NO SOY DUEÑO DE INUYASHA
CON MUCHO AMOR HACIA USTEDES
INEXPLICABLEMENTE…
CAPITULO 116
Inuyasha levantaba a Kibò de la tierra e intentaba volverla en sí. La loba sangraba profusamente, el mestizo se desesperaba. Si bien ella era un youkai completo, la bestia cambiaba la energía de youki a Reiki en segundos, en cambio al mestizo no le había afectado tanto, una vez más la parte humana de Inuyasha le había salvado la vida, aparte de dolor de cabeza y un gran corte en el cuero cabelludo, el hanyou estaba bien. No así la hembra Ookami
-"Kibò, Kibò, cariño, respóndeme!"
La joven parpadeó y sonrió a Inuyasha
-"Estoy bien, Inu, estoy bien"
La hembra tenía numerosas quemaduras de Reiki, que estaban en carne viva y parte de sus ropas estaban deshechas. Ambos miraban el borde del acantilado desde donde habían caído
-"Pero ¿cómo subiremos hasta allá? Realmente no estamos en condiciones de hacerlo"
-"Keh! Subiremos!"
Inuyasha subió a su pareja en su espalda y comenzó a trepar
En medio del Edo antiguo, en Kotoyama solo quedaban ruinas y una grieta en el suelo, marcada, pero cerrada, al parecer el campo de batalla se había hundido?
Yashamaru observaba los despojos salpicados por todas partes, la sangre, los miembros y cabezas cercenadas, las vísceras…La muerte.
-"El infierno se los tragó"
El gran humano se giraba para encontrarse cara a cara con la misma persona que les enviaba los rollos y pergaminos, la Miko Kaede
-"Lamento no haber podido ayudarles más, el pozo…simplemente se llenó de escombros y dejó de funcionar"
-"K-Kaede Sama? Es usted?"
La Miko asintió
-"Hai, Yashamaru Sama, soy yo."
El hombre se acercó a la sacerdotisa y le esbozó una leve sonrisa,
-"Sé que tú me recuerdas, Miko Sama pero… De alguna manera algo cambió en el futuro y yo… Bueno, ninguno de los que estuvimos antes recordamos nada de aquello, de todos modos quiero darte las gracias por lo que has hecho, Kaede Sama, pero dime qué sucedió, cómo que el infierno se los tragó?..."
La sacerdotisa le relató al joven Lord lo sucedido y enseguida le indicó que para llegar al infierno debía abrir una brecha o ingresar por la perla del ojo derecho de Inuyasha, pero él había sido devorado por el averno junto a los otros
-"Pero Inuyasha también se hundió con los demás, cachorro, y mis poderes sagrados son rechazados por el infierno, lo siento"
Detrás de ellos se oyó
-"Keh! Anciana! Siempre tan negativa"
La Miko se dio la vuelta para ver al más antiguo Inuyasha parado riendo, apoyado en Tessaiga, a su lado un joven de apariencia youkai, orejas en punta, con ojos dorados pero cabellos café claro y muchos músculos
-"Inu? Yasha? Eres tú? Vaya, los siglos han sido benévolos contigo. Y quién es el joven a tu lado? Asumo que es tu cachorro… Se siente su poder desde aquí"
-"Gracias, Kaede Sama, este es Akarui, es poderoso, y mucho"
El hanyou se acercaba y tomaba las manos de la sacerdotisa con afecto. El joven Inu Ookami, se sonrojaba por los halagos de su padre, aunque nunca supo que lo consideraran fuerte, él siempre se había sentido un intelectual
-"Necesitamos tu asistencia, vinimos a ayudar"
-"Debes abrir el Meidou Inuyasha, sólo así llegarán hasta ellos"
Sin pensarlo más Inuyasha blandió a Tessaiga y el gran pasaje circular se abrió.
En el fondo del averno la pelea recrudecía. La sacerdotisa arrojaba una cadena interminable de rayos de Reiki. Intentando defenderse la bestia lanzaba un zarpazo con uno de sus numerosos brazos y los dirigía a la joven. Sesshomaru al percatarse de ello, se removía en el suelo para ponerse de pie. El golpe acertó clavándose en las costillas bajas del Lord Inu que cayó al suelo una vez más, muy malherido. Kagome se abrazaba a Sesshomaru, aplicando un poco de Reiki, intentaba sanar las heridas punzantes en el cuerpo del Daiyoukai. El daño era tan grande que sólo pudo lograr que deje de sangrar, por momentos.
La enorme bestia con rostros cambiantes embestía, cortaba cabezas, devoraba a sus víctimas y arrojaba bolas de energía tanto sagrada como demoníaca, de esa manera afectaba en igual forma a youkai y a humanos, la batalla al parecer del monstruo de Shikkon estaba ganada.
