NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

LOS COMENTARIOS FUERON GENIALES. GRACIAS

LA LUNA QUE PARECE AUSENTE PROPICIA AMORES, INTRIGAS, SECRETOS EN LA OSCURIDAD…

MIL DISCULPAS POR LOS POSIBLES ERRORES.

ABRAZO.

CAPITULO 86

El almuerzo bastante tardío era presidido por Sesshomaru e Inuyasha a su derecha. Kouga y Miroku a su izquierda, Danaka en su puesto, muy atento a los movimientos de los comensales. Sesshomaru había decidido que estas reuniones se realizarían sin la presencia de las hembras debido a que estaban más que agotadas por el largo viaje. Inuyasha le había adelantado el estado de las negociaciones, mientras compartían un refrigerio en el despacho.

Todos ellos habían almorzado antes de la reunión. No pretendían intentar comer sabiendo que en cualquier momento las discusiones comenzarían, dejándolos con la comida en la garganta.

Cada anciano y Señor Feudal, cada Lord cardinal y embajador, presentaron sus respetos a Sesshomaru y expusieron sus posturas ante el concejo y la concurrencia. La mano de Náraku se notaba en los argumentos poco serios expuestos, en la conferencia. El Daiyoukai, citó el gran decreto creado por su padre, el cual declaraba la absoluta imposibilidad de anular un decreto que fuese firmado con la sangre de los Señores cardinales. Su emparejamiento también corría el riesgo de ser anulado si permitía esto. Ambos el decreto hanyou y su decreto de alianza con la raza sagrada corrían el mismo destino. Debían ser respetados a como diera lugar.

Más ahora que su cachorro estaba pronto a nacer. Estaba en la necesidad de defender su derecho de nacimiento.

Luego de horas deliberando y discutiendo, la cabeza les retumbaba con los gritos de los youkai y los golpes en la mesa, Kouga discutía acaloradamente con el embajador del Este, Shintaro no había acudido a la reunión y al parecer su postura era a favor del monstruo de Náraku. A pesar de que él había propiciado la preparación de los decretos, ahora se postulaba renuente a apoyar al Oeste, seguramente Náraku aún tenía sometida la casa del Este. Kouga se sentía traicionado, el mismo Shintaro le había advertido en el pasado, acerca de Náraku y sus extensiones en el Norte y ahora les daba la espalda. Danaka se acercó a Sesshomaru y le susurró en el oído. Inmediatamente el Daiyoukai se puso de pie y dio por terminada la reunión hasta el otro día, todos se quedaron mirándolo, pero al considerar las horas que llevaban discutiendo sin llegar a ningún acuerdo, aceptaron el receso.

Se fueron retirando y reverenciando al Lord Occidental y a su hermano. Kouga se dejó caer en su asiento, Inuyasha hundía su cara entre las manos apoyado en los codos. Danaka se acercaba a Inuyasha y se mantenía cerca de la mesa controlando todo a su alrededor.

-"Estuviste brillante, creo que pronto la cabeza me estallará"

-"Necesito un baño relajante y unos masajes…Sango es muy buena con los masaj…"

-"Apúntame para una cesión"

-"Creo que a Rin le parecería muy interesante tu comentario Lord Ookami"

-"Bromeaba Sesshomaru Sama…Ya sabes. El monje es manada después de todo"

-"Hn."

-"Es hora de retirarnos, tomen un baño y reúnanse en mi habitación, tenemos mucho de qué hablar"

-"Sí, Mi Lord"

-"Terminaré mi guardia y me uniré a ustedes, Mi Señor"

-"Hn. Está todo listo Akira Sama?"

-"Sí, Mi Lord, la guardia tiene sus órdenes y ya están apostados en sus lugares designados"

-"Hn".

Caminó hacia la ventana y con voz seria y muy firme dijo a los presentes

-"El sol casi se pone en el horizonte. Vé con Danaka, aséate y reúnete con nosotros en mis aposentos"

-"¿Qué? Ni lo pienses hijo de p…¿Qué dijiste del sol?"

-"No me cuestiones Inuyasha, y haz lo que te digo…AHORA!"

Una vez que entendió la reacción de su hermano, Inuyasha acató la orden de Sesshomaru y se retiró fuertemente custodiado hacia su dormitorio, tomó un baño, se cambió y fue a la habitación de Sesshomaru y Kagome para encontrarse con las hembras reunidas, conversando y esperando por ellos. Kagome estaba recostada en el piso sobre la peluda alfombra, y Sango le daba un buen masaje de pies.

-"¡Qué bonito anillo Sango, se te ve muy bien!"

