NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

INEVITABLEMENTE…

CAPITULO 111

En el futuro la vida era buena, pero Sesshomaru constantemente visitaba el pozo, Yashamaru estaba intranquilo, su padre sabía, algo había sucedido en el pasado que provocó que el pozo devorador de almas, no trabajaba más. Estaba lleno de escombros, y parecían mágicos, más sacaban, más aparecían.

-"Dime padre que si desaparecen los escombros no irás a ver qué sucede y yo tampoco lo haré"

-"No puedo prometer eso Yashamaru, pero puedo prometer que intentaré con todas mis fuerzas no intervenir. Tenemos a tu madre de nuevo al parecer, ya no somos solamente tú y yo, están tus hermanos, Inuyasha y no arriesgaré eso por ningún motivo"

Yashamaru apoyado en el borde del pozo levantó la mirada dorada, fija en los ojos de su padre, la miel fundida en cazos de oro, Sesshomaru sabía la respuesta de su cachorro

-"Encontraré la manera de que funcione otra vez…"

-"Hn."

La luz del sol desaparecía tras los edificios, el padre y el hijo bajando las escalinatas del templo, la mano en el hombro del hijo, la seriedad del padre...

Las palabras retumbando en la memoria. El silencio como lenguaje, el pensamiento como respuesta

"Kami les de fuerzas en la otra era, este futuro suyo y nuestro depende únicamente de ustedes"

*****************************En el Pasado*********************************

Los golpes en la puerta del despacho eran leves, pero insistentes. Sesshomaru levantó la vista hacia la puerta, Danaka camino para abrirla.

-"Sesshomaru Sama…Con permiso…"

-"Siéntate, Lord Kouga"

El Daiyoukai del Oeste, apartó los pergaminos y se mantuvo tranquilo esperando, el lobo mantenía la mirada vidriosa. Sesshomaru comenzaba a preocuparse, tal vez Rin no estaba llevando su embarazo tan bien como parecía. Esperó unos minutos y el lobo no dijo nada. Sus mejillas se coloreaban y el sudor se acumulaba en su frente, el Inu perdía la paciencia…

-Kouga sama, si algo le está sucediendo a mi hija…"

-"No, no. Le aseguro Mi Lord, que Rin está muy bien…"

-"Entonces?"

-"Discúlpeme por interrumpir, mejor me retiro"

El príncipe Ookami hizo el ademán de levantarse para retirarse, Sesshomaru lo clavó contra la pared sostenido del cuello. Los ojos rojos, los colmillos expuestos, el gruñido aterrador, Shimaru y Sesshomaru en conjunto, eran malas, malas noticias. Danaka se adelantaba para detener el desastre

-"Sesshomaru Sama…cálmese Señor…"

-"Habla, lobo, o me olvidaré que eres manada…"

Kouga expuso su cuello, no dejó salir a su bestia, no venía para pelear

-"Te aseguro Mi Señor, que no es eso, Rin está bien"

Shimaru olfateó detrás de la yugular del lobo, no olió mentiras en él, lentamente lo soltó.

Respirando profundo se hizo hacia atrás apoyándose en el escritorio, Danaka les alcanzaba una copa de agua

-"Habla"

-"Ya pronto nacerán mis cachorros"

-"Y?"

-"Yo…recuerdo que Yashamaru nació en plena batalla contra Náraku"

-"Rin no irá tras la bestia de Shikkon"

-"Lo sé, sólo recuerdo que los dolores de parto de Kagome eran…terribles. Eso es lo que vine a...preguntar, lo siento…"

El Ookami, agachaba la cabeza, estaba avergonzado por el asunto, pero la curiosidad lo estaba consumiendo, podrían ser los dolores tan tremendos como para poner al Todopoderoso Sesshomaru Taisho de rodillas?

El Lord del Oeste se acomodó los cabellos un poco incómodo de recordar.

Esa había sido la peor experiencia de su vida y la mejor. Yashamaru era la luz de sus ojos, su orgullo y legado, pero aquellos dolores, habían marcado a fuego su memoria. Despojado de su fuerza, de su claridad de pensamiento, de su voluntad de lucha, así se había sentido ante cada embate de las horrendas contracciones que había padecido compartidas con su pareja, a través del vínculo de apareamiento. Sumergido en el lodo, revolcándose en el suelo, gritando, no había sido capaz de sostener a Bakussaiga, ni de ponerse de pie… El lobo temía con razón. Si no hubiera sido por la ayuda de Inuyasha y el inmenso valor y fortaleza de Kagome…la batalla contra Náraku, hubiese tenido otro desenlace. Rodeando el escritorio llegó a su asiento. Abrió una gaveta y sacó una botella de sake, lo que provocó la apertura de los ojos del Señor del Norte y una inspiración casi imperceptible del tigre detrás de él.

