NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

HEY SORPRESA!

ABRAZO.

CAPITULO 88

Las cuevas estaban llenas de provisiones y todo tipo de alimentos, medicinas, armas y ropa de abrigo y de cambio. Los pertrechos eran metódicamente acomodados. Todo era catalogado, las rocas de piedra luna se colocaban estratégicamente a lo largo y ancho de los pasillos y recovecos de las enormes y profundas cuevas, necesitarían iluminación interna ya que las mismas eran profundas y oscuras, y algunos youkai estaban intentando unir el palacio con las cuevas bajo tierra cavando túneles. Con las piedras luminosas tenían fantástica iluminación a toda hora. Hileras interminables de youkai y humanos iban y venían acarreando elementos, muebles y leña. En líneas generales transformaron las oscuras cuevas en bunkers perfectos. El asesoramiento del clan de los Ookami fue muy útil en ello, ya que los mismos lobos tienen cuevas en el Norte, equipadas para sobrevivir durante meses sin ver la luz del sol. Se veían como hormigas desde el balcón del la habitación de Kagome, del balcón azul que ella tanto amaba. Se sentía abrumada, los esfuerzos que todos realizaban eran tremendos. Acariciando su vientre, Kagome susurraba

-"Oh, Kami, protégenos…"

***********************************************En el futuro*********************************************

Las cálidas manos de Noriko intentaban confortar al Señor de la luna, su rostro lleno de lágrimas, el tigre se paseaba por el despacho, tenía que hacer algo para intentar consolarlo, calmarlo, cada año, cada siglo que pasaba se tornaba peor, ese día se cumplían quinientos siete años

-"Mi Lord"

-"Danaka sama, siempre fuiste un padre para mi…Estoy roto, quebrado, y no sé qué hacer…"

-"Qué le dice su corazón Sesshomaru Sama?"

-"Sesshomaru Sama? SESSHOMARU SAMA SE MURIÓ!"

El enorme Daiyoukai milenario estrellaba la botella de sake contra la pared, Noriko enterraba su rostro entre sus manos y sollozaba, el sirviente corrió dentro del estudio, pero Danaka le hizo señas de que se retirara, así lo hizo

-"Sesshomaru Sama… se fue…Con ella…Con ella Akira…Con ella…"

A medida que se sentaba otra vez, Danaka caminaba hacia la ventana, miraba la estatua de la sacerdotisa, la única que quedaba de todas las maravillosas esculturas que alguna vez adornaron los jardines del palacio de la luna hace cientos de años

-"No podías saber lo que Náraku era capaz de hacer, Sesshomaru…Aunque hubieras intentado detenerlo, no habrías podido hacerlo, nadie hubiera podido"

-"Es mi culpa…ES MI CULPA!"

-"Mi Lord…"

-"Yo debería estar muerto, no Inuyasha, él por lo menos intentó salvarla, yo, no pude hacer nada Akira…nada"

-"Tienes que seguir adelante, por ellos, tus hijos, y sus hijos e hijas"

-"Ellos ya no me necesitan, Rin tiene a Kouga y a los demás, Shippo tiene a …"

Un golpe desesperado en la puerta del despacho,

-"Qué!"

-"Lo siento Mi Lord, pero…"

Enseguida entraron corriendo Rin, Kouga y Kibò

-"Sesshomaru, Souta llamó, dice que no pudo evitarlo…"

-"Le hizo daño?"

-"No, dijo que no, pero que lo dejó inconsciente y saltó"

Sesshomaru se puso de pie violentamente y con un puño quebró al medio su escritorio, dando un grito aterrador que causo la conmoción de todo el palacio

-"LA PUTA MADRE, MALDICIÓN, CUÁNTAS VECES LE ADVERTÍ QUE SE MANTUVIERA LEJOS?!"

Haciendo a un lado las puertas y a los sirvientes, hizo uso de su velocidad, fue a su habitación, se cambió de ropa, a su atuendo señorial y su armadura, se cruzó las espadas a la cintura y salió corriendo por el pasillo, Danaka lo esperaba cambiado y con su uniforme verde

-"No perdamos tiempo"

*****************************************En el Este*************************************************

-"Mi Lord, lo encontramos cerca de la aldea de Kentaro, estaba boca abajo en un charco de sangre, cuando lo dimos vuelta para identificarlo, vimos que aún respiraba"

-"Mmm. Es un joven exterminador, su aldea fue destruida hace años…Qué extraño…El Lord del Oeste tiene una hembra exterminadora en su manada, estos dos deben ser los últimos de su clase…"

