NO SOY DUEÑO DE INUYASHA

LAMENTABLEMENTE…

CAPITULO 115

Pocas horas antes de amanecer, fue el turno de Sesshomaru e Inuyasha de vigilar.

Estaban sentados cerca pero no tanto. La calma parecía ser absoluta, de todos modos el lord Inu extendió su youki para revisar los alrededores en busca de peligros y no detectó nada. Cada siete minutos repetía la acción y nada. Eso era bueno. La manada se desperezaba lentamente para prepararse. Estaban muy tranquilos, con los hermanos de guardia.

Sesshomaru observaba a Inuyasha que pateaba pequeñas rocas, miraba el cielo y olfateaba de vez en cuando. Tenía una deuda con él.

-"Padre estaría orgulloso de ti"

-"¿Qué?!"

-"Ya me oíste"

-"Si, pero no lo creo. Sobre todo con la manera en que traté a Kagome y a la manada. Hubiese provocado que el viejo se retuerza en la tumba"

-"No hubieses llegado a tanto, Inu no Taisho, Touga era su nombre, no te lo hubiera permitido, y tú jamás lo habrías hecho, seguramente te habrías criado junto a él y a mí, en palacio y tus modos y educación superior, te hubiera demandado, proteger a la Miko y la manada. Hubieses sido el macho honorable en el que te has convertido, pero desde un principio."

-"Lo crees así…Touga…"

-"Sí. Touga, todos lo llamaban Inu No Taisho, tú sabes, significa General Perro, pero su nombre era Touga"

-"Inu…Touga No Taisho, es un nombre muy apropiado para un youkai tan poderoso como él"

-"Hn."

Inuyasha se sentía abrumado con tanta información, su hermano le estaba reconociendo que se había convertido en un ser honorable, digno hijo del General Perro, y se sentía emocionado.

El Lord del Oeste miraba el cielo y continuó su relato

-"El día que murió, Padre me llevó a la playa de Hashima. Allí me preguntó si lo detendría…Yo sabía que iría a proteger a Izayoi y a su bastardo…Tú. Yo le dije que no, que fuera pero que antes me diera lo que me correspondía por derecho de primogénito, Sòuunga y Tessaiga. Por supuesto se negó, me preguntó qué haría con semejante poder, ¿Acaso tienes algo que proteger, Sesshomaru? Me preguntó…"

-"Cuántos años tenías?"

-"Cerca de doscientos"

-"Eras un cachorro todavía"

-"Y uno muy estúpido por cierto."

Sesshomaru sonreía apenas, mirando a su hermano y luego al cielo una vez más

-"L e dije: Este Sesshomaru no tiene tales necesidades, y él…Tomó su forma de Inu y emprendió el vuelo"

-"Hacia dónde?"

-"Al palacio de tu madre, Izayoi era una princesa…Ibas a nacer, iba a reconocerte, Inuyasha"

Los ojos del hanyou se abrían enormes, era un príncipe, por ambas partes de su sangre. Siempre se había sentido un paria, un vagabundo sin rumbo en busca de su identidad como demonio y de repente, ser lo que era, era fantástico.

El relato continuó paseando a los hermanos por la pelea con Ryùkotsusei, Setsuna No Takemaru hasta que llegó el colapso del palacio en llamas sobre ambos, Touga y Takemaru.

-"Yo lo seguí…"

-"¿Al viejo, a Padre?"

-"Tenía que ver, los rostros por los que él daría su vida"

-"Murió por …mí…"

-"Nada podía evitar su muerte, estaba muy mal herido por la lucha con Ryùkotsusei, él sólo eligió utilizar sus últimos minutos en salvar a los seres que más amaba en este mundo, y lo odié por eso"

-"Sesshomaru…Lo siento…"

-"No, Inuyasha. Al ver a Kagome y a Yashamaru dormir a mi lado, y velar su sueño, puedo comprender, porqué lo hizo…Él sí tenía alguien a quién proteger, yo habría hecho lo mismo"

Inuyasha miraba a los ojos a su hermano, las lágrimas bajaban por las mejillas del hanyou, que sin tener ninguna vergüenza, por tercera vez en su vida y frente a quien había sido su peor enemigo, lloró.

