Caer

Un estruendoso y agudo sonido rebotó unas cuantas veces en el pasillo. La piel de ambas ardía, tanto de la agresora como de la receptora. La última, con los ojos dilatados por la impresión, aún estaba demasiado abrumada para comprender que un intenso calor y dolor comenzaba a expandirse por su mejilla. Korra sin entenderlo, se llevó la mano hasta su rostro, palpando su piel caliente. Lentamente, sin salir de la sorpresa todavía, giró su cabeza volteada hacia aquella mujer, que tantas veces había visto llorar, pero nunca con una mirada tan triste como la que le estaba dando. Nada prometía aclararse en su cerebro, este aun daba bote por el golpe. Lo único que sabía era que le había dolido, y que Asami estaba igual de dolida que ella.

- ¡Después de todo, confiaba en ti! – le gritó Asami - Soy tan estúpida…

- ¡¿Qué estás…?! – alcanzó a decirle Korra. A su instinto no le interesaba comprender, había sido golpeada y jamás se había quedado sin defenderse. Agarró a Asami de la blusa, desabrochando unos cuantos botones de ésta por la fuerza con que lo había hecho, pero se detuvo a medio camino cuando observó como ella la miraba enfadada y sin poder contener las lágrimas que caían por su rostro -. ¡Tú...! ¿De qué estás hablando? – le dijo intentando calmarse.

- ¿Y me lo preguntas? – dijo entre sollozos Asami, lo que le partió el corazón -. Realmente tú… ¡Eres de lo peor!

Apenas dijo eso volvió a abofetearla, esta vez en la otra mejilla, provocando un alarido de dolor de Korra, que aún no podía comprender completamente la situación.

- ¡De ahora en adelante no te me acerques más! – le grito llorando Asami antes de alejarse.

- ¡Pero qué mierda le sucede! – gritó frustrada Korra dando un golpe en la pared.

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Dos días habían pasado desde ése entonces. Seguía pensando en la situación, en por qué había hecho aquello, en la mirada que le había dado. ¿Por qué le molestaba? Había intentado ignorarlo, pero una molestia en su pecho no la había dejado en paz desde aquella tarde.

- ¡Mierda! – gritó arrojando su comic lejos.

"De ahora en adelante no te me acerques más" sonaba una y otra vez en su cabeza, junto a la imagen de Asami llorando, completamente destrozada por algo que ella había hecho.

Por dios, pero era tan bruta que aún no daba con lo que Asami se había enfadado y entristecido tanto. Ella era nula en ese sentido, jamás había estado en una situación como esa. El haber experimentado con Asami había resultado sorprendentemente bien. Como todas las cosas, lo había hecho porque estaba aburrida, en esta ocasión de los hombres y como una idea se le había ocurrido experimentar el sexo con mujeres. Si tuviera que decir, no sabía nada de la práctica, pero todo de la teoría. Eso debido a que uno de sus primos era propietario de una Sex Shop y ella de vez en cuando acudía a ayudar, por lo que desde siempre estuvo inmersa en ése mundo, conociendo cada artefacto y sus posibles usos. Más de alguna vez había atendido a una pareja homosexual, lo que la había llevado a preguntarse cómo sería, si sería tan bueno como con un hombre.

Lo que nos lleva a Asami ¿por qué la había elegido? Quizás porque siempre era tan callada y perfecta. Quería encontrar alguna falla en ella, aunque sea sexual, pero hasta el momento no daba con ella. Quizás demasiado sumisa, pero no estaba segura de cómo se comportaban las parejas en una relación de ésa índole. ¿Por qué la había dejado Asami hacer eso? ¿sólo por miedo? Si era así, entonces ¿por qué siempre llegaba al orgasmo cuando ella se lo hacía? ¿Acaso fingía? No, ella lo sabía, su cuerpo la delataba. Le encantaba su rostro enrojecido, su cuerpo moviéndose contra el suyo, su voz tan débil y quebradiza.

Y ahora ella me odia. Me odia en serio.

Enfadada pateó el sillón donde estaba acostada, enfocando su enojo hacia lo material, dándose vuelta para esconder su rostro en la almohada, impotente y estúpida por no comprenderse a sí misma.

- Oh… ¿qué pasó? – escuchó decir a Mako a lo lejos -. ¿Por qué estás de mal humor?

- No es nada…

- ¿Asami no vino hoy?

Korra no respondió. Aun con su cabeza escondida entre las almohadas.

- Ya veo… que lástima… A todo esto, deberías dejar de leer estas cosas tan sucias – dijo mientras hojeaba la historieta que ella había mandado a volar.

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Asami estaba en su casa, memorizando la patocronia de ciertas enfermedades, los tiempos de evolución, las complicaciones, los cuidados, todo lo memorizaba, cuando de repente unas gotas de agua mojaron su cuaderno de apuntes. Sorprendida se dio cuenta que estaba llorando. Su cuerpo no lo podía aguantar.