-"Oh gracias, Kagome. Tu marca es espectacular, te ves majestuosa con ella, yo quisiera tener una"

-"Marca?"

-"Sí, tú tienes una, Rin tiene una y yo deseo una marca y la ceremonia youkai"

-"Podemos preguntarle a Sesshomaru Sama, más tarde, verdad mamá?"

-"Sí Rin, es una buena idea"

-"Oh gracias!"

Inuyasha reverenció a las damas y se sentó en el sofá junto a su cortejada.

Noriko se dio vuelta para verlo, aun le pesaba su comportamiento para con su hija y la familia Higurashi. Apartando la vista, le sirvió una taza de té sin articular palabra. Inuyasha sentía el puñal de la culpa clavarse en su pecho, Kibò se apoyaba en él y le tomaba la mano.

-"Tanto tiempo sin compartir una taza de té con usted, Noriko Sama"

-"Mucho"

-"¿Cómo está el viejo?"

-"Muy bien gracias a Kami"

Ella se sentó en un sillón cerca de su hija, la cuchara se cayó, Noriko se agachó y al hacerlo, la marca de su nuca se dejó ver. Inuyasha y Kibò se sorprendieron bastante. Si bien habían percibido el aroma del tigre en ella, no fue que se dieron cuenta de su emparejamiento hasta ver la marca.

-"Felicitaciones Noriko Sama, por su reciente emparejamiento"

-"Sí felicidades…"

-"Oh! Gracias muchachos"

En seguida llevó su mano a la marca acariciándola. Tocarla era muy reconfortante y placentero.

El general Ookami sonrió colorada

-"Noriko Sama, yo no tocaría demasiado la marca…No si mi pareja estuviera cumpliendo con sus deberes"

-"¿Por qué no Kibò San?"

-"Pues le corresponde a su pareja decírselo, Señora Danaka"

Inuyasha sonrió ante las palabras de su prometida. Kagome, Rin y Sango estaban muy interesadas en la información que la loba estaba dispuesta a compartir

-"Pero en este caso creo que Danaka Sama me lo agradecerá. Acariciar la marca de la pareja elegida, provoca sentimientos desenfrenados, deseos físicos y apetitos carnales, es como llamarlo a venir a aparearse y si él está junto a sus soldados o a Lord Sesshomaru…Podría distraerse fácilmente, mostrar su excitación o responder con demasiada urgencia. Eso sería un tanto embarazoso"

-"Oh! Por Kami, pobre Akira San!"

En seguida retiró la mano de su cuello, pero era demasiado tarde. En el despacho de Sesshomaru, Danaka bastante alteradoy transpiradoreverenciaba a los Lores, mientras soportaba la necesidad en su bajo vientre, y su entrepierna le estaba dando un momento más que difícil. Apretando los dientes, intentaba mantener su seriedad más estoica. Le estaba costando demasiado esfuerzo. La marca lo llamaba, pero por qué? Iría urgente a ver a su problema residía en que no se tomó el trabajo de explicarle a su mujer todos los pormenores del vínculo youkai. Sin falta ésta noche le explicaría todo, luego de saciar los apetitos desesperados que se habían despertado en él. Rápidamente emprendía su camino hacia el dormitorio de Sesshomaru una vez más. Seguramente Noriko estaría allí. A medida que fue llegando a destino, su marca se fue relajando, y el calor disminuyó considerablemente. No lo suficiente para olvidarlo, pero sí para resistir hasta estar en su recámara enredado con su deliciosa esposa, saciándose una y otra vez, hasta el amanecer. Esbozando una sonrisa cambió de idea, primero debía asearse y cambiar su ropa, desvió hacia su habitación, entró en su dormitorio y comenzó a tomar un baño. "¿Qué demonios?"

Kouga hizo lo propio en su habitación. Mientras se aseaba su cuerpo comenzó a reaccionar de una manera exagerada al calor del agua y experimentaba deseos carnales que no podía refrenar. Su cuello ardía. "¿Qué demonios?"

