NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
SON MUY BUENOS CONMIGO…UN CAPÍTULO UN POCO MÁS LARGO Y UN ABRAZO.
EL VIEJO DICHO REZA, TODO TIEMPO PASADO,…
CAPITULO 102
-"Piensas que podría hacerle daño? A mi propia sangre…Eres cruel, Sesshomaru"
-"Sólo tomo precauciones"
-"Lo apartas de mí, eso simplemente…No es… justo"
-"No me hables de justicia mí, no te atrevas. Te apareces de repente en las puertas de mi palacio, irrumpes en la armonía de la manada ofendiéndolos y atacando, comportándote como una salvaje y me dices que no es justo. Has sido criada como una princesa, se te ha cubierto de riquezas y lujos, mi padre se desvivió por ti, y a ti nada te era suficiente, siempre has hecho lo que has querido, cómo y cuando has querido también, ya basta de comportarte como una hembra ignorante y embrutecida. Tú eres una Dama, maldita sea! Hasta cuando, madre."
-"Tienes razón, yo…"
-"Basta! La votación de la manada, ¿Han decidido ya?"
-"Sí, Mi Lord"
Llevaban casi una hora discutiendo en el salón, los ánimos se caldeaban cada vez más. Los humanos de la manada de Occidente tomaron una decisión, Miroku hablaría en representación de los demás.
-"Hemos votado, y hemos decidido que estamos dispuestos a darle una oportunidad a la madre de nuestro alfa y Señor, Sesshomaru Sama"
-"Y la parte youkai de la manada?"
El Lord del Norte tomaría la palabra, en nombre de los youkai de la manada
-"Una, oportunidad"
-"Hn."
Luego el Daiyoukai giró su rostro hacia su hermano, Inuyasha lo observó y levantó una ceja
-"Y los hanyou de la manada, qué decisión han tomado?"
Los ojos dorados de Inu Kimi fijos en el mestizo. Le había hecho tanto daño, sabía que si Inuyasha la echaba a patadas del palacio, se lo merecía, pero mantenía la esperanza de que el hanyou tendría el mismo corazón misericordioso de la facción ningen del palacio
-"Me abstengo"
-"No puedes! Debes votar"
-"No"
-"Inuyasha!"
-"No me interesa, no deseo participar de esta estupidez"
Los murmullos incesantes de los presentes, ponían de los pelos a la hembra youkai. Las voces se iban elevando, Sesshomaru los dejaba discutir, él estaba pendiente de su pareja que se dirigía hacia Inuyasha, y esperaba impaciente la respuesta.
-"Inuyasha…"
-"Kagome…Sama"
El hanyou bajaba las orejas, hacía mucho tiempo que Kagome no se dirigía a él con esa mirada franca y limpia que lo desarmaba. La última vez, fue cuando aún lo amaba.
-"Debes votar"
-"Me niego, ya lo dije, esto me parece estúpido. Al primer descuido ella seguramente volverá a caer en sus insultos y agresiones, o alguna intriga nefasta…Ni hablar de su desprecio a los mestizos y el cachorro es…"
-"Pero eres un Señor del Oeste ahora. El decreto de sangre te ha investido como tal y nada ni nadie puede apartarte de tu lugar. Ella no tiene poder sobre la manada del alfa del Oeste, ni sobre mí, pero yo necesito tu voto."
-"Mi voto? Por qué es tan importante mi voto, Kagome?"
El gruñido agresivo de Sesshomaru exigía que se expresara con títulos nobiliarios
-"S-sama, Kagome Sama"
-"Hn."
-"Porque el heredero del Oeste es muy pequeño y no puede votar, tú eres su padrino, tú eres mestizo, nadie mejor para representarlo y velar por sus intereses. Tú debes ser la voz de mi hijo"
Los ojos húmedos de Kagome y la barbilla temblando sujetando el llanto. La emoción se arremolinaba sobre ellos, Inuyasha temblaba mirando la expresión de su rostro. Tenía razón, sólo un hanyou podría saber lo que más necesita otro hanyou y más aún, su ahijado, su sangre, y la de su más fiel compañera de travesías, el profundo dolor se revolvía en las entrañas del mestizo, las imágenes del pasado ingrato, le debía esto y mucho más.
-"Mi voz es la voz del príncipe de Occidente, del heredero de las tierras de la luna, Yashamaru Taisho, y de los demás hanyou que vendrán a la manada de ahora en más."