¿Por qué lloras, Asami? Tendría que haberlo sabido desde el comienzo. Ella amenaza a las personas, es autoritaria, descuidada, bruta… pero…

Las lágrimas comenzaron a caer con más fuerza. Llevó sus manos hacia sus ojos, intentando detenerlas, pero en vez de eso prefirió acunar su rostro, escondiéndose. No conocía la patocronia de su enfermedad, de su adicción. Las complicaciones habían llegado y ahora no sabía qué hacer para cuidar su orgullo herido y su corazón destrozado.

Ella ya no tiene nada que ver conmigo…

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Korra estaba sentada en su asiento en aquel salón. Las clases del primer periodo ya habían acabado, el único periodo que ése día compartía con Asami. Esta no se había dignado a observarla. No es que ella haya buscado una explicación a su actuar, simplemente lo había dejado pasar, pero seguía molestándole.

Ahora estaba allí, sentada observando por la ventana a Asami, quien caminaba tranquilamente escuchando música abajo en el jardín del primer piso. La observó como nunca lo había hecho.

- ¿Te peleaste con Asami? – preguntó Opal acercándose a ella.

- Hmm – se limitó a balbucear Korra

- ¿Qué? ¿Ya te cansaste de ella? ¿Y por qué un ser sucio como tú estaba con un ángel como ella, en primer lugar?

Un ángel como ella… y un ser sucio como yo…

- Oye, si dijeras: "Después de todo, confiaba en ti; eres de lo peor"; ¿Qué crees que pude haber hecho?, eso acompañado de una cachetada – De dos cachetadas, se corrigió en su cabeza.

- ¿Eres de lo peor? ¿quién te dijo eso? Oh, puede ser… ¿fuiste infiel? O mejor dicho ¿te descubrieron en el acto?

- ¿Qué clase de persona crees que soy?

- ¿En verdad quieres que responda eso?

- ¡Pues claro! ¡Me ayudaría mucho a entender todo esto! – respondió alterada levantando los brazos

- ¡Tranquilízate mujer! No tienes por qué descargarte en mi.

- Disculpa – murmuró Korra

- Wow, en verdad debes estar mal… Veamos – dijo llevándose una mano al mentón

- Olvídalo, me duele la cabeza – le dijo, recostándose en la mesa

- No me digas que tienes resaca. En serio, Korra. Ésa es la clase de persona que eres…

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Asami iba camino a casa cuando sintió que a su espalda alguien la llamaba.

- ¡Asami!

Ésta antes de volverse, quitó de sus oídos los audífonos. Fue cuando reconoció a Mako.

- Oh, hola Mako ¿qué haces por aquí?

- Últimamente no te he visto – respondió sin hacer caso de la pregunta de Asami -. ¿Hoy no estás con Korra?

- Hmm – emitió tensa y deprimida.

- Hey ¿ahora estás libre?

- ¿Por qué? – preguntó sorprendida Asami.

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Minutos más tarde ella se encontraba en un callejón, a las puertas de lo que parecía ser un pub, uno bastante dudoso.

- ¿No es bueno relajarse de vez en cuando? – le sonrió volviéndose Mako, soltando la mano de Asami que había cogido todo el camino, casi arrastrándola hacia aquel lugar.

- Jamás he estado en un lugar como éste – le recriminó Asami.

- Con la pinta que tienes ahora quizás te pidan hasta tu carnet de identidad, aunque claramente sé que eres mayor para estas cosas. Pero no está demás cambiarte el look ¿no crees?

- ¿Qué quieres decir? – dijo ofendida ¿Le estaba diciendo que se veía infantil? ¡Pues discúlpame si no me veo como aquellas mujerzuelas con poca ropa! ¡Me veo perfectamente bien!

- Esos lentes… - le dijo quitándoselos del rostro y guardándolos en unos de los bolsillos del bolso de Asami.

- ¡Oye! ¡Los necesito!

- También ábrete algunos botones de la blusa – le dijo, pero en realidad él los desabrochó, haciendo que Asami luciera un llamativo escote, lo que la avergonzó -. También suéltate más el pelo, así, de esta manera… muy bien.

Con solo esos sencillos toques, Asami había cambiado. Satisfecho observó su trabajo: una chica tremendamente sensual e insinuante.

- Escondes un gran potencial debajo de tanta ropa.

¿Tanta ropa? ¡Solo fueron unos botones desabrochados! ¡No iría así por la calle!

- Ahora, a divertirnos. Estos lugares están hechos para olvidarte de todos tus problemas…

Y así parecía ser. Adentro el bullicio era ensordecedor. Asami no entendía como alguien podía hacerse escuchar ante el sonido tan fuerte de la música, ni menos bailar ante tanta oscuridad, exponencialmente mayor para alguien corta de vista como ella. Observaba a gente bailar muy junta, casi dudaba de si estaban bailando, pero al otro lado podía ver a chicas bailando solas, perdidas en la música. El ruido te obligaba a estar más cerca de la gente, a acercar tu rostro hasta el oído de a quién querías hablarle. Eso le disgustó. Amaba su espacio personal, no muchos se metían en él. Solo ese pensamiento bastó para traerle de inmediato a la mente a aquella ruda y traicionera chica, y se odio por ello.

