NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

MIL DISCULPAS POR LA TARDANZA EN ACTUALIZAR, TENGO ALGUNOS FAMILIARES CON PROBLEMAS DE SALUD Y ESTOY MUY ENCIMA DE ELLOS. INTENTARÉ NO ATRASARME TANTO. GRACIAS POR ESTAR ALLÍ.

LOS SILENCIOS…ESOS MALOS CONSEJEROS…

CAPITULO 99

-"Debo entonces asumir que eres la hembra del General?"

-"Así es, soy su esposa y su pareja"

-"Esposa? "

Kimi caminaba hacia Danaka que mantenía su posición, detrás de Sesshomaru

-"Acaso te uniste a esta onna con la ceremonia ningen?"

-"Madre, ya no importunes a mi General. Si realmente te importa tanto, sí, Lady Noriko y Danaka Sama se unieron por ambas ceremonias"

-"Así es, Noriko San y yo hemos adoptado ambas ceremonias"

La mano izquierda de Danaka descansaba sobre una de las Katanas y la otra permanecía aun lado de sus caderas. En su mano se veía, el anillo, la alianza matrimonial, a Kimi se le retorcieron los intestinos. La mano de la humana tenía una alianza exactamente igual a la del tigre, la envidia la estrujaba desde adentro, el veneno era demasiado para mantenerlo papa ella sola. Lo humillante de un youkai tan poderoso como él, CASADO… No lo soportaba. Y en el cuello, casi en la nuca, una gran marca, el aroma de la selva en su piel, la odiaba.

Dirigía su mirada a su hijo celebrando a la Miko en sus brazos.

-"Y tú? Te has CASADO con la Miko?"

Kagome sintió la punzada en el corazón, tal vez jamás lo admitiría, pero hubiese deseado tanto que Sesshomaru le pidiera matrimonio, los brillantes anillos en las manos de Miroku, Sango Danaka y su madre, se veían tan bonitos. Ella no tenía, no uno que estuviese grabado con el nombre de su amor. Era una tontería comparado con el emparejamiento youkai, pero para su corazoncito humano, se sentía como que faltaba algo. Y La madre de Sesshomaru parecía tener una especie de brújula para dar en el clavo con los temas dolorosos, inconclusos o escabrosos de la manada. Maldita, tan bella como letal y venenosa. Sesshomaru por su parte, había notado la manera en que al tema, se había vuelto un motivo de tristeza para kagome. Ella jamás dijo nada, sin embargo las miradas emocionadas ante las ceremonias de vuelta en su tiempo, la emoción de los preparativos para su madre y Sango, el interés por tomarles las manos y mirar el trozo de metal en sus dedos. Él pensó que si fuese al revés, acostumbrado a la cultura youkai, una "boda" no lo hubiera hecho sentir emparejado del todo y hubiera anhelado una ceremonia youkai y una marca en el cuello en lugar de un anillo en un dedo. Kagome debía sentirse igual. Al principio de su unión, no sentía ningún disturbio, pero ahora y luego de las preguntas de su madre, el vínculo tironeaba de su alma y le amargaba el aroma natural, maravilloso que ella tenía desde siempre, era molesto. Detestaba sentirla infeliz. La unión ningen se había vuelto una molestia para ella, preguntaría más tarde sin embargo

-"No. No lo hemos hecho…Aún"

Sesshomaru pensó que no era grave pasar por una ceremonia humana, las había presenciado antes y no eran ofensivas, si no hasta románticas y agradables, él podría hacer eso por ella.

Kagome giró la cara rápidamente hacia su pareja y se lo quedó mirando, acaso escuchó bien? Sesshomaru había dicho Aún?

No, no podía ser, seguramente entendió mal. El aroma de su tristeza se elevó por el aire del salón, los youkai aspiraron la esencia a hierbas amargas de su pena. La miraban sin decir palabra. Inu Kimi se rió burlonamente

-"Por supuesto que no"

Caminando hacia su lugar se sentó una vez más, mirando a la manada. Estaban abatidos, con sólo un par de preguntas los había golpeado por todo el cuerpo y el alma, se regocijó en su interior.