En su habitación Sesshomaru encontró al grupo de hembras rodeando a su hermano y Shippo molestándolo constantemente. Sonrió satisfecho sintiendo el tirón de familia. Saludando cortésmente a las mujeres; se dirigió a las aguas termales de su baño privado a bañarse también. Las hembras olían a flores y frutos frescos. Él sentía que olía a pantano. Necesitaba relajarse y quitarse la transpiración del cuerpo. Entró al onsen dejando su ropa limpia a un lado sobre una tarima de roca. Escuchaba el sonido del agua golpeando las piedras detrás de sus hombros…Ah! Era un verdadero placer. Las risas de las hembras, le intrigaron un poco. Le dio mucha ternura ver el amor que se tenían entre ellas, esperaba que el General Ookami se integrara pronto. Parecía ser un poco desconfiada aún. Cerró los ojos por unos minutos…Relax, silencio, tibieza, vapor… Náraku le estaba comenzando a quitar la compostura, sus noches eran muy cortas, ya que no descansaba lo suficiente pensando en los planes de contraataque. Suspiró en señal de agrado…Dejando caer su cabeza hacia atrás para mojar sus cabellos, lleno de espuma refrescante, pasaba sus manos por los brazos y el pecho con una esponje vegetal embebida en jabones perfumados… Pasaba la esponja por sus piernas y vientre musculosos…Un momento…Las caricias a su cuerpo habían dejado de ser simplemente para el aseo…Un momento!...Calor en la marca, sus respiraciones agitadas, sus dientes apretados, imágenes sexuales de su hermosa y sensual Miko. Sudor en su frente, la marca quemaba. Los genitales endurecidos, rocas adoloridas… "¿Qué demonios?"

Simple, las SEÑORAS experimentaban las palabras de la Ookami, divertida. Acariciaban sus marcas apropósito. Según ellas querían descubrir hasta dónde les afectaba a los machos las caricias.

-"No es justo, Miroku no tiene marca y yo no puedo molestarlo como ustedes"

Todos reían

-"Ssshhhhhhh! Te escuchará"

-"Sólo tienes que exponer un poco las piernas frente a él, créeme será suficiente"

Sango se sonrojaba, Inuyasha se reía, pero Kibò le advertía

-"Lo mismo les sucedería a ustedes si ellos acarician sus marcas…Sería embarazoso…Tú no me harías eso verdad Inu?"

Inuyasha tiró de la loba en su regazo y la besó.

-"Siempre que tú no hagas travesuras, no lo haré…Demasiado"

Las mujeres estallaron de risa, el general Lobo intentaba liberarse del abrazo del mestizo, para castigarlo por los dichos. De pronto las risas se detuvieron cuando las puertas del cuarto de baño y del dormitorio se abrieron de par en par y al mismo tiempo, revelando a tres youkai jadeantes y muy ofuscados, con cara de desconcierto y ojos muy abiertos buscando un motivo.

Ellas parecían estar en sus cosas de mujeres y para mejor el Hanyou estaba en medio. Ellas no serían capaces de humillarlos frente a Inuyasha verdad?

Se fueron calmando y tomando sus lugares disimuladamente, sus parejas se sentaban cerca de ellos y les acercaban una taza de té.

Si bien el grupo de hembras y el mestizo actuaban muy normales y metidos en sus cosas, los masajes de Sango a los pies de la Miko, Noriko le sonreía tranquilamente a Danaka, Inuyasha estaba bastante sumido en las caricias de su prometida que le trenzaba el cabello, los machos estaban bastante intrigados, si ellas fuesen las culpables, se les notaría verdad? Lo único que se percibía era alegría y tranquilidad.

"La muy pícara"

"Hn"

"Debiste decirle, tal vez sólo se acomodaba el kimono y rozó la marca"

"Hn"

Shimaru analizaba la situación junto a Sesshomaru, estaba divertido a más no poder. La Miko le daba un momento complicado se revolcaba de la risa.

"Oh! Vamos, pronto vendrá la guerra. Deja que se divierta todo lo que pueda…" El mero pensamiento del inminente ataque de Náraku lo ponía de los nervios, y su cachorro por llegar… Sí, un momento de diversión era bueno.

Los otros dos machos afinaban los ojos desconfiando, pero de nuevo, ellas eran humanas, cómo iban a saber de la marca?

Miroku estaba más que divertido, no comprendía lo que sucedía. Sólo se acercaba a su esposa y le daba un tierno beso en la frente. Sango se levantó y buscó una taza de té para él y se agachó para alcanzársela, el monje tragó saliva, su rostro estaba serio ahora, los pechos de su mujer se veían muy apetitosos apretados casi frente a sus ojos.

-"G-gracias mi amor"

-"De nada, Miroku San"

Las mujeres sonreían a Sango y mantenían su cara de inocentes.

Danaka no imaginaba qué pudo haber pasado, tal vez Noriko se frotó la nuca o le molestaba el cabello, intentaría preguntar, cuando estuvieran solos.

El Ookami sabía mejor…O eso pensaba. Inuyasha el muy bromista, Kibò no podía ser, ella era famosa en la manada del Norte por su seriedad y sentido del honor. Seguramente el hanyou era el culpable de todo, de alguna manera habría logrado que las hembras se froten las marcas. Era un malnacido, tendría que pagar. Bueno era hora de desquitarse.