Siguiendo a Mako se acercaron hasta la barra, en donde él le ofreció un vaso con un líquido café. Ella lo olió y sintió el penetrante olor a alcohol calándose por sus fosas nasales. Sin poder evitarlo dio un respingo, a lo que Mako sonrió y volvió a animarla.

- Te prometo que te sentirás más ligera

¿Más ligera? Quizás eso es lo que necesito. Y de un solo trago, Asami se bebió por completo aquel líquido. Su garganta ardió como los mil demonios, tosió y carraspeó violentamente, agitándose un poco en la silla, pasando a llevar sin querer, ni notarlo, a una chica que estaba junto a ella.

- ¡Asami! ¡Se supone que debías tomarlo en pequeños sorbos! – le dijo entre risas Mako

- ¡Tú me dijiste! – dijo aun ahogada

- ¿Asami? – murmuró sin ser escuchada la mujer a la que Asami había pasado a llevar.

Pero aquella no era cualquier mujer, era Opal, la autodenominada mejor amiga de Korra. De inmediato ésta se giró para encontrarse con una versión mucho más atrevida y sexy de su callada y esforzada compañera. No había duda, aquellos ojos verdes y pelo negro ondulado los reconocía, era Asami, ésa Asami. Casi se le desencajó la mandíbula cuando vio aquel cambio tan radical en ella. ¿Qué hacia allí? ¡Y con un chico tan atractivo! Esto tenía que informarlo de inmediato.

Apartándose hacia el baño, a donde el ruido no fuera tanto, sacó el celular de su bolso para llamar de inmediato a Korra.

- ¿S-si? – se escuchó somnolienta al otro lado de la línea.

- ¿Korra? ¡Tienes que venir!

- ¿Quién es?

- ¡Perra! ¿Cómo puedes decirle eso a tu mejor amiga?

- ¿Opal?

- Por lo menos lo sabes, bueno no importa. Estoy en el bar, en ése bar y acabo de ver algo interesante y quería contártelo.

- ¿Me despertaste sólo por eso? Te cortaré – se escuchó molesta Korra.

- Tú te lo pierdes. Es Asami…

- ¡¿Qué?!

- ¿Ahora llamé tu atención? Te lo advierto maldita, mi puesto no será usurpado…

- ¿Es Asami? – la cortó Korra

- Absolutamente. Aunque es una versión bastante más caliente de ella. Me hizo hasta dudar de mi sexualidad, lástima que ahora está con un chico, o abiertamente hubiera ido a por ella…

- ¡Hey! – le gritó por el teléfono - ¡Voy para allá ahora mismo! ¡Mantenla vigilada!

- ¡Espera, Korra! Yo ya me iba a- pero Korra ya le había cortado – ir…

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Asami sentía que todo le daba vueltas. Como dijo Mako, se sentía más ligera. No tenía mucha experiencia con el alcohol, pero estaba casi segura de que así no debería sentirse. Su cuerpo no le respondía, no podía formular las ideas correctamente en su cabeza. No sentía nada.

- Asami ¿estás bien? – dijo Mako colocando una mano en su hombro.

- De algún modo… me siento extraña… - respondió con dificultad.

- ¿Ah sí? ¿Quieres descansar un momento?

Mako la ayudó a incorporarse, sosteniéndola de la cintura, avanzando con cuidado entre todo ese mar de gente hasta dar con una pequeña sala privada en una de las oscuras esquinas de aquel recinto. En pocos minutos Asami se encontró recostada en un sillón, mientras Mako sostenía la pesada cortina observándola desde lejos

- Mako ¿estás seguro? Es una chica muy linda.

- Sabía que te gustaría…

- ¿Realmente está bien? – preguntó aun dudando el otro chico, alto y de mirada penetrante, parado junto a él, observando aquel pronunciado escote que se elevaba con cada profunda respiración que daba Asami.

- Sólo ten cuidado…

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Ella no va a esos lugares, eso dijo aquella vez… ¿qué mierda hace allí entonces? ¿con qué chico estaba? Korra pensaba miles de horribles cosas mientras corría agitada por las calles. Jamás se había alterado tanto, algo le decía que Asami posiblemente estaba en peligro, y cuando observó a Opal con una amiga afuera del bar con aquel semblante preocupado, Korra sintió que su corazón se atoraba en su garganta. Si, algo malo estaba sucediendo.

- ¡¿Dónde está?! – se apresuró a preguntarle Korra -. ¡Te dije que la vigilaras! ¡¿Qué estás haciendo aquí?!

- Las cosas adentro se están poniendo raras… pareció peligroso, nos asustamos…. – le respondió esta.