-"Yo estaba escondido detrás de unos arbustos, sé que padre me sintió, y antes de que Izayoi huyera del lugar, él te dio tu nombre, Touga dijo: Inuyasha, ese es el nombre de ese niño, huye Izayoi y vive feliz junto a Inuyasha…Takemaru arremetió cruzando espadas con Padre y el palacio colapsó sobre ellos"

El silencio entre los hermanos, frente a frente con las miradas húmedas y los corazones sangrando.

-"Gracias…Arigato Sesshomaru…Me has regresado mi vida"

-"Hn."

Los antebrazos tomados fuertemente, siglos de odio desintegrándose en un acto tan simple y tan lleno de significado.

Kagome y Kibò entre las sombras, lloraban emocionadas en silencio, por sus amores, por sus penas, era tiempo de perdón, tiempo de sanación, si la muerte llegaba, sería en paz…

Al amanecer, el grupo ya despierto se alistaba para emprender la caminata hacia las aldeas de Kotoyama donde se había avistado a la bestia por última vez, era cerca, muy cerca, la energía maligna se sentía realmente fuerte. Mientras todos se disponían a beber un poco de té antes de partir. Un potente youki se comenzó a acercar a la manada. Dejando sus tazas de lado, tomaron sus armas y se prepararon para lo que fuera que venía.

-"Kagome, detrás de mí"

-"Pero Sessh…"

-"No discutas mujer"

Ella a regañadientes obedeció, había dejado su arco y el carcaj con flechas dentro de la cabaña. Kouga, Kibò e Inuyasha se ponían en línea mientras Miroku y los generales aseguraban los flancos.

La gran energía se sentía sobre ellos, fuerte, abrumadora. Las respiraciones apresuradas de todos, Los arbustos se abrían revelando a los causantes del alboroto… Algunos lobos y leopardos de las nieves, por el cielo llegaban lo dragones, soldados del ejército del Sur.

-"Mi Lord Miroku"

-"General Ryutoshi"

-"A su disposición, Mi señor"

Miroku estrechaba los antebrazos de su General, Los soldados se acercaban a la manada y junto a los demás, reforzarían al grupo del Oeste en la batalla contra la bestia infernal de Shikkon.

De pronto todos se dieron vuelta para mirar el cielo una vez más, cientos de águilas, buitres, buhos y otros youkai terrestres se detenían frente a ellos. Abriéndose el grupo, surgió de entre los soldados, Hikaru, el futuro Señor del Este, rindiendo sus respetos a los demás Lores cardinales frente a él.

-"Lord Kouga, Lord Sesshomaru…Lord Inuyasha…Es bueno reencontrarnos"

-"Hikaru San?"

-"Hai Mi Lord, El Este te apoya, Sesshomaru Sama"

-"Dónde está tu padre, Shintaro Sama"

-"Él…bueno…no vendrá, yo tomaré su lugar a su lado Mi Lord"

-"Tu ayuda será muy bien aprovechada Hikaru San. Pero ven, nos disponíamos a beber un poco de té antes de partir a Kotoyama"

Los soldados se reunían para recibir el té de manos de Kagome, Kibò y Kaede. Las mujeres muy amablemente les entregaban las tazas y un bollo dulce de harina de arroz, para desayunar. Los soldados se sentaban alrededor del campamento intercambiando saludos y opiniones, alistándose para lo que vendría.

Las hembras se acercaban a Sesshomaru y el grupo de Lores.

-"Mi Lord, veo al ejército del sur, pero no veo a Lord Ryusenki"

-"Ni lo verás por el momento, Hikaru Kun "

Kouga le apoyaba la mano en el hombro a Miroku

-"Te presento al nuevo Lord del Sur, Miroku Sama, elegido por los mismos súbditos como su regente"

-"Es un honor Miroku Sama"

-"Lo mismo digo Joven Hikaru"

-"Elegido por sus súbditos…Impresionante"

Era realmente extraño encontrar un grupo de youkai tan poderoso como el clan del Ryu, o clan de los dragones, para elegir a un ser humano para liderarlos y gobernar por sobre ellos. Miroku debía ser un hombre poderoso y muy valiente para lograrlo.

El monje se dirigió a su general y le preguntó acerca del estado de Sango y las demás mujeres que quedaron en el Oeste.