Kouga corría tratando de ganar terreno, frente a la bestia. Los generales estaban malheridos, pero seguían vivos. Más allá, Danaka luchaba ferozmente con varios trozos de la bestia que se levantaban adoptando las formas originales, numerosos traidores al Oeste y malignos youkai y humanos caían desprendiéndose de la enrome criatura, que golpeada con youki y Reiki reaccionaba atacando a los peleadores, con todo lo que tenía.
-"Jajajajajaja, patético grupo de perdedores! Soy la bestia de mil rostros, el cuerpo demoníaco del alma de Shikkon! Nadie puede destruirme!"
Kagome insistía en arrojarle flechas purificadoras llenas de Reiki potente que cuando asestaban en la bestia, ésta gritaba horriblemente, exaltando los nervios de todos y afectándolos en gran manera.
-"Ven a mi, sacerdotisa… Dame tu deliciosa alma, cuando te tenga, te poseeré, te ultrajaré, violaré tu cuerpo y tu mente, voy a masturbarme sobre ti, y de esa manera corromperé hasta el último milímetro de tu asquerosa persona"
Sesshomaru enloquecido de ira, blandió a Bakussaiga contra la bestia, el poder mezclado con odio le causó una herida tan profunda, que la bestia no se pudo reconstruir, parte del cuerpo corrupto de la criatura colgaba arrastrando por el suelo impuro del infierno. Avanzaba con la firme intención de tomar a Kagome.
Miroku sostenía a Sango y alzándola la llevó detrás de una columna de piedra caliza y la escondió allí.
Ella aún vivía, pero estaba muy débil y el bebé, bueno, Miroku no tenía forma de saber. Su pensamiento estaba en ellos, cuando corrió hacia Kagome y la reforzó, arrojando energía sagrada a la bestia.
Cuánto necesitaba su Kazaana ahora…Sesshomaru de pie junto a ellos, agitaba a Tensseiga, una vez más
-"Tensseiga Kyò!" (La fuerza de Tensseiga)
Entre todos cubrían a la bestia de Reiki, haciéndola sangrar y quemarse, cayendo los trozos carbonizados al suelo.
De nuevo el rostro de Náraku y sus recuerdos de la batalla en la que murió, había mezclado las energías igual que lo hacía ahora, hundido en esos recuerdos de pronto arremetió contra los sagrados de la manada.
El primer orbe de youki pegó en Miroku estrellándolo en la columna junto a Sango. El monje ardió en llamas. En el suelo mismo se quitó la túnica incendiada y se quedó sólo con su traje de combate del clan Ryu. Él tosió sangre pero se puso de pie. La Señora de Occidente tomó su arco y apuntó otra flecha a la masa cadavérica, pero ésta se giró y la enfrentó. Los dragones que quedaban vivos aún, rodearon a sus señores y los protegieron de los ataques, pero Kagome recibió un enorme golpe profundo de youki, que se le clavó en el pecho.
El sonido del golpe seco sorprendió a Sesshomaru, la vio poner sus manos sobre su corazón.
Ella no fue arrojada hacia atrás, ella absorbió el impacto, cayendo de rodillas. La sangre goteaba de sus fosas nasales provocando la desesperación del Daiyoukai que intentaba protegerla, abrazado a ella la cubría con el cuerpo, las bolas de youki no lo afectaban a él como a ella. La Miko se levantaba, ignorando su dolor, lanzaba flechas y rayos de Reiki, las paredes de los acantilados del infierno se retorcían con el tremendo poder sagrado de Kagome. La masa viciosa se defendía, la manada luchaba, Sesshomaru sangraba de todos los lugares posibles, Los humanos estaban regados inconscientes y cubiertos de sangre por todo el suelo infernal. Kagome luchaba con todo lo que tenía, el Lord la veía caer frente a sus ojos, rojos en control de su bestia. Las montañas de cadáveres iban cobrando vida y se paraban detrás de la bestia que reía
-"Saiai, levántate, estás bien, mi amor?…Puedes oírme?"
Jadeando desesperada, por el dolor y el fuego del youki maligno en su interior, la sacerdotisa trataba de purificarse, sin éxito. Además, necesitaba hasta la última gota de Reiki para luchar, no la malgastaría en ella misma cuando la manada estaba en peligro y si de sacrificios se hablaba, ella era una experta en la materia.
-"Sí, Mi Lord, sólo dame unos minutos para recuperarme un poco"
Sesshomaru sabía que ella no estaba bien. La perla había contaminado el youki con todo el odio que sentía por ella, el veneno corría por sus venas, ya era cuestión de tiempo, para que algo terrible sucediera…Eso no fue lo peor, ella ya había sido revivida con Tensseiga una vez, ya no habría otra posibilidad.
