NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
GRACIAS POR ESTAR ALLÍ.
ESCRIBÍ CON TODO MI AMOR Y LÁGRIMAS EN LOS OJOS. NO ME AVERGÜENZA ADMITIRLO.
DISCULPAS POR LOS ERRORES
ABRAZO.
CAPITULO 89
Náraku descendía hasta estar frente a frente con la manada de occidente
-"Sesshomaru…Tanto tiempo….Supongo que me extrañabas, verdad?"
Los ojos del híbrido decadente se posaron en las cuevas, Kikyo lo observaba desde adentro
-"Veo que tienes algo que me pertenece"
-"En estas tierras nada te pertenece, Náraku"
-"Te equivocas, la Miko Kikyo, ella me pertenece"
La enorme llamarada alcanzó a quemar algunos tentáculos de Náraku
-"Pero qué mierda"
-"Ella es la futura señora del Sur, y mi cortejada. Deberás pasar sobre mi cadáver si quieres tocarla"
El dragón escupía fuego y se preparaba para atacar
-"Ryusenki, espera. Eso es justamente lo que Náraku desea."
-"Me insulta y me pides que no haga nada?"
-"No, Te pido que esperes un poco antes de atacar"
-"¿Y bien? Dile que salga, que venga aquí, con migo…No querrás que yo vaya por ella, o si?"
Inuyasha perdía los estribos
-"Náraku! Si eres tan valiente ven de una buena vez!"
-"Inuyasha, veo que no puedes mantener a tus mujeres a tu lado, las dos te dejaron por un demonio sangre pura y Daiyoukai demás…¡Qué patético! Jajajajajajajajajajaja!"
-"Maldito!"
Kanna, Kagura, Byakuya, Akago y Moryomaru se prepararon para atacar. Kanna fue la primera en abalanzarse hacia las cuevas, donde estaba Kikyo. Kagome veía el espectáculo desde el interior de la misma. Kibò y Miroku azotaban a los demonios con todas sus fuerzas.
-"Kibò Sama, cuidado!"
Kagura lanzaba su danza del viento y la loba esquivaba lanzando su daga clavándola en la espalda de la bruja del viento.
-"Ah! Mil veces maldita!"
Jaken gritaba mientras que Kanna, la pálida joven sólo atinó a pararse frente a la sacerdotisa de barro en silencio.
Kagome le hablaba
-"Kanna…No hagas esto, No lo hagas"
-"Náraku sólo tiene ojos para ti…"
Byakuya atacó a Kouga y Moryomaru a Inuyasha, Akago y Kagura observaban ocultos. Miroku los encontró, quitando su rosario apuntó su mano a ellos.
-"KAZAANA!"
Nada le importaba al monje, peleaba por su futuro, su agujero negro era un "REGALO" de Náraku, y ahora le devolvería el favor. Su Kazaana absorbía todo a su paso Saimyosho a rabiar, youkai, rocas, cadáveres, todo.
Sango le gritaba a Miroku
-"Houshi Sama, ya basta, BASTA!"
Miroku cerraba su kazaana y los dos esbirros de Náraku escaparon a gran velocidad.
El choque de espadas de los soldados, fue ensordecedor, las hordas de demonios que entraron detrás de Náraku se enfrentaban a los ejércitos cardinales y youkai aliados, destajando sus cuerpos, arrancando las cabezas, arrojando los intestinos y los despojos por todo el lugar. Muchos demonios eran masacrados. Pero lo peor no comenzaba aún. A medida que la batalla se sucedía los cadáveres aumentaban, los golpes tajos, explosiones, Bakussaiga y Tessaiga luchaban lado a lado. Tensseiga latía, pidiendo revivir a los leales caídos. Pero Sesshomaru sólo podía concentrarse en Náraku que le estaba dando un momento complicado con sus numerosos tentáculos. Las bombas de reiki que el hanyou enviaba explotaban y quemaba a los soldados hasta hacerlos cenizas, la potencia de Náraku se había multiplicado.
-"Qué pasa? No alcanzo a ver…"
-"Kagome, adentro, es peligroso"
Náraku se abalanzaba sobre Inuyasha, Kibò salía a su encuentro, Sesshomaru se puso en medio y con Bakussaiga creó una ráfaga destructora que arrasó con todo su paso, barriendo con centenares de youkai.
La cicatriz del viento de Inuyasha le seccionó las patas y la cola de araña haciendo que Náraku cayera al suelo. Enseguida más tentáculos reemplazaron a los miembros destajados, y el hanyou diabólico comenzó a intentar avanzar hacia Kikyo. Los demonios estaban siendo diezmados por el ejército del Oeste. Pero Los disidentes, ortodoxos y algunos ancianos se presentaron y levantaron sus espadas contra Sesshomaru, y la casa de Occidente. No lo podían creer. Los muy traidores. Detrás de ellos hacía su ingreso el ejército del Este con Hikaru y Shintaro a la cabeza. El grupo era conformado en su mayoría por youkai aves. Se arrojaban en picada arrancándoles las cabezas y elevándolos del suelo para luego dejarlos caer al precipicio.
