Capítulo 31: Celos, lujuria y sólo tú...
Emmett pov.
-¿Quieres que te limpie la baba que te llega hasta los pies?- murmuró Jazz burlón interrumpiendo mi momento de pensamientos calientes con el hermoso trasero de Bella moviéndose con ese estilo y ese desdén que le caracterizaba.
-¿Quieres que te mande al carajo?- le dije quitando mi mirada de Bella, cuando dobló la esquina del jardín, y lo miré entrecerrando los ojos.
-Oh, vamos, tío- me golpeó el brazo- No te pongas así, es que tenías cara de obseso sexual…- sonrió burlonamente y yo bufé.
-Estás envidioso, eso es todo- declaré seguro mientas buscaba con la mirada a mi hermano- ¿Dónde crees que estará Edward?- le pregunté a mi "gracioso" cuñado mientras seguía buscando a Edward con la mirada.
-Allí está- señaló a su derecha y miré en esa dirección, encontrándome con Edward hablando con la putona de Tanya y Lauren.
-¿Qué hacen esas con Edward?- Jasper se encogió de hombros y me encaminé hacia ellos.
-No sé quién coño las habrá invitado- murmuró Jasper mientras me seguía desde atrás.
-No tendrán ni invitación…- dije seguro y llegué hasta ellos, provocando que esos dos pares de ojos me miraran de arriba abajo con lujuria y deseo.
-Emm- se acercó Tanya e intentó abrazarme, pero me alejé rápidamente de sus brazos de serpiente.
-¿Qué carajos estás haciendo aquí, Tanya?- le pregunté sin ningún rodeo y se puso una mano en el pecho pareciendo dolida.
-¿Dónde están tus modales, Emm?- rodé los ojos.
-Llámame Emmett, por favor- le pedí mirándola con asco.
-Como sea- dijo con su irritante voz- Estamos aquí, Lauren- señaló a Lauren y después a ella- y yo para felicitar a Edward- mi hermano me miró mientras se encogía de brazos.
-Bien, pues ya podéis iros- les invité "cordialmente" a que se fueran.
-Que grosero eres, Emmett…- contestó Lauren mirándome con sus ojos de zorrona- Pensaba que te alegrarías de vernos…- oh, sí, claro…
-Ya ves que no- dije sin más.
-Vaya si te ha cambiado esa mosquita muerta…- murmuró mientras se miraba su manicura recién hecha.
-¿Cómo la has llamado?- ahora sí que se me estaban inflando los cojones.
-Como lo que es- ahora me miró y me acerqué a ella.
La cogí del codo con fuerza y la miré de manera amenazante.
-Ah, suéltame, bruto, me haces daño- intentó zafarse de mi agarre, pero, lógicamente, no lo consiguió.
-Emmett…- me advirtió Jazz detrás de mí, pero lo ignoré.
-Será la primera y última vez que ofendes de esa manera a Bella- apreté aun más el agarre y pude ver cómo palidecía, pero se recompuso al instante.
-¿La primera? ¿Cómo estás tan seguro?- sonrió cínicamente y yo le apreté aun más- ¡SUÉLTAME!- chilló con su voz aguda y juro que los oídos me pitaron.
-No seas más hipócrita y vete de una puta vez- le dije soltándola con desdén y alejándome de ella lo suficiente para que su perfume no me empalagara.
-Oh, claro que no me iré- murmuró mientras se sobaba el brazo con su otra mano- Quiero ver a la "preñadita" de una vez… es el notición del pueblo- ahora sí que la iba a reventar…
Sentí dos manos en mi cintura y me paré abruptamente al saber quién era.
-Tanya, vete, por favor, no quería llegar a esto, pero me estás obligando- dijo mi hermano al fin.
-Dios, Edward… ¿por qué la has embarazado? Podrías haberte acostado conmigo y no tener esa enorme responsabilidad…- sentí cómo esas manos se tensaban y dejaban mi cintura rápidamente.
-Bella…- la llamé, pero ella me ignoró por completo.