Danaka se sentaba a un lado de Inuyasha

-"Pues Lady Sango está muy bien, aún vomita por las mañanas, pero el sanador dice que es lo esperable para una hembra ningen, Lady Rin ya casi está por parir, ella permanece todo el tiempo junto a Irasue Sama y el pequeño Yashamaru, en cuanto a Lady Noriko, el sanador dijo que está muy bien y que siente al menos dos latidos de youki en su vientre"

Kagome gritaba de felicidad y abrazaba al general Danaka. Sesshomaru sonreía mirando a su amigo de toda la vida. Las caras de los machos se distendían. Las buenas nuevas los ayudarían a luchar con calma y claridad mental, al menos por el momento.

Inuyasha en su forma humana se dirigía al general tigre, que esbozaba apenas una sonrisa

-"Felicitaciones, tendrás un montón de hanyou alborotando tu vida, Danaka sama!"

El tora sonreía con las mejillas rojas. La idea le era extremadamente agradable.

Inuyasha por su parte, no podía con su genio.

-"Podrás disfrutar de youkai y de ningen por igual, recuerda las lunas nuevas…Tendrás la casa llena de humanos entonces"

El comentario provocaba las risas de todos. Sesshomaru interrumpía

-"Es hora, el youki se está moviendo, debemos interceptarlo antes de que llegue a otra aldea"

Levantando el campamento comenzaron su viaje hacia lo desconocido, los corazones inquietos, las manos sudando, los miedos inundando sus almas.

Caminaron aproximadamente seis kilómetros y entonces sucedió. Cara a cara se encontraron con el monstruo infernal, una masa informe de carne corrupta, múltiples ojos y mil cabezas. Inmediatamente el enorme grupo de youkai liderado por Sesshomaru y Kagome, se detuvo y tomó posición de defensa.

La bestia de Shikkon tomaba la forma de un humano ahora, un humano que todos recordaban por su rostro, pero la última vez que lo habían visto era bajo la forma de un semi demonio, un mestizo formado, Náraku. El rostro de Onigumo, el ladrón, sonriéndole a la manada.

-"Vaya, vaya, he aquí al hato de inútiles y asquerosos de Occidente, nos encontramos una vez más"

-"Náraku!"

-"Náraku!"

-"Náraku! Maldito!"

-"No, no, no, no, ese nombre no significa nada para mi, ahora, tengo mil rostros y mil nombres…Náraku es sólo uno de ellos…"

-"Eres el mismo maldito repugnante de siempre"

-"Ah! Sacerdotisa, tanto tiempo…Cada vez más apetitosa"

Kagome apuntaba su flecha sagrada al cuerpo de la bestia, la mirada del demonio estaba fija en la Miko y Sesshomaru gruñía amenazadoramente

-"Ya no huelo tu pureza, pero aún se me agua la boca por saborearte, Miko"

Los ojos de Sesshomaru brillaban rojos, Shimaru, la bestia rugía y rasguñaba el suelo,

"Es MÍA! No la mires! No la desees, no te atrevas a tocarla o te destrozaré con mis propias garras"

Sesshomaru, gruñía cada vez más audiblemente

-"Ya cálmate perro, guarda tus energías para cuando termine con ustedes y te someta a ser mi sirviente, no te haré la vida sencilla"

-"Eres un maldito!"

-"Entre otras cosas, sacerdotisa, pero miren nada más qué extraño grupo de inútiles me han salido al paso, ¿Acaso piensan que podrán detenerme?"

Miroku se adelantaba, se colocaba delante de Kagome y posicionaba su báculo frente al monstruo.

Sesshomaru frente a la bestia gruñía y apuntaba al monstruo con Bakussaiga

-"Ella es mi pareja, mi hembra, y la Señora de la casa del Oeste"

Los Dragones se acercaban a su señor, respaldando a Miroku y al Lord Inu.

-"Lord Miroku!"

-"Manténganse atentos, esperen mis órdenes"

-"Lagartijas sin valor, han caído tan bajo como para nombrar Señor a un ser humano…Repugnante"

Las espadas y armas del ejército del Sur, rechinaban y los soldados se preparaban para arremeter contra la bestia.

-"Perros rabiosos al servicio del Oeste."

La bestia escupía a un costado a los pies de Inuyasha

-"Norte, Sur, Oeste y el Águila traidor ese del Este, son todos la misma lacra, la misma mierda repulsiva, sólo pensarlo me revuelve las entrañas"

-"Oi, Náraku hijo de puta! Antes de escupir mírate a un espejo, así tienes una verdadera razón para hacerlo"

En ese instante la perla, conciencia de la bestia de Shikkon, reconoció a Inuyasha, y la espantosa criatura comenzó a cambiar

-"Inuyasha…El mestizo de Inu no Taisho…"

-"Sí, el mismo que te va a patear el culo, monstruo horripilante!"

