Fantasía

Asami estaba molesta. Aquel profesor de por sí ya sentía que enseñaba mal, y ahora, ante una nueva materia a él parecía no importarle ir tan aprisa con la nueva información. No hacía pausas, no respondía preguntas, ni siquiera miraba a los alumnos, él solo se limitaba a leer un libro, como si se tratara de alguna clase de literatura.

¿Pero adivina qué, sabiondo? ¡Estás en clase de ciencias! ¡Ciencias maldita sea!

Su mano se movía automáticamente en la hoja de su cuaderno, escribiendo las pocas ideas que alcanzaba a comprender. Su muñeca le dolía, en cualquier momento se le acalambraba por el esfuerzo, pero no podía permitirse parar, ella jamás tenía permitido eso. Su mente estaba llena de palabras desconocidas, nombres científicos de bacterias, implantes metálicos, frases de odio hacia ése profesor en particular y una creciente molestia que cada vez le era más difícil de ignorar. El bolsillo de su pantalón vibraba desde hace ya cinco minutos. Once veces, había contado la cantidad de mensajes que había tenido y no entendía como alguien podía ser tan dura para no entender de que si no respondía era porque estaba ocupada. Pero se trataba de Korra, ella era un caso especial en muchos sentidos. Pero sabía que, aunque se tratara del mismo papa, igual se abría molestado de la misma forma. La estaba desconcentrando, justo cuando más necesitaba prestar atención.

Mierda Korra. Te dije que no me escribieras en la hora de clases. ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso no estás en una?

Suspiró pesadamente. Volvió a ignorar su mensaje y, resignada, en la esquina superior de su hoja anotó el nombre del libro y el autor del cual estaba leyendo textual aquel docente. Más tarde tendría que encargarse de conseguirlo, y completar las ideas de su cuaderno.

Genial, más tiempo de estudio. Menos tiempo para descansar… Estúpido profesor. Estúpida Korra.

.

- Tsk, maldita sea – balbuceó Korra en una sala de clases al otro lado del campus -. Si hubiera sabido que sería así, hubiera tomado la clase avanzada de biotecnología… - susurró

- ¿Qué? – se volteó Wing.

- ¿Tú? ¿Clases avanzadas? – completó su gemelo.

- ¿Qué acabas de decir? – se acercó Opal, colocando una mano en su frente -. ¡Dios mío! ¡Está afiebrada!

- ¡Rápido! ¡Tráiganle una cerveza o algo! ¡Está delirando! – exclamó Wei, saliendo de la sala de clases en busca de algo.

- ¿Qué? ¡No, estúpidos! – gritó Korra cuando los vio a todos burlándose - ¡Hey!

.

.

Tenía una hora libre antes de su próxima clase. Había decidido ir a la biblioteca en búsqueda del dichoso libro antes de que las ideas en su cabeza se enfriaran. Así ahorraría tiempo, y estudiaría de paso la clase. Además, la biblioteca era una especie de iglesia, un lugar sagrado que repelía a los malos estudiantes. A Korra, por ejemplo. Sabía que allí estaría tranquila estudiando, ya más tarde se encargaría de idear una excusa para decirle a ella.

De todos modos ¿Qué habrá querido? Había decidido apagar su celular para evitar tentarse a perder tiempo. Rápidamente desechó su pensamiento y se obligó a concentrarse en la materia. Estaba en pleno resumen de aquel capítulo cuando sintió que alguien se sentaba justo en frente de ella. Hubiera continuado con su estudio, pero sentía aquella mirada sobre ella, y antes de levantar la vista escuchó su voz.

- Hey

Cuando lo observó se encontró con un chico a quien jamás había visto. Le estaba sonriendo, como si se tratara de un viejo amigo. Asami levantó las cejas contrariada, era tan olvidadiza con la gente, toda su memoria interna estaba destinada a sus estudios. Quizás sí conocía a aquel carismático chico, y él había tomado la molestia de acercarse a saludarla. Se sintió horrible, pero no lo recordaba.

Un malestar la invadió cuando pensó que probablemente aquel chico fuera del bar donde Mako la había llevado. En su delirio quizás hasta había bailado con él. No recordaba nada, solo que estaba encima de un chico distinto y que de repente llegó Korra y se la llevó. Comenzó a sudar frío, pero el chico seguía sonriéndole.

- ¿Estudiando en tu tiempo libre? Eso es admirable. ¿No tienes hambre? ¿quieres ir a comer algo?

Oh dios… él me conoce.

- Oh… discúlpame, soy una persona muy olvidadiza, pero ¿nos conocemos?

- Soy Bolin. Encantado ¿Y tú?

¿No lo sabe? Entonces no nos conocemos. Falsa alarma, Sato, pero por lo menos ahora eso te enseñará a recordar los próximos nombres de personas que te hablen... como si fueran muchas – sonrió para sí misma.

- Asami – dijo aun con la sonrisa.

- ¡Hey, Bolin! – se escuchó decir a una chica que se estaba acercando -. La secretaria académica te estaba buscando, al final te equivocaste de salón de clases – dijo riendo -, tu perteneces a la otra clase.

- Oh ¿en serio? ¡Qué vergüenza más grande! – le respondió sonriendo.

Asami los observó por un momento, confundida. Qué extraña se estaba volviendo la gente, mira que venir a hablar a la biblioteca y justo enfrente de ella quien estaba estudiando. Dejó que los chicos siguieran hablando y los ignoró, enfocándose en su libro, siguiendo con su estudio. En eso estaba cuando a los minutos volvió a sentir aquella sonriente mirada sobre ella. Afinó su audición y se encontró con silencio. La chica se había ido y él seguía allí ¿Acaso quería algo de ella?