-¿No te vas a ir de una puta vez? ¿Segura?- murmuró mientras avanzaba hacia Tanya de manera totalmente amenazante.
-Oh, por favor… la que faltaba para completar el circo…- puso los ojos en el cielo de manera dramática y cuando iba a coger a Bella del brazo, sentí cómo Jasper me agarraba.
-Sabes en lo que terminará esto…- le susurré a mi cuñado y sentí su agarre más fuerte en mis brazos.
-Creo que es lo que necesita esa zorra- me dijo de la misma forma.
-Aquí el único payaso, o payasos…- miró también a Lauren- Sois vosotras dos, ¿qué mierda hacéis aquí?
-JA JA JA- rio hipócritamente- No me hagas reír, mosquita muerta- se acercó a Bella con paso decidido. Ya sólo quedaba un escaso metro entre ellas- Eres peor que nosotras, vas de buena y después te lías con los dos hermanos Cullen…- su mirada era amenazante.
-¿Celosa, Tanya?- dijo Bella de manera burlona, soportando su fuerte carácter y no darle una bofetada a esa cualquiera.
No quería que esto llegara a las manos y pareciera una pelea de auténticas gatas…
Sabía cómo era Bella cuando defendía lo que era suyo.
-¿Celosa, yo?- rio de nuevo- ¿Cómo puedes decirme eso? Soy la mejor y la más popular del instituto a pesar de que no soy la reina de primavera este año…- sonrió cínicamente- Tú, aun teniendo ése título, no vales nada- la miró de arriba abajo.
-¿Todavía no has superado que te haya quitado el puesto de la reina de primavera?- se acercó un poco más y ya me estaba preocupando por la paciencia de Bella…- Ay, Ay, Tanya… no debes ser rencorosa y mucho menos, meterte con mi familia…- negó con la cabeza.
-¿Familia? Venga ya, eres una simple recogida que tuvieron la obligación de acogerte a ser una huérfana de mierda…- ahora sí que lo vi todo rojo, pero más aun, por la sangre de Tanya corriendo por su nariz y labios.
Bella le pegó el puñetazo de su vida a Tanya y ésta se puso una mano en la zona dolorida mientras se tambaleaba violentamente.
-Hija de puta, como vuelvas a acercarte a mi familia y decir algo de ellos, sea bueno o malo, lo hayas dicho tú o no, te mataré, ¿queda claro?
-Bella, por favor…- pidió Edward y Jazz me soltó para dejar que me acercara a Bella.
-Mi vida…- le susurré mientras la cogía por la cintura y la apartaba de esa zorra.
-Mira cómo le has dejado la cara…- murmuró Lauren mientras cogía a su amiguita del brazo.
-Y no será nada en comparación a lo que os haré a vosotras dos y vuestro grupo de putas roba novios- se estremecieron ambas- Y como vea alguna mirada fuera de lugar o escuche algún comentario cuando Rose se incorpore al instituto, corred, porque no habrá sitio para escondeos de mí, ¿queda claro?- les amenazó mientras intentaba moverse, pero se lo impedí. Aun así, cuando las dos vieron que Bella se movía hacia ellas, retrocedieron- Ahora, fuera de aquí- les escupió y las dos salieron corriendo despavoridas.
-Joder… eso ha sido… ha sido…- intervino mi hermano sin dejar de mirar a Bella y yo la giré para mirarle a la cara.
-Al parecer no tuvo suficiente ese día que se inventó que nos estábamos besando…- murmuró mirándome a los ojos, encontrándome con unos destellos que amenazaban con ser las primera lágrimas.
-Shh, olvídate de lo que ha dicho esa zorra, no vale la pena- la abracé y les di una mirada a los chicos para que me dejaran solo con ella.
Lo hicieron y Jazz me indicó que ayudaría a Edward a meter las maletas en el coche de papá para llevarlos al aeropuerto.
-Mi vida- intenté separarla de mi cuerpo, pero me lo impidió.
-No te separes de mí- me pidió en un susurro y yo la apreté aun más contra mi pecho, aspirando su aroma y sintiendo su caliente cuerpo en el mío.