-"Sabes chucho, tenemos una charla pendiente"

-"A qué te refieres pulgoso"

Sesshomaru miraba al Ookami creyendo que había perdido la razón. ¿De qué cuernos estaba hablando?

-"Tenemos que festejar tu próximo emparejamiento con nuestra Kibò, aquí presente"

Kagome sonreía, acostada como estaba, y se incorporaba en sus codos

-"Ah sí, los humanos le decimos despedida de solteros, se reúnen para brindar, desear felicidad y buena suerte a los casaderos, es algo así Lord Kouga?"

-"Sí, Mi Lady algo así…"

Caminaba hasta poner una mano en el hombro de Sesshomaru que lo miró sin comprender

-"Nos reunimos para felicitar al macho casadero y brindar con SAKE"

Los ojos de los machos se abrieron en comprensión de los dichos del lobo, era verdad, Inuyasha era el último en emparejarse y TENÍA que SUFRIR la charla de sake. La risa se les escapaba a los cuatro masculinos y se les llenaba la boca de saliva pensando todo lo que iban a molestar y avergonzar al mestizo.

Inuyasha estaba mortificado

-"Ya tuve una de esas, no necesito otra"

Sesshomaru muy divertido, con su máscara de hielo, se acercó a su pareja y se sentó a su lado.

-"Te emparejarás con el General Ookami, la tribu del Norte siempre fue muy orgullosa de sus guerreros. Una hembra poderosa, y honorable…"

Con eso el corazón de Inuyasha se estrujó. Ella era youkai, ¿Qué sabía él de hembras youkai? NADA. Las humanas eran una cosa, pero ahora…Odiaba tener que admitir, que necesitaba la maldita charla de sake. Se sentía humillado, avergonzado y presionado al extremo. La sonrisa de los otros machos le provocaba náuseas. Malditos sean…

***********************************************En el Este***************************************************

El Este estaba poco más que devastado, pero se mantenía al margen del conflicto. Lord Shintaro permanecía en silencio intentando reconstruir su reino destrozado.

No pudo sacudirse a Náraku de encima, había fallado como Señor. El Lord águila, luego de acudir al Norte a prevenir al clan Ookami, regresaba una noche a su palacio cuando el hanyou diabólico, se había presentado de nuevo, y arrastrándolo hasta los ventanales justo frente a él, incendió casi todas las aldeas al pie del monte. Estaba perdido, él estaba perdido, pero aún quedaba a quienes salvar.

Juró lealtad, luego de sufrir latigazos, y diversas torturas, vio con alivio que Náraku se retiró.

Sin perder tiempo, reunió a los pocos fieles del palacio y les ordenó refugiarse en Occidente. Cuando Náraku ya no existiera regresarían a intentar levantar la casa del Este a su máxima gloria una vez más. Confiaba que el Lord del Oeste pudiera leer entre líneas. Sus embajadores debían aparentar estar del lado de los ancianos y de Náraku. Con su aprobación y mejores augurios los despidió, quedándose solo, sanando las heridas como fuera posible, recibiendo en el palacio a los escasos sobrevivientes.

"Sesshomaru Sama…Onegai, ayúdame"

*********************************************Náraku**************************************

La decadente masa de despojos intentaba armarse.

Lentamente se fue levantando con la forma de un monstruo espantoso, su rostro permanecía igual, sólo que su piel era oscura, avejentada, sus cabellos de color marrón, sus tentáculos terminados en garras ponzoñosas, el cuerpo era fuerte, resistente, globuloso y de su piel, escurría una babaza venenosa. El hedor a cadáver descompuesto era nauseabundo, en su espalda placas córneas similares a escamas, cuernos aparecían ojos, en todas las partes blandas, y las piernas, habían sido reemplazadas por la parte inferior de una araña.

El aura devastadora comenzó a rodear el castillo. Estaba llena de reiki. Los esbirros se comenzaron a alejar, afectados por el avance de la energía sagrada. Náraku salía de su escondite, era luna nueva, su oscuridad siempre había sido debilitante. Ahora era la causa de un inmenso poder.

Los youkai-hijos de Náraku se mantuvieron lejos del castillo esperando que saliera, pero en lugar seguro.

-"Eso es reiki?"

-"Sí, aléjense y manténganse apartados!"

Kagura estaba aterrada

-"¿Qué significa esto?"