- Hmm… Tú…

Mierda, ella ya había olvidado su nombre.

- Bolin – se apresuró a responderle el chico, sin dejar de sonreír.

- Bolin... ¿por casualidad tienes algo que decirme?

- Ya que lo preguntas ¿sabes, Asami…?

- ¡Aquí estás! – dijo enfadada Korra, apareciendo por detrás de Bolin y agarrando su chaleco, levantándolo de su asiento -. ¿Qué mierda se supone que estás haciendo aquí?

- Hahaha, me has encontrado – le sonrió nervioso Bolin.

- ¿Me quieres explicar por qué me llamó a mí la secretaria académica preguntándome por ti? – le preguntó enfadada, aun sosteniendo a Bolin.

Asami miraba confundida la escena ¿Cuándo había aparecido Korra? ¿y quién era Bolin?

- ¿Qué Mako no te lo contó? Qué raro, ahora estudiaré aquí ¡No es fantástico!

- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – exclamó Korra, soltándolo.

- Porque te extrañaba, hermanita – le dijo abrazándola empalagosamente, lo que enfadó más a Korra, alejándose de él de inmediato.

- Korra ¿tienes un hermano? – preguntó Asami, llamando la atención de Korra.

- No, no lo tengo. Él es… de todas formas ven conmigo – dijo agarrando las cosas de Asami de la mesa y luego la muñeca de esta, arrastrándola fuera de la biblioteca.

- ¿Qué? ¡Espera!

- Adiós Bolin – se despidió Korra antes de salir apresurada de la biblioteca, con Asami detrás.

- ¡Korra! ¡Tengo que devolver el libro! ¡Me multarán si descubren que lo saqué de la biblioteca! – dijo corriendo detrás de la morena.

- ¡Cállate! Yo pagaré si se enteran.

- De todos modos ¿a dónde vamos? ¿Cómo es que no te quemaste cuando entraste a la biblioteca?

- Estás chistosa – ironizó Korra sin volverse -. ¿Y por qué no contestaste a ninguno de mis…?

Korra preguntó lo último volviéndose hacia Asami, cuando su cara se le desencajó por la sorpresa, no pudiendo continuar con su pregunta. Asami miró hacia detrás de ella, hacia donde Korra miraba y también se sorprendió al ver quién venía.

- ¡¿Qué mierda crees que estás haciendo?! ¡¿Por qué nos estás siguiendo?! – le gritó a Bolin que venía tras ellas.

- Déjame estar con ustedes – le pidió sonriente aquel chico.

- Jamás. Piérdete, Boo – le respondió rudamente Korra.

- Pero yo… - dijo Bolin, con los ojos llenándose de lágrimas -, soy nuevo y no conozco a nadie… además me equivoqué de salón y las personas con quienes hablé ya no las veré más…

- Ese es tú problema, además tienes que ir donde la secretaria. ¡Vete de una vez! – le dijo por última vez a Bolin, quien abrumado se alejó arrastrando los pies.

- Oye Korra, eso fue demasiado rudo – la retó Asami -, además ¿quién es él?

- Es el hermano menor de Mako – respondió suspirando.

- Oh, ¿Y por qué te dice hermana?

- Porque hemos crecido juntos, y siempre lo defendía cuando Mako no estaba cerca… Tsk, ahora va a estar molestando aquí. Bien, eso no importa ahora, vamos al baño – le dijo insinuante.

- No, no quiero hacerlo. Además, tengo que ir a devolver el libro, y tengo hambre.

- El ejercicio de seguro te la quita – le dijo Korra mientras tomaba su brazo y estaba lista a llevársela.

- Eh dicho que no. Tendrás que llevarme a comer primero.

- Tsk ¿ahora tú? Está bien… pero después no te podrás negar.

.

.

- ¡¿Por qué no me has dicho que Bolin vendría de intercambio a la universidad?! – se escuchó reclamar a Korra por todo el departamento.

- Oh, lo siento – sonrió cínicamente Mako -. No ha parado de decir que quería que guardase el secreto porque quería sorprenderme.

- ¿Sorprenderme? Maldito… - dijo mientras agarraba a Mako por el cuello de su camisa - ¿No querrás boicotearme de nuevo, no?

- Tranquilízate Korra, prometí que no haría nada. Esto fue completa idea de Bolin.

- ¿Y por qué de repente se le ocurrió? ¿Qué le dijiste?

- Nada. Solo me preguntó qué es lo que iba a hacer todas las semanas a tu casa, y dije que te ayudaba a estudiar junto con una amiga. Obviamente mentí, ya que tu no estudias para nada – le recriminó.

Korra chasqueó los dientes y lo soltó, acercándose derrotada al sillón delante de la mesa de centro, donde estaba Asami observando la pataleta de Korra, y se dejó caer en él, mirando al techo enfadada.

- Eso explica por qué se acercó a mí – dijo Asami -, pero igual preguntó por mi nombre.

- Quizás quería cerciorarse de que eras tú – respondió Korra.

- ¿Y por qué querría de hacerlo?

- Mi hermano desde siempre se ha metido en problemas – comenzó a decir Mako -, siempre arrastró a Korra a un montón de peleas y pasaba colgándose todo el día de ella.

Asami sonrió. Le parecía tierno imaginarse a Korra siempre proteger y cuidar a aquel chico, como toda una hermana mayor.

- El problema era, que a pesar de todo lo que hacía por él, siempre lograba hacerme enfadar – dijo Korra, observando a Asami.

- ¿Por qué? – preguntó ésta.

- Él siempre quiere obtener las cosas favoritas de las personas que él quiere – respondió Mako -, debido a eso siempre nos ha quitado un montón de objetos que solíamos apreciar, y Korra era la que más se enfadaba por eso.