-Jamás lo haré- le juré y puso su cara apoyada en mi pecho, sintiendo cómo se mojaba mi camisa…
Estaba llorando y todo por culpa de esa zorra…
-Bella, por favor, olvida las palabras de esa arpía, no quiere más que hacerte daño, no dejes que lo consiga, por favor- le pedí y ella se separó de mí con los ojos llorosos.
Me partió el alma verla así.
-¿Crees que no sé que es mentira, Emmett?- cerró los ojos brevemente y los abrió mientras que recomponía su voz- Sé que todo lo que ha escupido esa puta es mentira, pero me ha recordado que al fin y al cabo, soy una huérfana de mierda que ha perdido a sus padres de la peor manera…- la acerqué a mi pecho nuevamente y cogí su cara con las dos manos.
-Escúchame bien, Isabella Marie Swan, eres la mujer más perfecta y fantástica que conozco, daría mi vida por ti y todos los de esta familia, también- las lágrimas comenzaron a bajar, nuevamente, por sus preciosas mejillas sonrosadas- No quiero que llores más- le limpié las lágrimas con mis pulgares- Eres huérfana, sí- un sollozo salió por su boca- pero, todos en esta familia intentan que no lo recuerdes- la miré más profundamente- Todos te queremos, princesa, eres una Cullen más, con esa faceta Swan que tanto me enloquece- conseguí hacerla sonreír un poco- La muerte de tus padres te hizo madurar antes de tiempo y créeme que eso es lo mejor que te pudo haber sucedido- dejó de llorar y alzó una ceja.
-Tonto- sonrió y me miró con amor- Yo también os quiero, por eso os defiendo con uñas y dientes, no puedo consentir que se ensucie ningún nombre de la familia y menos por esa boca asquerosa- asentí y quité los dos mechones que tenía pegados en la mejilla y se los puse detrás de la oreja.
-Lo sé y no tienes por qué ponerte triste y mucho menos llorar- le sonreí- Te juré un día que no te volvería a ver llorar nunca más y lo estoy incumpliendo- bajó la mirada, pero yo hice que me mirara- No quiero que llores nunca más por nada ni por nadie, ¿entendido?- asintió- Le has dado la elección de su vida, eres una fierecilla- soltó una pequeña carcajada que me hizo sonreír ampliamente- No creo que vuelva a insultarnos, ahora sí que estoy seguro- dijo recordando la primera pelea que tuvo con Tanya.
-Eso espero, porque no ha sido una amenaza lo que le he dicho, ha sido una realidad- me aclaró.
-Créeme, yo te ayudaré a tapar el cadáver- le guiñé y la acerqué a mí, o mejor dicho, a mis labios- Eres la mujer más hermosa, inteligente y cariñosa que conozco y quiero que estés conmigo siempre, feliz y con esas palabras que tanto me gustan, saliendo de tu boca- sonrió y miró hacia mis labios, tentándome- Te amo- le susurré antes de posar mis labios en los suyos.
Puso sus manos en mi pecho y las mías bajaron hacia su cintura, estrechándola y pegándola más a mi cuerpo. Su lengua juguetona se adentró en mi boca e hizo las maravillas que siempre hacía. Incitándome a jugar con ella en todo momento.
Cuando tuvimos que separarnos, puse mi frente en la suya.
-Te amo, te amo y te amo más que a todo en esta vida- sonrió ampliamente.
-Yo también te amo más que a todo, osito- me dio un breve beso y levantó su mirada hacia la mía- Gracias por tus palabras- me sonrió de nuevo.
-Sólo digo la verdad, princesa- le besé en la punta de la nariz- Vamos, no quiero que me llamen pederasta o algo así…- soltó una carcajada.
-Bueno… tienen unos veinte días para decirlo…- dijo juguetonamente y yo asentí.
Sí… Bella cumpliría dieciocho años el 13 de Septiembre.
-Aun así, no quiero que me separen de ti- sonrió divertida y me besó en la mejilla antes de cogerme de la mano y tirar de mí.