-"El Este pelea por el Oeste hoy y no nos detendremos hasta el final!"
La voz del Lord del Este retumbaba en el campo de batalla
-"Shintaro maldito traidor, debí asesinar a tu hijo cuando pude."
Náraku se desviaba hacia el Lord del Este. La encarnizada batalla se desarrollaba sin tregua, entre lamentos gritos, sangre, los ancianos gritaban órdenes a los demonios que atacaban sin piedad, entre ellos bajaban uno a uno los soldados cercanos a las cuevas.
Sesshomaru se daba vuelta para ver hacia Kagome, ella no estaba a la vista, Náraku arremetía, pero el Lord, intentaba cortarle el cuello para separarlo del cuerpo y los tentáculos, y así inmovilizarlo.
Mientras el gran Águila se abalanzaba desde el aire, en una de sus tentativas de cortarlo, un tentáculo lo traspasó en el hombro. Shintaro cayó al suelo, y rápidamente se incorporó. Sesshomaru atacó por el flanco al hanyou que se defendió enterrando uno de sus brazos en la pierna del Daiyoukai Inu. Náraku retiró el tentáculo riendo, pero al acercarlo a su cuerpo vio que un ácido verdoso le carcomía la carne. Tuvo que cortarlo y arrojarlo lejos
-"Ah! Maldito perro, tú, siempre tú y tu asqueroso hermano"
Inuyasha saltaba desde atrás, descendía con Tessaiga dirigida hacia el mismo centro de Náraku, pero ninguno de ellos era capaz de ver la perla para golpearla.
Miroku intentaba absorberlo desde tierra
-"No podemos ver la perla!"
Gritaba Inuyasha
-"Eso no importa, nosotros lo destruiremos igual"
Kibò y Kouga estaban espalda con espalda intentando alejar a las hordas de las cuevas.
Sesshomaru atacaba a Náraku una vez más, se disponía a blandir Bakussaiga…
Kagome se ponía de pie para acercarse la entrada de la cueva, una punzada espantosa la hizo caer, Noriko la levantó y la sentó en un banco, Rin le daba un vaso de agua.
-"Mamá?"
-"Estoy bien Rin, no te preocupes"
La Miko gritó y se retorció fuertemente, mientras un líquido sanguinolento, corría por el banco hasta el suelo
-"Kagome?"
Al mismo tiempo, la punzada atravesaba las entrañas del Lord Inu que caía con una rodilla al suelo. Náraku aprovechaba para alejarse y volver a mirar para ubicarse en el mejor lugar para atacar
-"Te tropiezas, perro inmundo, es que no sabes caminar? Se te ve bien revolcado en el lodo que es adonde perteneces"
Inuyasha hería mortalmente a Moryomaru, que caía al suelo sin vida para luego desaparecer. Kouga se batía contra Byakuya, que estaba bastante mal herido, pero se sujetaba bastante bien sobre su origami.
-"GORAISHII!"
El choque de metales chisporroteaba.
Kibò luchaba contra Kagura y Akago venía por detrás.
Miroku abrió su agujero negro y el viento los arrastró dentro, desapareciéndolos.
Una vez más Kagome de pie intentando llegar a la salida de la cueva.
Kikyo intentaba asomarse para mirar a Náraku y fijarse si encontraba la perla, Kagome le suplicaba a Kanna que se apartara para que ambas pudieran buscarla. Kanna estaba perdida de celos dentro de su cabeza de hielo, sólo veía a Kikyo.
-"Náraku te desea, pero a mí me desprecia…"
-"¿Qué? Pero yo no deseo a Náraku, quédatelo, yo no lo quiero, Kanna!"
En un movimiento veloz Kikyo fue absorbida por el espejo y Kanna desapareció.
-"Nooo!, Kikyo!"
Kagome y las hembras gritaban, el dragón escuchó desde afuera y vio como la esfera en que Kanna se desplazaba intentaba alejarse.
-"Maldita…De ninguna manera!"
Ryusenki salió en busca de su pareja a ser, abandonando a Sesshomaru y la manada a su suerte. Él sólo buscaría a su mujer.
Kouga e Inuyasha observaban cómo el dragón se alejaba detrás de la extensión de Náraku, que disfrutaba pensando que Kanna la secuestraba para él.
-"Ahora mataré a Kikyo!"
Náraku pensó
"Escuché bien? Matará a Kikyo?"
-"Kanna, no te atrevas…KANNA!"
-"Ella nunca será tuya, Nunca!"
-"No me obligues a matarte, Kanna!
Sesshomaru e Inuyasha aprovecharon su descuido para atacarlo con Bakussaiga y Tessaiga. Náraku esquivó los ataques. Sin darse vuelta envió cuatro tentáculos y atravesó al dragón y a Kanna en la cabeza y el corazón inyectándoles reiki causándoles la muerte en una horrorosa explosión.
Náraku voló y tomó el espejo para sí y Kikyo dentro
Todos gritaron de espanto. El ejército del Sur se quedó parado.