- ¡Me gustaba aquel juguete! ¡Jamás le perdonaré el habérmelo quitado! – resopló la morena, cruzándose de brazos.

Tanto Mako como Asami sonrieron.

- Esta mañana él dijo que por fin había visto a Asami, e hizo énfasis en lo hermosa que eras – dijo sonriendo Mako.

- Tsk, como si eso me preocupara – respondió Korra levemente ruborizada, haciendo una mueca.

Asami sonrió azorada. Le estaba gustando conocer más de Korra, de las personas con quien solía frecuentar. Mako le había dicho más que suficiente: Bolin sabía que Asami era importante para Korra, por eso había querido conocerla; y saber eso le encantó. Aun no sabía la clase de relación que tenía con aquella mujer, seguían teniendo sexo, esta vez ella tenía la posibilidad de negarse ante la morena, como lo había hecho ayer y, es más, había logrado almorzar con Korra. Sentía como que eran una pareja, con los mensajes y ciertas acciones que ella daba, pero aún era muy apresurado, y por supuesto Korra no había mencionado nada.

El tiempo pasó. En la hora de clase que dio Mako, Korra no había participado ninguna vez, lo que era normal, pero esta vez parecía verdaderamente abatida, como si la noticia de Bolin fuera un gran problema.

Cuando Mako se fue, Asami arregló sus apuntes y se preparaba para marcharse cuando sintió que Korra la agarraba por atrás, abrazándola.

- ¿Ko-Korra? ¿qué sucede?

Las manos de la morena bajaron por su cintura hasta meterse debajo de la polera que llevaba, sintiendo como su piel hacía contacto con la de ella. Luego de acariciarla unos segundos, aquellas manos comenzaron a subir por su torso, pasando por encima de su brasier, hasta llegar a su cuello, separando la ropa de este, dándole espacio para obrar. Korra comenzó depositando húmedos besos por todo su hombro y luego ascendió por su cuello, mandíbula, hasta finalmente atrapar entre sus labios su oído, lanzándole agitadas respiraciones, estremeciendo a Asami.

- Korra… debo irme… tengo que… - decía Asami con dificultad, reuniendo toda la fuerza de voluntad posible para separarse de ella y salir del departamento.

- No dejes que él se acerque a ti por nada del mundo – le susurró Korra.

- ¿Qué? ¿Hablas de Bolin? – le preguntó Asami girándose hacia ella, observando su rostro serio.

- Debes alejarte de él – le repitió.

- Hm, está bien, me mantendré alejada – le respondió, aunque ella jamás se le había acercado ¿Qué iba a hacer si era él quien siempre la buscaba? -, pero ¿puedo saber por qué?

- Eso no importa – le dijo agarrando el rostro de Asami por su mandíbula -, solo haz lo que te digo – completó sobre sus labios. Estaba a punto de besarla cuando Asami colocó un libro entre ambas. La sensación de algo rígido y frío contra sus labios obligó a Korra a abrir los ojos, encontrándose con aquella separación.

Asami aprovechó su momento de confusión y se soltó de su agarre para levantarse y coger sus cosas. Tenía que marcharse en ése instante antes de que Korra volviera a recuperar el dominio de la situación. Apurada se dirigió hasta la puerta, y a pasos de ella se volvió hacia la anfitriona del departamento, la cual se había puesto de pie.

- Prometo que no me acercaré a Bolin, aun sin saber la razón. Pero no puedo hacer nada si es que es él quien me busca, tal como sucedió ayer – le dijo por última vez.

Estaba a punto de alcanzar la manilla de la puerta cuando sintió un fuerte agarre en su muñeca seguida de un empujón que la acorraló contra la puerta. Asami estaba por reclamar, pero los labios de Korra silenciaron los suyos, dándole un apasionado beso.

Sus manos no esperaron. Estas volvieron a calarse bajo la ropa de Asami, llegando hasta uno de sus pechos, mientras la otra iba hacia su espalda, a soltar aquel brasier que los mantenía prisioneros, o a salvo. Un imperceptible jadeo hizo a Korra sonreír en su boca, haciéndole saber que ella ya la tenía donde la quería. Asami apretó los ojos. Estuvo a punto de volver a salir ilesa de uno de sus juegos.

- Esta vez no te escaparás, Asami – le susurró sensualmente Korra en su oído, haciéndola estremecer.

Maldición… ella sabe que soy débil a cuando dice mi nombre de esa manera…

Minutos después Asami se encontraba ahogando los gemidos que daba en el pelo de Korra. Sus piernas desnudas se encontraban rodeando la cintura de la morena, quien la sostenía contra la aquella puerta que había estado a punto de abrir, de liberarla. Ahora en sus gemidos buscaba otro tipo de liberación, uno que Korra estaba demorando en darle. Sabía que la estaba castigando por haberse negado en la universidad, y cada vez sentía más tensión acumulada en su cuerpo.

Por otro lado, Korra sabía que tenía que enseñarle modales a Asami. No podía dejar que se acostumbrara a salirse con la suya, tenía que pagar por eso, pero también se le estaba dificultando a ella. Si Asami se viera a sí misma, de seguro o alcanzaría la liberación que tanto deseaba, o avergonzada cerraría los ojos, lo que la excitaría aún más.