-Me daría igual que un pederasta como tú abusara de mí- me guiñó el ojo y ahora sabía que ésta era la Bella que yo quería.
-Oh, no, no querrías que te pervirtiera de esa manera…- dije dramático mientras avanzábamos hacia la casa.
-Oh, sí, sí que querría, créeme- solté una carcajada y negué con la cabeza.
-Mejor…- me paré en seco y la cogí de la cintura para acercarla a mi cuerpo. Sentí su respiración hacerse errática en cuestión de segundos con mi cercanía- porque esta noche pienso pervertirte hasta que no me queden más ideas en la mente…- le susurré muy cerca de su oído.
-¿Sí?- se separó un poco de mí y me miró atrevidamente- Lo estoy deseando- me guiñó y me besó en la comisura de mis labios con arrogancia.
-No me tientes…- le susurré y ella tiró de mí para reanudar nuestra marcha.
Cuando llegamos, Rose y Edward estaban cogidos de la mano mientras bajaban las escaleras. Todo el salón estaba repleto por los invitados, que aplaudían y silbaban a la vez.
-Justo a tiempo…- susurró mi nena mientras se ponía en primera fila y a mí me dejaba contemplar su lindo trasero en mi miembro.
-Sí- le susurré antes de besarle en el cuello suavemente, provocando un ronco y bajo gemido por su parte.
Sonreí con arrogancia.
-¡VIVAN LOS NOVIOS!- gritaron todos a la vez y aplaudimos sonoramente cuando la feliz pareja se besaron con pasión.
-Este Eddie no aprende…- dije mientras negaba con la cabeza y Bella giró su cara lo justo para verme amenazadoramente.
-¿No puedes dejar de pensar en cosas eróticas ni un momento?- me dijo con la burla pintada en su tono de voz.
La apreté más contra mi pecho y mi amiguito se despertó de su breve siesta.
-No, y todo eso es por tu culpa, señorita Swan- restregué mi miembro en su trasero y de su boca salió un gemido audible, que provocó que la pareja que estaba al lado, nos mirara raro- Mira lo que provocas con tu actitud…- la apreté más contra mi cuerpo, como si eso fuera posible y sentí cómo se restregaba contra mi recién excitado miembro.
-¡AQUÍ ESTÁIS!- gritó la enana justo enfrente de nosotros, provocando que muchas miradas se posaran en nuestras excitadas caras…
-Joder…- susurró Bella sin apenas voz y sonreí como un verdadero gilipollas al saber lo que le provocaba.
-Vas a pagármelas, Swan, mañana no podrás moverte…- le susurré antes de soltarla y relajarme para que mi amiguito no me delatara.
-Mierda, tú sigue hablándome así y no me importará el prestigio Cullen- dijo cuando mi hermana alzó una ceja y comenzó a moverse hacia nosotros- Y no, no quiero moverme mañana…- cogió mi miembro con su mano derecha y lo apretó hasta el punto de hacerme gemir en medio de no sé cuánta gente…
-Vamos, hay que despedir a la pareja de recién casados- Alice sonrió y tiró de Bella, provocando que me quedara sin protección ante mi erguido miembro…
Hice lo más inteligente que pude en el momento: acercarme a Bella y poner mi miembro entre sus dos nalgas para que nadie pudiera verme en este estado… pero claro, Bella en vez de ayudar, tenía otros planes para mí…
-Posó su pequeña mano en mi amiguito y lo apretó suavemente, lo justo para saber que no se relajaría jamás…
-Mirad, se ven tan felices…- murmuró la enana totalmente melancólica y yo asentí a pesar de que no me veía…
Ahora mismo dudaba mucho tener voz.
Sólo pude ver cómo mi hermano mantenía cogida la mano de Rosalie con la suya y con la otra, acariciaba su vientre, que ya se le empezaba a notar.
-La verdad es que hacen una pareja estupenda…- murmuró Bella con esa voz maquiavélica y calculadora que tanto me gustaba escuchar- ¿Verdad, Emmett?- me apretó aun más y suspiré sonoramente.