-"Continúen luchando, luchen por vengar a su Señor"
Gritó Miroku. Si bien la venganza nunca fue una cosa con la que él estuviera de acuerdo, ahora sería más que útil. Y el ejército lo siguió.
La Señora del Oeste ayudada por su madre y Sango se asomaban a la entrada de la cueva, otra tremenda punzada esta vez la hizo arrodillar en el suelo y gritar. El profundo dolor era como una espada caliente que le cruzaba el vientre.
-"AAghhh!"
-"Kagomeee!"
-"Hija!"
Las mujeres ayudaban a la Dama del Oeste a soportar el dolor.
En el campo de batalla, un enorme youkai Inu, arrodillado en la tierra se tomaba el vientre. Retorciéndose de dolor. El Daiyoukai se apoyaba en sus antebrazos con la cara en el suelo, jadeando. Inuyasha levantaba a Sesshomaru.
-"Aghhhh!" me quema! ¿Qué es esto?"
-"No lo sé, pero no hay tiempo para averiguarlo! Ahí viene!"
En la cueva, los gritos de dolor de la Miko eran desgarradores, se negaba a recostarse hasta ver la perla
-"Hija, creo que ya viene."
-"No! Ahora no!"
-"Es inevitable, mi vida, tranquilízate"
-"Ayúdenme a la entrada debo ver a Náraku"
-"Kagome por favor no"
-"Mamá, tengo que ayudar de alguna manera"
Sango y Noriko la sostuvieron unos momentos. Kagome recorría el cuerpo repugnante de Náraku en busca de la perla o algún indicio…De pronto detrás del gran ojo central, protegida por los tentáculos, la vio.
Intentaba gritarle a Sesshomaru pero otra oleada de dolor la venció y ya no pudo ni siquiera caminar. El grito fue espantoso, se sintió desgarrada por dentro como si un monstruo intentara salir abriéndose camino por sus entrañas rasguñándola con las garras
-"SESSHOMARU! AAGGGHHHH ME DUELEEE!"
-"QUÉ MIERDA PASA! INUYASHA! ME TRASPASÓ, NÁRAKU ME TRASPASÓ. ME CORTÓ ABAJO! AAGGHHH!"
El Lord Inu gritaba en el suelo. Por deshonroso que pareciera, el gran Daiyoukai se revolcaba tomándose el bajo vientre, y los testículos, se retorcía de dolor, estaba convencido de que Náraku lo había herido de muerte.
-"Toma a Bakussaiga, dásela a mi cachorro. Náraku me ha cortado el vientre! Siento que me muero"
-"No veo la herida, No la veo! Ahí viene otra vez!"
Los ancianos y youkai enemigos estaban dando una lucha sangrienta y poderosa, mientras en las cuevas la vida luchaba por abrirse camino.
-"Puja! Kagome puja!"
-"Me voy a morir!"
-"No hija, tú eres fuerte, tú puedes, puja por tu cachorro!"
Inuyasha revisaba a su hermano, mientras lanzaba otro ataque
-"No sangras, no tienes heridas, deja de chillar como una niña, Sesshomaru"
-"¿Qué, pero AAAGGHHHH! Ahí está otra vez, Náraku hijo de putaaa! BAKUSSAIGAA!"
-"KONGOSSOHAAA!
Las energías arremolinaban sobre Náraku, que gritaba. Sesshomaru de pie nuevamente, se miraba el abdomen, no veía nada más que su ropa. No entendía nada.
-"No entiendo"
Inuyasha se juntaba de hombros
-"Yo tampoco pero no estás herido, Culo Sama"
Danaka se acercaba por detrás, Byakuya atacaba con bombas de youki explosivo causándoles gran daño a sus cuerpos. Sangraban intentaban ponerse de pie. Los tres enormes youkai se defendían. La batalla llegaba al palacio de donde salían más soldados y el fuego comenzaba a devorar las caballerizas y las inmediaciones del castillo.
-"Kagome, vamos hija, respira y a la próxima contracción puja con fuerza"
La Joven sacerdotisa jadeaba, el dolor era insoportable, entre contracciones intentaba reponerse, la marca de su cuello le quemaba al rojo vivo. Todo su cuerpo gritaba de dolor.
La contracción no se hizo esperar.
Náraku avanzaba hacia la cueva, el puñal del dolor atravesó al Daiyoukai una vez más que intentó mantenerse de pie y enfrentar al malvado hanyou. El ataque de Byakuya golpeó a Inuyasha derribándolo. Los disidentes aprovecharon para rematar al mestizo. Las lanzas traidoras se hundían en el cuerpo del mestizo de Occidente una y otra vez.
Danaka luchaba con todas sus fuerzas, destrozaba cuerpos, asesinaba sin piedad, avanzaba dejando muerte a su paso, levantaba a su Señor del suelo.
-"Danaka, No sé qué me pasa, Náraku me está matando de a poco"
-"Mi Lord…"
-"BAKUSSAIGAA!"
El ataque golpeó a Náraku enfureciéndolo.
