Capitulo cuatro: ¡Vamos al parque acuático!
─ ¡Buen remate Asahi-san!
Entrenamiento luego de clases, la rutina para nada monótona que los deportistas de Karasuno vivían a diario.
─ ¡Buen trabajo todos! ¡Ahora reúnanse! –exclamó el entrenador Ukai, mientras a su lado estaba el profesor Takeda paseando la vista fugazmente sobre unos papeles que traía en mano.
─ No olviden dormirse temprano –anunciaba el rubio sus acostumbradas indicaciones –no quiero a nadie durmiéndose en clase ¿entendido Noya, Tanaka, Hinata y Kageyama?
Se escuchó un ossu colectivo y enseguida se dispusieron a dispersarse comenzando a realizar sus tareas asignadas para dejar el gimnasio ordenado tal y cómo se los entregaron, más no obstante; Daichi, Sugawara y Asahi fueron llamados por Takeda.
─ Saben, que este es su último año de preparatoria...
─ Sensei -habló Suga con algo de nostalgia intentando sonreír -a veces no queremos recordar eso.
y, tanto Daichi cómo Asahi bajaron la mirada.
Dejar atrás un capítulo de su juventud, tan lleno de lo que algún día serían recuerdos irreemplazables, tan desbordante de lo que es ahora de energía, y en la compañía de tan buenos amigos, era un situación simplemente, dolorosa.
Ninguno de los de tercer año se atrevía a tocar el tema pues querían dejar que el triste evento de desplegar por completo sus alas y volar hacia nuevas experiencias llegará sin remordimientos ni previos planes. Por que si más lo planeaban, daba la ilusión de que más rápido llegaría, y que después de eso muchos momentos ya no volverían a repetirse.
Takeda, compartiendo ese sentimiento mutuo que existía entre los tres muchachos, guardó unos segundos de silencio meditando en la mejor manera de exponer el tema que lo suficientemente impertinente era para aquellos tres, y ya que no se podía evitar, dijo de una vez por todas con su voz más clara y comprensiva:
─ Ustedes son personas que no acostumbran a evadir las situaciones -mencionó atrayendo la atención de los jóvenes ─ inclusive si es algo inevitable y difícil. Estoy seguro que si intentan mirar de frente verán que no se trata de algo finito. Después de haber vivido las dulzuras que hay en la plena flor de su juventud, poco a poco serán convertidas en la mayor y más satisfactoria sabiduría que pudieran acumular. Así cómo en la cancha viven un reto en cada practica, en cada partido, en cada gota de sudor que cae por sus frentes, una enseñanza única de superación personal y trabajo en equipo van a formar, las preparaciones para su vida futura no serán diferentes, nada extraordinarias y a lo mejor tendrán más claro a donde dirigir sus pasos...
─ Sensei...
─ ¡Lo siento, lo siento! ...M-me he dejado llevar de nuevo ─ dijo el profesor riendo nervioso negando con la mano ─ solo quería que tuvieran un punto de vista más amplio.
─ Gracias -dijeron los tres al unísono tomando un poco por sorpresa al que les había dado ese breve discurso. A lo mejor no entendiendo del todo lo que les trato de decir, pero guardaron dentro de sí las nobles intenciones que tenía aquel de hacerlos sentir cómodos frente a las cosas que por obligación debían de hacer, así cómo esos ánimos que les hizo retomar al momento de imaginarse lo emocionante que podrían ser las cosas de ahí en adelante si ponían toda su pasión cómo lo hacían dentro de la cancha.
Pasando a lo que su tutor les quería informar desde un principio, el adulto les repartió un par de hojas a cada uno, esos papeles eran sus Kardex* junto a una hoja que debía llenarse.
─ ¡¿No alcanzo los créditos suficientes!? -dijo un alarmado Asahi tras ver sus notas.
─ No,no,no, no es que no los alcancen o algo así ─ trataba el sensei de tranquilizarlo ─ cómo ustedes eligieron las actividades del club por sobre cualquier curso que pudiese garantizar la elevación de sus notas e incluso la recuperación de una reprobación, claro si la hubiera, me tomé la tarea de buscar una manera para que tuvieran créditos extra ─ Finalizó sonriente ante la mirada algo confundida de los muchachos.