-¿Qué te pasa, Emm?- Alice se giró justo cuando Rosalie y Edward pasaron por enfrente nuestra y me miró curiosa.
-Na… nada- conseguí decir soportando los apretones por parte de Bella en mi sensible zona- Como sigas así, no me hago cargo de mis actos…- le susurré a Bella muy bajito en el oído para que la enana no se enterase de nada.
-¿Nada?- se acercó un poco más a mí- Te veo…- señaló mi cara- No sé… ¿sulfurado?
¿Sulfurado?
Joder… no me hagas reír.
-No, para nada- le sonreí lo más convincente posible y tuve que cerrar los ojos y morderme la lengua cuando Bella bajó un poco mi cremallera, lo justo para meter un dedo y acariciar mi hinchado y sobre excitado miembro.
-Es verdad…- Bella me miró de reojo- No te veo buena cara… ¿te encuentras bien?- dijo con la voz más inocente que pudo encontrar y la fulminé con la mirada.
-Perfectamente bien- le quité la mano de mi miembro y mi hermana me miró directamente a los ojos.
-Sea como sea, vamos, hay que despedirse- la enana se giró y se encaminó hacia la puerta principal de la casa, dónde todos los invitados se agolpaban para despedir a la feliz pareja.
¿Cuándo nos habíamos quedado solos?
Cogí a Bella por un brazo y la giré casi violentamente.
-¿Qué mierda est…?- no me dejó terminar, casi con la misma violencia que yo, me cogió de la nuca y estampó sus labios en los míos con un hambre y una avidez increíbles.
Mis manos se posaron en su estrecha cintura y la aplasté contra mi cuerpo sin ningún miramiento. Ella, hizo que me moviera y poco después, estampó mi cuerpo contra una pared, haciendo que mi espalda quedara totalmente pegada a ella.
-He sido muy mala y quiero que me castigues- susurró con la voz ronca antes de atacar mis labios sin ningún pudor.
Pude ver sus pupilas totalmente dilatadas, haciendo que sus ojos fueran tan negros como el azabache… y todo por la excitación de todo su cuerpo.
Sonreí sobre sus labios y mi amiguito ya iba a explotar en mis pantalones…
Dejé de besarla en el cuello cuando no pudimos soportar el no respirar y comencé a besarla en el cuello, lamiéndolo mordiéndolo en ocasiones, provocando gemidos en mi oído demasiado calientes.
Y justo cuando iba a levantarla y subirla a mi cuerpo para ir al piso de arriba y hacerla mía con unas ganas indecentes, la voz chillona de la enana nos sacó de nuestra burbuja.
-¡CHICOS!- gritó mientras se acercaba a nosotros con su típico taconeo.
-Mierda… juro que voy a matarla…- susurré soltando a mi excitada novia y mirando asesinamente a Alice.
-Déjala en paz…- me cogió la cara con ambas manos y me miró intensamente- Tenemos toda la noche- sonrió arrebatadoramente y soltó mi cara para pasar sus dedos por mi pecho sensualmente.
-¡VAMOS!- ahora la enana me cogió a mí una mano, en vez de a Bella, y tiró de mí, consiguiendo no moverme ni un milímetro…- JODER… ¡VENGA!- la fulminé con la mirada y cogí a Bella de la mano y nos encaminamos hacia el exterior.
Rosalie y Edward estaban delante del coche de mi padre con una sonrisa en sus labios y despidiéndose de todos en particular.
Nos acercamos a ellos y sonrieron aun más.
-Pasadlo bien- murmuró Bella mientras los abrazaba y yo la abrazaba a ella desde atrás.
-Tened cuidado- les advertí como el hermano y cuñado mayor que era y me miraron con diversión.
-Claro que sí, no te preocupes- me dijo Rose con una sonrisa y se acercó un poco más a mí y me abrazó cuando Bella lo hizo con Edward- Gracias por todo esto, Emm, sé que todos habéis colaborado para el viaje, de verdad, gracias- susurró con voz rota y la separé un poco de mí, comprobando lo que estaba sospechando.