La masa informe terminaba de transformarse. Al disiparse la energía, frente a la manada y los soldados estaba Kikyo.

-"Inuyasha, amor…"

Kibò tragó un nudo y se mantuvo en su lugar con la mano sobre su katana, si la Miko muerta se movía un solo centímetro, la partiría en dos.

-"Keh! Amor. Esa palabra nunca tuvo verdadero significado para ti, Kikyo, o debo llamarte bestia"

-"Oh, qué cruel eres, ya no recuerdas nuestros momentos de felicidad?"

La bestia estiraba la mano hacia el hanyou que colocaba la suya en el mango de Tessaiga

-"La verdad…No. Pero basta de hablar de tontería y vayamos a lo nuestro"

De un solo movimiento, la bestia envió un brazo hacia la Loba detrás de Inuyasha y la asió del cuello elevándola en el aire, sostenía a Kibò que se agarraba del brazo monstruoso y luchaba por liberarse.

-"Ah, esta hembra huele a mestizo…Sin embargo ella es tan fuerte…"

-"Ella es mi pareja, Déjala ir!"

-"¿Pareja? Qué desperdicio! Un youkai puro apareándose con un mestizo, es abominable!

Igual que el gran Lord del Oeste, un youkai, Daiyoukai, poderoso como ninguno, puro de sangre y linaje, unirse a la Shikkon no Miko, aparearse con un humano, y uno sagrado sin ir más lejos, aunque ella es tan pura, tan hermosa, tan deseable… Ahora está manchada por las sucias garras de un asqueroso perro. IMPERDONABLE!"

Con todas las fuerzas que tenía, la bestia arrojó a Kibò hacia Inuyasha. Inmediatamente, él trató de atraparla y que no se hiciera daño. Con tremendo poder, la Ookami golpeó y arrastró a Inuyasha contra los muros de roca del acantilado, quedando inconscientes en una saliente del acantilado.

-"Inuyasha!"

-"Kibò!"

La sangre brotaba del cuello de la loba, y de la cabeza de Inuyasha que había golpeado con un borde de roca. Todos estaban abrumados por el poder bestial, y la energía les embotaba los sentidos. Aprovechando el desconcierto, los brazos secundarios de Kikyo salieron en busca de Kagome.

-"Bakussaiga!"

-"Goraishi!"

El ejército fiel al Oeste, encabezado por Sesshomaru, Danaka, Miroku y Kouga protegió a la sacerdotisa y arremetió contra la bestia, que crecía a medida que devoraba y destajaba soldados, arrojando sus miembros cercenados hacia todos lados, los gritos y la sangre eran terribles, la escena era desgarradora.

Los ataques del Oeste golpeaban a la bestia arrancándole trozos de carne y despojos. La perla enceguecida renovaba la potencia de su cuerpo decadente y retomaba la forma de Náraku a la que los soldados del Sur atacaron sin piedad. Flechas, lanzas y katanas se enterraban en la carne de la bestia.

Sus alaridos de dolor erizaban la piel. Enseguida la forma del monstruo cambió a la del antiguo Señor del Sur, Ryusenki.

Los dragones del Sur se detuvieron en seco y se quedaron mirando al anterior Lord de la Casa del Sur.

Miroku tomaba su báculo y enviaba un gran haz de energía sagrada que pegó en el centro del desaparecido dragón.

La bestia muy astuta gritó

-"Defiendan a su Señor! Yo soy Ryusenki, Señor absoluto de las tierras del Sur y les ordeno obedecerme!"

Miroku desesperado al ver el peligro

-"NO! No lo escuchen, los matará. Lord Ryusenki está muerto! Él es el monstruo que ha tomado su forma para asesinarlos, deténganse, es una orden!"

Los dragones miraban a uno y a otro Señor, Ryusenki había sido el Lord del Sur, si, pero su método de liderazgo, siempre había sido cuestionable. Miroku había sido electo por ellos, siempre luchó y respondió con honor a los colores del Sur, desde la primer batalla contra Náraku…

Sí, la decisión estaba tomada, regresarían junto al monje, o lo intentarían. Algunos estaban demasiado cerca de la bestia transformada en el Lord dragón, la veloz reacción del mismo hacia los soldados sureños fue la responsable de la horrenda muerte de muchos, Miroku gritaba y caía de rodillas.