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Asami dormitaba, estaba cansada, su cuerpo en vez de ser liviano sentía como si pesara toneladas. Escuchaba el murmullo lejano ¿por qué lo escuchaba tan lejos? ¿qué hacía ella ahí? Una caricia en su mejilla la hizo abrir los ojos, y cuando lo hizo visualizó a una figura sobre ella. La luz era demasiado y no tenía sus lentes como para ver de quién se trataba. Se enfocó en la cálida mano en su rostro, la tomó entre sus manos para observarla, imaginando un moreno tono de piel. Su corazón traicionero se emocionó, no podía ser posible, pero una risa tergiversada por su mente le hizo creer que se trataba de ella.

La mano la cogió de la muñeca, y como si ella repentinamente no pesara nada, fue elevada por los aires hasta quedar sentada a ahorcajadas de alguien, apoyada en su torso, fue en ése entonces que comprendió de que se trataba de un hombre. Ahí se dio cuenta que su mente había imaginado cosas, había imaginado a Korra. - Maldita sea -. Ella no debía significar nada, entonces ¿por qué su cuerpo la llamaba?

Quizás es mejor así… Todo fue raro desde el principio. Quizás si vuelvo con un hombre podré olvidarla – pensó débilmente, como si ella tuviera la fuerza para tomar una decisión, como si ello fuese la obvia respuesta a sus problemas. Cuando la verdad era que en ése momento ni siquiera podía sostenerse a sí misma, y solo se estaba dejando llevar por el hombre que la tenía sentada en sus piernas.

- Relájate – le dijo aquella profunda voz – Te haré sentir muy bien…

Inmediatamente después de eso sintió como la besó y como unas manos subieron lentamente por su espalda, por debajo de su blusa. Asami no podía hacer nada, solo mantenía apretados los ojos, esperando que con eso todo se solucionara.

- Esto es lo más lejos que llegas, Tahno – se escuchó una enfadada voz a espaldas de ella.

Asami se dio vuelta para ver que aquella cortina que separaba aquel ambiente del bar era sujeta por alguien. Aquel tono de voz, la parada y la estatura… de nuevo imagino cosas.

- ¿Korra? – dijo el aludido

Es ella…

- ¿Qué mierda se supone que haces? – dijo con una voz afilada, ronca por el enojo que sentía.

- Yo, yo ¡lo siento! ¡Estuve a punto de meterme con la chica de Korra! ¡No sabía que…! ¡Pe-pero Mako dijo que no había problema! – le dijo asustado mientras dejaba a Asami sentada en el asiento, aun confundida.

- De ése imbécil me preocuparé más tarde. Ahora lárgate.

Apenas dijo eso, Tahno salió apurado del pequeño y oscuro cuarto, dejándolas a las dos solas. Korra observó a Asami, podía notar como claramente había sido drogada, de seguro no entendía nada de lo que había sucedido, o de lo que ella había impedido.

- Menos mal llegué a tiempo… Menos mal que era Tahno – susurró para sí, apretando el puente de su nariz.

- ¿Korra? – susurró Asami, observándola. No había entendido mucho de la situación, pero sabía que ella la había salvado de aquel tipo.

- Levántate, Sato – le dijo seria, afirmándola de un brazo. En seguida ella estaba de pie, apoyando todo su peso en el de Korra quien la sostenía firmemente pasando un brazo por su espalda y sosteniéndola con el otro de la cintura, envolviéndola protectoramente -. Vamos, tienes que caminar – le dijo enfadada.

¿Eh? Yo… hice enojar a Korra… ¿por qué? ¿qué hace ella aquí?

Korra avanzaba enfadada por el mar de gente que a esa hora repletaba el local cuando a la distancia pudo observar la mirada de Mako perfectamente. Apenas lo vio se acercó como pudo. Sentía unas irreprimibles ganas de golpearlo, y antes de que pudiera hacerlo sintió un quejido de Asami. No podía hacer eso con ella en ése estado. Él tendría que esperar.

- La encontraste bastante rápido – le dijo Mako – Nunca pensé que fueras tan en serio…

- Deja de ser una molestia para nosotras – lo amenazó Korra.

- Decir molestia es muy cruel… No me mires así, lo hice porque estaba preocupado.

- ¡Deja de jugar! La drogaste y aun así te atreves a decir eso.

¿Me drogaron?...

- No escuchas lo que digo – dijo serio Mako -. Pensé que, si la expulsaban de la universidad, su extraña relación se acabaría… pero parece que no fui muy precavido…

- ¿Qué? – dijo Asami, recuperando poco a poco el dominio sobre si

- Oh, veo que te estás recuperando. No ocupé una real droga sobre ti, solo un fármaco legal

- Entonces, fuiste tú… quien dijo en la universidad que había hecho trampa – articuló con dificultad Asami

- Hahaha ¡Que lenta eres Asami! pensé que te darías cuenta enseguida – dijo sonriendo falsamente Mako

¿Por eso es que me dieron dos cachetadas? – pensó Korra.