-"Pues, como decía, sólo el IDAINA DAIYOUKAI, podrá dar cuenta de la maldad de la perla de Shikkon, y por lo poco que pude ver, tu pequeño no tiene la edad suficiente para enfrentarse a ella, así es que habrá que esperar, y confiar en que hasta que él crezca lo suficiente, las muertes y las pérdidas no sean tantas, ni tan terribles, cuando la bestia infernal surja y se revele ante nuestros ojos"

Los dos soles que Inu Kimi tenía por ojos estaban de nuevo fijos en el cachorro oculto a ella. El reiki de Kagome confundía sus sentidos demoníacos, ella no podía medir la potencia del pequeño mestizo, sólo lo que había sido capaz de sentir al comienzo de la reunión con la pareja de su hijo…La pareja de Sesshomaru…Qué extraño sonaba…Estaba unido a una mujer, y ahora era padre además. En el fondo de su corazón estaba desesperada de ganas de conocer a su nieto. No importaba más nada, si era hanyou o pura sangre, era suyo, llevaba su sangre y deseaba verlo, olfatearlo, sentirlo, pero también sabía que las negociaciones con su hijo y su manada, habían comenzado con el pie equivocado. Ella era la responsable. Suspirando y agachando la cabeza ella muy suavemente comenzó a hablar

-"Tu pequeño hanyou debe ser muy poderoso, si bien la Miko esconde su joven aura debajo de su reiki, pude sentir un poco del poder que ostenta y puedo decirte que tu primer cachorro es sin dudarlo el IDAINA DAIYOUKAI y no debes perder el tiempo en entrenarlo. Apenas empiece a alimentarse solo, deberás comenzar el entrenamiento. Si lo deseas…Puedo ayudar"

Kagome vio detrás de su rostro frío y distante, el brillo en los ojos de su madre en ley. Era su abuela después de todo y la raza Inu siempre se caracterizó por el amplio proteccionismo con sus miembros y sus cachorros, sobre todo si eran de la misma manada.

Kimi no escapaba al llamado del instinto, deseaba ver al cachorro. Pero debía ganarse la confianza de la Señora del Oeste y el perdón de su hijo.

-"Una vez frente a la perla, el cachorro deberá enfrentarse a ella y luchar con su youki y su reiki, para lograr apaciguar su ira y poder destruirla. Pero no será sencillo…"

Kagome se puso de pie

-"Mamá, es hora de su siesta"

-"Madre Sama, podrías llevar a Yashamaru…"

-"Sí, por supuesto, ven mi tesoro"

Noriko alzaba a Yashamaru que gorjeaba con los ojitos finitos por el cansancio, era tan hermoso. Tan perfecto…Oh cuánto amaba a su pequeño nieto.

-"Danaka sama"

-"Enseguida Mi Lord"

Danaka acompañaba a Noriko hacia el dormitorio real. Rápidamente el youkai oso tomó el lugar del general detrás de Sesshomaru. Inu Kimi repetía una y otra vez, el nombre del pequeño Lord

-"Yashamaru…Un nombre muy propio para un príncipe…"

**************************En el futuro*********************************

-"Hey, tío Souta! Aquí!"

-"¡Abuelo Hiten!"

-"Yashamaru! Buen día hijo cómo estás?"

-"Bien, están listos? Vamos entonces"

Cada domingo se reunían para ira a almorzar y pasar la tarde en el Palacio de la Luna. Kagome insistía en ello. Hiten siempre se había negado a ir, no le gustaba la idea de abandonar el santuario esos días en que reciben a muchos visitantes, Pero esta vez… subía desde el pozo por la escalera, los pergaminos no dejaban de aparecer en el fondo. Al parecer, Kagome ya no podía pasar, ni hablar de Sesshomaru o Inuyasha, pero los objetos tenían la extraña costumbre de aparecer en el fondo del pozo. Una Miko muy antigua los había escrito…Una tal…Kaede.

