NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
MUCHAS, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, SU APOYO Y EL CARIÑO QUE ME DEMUESTRAN, SIEMPRE TRATARÉ DE MEJORAR PARA USTEDES. ABRAZO
MEJORANDO PERO AÚN…
CAPITULO 106
Sesshomaru aún sobre Kagome, jadeando sobre el escritorio, lentamente se incorporaba y acomodaba su cabello detrás de sus orejas, suavemente se retiró de ella y tomando sus ropas, se sentó bruscamente casi dejándose caer sobre su sillón señorial.
Observaba a su hermosa mujer sonrojada sentada en la madera cálida, desnuda y despeinada. Era una imagen muy erótica, su apetito por ella no se saciaba. Sonreía y la invitaba a sentarse en su regazo.
-"Alcánzame un poco de café, princesa"
Sirvió la taza de café, y con sus manos temblorosas se lo alcanzaba, tan colorada como su rostro pudo mostrarla, ella sonriendo se bajó del escritorio y fue a sentarse en las piernas de su pareja y amante.
-"Bebe conmigo "
Kagome bebió un sorbo del líquido caliente, estaba delicioso, pasaba la lengua por los labios, Sesshomaru la miraba deseoso de su piel.
-"Lo siento, Kagome. No sé qué me sucedió"
La bestia reía relamiéndose.
"Yo si lo sé, estabas ebrio"
"Hn. Cállate bestia"
-"Tal vez bebiste demasiado, no estás acostumbrado, es normal"
-"Hn."
-"Lastimaste a Inuyasha?"
-"No lo sé, creo que no"
En la habitación de Inuyasha, el hermoso jarrón de la dinastía Heian, se estrellaba contra la pared y estallaba en mil pedazos. La hermosa Kibò observaba el despliegue de ira de su pareja prevista, era violento y poderoso, sus ojos parecían flamas ardientes, estaba enfurecido. Ella sólo miraba sin decir palabra. Admiraba su belleza, esos Taisho eran una cosa de locos. En su corazón estaba muy preocupada, también ella tenía curiosidad acerca de lo sucedido entre él y la Señora de Occidente. Por supuesto jamás incurriría en una infidencia tal como preguntar, después de todo, había sucedido mucho tiempo antes de saber siquiera de la existencia de Inuyasha en el mundo.
-"Cálmate, Inu"
-"Pedazo de imbécil, ¿Quién se cree que es?"
-"El Señor del Oeste quizás?"
-"Sí, bueno eso, pero cómo se atreve a presionarme así y luego pretender que es todo mi culpa."
La guerrera Ookami sentía su bestia agitarse, atraída por el Macho Hanyou frente a ella. Nada podía calmar a un Inu más que el contacto físico y la noche propiciaba el acercamiento.
Inuyasha se dejaba caer sentado en la gran cama y clavaba la uñas en el colchón. Ella se acercó y se sentó en seiza frente a él. Como buena pareja prometida, quitó suavemente el calzado de Inuyasha, uno a uno. Luego se colocó en seiza sobre la cama a espaldas del hanyou, Inuyasha desató su obi y ella iba quitando la chaqueta de su ropa
-"Todo por esa charla de mierda. Como si me hiciera falta, infeliz! Malnacido, pedante!"
-"De qué trata la charla?"
-"Qué? Ah, bueno eso…La charla verás es…"
-"Inuyasha"
-"Está bien, antes de emparejarse con Kagome, el imbécil de mi hermano le pidió al pervertido de Miroku que le explique cómo eran las mujeres, ya ves él detestaba a los humanos y jamás había tocado o tenido sexo con alguna mujer antes de ella. Miroku ideó una charla para los youkai que iban a emparejarse con una hembra ningen, al parecer, son diferentes a ustedes.
Nos tragamos esa charla de mierda y después hubo otra. Ahora con esto de que nos emparejaremos pronto, ideó una charla para mí con el idiota de Kouga y Danaka, junto a él para explicarme qué hacer con una hembra youkai. Miroku estaba allí, no sé para qué. Sesshomaru trajo seis botellas de sake y bueno, todo se fue al carajo"
-"Debo pensar que todo eso es vergonzoso"
-"Sí, lo sé"
-"El sexo para los youkai es muy importante"
Inuyasha se quedó paralizado, Acaso la había ofendido?