- De todos modos – dijo ésta dirigiéndose peligrosamente hacia Mako – Excédete de nuevo y te golpearé tanto que ninguna mujer querrá volver a acercarse a ti.

- Hahaha, no parece que estés bromeando… - ironizó Mako -, que miedo. Pero entendí. No me entrometeré de nuevo.

No dijeron nada más, o por lo menos Korra no permitió que lo hicieran. Apenas amenazó a Mako la llevó fuera del local.

Asami se sentía mejor, ahora podía caminar decentemente por las oscurecidas calles, por lo que se había zafado del agarre de Korra, pero ésta no quiso separarse por completo de ella, así que en vez de eso estaba cogiendo su mano, caminando dos pasos por delante de ella.

Asami solo podía ver su espalda, como la cola que ella siempre usaba se mecía a ambos lados con cada paso que daba. Sus hombros estaban tensos, lo podría apostar. Ella estaba incómoda, y aun visiblemente enfadada.

Desde el momento en que me enteré de que Korra no me había traicionado… es como si de repente algo muy pesado retenido en mi pecho… desapareciera.

- Korra… - la llamó – Lo… lo siento.

Ella siguió caminando, sin prestarle atención a las palabras de Asami.

- Korra…

Esta vez ella se dio rápidamente la vuelta, observándola con aquella característica enfadada expresión.

- ¡No vuelvas a ir a ese tipo de lugar sin razón y sin que nadie lo sepa! – le gritó -. ¡¿Sabes que casi te comen?! ¡Literalmente!

En ése momento se fijó en el look que lucía Asami, y su rostro se sonrojó violentamente.

- ¡A-abróchate esos botones! – le indicó, pero en realidad ella los estaba abotonando torpemente.

- Ah… s-sí…

- ¡¿Y ése peinado?! – dijo mientras cogía su pelo suelto y lo juntaba para que cayera ordenado en uno de sus hombros.

- No fui yo… - se excusó Asami, mientras Korra ordenaba su cabello.

- Tus lentes

- En mi bolso – respondió apresurada, buscando torpemente entre sus cosas, hasta dar con aquellos.

Cuando volvió a ser ella, le dedicó una sonrisa a Korra, pero en vez de lograr ablandarla, inexplicablemente la enfadó más. Antes de que pudiera preguntarle, encontró a Korra frotándole la manga de su camisa en su boca, dañándola mientras intentaba limpiarla de algo.

- ¡Me duele! – exclamó Asami, alejando un poco a Korra - ¿Por qué hiciste e-?

No pudo terminar la frase. Korra la estaba besando, por primera vez en serio.

De repente sentía sus piernas no serían capaz de poder mantener su peso. Su cuerpo era consciente de la cercanía de Korra, de cómo ella la estaba afirmando con sus cálidas manos de la cintura y de su cuello, de cómo acariciaba su piel con su pulgar.

Jamás la había besado de esa forma. Que ella pensara, jamás la había besado en absoluto, solo alguno que otro beso mientras lo estaban haciendo, pero nada como eso. Asami se sintió feliz. Eso confirmaba todo.

- ¿Por qué estás llorando cuando te estoy besando? – le dijo Korra, trayéndola de vuelta a la realidad.

En ése momento Asami subió una de sus manos hacia su mejilla, notando que estaban húmedas. Era verdad, estaba llorando y ni siquiera se había dado cuenta de ello.

- No lo sé… Solo me sentía aliviada… Korra, lo siento… yo me equivoqué, y te pegué – le dijo derramando incontrolables lágrimas, empañando su vista, la vista que tenía de Korra. De alguna manera sentía que estaba arruinando aquel momento.

- Es cierto – dijo insensiblemente la morena – Pensar en eso me hace enojar… Tu mano fue implacable…

- Lo siento… Pero me equivoqué. Por favor… no me dejes sola – lo dijo despacio, aferrándose a sus brazos.

- Ahh… ya no puedo… – exclamó Korra levemente molesta, mientras rascaba su cabeza.

- ¿Q-qué?

- ¡Ya no puedo soportar más! ¡Ven conmigo! – dijo arrastrándola de la muñeca.

- ¡¿Q-qué?!

.

.

- Ah… realmente eres torpe – dijo sonriendo Korra, avergonzando los esfuerzos de Asami.

Y es que ella no sabía lo que tenía que hacer. Estaba sentada sobre Korra, desnuda, mientras intentaba lamer uno de sus pechos, por primera vez. Quería hacerla sentir bien, pero se sentía demasiado perdida y tímida, y su poca confianza se había esfumado ante el comentario de Korra.

- Gracias por apoyarme – ironizó Asami avergonzada.

Frunciendo el ceño se apartó de su cuerpo, para observarla a los ojos, a aquellos expresivos ojos, con aquella expresión que poco a poco estaba comprendiendo. Aunque no quisiera darle la bienvenida, cada vez que la miraba así, el palpitar de su corazón resonaba en su pecho, como si alguien golpeara desde adentro. Tenía miedo, se había dicho que jamás se juntaría con gente como Korra, y ahí estaba, abriéndose sinceramente a ella. Sabía que si seguía con ella sufriría, pero también sabía que era muy tarde para retirarse.