Sesshomaru arremetía contra del monstruo y le asestaba varios cortes con Bakussaiga, Kagome por su lado arrojaba flechas purificadoras que se clavaban, quemando y lastimando a la bestia pero la bestia cambiaba sus energías de youki a Reiki y las flechas caían al suelo, en cenizas. La bestia era demasiado fuerte. Confundidos por el alboroto de la batalla y la sangre, no prestaron atención a la bastante embarazada Señora del Sur que se hacía presente con sus guardias y su infaltable boomerang

-"Houshi Sama! Hiraikotsu!"

La gigantesca arma voló hacia la bestia cercenándole la cabeza. Enseguida volvió a crecer, en su lugar, tomando la forma del muy odiado Náraku

-"Miroku! Houshi Sama!"

Sango, corría hacia él, y los soldados atacaban a la bestia con todo lo que tenían.

-"Sango? NO! Sango qué haces aquí? Debes regresar al Oeste!"

El repentino haz de luz oscura la atravesó sin obstáculos, el enorme boomerang voló sin rumbo y cayó frente a ellos, el monje y los demás, vieron a la Señora del Sur caer al suelo casi sin vida.

-"NOOO! Sango! NOOO!"

Kagome comenzaba a correr en dirección a su hermana del corazón.

-"NO! Quédate en tu lugar Kagome!"

Ella se pegó a la espalda de Sesshomaru y clavándole las uñas en los brazos le suplicaba que la deje ir.

-"Pero Sango está…"

-"No lo repetiré, quédate detrás! Yo me encargaré"

Sesshomaru tenía los ojos entre rojo y dorado, Shimaru se mostraba más que protector. Su hermano había caído por el acantilado, parte de la manada estaba siendo diezmada y se sentía impotente y descontento, si algo le sucediera a Kagome, él se perdería.

La Bakussaiga estaba en alza. El poder, arremolinando, un golpe y la masa carnosa se desintegraría.

-"BAKUSSAIGA!"

El remolino terrible golpeó contra la gran monstruosidad, el polvo y las chispas impedían ver. Detrás de la nube, los gritos de pánico y dolor de los soldados eran terribles, algo sucedía y no podían saber qué.

*******************************EN EL FUTURO******************************

El tiempo comenzaba a parpadear, los recuerdos se presentaban en las mentes de los habitantes del palacio de la luna. El abuelo repetía las historias que tanto había oído de sus antecesores.

Yashamaru brillaba por su ausencia. Inuyasha, ya se sabía era impredecible, pero últimamente salía con frecuencia por las mañanas muy temprano. Al parecer tomaba clases de Kendo Moderno junto a su hijo Akarui. Por supuesto estaban los tres en el pozo trabajando para vaciarlo y tratar de reactivarlo de algún modo.

Inuyasha tenía planeado cruzar junto a Yashamaru y ver qué se podía hacer del otro lado.

Akarui pensaba que la paradoja sería la culpable de las tremendas modificaciones que se podrían suscitar en el mundo que ellos conocían, y en el que vivían, pero de nuevo, seguiría a su primo, sin pensarlos dos veces

Yashamaru imaginaba cómo se vería todo y de qué manera intentaría detener a la gran criatura maligna que Kaede describió tan horriblemente. Al parecer su abuela Irasue había visto a la criatura y les había alertado al respecto, pero ese fue el último pergamino que apareció en el fondo del pozo, luego de eso un día estaba lleno de escombros, basura y árboles secos, estaba decidido. Ya sin camisa y sudado, el joven hundía la pala con vehemencia en el pozo, y con su látigo de veneno quitaba la basura más grande.

Inuyasha estaba pasmado viéndolo.

-"Oi! Yasha, desde cuándo tienes ese látigo de youki?"

-"Después que la abuela me entrenó"

El hanyou de cabellos plateados se paraba frente a él.

-"Déjame verte"

Yashamaru dejaba a un lado la pala y se paraba erguido frente a su padrino

-"Para qué?"

-"Shhhh!"

La mirada de Inuyasha recorría el rostro y el torso de su ahijado. Algo estaba cambiando. Pero no veía qué.