-"Yo...A pesar de todo, escuché bien, lo que me explicaron"
-"Y qué piensas al respecto?"
-"Acerca de qué cosa?"
-"De las hembras youkai, del apareamiento youkai"
-"Pues…Es interesante"
-"Qué de las dos cosas?"
-"Las dos"
Kibò masajeaba ahora los hombros tensos de Inuyasha, el ronroneaba de placer.
-"Jamás me habían hecho masajes"
-"No?"
-"No."
Ella ahora se acercó y olfateó su cuello
-"Tampoco me han olfateado"
La loba sonreía y lamía la clavícula del mestizo
-"Ni lamido, ni ninguna de estas cosas maravillosas que me estás haciendo, Kibò"
-"Ni siquiera Lady Kagome?"
Ya no aguantó y casi sin desearlo la pregunta se le deslizó por los labios. Inuyasha se apartó y la miró a los ojos. Ella congelada en su lugar no podía decir nada.
-"No. Ni siquiera ella"
Molesto se levantó y se fue a bañar al onsen de sus habitaciones. Kibò dormía junto a él desde que Sesshomaru le dio la orden. No se habían apareado pero estaban comenzando a ponerse físicos. Los toques del mestizo agradaban mucho a la Ookami, pero sentía su timidez al tacto, aún era muy inseguro con lo que hacía. Los machos generalmente transmiten seguridad a sus hembras. Durante y después del cortejo y apareamiento, y a lo largo de toda sus vidas. Si bien se sentía la fuerza de su sangre, en Inuyasha la parte humana le daba delicadeza y ternura en el trato para con la hembra. Ella estaba extasiada, jamás se había sentido tan atraída y enamorada de un macho, ni siquiera de Kouga.
Ella decidió que ese macho era suyo y nada cambiaría eso. Pero las dudas de Sesshomaru hicieron que ella también resbalara. Tenía que preguntar. Sabiendo que el hanyou estaba ofuscado, decidió esperar en la cama.
Inuyasha salió del baño y se colocó un hakama de descanso, pantalón de telas delicadas y suaves para dormir.
Tirando su cabello hacia atrás se encaminó a la cama. La vista del cuerpo generosamente expuesto a sus ojos dorados lo dejó sin palabras.
Kibò dormitaba cubierta solamente con una túnica de gasa transparente.
Él se recostó sobre un codo y con la otra mano acarició el rostro de Esperanza.
-"Ella y yo, nunca pasamos de los besos y alguna caricia"
-"Caricias?"
-"Conocimos nuestros cuerpos, pero todo quedó allí. Luego la locura se apoderó de mi"
-"Locura?"
-"Kikyo, la imagen de Kikyo, Kagome no era Kikyo, y yo…Me confundí, pensé que la amaba pero al perder a Kagome me di cuenta de mi error. Amaba a Kagome, pero ya la había lastimado demasiado, dejarla ser feliz fue lo mejor"
-"La amas aún?"
-"Sí, no como a una pareja en potencia sin embargo, como a una hermana, quizás, familia"
-"Diste a entender que más cosas sucedieron entre ustedes verdad?"
-"Sesshomaru logró que yo perdiera los estribos"
-"No debiste sugerir lo que nunca hiciste, lo sabes, no?"
-"…"
-"O acaso sí lo hiciste?"
-"Sí…"
-"Cómo?"
-"Digo, NO! No lo hice, no. Sí lo comprendo"
-"Contigo es diferente"
-"Cuán diferente"
-Muy, muy diferente"
-"Ah! Bueno, y dime…Cuáles son las diferencias de las que me hablas?"
La cara roja de la loba sugestiva y seductora, provocaba en Inuyasha el sonrojo y una sonrisa muy masculina. Deseoso de su futura pareja el mestizo giró y se colocó sobre la hermosa Esperanza.
