cortejarla y todo, pero ella no sé, está como renuente a mis atenciones…Por supuesto yo debería pedir consejo a Sesshomaru en esto del cortejo youkai, pero intención sí tengo"

-"Es verdad, usted creció junto a los humanos"

Ella bebía su té, su rostro inexpresivo, pero su corazón estaba en carne viva, Inuyasha ya tenía una mujer.

-"Pues dígale cómo se siente al respecto, si ella corresponde a sus sentimientos, o lo ve como a un macho digno, ella lo aceptará sin pensarlo"

-"Yo no lo sé…Soy después de todo un mestizo, ya sabe, los youkai le dan importancia a esas cosas"

Indignada Kibò se dio la vuelta bruscamente

-"Eso es una estupidez muy grande de su parte Inuyasha Sama"

-"Mía?, Cuál?"

-"Pensar de esa manera acerca de usted. La sangre de Inu noTaisho corre por sus venas, Señor, ha abrazado sus raíces youkai, ha tomado clases de administración y regencia, protocolo youkai, estrategia y capacidad en batalla, usted Mi Lord, ha demostrado que bien puede pasar de ser un miserable hanyou vagabundo a ser un Señor Cardinal con todas la letras y todo eso, por mérito propio, poderoso y honorable, merecedor del máximo de respeto y las mejores hembras humanas o youkai, para emparejarse y procrear"

Inuyasha le daba la espalda mirando hacia la ventana. Tenía una enorme sonrisa en su cara, oculta para ella. Aún tenía esperanzas de conquistarla, se sentía muy orgulloso de ser visto de esa manera por la hembra que él deseaba, ya nada lo detendría para conseguir el amor de su hembra elegida y su corazón

-"Y si ella no lo aprecia como lo hace usted?"

-"Ella sería una idiota de las peores"

Mirándose fijamente a los ojos, ella no pudo evitar sonrojarse. Inuyasha parecía querer devorarla con los ojos, esos ojos que parecían flamas que le quemaban el alma

-"Entonces kibò San, le ofrezco mi palabra de cortejo, deseo emparejarme con usted, para convivir, criar y regir Occidente en ocasión de necesitarlo, la Casa Cardinal del Oeste y su actual regente Sesshomaru Sama"

-"Eeh? Discúlpeme Mi Lord…pero no entiendo"

-"Deseo unirme a ti Kibò, cortejarte, emparejarme contigo, amarte y criar cachorros y de vez en cuando, gobernar el Oeste cuando culo Sama esté ocupado"

Ella soltó una carcajada ante las ocurrencias de Inuyasha, enseguida sus risotadas se transformaron en sollozos, ella se tapó la cara con las manos. Lloró amargamente. Inuyasha se desesperó, no supo qué hacer, solo atinó a abrazarla y mantenerla junto a él todo el tiempo que ella lo necesitara.

En el dormitorio de Kikyo, ella muy coqueta y altanera, intentó salir de la habitación detrás de Ryusenki que iba camino a la reunión. Los guardias cruzaron sus lanzas frente a ella

-"Miko Sama, no tienes permitido abandonar su recámara"

-"Cómo que no? Soy la prometida de Lord Ryusenki, hay una reunión importante!"

-"Lord Ryusenki, puede ir, usted no"

Sin pensarlo dos veces el dragón dio media vuelta y se dirigió a la reunión, Kikyo lo fulminó con la mirada, él tendría que lidiar con ella a su regreso

-"Ah No? ¿Y quién dio esa estúpida orden?"

Los guardias se miraron y al unísono respondieron

-"Inuyasha Sama"