Los dorados ojos fijos en los dorados ojos. El joven Daiyoukai sonreía a su padrino.

-"Joder! Tienes las marcas muy tenues pero las tienes, y son…Un tanto diferentes a las de tu viejo"

-"Sí, a veces las veo más, cuando la luna está creciente. Y las veo menos cuando la luna está…"

-"Negra, lo sé"

-"¿Crees que soy extraño?"

Inuyasha adoraba a su ahijado, al parecer su herencia youkai se acrecentaba en la luna creciente y sus características humanas en la luna nueva. El viejo Hanyou sabía cómo se sentía, ni lo uno, ni lo otro, ni de aquí, ni de allá.

-"Keh! ¿Extraño? No más que yo, cachorro, no más que yo"

En palacio el salón estaba lleno de todos modos, entre los hijos de Kagome y Sesshomaru, los de Inuyasha, los de Sango y Miroku, Rin, Kouga y sus hijos, los hermanos de Kagome, más los adultos y otros de la familia no cabía un alfiler. Pero sin Los dos hanyou mayores, y el sabio Akarui, se sentía un gran vacío. Sesshomaru y Kagome disfrutaban realmente de las mañanas y las reuniones familiares, pero hoy se sentían un tanto extraños.

Desayunaban abundantemente, intentando escuchar a todas las conversaciones, fracasando tristemente.

-"Saiai, estás muy pensativa hoy"

Kagome se sentía extraña y no comprendía por qué. Su corazón latía muy apresurado, las manos le sudaban y su mente estaba en el Edo antiguo y en su hijo. La imagen de Inuyasha también se presentaba en su cabeza.

-"Algo está mal, Sesshomaru y no sé qué es…"

Sesshomaru estaba preocupado. Tenía plena confianza en su esposa y pareja, si ella decía que algo estaba mal, así era. Kagome siempre había sido infalible.

Sesshomaru miró a Danaka, éste de inmediato comprendió que algo no estaba bien, se puso de pie y llamó al silencio.

-"SILENCIO!"

El tremendo rugido del tora retumbó en el salón y hasta las habitaciones, el youki corrió por los pasillos, todo el personal se acercó hasta sus Señores. Sesshomaru de pie fue tajante

-"Hoy se quedarán aquí, nadie abandonará el palacio"

-"Pero Papá!"

-"No, tío, es injusto"

-"Nadie saldrá del castillo hoy, comprendido, nadie!"

******************ESE MISMO DÍA , QUINIENTOS AÑOS ATRÁS***********************

La dispersión de la nube permitió ver al gigantesco monstruo, intacto, asesinando soldados, devorando sus vísceras y destrozando sus cuerpos, rodeado por un enorme campo de energía

Sagrada, de color lila claro, similar al de Kagome.

-"No puede ser…Eso es Reiki? Pero es un monstruo, cómo puede manejar Reiki?"

-"No lo sé pero eso es, energía sagrada…La sientes, verdad?"

-"Sí, Kagome, es sagrada, pero no comprendo por qué"

Sesshomaru sosteniendo a Bakussaiga, una vez más mirando fijamente al engendro

-"Kikyo…La energía sagrada proviene de Kikyo"

Kouga, Kagome estaban tiesos, a un costado de la bestia, Miroku sostenía hamacando a su esposa entre sus brazos negándose a dejarla ir.

Lágrimas bañaban el rostro de Kagome, que se retorcía por correr hacia ellos. Y eso haría

Con un fuerte impulso de Reiki, Kagome se avalanzó hacia sus amigos.

-"Sango, Sango, no!"

-"Kagome!"

-"Saiai!"

Sesshomaru y Kouga gritaron desesperados, pero ella no escuchó.

En ese momento la bestia la vio, enredada en soldados ensangrentados intento atacarla pero no pudo. Kagome llegó hasta Miroku y lo ayudó a ponerse de pie y correr hacia Sesshomaru de regreso. Kouga, Ginta y Hakaku se acercaron a ellos y los rodearon para protegerlos.

La bestia no cesaría en sus intentos de hacerse de la Miko y arremetió una vez más contra ella, en ese instante, el haz de luz sagrada dirigida hacia la joven, Sesshomaru rápidamente se interpuso, y la energía pegó en el cuerpo del Daiyoukai que voló por sobre Kagome y cayó inconsciente y ensangrentado frente a ella. Kagome se mantuvo de pie, inmóvil con la mirada perdida en su pareja muy mal herida a sus pies.