Kouga apretaba las manos de Rin, muy sonrojada ella miraba a su padre que esbozaba una pequeña e imperceptible sonrisa. Noriko miraba a Danaka y el tora era el sonrojado en esta ocasión, todas ellas, parejas de youkai y humano, todas tendrían hijos mestizos, en mayor o menor grado, pero Inuyasha estaba decidido a responder por ellos, sus propios hijos tendrían una parte humana y dos youkai, pero aún así, serían hanyou.
-"Voto por una oportunidad, con mucho control, y exijo algunas condiciones, sin las cuales, me niego a su inclusión en la manada."
La mirada de satisfacción de Sesshomaru y Kagome, los ojos de Inu Kimi cambiaban hacia su hijo y luego a Inuyasha, ella se atrevió a preguntar
-"Y cuáles serían esas condiciones, mest…Inuyasha?"
-"No me interesa cómo te dirijas a mí, pero a mi sobrino no lo llamarás mestizo, ni hanyou, ni ningún nombre que no sea digno de un príncipe, no te acercarás al cachorro sin supervisión de guardias y la presencia de algún miembro de la manada, no actuarás como una descarriada en frente de él, una sola infracción a estas condiciones o una sola palabra fuera de lugar y te regresaré al infierno yo mismo. Ah! Y todo esto se aplicará para cada uno de los cachorros de esta manada, desde el vientre mismo de sus madres…O te juro…Te mataré"
Lo ojos rojos de Inuyasha, el aura demoníaca elevada, la hembra Inu jamás imaginó que Inuyasha fuera tan poderoso y espeluznante. Sesshomaru estaba orgulloso de Inuyasha y del proteccionismo que demostraba con el pequeño
-"La manada ha expedido su voto. Y Este Sesshomaru acepta las condiciones y el período de prueba, será de tres meses a partir de ahora"
Todos asintieron, Kagome se mantenía firme al lado de su pareja, Danaka apretaba los dientes, pero otra cosa no podían hacer más que vigilar a la peligrosa hembra Inu.
-"Kuma Gàdo, acompaña a Lady Kimi sus aposentos."
Inmediatamente el enorme oso se paró junto a ella y le indicó que caminara.
-"Permanecerás allí hasta nuevo aviso, madre"
Inu Kimi tenía que ser astuta si quería quedarse y para ello debía someterse a su hijo y aceptarlos a Sesshomaru y Kagome como sus alfas. Antes de reverenciar a la pareja, ella exhibió el cuello frente a los Señores del Oeste, el Lord se acercó y olfateó a su madre, sobre su yugular volvió a olfatear, pero no percibió el aroma de la traición o el engaño en ella, Él asintió y continuaron su camino hacia la habitación de la hembra. Al salir Inu Kimi de la sala, la manada exhaló con alivio.
-"No sabía que podía guardar tanto aire en el pecho"
-"Me duele la mandíbula de tanto apretar los dientes"
-"Relájense, ya pasó la primera prueba, se retiró obedeciendo y sometiéndose a Sesshomaru Sama"
-"Ya no se angustien, todo estará bien, verdad?"
Kagome tomaba la mano de Sesshomaru y aguardaba la respuesta
-"Absolutamente, un sólo desliz y será suficiente para castigarla o apartarla de la manada. No permitiré que se salga con la suya…Nos conocemos demasiado bien"
Inuyasha se ponía de pie, y se estiraba
-"Bueno, yo me retiraré a descansar, este banquete cubrió mi cuota de paciencia y tu madre, me hartó, con su permiso"
Haciendo una reverencia se comenzó a retirar, no sin antes arrastrar de la mano a Kibò o intentarlo, ya que ella se resistió bastante, Kouga se rió y trató de distender el humor de la Ookami
-"Ya, ya Kibò, Inuyasha sólo desea un poco de compañía, no creo que sea capaz de pretender algo más, además, dudo que tenga con qué"
Ella lo miró sonrojada, todos reían, Inuyasha insultaba e intentaba herir a Kouga y hacerle tragar las palabras
-"Sesshomaru, haz algo amor"
Kagome le susurraba en el oído a su pareja que miraba muy divertido. Pero Inuyasha hizo el ademán de mostrarle al Lord Ookami, que sí tenía con qué y cuando agarró el borde de su hakama, Sesshomaru lo detuvo y les llamó la atención. Tres órdenes a media voz y no quedó nadie en la sala, sólo ellos, Danaka y Noriko que regresaban luego de dejar al cachorro descansando al cuidado de su niñera, la madre de la joven sacerdotisa, iba y venía muy nerviosa.