-"Vamos Náraku ven hijo de puta, te estoy esperando"
-"Sesshomaru Sama…"
El tigre intentaba comunicarle al Inu que Kagome estaba pariendo pero no deseaba que Náraku se percatara de ello.
-"Sesshomaru maldito, eres patético como tu horrible mestizo de hermano, pero eso ya no importa porque mis leales súbditos se encargaron de ello"
-"Inuyasha…NO. Hijo de puta, mataste a mi hermano!"
-"Bueno, directamente, no, pero sí, fue mi orden y mi idea, Jajajajajajajaja"
El odio tremendo consumió la poca cordura que aún guardaba Sesshomaru, Shimaru tomó el control. Enorme y letal haciendo uso de su látigo de veneno, sus garras y sus katanas. Efectuó la molienda metódica de todo lo que halló a su paso hacia Náraku. De reojo veía el cuerpo inerte de su hermano sumido en un charco sanguinolento de lodo. La ira lo despojaba de la razón.
El monje absorbía demonios y con su bastón los iba purificando a su paso y Danaka con sus katanas cercenaba cabezas y cuerpos regando el suelo con la sangre de los traidores al Oeste.
-"Se acaba, jajajajaja se acaba, la sangre de Inu no Taisho se acabaaaaa! Jajajajajajaja"
Náraku reía mientras se burlaba del Inu, enloquecido de rabia. El tora lo tomó del brazo para sacarlo de su locura. Debía recuperar la conciencia, y enfocarse en los que aún estaban vivos y los que estaban por llegar. No recibía ninguna atención del Lord del Oeste.
-"Señor, Mi Señor…"
Otro grito desgarrador desde la cueva. La voz de Kagome lo despertó de su aturdimiento. El horroroso dolor, estranguló a Shimaru también. Arrodillado en su dolor, el fuego lo consumía por dentro
-"Sesshomaru! Tu cachorro está naciendo!"
-"Mi cachorro?"
De pronto todo se aclaró, compartía con Kagome los dolores de parto, la marca de apareamiento ardía, transmitiendo las sensaciones a los dos. Kagome no sólo paría, si no que sentía el fragor de la lucha, y la muerte de Inuyasha. Sesshomaru, no sólo luchaba y sufría por su hermano, si no que su cuerpo acusaba el nacimiento del cachorro. Hijo de Miko y Daiyoukai. Todo un mundo nuevo.
Náraku escuchó.
-"Tendrás un hijo? No puede ser. Yo te maldije. NO! No lo permitiré, otro Taisho NO!"
El monstruo arremetió contra el Lord cardinal. El zumbido de la gran lanza de reiki clavada en él fue como un suspiro. Sesshomaru comenzó a escupir sangre y a sentir que el frío de la muerte le acariciaba la espalda, otra enorme bola de reiki se abalanzaba hacia lo que quedaba del ejército leal al Oeste, casi nadie había sobrevivido, buscando a su alrededor, alcanzaba a ver a los pocos restantes peleando con todo lo que tenían, Kouga, Kibò, Miroku, Sango, Danaka, Shintaro, Hikaru, y algunos pocos más. Sesshomaru había ordenado que se refugiaran pero no lo hicieron, los únicos que se refugiaron fueron aquellos que no eran demasiado fuertes. Tendrían ahora la responsabilidad de reconstruir Occidente. Mientras la bola de energía pura los golpeaba Sesshomaru tomó Tensseiga, el colmillo sagrado, la puso frente a él, colmillo palpitó y con ruidos a metal retorcido comenzó a vibrar, mientras el reiki rápidamente fue absorbido por ella. Tensseiga se partió, la energía la golpeó y la rodeó rompiéndola en tres pedazos, pero salvándolos. Sesshomaru caía de bruces una vez más, apoyado en sus manos, se desplazaba como podía hacia la cueva.
-"Mi Cachorro… Kagome, saiai"
Los gritos de Sango eran de desesperación, pedía por Miroku, o alguien que trajera al sanador. Para su desgracia Kenkò se encontraba lejos en el castillo ayudando a sanar a los heridos. Y dirigiendo a sus ayudantes. Las bajas eran numerosas y no había forma de a avisarle sin dejar un puesto de batalla importante, vacío. No se podía. Desde lo alto la manada del Este se hizo eco de sus llamados, Hikaru se ofreció a ir en busca del sanador. Kagome se negó
-"Ayuda a Sesshomaru, ayuden al Oeste."
Otra puñalada de dolor
-"Aaaaaaggghhhhh! KAMI, SESSHOMARU!"
-" Ya casi mi niña, ya casi." Kaede ayudaba a la joven Miko que luchaba por su vida y la del cachorro"
Noriko desesperada dirigía a las otras mujeres
-"Rin, más agua caliente, trae lienzos, y algo para que Kagome beba, Sango ayúdale onegai"
-"Sí, Noriko Sama"
Más gritos espeluznantes.
-"PUJA HIJA, PUJA!"
Kaede y Noriko le daban ánimos a la Miko, sus entrañas se desgarraban en agonía.