-"Sessh…no….NO, No, no, no. No. NOOOOOO!

La energía de Kagome se arremolinó dentro de ella y subió desde los pies hacia arriba envolviéndolo todo en Reiki. La mujer era una bomba explosiva a punto de estallar. El odio y la desesperación la inundaban. Ella veía a Sesshomaru en un charco de sangre a sus pies, Inuyasha y Kibò en el barranco, Sango tal vez muerta y Miroku cubierto de su sangre. Sus labios comenzaron a temblar, la sangre corría por sus venas convertida en energía pura, su corazón bombeaba a gran velocidad, y derrumbándose con sus rodillas en el suelo, tomó unas respiraciones y levantando su cabeza al cielo y con las manos en puño gritó. Gritó tanto y tan fuerte que su energía fue expulsada en forma de rayo de luz y la onda expansiva fue purificando todo a su alrededor, la bestia crepitaba y aullaba de dolor. Los soldados fieles al Oeste veían como el Reiki los acariciaba a ellos pero derretía a los otros, esbirros de la perla de Shikkon que maldecía a Kagome mientras se retorcía. Desesperada la bestia, intentaba huir del poderoso Reiki de Kagome, la única manera de esquivarlo o detenerlo era arrastrarla al infierno donde el youki la aplastara, y eso hizo. El suelo donde estaban se abrió tragando a la manada enviándolos junto a la bestia a las profundidades del averno. Sobre la superficie, el tremendo Reiki golpeaba todo alrededor, sacudiendo el suelo, recorría grandes distancias quemando a su paso todo lo que estorbara en su camino, escudriñando las almas dejando las justas y erradicando las demoníacas leales a la perla de Shikkon. Llegando al pozo devorador de almas, el haz de luz explosiva golpeó el pozo pasando al otro lado. La onda de Reiki lo vació de escombros y arrojó a Yashamaru, Inuyasha y Akarui hacia atrás varios metros. Ellos se incorporaron, aún sentados en el suelo. Yashamaru corrió hacia la casa que era de su abuelo y enseguida salió con Bakussaiga y Tensseiga en las las manos.

-"Oi ¿Cachorro qué crees que haces?"

-"Esa es la energía de mamá, Ya comenzó! Yo no voy a abandonarla!"

Y sin decir más se arrojó al pozo. Inuyasha abrió los ojos, el poderoso Reiki que había sentido seguramente llegó al palacio y su hermano se habrá dado cuenta de los planes del poderoso cachorro. Nada bueno saldría de todo esto. Pero como tenía previsto, de entre sus pertenencias sacó una bolsa que contenía su túnica rata de fuego y la Tessaiga, Akarui lo miraba incrédulo.

-"Listo cachorro…Vamos"

El Joven asintió a su padre y salto detrás de él al pozo, Yashamaru tenía la sangre de Kagome y

Akarui la de Inuyasha,. El pozo no los rechazaría de ninguna manera.

Enseguida llegaron al lugar Sesshomaru, Kagome, Danaka y Kouga.

Al ver los escombros y el desparramo de cosas se dieron cuenta de lo sucedido

-"Deben haber trabajado semanas en esto, Sesshomaru"

-"Hn."

-"Ese Reiki es compatible con el tuyo, Kagome"

-"Sí Kouga, debe ser mi mismo Reiki, quinientos años atrás. La batalla debe haber comenzado…"

Lo que significaba una sola cosa. Yashamaru, Inuyasha y Akarui, estaban del otro lado.

-"Danaka, trajiste lo que te pedí?"

-"Sí, Mi Lord"

El tora sacaba de sus bolsillos los rosarios de Kaede, Kouga utilizaría el de Rin

-"Vamos"

Sin decir más palabras, ni perder más tiempo, saltaron al pozo y saliendo del otro lado, comenzaron a correr en dirección de las explosiones de energía.

Atrás quedaba el futuro, frente a ellos el pasado. Uno no podía existir sin el otro. No podían no participar. Su futuro, su vida era demasiado hermosa para dejarlo todo en manos de unos pocos, que sólo se tenían a sí mismos y mucho miedo. No. Ellos lucharían por su pasado y por el futuro. Nada les impediría ser felices, nada les impediría luchar, nada les impediría sobrevivir… La última batalla había comenzado.