Korra veía desde abajo la situación: Asami meciéndose en sus caderas, buscando aumentar el contacto, conduciendo sus dedos hacia su centro, o hacia su entrada, y por dios que estaba a punto de conseguirlo. Los pantalones de ésta estaban botados unos metros más allá. Podía sentir la suavidad de la piel de sus piernas, la turgencia de su trasero en una de sus manos, la humedad de su centro mojando su abdomen. Y eso no era nada. Si se atrevía a mirar más arriba se encontraba con la polera de Asami levantada hasta el cuello, exponiendo sus pechos al alcance de su boca, y por supuesto que había devorado más de uno, succionando suavemente aquella delicada piel, atormentando uno de sus pezones cuando quería escuchar gritar más fuerte a Asami. Pero su rostro era lo que la hacía desistir, estaba completamente perdida, con sus mejillas encendidas y algunas lágrimas de frustración acumuladas en sus largas y encrespadas pestañas al no poder tener lo que con su cuerpo pedía a gritos; su rostro estaba bañado en sudor, aquel sedoso pelo se le pegaba a la frente, obligándola a soltar la pálida mano que tenía aferrada a su cuello para quitarlo de su rostro, abriendo momentáneamente sus ojos para verla, con aquella vidriosa y avergonzada mirada, y enseguida los volvía a cerrar cuando Korra se acercaba lentamente hacia el hinchado y desatendido nódulo entre sus piernas, sacándole jadeos reprimidos. Su voz sonaba mucho más apetecible cuando reclamaba.

- Korra… por favor… - le pidió Asami.

- ¿Hm?

- Vamos… no me hagas decirlo… - dijo molesta entre jadeos.

- Pídemelo, Asami

Esta jadeó ante el fugaz contacto que ella le había dado. Le encantaba tenerla así. Después de todo dar este nuevo paso con Asami no había sido tan malo después de todo.

- Si no lo haces tú, lo haré yo – dijo esta vez, confundiendo a Korra.

- ¿Qué harás? – la amenazó.

- Lo que hago cuando no estás – dijo susurrándole a su oído, mientras bajaba lentamente con su mano recorriendo su brazo, hasta tocar sus propios dedos, tan cerca de su entrada -, lo mismo que debes hacer tú cuando yo no estoy. Dime Korra ¿te tocas pensando en mí como yo lo hago contigo?

¿Qué? ¡¿Quién era esta mujer?! ¡¿Dónde estaba Asami?!

Asami sonrió. Por dentro estaba completamente avergonzada, no podía creer que había dicho eso, pero al parecer había funcionado. Korra había dudado por un momento. No estaba acostumbrada a ello, y no la culpaba, ella tampoco se reconocía a sí misma. Presionó un poco más la situación, quizás ese día lograría conocer algo más de Korra.

- ¿Acaso no lo haces? ¿Cómo quieres que crea que lo que me haces es suficiente para ti? ¿Acaso no estás excitada? ¿Acaso tu cuerpo no pide la misma liberación que el mío?

- ¿Qu-qué? – exclamó avergonzada Korra.

Los dedos de Asami condujeron los de Korra hacia adentro, obligándola, y ella misma pudo sentir como su cuerpo liberaba parte de su excitación. No pudo aguantarlo, Asami dio un pequeño, agudo, pero satisfactorio grito al sentir como los dedos de Korra se deslizaban dentro de ella. Aquella sensación era lo que tanto ansiaba, pero lo que mayor satisfacción le dio fue escuchar a Korra gemir más ruidosa que ella, como si fuera ella quien hubiera liberado su cuerpo.

Quizás lo ha hecho…

No había tiempo de pensarlo. Los movimientos que comenzó a dar Korra amenazaban con terminar todo abruptamente. Asami no tenía siquiera que moverse, solo estaba agarrada fuertemente al pelo de la nuca de Korra y a uno de sus tensos brazos.

Pronto la morena presionó las partes secretas que había encontrado un tiempo atrás. Asami levantó la cabeza y jadeó, estaba cerca, ella lo había provocado, aunque ahora Korra tuviera prisa con hacerla llegar hasta el clímax.

- Asami, córrete para mí.

Eso fue todo. Hasta ahí llegó su corto reinado de dominancia. Aquellas tres palabras seguidas de su nombre le dijeron que, si bien había dirigido todo eso un momento, Korra estaba a cargo, y su propio cuerpo era la evidencia de ello. Las contracciones se expandieron por sus extremidades. Sus pies ahora estaban tocando el piso, aquel mojado piso, y sabía quién había sido la culpable de ello, el líquido que corría por sus piernas le era un constante recuerdo de eso. Pero estaba feliz, por un momento había conocido lo que era tener a Korra indecisa, casi hasta tímida. Daba lo mismo como hubo terminado todo, aquella victoria no se la podrían quitar.

Asami observó a Korra, su rostro estaba completamente enrojecido. Sobreponiéndose a la situación, ambas manos las fue a posicionar en su cintura, llamando su atención. Luego, las ascendió lentamente, dibujando las curvas de ésta, hasta que las enganchó a su cuello, atrayendo a Korra más cerca de su cuerpo. Cuando estuvieron a centímetros, reconoció el brillo de confusión en sus ojos azules, lo que la hizo sonreír dulcemente.

- ¿Quién eres tú? – le preguntó Korra, haciéndola soltar finalmente una leve carcajada.

- Me iré a limpiar – le dijo, besando lentamente sus labios, los que apenas respondieron al beso, aun abrumados.

.

El camino a casa fue más corto que de costumbre. Asami iba pensando en todo lo que había experimentado aquella tarde en el departamento de Korra. Jamás se imaginó siendo tan desvergonzada en el sexo, apenas volvía a rememorarlo su rostro se sonrojaba violentamente y se obligaba a cerrar los ojos, profundamente apenada. Pero si bien lo estaba, no se arrepentía. Era un sentimiento ambivalente.