-"Apareció otro!"

-"Sí, lo llevaré para leerlo con Kagome y Sesshomaru más tarde"

La enorme Limusina los transportaba a velocidad cómoda. Yashamaru estaba molesto, Kagome insistía en impedirle manejar hasta el santuario sólo. Sesshomaru intentaba no tener discusiones con su pareja, ya que discutir con Kagome era el camino seguro para ganarse un fuerte dolor de cabeza. Si bien el chico ya era un macho adulto y plenamente desarrollado, a los ojos de su madre era un pequeño cachorro.

-"Tu cara es de preocupación, abuelo"

-"Tal vez, un poco, Souta, es que los pergaminos no cesan de llegar y al parecer son como periódicos de la era feudal, mira, van día con día"

-"Y al parecer los dibujos y relatos no son mu halagüeños verdad?"

-"Mmmm. No"

La entrada del palacio fue siempre la parte más impresionante de todas, era tan hermosa, tan majestuosa, hacía casi os décadas que no venía, desde el ritual de sangre…Hermosa ceremonia…Inolvidable.

En la explanada Sesshomaru esperaba, algo realmente inusual en él. Los machos descendieron de la limusina, el anciano sacerdote se inclinó ante su alfa y este respondió igual.

-"Bienvenido Hiten Sama"

-"Gracias Lord Sesshomaru"

Colocando una mano en el hombro del anciano entraron al palacio y fueron directamente a su despacho.

-"Ha de ser grave para que hayas venido hasta mi"

-"Así es Mi Lord, los pergaminos no cesan de aparecer en el fondo del pozo. Cada día aparecen uno tras otro, tras otro…"

-"Hn."

-"Jaken!"

Las puertas se abrieron repentinamente,

-"Dile a Lady Kagome que venga, envía por Inuyasha, Lord Kouga"

-"Enseguida Mi Lord"

Jaken hizo una enorme reverencia

-"Y Jaken…"

-"Sí, Sesshomaru Sama?"

-"La próxima vez que te atrape espiando detrás de las puertas…tendré tu cabeza en mi escritorio como pisapapeles"

-"Ha-hai Mi Lord! Lo siento…yo…"

-"JAKEN!"

Reverenciando rápidamente se retiró. Sesshomaru y el abuelo se reían y continuaban estudiando los pergaminos. Enseguida Kagome e Inuyasha entraban al despacho sigilosamente

-"Sesshomaru? Con permiso…"

-"Ah! Saiai, pasa… Inuyasha"

-"Hey"

Kagome entraba y abrazaba a su abuelo. Inuyasha lo saludaba desde lejos, Hiten no era un hombre de pronto olvidar.

-"Abuelito qué bueno verte aquí, llamaré a los niños"

-"Más tarde saiai, ahora quiero que veas esto"

-"La escritura perfecta de Kaede Obasan"

-"Verdad?"

-"Keh! Esa vieja siempre fue bastante astuta o no?

-"Esto es terrible! Aquí dice…Idaina Daiyoukai…Idaina…Gran Gran Demonio?"

Sesshomaru asentía a Kagome, Inuyasha espiaba sobre el hombro de su hermano. Hiten miraba por la ventana con las manos en la espalda. Los golpes en la gran puerta doble

-"Pasa Lord Ookami, seas bienvenido"

El saludo entre los dos Daiyoukai, los antebrazos apretados, francos, leales desde siempre

-"Ahora qué? No puedo creer que la calma la paz duraran tan poco"

-"Así parece"

Luego de unas horas leyendo los pergaminos llegó la hora del almuerzo, faltaba terminar de leer cuatro rollos más. Pero necesitaban unos momentos agradables en familia ya que ese era el sentido de reunirse los domingos para empezar.

-"Abuelito!"

-"Abuelito Hiten"

-"Ji san"

Los cachorros de toda la familia se acercaban a abrazar al anciano, los más pequeños corrían

-"Oh! Kami qué grandes están!"