-No llores, Rose- le sonreí y le limpié las lágrimas- Te lo mereces por soportar al capullo de mi hermano- soltó una risilla y yo ensanché mi sonrisa.
-Es muy bueno, ¿sabes?- lo miró por un breve segundo con mucho amor- Es todo lo que quiero en mi vida, él y mi hijo- se acarició su vientre y yo sonreí como un verdadero idiota.
-Lo sé- se separó de mí y me besó en ambas mejillas- Que tengáis un buen vuelo.
-Gracias, ¿queréis acompañarnos?- propuso y Bella le dio dos besos a Edward y se giró hacia nosotros junto con Edward.
-Sí, vamos- dijo emocionada y yo ladeé mi cabeza.
-Tendré que llevar mi coche y he bebido…- murmuré con la verdad y con unas ganas enormes de declinar la oferta para poder hacerla mía.
-Bueno… yo no he bebido- se acercó a mí y me susurró en el oído- Yo conduciré- me lamió la oreja y se separó de mí para guiñarme un ojo e ir hacia el garaje.
Si dijera que todos los invitados masculinos no miraron a Bella mientras ésta corría con una elegancia innata con ese vestido y esos tacones, sería una mentira…
-Está radiante- susurró Rose mientras la miraba y yo sacudí un poco mi cabeza y pensé en mi futuro sobrino para no tener que soportar una nueva dolorosa excitación…
-Sí- sólo pude decir y sentí una mano en mi espalda.
-Gracias por todo, tío- murmuró mi hermano y me giré.
-De nada, Ed- le abracé y cogí de mi bolsillo las llaves del regalo de Bella y mío- Toma- me separé de él y le sacudí las llaves en su cara.
-¿Qué…?
Se escuchó el sonido del claxon y todos nos giramos en esa dirección.
Jasper estaba conduciendo el nuevo BMW serie 1, que sería de mi hermano y de Rose, y Bella se encontraba en el asiento del copiloto.
-Oh, mierda…- susurró Rose mientras miraba fascinada hacia el coche.
-Pero, pero…- mi hermano tampoco daba crédito a lo que estaba viendo y Alice me abrazó el costado de mi cuerpo.
-Creo que les encanta…- susurró y yo le revolví su pelo corto y le sonreí.
-Seguro que sí- pude ver cómo Bella se bajaba con la ayuda de Jasper y los dos esperaban impacientes la llegada de todos nosotros.
-¡JODER!- gritó mi hermano y corrió junto con Rose, hacia el coche.
-E… es un BMW, Ed, ¡un BMW!- gritó una Rosalie completamente emocionada mientras tocaba el capó.
Sí… nuestra futura mamá era una adicta a los coches… y sobretodo a los BMW.
-¿Os gusta?- preguntó Alice mientras nos acercábamos con mamá y papá, que hasta el momento, habían estado despidiendo a los invitados.
-¿Qué sí nos gusta?- Rosalie dejó el capó y se giró a nosotros- ¿Estáis locos, verdad?- todos soltamos una carcajada por su efusividad- ¡Era uno de los sueños de mi vida!- gritó y provocó que todos los invitados aplaudieran y rieran.
-Gracias, Emm, gracias- Edward se acercó a mí y me abrazó con efusividad- Joder, tío… gracias, de verdad, gracias- estaba muy emocionado y sonreí como cuando era un crío de apenas cuatro años.
-No tienes que dármelas, mejor dáselas a Bella, fue ella quién lo eligió- se giró hacia Bella y corrió hasta ella- ¡GRACIAS, BELLS!- gritó mientras la cogía y daba vueltas con ella.
-Son tan felices mis niños, Carliste…- susurró mamá con las lágrimas en los ojos y yo el besé en la mejilla.
-Nuestros, Esme, nuestros- dijo papá burlón y todos reímos.
-Gracias, Emm- Rose me abrazó y enterró su cara en mi cuello- No sabes la suerte que tiene Bella al tenerte, eres un buen hombre- sonreí y la apreté más contra mi pecho.