Pero había otra cosa que se unía al baile de sus pensamientos: la liberación de Korra. Ella claramente estaba más excitada que ella, podía sentir el temblor de sus piernas, su pulso acelerado, su piel caliente y sudorosa. Dios, si ella fuera más experta en el tema de seguro habría hecho algo al respecto, pero no lo sabía, y temía hacer algo que a Korra la asustara y la hiciera retroceder. No ahora que había logrado algo.

Aun no respondía a su interrogante ¿Korra se autosatisfacería una vez que ella se iba? ¿era posible que ella se corriera al verla alcanzar el clímax? Aquella idea le parecía extraña, pero no la desechaba. Al fin y al cabo, todo eso era nuevo para ella. Cuando lo había hecho con un hombre, tiempo atrás, era completamente distinto. No había punto de comparación, no se podían comparar, sería ridículo, más aún cuando solo lo había hecho con dos personas: su antiguo novio, y Korra. No era para nada experta en el tema.

Todo eso la llevó a una nueva idea. De seguro Korra lo había hecho un montón de veces, tanto con mujeres como con hombres. Debía ser completamente experta en ello. Eso explicaría por qué parecía conocer su cuerpo tan bien. Pero Asami no era una persona que pensara solo en lo positivo de las cosas, era su maldición: Si fuera el caso de que Korra no se masturbara pensando en Asami ¿iría donde otra persona? Se imaginaba a Korra bajo el cuerpo de otra mujer y eso la inquieto enormemente, lo mismo sucedió cuando su mente le cambió el sexo a aquella sombra que satisfacía enormemente a Korra, su pecho también le dolía cuando se la imaginaba bajo un hombre.

Se odió por el giro que habían dado sus pensamientos. Con eso ya no podría llegar a estudiar a casa. Menos mal que su padre la estaba esperando para trabajar en el taller. Era tarde, pero tenía que entregar ese vehículo mañana. Asami agradeció el tener trabajo mecánico que hacer, y eso le trajo una nueva preocupación: iba atrasada. Así que acallando su mente se echó a correr hacia su casa, sin poder olvidarse de la presión que la duda ocasionaba sobre su pecho.

.

.

Una nueva semana comenzaba y pesimistamente Asami sentía que quizás aquella semana no lo lograría. El trabajo de medio tiempo que hacía en una cafetería había sido estresante, pero lo había tomado porque quedaba cerca de su casa y porque la paga y la propina no eran malos. Aparte de eso su padre le había pedido ayuda en su taller, quedándose hasta altas horas de la madrugada arreglándolos. Y por si fuera poco estaban los estudios, aquella semana era la del terror, tenía exámenes todos los días.

Iba pesadamente caminando por un pasillo del campus, cuando de repente alguien salió detrás de uno de las columnas.

- ¡Buenos días Asami! – dijo sonriendo Bolin.

Aquel cálido y abrupto saludo la hizo sobresaltarse. Era tan temprano, había descansado muy poco el fin de semana y aquel chico era la última persona con quien quería encontrarse.

- Bue-buenos días, Bolin – le respondió entrecortada y levemente incómoda.

Rayos, ¿qué debería hacer ahora?

- Hmm… Korra me ha dicho que no me acerque a ti, así que me gustaría que no me hablaras – dijo Asami. Había optado por decir la verdad. Eso le traería menos problemas.

Bolin se volvió serio, lo que asustó un poco a Asami. El cambio había sido demasiado violento.

- ¿Eso es porque eres la amante de Korra? ¿Es porque las molesto?

¿Qué? ¿Amante?...

- Ah, eso… no es así. La relación que tengo con ella es algo… complicada – se apresuró a responder, y de inmediato se arrepintió. Si Korra se enteraba, se enfadaría.

¡¿Y qué importa que se enfade?! ¡No puedes andar mintiendo solo porque ella no define la relación que quiere tener contigo! - dijo la voz enfadada en su cabeza.

- ¿No lo son? ¿Son solo amigas? – preguntó Bolin, llamando su atención. De inmediato lo vio sonreír -. Eso me pone contento.

Oh oh… definitivamente Korra se enfadará…

- Entonces – dijo agarrando una de las manos de Asami -, no pasará nada porque me gustes, Asami.

¿Qué demo…? Un momento…

"Él siempre quiere obtener las cosas favoritas de las personas que él quiere", resonó en la cabeza de Asami. Aquel chico solo quería molestar a Korra, y de paso provocaría que se molestara con ella. Asami se enfadó ante aquella acción tan infantil.

- ¡Tú...! ¡Quieres hacer eso solo para molestar a Korra! ¡¿Me equivoco?! – le recriminó, alejándose unos pasos de él.

- ¿No son solo amigas? – preguntó triste Bolin -. ¿He dicho algo malo?

Quizás se había excedido, quizás Bolin no tenía malas intenciones… aunque fuera hermano de Mako, pero ese último no las había vuelto a molestar y seguía tan amigable como siempre. Quizás estaba siendo paranoica, y se sintió culpable al ver que había causado a tristeza de aquel alegre chico.

- No… discúlpame, Bolin. Estoy un poco cansada…

- ¿Estás bien? ¿Dormiste adecuadamente?

- No, tengo exámenes y me quedé hasta tarde trabajando en…

Un momento, ¿por qué le estoy contando todo esto?

- ¡El punto es…! – dijo cortando rápidamente su frase -. Mi estadía en la universidad es importante, tengo una beca que mantener, así que, por favor, cualquier problema que exista entre tú y Korra no me metan en medio ¿vale?

Asami dijo esto de manera terminal, arreglando sus lentes antes de irse y abandonar apurada a Bolin. El chico solo sonrió, suspirando alegre y viendo como poco a poco Asami se perdía en la multitud de somnolientos estudiantes.

.

.