Korra se acercó a su rostro y la besó rápidamente. Con su cuerpo la empujó suavemente hacia atrás, hasta que quedó recostada de espaldas en aquella cama. Asami podía sentir el pelo de Korra acariciando su rostro, aquella mirada siempre endurecida ahora la miraba con un cariño que no creía posible. Sus sentidos estaban abrumados, no podía soportarlo, así que cerró los ojos.

- Asami, abre las piernas… - susurró Korra.

Ante aquella petición, apretó más los ojos, simplemente no podía ante el hecho de que Korra llamara su nombre con tanto deseo, con tanta dulzura. Estaba desnuda, como la mayoría de las veces, pero esta vez Korra también se había sacado su ropa, solo quedando con su panties. Ahora podía sentir su piel friccionando la suya, desplazándose por su cuerpo. Podía sentir el calor de su cintura tocar la parte interna de sus muslos, deslizándose hacia abajo.

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando sintió como la lengua de Korra había llegado a su destino. Muchas cosas le estaban siendo completamente nuevas. Antes solo se limitaba sólo a penetrarla con sus dedos, manejando a placer su cuerpo. Pero hoy Korra estaba siendo cruelmente tierna, algo que jamás hubiera creído en ella.

- Oye, Asami… Cuando te tocas ¿lo haces pensando en mí? – le preguntó Korra, desde entremedio de sus piernas.

Asami abrió los ojos ante tal inquisitiva pregunta, abochornada. Esta lista para reclamarle cuando la mirada cargada de deseo que le envió Korra desde abajo la hizo temblar, eso y la ligera lamida que le había dado provocativamente hicieron que Asami desertara por completo.

- ¡N-no responderé a eso!

Pero era cierto. Ella se había tocado pensando en Korra…

- ¿Hmm? – se burló ella – Me atrevería a decir que lo haces, o que por lo menos me echas mucho de menos. Cuando paso mi lengua por allí – dijo haciéndolo, haciendo gemir a Asami -, puedo sentir lo húmeda que estás. Tu cuerpo me pide a gritos que lo satisfaga. Si pongo uno de mis dedos… puedo sentir como poco a poco lo atraes hacia adentro…

- ¡Basta!... ¡No digas cosas como ésas! – dijo Asami tensándose, completamente avergonzada. No podía decir ése tipo de cosas cuando ella estaba tan dispuesta y abierta bajo ella. Hacía que todo fuera más vergonzoso.

- Hey… No tienes por qué avergonzarte – le dijo levantando su cabeza, observándola con una mirada que nunca había visto, que jamás había pensado en que ella pudiera dedicársela.

Ubicada entre sus muslos, Korra comenzó a besar su piel, subiendo lentamente, besando cada parte que encontraba, aplicando presión en sus caderas, presionando sus pechos, acariciando sus brazos. La estaba colmando de besos.

¿Por qué…? Cuando siento sus manos recorrer mi cuerpo… me siento relajada… ella siempre hace que sea imposible resistirme. Desde el primer momento lo fue así… Pero ahora…

Cerró los ojos impidiéndose sentir eso. Era demasiado pronto. Lo estaba ensuciando. Tenía que mantener la misma actitud con la que lo habían hecho antes.

Pero todo estaba siendo más difícil, ya que ahora ella lo había hecho por cuenta propia. No habían amenazas ni violencia de por medio. Realmente Korra jamás la había obligado a hacer algo a la fuerza, solo las palabras la hacían estremecerse, de todas las maneras, tanto buenas como malas. Esta era una situación completamente buena, demasiado buena a decir verdad. Korra la estaba tratando con amor, explorando su cuerpo con cariño y dedicación. Y eso la estaba perdiendo.

- ¿Por qué presionas los ojos? No te le lastimado ¿cierto? Jamás tuve la intención de ser cruel – la dijo mirándola a los ojos.

¿Por qué…? ¿Por qué está tan diferente a como es siempre?

Podía sentir perfectamente los látigos de su corazón golpeando su pecho. Cerró los ojos cuando Korra se agachó a besar su mejilla, su nariz, su mentón, y finalmente sus labios.

Tan tierna… En verdad parece una cruel broma…

Mientras la besaba, sentía como la mano derecha de Korra bajaba lentamente por su abdomen, hasta perderse entre sus piernas. La ansiaba demasiado, no pudo evitar dar un pequeño grito de satisfacción cuando por fin la sintió dentro de ella. No solo su cuerpo despierto la había extrañado, en ese momento supo cuánto ella la había extrañado.

Entre gemidos comenzó a llorar, y de inmediato se llevó sus manos hacia su rostro, ocultándose bajo ellas. Korra en aquel momento se detuvo, preocupada. Temía haberla dañado.