-"SAIAI! KAGOMEEE!"
No llegaba, lo intentaba pero no llegaba a ella. Sesshomaru se arrastraba en un intento desesperado por alcanzar a su amor, infructuosamente.
Con sus últimas fuerzas Kagome pujó, pujó por su vida y por la vida de su hijo, pujó por la muerte de Inuyasha, pujó por el su hogar el Oeste, pujó por su amor Sesshomaru…
-"SESSHOMARU!"
El estruendo se escuchó desde los puntos más recónditos del Oeste, Náraku se avalanzó directo hacia la cueva, a matar a Kagome y con ella al cachorro milagroso. Sesshomaru sabía que su hijo estaba naciendo y las intenciones de Náraku. Como pudo se levantó blandiendo Bakussaiga, el monstruo atravesó el pecho del Daiyoukai poniéndolo de rodillas. El reiki que transmitía a través del tentáculo, lo estaba purificando. El veneno del Inu no alcanzaba a quemar tanto reiki. Danaka corría hacia él y Miroku utilizaba el agujero negro en todos los demás demonios, necesitaban un milagro. El intenso silencio y luego el llanto…El llanto de un cachorro, su poder se sintió a través del aire, las plantas, las piedras, todos los que estaban peleando se voltearon para ver hacia la cueva. Náraku sintió que se le erizaba la piel. El vástago heredero de Taisho era una verdadera amenaza para él. Disponiéndose asesinar a Kagome, sostuvo a Sesshomaru del cuello en el aire
-"Ahora Taisho, verás morir a tu pareja y con ella a tu descendencia! Jajajajajajaja!"
El zumbido fue un instante, un microsegundo, casi nada, Náraku miró a su pecho, una flecha ensangrentada clavada en el centro de su ojo y a su vez, en la perla de Shikkon. Su veneno y energía carcomiéndolo por dentro. Soltó a Sesshomaru que cayó al suelo medio muerto. Jadeaba en busca de aire. No podía moverse, se estaba muriendo.
Con sus limitadas fuerzas alcanzó a ver a Kagome, de pie, con el arco en la mano
-"No matarás a mi hijo, nadie tocará a mi HIJO!"
-"NO! ERES UNA PERRA MALDITAAA! MUEREEEEE!"
Sesshomaru susurró,
-" Kagome… un hijo…un macho…"
El tentáculo impío se clavó en el corazón de la joven que soltó el arco y cayó hacia atrás sobre los brazos de Noriko
-"NOOOO! Kagome!"
Sesshomaru desesperado veía cómo su amor caía sin vida en los brazos de su madre
-"Kagome! SAIAI…NO!"
Mientras Náraku reía la ola de poder estalló en el campo ensangrentado. Las rocas de los peñascos temblaban, la tierra parecía enfurecerse… El tremendo poder emanaba de la cueva, de los brazos de Rin y desde el aire. La orden vino con la voz profunda y penetrante de un hombre, en un grito de batalla, la voz de su padre el general perro, la voz de Inu no Taisho.
-"VE CON ELLA! AHORA!"
Sesshomaru veía con asombro un enorme macho de cabellos negros, caer del cielo y pararse frente a Náraku, blandiendo a Tessaiga, sus músculos eran impresionantes, sus ropas, reales, con el símbolo de la casa del Oeste, su aura era inmensa y aplastante, le costaba respirar a su lado. Sesshomaru una vez más, se arrastraba como podía para llegar a ella.
-"¿Quién eres?"
-"DIJE QUE TE FUERAS CON ELLA, SESSHOMARU"
Sabía su nombre, cómo podía ser eso?
Shimaru sentía un tirón en su corazón
"Es el cachorro, nuestro cachorro"
"Nuestro cachorro"
Lo miró a los ojos unos segundos y cambió la vista hacia Náraku. Dorados, los ojos de ese humano eran dorados, grandes y profundos, sus pupilas grandes denotaban la ira que sentía en ese momento, la voz y los ojos de su padre. Llegando a Kagome, la sostuvo contra su pecho, Kagome susurraba casi de manera inaudible
-"Sesshomaru…Inuyasha, está muerto. Salva a nuestro hijo, cuídalo. No le des la espalda"
El Lord sostenía a su hembra en sus brazos, lágrimas caían en las mejillas de la joven que le sonreía,
-"Es hermoso, lo vas a amar, ya lo verás"
Náraku se rearmaba, su reiki remitía un poco dándole lugar al youki, ahora que Kagome moriría, nadie podría detenerlo, mucho menos un humano
-"Hazte a un lado escoria, con mi youki te aplastaré hasta desaparecerte igual que a esa Miko, y a toda tu raza"
Tessaiga palpitó y el humano la agitó,
-"KONGOSOHA!"
El camino marcado en el suelo por el envío de su golpe y la mano del hombre dirigiendo un rayo de su reiki, el Kongosoha y el reiki arremolinaban en su camino hacia Náraku. El chisporroteo del poderoso ataque de youki y reiki en perfecto equilibrio formando una línea de luz que impactó directamente en el centro del hanyou que gritó en agonía. Los pedazos de Náraku caían por doquier
-"QUÉ MIERDA ERES? No eres youkai, no eres humano ¿QUÉ ERES!"
