La segunda parte de esta historia XDD


Cuidando al pequeño Ryu


De alguna manera u otra no pudo soportar ni media hora la práctica. La razón: el idiota pelirrojo para quien levantaba la pelota no estaba.

Chasqueo la lengua, hastiado y frustrado, porque no lograba encontrar al cien por ciento satisfacción en lo que estaba haciendo. Le traía lleno de coraje que dos cosas se hubiesen mezclado tan repentinamente en su vida fusionándose para que ambas fueran esenciales para él.

Hinata y el deporte que tanto amaba: El vóleibol.

Así que, luego de preguntarle a Daichi la razón por la cual su compañero faltó a la práctica de ese día, agarró sus cosas maldiciendo al pelinaranja entre dientes y salió del gimnasio, dejando un poco curiosos al resto del equipo.

Y para el colmo, tras caminar hasta casa de Hinata y preguntar por él. Se encontraba ahora frente al portón de la casa en donde Shoyo se suponía estaba de niñera.

─ Kageyama ¿Qué haces aquí?

Era cierto, ¿Qué demonios se suponía que hacía en ese lugar? Se preguntó internamente el setter

─ ¿Por qué abandonaste las prácticas de hoy? –fue lo único que Kageyama pudo decir al respecto, con ese tono frio que usaba cuando reprendía al más bajo.

─ ¿Será porque estoy cuidando a un bebito? Daaa –dijo Shoyo con sorna, luego cambio su semblante a uno entusiasmado, de repente se le había ocurrido una idea, quizá fuera de lugar, pero aun así quería probarla.

─ Ven Kageyama –le dijo ruidosamente tomándolo de la muñeca y arrastrándolo adentro de la casa.

─ ¡Oi! ¡Deja de jalarme!

─ Tienes que ver esto –argumento Hinata sin hacerle caso, introduciéndolo a la casa. Una vez dentro, Kageyama se soltó del agarre del otro, dejó su mochila en el suelo y acomodo su chaqueta de la escuela, enseguida Hinata le hizo ademán de que se le siguiera a lo que Tobio, algo confundido y sin decir nada con una mueca de fastidio en la cara, le siguió el paso.

─ ¿No es algo curioso? –dijo Hinata con una sonrisa, Kageyama alzo una ceja mirándolo desconfiadamente y entonces se inclinó sobre la cuna que estaba enfrente de él. No sabía muy bien que era, pero al mirar a la pequeña criatura durmiendo inocentemente sobre su lecho, hizo que las expresiones del pelinegro se suavizaran, hasta hacer que una sonrisa discreta naciera de sus labios, sin que fuera percibida por el otro muchacho.

─ Supongo –dijo incorporándose de nuevo –¿Esto es lo que querías mostrarme?

─ Sí.

Un pequeño ruidito hizo voltear a ambos.

─ Se despertó –Hinata fue y lo alzo en brazos, el pequeño entreabrió los ojitos mirando al pelinaranja, Kageyama por curiosidad se acercó a ver al pequeño.

─ ¿Lo quieres cargar?

Antes de que el contrario pudiera decir algo, Hinata ya le estaba pasando al bebé

─ Espera idiota –replico el más alto –yo no sé cargar niños.

─ No seas tonto, es muy fácil. Sólo mantenlo junto a tu pecho y agárralo firme pero suave.

La escena distaba mucho de lo que se imaginaba, porque Kageyama tenía un rostro de nerviosismo en lugar de una sonrisa orgullosa. Aun así a Shoyo le pareció una escena tierna y graciosa, y sin que se percatara de ello, le daba mucha alegría que Tobio estuviera ahí con él.

─ Pareces padre primerizo –se burló el pelirrijo, con esa habitual energía de siempre.

─¡ Cállate!

Y Hinata se soltó a reír más al notar el ligero sonrojo de Kageyama.

En ese momento, el bebito comenzó a soltar pequeños quejidos hasta que rompió en un llanto estridente.

─ ¡¿Qué?! ¿Por qué llora? Hinata idiota has algo para que se calle.

─ Eres un salvaje –dijo Hinata, mirándolo como si le quisiera echar culpas –lo asustaste con tus gritos.

─ No es cierto –y el bebé seguía llorando, mientras el pelinegro lo mecía torpemente en sus brazos.