- Asami ¿qué pasa? ¿Te hice daño?

- Yo… - dijo entre sollozos -, me sentí tan aliviada…. De que no fueras tú…

- ¿Qué?

- Tan pronto pensé que me habías traicionado… realmente… realmente fue un gran shock para mi…

Korra observaba sorprendida aquella declaración. Ahora entendió por qué Asami había sufrido tanto. Ella la había dañado, erróneamente, pero Asami había llorado imaginándola a ella. Era su culpa.

- Asami, yo…

- … realmente pensaba en ti como una gran amiga… - terminó de decir Asami

Amiga… amiga… amiga… resonó una y otra vez en la cabeza de Korra.

- ¿Qué? – soltó ésta en shock.

De inmediato Asami se encontró de espaldas sin poder entender por qué Korra había actuado enfadada tan abruptamente. Ella prácticamente estaba dentro de ella, para, segundos después, estar encima, reclamándole enfadada.

- ¡¿Por qué?! – gritó Asami con el rostro entre las almohadas -. ¡¿Por qué estás enojada?!

- ¡Gran idiota! ¡Piensa por ti misma! – le gritaba Korra a su espalda, mientras la golpeaba con una almohada.

- ¡Ah! ¡¿Qué hice maldita sea?!

- ¡Decir inesperadamente ése tipo de cosas cuando estoy literalmente dentro de ti! ¡Eres realmente estúpida!

- ¡Deja de decirme eso!

- ¡Lo diré hasta que aprendas!

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- ¿Y…? No quieres que sea una molestia ¿pero aun así quieres la ayude con los estudios? – preguntó escéptico Mako.

Estaban en otra sesión de estudios. Todo parecía seguir como antes. Korra estaba echada en su sillón con un comic entre sus manos, y Asami estaba sentada en el suelo con muchos libros abiertos y marcados delante de ella. Su expresión era levemente avergonzada e incómoda. Lo que Korra le estaba pidiendo a Mako era egoísta, pero le había dicho que él se lo debía, por haberla drogado.

- ¿No estás siendo muy egoísta, Korra? – afirmó Mako

- No digas esas cosas – le dijo Korra apoyando su rostro en una de sus manos, observándolo con desprecio -. ¿No fuiste tú el que nos dio problemas?

- Lo mismo pensé yo, que Korra estaba siendo egoísta – declaró Asami -. Pero cuando pienso en mis notas y en la universidad, no tengo otra opción. En verdad me has ayudado estudiando – dijo confundida. No sabía muy bien qué pensar de Mako.

- Oh – suspiró sonriendo éste -, ya veo. Korra, tú realmente… por decirlo de alguna manera, has luchado bastante.

- También me di cuenta de eso. Aún estoy siendo arrastrada en todo esto, y por el momento estoy dejando que las cosas fluyan – respondió. Era como si aquellos dos estuvieran hablando en clave. Asami no entendía a qué se referían.

- ¿Cayendo dónde? ¿Por qué? – se dio vuelta Asami para preguntarle a Korra. Al hacerlo, el rostro de ella se avergonzó, sorprendiendo a Asami.

- Aun no lo entiendes – dijo haciendo una mueca

- Entonces dime

- No tiene caso, eres demasiado tonta

- ¡Dime! ¡Y deja de decirme eso, gran estúpida!

- ¡¿Qué?!

- No puede ser que lo que hice, haya tenido el efecto contrario… - murmuró Mako, y solo Asami alcanzó a escuchar mientras seguía enfadada golpeando a Korra con un libro mientras ella lo hacía con su comic.

Ante eso, Asami recordó sobre un experimento que había leído. Se trataba de ratones, los cuales los colocaban en un extremo de una jaula, y al otro ponían un trozo de comida. Y los ratones se acercaban a ella y comían. Entonces, los devolvían hacia el extremo original de la jaula y, esta vez, ponían electricidad por el tramo del suelo que tendrían que recorrer para conseguir el trozo de comida. Hicieron esto durante un tiempo y los ratones dejaron de ir a buscar la comida al llegar a cierta cantidad de voltaje. Luego, repitieron el experimento, pero reemplazaron la comida con algo que les daba a los ratones un intenso placer, como una comida especial para ellos. Ahora, lo que descubrieron era que los ratones aguantaban mucho más voltaje a cambio de placer. Aguantaban más dolor por su placer, hasta el punto en que llegaban a confundirse, y quizás asimilaban que el dolor era placer.

Asami pensó en porqué se le había venido eso a la mente, pero tenía perfecto sentido. Ella era el ratón. Pero sabía que no era la única con la que estaban experimentando.

Korra está cayendo… me pregunto si soy yo quien la está arrastrando hacia ése lugar…

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N. de la A.:

Para los que han leído otras historias mías, con esto doy a entender que mi modo de contar las cosas es algo inusual. Lo normal es comenzar con la atracción, luego el enamoramiento y a lo último la consumación de ello. Para mi es algo diferente; el desafío egoísta, la imposición y a lo último nacerá el amor. Suena rudo, pero encuentro que así no se dará para malos entendidos. Desde el principio se conoce a la persona tal cual es. No como en el "romance" en donde la persona está actuando, todo para engatusar a la pareja, para que después se encuentren con la sorpresa de todos sus defectos.