Byakuya se acercaba a ella en su grulla de origami

-"Esto hermana querida, significa que Nada podrá detener a Naraku. Nunca más"

*********************************************En el futuro************************************************

El jardín del enorme lugar estaba lleno de rocas brillantes esparcidas por todo el lugar. Otrora maravillosas esculturas de los Señores de la casa, en su gran mayoría estaba rota al punto de quedar esparcidas por todo el sitio, dándole una apariencia de campo de guerra de día y espectral, en las noches. Esta noche en especial, en que la luna estaba ausente, parecían brillar más. En el centro de la gran fuente termal, la única estatua restante. Una escultura de una sacerdotisa apuntando con su arco. El enorme hombre que miraba por la ventana mantenía una copa de sake en su mano y un libro muy viejo en la otra. Bebía un trago amargo y quemante. Las penas se negaban a abandonarlo. Volvió a sentarse y continuó leyéndolo.

"Querido diario, amigo de mi alma…

Eres mi único amigo y confidente.

Sango es mi hermana adorada pero está queriendo comenzar algo con el pervertido de Miroku. No tengo corazón para contarle todo lo que me pasa…"

Leía y leía página tras página, las lágrimas corrían por sus blancas mejillas. Los dientes rechinaban apretados con odio extremo. El sudor corría por su espalda. La medianoche se acercaba. Otra copa de sake.

"Inuyasha me golpeó otra vez, siempre está comparándome con ella. Desde que la trajo mi vida ha sido un infierno. Recuerdas cuando te contaba lo mucho que nos gustaba estar juntos en mi tiempo, pasar momentos en silencio, sólo con besos, sólo con caricias… Todo el amor que le tengo, nunca fue suficiente para lograr que me viera a mí a Kagome, en mí sólo ve un recuerdo, sólo ve su reflejo"

Cambiando las páginas, en busca de algo que le doliera menos, casi al principio, había dejado de leer, el diario de Kagome, su esposa, no quiso saber de sus interacciones con el hanyou, su hermano. Los celos le amargaban la boca. Siempre supo que Inuyasha jamás fue para ella como lo había sido él, como lo era él. Pero eso no importaba ahora, el sake le daría el valor de leer, lo que nunca pudo. Shimaru dormido, ni un sonido de su mente. La nada absoluta. ¿Cómo sonaba su voz? No recordaba. Era su culpa no de su bestia. Otra copa de sake y las páginas amarillas de un viejo libro…Era todo lo que tenía ahora.

"Nos recostamos en mi cama, estaba tan cansada que necesitaba dormir, pero la sangre de Miroku y del príncipe de las flores permanecía en mi ropa y me daba pena ensuciar las sábanas. Tomé un baño, utilicé los aromas más dulces para asearme, y mi cabello se veía muy bien. Sólo me puse una camisa suelta que había sido de mi padre, con la que me gusta dormir y me fui a recostar una vez más.

Inuyasha estaba mirando por la ventana, la luna bañaba sus cabellos plateados, se veía tan guapo, no sé por qué, pero la imagen de Sesshomaru vino a mi mente, no comprendo, supongo que se verá igual a la luz de la luna. Luego se volteó a verme…Dijo que soy hermosa, y se acercó. Se recostó a mi lado y se quedó mirándome unos momentos. Luego nos besamos, wow esos besos son tan buenos! Yo no supe al comienzo lo que debía hacer, sólo me llevó el instinto creo. Su lengua es tan caliente, su sabor…exquisito, yo creo que nos casaremos pronto. ¡Estoy tan emocionada!"

Salteando algunos párrafos no muy interesantes, se centró en uno específico

"Regresé con una jarra de agua fresca y me quedé helada en la puerta de mi habitación. Su rata de fuego estaba en el suelo, se había duchado, su cabello estaba mojado y sólo vestía su hakama rojo. Mi corazón iba a estallar. Dejé la jarra en el escritorio, se sirvió un vaso de agua mientras yo me recosté para dormir. Temblaba, estaba muy nerviosa. Sentí que se acostó a mi lado y me dijo que lo mire, eso hice y en ese momento comenzamos a quitarnos la ropa… Kami, es tan sexy. Recorrió mi cuerpo con sus dedos y sus manos apenas rozando mi piel, yo hice lo mismo… Verlo entregado a mí, con los ojos dorados hermosos mirándome…Lo amo tanto amigo querido, si supieras…"

Un golpe de puño en la mesa y la copa de sake en mil pedazos por el suelo. Un sirviente corrió y vio lo sucedido, enseguida regresó con otra copa y un trapo para limpiar el desorden.

-"Retírate!"

-"Sí, Mi Lord"

Las manos recorriendo la frente, la lectura de este diario lo estaba matando, pero sólo esa página le faltaba, sabía de las penas, los golpes, los amigos, el honor, la bondad, Kagome era la mujer más maravillosa que conoció en su vida y la única para él. Le debía esto, saber TODO de ella y aún así, amarla. Suspirando, se sirvió agua fría en la copa, beber sake no le había dado resultado, para qué más, si no lo aturdía lo necesario.