-"Déjame ver…Pues…"
Con la punta de sus garras Inuyasha cortó los tirantes de la ropa de descanso de la Ookami y lentamente fue arrastrándolas hacia los hombros y los pechos de la hembra.
-"En los pechos ellas tienen unas protuberancias aquí"
Inuyasha tomaba los pechos con ambas manos y los masajeaba en círculos, la hembra se arqueaba hacia las manos de su macho
-"Pero en estos dulces y sensuales pechos, no hay marcas, ni protuberancias, todos ellos son sensibles, donde acaricie, ellos sienten, son perfectos"
Kibò jadeaba necesitada de aire. Esta era la primera vez que permitía a un macho acariciarla sin intentar arrancarle la cabeza. Él se acercaba a su boca
-"¿Qué haces?"
-"Besarte"
El hanyou la besaba con pericia, ella estaba en éxtasis. Qué maravillosa costumbre de los humanos, simplemente deliciosa.
-"Dime qué sientes"
-"Placer, y deseo"
-"Hermosa mía, los sentirás cada vez que lo desees, aunque no me lo pidas…Viviré para complacerte, mi amor"
Profundizando el beso, Inuyasha comenzó a bajar la mano hacia el abdomen de la loba y ante su ronroneo de agrado continuó su viaje hacia los muslos y al rasguñarlos suavemente, la hembra gimió y apretó las piernas
-"Tranquila, no avanzaré demasiado hasta la ceremonia, pero deseo esto, necesito tenerte así, en mi cama, desnuda y a mi merced"
-"Lo sé, lo siento, yo…Me sorprendí, supongo"
-"Sorpresa es bueno, temor o asco, no"
Inuyasha seriamente miraba a los ojos a Kibò en busca de desagrado o incomodidad, después de todo, si no eran capaces de tener intimidad sin confiar uno en el otro o sin disfrutar de la compañía, el tacto o la pasión de la pareja, continuar el cortejo no tendría sentido. Pero ellos habían sido más que reservados en sus sentimientos frente a los demás. Ahora era el tiempo de avanzar sobre su cortejo y aventurarse en un aspecto más físico y añadirlo al plano afectivo.
Buscando alguna reacción diferente al placer, Inuyasha acariciaba diferentes puntos de su hermosa guerrera, pero ella sólo demostraba estar extasiada de gozo y jadeando agarraba los cabellos plateados, lo atraía hacia ella, y lo besaba como él le había enseñado. Ella degustaba el sabor de la boca, acariciaba la lengua de Inuyasha con la suya, mordía los labios con desenfreno. Sus garras se hundían en los hombros del macho, él de nuevo intentaba deslizar sus manos por la entrepierna de Kibò. Esa sería la prueba más contundente de su confianza para con él y su reacción sería el parámetro para Inuyasha, saberse capaz de satisfacer a su hembra, era lo que más deseaba.
-"No tengo miedo…"
-"Sólo dime si algo no te gusta, me detendré"
Se mantuvo tranquilo, y dejando su inseguridad de lado alcanzó el punto deseado, deslizando sus dedos lograba los sonidos más exquisitos del placer de su hembra. Ella no era tímida en expresarse y muy al estilo youkai, disfrutaba abiertamente de la pasión. Rasguñando salvajemente a Inuyasha ella lo guiaba hacia sus puntos placenteros, disfrutando ambos de su descubrimiento sensual, transcurrió la noche en la habitación del segundo de Occidente, adornada con los gemidos y jadeos más sensuales que sus paredes jamás oyeron antes.
En otras habitaciones, similares acontecimientos se desarrollaban, no sería pasado por alto el manoseo de las marcas de apareamiento por parte de las hembras. Humanos, youkai, mestizos a pesar del alcohol, las parejas pasaban un grato, muy grato momento.
En la mañana estaba programado un entrenamiento feroz, las últimas noticias hablaban de la tierra abriéndose y el avistamiento de fumarolas de vapor por diversos sectores del Japón.
Se acercaba el momento, una vez más la manada sería puesta a prueba, sólo que esta vez sería la definitiva…