Asami ya sabe a lo que va. Conoce lo peor de Korra y aun así el cordero se encaprichó con el lobo. Entonces ¿qué sucederá cuando conozca a la tierna Korra que ni ella misma debe conocer? Korra es más que consciente de que ella va a cambiar, pero no sabe cuánto. Todo esto es nuevo para ambas.

Escribí esto intentando colocar partes desde el punto de vista de Korra, para que la entendieran. Hay gente que cree que esas cosas son normales, ha vivido así. Asami es lo convencional.

En fin, ahí tienen el amorsh que menciono al principio de todo esto. Pero no se ilusionen, Korra no cambiará su modo de ser, pero ahora será más tierna con Asami. Ambas comenzarán a tener algo de la otra. Esperen a ver las cosas que tengo planeadas para Asami, muahahhaa.

Ñe, le reviews:

Nami-Nem: (*suspiro*) Eres una estúpida, solo diré eso... cariño. HanelBlumaTanu: Gracias por leer. Tc99: Ams, si podría resumirte el punto de la historia sería el cómo el relacionarte con algunas personas cambiará tu forma de ser. Tú decidirás si es para bien o para mal, pero esto no se trata de relaciones tormentosas, no te preocupes por ello. Demonios, me cuesta expresarme sin rebelar nada, pero sabrás de lo que hablo más adelante, si es que esperas por ello. Ruha: Que ternura de madre, hahaha, morirías si escucharas a la mía. Cómo te atreves a decirle eso a mi korrita! Es maravillosa, me encanta escribir de ella. Es que Asami es muy... sumisa. Pero eso está por cambiar, jojojo. No serás la única que se pervertirá. diana10. dr: Por supuesto. Las voces en mi cabeza me instan a hacerlo. Mientras sigan ahí seguiré divirtiéndolas. Luna RedDragon: Fue una violación al orgullo (debí poner eso), jamás escribiría algo así, creo que ése es mi límite. Esto es solo rudeza sexual, de la buena hahaha. E intento actualizar los lunes, y hasta el momento lo he cumplido. Shizuma94: Korra dijo lo que pensaba, o parte de ello. Ahora vendrán sus monólogos desordenados, tal cual ella lo es. Oh, y se acabaron las "torturas", Asami ya sabe lo que quiere y siente, solo que no se permite aceptarlo. Oh, no será Mako quien venga a sacra celos, será otra persona, jojojo. AlterEgo DG: Entonces sos de los míos, ya que me encanta escribir este tipo de historias (con resultados sexuales, hahaha). Masoquista Asami... sip, por el momento lo era, las cosas se invertirán dentro de poco. UchihaIkeda: Gracias! No tardaré, subo todas las semanas. Los capítulos son cortos así que no miento al decirte esto. Benada: Demonios, no debería decirlo pero ya lo hice, y lo repetiré: las cosas se invertirán. Jojojo. No diré nada explícito, pero Asami será una "badass" en ése sentido. Sarai Balam: Esa era la idea, pero con personalidades menos "maduras" (y chingadas hahaha). Lo bueno de las relaciones de mujeres, es que no siempre "la dominante" es la misma. Con eso dije todo. Cryp: ¿Por qué pensaste eso? ¡pero acertaste! Es un sucio envidioso. Pero no es malo, solo metió la cuchara donde no debía. Zhyo Jarjayez: Para tu placer, ya no tendrás que sentirte mal por Asami. Así que ya no tienes excusa, no hay salida muahaha! ¿Lado oscuro? Siempre me repito a mi misma que yo estoy del lado de la luz, así que deja aquel dilema ¡Ve en tu corazón Luke! ¡tú sabes que es verdad! hahaha. Kanu-Unchou: Entiendo completamente aquella adrenalina, y me dio mucha risa que me la recordaras. Gracias por tus palabras, creo que palabras como aquellas son el salario de los que escribimos por hobbie. En fin, chica viviendo al límite: más adelante tendrás que esconderte para leer ciertas cosas. DjPuMa13g: Te doy la más cordial bienvenida! Te estaba esperando... No, en serio, extrañaba tus puntos de vista. Nos divertiremos. Oh, y Korra no es fría ni maliciosa, solo es un poco bruta y testaruda. Pero Asami viene al rescate. Ambas necesitan lo que a la otra le sobra. Ya verás.

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Será mi último comentario futbolero, pero inevitable: ganamos ctm! Mis pequeños chiquillos lo hicieron, y mi esperanza de vida se acortó 20 años por la presión y el nerviosismo. Todo terminó. Feliz, afónica y con dolor de cabeza les subo este capitulo... y no me arrepiento de nada.