A medida que el demonio caía en pedazos el hombre de cabellos oscuros blandió a Tessaiga una vez más
-"MEIDOU ZANGETSUHA!"
El enorme Meidou se abrió desde atrás de Náraku, que se defendía con miasma, tentáculos, escupiendo veneno, arrojando reiki, nada parecía herir al humano. Agarrado de los bordes del Meidou se impulsó hacia adelante para arremeter contra el macho poderoso. Su gran velocidad no aturdió al joven que dando un ágil salto en el aire, sacudió a Tessaiga sobre el cuerpo del mestizo repugnante.
-"SAGRADO KAZE NO KIZU!"
La cicatriz del viento formada por energía pura, el ataque demoníaco era perpetrado por la energía sagrada de su conjuro.
-"¿Qué es esto… Qué eres…AAGGHHHH!"
La inmensa explosión acabó con Náraku que simplemente estalló en pedazos, miles de pedazos. A Excepción de su cabeza que rodó a los pies de Sesshomaru que observaba al humano, fijamente a los ojos. Sus ojos, esos ojos fríos casi muertos, su rostro firme, serio, hermoso, su cuerpo una masa de músculos, la piel, pálida lozana, el aura asfixiante. El humano pateó la cabeza de Náraku hasta que quedó hacia arriba como mirándolo, la voz helada, sin sentimientos. Noriko, Rin y todos los demás lo miraban hablar con la cabeza del monstruo
-"A tu pregunta, maldito...Soy lo que yo soy. Lo que quiero ser. En cambio tú, no eres nada…NADA!"
Miró el cráneo cercenado y le escupió. La saliva corroyó la carne y los huesos dejando sólo una pila de cenizas. Blandiendo Tessaiga
-"MEIDOU ZANGETSUHA!"
El portal al infierno se abrió a su orden y se tragó los restos del Hanyou demoníaco hasta que la oscuridad los devoró completamente y el pasadizo se cerró.
Sesshomaru lloraba sobre su mujer desfalleciente,
-"Saiai, no te vayas, no me dejes. No pude protegerte, perdóname, mi amor, perdóname…"
-"Sessh…Maru estás malherido, mi amor …el bebé…"
Rin le alcanzó a su hijo, el Daiyoukai lo abrazó como a su tesoro más preciado. Sabía que Kagome temía que él no aceptara a su hijo una vez que lo viera.
Ella lo observaba, esperando alguna reacción de su parte. Sesshomaru abrió las cobijas, hundió la nariz en su cuello y lamió su rostro limpiando la sangre de él. Shimaru acompañaba el momento agridulce, reconociendo a su pequeño. Las lágrimas corrían por el rostro de Kagome, estaba feliz y emocionada. El Lord miró a su cachorro a los ojos, dorados brillantes, enormes como los de Inuyasha, como los suyos propios, como los de Inu no Taisho. Él sonrió, ante su seño fruncido, su cara seria mirándolo fijamente, levantó los ojos y miró al gigante frente a él. Ahora que estaba más tranquilo, observó las pupilas de sus ojos, eran tan enormes que hacían que los ojos se vieran casi negros, lentamente se encogían dejando ver el cálido dorado en ellos.
-"¿Cuál es tu nombre?"
-"Tú dímelo"
Sesshomaru miró al cachorro y a Kagome, sonriéndole a su mujer pronunció el nombre reconociéndolo como hijo y heredero del Oeste
-"Yashamaru."
Kagome sollozaba emocionada, llevaría el nombre de los dos machos que ella más amó en su vida. Depositando un tierno beso en su frente, el Daiyoukai colocó el pequeño en brazos de su madre, que lo besó
-"Te amo Yashamaru Taisho Higurashi, mi hermoso hijo"
El gran macho de cabellos negros se arrodilló a su lado
-"Eres tan hermoso como te soné, Yashamaru"
Ella le acarició el rostro y apretó al bebé contra su pecho. Mientras la vida la abandonaba, suavemente lo soltó en las manos de su padre.
El gran humano se enfureció, de rodillas frente a ella, gritó y lloró
-"No, NO, otra vez no! Madre!"
La manada gemía y lloraba, Noriko gritaba desgarrada, Danaka la sostenía como podía, todos tenían el corazón roto.
Sesshomaru con su bebé en brazos no pudo más que apoyar su mano sobre la cabeza de su hijo crecido y llorar con él
-"Revívela, revívela!"
-"No puedo, lo siento pero no puedo, Tensseiga …Tensseiga está rota"
Yashamaru comprendió el profundo dolor que su padre había sentido durante cientos de años. Siempre había sido un macho sombrío, temible, justo padre y presente, no demasiado afectuoso y profundamente solitario. Por primera vez sintió pena por su padre. En su vida lo había despreciado por creerlo inútil, por no saber por qué no la salvó cuando pudo hacerlo, su padre jamás le dio una explicación, como si buscara ser castigado con su odio por toda la vida. Sesshomaru le había prohibido pasar por el pozo e intervenir, cada cumpleaños se veía tentado a pasar y espiar que sucedía por estos lugares. Los rosarios de la familia fueron escondidos de él. Más de una vez, fue detenido por Hiten y Souta. Pero esta vez, era diferente, trataría de salvar la vida de su madre.