─ Ahhh eres muy idiota Kageyama así no se mece a un bebito –se acercó y se lo quito de los brazos –Tal vez tenga hambre.

Hinata camino a la sala, seguido por el otro, para buscar la pañalera que le habían dejado. Hurgó en ella hasta sacar un biberón y la fórmula para preparar la leche.

─ Supongo que puedes cargarlo cinco minutos mientras la preparo ¿verdad?

─ ¿Me crees tan idiota?

─ La verdad sí.

─ Un día pasare el balón directamente en tu cara –dijo entrecerrando los ojos mientras recibía nuevamente al bebé entre sus brazos.

Mientras Kageyama se la rifaba teniendo al bebito cargado, Hinata se apresuró a preparar el biberón, una vez hecho le pidió al bebé.

Por un par de minutos Tobio quedo entretenido mirando la curiosa escena, Hinata se veía … ¿Lindo? Sí, lindo. Teniendo a un bebido entre sus delgados brazos, dándole de comer con el biberón mientras le sonreía tiernamente. Con su baja estatura parecía una chica con su hijo recién nacido.

─ ¿Qué? –preguntó el pelirrojo al sentirse observado.

─ Nada –el pelinegro había desviado la mirada sintiéndose un poco avergonzado por pensar que Hinata se veía "lindo" –¿Cómo es que sabes cuidar bebés? –preguntó para disimular.

─ Porque yo cuide varias veces a mi hermanita, además me explicaron cómo hacerlo.

El pequeño Ryu mientras bebía del biberón miraba a ambos alternadamente.

─ ¿Qué estará pensando?

─ Los bebés no piensan –dijo Tobio

─ ¿Cómo lo sabes? Ni siquiera eres bueno en los estudios, cómo para afirmar algo así –dijo el más bajo con un mohín.

─ Mira quien lo dice.

Una vez que el infante terminó su comida, Hinata lo recargó en su hombro para darle golpecitos en su espalda y así sacara el aire. Al hacerlo miró que el pequeño no pretendía dormir y lo dejó gatear en la sala bajo su vigilancia.

¿Ahora qué?

Bueno, Kageyama había ido hasta Hinata pero nunca se detuvo a pensar con qué fin, es decir, ¿Qué otra cosa podían hacer juntos además de practicar?

─ ¿Cómo se llama? –preguntó para hacer conversación

─ Ryu –dijo Hinata y agregó viéndolo a los ojos –Kageyama ¿Por qué viniste hasta aquí?

─ ¿Acaso te molesta verme? –le contesto con arrogancia desviando la mirada.

─ No, pero pensé que te quedarías a practicar con los demás. Neee ¿Acaso me extrañabas? –Dijo el pelinaranja picándole los costados.

─ Idiota, claro que no -Dijo furioso y sonrojado sacudiéndole de la camiseta.

Entonces se escucharon pequeñas y adorables carcajadas.

─ El pequeño Ryu se ríe de tus bestialidades –Dijo Hinata.

Kageyama soltó a Hinata y caminó hasta el bebé, tomándolo por debajo de sus bracitos y alzándolo para ponerse enfrente de él. El infante tenía una manita en la boca, mientras se reía y hacia burbujitas con su salivita, definitivamente las muecas de enojo de Kageyama le daban mucha risa.

─ ¿Así que me ves gracioso? –dijo Kageyama con fingida molestia a con esas expresiones tan caracterizas de él, pues el chiquillo le había producido cierta ternura –te ríes cómo el idiota ese que está ahí.

─ No es cierto, se parece a ti.

Oficialmente los dos quedaron sonrojadisimos, Hinata por haber dejado escapar parte de lo que pensaba, y Kageyama por andar imaginándose cosas. Era solo un simple comentario ¿no?

Y el pequeño Ryu seguía riendo, cómo si detectara la ironía.

─ ¿Qué dices?

─ Es por el cabello –desvió la mirada Hinata

─ Pero…

Antes que pudiera decir algo, Kageyama sintió algo tibio y húmedo sobre su pecho. Ryu, se había orinado en él.

─ Hinata … ¿No le pusiste el pañal antes de que le pusieran su pijama verdad?

Oh no, se ve realmente enojado…


Veremos luego cómo les va a estos dos XD