─ /─ /─ /─
─ ¿Donde están esos tres? ─ preguntó Tanaka refiriéndose precisamente a Daichi, Sugawara y Asahi. El resto del equipo (a excepción de Tsukishima y compañía que se adelantaron) caminaban por el sendero de siempre bajo el atardecer.
─ Takeda sensei se quedó a hablar con ellos -dijo Noya mientras saboreaba una paleta de hielo sabor limón.
─ ¡¿Creen que de nuevo los profesores los estén presionando en dejar el club!?
─ No provoques tanto alboroto ─ respondió Kageyama ante la duda de su inquieto amigo pelinaranja ─ ellos se han mantenido muy firmes en su decisión de continuar con nosotros. Estoy seguro de que no son de las personas que se retractan tan fácilmente.
Y más en lo cierto no podía estar Tobio, para NINGUNA tarea que les permitiera avanzar, se darían por vencidos.
NINGUNA.
Al día siguiente por los pasillos de la escuela, Hinata y Kageyama fueron interceptados por Sugawara, quien les explicó que durante el día de mañana, él y los demás chicos de tercer año no estarían en el entrenamiento que correspondía al fin de semana.
─ Lo que sucede -dijo llevándose una mano a la nuca ─ es que debemos realizar un servicio social.
─ ¿Que es eso? ¿Kageyama tu sabes que es?
─ ... no
─ Debí imaginarlo eres un idiota ─ masculló Hinata, divertido por insultarlo. Más el contrario lo escuchó y enseguida lo zarandeo cómo costumbre amenazándolo con que lo volviera a repetir.
─ Chicos dejen de jugar -pidió el peliplata con una sonrisa apenada debido a los estudiantes que se detenían al ver a los del equipo de Vóleybol en tan típica escena.
─ ¡Dijo que se aquietaran! ─ la voz amenazante de Daichi surtió el efecto esperado al tocar en el hombro a ese par.
Sugawara, ya aliviado, les explico expresamente lo que era un servicio social.
─ ¿ Y ya eligieron?
─ Bueno Hinata, al menos yo pienso que las horas dedicadas a ser prefecto en las excursiones de los niños de primaria serán menos horas. No sé los demás que quieran hacer -Koushi miró a ver discretamente a Daichi, ya que al parecer no se había decidido a elegir entre ser Tutor de los de primer año de su propio instituto o ir con su amigo, además de que...existían ciertas cosas pendientes entre ellos dos que por el momento habían construido una brecha invisible que provocaba que estando cerca uno del otro la mas mínima cosa se volviera algo más que incomoda, si no una espera tortuosa...
─ ¡Sugawara! ─ El mencionado se volteó enseguida deteniendo su andar, desviando la mirada instintivamente hacia el suelo con algo de rubor acentuando sus mejillas. Luego de explicarles la situación a los chicos de primer año él salió a paso apresurado cruzando mas que un "nos vemos" dirigido a todos.
─ Espera ─ Daichi trataba de tomar aire para hablar con más claridad mientras recargaba sus manos en las rodillas ─ ¿Me has estado evitando?
El viento que levantaba el polvo parecía llenar el silencio que surgió tras el cuestionamiento del capitán del equipo. Han de saber que las relaciones entre ellos no eran precisamente las que alguien pudiera esperar de esa amistad que habían llevado hasta ahora.
A veces sólo unas palabras son suficientes para cambiar por completo las cosas, o bueno, al menos llevarlas a otro plano.
"Estoy enamorado de tí"
Era precisamente una frase, desde el inicio de los tiempos, algo problemática.
Koushi le volvió la espalda al chico con una confidencial languidez, no esperaba que de un día para otro su mejor amigo lo podría poner tan nervioso y tan inseguro. Tenía que ordenar demasiadas cosas en su mente: La escuela, las practicas, su mejora continua como setter, la inevitable graduación...la declaración de Daichi...
Fue precisamente un día antes de todo el embrollo del servicio social, el capitán inesperadamente le pidió si podían ir juntos por un atajo que se desviaba de los demás terminando precisamente en un parque que ambos conocían perfectamente. No era precisamente el lugar más romántico del planeta para lo que Daichi hizo despues, pero vamos ¿cómo piensas claramente en un momento en el cual te armaste de valor para decirle de una vez por todas a la persona que amas, que darías todo por ella? El lugar era lo de menos.