El Inu estaba quebrado interiormente, no quería pensar en otra cosa más que destrozar a la bestia de Shikkon. Shimaru levantaba a Sesshomaru cada vez que caía, tomando el control si era necesario, atacaba con sus garras y látigo de veneno, eran tantos los youkai que la conformaban, que la horrible criatura no terminaba de deshacerse y reestructurarse para continuar su ataque.
El ejército del Oeste se veía bastante reducido, solo quedaban unos pocos con vida y ellos.
Apoyados sobre sus rodillas, los Señores cardinales habían luchado como los mejores, puro coraje y honor.
-"Inuyasha, estás vivo"
Miroku se arrastró a hacia ellos, y nuevamente ayudándose con su báculo, se formó a su lado
Inuyasha vio a su hermano con una rodilla en tierra, estaba destrozado, su corazón se estrujó aún más cuando vio a Kagome estirando su arco junto a él, el aura que la rodeaba estaba brillando entre marrón y negro, la joven no sobreviviría.
Detrás suyo, su pareja cubierta de sangre y magulladuras, tomaba envión con sus katanas fuera de sus vainas, el monje con lo último que tenía, apoyaba y el lobo, ese rabioso lobo, según él, parado a su lado, con su Goraishi cubierta de sangre y vísceras, Danaka el tigre blanco, era rojo de sangre . El poderoso hanyou sentía que su alma estaba en carne viva. Tenía la mejor familia de todas y por ella valía la pena luchar.
-"Oi! Ponte de pie hijo de puta. Levanta ese culo peludo que tienes Sesshomaru, y ataquemos a esa montaña de mierda que tenemos enfrente"
Y así fue, como antes, como siempre, el Inutachi atacó
La criatura Náraku, se defendió como pudo, y eso fue bastante. La manada sintió sus golpes y como si fueran de goma, caían al suelo, maltrechos para luego ponerse de pie.
La masa viscosa, con el alma de la perla, se detuvo unos instantes. Con sus innumerables ojos miró a su alrededor, la desolación y la muerte…Escenario perfecto para una imagen dantesca como la que tenía frente a ella. El Oeste estaba de rodillas.
Los brazos de la bestia recogiendo diversas armas del campo de batalla ensangrentado
Elevaba sus aceros para asestar el último golpe de muerte a los herederos de Inu No Taisho y a la Miko culpable de su cuasi desaparición.
Los mataría…Y asi todo acabaría…
**********************************En el futuro **************************************
En el palacio de la luna, Irasue abría un meidou con su medallón para mostrar la épica batalla a Sango y Miroku, Noriko y Rin, que se habían quedado en este tiempo para resguardar a los jóvenes, lloraban muy preocupados, la madre de Sesshomaru supo lo que debía hacer. Si ella estaba en lo correcto, el gran Sesshomaru y los demás de ese tiempo estarían estancados sin poder ingresar al infierno, y la manada joven moriría y todos ellos jamás existirían, no quedaba otra alternativa…tenía que ir.
-"Debo partir ya. Pero ustedes deben permanecer en palacio. Ustedes son los encargados de criar a los cachorros, ellos son el futuro del clan Taisho."
Ella les acarició la cabeza a todos
-"Nobles, nobles humanos del Oeste… arigatou"
Con una significativa reverencia la hembra Inu partió enseguida envuelta en un orbe de luz.
Los humanos necesitaban evitar entrar en pánico, esta batalla los aterrorizaba.
Debían continuar, por los que morían, por sus alfas, sus amigos, por honor. Reagrupando a los cachorros, permanecieron todos juntos dentro del palacio a la espera de un futuro mejor, o siquiera, de algún futuro posible.
****************************EN LA BATALLA ***************************************
Despojados de toda esperanza, los fieles al Oeste con las manos en la tierra algunos y otros, de pie, sosteniéndose con lo último de sus fuerzas apuntaban sus armas hacia la infernal masa de corrupción.
Comenzaba a reír, sabía que había ganado…
Kimi llegó a Kotoyama donde estaba la manada del futuro, Kaede no pudo ayudar y Yashamaru, Inuyasha y Akarui no habían dejado ni rastro. Dirigiéndose a Kagome le entregó la piedra Meidou.
-"Toma el medallón Miko, colócaselo a tu pareja y que sea él quien conjure el Meidou…"
Kagome asentía y colgando el medallón en el cuello del Daiyoukai mayor, se giró a ver a su suegra a la cara
-"Irasue sama, Onegai…Cuida de mis cachorros…"
-"Tú lo harás cuando regreses…Hija…"
Las hembras se abrazaron y derramando algunas lágrimas se despidieron. Sesshomaru asintió a su madre, abrió el pasadizo y desaparecieron dentro de su oscuridad.
