NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

GRACIAS POR ESTAR ALLÍ.

AH! ME HACER REIR Y OTROS LLORAR DE EMOCIÓN. GRACIAS A TODOS.

ABRAZO DESDE MI CORAZÓN.

CAPITULO 93

El sonido de las cortinas corriéndose, la luz cálida en el rostro ¿Por qué demonios habían colocado su cama tan cerca del ventanal?

-"Levántate remolón, ¿Qué sucede con los Taisho mayores Hoy?"

-"Vete abuela, déjame dormir, estoy cansado"

-"Abuela? Yashamaru, puede que estés enojado o cansado, pero que me digas abuela, creo que no me gusta del todo"

Rápidamente se sentó en la cama...Miró a la mujer parada frente a él…Sabía quién era, lo sabía.

Su mente en espirales girando y girando, recuerdos repentinos de toda una vida junto a ella, su amor, sus enseñanzas, la alegría que sentía le calentaba el corazón, pero de nuevo, se sentía extraño…

-"Ya sé, soñaste. Tuviste una pesadilla igual que tu padre"

Mientras le alcanzaba la ropa y la dejaba sobre la cama, Kagome le explicaba que según Kibò, Inuyasha estaba igual y ni hablar, debería preguntarle a su madre acerca de Danaka.

-Ve a asearte y te esperamos en el salón para desayunar"

Sin más se dio la vuelta

-"Mamá…"

-"Si? Yashamaru"

El joven se levantó de la cama y abrazó a su madre, era un gigante a su lado. La alzó y la hizo girar de manera enloquecida. Kagome gritaba y reía, Yashamaru disfrutaba del pánico de su madre.

-"Un Daiyoukai no debe levantar a su madre así"

La profunda voz retumbó en la habitación. Madre e hijo cesaron en su diversión mirando a Sesshomaru a los ojos. Él caminó hacia ellos y una vez a su lado se detuvo

-"Lo siento padre, yo…"

-"Sesshomaru…"

-"Silencio!"

La bestia se encontraba tiñendo sus ojos. Olfateó el cuello de su hijo y lo mordió levemente en represalia, Yashamaru siseó, y repentinamente Sesshomaru los abrazó a los dos y sosteniéndolos en el aire, comenzó a girar por la habitación.

-"Así levanta un Daiyoukai, a una onna y su cachorro!"

-"Basta, SESSHOMARU! Basta!"

Los gritos y risas de los tres

-"Papá, ya no puedo, voy a vomitar, basta!"

De poco los iba liberando de su tormento, riendo los tres como locos

-"Cuando puedas hacer eso, te veré en la sala de armas, CA CHO RRO"

Y sin más se retiraba de la habitación, en su camino a la puerta pellizcó el trasero de Kagome provocando un grito repentino, y el sonrojo de la mujer. Yashamaru se dirigía al baño y sonrió ante las locuras de su padre.

Todo era de ensueño, pero tenían ese dejo de amargor en la boca del estómago. Malditas pesadillas, sin falta averiguaría cuál de los platillos que cenaron la noche anterior le causó tanta incomodidad a la hora de dormir.

Cerrando la puerta de onsen detrás de él, alcanzó a escuchar las palabras de su madre

-"Apresúrate y ven a desayunar con la manada"

-"Sí madre"

-"Odio cuando dices eso!"

-"Sí, MA MÁ!"

-"Hn. Mucho mejor"

Danaka llevaba más de tres horas levantado ya. Cumpliendo con su entrenamiento y su trabajo. Él, no había sido una excepción a la hora de despertar. La horrible sensación de vacío interior era abrumadora. Noriko le había dicho que era normal, cuando uno se encuentra bajo mucha presión, y él estaba bajo mucha presión. Trabajo, entrenamiento, cachorros, nietos, y muy sobre todo, el celo de su esposa que lo volvía loco. No podía controlarse, debía entrenar cuatro veces al día y la situación, no mejoraba. La cultura youkai, ya la manada estaba acostumbrada, a tratar con reacciones fisiológicas. Tomaba los acontecimientos, físicos y naturales de una manera de lo más desenfadada y relajada, pero con mucha seriedad. En otros momentos hubiese sido causal de vergüenza o incomodidad, pero ahora convivir en una sociedad equilibrada entre humanos y youkai era de lo más común. El manejo de ese tipo de información era impartida en las escuelas, al igual que la sexualidad humana. El mestizaje era algo muy natural en la sociedad de la época. En un castillo lleno de humanos y youkai, lo más normal era conocer todos los pormenores de sus naturalezas. Para las épocas de celo de las mujeres y hembras hanyou o youkai, se habían desarrollado compuestos químicos, a base de hierbas medicinales que cubrían el aroma y tranquilizaban a los machos. Se utilizaban como perfumes y lociones para después del baño, aceites esenciales, sahumerios y jabones, sus aromas delicados eran muy agradables. Pero Danaka, sabía de la condición de Noriko y la sola idea lo volvía loco. Para las hembras hanyou y youkai sus ciclos eran más o menos cada seis meses, por lo que había tiempos de calma. Pero las humanas tenían los suyos, todos los meses, y los machos emparejados durante esos días, estaban my alterados. Ahora que el futuro había cambiado, muchas cosas tomaban forma, a medida que transcurrían los días. Los sucesos no eran del todo incorrectos, ya que hubiesen sucedido de la misma forma, si Kagome seguía con vida, lo cual a la larga sucedió. Sólo que una tristeza tan grande y una vida tan vacía no se quitaban tan fácilmente de la carne y los huesos de seres que han sufrido tanto. El malestar, se manifestaba como pesadillas y sensaciones nauseosas, bastante confusas.