Nockeó a Souta, le arrebató su rosario del cuello y saltó dentro del pozo. Corrió y corrió hasta que llegó a su casa, al castillo que siglos después sería su casa. El caos, el fuego, la sangre, desde lejos vio, a su padre en toda su gloria batallando contra Náraku, no podía creer la potencia y la majestuosidad que desprendía a medida que agitaba su espada y sacudía su látigo cortando enemigos. Vio a su tío Inuyasha, luchar sin tregua, el hanyou de Occidente, se maravilló con ellos, y perdió el objetivo. Cuando decidió salir a luchar ya era demasiado tarde, alcanzó a ver a su madre lanzar la flecha ensangrentada a Náraku, se veía igual que la única estatua que quedaba en el jardín del palacio, en el futuro era tan hermosa. No podía dejar de mirarla. Su madre, Kagome, la sacerdotisa de Shikkon. Su madre cayó, y lo sacó de su ensueño, luego de ver luchar a su padre contra Náraku, con todo su poder, blandir a Bakussaiga y luchar a pesar de casi morir y continuar protegiéndolos a él y a su madre. El heredero del Oeste abrió su corazón.
-" Es mi culpa, yo te vi luchar y no intervine, yo pude haberla salvado, padre!"
-"No, es tu batalla hijo, es la mía, así como la culpa de todo esto"
Mientras sollozaban unos pasos se hicieron escuchar, de pronto un inmenso aura se hizo sentir. Rin sin poder creerlo balbuceaba
-"Papá? "
Sesshomaru levantó la mirada hacia Rin que veía fijamente hacia atrás de él. El Lord se puso de pie y se enfrentó a sí mismo, con la mirada fría y el gesto inexpresivo
-"La culpa fue mía, y soy el único que puede remediarlo"
-"Tensseiga se rompió, seguro sabes eso"
El Sesshomaru mayor, miró a su joven persona, con la cara mojada de lágrimas, el cachorro apretado contra sí. Quebrado, pero aún así estoico, firme. Atesorando a su hijo, como siempre debió hacerlo, pero él, no lo hizo.
-"Al menos tú, la honraste derramando lágrimas…"
La pena se instaló en la manada al comprender que éste Sesshomaru, llevaba las marcas de la tristeza extrema en su alma, se había condenado a vivir eternamente sin su pareja, y había arrastrado a su familia la oscuridad en la que él estaba sumergido.
Tomando el puño de Tensseiga la acercó al cuerpo de Kagome. La katana palpitó, Sesshomaru la agitó cortando a los esbirros del infierno, y se dirigió a Inuyasha, hizo lo mismo, pero ninguno se movió.
Yashamaru había crecido en la misma frialdad del corazón de su padre. Había deseado remediarlo. Noriko se acercó a él. Apartó unos cabellos de su rostro lacrimoso
-"Yashamaru,…"
Él la miró sin entender
-"Gracias, por intentarlo"
Sesshomaru apoyó una rodilla en el suelo al lado del cuerpo de Kagome y pasó el revés de su mano por su mejilla. Detrás de él, de pie, el joven Daiyoukai gruñó por lo bajo, Shimaru tomaba el control.
-"Perdóname, saiai"
Los ojos del joven brillaban rojos, mientras el Lord Inu del futuro se ponía de pie y se enfrentaba a la bestia
-"Shimaru, debí escucharte…"
-"Debiste honrar a la mujer que dio su vida por tu amor"
Sin poder soportar más, el milenario Daiyoukai cayó con sus manos en el suelo, llorando desconsoladamente. Yashamaru intentó acercarse, pero Danaka lo impidió. El Danaka más joven asintió a su igual.
Sesshomaru feudal simplemente lo miró, veía lo que la pena haría con él.
-"Es tu katana, Sesshomaru, tú debes hacer esto"
Tomando su katana, se ayudó a ponerse de pie una vez más, el Sesshomaru mayor, pronunció las palabras más sentidas de toda su vida, las lágrimas caían sobre la hoja de la espada, haciéndola palpitar una vez más. La agitó sobre los cuerpos inertes
-"Te lo estoy rogando Tensseiga"
Un acceso de tos desenfrenado estalló de la garganta de Inuyasha que comenzó a respirar, pesadamente, pero estable.
-"Estoy en el infierno…Veo dos Culo Samas…"
Inuyasha se sentaba y miraba sin entender
Ambos Sesshomaru se quedaron tiesos mirando a la joven sacerdotisa.