"Mis dedos acariciaban su piel, caliente, suave, es tan hermoso. Sueño con tenerlo para mí. Pero algo sucedió que no puedo entender. Mientras mis dedos rozaban sus mejillas, pensé otra vez en Sesshomaru, él tiene marcas en las mejillas, traté de no pensar, y me fui al resto de su cuerpo, pasando por las caderas, Inu gemía dulcemente, pero yo me preguntaba si Sesshomaru tendría rayas en el cuerpo. Traté de apartar los pensamientos. Inuyasha también dejó de acariciarme, sus ojos se pusieron vidriosos, supongo que volvió a ver a Kikyo en mí. Mejor dejamos todo así, mañana será un día largo, me dijo. Y lejos de enojarme, estuve de acuerdo con él. Mi familia regresará mañana en la tarde, ni bien lleguen regresaremos a Edo. Extraño a mi hijo Shippo y a la pequeña Rin. Oh! Kami, voy a sonrojarme cuando vuelva a ver a Sesshomaru, no podré mirarlo a los ojos! ¿Qué hará Sesshomaru ahora? ¿Estará golpeando a Jaken? ¿Dormirá por las noches? ¿Tendrá deliciosas rayas en todo el cuerpo? Mmmm. Es tan hermoso, Kami…Ojalá y no me odiara tanto, ojalá no quisiera matarme. ¿Sería él capaz de amarme? Qué va. Soy sólo yo, Kagome, una chica ningen molesta que le arrebató la espada de su padre. Claro que va a matarme. Sólo espero que falte mucho para eso. Que me dé tiempo para averiguar qué es el amor, cómo es. Encontrar alguien que me ame, a mí, por lo que soy, y nada más…Mejor dejo de escribir, ya estoy llorando. Gracias por estar ahí para mí. Te quiero amigo diario"

El viejo diario en el suelo. Los sollozos silenciosos, los brazos cruzados sobre la mesa y la cabeza escondida en ellos. La puerta se abrió. Los pasos y las manos cálidas sobre los hombros del macho quebrado.

-"Siempre fui yo. Siempre fui yo"

******************************************En el Oeste hace quinientos años**********************************************

La manada estaba nerviosa, el momento de algarabía había pasado, Inuyasha se sentía cansado, Sesshomaru caminaba por el dormitorio de un lado a otro. Kagome estaba sentada con las piernas cruzadas frente al mestizo.

-"Cálmate, Inuyasha, bebe un poco de agua"

El Inu bebió y se mantuvo sentado, su cuerpo hacia adelante con su cabeza gacha, apoyando los antebrazos en sus piernas, el momento había llegado

Todos se enfocaron en él. Sesshomaru se acercó, los demás se quedaron mirando como el cabello plateado se oscurecía y las garras se retraían, los músculos se iban achicando levemente. Kibò se arrodilló frente a él, tomó su barbilla y levantó su cara para quedarse viendo esos ojos que antes eran dorados ahora de un color marrón grisáceo profundo, las orejas debajo del cabello a los lados del cráneo, redondeadas, corría sus garras por el pelo negro, brilloso, suave como siempre. Tomó sus manos, vio las uñas cuadradas, no más garras. Ella tenía lágrimas en los ojos. Inuyasha se preocupaba, si Kibò lo iba rechazar este era el momento y no después, cuando todo fuera más doloroso y complicado. El hanyou sonrió y la miró fijamente esperando sus palabras.

-"OH, Kami Sama…Eres humano…"

Inuyasha tomó la barbilla de su novia y le secó las lágrimas

Ella suspiró, le faltaban las palabras, casi sin fuerzas logró decirle a su macho

-"Eres ningen, y eres tan hermoso!"

Inmediatamente Inuyasha la abrazó, ella lo besaba, y lloraba, estaba feliz de que él hubiese compartido ese momento con ella. Mostrarse débil, humano, frente a ella sin miedo, ni vergüenza, marcaba al verdadera fortaleza del mestizo. Y la loba, estaba orgullosa de su prometido, hermoso como humano, hermoso como youkai. Disfrutaría de sus dos facetas sin ninguna duda.

-"Inuyasha…"

Sesshomaru sonreía, veía la pena en los ojos de su hermano, no pudo evitar sentir dolor por él. Y el instinto de protección se le disparaba. Por hoy, y una vez al mes, habría otro ningen en la manada. La protección del segundo de Occidente era una prioridad más

-"Si vas a burlarte hazlo ahora porque cuando salga el sol, y regrese mi parte demoníaca te romperé el culo a patadas!"