Korra observó la bandeja de mensajes de su celular. No había ninguno de Asami, ella no le había respondido ninguno de los que le había enviado. Hace ya exactamente una semana que no la veía, tenía la esperanza de que ése jueves iría a su casa para estudiar con Mako, pero ahí estaba, acostada en el sillón, observando enfadada su celular, descargando su mal humor en él.

El crujir de la puerta la hizo sobresaltarse. El tiempo se había acabado, Mako había llegado y no había rastro de Asami.

- Oh ¿Sólo estás tú, Korra?

Korra se acostó resignada, resoplando incómoda ante la oculta pregunta de Mako.

- Le he mandado mensajes y ninguno me los ha contestado.

- Ya veo. Dijo que estaba llena de exámenes esta semana, así que debe estar estudiando mucho.

- ¿Cómo lo sabes? ¿Es que acaso has hablado con ella?

- Por supuesto, soy su tutor ¿sabes? Me ha llamado un par de veces para resolver algunas dudas.

Eso molestó mucho más a Korra. Había tenido tiempo para hablar con Mako ¡con Mako! Pero no con ella ¿Es que acaso no merecía algún tipo de consideración especial?

¿Y por qué habría de tenerla? ¿Es que acaso tú eres la que la ayuda?

- Cada minuto en la vida del estudiante es importante, Korra. Es tu profesión la que te estás jugando, y para Asami es mucho más importante ya que tiene calificaciones que mantener. La presión sobre ella debe ser enorme – dijo Mako.

- Hm… - solo pudo decir Korra.

- Desde ahora, con todo lo que se viene, ella posiblemente esté más nerviosa. No tendrá tiempo para extraños romances ¿sabes? – dijo Mako sentándose en el sillón frente a ella.

Korra volvió enfadada su rostro hacia el respaldo del suyo, dándole la espalda a Mako. ¿Qué había querido decirle con aquello? ¿Extraño? ¿Romance? Ellas no tenían nada de eso.

- Recuerdo que yo rompía con las chicas antes de los exámenes. Era toda una matanza en ése entonces…

- ¡No me pongas a tu mismo nivel! – exclamó Korra.

- Korra… - la llamó seriamente Mako -, sé que no quieres ayuda, pero si sigues haciendo lo que quieres acabarás como yo. En el sentido de que estarás sola, y sé que eso no es lo que ahora quieres

¿Lo que quiero? ¿Qué es lo que quiero?... con Asami, con la universidad, con mi carrera…

.

.

Asami llevó una de sus manos hasta su boca para reprimir un bostezo. Lo había hecho todo el día, su cabeza no paraba de cabecear, pero faltaba poco para que aquella semana terminase. Ayer su jefe la había llamado, mañana no tendría trabajo, lo que le permitiría descansar todo lo que en la semana no había hecho. Dormiría ininterrumpidamente hasta el domingo, lo tenía decidido.

Solo faltaba una última prueba, y tenía dos horas libres hasta entonces. Lentamente se dirigía hasta la enfermería, donde diría que le dolía la cabeza y pediría una cama para descansar un momento. Si, era el mejor plan.

- Sato – la llamó alguien frente a ella.

Cuando alzo la vista se percató de que era Korra. No la había sentido aproximarse, y en ese momento no quería verla. A nadie. Solo quería descansar.

- Korra…

- ¿Por qué no respondiste ninguno de mis mensajes? ¿¡Tanto te cuesta hacerlo?! – le dijo, sin poder controlar su enojo. Pero de inmediato se reprimió mentalmente, observó las ojeras ocultas bajo los lentes de Asami, así como la palidez espectral de su rostro, el cual apenas podía ocultar con maquillaje. Mako tenía razón, Asami estaba estresada.

- Lo siento… - dijo Asami -, no he dormido mucho últimamente, y he olvidado mi celular en muchas partes…

- ¿Tienes un examen? Te ves horrible, deberías dormir un poco – fue lo único que se le ocurrió decir.

- Ahora me dirigía a la enfermería…

- ¿Te sientes mal?

- No, o no sé… solo iba a pedir prestada una de las camas – le respondió, regalándole una cansada sonrisa.

Korra se olvidó de todo lo que le molestaba. Sentía real preocupación por el estado de salud de Asami. Quiso protegerla, quería llevarla a la enfermería y cuidarla mientras dormía. Estaba a punto de coger una de sus manos cuando una voz conocida la hizo tensarse.

- ¡Asamiiii! ¿Cómo te fue en el examen de hoy? – decía Bolin mientras se acercaba rápidamente hacia ellas.

Las volátiles emociones de Korra saltaron de inmediato ¿cómo sabía Bolin de ello? Solo había una posible respuesta.

- ¡¿Por qué estás aquí?! – le gritó a Bolin, frenándolo en seco cuando se percató de que quería acercarse a Asami más de la cuenta.

- Eso debería preguntártelo yo. Tu deberías estar en tu taller de básquet, eso es allá lejos en el gimnasio ¿por qué has venido aquí? – la desafió alegre Bolin.

- ¡No tengo que darte explicaciones! ¡Estoy aquí porque soy su amiga! ¡Lárgate!

… ¿lo soy?

Bolin la ignoró, pasó de ella y se dirigió hacia Asami.

- Asami, te ves peor que ayer ¿De nuevo te quedaste hasta tarde a ayudar a tu padre?

¿Qué?...

- Estoy bien, Boo. Ahora me dirigía hacia la enfermería para a dormir un poco.

¿Boo? ¿Desde cuándo son tan cercanos?

Korra no lo soportó. A estas alturas ya no estaba pensando.

- ¡Hey! – dijo agarrándola de un brazo -. ¡Te dije que no te vieras con él!

- ¡Él vino, así que no pude hacer nada! – se defendió ésta, gritándole con la misma intensidad -. ¡No te descargues conmigo!