Acaso era tan terrible…

-"Siéntate, Kouga, tú también Akira Sama, hablaremos"

El tora preocupado se sentó junto al lobo, Noriko y él esperaban cachorros, o Kami, no había pensado en eso…

Luego de interminables dos horas, el espeluznante relato culminaba con tres machos devastados, uno por los recuerdos y dos por los augurios, el trío conformaba una vista patética.

En el jardín principal, Krisstal perseguía al cachorro que se escondía detrás de su abuela. Sus risas alegraban todo el palacio. Los guardias exteriores no podían evitar sonreír ante las travesuras del joven Señor. Inu Kimi caminaba por la explanada, el aire estaba cambiando, la muerte anunciaba su paso por la tierra de los vivos, su corazón palpitó bruscamente, la bestia había emergido.

-"Sanadora, sígueme"

La joven youkai levantó al cachorro y alcanzó a la Inu en dos segundos.

Kimi, tomando una respiración profunda, comenzó a caminar rápidamente hacia el despacho de su hijo. Ya no había más tiempo.

Irrumpiendo en el salón privado, se encontró con la mirada de tres machos sobresaltados

-"Madre"

-"Sesshomaru, la bestia…"

El Lord se puso de pie de inmediato, todo estaba listo para una partida pronta, pero nunca pensaron que sería inmediata, la masa infernal al parecer, había elegido emerger lejos del Oeste, y se desplazaba por todos los demás territorios, habría que salir a cazarla.

-"Alisten sus cosas, nos partimos ya."

Kagome sintió el pulso infernal, corría por el pasillo

-"Krisstal, lleva a Yashamaru a su habitación y quédense ahí."

-"Hai, Mi Lady"

-"Irasue Sama, necesitaremos tu asistencia, Rin queda a cargo, y ya le falta poco para el nacimiento de los cachorros"

-"Así lo haré Miko"

Kagome asintió y partió junto a Kouga y Danaka a buscar los elementos y las armas. Sesshomaru tomó a su madre del brazo fuertemente.

-"Rin está a cargo. No traiciones mi confianza, madre…Yo sé cómo eres"

La hembra exhibió la garganta a su hijo en señal de sumisión

-"Prometí lealtad, alguna vez fui una Dama del Oeste…"

-"Hn."

Desconfiado como era, Sesshomaru dio instrucciones precisas a Jaken, de proteger a Rin, a Noriko y Yashamaru. Krisstal constantemente con el cachorro y Kenkò permanecería cerca de la Señora del Norte. Su preñez estaba muy avanzada. Varios guardias de Kouga, permanecerían en palacio, para protección de la Señora Rin. La tribu de leopardos de las nieves estaba en palacio, leales al Norte y al anciano lobo gris, ahora aliados al Oeste, protegerían a la Dama del Norte y a sus cachorros. Juraron protegerlos con sus vidas.

Kouga se retiraba a la lucha, Danaka también, en su lugar, el kuma youkai protegería el palacio, junto a los generales secundarios y los capitanes del ejército del Oeste.

Todo estaba dispuesto para partir…

Días después en Edo, Kaede miraba dentro del pozo, la manada del Oeste se encontraba en el bosque de Inuyasha, buscaban señales de la bestia, solo destrucción y muerte, pánico y amargura, era el rastro que la manada tenía que seguir. Las aldeas desaparecían, metódicamente. Nadie parecía saber dónde sería el próximo ataque. Caminaban hacia la aldea de la anciana lentamente, cansados, sucios, y muy preocupados, Sesshomaru, Kagome, Shippo, Inuyasha, Kibo, Kouga y un general del Norte, Danaka, Miroku, Sango, y un general de su ejército del Sur, toda la ayuda sería útil.

Desde lejos Kaede sintió el reiki de Kagome y Miroku, y el poderoso youki de Sesshomaru. Detrás de él, los demás, mirando al cielo agradeció a Kami Sama, finalmente la ayuda estaba llegando…