La excusa perfecta para adentrarse en las tierras del Oeste, los pocos de ellos que quedaban que no estuvieran mutilados, para luchar contra Náraku, serían muy útiles en la contienda. Hikaru, una vez que estuviera en Occidente estaría a salvo, por lo menos más seguro que allí, y seguramente tendría más youkai que lo defiendan. La casa de la luna era muy conocida por su ferocidad en batalla, además sabía que el Lord del Sur también se había unido al Oeste, sólo faltaba él. Ya nada importaba, si no había esperanza en el futuro. Estaba decidido, pelearía junto a los hijos de Inu no Taisho, hasta el final.

-"Que un sanador cure sus heridas, prepárense, partiremos al Oeste al amanecer"

**********************************************En el Oeste****************************************************

La manada del Oeste trabajaba incansablemente para sobrevivir, en las mazmorras del palacio también se trabajaba sin respiro. Los túneles comunicantes, bombas incendiarias, y armaduras protectoras. Se elaboraban las armas necesarias y los pertrechos para la batalla, el acopio de armamento y su posterior traslado se realizaba rápida y firmemente. Sesshomaru tenía la esperanza de que todos sus esfuerzos rendirían sus frutos a favor del Oeste y que los youkai que estaban a favor de Náraku comprenderían la realidad aliándose a ellos, en la lucha.

Esperaba demasiado, los ancianos y demás leales a Náraku se retiraron durante la noche de la luna nueva, dejando sólo a los leales al Oeste. De nuevo al intentar hacer una maldad, le hicieron un favor la casa de la luna. Sesshomaru de pie sobre una gran roca observaba a su manada y aliados trabajar incansablemente, estaba orgulloso de ellos.

Kouga, el Lord Daiyoukai del Norte, su yerno e hijo en ley, sus órdenes e indicaciones lograban maravillas cuando de estrategia y provisión se trataba, además, su sexto sentido le avisaba del peligro mucho antes que a las demás razas youkai.

Rin, su hija tan preciosa para él, la Dama del Norte y pareja de Lord Kouga, indicaba y ayudaba a llevar todas las cosas, les alcanzaba agua a los trabajadores, reemplazaba en sus labores a los que estaban agotados, era una estupenda Dama y Señora digna heredera del Oeste.

Inuyasha, su tan controvertido hermano. Sus cabellos y sus ojos tan similares a los de su padre y a los suyos propios. Tan poderoso y tan volátil. Verdadero heredero de Tessaiga, lo ha demostrado a lo largo de los años. Fiel e incansable a la hora de defender sus convicciones, el mestizo de Occidente tal como lo conocen actualmente en el mundo youkai, llegó al Oeste para quedarse. Dando órdenes, sosteniendo a los débiles, junto a la general lobo del clan del Norte, iban llenando las cuevas con todas las cosas que los sirvientes y aliados, soldados y empleados youkai y humanos por igual, iban trayendo a cuestas en su necesidad de sentirse útiles en la batalla contra el hanyou maldito. Si no podían pelear por su Señor, lo ayudarían en todo lo que pudieran. Mestizo de humano y Daiyoukai, sobreviviente de un pasado sombrío, crecido para gobernar junto a él, y defender el legado de su padre, Inuyasha había crecido en fuerza y poder. Aunque su carácter y malos modales no cambiaban a pesar de su instrucción youkai y educación a la que Sesshomaru lo sometió ni bien fue reconocido como hijo de Inu no Taisho como heredero en segunda instancia del trono del Oeste junto a Rin y a Shippo. Estaba madurando y comenzando a descubrir la importancia de permanecer en una manada y formar una familia. Las cosas entre Kagome e Inuyasha siempre estaban al mismo nivel, ella se mantenía alejada y se notaba herida, pero confiaba ciegamente en el mestizo. Inuyasha había manifestado su intención de proteger y acompañar al cachorro en su crecimiento, de alguna manera lo debía sentir como propio. Al pensamiento de Sesshomaru, eso era debido a que sería un hanyou y sólo otro hanyou sabría cómo tratarlo y ayudarlo a enfrentar los diferentes retos que significaban crecer y madurar.