-"Yashamaru duerme y Krisstal ya está con él"
-"Hn."
-"No termina de agradarme todo esto, Mi Lord, pero soy consciente de que nadie sabe mejor el camino seguro para enfrentarnos al engendro que se está preparando para atacar, y salir ilesos, que Lady Kimi"
-"Conoce detalles importantes, pero no me temblará la mano si se desliza de sus condiciones aunque fuera una pequeña y casi imperceptible línea"
Jaken irrumpía y comunicaba la llegada de más paquetes del futuro, mantenían contacto fluido con sus pares futuristas, no sabían por qué pero el pozo dejó de funcionar para los seres vivos. Suponían que tenía que ver con la perla, y su ingreso en el inframundo, pero nada sabían al respecto. Kagome les había pedido que no dejaran de comunicarse y de esa manera saber que siempre estarían bien, habían acordado no dar detalles para no alterar el futuro, pero sí mantenerse al tanto de la vida de Yashamaru. De lo demás era para prepararse para el enfrentamiento a lo desconocido y luchar. Las cajas de suministros estaban llenas de cosas útiles para todos, muchas medicinas, abrigos y alimentos.
Libros y revistas de cultura e interés general y cuentos infantiles a rabiar, lápices, crayones, juguetes y todo lo que podría agradar o necesitar el pequeño Yashamaru.
Dejando de lado la amenaza latente, la vida en la manada se desarrollaba bastante bien. Todo indicaba que se irían acomodando con las cosas y al parecer Inuyasha y Kibò habían decidido emparejarse en la primera luna creciente de verano. Faltaba poco y había que apresurarse con los preparativos.
-"Paralelamente a los preparativos de tu emparejamiento, iremos entrenando cada día, y firmemente, no podemos descuidarnos en ningún momento"
-"Estoy de acuerdo"
-"Bien."
Ya de noche luego de cenar se retiraban a descansar. Era la hora favorita de Kagome ya que podría disfrutar de su cachorro y de su pareja sin interrupciones. Al entrar en el dormitorio se encontró con un Yashamaru bañado, cambiado, listo para su toma de pecho nocturna, y gorjeando con una inmensa sonrisa.
-"¿Cómo está mi dulce?"
-"Oh, está muy feliz, ha pasado un día muy entretenido, creo que dormirá muy bien esta noche, Mi Lady"
-"Excelente, Krisstal, gracias por tu ayuda"
Krisstal, era la hija de Kenkò, el sanador del palacio, al igual que su padre, ella estudiaba medicina, su inclinación era la pediatría, y su dedicación y esmero habían logrado que en palacio le tomaran mucho cariño y respeto. Nadie más calificado que ella para cuidar al heredero el Oeste y velar por su buena salud y bienestar. Tenía hermosos ojos brillantes y su sonrisa lograba maravillas en el temperamento variable del cachorro. Kagome se encontró con que su asistencia era invaluable.
Luego de su última toma de pecho, Yashamaru estaba profundamente dormido, Kagome lo depositó en la cuna. Y le agradeció a la niñera por todo y la despidió para que se retire a descansar.
Tomó un baño, y se cambió a un hermoso baby doll de seda azul, tenía planeado darle de cenar Miko al Daiyoukai esta noche. Recostada en la cama esperaba la llegada del gran macho Inu, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho.
Luego de una media hora, Kagome leía una revista recostada sobre su vientre, con los pies en el aire, Sesshomaru entró y enseguida ella sintió el youki recorrerle la piel. Levantando la mirada se encontró con los ojos dorados manchados de rojo, y clavados en los suyos.
-"¿Mi Lord, desea algo de cenar esta noche?"
-"Ya cené, pero me agradaría algún postre"
-"Ya veo…Alguna preferencia?"
-"Que sea de carne humana, preferiblemente de Sacerdotisa traviesa…"
-"Creo que podré complacerlo, justamente es lo que serviré hoy"
La pícara Miko arrodillada en seiza sobre la cama, rozaba sus manos sobre la seda de su camisolín, mientras Sesshomaru dejaba caer sus ropas en el suelo. Como un depredador caminaba sobre sus manos y rodillas hacia ella, relamiéndose.
-"En ese caso, quiero todas las porciones…"