-Sólo quiero que seáis felices.
-Oh, vamos…- se separó de mí- Vais a conseguir que tenga mi primera pelea de matrimonio porque los dos querremos conducirlo…- solté una enorme carcajada- Si tuviera la edad, claro…
-Bueno…- intervino papá- Hemos conseguido que lo podáis conducir los dos sin salir del territorio de Forks….- la sonrisa de Rose fue tal que temí por su mandíbula.
-¿En… enserio?- mi hermano se puso a su lado y la abrazó desde atrás.
-Enserio- asintió mi padre.
-¡CHICOS, ABRAZO COMUNITARIO!- gritó Bella mientras corría junto con Jazz a nuestro encuentro.
Alice se acercó más a mí y yo la abracé con fuerza. Papá y mamá se acercaron y la parejita feliz también.
-Te amo- me susurró mi hermosa chica antes de abrazarnos todos con una felicidad infinita.
-¡OS QUIERO, MIS NIÑOS!- gritó mamá y todos los invitados aplaudieron y silbaron.
-¡Y NOSOTROS TAMBIÉN!- dijimos todos al unísono y nos apretamos aun más.
Nos separamos y nos miramos con una enorme sonrisa en nuestras bocas.
-¡Tengo que probarlo!- murmuró mi hermano corriendo hacia el coche y Rose se giró también.
-¡OYE, SÉ UN CABALLERO Y DÉJAME A MÍ PRIMERO!- todos tuvimos que reír por su disputa y mi hermano asintió dejándole las llaves en sus manos- Ya tengo llaves, cariño- le enseñó sus llaves y todos volvimos a reír por la cara de mi hermano.
-¿Cómo…?
-Ha sido Jazz, tontín- le besó en los labios brevemente y se subió al asiento del piloto.
Edward corrió y se subió al del copiloto y dieron una vuelta por la enorme entrada de la casa.
-La verdad es que va con su personalidad…- susurró Bella mientras me abrazaba por el costado y dejaba su cara apoyada en mi brazo.
-Y que lo digas…- la abracé con el brazo que tenía libre y le besé en el pelo- Te amo, nena- subió su cabeza y alcanzó mis labios.
-¡QUÉ PASADA…!- gritó R ose mientras cerraba la puerta del coche y lo volvía a admirar como si fuera una reliquia del siglo pasado.
-Madre mía… qué cochazo, tío- murmuró mi hermano y sonreí sobre los labios de Bella- Mi turno, cariño- ahora fue Edward el que lo cogió y la verdad es que lo hacía bastante bien…
-No preguntaré el por qué Edward y Rose saben conducir…- me susurró mirándome con una ceja alzada y yo sonreí como el niño más bueno del mundo.
-Tenía que entrenarlos…
-¿Con el jeep? No me jodas…- se quedó estática y me soltó a la vez que me miraba directamente a los ojos- No me jodas, Emmett Cullen…- sonreí más ampliamente y conseguí un puñetazo en el pecho- ¿CÓMO TE HAS ATREVIDO?
-Shhh, shhh- la callé y la atraje hacia pecho- Sólo ha sido una vez, ¿vale?- arqueó más su ceja- Y no ha sido con tu coche…- suspiró relajadamente y me acerqué a su oído- Ha sido con el de mamá- volví a mirarla a los ojos y los abrió mucho.
-Sabes que te matará si se entera, ¿verdad?
-Lo sabe y fue su idea- abrió más los ojos y ya le veía hasta las cuencas…
-Joder… cómo la manipulas- me empujó con una sonrisa y la atraje a mi cuerpo de nuevo para besarla con todas las ganas que estaba teniendo desde que había abierto esa apetecible boquita.
-Chicos…- carraspeó papá y nos separamos inmediatamente- ¿Vais a venir al aeropuerto?- Bella se giró hacia él.
-Sí, yo cogeré mi coche- y le besó en ambas mejillas y lo abrazó- Soy tan feliz, papá…- sonreí al llamarle así y los ojos de mi padre brillaron.