-"Kami Sama allane el camino para ustedes…"
-"Hn."
El infierno comenzó a temblar… Las rocas de los montículos de piedra comenzaron a deslizarse y a caer. El aire se hacía más y más pesado.
Algo sucedía que la bestia no comprendía
Una profunda voz gutural y terrorífica retumbó en los fosos del averno
Inmediatamente se envolvía en youki, transformándose en Moryomaru, con la perla entre los ojos de la cabeza de Náraku, resguardándose dentro de la coraza de diamantes.
Los brazos de la bestia tomaban la forma de cuchillas gigantes, y las dirigía hacia la manada, poco y nada pudieron hacer, los cortes y el veneno dentro de sus sistemas los debilitaban hasta que solo podían arrastrarse y ver imágenes turbias frente a ellos.
-"Meidou Zanguetsouha!"
El círculo perfecto se abrió revelando al mestizo de Occidente, a Inuyasha y a su cachorro, Yashamaru se erguía gigantesco detrás de ellos, todos armados con sus Katanas, infundidas en youki.
La criatura reía
-"Un asqueroso humano con marcas? Inuyasha por dos? Y un cachorro mestizo? Eso es todo? Jajajajajaja, pero no se queden ahí, ya casi no me queda con quien jugar"
El joven Inuyasha abrió los ojos enormes ante su par que le dio la mano y lo ayudó a ponerse de pie. Akarui por su parte ayudó a Kibò que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, emocionada de ver a su futuro hijo tan bello, tan poderoso. Él sonreía.
-"Oi, Inuyasha, ponte de pie, hijo de puta! No dejarás a este viejo pelear solo verdad?"
-"Keh! Y dejarte toda la diversión? Ni en un millón de años cabrón"
Ambos sonreían y se acomodaban con sus respectivas Tessaigas.
Los sacudones en el inframundo no cesaban. Del otro lado, detrás de la bestia otro círculo oscuro de youki se abrió
-"Meidou no keikà!" (Pasadizo del Meidou)
La vista de Náraku bestial denotaba agotamiento. Ahora se presentaban Sesshomaru, Kagome, el tigre y el Lobo, adultos, sabios, como aquella vez.
Sabía que la batalla ya no sería ganada fácilmente, pero por lo menos la joven manada estaba agonizando.
-"Sesshomaru…Qué es esto?"
La joven Kagome temblaba casi derrotada por el veneno, miraba a los dorados ojos de Yashamaru que pasando junto a su padre la tomó de la mano para tratar de levantarla. Éste asintió en reconocimiento y le estrechó el antebrazo. Una vez más asombrado y muy orgulloso del poder que tendría su pequeño hijo.
-"Tranquila Kagome Sama, ya estoy aquí"
El gigante ayudó a su joven padre y luego saludó al más antiguo. Kagome adulta miraba desde atrás. Mirai (futuro) Sesshomaru se dirigió a la versión más joven de su pareja
-"Vinimos a ayudar, Miko"
-"Yashamaru, no intervengas es una orden! Ya has desobedecido bastante"
La joven abría amplios sus ojos
-"Yash-Yashamaru? Está aquí?"
La mirada penetrante del cachorro a su padre y al otro detrás de él
-"Tú no deberías estar aquí, muchacho"
-"Las espadas ahora!"
El gran humano entregó las katanas a su padre y decidió ignorar a los Sesshomaru que lo regañaban. Se limitó a asentir y a alzar a la joven Kagome
-"Sesshomaru…Yashamaru dónde están?"
La joven estaba destrozada, moría lentamente, y ya casi no podía ver. Al comprender eso, el joven Sesshomaru se acercó a ella y la acarició en el rostro
-"Quédate con él saiai, nosotros nos encargaremos"
-"Con él?"
Ella lo miró, veía el dorado de sus ojos, todo el tiempo pensaba que se trataba de él, nunca pensó lo que iba a descubrir. Desde atrás su misma voz habló con el macho que la sostenía
-"Yasha, que tratabas de hacer? No ves el peligro hijo?"
-"Debía intentarlo madre"
Kagome colocaba sus manos sobre los ojos de la joven intentando purificar el veneno, ella sería necesaria para luchar. Y eso sería imposible, si no podía ver. El youki envenenado era demasiado poderoso, se le quemaban las manos. Nada podía hacer.
-"Hey Kagome, no te preocupes estás en buenas manos ne?"