Sugawara no supo que decir, su cara estaba tan roja cómo el cielo que mostraba el crepúsculo ese día, se revolvió nerviosamente en su lugar y de no ser por que su aguante no era tan patético su hubiese desmayado ahí mismo debido a la mezcolanza de emociones que trataba de acomodar es en su interior: sorpresa, duda, felicidad...
─ Te dije que no era necesaria una respuesta, solamente quería que lo supieras ─ habló Daichi trayendo de nuevo al setter al presente tras el breve vació ─ aunque...si decirlo implicaba que nuestra relación ya no sería la misma que antes, mejor me hubiese quedado callado ¡Lo más importante eres tú!
"Daichi..."
¿Cómo corresponder correctamente tanta atención, tanto cuidado, tanta consideración?
"No se si soy el indicado para hacerte feliz..."
Y antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo, Nishinoya llegó corriendo con unos papeles en mano, tan energético cómo siempre.
─ ¡¿Así que irán a un parque acuático sin nosotros?! ─ les interrogó Noya cómo si les hubiese descubierto el más egoísta de los secretos, Asahi estabas detrás del líbero, a duras penas siguiéndole el paso, lucía bastante cansado, y no era para menos con Yuu detrás de él tratándolo de arriba abajo para sacarle la sopa acerca de lo que el profesor Takeda le había dicho y vaya que lo había logrado.
─ ¿Le dijiste que era algo obligatorio , verdad Asahi?
─ ¡P-por supuesto! ─ dijo Asahi cómo un conejillo acorralado ─ P-pero...
─ Pero nada ¡Será divertido si vamos todos! ─ Sugawara negó ante la exclamación entusiasta cruzando los brazos por delante del más bajo formando una "X" ─ para nada, sólo podemos ir los que ya nos inscribimos, nada tienen que hacer ustedes ahí.
No es cómo si de verdad no quisiera a sus amigos con ellos, pero era cierto, era un deber, una tarea; no un paseo, al menos para ellos. Suga conocía, por que no decirlo de manera sana, el desmadre que era su amado equipo fuera del club y a veces, era necesario mantenerlos calmados un poco cuando era necesario, imaginar tenerlos todos energéticos con piscinas, toboganes, rápidos de botes, trampolines etc...no era precisamente una visión tranquilizadora si iba a tener menores a su cuidado...y eso es por que, terminaría haciendo tanto relajo con ellos que a lo mejor más de un niño terminaría perdido, o al menos es lo que él suponía.
Mejor dejar algo tan genial para los últimos días de verano...aunque terminara cuidándolos a ellos también.
─ o─ o─ o─
─ ¡Oni-chan! ─ Una pequeña pelinaranja llegó corriendo hacia la sala para saltar directamente en el regazo de su hermano ─ Hey Oni-chan ¡Mañana iré al parque acuático!
─ ¿En serio Natsu-chan? ─ dijo el mayor ─ Que envidia ─ decía imaginándose el mismo haciendo un clavado directo en una piscina ─ ¡Con este calor! ¡Los de primaria tienen tanta suerte!
─ ¿Por que no vas con nosotros Oni-chan? ─ El rostro de Natsu era tan cándido, era una lástima decirle que no a la pequeña.
─ No puedo Natsu ─ dijo Shouyo con una sonrisa que la convenciera, con ese ademán de rascarse un poco la mejilla ─ sólo irán niños de tu escuela.
La niña hizo un puchero y se cruzó de brazos, luciendo más bien adorable. En su inocencia tenía la idea de poder divertirse juntó a su adorado hermano en un parque acuático pues es la primera vez que iría, en esta ocasión, cómo parte de una excursión de su escuela.
─ Mañana tu hermano mayor tiene que asistir a su entrenamiento para poder estar a un paso más cerca de ser cómo el pequeño gigante ─ le dijo a ella, sonriente y orgulloso alzándola por el aire mientras reían.
─ Mi oni-chan es tan alto y fuerte ja,ja,ja ─ Bueno, ella era pequeña, es natural que lo viera así.