-"General Ookami"

-"Sí Mi Lord"

-"A partir de hoy, dormirás con Inuyasha, cada luna negra hasta que se emparejen"

-"Sí, mi Lord"

Kouga le guiñaba un ojo a Kibò

-"Ah, bueno, encima con privilegios"

Las horas transcurrían suavemente, Sesshomaru estaba alerta, la luna nueva sería una cosa más para temer desde que Kanna les había advertido, sabía que no podría relajarse ni si quiera por un instante.

-"Ahora que estamos todos reunidos, presten atención"

"Antes de venir a través del pozo, Hiten Sama, me mostró un pergamino de esta época…"

-"El abuelo? Jamás nos quiso mostrar nada de eso a ninguno de nosotros"

Kagome con frustración en sus palabras intentaba ponerse de pie con bastante dificultad, mientras Sesshomaru tiró de ella y la ayudó a sentarse de nuevo, pero en el sofá. Sentía las caderas adoloridas, y la cintura pesada, le costaba respirar.

-"En ese pergamino, se ve una batalla más que sangrienta que se desarrolla en las cuevas cercanas al monte de piedra que está en las afueras del palacio. Este Sesshomaru ha luchado muchas batallas, pero ninguna se efectuó en el terreno cercano al castillo de la luna, jamás. Esta será una batalla muy dura y encarnizada, en la pintura, se ve luchar a un macho con cabellos blancos, un soldado de atuendos verdes, numerosos Ookami , un gran oso, las cuevas de la montaña y el campo de batalla lleno de cadáveres. Soldados de la casa de la luna y uno en especial, llamó mi atención. Un enorme ningen de cabellos negros, con una gran espada corva y ancha similar a Tessaiga…Me inclino a pensar en ti Inuyasha"

-"En mi? Eso es improbable, sino imposible, Tessaiga no se transforma cuando soy humano, y en la luna negra pelear sería un suicidio. Por supuesto que llegado el momento, si es necesario, lo haré"

-"Tessaiga? Mi abuelo siempre supo de Tessaiga?"

-"Ahora comprendo el por qué de sus miradas a la espada y su obsesión con verla transformada"

-"Sí, lo recuerdo"

Kagome y el hanyou recordaban a Hiten persiguiendo a Inuyasha para que le demostrara el poder de la espada. Hasta que lo demostró en contra de una cucaracha destrozando la cocina con una cicatriz del viento.

Noriko recordó

-"Es verdad! Tú derrumbaste en pedazos mi cocina para matar un insecto! Y ese día Hiten san se quedó tieso mirando, con lágrimas en los ojos, yo pensé que era por la cocina rota. Ahora veo que no"

-"Hn. El tema está en que si Náraku halló la manera de fortalecerse en luna nueva, tú también lo harás, y ese día lucharás a mi lado, por Occidente"

Había que preparase. Si no era ésta Luna negra, sería la otra. Continuaron planeando estrategias toda la noche. Todo estaba organizado, llevarían suministros a las cuevas de roca del monte. Alimentos, medicinas, abrigos. Todo lo necesario. Estarían preparados. Transformarían las cuevas en verdaderos refugios. Al salir el sol, comenzarían los entrenamientos intensivos para todos.

-"Vayan a descansar aunque sea unas horas, mañana comenzaremos con las rutinas de preparación. Inuyasha, tú no te separes del general Kibò, al menos hasta el amanecer. Nos vemos a primera hora en la plaza de armas."

-"Mi Lord, qué hay de los visitantes?"

-" Los leales entrenarán con nosotros, Miroku Sama"

Todos saludaron, y se retiraron a sus dormitorios. Los recién emparejados emocionados, por su primera noche en su hogar. Inuyasha un poco incómodo y muy sonrojado, junto a Kibò. Sesshomaru se sentó junto a Kagome y la estrechó en sus brazos

-"Qué estabas haciendo con tu marca, traviesa?"

-"Qué? Yo no sé a qué te refieres"

-"Olvidas que puedo oler una mentira Miko?"

-"No se de qué hablas YOUKAI"

Arrastraba sus colmillos por su hombro mordisqueando un poco, sacándole un siseo de placer a Kagome

-"Estás muy cansada saiai, será mejor que te recuestes y duermas un poco"

-"Sin ti a mi lado no lo haré"

Y era terminante, él sabía. Eso era una de las cosas que más disfrutaba de ella, su carácter decidido y fresco.