Ella corrió hacia la acción y la sacerdotisa juvenil apenas la vió tomar su arco y carcaj
-"Ella habla y se ve como yo…Entonces tú eres…Yashamaru"
Con sus manos tomó su rostro y le sonrió.
-"Sabía que te vería de nuevo, mi amor."
Rodaba sus mejillas con los pulgares, tomó unas hebras de su cabello negro, como el suyo, pero los ojos…Ah esos ojos de oro que le estremecían el alma.
Su otro yo ayudaba a Sango y a Miroku, los demás se concentraban en la bestia.
-"De nuevo los ancianos patéticos, bueno, mejor así, ya que pronto no serán ni los jóvenes ni los viejos…simplemente no serán"
-"Calla tu parloteo sin sentido basura"
-"Ah, el Lord del Oeste, anciano y hecho mierda, jajajajaja para qué quieres vivir así yo puedo ayudarte!"
El monstruo lanzó su ataque al Lord, éste lo esquivó y pegó fuertemente en los muros detrás del grupo.
Ambos Inuyasha, al agitar las Tessaigas vieron que la energía de los Meidou Zangetsuha, se complementaron y golpearon fuertemente a la criatura de Shikkon, arrancándole el trozo colgante dejándola malherida.
-"Eso es, combinemos fuerzas para atacar a la bestia!"
Y así hicieron, cada par atacó a la bestia que gritaba, sangraba y se retorcía. Las explosiones de youki y Reiki la iban reduciendo a sólo la masa informe del comienzo, pero no era fácil exterminarla. La manera en que se cubría de youki y Reiki intermitentemente lograba esquivar y protegerla de muchos de los ataques. La cabeza continuaba protegida dentro de la coraza diamantina de la forma Moryomaru.
Las cuchillas atacaban a los luchadores, hiriéndolos, sin diferenciar entre jóvenes y mayores, la sangre era la bandera del Oeste. La ira del joven Yasahamaru iba en escala se volteó a ver a Kagome en sus brazos, respirando dificultad, la recostó en el suelo
-"Perdóname, mamá, pero debo hacer ésto"
-"Yasha! Yashamaru, no!"
El humano corrió hacia la bestia y el grupo que iba cayendo
Su padre le había dado una orden, pero de nuevo él era testarudo y a veces ni siquiera Sesshomaru con su youki al máximo, podía convencerlo de lo contrario. Al pasar junto a su padre, arrebató las katanas de sus manos ensangrentadas.
El odio ardía en sus venas, su piel cambiaba de color, ya no se vio como el humano de piel dorada sino como un ningen de pálida apariencia, desenvainando a Bakussaiga y a Tensseiga, mientras corría rugió desde sus entrañas y la energía mixta que lo rodeaba las unió. Desde el medallón su abuela habló, su voz retumbó hasta el último rincón del infierno.
-"Eres el heredero de Inu No Taisho, su fuerza y su espíritu y como tal es hora de reclamar tu sitio junto a los que hicieron historia, muestra tu verdadera esencia Yashamaru Taisho"
Sesshomaru en sus edades se lo quedaron mirando, la potencia que destilaba mientras corría iba derrumbando los muros del infierno, las almas errantes se apartaban a su paso, los demonios se purificaban frente a él
Elevando su aura, se presentó frente a la bestia acorazada
-"Cesa tus ataques asquerosa bestia!"
-"Otra vez tú, maldito mestizo, qué es lo que crees que puedes hacer? Nada! Jajajaja un mestizo como tú, no puede hacer nada! Quién eres tú, o mejor dicho qué mierda eres"
-"Yo soy lo que soy, no te debo nada"
La manada se organizaba detrás de él y atacaba con todo a la inmunda criatura.
La bestia creó un enorme orbe de energía infernal que arrojó contra ellos, los golpeó y los arrojó hacia atrás muy malheridos. Sesshomaru del futuro golpeó contra una columna junto a los portales donde los guardias de roca custodian la entrada al infierno. La bola energética arrancó el medallón de su cuello que cayó a los pies de los guardianes del averno. Intentó levantarse y asistir a su hijo.
Yashamaru levantó los brazos y su energía comenzó a brotar. Su cabello elevado giraba en remolinos mientras cambiaba su color. Las rocas se elevaban y el aire se volvía pesado e irrespirable, el aura aplastante no discriminaba entre sagrados y demonios, estaba casi fuera de control. En su cara una marca irregular de color índigo en cada mejilla, la cabellera de plata y las orejas en punta, la media luna de Occidente en medio de su frente, era el vivo retrato de su abuelo el Inu No Taisho.