Yashamaru tomaba la mano de su madre, y le besaba la frente
-"Vamos mamá, tú puedes, tú puedes, hazlo por ese pequeño, hazlo por mí…"
Kagome, inspiró violentamente llenando sus pulmones de aire. La tos no se hizo esperar enseguida, sus respiraciones se hicieron más serenas, y ella abrió los ojos para encontrarse con un joven hermoso que la miraba sonriendo, dos Sesshomaru, Inuyasha sentado a su lado y su bebé gorjeando, llorando, en brazos de su padre, de uno de ellos… ¿Qué?
Los llantos y sollozos, la manada desorientada, los gritos de su madre, llamando por ella. Danaka por dos?
-"Te ves como la mierda Kagome"
Ella miró a Inuyasha que estaba junto a ella.
-"Inuyasha…Oswari"
Nada pasó, todos se rieron.
Sesshomaru la abrazó, la besó desesperadamente, ambos lloraban hundiendo sus rostros en el cuello del otro, entre sus brazos atesoraban al pequeño. Los demás muy felices, los abrazos, la alegría. En la confusión, los tres del futuro de retiraron sin dejar rastro, volando a través de sus tierras feudales, Sesshomaru quiso pasar frente a su castillo una vez más.
El jardín estaba tal cual, estaba en el futuro, Yashamaru miró a su padre
-"Siempre pensé que tú habías destruido las estatuas cuando murió mamá"
-"Hn."
Los sirvientes los vieron llegar, los reverenciaron, pero continuaron con sus labores de atención a los heridos, acomodamiento y eliminación de escombros, después de todo, no era extraño ver a su Señor acompañado de Danaka deambular por el palacio. Luego de unos minutos de caminar dentro del castillo, llegaron al salón principal, Sesshomaru se detuvo frente a las pinturas de su familia, habían resistido el ataque, en su pelea con Náraku, el castillo había sido consumido por el fuego y se había derrumbado perdiéndose todo, o casi todo, sólo Tensseiga, Tessaiga, Bakussaiga y la estatua central de piedra luna, habían resistido nada más.
De punta a punta caminaron recorriendo el palacio de la luna. Y antes de que sus habitantes se dieran cuenta emprendieron el vuelo hacia el pozo. Una vez allí, Sesshomaru dio una última mirada a su Japón feudal y se dispuso a saltar.
-"Danaka mantente atento, no sabemos cuánto cambiamos el futuro, o con qué nos encontraremos"
-"Sí, Mi Lord"
-"¿Piensas que cambiamos nuestro tiempo, padre?"
-"Eso no lo sabremos hasta llegar allá"
Tomando firmemente sus katanas saltaron dentro del pozo.
En el monte de las rocas junto a las cuevas, Sesshomaru y Kagome se ponían de pie. Mirando a su alrededor, el corazón se constreñía, la muerte bailaba sobre las tierras del Oeste. La sangre cubría la colina hacia el castillo. Tímidamente los sobrevivientes comenzaban a surgir de entre los escombros y las cuevas. Kaede se asomaba, junto a los refugiados.
Cuevas repletas de pertrechos y acondicionadas…Para nada. Tanto trabajo y sacrificio desperdiciado. Al menos habían servido de refugio y protección para el nacimiento del legítimo heredero de las tierras del Oeste. Lo demás no importaba, se habían salvado las vidas más preciadas para Occidente. Quedaba reconstruir, empezar de nuevo. Kouga en cuclillas sostenido por su espada, Rin a su lado, tomada de su mano, El general Ookami, se acercó Inuyasha, se fundieron en un beso desesperado, Miroku sostenía a Sango, que lloraba amargamente, Noriko se abrazaba a Danaka, que miraba a Sesshomaru sonriendo. Lentamente se giraban para ver a la pareja del Oeste conocer, a su pequeño hijo. Inuyasha y los demás se acercaban a verlo.
Kagome destapaba al cachorro exponiéndolo a los ojos curiosos. El hermoso cachorro de piel pálida, ojos de oro, los miraba uno por uno, a todos sin excepción. La pequeña cabecita estaba cubierta de cabello negro, sus orejas redondeadas a los lados de la cabeza, en su frente casi imperceptible, la pequeña luna creciente en un suave índigo. Las manos robustas con uñas romas, y unas marcas apenas visibles a los lados de sus mejillas. No parecía un hanyou, no era humano, no era youkai, era lo que él era. Un milagro.
Yashamaru Taisho Higurashi había nacido en el final de una era de sangre, terror y sufrimientos trayendo con él, el nacimiento de una nueva era plena de amor, y proyectos. Tenían todo el tiempo del mundo para hacerlos realidad. Mientras caminaban hacia el palacio, ayudaban a recoger los pedazos de la casa del Oeste, los heridos eran muchos, los muertos más, a medida que se acercaban al castillo, iban confiando en que construirían un mundo mejor para Yashamaru, Shippo, y Rin, sus parejas y futuras parejas, sus hijos, para ellos mismos, para los que lucharon por Occidente, esos que regresaron quinientos años para ayudar, a riesgo de cambiarlo todo. Ya todo había terminado, Náraku había muerto. La reconstrucción de la casa del Oeste no podía esperar.