Sentía dolor por la soledad y los sufrimientos que su medio-hermano debió haber pasado para reaccionar de esa manera tan protectora. Se hizo una nota mental para hablar con él y tranquilizarlo un poco, si bien sentía culpa por despreciar a la humanidad y a los híbridos antes, ahora que conocía mejor las diversas clases de mestizo y a los humanos, era capaz de discernir acerca de las cualidades de cada uno de ellos y guardar para sí lo mejor. Todos tienen errores, mestizos, humanos o youkai por igual. Eso no depende de la raza a la que pertenezcan, si no a la correcta educación y al afecto recibidos en su más tierna infancia, a cargo de sus progenitores o familiares, o tal vez simplemente tutores encargados. Amaba a su cachorro y así fuese un híbrido o no, era suyo y de la mujer que amaba y eso, era suficiente.

Jaken, su fiel sirviente, mantenía a los trabajadores a su ritmo y les indicaba dónde colocar las cosas y de qué manera para que el orden reinara y permitiera desarrollar la vida cómodamente a futuro. Siempre a su lado, dispuesto a dar su vida por él y por Rin. Esperaba que por su nuevo cachorro, por Shippo y Kagome, por todos los miembros de su manada también. Aunque sabía que tomaría mucho más tiempo que eso, sonreía imaginando al cachorro dándole trabajo y torturándolo un poco y pensaba lo agradecido que Jaken debería estar de no tener cabello para que el pequeño lo arrastre por el palacio y los jardines.

Shippo, su hijo y heredero del Oeste, poderoso joven kitsune, entrenado en artes de la lucha, magia de zorro, cultura youkai. Hijo adorado de su pareja Kagome, valiente y fiel, siempre al lado de su madre enfrentando a todo y a todos por defenderla.

El monje, y la exterminadora, luchadores incansables en contra de Náraku y todo lo que fuese injusto, sus corazones puros y fieles, a pesar de la perversión del monje y la tendencia a la violencia por parte de la mujer, eran dos adiciones de calidad extraordinaria para las tierras del Oeste, miraba a todos y se maravillaba de los buenos elementos con que contaba la gran manada de Occidente, a lo lejos se acercaban Kagome, Noriko , Kikyo y Kaede acompañadas y muy vigiladas por Danaka y el Daiyoukai del Sur . Ellas traían refrigerios y alimentos para los trabajadores, ni bien llegaron a la entrada de las cuevas comenzaron a repartir las porciones alimenticias con una sonrisa y una fruta a cada trabajador, servían agua fresca y mojaban las cabezas a los asoleados, ayudantes. Todo se realizaba en armonía y calma absoluta.

Mientras almorzaban y terminaban de acomodar los últimos suministros, una gran explosión causó la conmoción de los presentes. Los rayos que caían desde la enorme cúpula de protección, causaba intensas explosiones a los largo del terreno, los trabajadores corrieron a refugiarse en el palacio y otros en las cuevas. Sesshomaru desde su roca gritaba

-"Protejan a la Dama del Oeste! Refúgiense en las cuevas, Jaken! Lleva a Kagome y a Rin adentro con las hembras, Inuyasha, Miroku, Danaka! Rápido las armas!"

-"Kibò protege la entrada a las cuevas, tajiya vé con ella!"

-"Sí Mi Lord!"

-"Hai"

El caos reinaba de repente como si la calma anterior sólo hubiese sido un sueño. Inuyasha, Sesshomaru, Danaka sostenían sus katanas en frente, el dragón exhalaba humo, Miroku entre ellos y las cuevas. Los rayos de energía youkai eran purificados devastadoramente por el reiki de Náraku, Sesshomaru pensaba, y la bestia se preparaba junto a él a defender su hembra y su hijo, su casa, su manada

"Ya no es luna nueva qué sucede?"

El Lord del Sur sentía la piel quemar, conocía muy bien la sensación de energías puras quemándolo, Kikyo era inestable y cada dos por tres terminaban agrediéndose con youki y reiki

-"Es eso reiki?"

Los ojos de todos abiertos incrédulos ante el espantoso espectáculo del monstruo más horrendo que pudieran haber visto

-"Monje! Es eso reiki?"

-"¡No comprendo, Cómo es posible pero sí, eso creo"

-"¿Qué significa eso?"

La mirada perdida de Kagome desde la cueva y Sesshomaru y los demás en la base del monte, Inuyasha apretaba los dientes y gruñía, Kibò sacaba sus espadas y esperaba, los soldados y guerreros, respiraban agitadamente esperando la orden de su Señor, ya no había vuelta atrás, tomando una bocanada de aire el Lord del Oeste se dirigió a su manada y aliados

-"Ha llegado, el momento ha llegado…Náraku está aquí"