Ambos Sesshomaru lo vieron levantarse como un gigante, Kagome veía a su cachorro cambiar a un potente demonio frente a ella, Inuyasha joven lo miraba sin poder decir palabra, el más antiguo se reía
-"Keh! Joder cachorro, sí que aprendiste a manejar tu energía, menudo secretito tenías guardado"
Sesshomaru sólo pudo pronunciar dos palabras
-"Chichiue…Padre…"
El potente cachorro estaba furioso y rugía una vez más
-"BAKUSSEIGA!"
El chorro de energía corría por el suelo infernal marcando una enorme zanja quemando la tierra a su paso, la bestia sorprendida se protegió con una barrera
El grupo se preguntaba qué tipo de ataque era ese
-"¿Bakusseiga? Sabes qué es eso Sesshomaru?"
-"Jamás oí de él antes"
Los rostros impresionados trataban de salir de su asombro y ser de utilidad.
La mirada de los Inuyasha llenas de preguntas y Kagome emocionada estiraba su arco. Majestuosa e imponente, apuntaba sus flechas sagradas apoyando a su poderoso hijo, ambos Sesshomaru hicieron lo mismo, katanas y látigo de veneno y uno a uno se pusieron de pie para reforzar al Señor de Señores, el más poderoso. Las katanas combinaban sus energías una vez más
-"BAKUSSEIGA!"
El rayo luminoso se veía verde con rosa arremolinados.
El increíble despliegue de energía golpeó de lleno a la criatura viscosa. La explosión de youki y Reiki se expandió por el infierno, las bestias y demonios huían desesperados pero la onda expansiva los purificaba antes de lograr moverse siquiera un poco.
Sus padres asombrados miraban detrás de él, mirai Sesshomaru los despabilaba
-"¡Al próximo ataque de Yasahamaru !"
-"Ataquen!"
El remolino energético de la Bakusseiga cambió a otro color al tiempo que el gigante heredero del Oeste le gritaba a la manada detrás de él
-"JUNTOS!"
Todos preparados, apuntando al asqueroso montón de podredumbre y maldad
Y el Idaina Daiyoukai pronunció
-"TAISHO NO CHI!" (Sangre de Taisho)
La energía dorada se corrió por todo el averno sacudiendo los cimientos del mismísimo infierno. Los muros se agrietaron y comenzaron a sangrar, el suelo se cubría del rojo espeso.
-"AHORA! BAKUSSEIGA!"
-"Bakussaiga!"
-"Meidou zangetsouha!"
-"Goraishi"
Los compañeros de batalla así lo hicieron, las fuerzas unidas se combinaron de tal forma que la potente ráfaga de energía golpeó a la bestia quebrando la carcaza al medio. La flecha de Kagome se clavó en el centro de los ojos de Náraku, pero no fue suficiente. La joven Kagome lo sabía, debían ser todos. Arrastrándose como pudo se paró detrás de su versión mayor. Cuando La Miko adulta apuntó su última flecha de Reiki a Náraku, el grupo repitió el ataque. La moribunda Kagome estiró su arco, con sus ojos espirituales localizó el pulso de la perla, infundió hasta lo último de sus fuerzas en la flecha y junto con su par del futuro la lanzó hacia la cabeza de la bestia, que se retorcía y chillaba mientras cambiaba sus caras de Náraku a Ruysenki, a Moryomaru, a Kikyo, ambas flechas clavadas en la perla, los espantosos sonidos que emitía provocaban el sangrado de los oídos de los compañeros de lucha. La joven Kagome caía de rodillas, la mayor la sostenía en sus brazos, entre explosiones. Yashamaru sintiendo el parpadeo del Reiki de su madre las vio en el suelo, una en brazos de la otra y eso definitivamente lo perdió. Avanzando hacia los despojos bestiales que chillaban y explotaban el Idaina Daiyoukai tomó cada parte de la carcasa y las terminó de separar. Arrojándolas lejos tomó entre sus garras infundidas de energía, la bola de carne que cambiaba y con todo el odio que tenía dentro la comprimió hasta que estalló dejando solamente a la perla flotando en el aire atravesada con las dos flechas
Tomando a su katana con ambas manos la Bakusseiga tomó una forma similar a Tessaiga pero de color dorado y alzándola en el aire
-"BAKUSSEIGA SHINSEINA CHI!" (Sagrada Bakusseiga de sangre)
Golpeó a la perla con todas las fuerzas que tenía, por él, por su vida, por sus padres y su lucha, sus hermanos, su dolor, el sufrimiento, su legado, por derecho, por deber, por amor…
La perla estalló y el fuego del poder de Yashamaru la consumió, la luz endemoniadamente purificadora corrió por los rincones de averno, limpiando y purificando lo corrupto, reconstituyendo lo injustamente aniquilado, equilibrando lo sagrado y lo demoníaco, el poder de Sesshomaru y Kagome en perfecto equilibrio, el youki de un demonio y el Reiki de una sacerdotisa, que apostaron al amor, contra todo pronóstico y toda suposición el inefable equilibrio del yin y el yang, el principio de la vida y la existencia.