Todos sentados en la mesa, compartiendo, entre risas y bromas. La gran mesa estaba repleta de youkai, humanos y hanyou, la felicidad era plena, Sesshomaru tomaba la mano de Kagome mirando la interacción de la enorme manada, disfrutando de haber sido ellos los pioneros de la formación de la misma. La cantidad de cachorros, las parejas sonrientes, habían luchado dejando sus vidas literalmente para conseguirlo, y ahora otra amenaza. La mano de Kagome comenzó a doler un poco, Sesshomaru la apretaba sin querer.

-"Sesshomaru? Amor, qué tienes?"

-"Ahora disfrutemos"

Y así hicieron, todos a excepción de los mayores, aquellos que sufrieron bajo el flagelo de Náraku y la perla, ellos simplemente estaban allí observando, sonriendo tímidamente.

Kouga comenzó a molestar a Inuyasha, como cada vez que podía, Rin lo pellizcaba debajo de la mesa. Sonreían, disfrutaban de la vida, solo pensando en que tal vez haya que luchar de nuevo contra un enemigo mortal, ahora era peor…Todos tenían cachorros. La lucha hoy más que nunca debería ser a muerte. Mientras el almuerzo transcurría, la manada estaba enfocada en la visita del esquivo abuelito Hiten. Los hijos de Kagome y Sesshomaru lo rodeaban preguntándole de todo lo que les fuera de interés, los hijos de Noriko y Danaka sabían las historias casi de memoria ya que Noriko las utilizaba para contarlas a la hora de dormir y los demás cachorros jóvenes prestaban mucha atención y reían de las ocurrencias del abuelo

-"Pero bueno ya terminaron de almorzar?"

-"Sí!"

-"Sí"

-"Hai"

-"Entonces vamos al jardín a practicar el manejo del reiki. Miroku Sama vendrás?"

-"Creo que es mejor que Noriko Sama tome mi lugar"

-"Jaken, ve con Lady Danaka, Hiten Sama y los cachorros"

-"Sí, Mi Lord"

Hiten miró al monje y a Sesshomaru que asintió. Enseguida comprendió que necesitaba hablar con los más antiguos de la manada, rápidamente Hiten llevó a los cachorros afuera. Planeaba entretenerlos toda la tarde, para lo cual contaba con la ayuda incondicional del Kappa que protestaba y se quejaba sin parar. Yashamaru estaba junto a los adultos, los demás cachorros adolescentes se quejaban con Kagome, enseguida Noriko los buscó y los llevó con los demás a practicar control de reiki.

-"De alguna manera, KaedeOba san se las ingenió para enviar los rollos. Pero por qué?"

-"No se me ocurre, Sesshomaru, pero debe haber un poderoso motivo detrás de esto"

-"Hn"

-"Miroku Sama, alguna teoría?"

-"Sólo que tuvieran dificultades para atravesar el pozo y comunicar los acontecimientos en persona. O tener la necesidad de transmitirlos de alguna manera. Urgente…O ambos"

-"Hn."

Sango estaba de acuerdo con Miroku y los demás asentían y regresaban la mirada a los pergaminos extendidos

-"Muy de acuerdo, Houshi Sama, pero los rosarios…"

-"No funcionan"

Interrumpió Yashamaru la seria conversación de sus mayores

Sesshomaru enseguida lo miró fijamente, le había prohibido acercarse al pozo otra vez.

-"¿Qué has dicho Cachorro?"

Claramente había desobedecido

El majestuoso cachorro se puso de pie y caminó hacia la salida para reunirse con los demás afuera

-"Dije que las cuentas no funcionan. No se puede pasar por el pozo devorador de huesos. Está cerrado, y los collares de la luna no sirven tampoco. Sólo aparecen y desaparecen objetos"

Y sin decir más comenzó a retirarse. Sesshomaru se puso de pie visiblemente molesto por su desobediencia. Kagome puso sus manos en los antebrazos del Daiyoukai tratando de calmarlo. Yashamaru tenía la misma actitud fría que él mismo demostraba ante algunas situaciones, el temperamento de su madre, y el desenfado de su tío, mezclados eran la combinación perfecta para que Sesshomaru perdiera la cabeza en un ataque de ira.