Llegó eventualmente la hora de dormir, Natsu tendría que levantarse muy temprano para tomar el bus e ir a la escuela en donde partirían hacia el aguaparque, Hinata por su parte tenía programado ir a sus entrenamientos de fin de semana.
La noche pasó silenciosa.
Con un amanecer en puerta, Shouyo abrió los ojos lentamente, a las seis de la mañana escuchó pasos apresurados por la escalera "Natsu, deprisa hija vas a perder la ida a la excursión" escuchó decir, mientras las voces de su madre y hermanita se perdían en el pasillo, volvió a pegar la almohada en la cara...
Siete, ocho de la mañana...y él despertador sonó a todo lo que daba.
Durante su transición a la realidad le pereció escuchar unas voces familiares, se desperezó tirando las sábanas a un lado. De nuevo las escuchó...
─ ¡Sho-chan, te buscan!
Pensó tan sólo un poco...esas voces eran de ...
"¿¡Ehhh!? ¿¡Que hacen aquí tan temprano!?"
Unos minutos después bajo corriendo desde su alcoba,con los cabellos revueltos vistiendo con una polera blanca y holgada le quedaba cómo vestido sobre el short oscuro que se asomaba muy apenas de esa tela.
y adivinen quien puso su atención en esas piernas de apariencia delicada de Shouyo...
Si, Kageyama, a quien casi le daba una hemorragia nasal en plena sala ajena, claro que lo disimulo bastante bien desviando la mirada y cubriéndose de las narices para abajo con la mano.
─ ¿No el entrenamiento era a las diez de la mañana?
─ Cambio de planes Hinata ─ dijeron Nishinoya y Tanaka al mismo tiempo con unas sonrisas maliciosas, el pelinaranja se percató que traían sandalias de verano, bermudas, sports (a excepción de Tobio que traía una polera a su medida de color azul cielo con un logo genial) mochilas y lentes de sol sobre su cabeza.
─ ¡IREMOS AL PARQUE ACUÁTICO! ─ Hinata, aunque confundido, sonrió emocionado ante la idea. Tobio tan sólo llevo su mano a la frente suspirando, se supone que irían a entrenar y aún así terminó siendo convencido.
─ o─ o─ o─
─ ¡Muy bien niños, reúnanse aquí! ─Los infantes estaban muy entusiasmados por entrar al lugar, que desde afuera, se escuchaba muy divertido. La pequeña pelinaranja parecía una copia idéntica, no sólo en apariencia si no también en personalidad, de Shouyo. Ella estaba ansiosa de entrar y sus ojitos del color marrón claro parecían brillar con cada nueva cosa que vía.
Del otro camión bajaron las maestras, algunas madres de familia y los jóvenes prefectos que servirían de apoyo.
─ Vamos a formar grupos ─ decía una maestra con un megáfono ─ Las madres de familia se agruparan con sus hijos y además cuidarán de dos pequeñines más. Esto para que todos ellos estén bajo la supervición de un adulto.
─ Vaya que son muchos niños ─ dijo Daichi, quien al final, tras meditarlo demasiado decidió aplicar su servicio social en lo mismo que harían Suga y Asahi ─ ¿Qué miras tan atentamente? ─le dijo inquisitivo a este último.
─ No es nada...digo, algo muy curioso, ¿no creen que esa pequeñita de ahí se parece mucho a cierto cuervo que tenemos? ─ dijo señalando a la pequeña Natsu a lo lejos.
Los otros dos agudizaron la mirada para enfocar mejor. ¡Era cierto! aquella era la viva imagen de ese polluelo inquieto que estaba en Karasuno; pelirroja de expresiones inquietas y de grandes ojos vivaces.
Todos iban agrupándose, hasta que la aquella maestra que daba las indicaciones se les acerco.
─ ¿Asahi-san? ─ el alto chico asintió, la mujer le sonrió, al pie de sus faldas había dos pequeñines una niña de mirada tierna y algo tímida de cabello castaño claro, y otro niño pelinegro un poco más grandecito que enseguida saltó hacia adelante diciendo:
─ ¿Eres jugador de basket o algo así? ¿Por que tienes barba y ellos no? ─ decía señalando a Suga y Daichi, quienes trataron de no reventar de la risa al escuchar la referencia sobre el vello facial de su amigo─ ¿Eres viejo?