En el caso de Sesshomaru, tenía otros cuatro cachorros, de los cuales no había presenciado sus embarazos ni partos, pero tenía muy vívidos recuerdos de ello, gracias a la influencia de la energía del pozo, y el viaje a través del agujero de gusano.

Las vivencias, antojos, sensaciones y terribles dolores, estaban grabados a fuego en su mente. La magia de haber cambiado la historia. Igualmente, los hijos de Sango y Miroku, el emparejamiento de Inuyasha y los nuevos hijos de Noriko, medio hermanos de Kagome y Souta. De todos modos, las cosas se iban acomodando.

******************************En el pasado*************************************

Kaede caminaba por el jardín del palacio, Kagome le había pedido que se quedara para que la ayude a terminar su preparación de Miko, ella había accedido y además, contribuiría a los hechizos de longevidad de Sango y Miroku, la preparación de pócimas y hierbas para las distintas necesidades. Ella y Miroku se encargaban de equilibrar a Yashamaru con su reiki, Sesshomaru y el cuerpo de sanadores de Kenkò, se ocupaban del youki y lograr el equilibrio entre las dos energías. Los días eran muy agradables desde el nacimiento del pequeño. El Lord del Oeste a menudo era visitado por el joven Daiyoukai en su despacho, en brazos de su madre solía ir a pasear por el palacio. A Sesshomaru le encantaba presenciar el amamantamiento de su hijo, era un momento de tanta paz y ternura, no se lo perdía por nada.

Kagome le había explicado la manera de acomodarlo para llevarlo en brazos, a él le gustaba ayudar a bañarlo, a veces se metía en el onsen tan solo para compartir un rato de placentera diversión en el agua cálida, junto al pequeño. A pesar de la fuerza y el tamaño de sus manos, el Inu se las arreglaba bastante bien con lo relativo al cuidado del bebé. Por supuesto dentro de las paredes de sus espacios personales. A ojos de los demás, era tan frío y serio como siempre. Para la manada sin embargo, el brillo en sus ojos delataba el afecto inmenso que sentía por su pequeño.

La mañana del día de Luna nueva, la manada entrenaba en la plaza de armas y las hembras disfrutaban de un día de campo bajo los árboles, mirándolos luchar. Ya hacían cinco meses del nacimiento de Yashamaru, y habían recibido la visita de Rin y Kouga. Rin no soltaba a su hermanito, lo acaparaba para ella causando la queja de las demás hembras y la risa de Kagome. Kouga estaba siendo cruelmente revolcado por su suegro y arrastrado por la arena, ante las carcajadas de Inuyasha, y la consternación de Kibò. Mientras transcurrían las horas, una energía demoníaca muy fuerte se avecinaba sobre el castillo causando el abandono de las actividades de los machos, todos miraban hacia donde provenían las energías y el oscuro aura.

Sesshomaru se apresuró y se puso frente a la manada esperando divisar al causante del disturbio.

-"Danaka, lleva a Kagome y a mi hijo a nuestros aposentos…AHORA"

-"Sí, Mi Lord"

-"Los demás humanos, hagan lo mismo, rápido, Igual para ti Inuyasha."

"Hai, Mi Señor"

-"Hai"

-"Sí, Mi Lord"

Inuyasha lo miró y enseguida se quejó, el rostro del Señor del Oeste, le hizo erizar la piel

-"No me discutas, vete…AHORA!"

Sin decir una palabra hizo lo que el Daiyoukai le ordenó. Los demás youkai se mantuvieron junto a él, dos pasos más atrás.

Kouga se adelantó y se animó a preguntar

-"Sesshomaru Sama, qué sucede?"

El rostro incrédulo de Sesshomaru

-"Ese es el aura de Inu Kimi"

-"Inu Kimi Mi Lord?"

-"Hn."

-"¿Y quién es Inu Kimi?"

Danaka regresaba para apoyar a su Señor y sacando sus katanas miró al lobo y le respondió

-"Sesshomaru Sama no hahaoya"

Pero acaso no estaba muerta?

-"L-la madre de Sesshomaru Sama?"

-"Hn."