Sus enfrentamientos eran a menudo espeluznantes. El joven Daiyoukai, jamás retrocedía. Y su padre, presionaba para afirmar su dominio sobre la manada y las tierras. En el fondo estaba muy orgulloso de su hijo. Demostrarlo se le hacía duro, pero lo intentaba, algo en su interior le ordenaba suavizar su trato para con él. Shimaru mantenía constante comunicación con su mente. La bestia era muy protectora y paternal. Confiaba en su juicio, por lo que siempre cedía un poco a la hora de regañar a Yashamaru.

Éste hijo suyo era más parecido a un humano que todos los demás. Sólo sus marcas y los ojos de los Taisho quedaban como vestigios de su parentesco youkai. Pero su aura marcaba la amplia diferencia entre un humano regular con él. Su youki era el más puro y poderoso, no había antecedentes acerca de algo igual en ninguna época. Era el youkai perfecto, podía mezclarse entre una multitud de humanos que nadie podría decir que él no lo era, a no ser que se fijaran bien. Su inmenso poder era otra cosa y a la hora de luchar era aterrador e implacable. Sesshomaru lo entrenaba personalmente asesorado y ayudado por el tora Danaka.

Sabían perfectamente que el futuro del joven era el de ser el legendario Idaina Daiyoukai, gobernador absoluto del mundo youkai, y conciliador de ambos mundos, humanos y demonios, quienes estaban destinados a convivir en paz y armonía, o perecerían en el intento. Pero Sesshomaru aún era el alfa de la manada, la lucha por el poder se acercaba, pero ninguno de los dos deseaba consternar a Kagome. Mantendrían sus rangos indefinidamente, o hasta que Sesshomaru decidiera abdicar a favor de su hijo.

Sesshomaru permitió que el joven Daiyoukai saliera a encontrarse con los demás en el jardín, ganándose un tierno beso de su pareja. La tarde transcurrió tranquila, el abuelo y Souta decidieron quedarse con ellos en el palacio, a modo de micro vacaciones. Luego de analizar los pergaminos y descubrir qué sucedía en el pasado y que los podría afectar de allí en más, después de cenar y compartir charlas recreativas, los señores del Oeste se retiraron a descansar. En el agua termal y cálida del onsen privado de sus habitaciones, Sesshomaru y Kagome discutían sobre el futuro y el pasado.

-"Te lo digo una vez más Sesshomaru, no permitiré que Yashamaru pelee, no importa qué. Mi hijo no peleará, él no se enfrentará a lo que sea que se está gestando en el inframundo, humano o demonio, ni a la perla de Shikkon"

-"Kagome…"

-"No. La responsabilidad no es de él, mi hijo es inocente, la culpa es mía, sólo mía, yo no formulé el deseo, yo me enfrentaré a las consecuencias"

-"Tú sabes cuál es su destino, él es el más fuerte de todos nosotros…"

-"Sesshomaru no permitiré que suceda…Por favor, no lo permitas tú, no me dejes sola en esto"

El Lord se acercó a ella, la abrazó contra su pecho, sus manos con garras acariciaban su cabeza y la espalda desnuda de la Miko.

-"Me conoces más que esto Kagome, no tengo pensado permitirle luchar. El es mi cachorro milagroso, lucharé en su lugar, nadie nunca lo tocará para lastimarlo. Él es el heredero del Oeste…"

-"No quiero que luches tampoco, no quiero…"

Abrazados, mirándose a los ojos, compartiendo su preocupación, se quedaron en silencio, hablando con sus corazones, a través del vínculo de apareamiento. Las lágrimas corrían por las mejillas de Kagome, el Daiyoukai las iba secando a medida que caían rodando.

-"No llores, Kagome…Amor…"

-"Sesshomaru…Tengo miedo…"