Los luchadores veían el fuego arder intensamente, el infierno literalmente estaba consumiéndose en llamas eternas, a duras penas se levantaron ayudándose entre todos se apresuraban para alejarse del lugar, corrieron hasta los portales de piedra que permanecían cerrados, los guardianes de pie cruzaron sus lanzas impidiéndoles el paso. El calor era abrasador, se estaban quemando.
-"Yashamaru! Corre! Apresúrate!"
El joven se despertó de su trance, y miró hacia el grupo que gritaba y estaba a punto de arder y convertirse en cenizas. Corrió hacia ellos y se dirigió a sus Padrinos Mirai Inuyasha y el más joven
Los dos Inuyashas blandieron sus Tessaigas conjurando el Meidou. Nada pasó. Los guardias no se movieron ni siquiera un milímetro.
-"Apresúrate Yasha!"
-"Corre, Kagome no soportará mucho más!"
El joven Sesshomaru presentó a Tensseiga a los guardianes que haciendo una profunda reverencia abrieron las puertas del infierno permitiéndoles salir.
Todos lograron atravesar el portal. Ambos Sesshomaru se volteaban esperando a su cachorro pero los portales comenzaron a cerrarse, intentaban reingresar pero no se les permitió. Trataban de trabar las puertas pero inexorablemente se cerraban y se cerraron al final, no antes de presenciar el colapso del infierno en un estallido aterrador. Lo último que alcanzaron a ver fue al inmenso Inu ser envuelto por las llamas, moriría igual que su abuelo, aplastado por escombros envueltos en fuego.
-"YASHAMARU!"
-"YASHAMARU NOO!"
Con Bakussaiga y Tensseiga embestían una y otra vez los portales, pero todos sus esfuerzos fueron inútiles.
Yashamaru sentía su corazón estrujarse en su pecho, su madre estaba grave, una extraña sensación lo invadía, un deja vù?. Atravesando la enorme pared de fuego, llegó frente al portal los guardianes permanecieron inmóviles, allí fue cuando notó el brillo en el suelo, él caminó hacia ellos tomó el medallón de su abuela y conjuró
-"YO SOY EL HEREDERO DE LA GUARDIANA DEL INFRAMUNDO Y AHORA TE LO ORDENO ¡MEIDOU NO KEIKA!"
De inmediato las llamas se apagaron, un enorme y perfecto círculo se abrió detrás de los centinelas de roca, los cuales se pusieron de rodillas y así las entrañas del averno se abrieron para parir al Idaina Daiyoukai que caminaba de regreso a su grupo, muy impresionado y emocionado observaban al verdadero heredero del Oeste avanzar como un inmenso y poderoso Youkai de sangre pura.
El joven se arrodilló junto a su joven madre, acunó su mejilla en la mano. La otra Kagome, su madre, le colocaba la mano en el hombro
-"Yasha…"
-"Ayúdame, madre"
Kagome asintió, ella se sentó en seiza frente a él, Yashamaru tomó a la joven en sus brazos y suavemente la envolvió con su aura
-"Apártense, ella necesita respirar"
Kagome colocaba las palmas de las manos sobre el cuerpo de la mujer malherida, se concentraba en su Reiki y delicadamente lo dirigía hacia ella.
Yashamaru, con su joven madre entre sus brazos y dulcemente la envolvió con su aura
-"Vamos mamá, tú eres una mujer fuerte…"
Elevando su aura cada vez más, los presentes comenzaron a sentir la opresión del poder del cachorro. Ambos Sesshomaru y Danakas estaban desconcertados ante la imagen del joven. Se veía igual a su abuelo, sólo la luna en la frente lo diferenciaba del General Perro.
No tuvieron más remedio que apartarse cada vez más. La potencia de la energía de Yashamaru aumentó a un nivel impresionante, el cuerpo de la joven, tímidamente comenzó a purificarse. El aura se expandía en círculos concéntricos sobre el grupo. Uno a uno los iba sanando. Estaban maravillados. Sango abrió los ojos y Miroku sin dudarlo la besó desesperadamente. La mano sobre su vientre temblando, el pequeño golpecito, el niño estaba bien.
El alivio en las caras de los compañeros de lucha y de vida, fue evidente. Ya se comenzaban a relajar casi sin quererlo. Luego de unos minutos Mirai Kagome retiró sus manos y la energía de Yashamaru comenzó a declinar. La joven Kagome abrió pesadamente los ojos.