─ ¡Haku -kun! ─ El niño se crispó ante la leve llamada de atención ─ no seas tan descortés...
─ N-no se preocupe ─ respondió Asahi y luego bajo la vista a la otra pequeña ─ Hola...¿cómo te llamas?
─ Oh, ella es muy tímida ─ respondió la profesora al notar cómo la niña se escondía detrás de ella.
"Oh, ¿a quien se parecerá?" pensaron Daichi y Suga con sarcasmo y con una pequeña sonrisa de burla en sus labios .
─ ¡Su nombre es Sahori! ─ gritó el otro niño tomándole de la mano a la mencionada y jalándola a su lado.
─ Bueno Asahi-kun ─ dijo la mujer ─ tú estarás a cargo de estos dos pequeños. Lo único que harás es estar donde ellos estén, y no perderles de vista.
Asahi tragó grueso, sabía muy bien a que iba, pero así que de pronto le pusieran a cuidar a un par de niños...
─ Bueno, ustedes ─ prosiguió ella, ignorando a un tembloroso Asahi que se desequilibraba ante los jalones enérgicos del pequeño Haku. Enseguida vino corriendo Natsu al lado de su profesora antes de que pudiera ella decir algo más.
─ ¡Sensei! ¡Desde aquí se puede ver los toboganes! ¡Son enormes!
─ Natsu-chan no comas ansías enseguida entraremos, mira ellos te acompañaran ─ la nenita enfoco sus cafés iris al par de chicos
La señorita Sakura, la maestra encargada del viaje, les dijo al par que Natsu era la niña a quien debían de cuidar junto a unos gemelos, un par de niños de cabellos albinos.
Para cuando entraron al aguaparque el pequeño Haku corrió directo a la piscina principal en cuanto la vio, haciendo que a Asahi casi se le saliera el corazón del pecho por el estrés de perseguirlo dejando a la pequeña atrás.
— ¡Recuerda que tienes a dos a quien cuidar! — gritó Daichi viendo el drama que era aquel.
— ¡Queremos ir también a la piscina! — dijeron al unísono los gemelos con esos rostros dulces y grandes ojos color miel.
"¿Por que no meterse ahora en la piscina?" pensó Daichi No se iban a quedar bajo el sol.
Podríamos ir todos.
Volteó a ver a Suga a quien Natsu estaba colgándose de su brazo insistiendole que también entrara a la piscina con ella ya que no sabía nadar. Al pelinegro le pareció una escena tan linda.
El contrario se dio cuenta que Daichi lo observaba y desvió la mirada al suelo totalmente apenado.
— ¡A ponernos los trajes de baño! — volvieron a gritar los gemelos revolviendo sus mochilas.
— Nee Suga-senpai ¿Daichi-san es su esposo? — a Suga se le subió el tono carmesí hasta las orejas ante la pregunta tan inocente que hizo la pelirroja mientras él le ponía los flotadores en los bracitos.
— N-Natsu -chan ¿Por que preguntas eso? — le susurro vigilando nervioso a sus espaldas por que Daichi no haya escuchado.
— Es que se le pusieron las mejillas rojas rojas cuando se miraron —decía ella apretando las propias — cómo en los doramas cuando las novias besan a su esposo, creo a ver visto eso antes también en la cara de mi..
"¿Que hace esta pequeña viendo doramas?"
— shhh — le interrumpió Suga a la niña totalmente apenado — ¿Que tal si lo hacemos nuestro pequeño secreto?
─ o─ o─ o─
A las afueras del parque se estacionaba una camioneta.
─ ¡Llegamos!
Muchas gracias a las personas que han comentado este fic. Me alegra muchísimo que les guste y que con el se diviertan y mueran de ternura XDDD
¡Por supuesto que habrá Kuroken! Paciencia les pido no más
Y para las personas que esperan con ansías que las parejitas intenten tener sus propios polluelos y gatitos, tengan por seguro que habrá muchos intentos jajajaja
Nos leemos en la próxima actualización.
Un abrazo gigante para todos ustedes.