-Y yo a ti, hija, te quiero muchísimo, no lo olvides nunca- Bella lo apretó más contra su cuerpo y mamá también se les unió.
-Os quiero tanto…
-¡OTRO ABRAZO COMUNITARIO!- grité yo con una sonrisa y todos nos encaminamos hacia papá, mamá y Bella, pero lo que nos causó risas y sorpresa fue que todos los invitados se habían unido a él, haciéndolo en vez de comunitario, mundial…
Sonreí como un crío por mis pensamientos.
Al cabo de unos minutos, todos nos separamos y nos sonreímos felices.
-¡Chicos, vamos, el vuelo sale dentro de media hora y ya deberíais estar en el aeropuerto!- gritó la enana mientras miraba su exclusivo reloj de muñeca.
-Pues vamos- dijo mi padre mientras le abría la puerta del coche a Rose.
-Mamá, papá, Jasper y yo nos quedaremos para despedir a los invitados, ¿vale?
-¿No te importa, cariño?- dijo mamá mientras se acercaba a ella.
-No, sabes que me encanta dar órdenes…- solté una carcajada junto con mi madre y Bella.
-Nunca cambiará…- susurró Bella.
-Te he escuchado, señorita- Bella sonrió aun más- Vamos o perderán el vuelo- Alice besó a mamá y a papá y se dirigió hacia Rose- Cuídate mucho, ¿vale?- le besó y a abrazó sin ninguna dificultad a pesar de que Rose ya estaba sentada dentro del coche.
-Por supuesto, os llamaremos en cuanto lleguemos, gracias por todo, cariño- se abrazaron una última vez y Alice cerró la puerta del coche.
-Gracias por todo, enana- Edward la abrazó fuerte- No sé qué habría sido de esta boda sin ti y tus locuras…- Alice soltó una risilla y se separó de él para besarle en ambas mejillas- No veremos dentro de quince días- le recordó y ella lo volvió a abrazar.
-Cuídala mucho, Ed, cuídalos mucho- mi hermano sonrió y me miró.
-Por supuesto.
Jazz también se despidió de su hermana y su recién estrenado cuñado y me dirigí junto con Bella hacia el garaje.
-No sabes la satisfacción que me da que sean tan felices…- susurró mientras soltaba mi mano y me abrazaba con todas sus fuerzas- Quiero casarme contigo, Emmett Cullen- abrí mucho los ojos y me separé de ella.
-¿Es enserio?- sus ojos brillaron.
-Sí- dijo totalmente seria- No me lo has pedido, pero cuando lo hagas, ya sabes mi respuesta- sonrió y la atraje hacia mi cuerpo con rapidez.
-Te amo- uní nuestras bocas y la abracé con todo lo que sentía por ella- Esa propuesta sólo tendrá que esperar unos años…- susurré con la respiración agitada y volví a besarla.
Sus manos recorrieron desde los pelos de mi nuca hasta mi trasero, apretándolo fuertemente con sus largas uñas y haciéndome gemir cuando mi excitado miembro de rozaba con su sexo…
-¿No podemos declinar el ir al aeropuerto?- casi rogué y ella negó divertida mientras se separaba de mí por completo.
-Luego habrá un viaje de vuelta inolvidable, guapo… ¿te apuntas?- dijo con voz sensual mientras agitaba las llaves del Audi en sus expertas manos.
-Claro que me apunto- sonrió sensualmente y me guiñó.
-No te arrepentirás…- susurró con voz ronca antes de subirse al asiento del piloto.
Y vaya que no me arrepentí…
Joder… lo hicimos en todos los lugares posible para ser un coche… encima del capó, en todos y cada uno de los asientos, sentada en el borde del maletero…
Sólo era consciente de su boca entreabierta dejando escapar los gemidos calientes y seductores, de su perfecto cuerpo, de su pequeña y estrecha cavidad acogiendo a mi sensible e hinchado miembro y de esos tacones que se clavaban en la pintura metalizada del Audi…
¿Tenéis un minutito para hacerme feliz? ¡COMENTAD, POR FAVOR!