-"No me perdería dormir a tu lado por nada del mundo mi hermosa esposa"

-"No soy tu esposa, soy tu pareja"

Los comentarios de Sango le hicieron ver que ella no estaba casada, con Sesshomaru. No había pensado en ello en ningún momento, pero ahora, le daban deseos de unirse a su amor con la ley de los hombres, en el fondo de su corazón soñaba con casarse con su pareja. Deseaba todo lo que pudiera experimentar antes de que Náraku hiciera su aparición. El matrimonio era una cuenta pendiente que sentía. Su pensamiento estaba en su bebé y que debían sobrevivir a la gran guerra. Pero de vez en cuando, desde los matrimonios de su amiga y su madre pensaba

"Sería tan lindo..."

De nuevo, no dijo nada. El Daiyoukai tenía demasiadas cosas en la cabeza para abrumarlo con algo que para él, no tendría ningún sentido.

Sesshomaru sonreía, ambos caminaron de la mano y en silencio hacia la gran cama y se recostaron abrazados. Ella estaba muy débil aunque no decía nada. Pero el vínculo le comunicaba todo lo que a su hembra le ocurría. Sabía que ella también sentía todo lo que a él le sucedía. Salvo el deseo de su matrimonio, No había secretos entre ellos, ni siquiera la gran punzada en el estómago que sintieron hace unos días, solo que decidieron no hablar de eso.

Entre besos y caricias tiernas, conversaban adorando las suaves formas que las esculturas de piedra luna del jardín les daban a sus cuerpos desnudos, iluminándolos.

-"El cachorro será muy fuerte"

-"Tuve mucho miedo Sesshomaru, casi era luna nueva y a pesar de ello, su potencia me abrumó"

-"Hn"

Sesshomaru peinaba a Kagome con las garras, mientras cerraba los ojos pensaba en eso. Se supone que un hanyou, pierde su lado demoníaco durante la luna negra y los días previos, siente una merma en su fuerza, pero este pequeño o pequeña había hecho una demostración de poder comparable a nada que él conociera, y en vísperas de luna nueva. Era algo que no había abandonado su mente las últimas horas. Y aparentemente no lo haría por muchas horas más.

Kagome respiraba relajada, obviamente estaba dormida, él la apretaba contra sí, estaba muy preocupado por los futuros acontecimientos. Mientras afuera el horizonte se marcaba de un azul más claro anunciando el amanecer en algunas horas, Sesshomaru recordó el comentario de Kagome cuando él la llamó esposa. Ella lo negó. Pensó para sí, un poco inquieto

"Ella tiene razón, tú no la has honrado con una ceremonia ningen, ella nos honró con la ceremonia youkai"

"No hay tiempo para eso, bestia"

"Hn, como quieras"

Shimaru giraba y giraba hasta encontrar una buena posición para echarse a dormir, cerraba los ojos y consideraba a Sesshomaru un tonto y testarudo, no pensaba discutir con él. Tenía cosas más importantes que hacer que pelear.

Sesshomaru pensó en las lágrimas que ella había derramado en las ceremonias de su madre y la tajiya. Supuso que eran de alegría solamente.

Un nudo se le formó en el pecho. Y si ella deseaba unirse con la ceremonia humana? Recordaba su apareamiento, y su solicitud de no sanar las marcas. Ella deseaba exhibir algo que le demostrara a los demás que ella estaba emparejada. Que había alguien que le pertenecía y la amaba solamente a ella

"Esto es culpa del hanyou"

Entre los ningen nadie podía saber, no tenían el olfato de un youkai. Tal vez ella necesitaba eso. Era algo sin importancia para él, los lazos humanos siempre fueron débiles, un anillo no significaba nada en comparación de una marca de apareamiento, pero si ella lo deseaba tanto…. Suspirando pesadamente, pasaba su mano por su cabello plateado y se levantaba para beber un vaso de agua. Seguramente se debía a las hormonas…las muy malditas. Las hormonas del embarazo complicaban todo, demasiado.

Mirándola dormir en su cama, su miembro palpitaba al verla tan bella, indefensa, deliciosa y preñada, con su semilla, Shimaru despierto miraba junto a Sesshomaru, su obra, un maravilloso cachorro. Y una mujer fuerte, poderosa y bella como no hay otra. Suya, absoluta y completamente suya. Tragaba el agua fría y se dirigía a descansar unas horas más. Acercaba la hembra a su cuerpo, el vientre se movía muy suavemente, Sesshomaru lo acariciaba.

-"Cálmate pequeño, ahora duérmete…Tu padre vigila…"

Suspirando, ella rodeaba las piernas del Lord con la suya. Sesshomaru sonreía, estaba feliz y completo. Nada lo perturbaría en brazos de su mujer. Suspirando profundamente cerraba los ojos y apretaba el abrazo. Era hora de descansar. Mañana será otro día.