Parpadeó unos momentos y enseguida encontró los dorados ojos de su hijo muy crecido y de sus parejas, mirándola amorosamente, pero… ¿parejas? Repentinamente recordó. Lentamente se sentó y su joven macho la abrazó. La otra Kagome se abrazó a su pareja mayor. Estaban tan orgullosos de su cachorro, que no podían contener la emoción.
Los jóvenes Señores del Oeste abrazaron al gran Yashamaru sin poder creer lo fuerte que se había vuelto.
-"Eres increíble hijo!"
-"Hn."
-"Gracias por tu ayuda, Yashamaru"
Kagome lagrimeaba mientras Yashamaru le acariciaba la cabeza.
-"Yo siempre te protegeré mamá"
El cachorro se erguía frente a sus padres, lo miraban con asombro y felicidad. Se veía tan extraño, pero tan hermoso, Sesshomaru se acercó y le puso una mano en el hombro
-"Tu abuelo estaría tan orgulloso de ti, casi tanto como lo estoy yo"
Los Inuyasha se miraban entre sí comparándose y provocando las risas de todos, Kibò se sentía en el paraíso, no hacía más que acariciar y restregar su rostro en el de su hijo, el joven Inuyasha lo miró y le acarició la cabeza despeinándolo. Akarui se quejaba de su trato
-"Se ve que no hay forma de evitar que hagas eso"
-"El viejo yo lo hace también?".
-"Sí, demasiado para mi gusto"
-"Oi! Mocoso, te estoy escuchando!"
Todos reían. Inuyasha y Kibò le prometían no torturar demasiado a su Akarui
-"Aunque cuando te tenga y te abrace no podré evitarlo"
Sus corazones estaban rebozantes, si bien todos estaban agotados, asustados, incrédulos y bastante confundidos, los habitantes del pasado ya los habían visto una vez, los del futuro no lo recordaban, era mejor así. Luego de encontrarse con Kimi y Kaede acompañaron al grupo al pozo. La anciana se abrazaba con Kagome. Yashamaru le sonreía a la Miko
-"Ya terminó Kaede Oba San. Arigatou por toda tu ayuda"
-"Oh! Querido, gracias a ti por ser tan valiente y venir en nuestra ayuda"
Los ojos de la hembra Inu se quedaron fijos en el aspecto de Yashamaru
-"Eres el vivo retrato de tu abuelo Touga, pero llevas la luna creciente de mi familia en tu frente…Te ves maravilloso. Un digno Señor del Oeste, un digno representante del clan Taisho"
Yashamaru sonreía, realmente su poder era inmenso, le permitía adaptar la forma de su energía dominante, básicamente si su Reiki dominaba él se vería más humano, en cambio si su youki dominara se vería más como un youkai, conservando algunas características apenas visibles del poder recesivo. Sin embargo, amaba todas y cada una de las semejanzas y diferencias que tenían entre las razas de sus padres y que le habían heredado a él.
-"Gracias, pero prefiero verme un poco más…No sé, Taisho Higurashi"
A medida que equilibraba sus energías recuperaba su aspecto humano, sólo que esta vez no retraería completamente su youki, permitiría a sus marcas permanecer, la jovial sonrisa del gran humano estaba adornada con las marcas de su linaje, sus dorados ojos y el cabello oscuro como la misma noche, se veía perfecto.
La manada sonreía. El muchacho era entrañable. Tan honorable, invencible, orgulloso características heredadas de su padre; humilde, justo y cariñoso, atributos heredados de Kagome. Potente como ninguno, eso heredado de ambos.
-"Creo que ya es hora de irnos Yashamaru"
-"Sí, padre, hasta siempre, y cuídense. Nos veremos en algún momento"
-"Buen viaje, hijo"
-"Estoy muy orgulloso de ti, hijo"
Los jóvenes padres abrazaron al cachorro. Era hora de decir adiós, o hasta siempre, o hasta pronto. Los saludos más que cordiales, los abrazos, la esperanza. Les esperaba un mundo de paz, amor y felicidad, el pasado se había quedado en la batalla del infierno, el presente estaba allí con ellos, y el futuro estaba más allá del pozo devorador de almas. Todo lo demás, sería una sorpresa que solo Kami Sama conocía…
Lentamente de a uno fueron saltando dentro del pozo. El reflejo azul se hizo ver a pesar de la luz del día. Pasaron a enfrentar una vida plena, la manada feudal sonreía ante el futuro maravilloso que alcanzaron a ver en los brillantes ojos de sus hijos.
Regresarían a sus vidas y una vez más aprenderían del pasado, apreciarían el presente y apostarían al futuro…