- ¡Me lo prometiste!

- ¡Yo no dije nada! ¡Sólo asentí!

- Ya basta. Ven, vamos a la enfermería – dijo cogiéndola bruscamente.

- ¡Yo misma iba a ir sola allá! No tienes por qué ayudarme – le respondió enfadada.

- Estás tan débil que de seguro te golpearás camino allá. No tiene sentido si te lastimas y después por eso te va mal en tu jodido examen.

- Estoy bien, así que déjame sola.

- ¡Korra! – gritó Bolin, llamando su atención -. Suelta a Asami, ella dijo que la dejaras.

- ¡¿Qué has dicho?! – dijo volviéndose contra él.

- He estado con Asami, así que sé cuán difíciles sus exámenes. Está agotada, y tú estás acabando con la poca energía que le queda.

- ¿Qué...?

- Vamos Asami, yo te acompañaré hasta la enfermería. Debes descansar para tu examen de bioinstrumentación ¿no?

- ¿Cómo lo sabes? – le preguntó sonriendo Asami, mientras Bolin la encaminaba hacia la enfermería.

- Me lo dijiste ayer, pero estabas muy cansada.

- Oh, disculpa por ello.

- No hay problema.

Korra los vio alejarse alegres. Asami se veía cómoda con su amigo y eso la molestó. Una presión en su estómago la inquietó. Mako sabía de sus pruebas y la había estado ayudando con lo que podía. Por otro lado, Bolin había compartido con ella y poco a poco se había ganado su confianza, en menos tiempo del que ella llevaba conociendo a Asami. ¿Pero qué conocía de ella? ¡No sabía nada! ¿Por qué no sabía nada? ¿Qué era esa barrera que sentía que las separaba?

Recordó lo confundida que se había sentido cuando Asami dominó unos segundos aquella situación en su departamento. En ese momento se había sentido vulnerable, como si aquellos ojos verdes hubieran visto cosas de ella, como si hubiera sabido la verdad. Que estúpida había sido, había pensado que eso era un indicio de que su relación estaba avanzando.

¿Cuál relación? ¿Qué es lo que tienes o quieres tener con Asami?

Chasqueó sus dientes molesta. No lo sabía, no sabía que sentía en esos momentos, solo estaba molesta de verla con Bolin. ¿Eran celos? Quizás, ya que él siempre quería quedarse con lo que era de ella.

¿Asami es tuya?

- ¡Mierda! – exclamó golpeando a la pared.

Por supuesto que no era de su propiedad, pero por un momento pensó en que ella era tan especial como Asami lo era para ella.

Miro hacia el suelo. Su vista se estaba nublando, como si todo el peso de sus reprimidos sentimientos se le hubieran venido de golpe. Estaba sorda a ellos, solo podía ver la mirada feliz de Asami dirigida hacia Bolin. ¿Ella la había mirado así alguna vez? Por supuesto que sí, pero en ese momento no lo supo apreciar.

Solo había sido sexo. Había robado de Asami solo sexo, solo imágenes eróticas que imaginar cuando estaba sola en su departamento, recordando sus movimientos, su olor, su calor, los sonidos ahogados que daba.

Solo eso había ganado. Una fantasía.

Ahora, parada con la vista empañada, en lo único en que podía pensar era en como parecía como si todo el mundo a su alrededor le hubiera aportado algo positivo a Asami, y ella los hubiera recompensado con su confianza.

Y ella era la única que no la había recibido.

.

.

.

~o~


N. de la A.:

¿Querían drama? Pues ahora lamentarán el haberlo pensado. Tiempos oscuros y difíciles les aguardan, hahaha.

Ahora, respondiendo algo que leí por allí, quizás no lo he dicho abiertamente (pero lo he mencionado al principio): esta historia se trata de una adaptación, en su total esplendor, ya que no es solo sacado de un libro, sino que he tenido que transformarlo, literariamente hablando. Así que los que ya han leído el original sabrán qué esperar, aunque me atrevo a decir que los sorprenderé con más de una cosa que he tenido planeado. Es normal que decida ponerme "de mi propia cosecha", además de que lo he narrado de la misma manera a la que estoy acostumbrada a escribir.

Habiendo aclarado eso, ahora nos estamos adentrando al "despertar" de Korra. Asami por muy inteligente que parezca, es una completa idiota en estos temas, al tener la mente enfocada en otras cosas le será difícil darse cuenta de lo evidente. Korra en cambio, aquella chica que tiene muy mal planteada sus prioridades, será la primera en caer en la cuenta de lo que siente por Asami. Y no cometo ningún delito en decírselos, ya que como todo en esta historia, nada es lo que parece. Menos aun refiriéndonos a la explosiva y bruta de Korra (aunque Asami no es precisamente una delicada flor...)

No me explayaré más. Además, ando filosófica, lo cual se demuestra en los reviews, un poco más extensos:

diana10. dr: Siempre sucede lo mismo con el pobre de Mako, pero aquí saldré en su defensa y diré que las únicas culpables de que él sea tan malvado, es de las que lo ponemos en ésos papeles. Es mi culpa, pero era necesario. Ahora ese arrastre del que hablas es la que comienza a tomar fuerza, pero no a todos les va a agradar. Es arriesgado salir de la zona de confort, más para esas chicas. HanelBlumaTanu: Lo hizo para proteger a Korra. Aquella alma descarriada que ya va por el mal camino, a los ojos de la sociedad, el que vaya tras una mujer aun es mal visto. Solo fue su "alerta" de hermano mayor. Aunque no justifica lo que quería hacer, Asami tampoco pareció estar muy en contra, en su letargo ella quería acabar con ésa sensación con el viejo truco de "un clavo saca a otro clavo". DjPuMa13g: Jojojo, no solo a eso me refería con lo que cada una está tomando lo que le sobra a la otra. En el capítulo Asami dio una pista. Acá el con quién te juntas es lo que necesitas o quieres ser, una de las dos, que más adelante me dirás a cuál correspondía. Con respecto a Tahno, por ahora el enlace con la tienda de los primos de Korra lo explicará, todo ese oscuro mundo será abarcado y bienvenido más adelante ¡Y acertaste completamente en la evolución de cada uno! Tc99: Para su tranquilidad, desde aquí la historia ha alcanzado la parte "comprensiva". Cada uno podrá entender por lo que están pasando, menos ellas mismas. Ha pasado en incontables ocasiones que lo evidente es invisible a uno mismo, qué mejor ejemplo darán tanto Korra como Asami, quienes deberán sufrir antes de entender. Es algo normal. Y masoquista podría ser un significado, el mismo que te aplicaría a ti por seguir leyendo esto a pesar de haber chocado con tu entendimiento en primera instancia. Eres el mejor ejemplo a todo esto, hahaha. Ruha: No, no estaba experimentando, ésa sería una maldad. Solo quería "protegerla" de una manera tan rara como la relación de ambas chicas. Pero tú deberías estar acostumbrada a todo esto por mis locuras, hahaha. Ahora, tienes completamente la razón, chica "accidentada" (no me engañarás, mujer), solo pocos son los elegidos para que conozcan tu verdadero ser; y que del amor al odio (o viceversa) siempre habrá un solo paso. Zhyo Jarjayez: ¿Qué canción era esa?; a lo que iba es que parecerá que arriesgas mucho por una "tajada" de placer, que después te das cuenta de que aquello que sufrías no hacía sino que sazonar el sabor culpable. Mi descripción cae completamente en algo sado, pero tradúcelo en el trabajo que tanto inviertes por tener algo que, al final, cuando lo alcanzas y ves todo lo que hiciste, agradeces la dificultad, o no lo hubieras disfrutado del modo con que lo haces en ése entonces. Y dejaré que tus instintos sigan su curso, porque si te digo algo, de seguro revelaré lo que no debo. Cryp: Hahaha, dentro de lo extraña que ha comenzado la relación, las cosas están por normalizarse, para quedar en la zona segura y de comprensión general. Que Korra se sienta perdida es un síntoma de la atracción que siente hacia ella, lo cual poco a poco también está infectando a Asami. Frente a la enfermedad, lo que más quieres es detectar qué te afecta, la causa y la solución; y dentro de todo esto, Korra es la que comenzará a darse cuenta de ello. Y creo que confundí más que explicar, hahaha, lo siento. UchihaIkeda: No te preocupes, para mí no existen tales cosas como pasiva o activa, no en relación de mujeres. Hasta el momento he descrito todo dese el punto de vista de Asami, pero sólo porque ella misma es ciega a lo que desea. Cuando te drogas con los sonidos, con acciones, lo que menos importa es cuál es tu posición. Pero tranquilízate, Korra no perderá su espíritu salvaje, solo lo compartirá. Thanks for the thumbs up, you make me laugh. Aile: Conoces tanto mi propia dualidad que aún me avergüenza que pienses todo eso de lo que hago. No importa como lo sientas, pero no puedo evitar sentir una positiva y masoquista presión sobre mí, ya que creo que en algún momento caeré en lo banal y convencional. Pero a veces creo que puede tratarse de que es porque es algo nuevo para ti, y estás cayendo de la misma manera en que Asami lo hace aquí. Seguiré alimentando aquellas expectativas, sin modificar el papel, de esta manera estarás tan atrapada como ella. Hahaha, me encanta hablarte entre líneas. Mako-wolf: Oh no, queda demasiado aún. Nadie sabe comprender y aceptar lo nuevo, menos la gente racional y precipitada como Asami y Korra, respectivamente. Lo interesante es cuando comienzan a hacerlo. Shizuma94: Puede ser, aunque ya respondiste parte de tu enigma, y doy más información al insinuarte esto. Con él Korra se está dando cuenta, ¿pero con quién se dará cuenta Asami? dayana: jojojo, muchas gracias. Me encanta sembrar amor poco convencional por el mundo. Benada: Él es otra alma incomprendida en aquella isla de juguetes extraños. Todos tienen algo que los hace distintos (Opal parece ser la excepción, o la más comprendida, hahaha). Ahora el desafío será de Korra, que es la primera en despertar. deadend7: Dentro de lo que encuentro atractivo es que las chicas usen lentes, y mi amplia imaginación hará que veas a Asami de una forma en que lo último que pensarás de ella es que es nerd, como se vio un poco acá. Embrace yourfself, the winter is comming, hahaha. Nami-Nem: Ridícula, no sé qué te quejas. Ahora comienza el drama, y no te puedo prometer que siga manteniendo los mismos "resultados sexuales". Pero ya sabes qué es lo que viene después de las peleas, jojojo. Y estás cerca con lo que dices, con todo (¡maldita sea!). Aun no me acostumbro a vuestra presencia, señorita, pero lo está haciendo estupendo, digno de la dama que simula ser. Gracias yegua. D.C: Oh ¡me ofende! (*abofetea con un guante*) ¡Por supuesto que iba a haber buena trama! De lo contrario sólo sería porno, el cual, después de un tiempo dejaría de llamar la atención (dicen...) Hahaha, gracias por apoyar mi forma lógica de narrar. Seguiré entregando eso por lo que has venido. AlexandraArcher: Oh, no sabes cuánto me emociona que te guste esto, totalmente distinto al otro amor que tú escribes, y que por supuesto me encanta, aunque no lo parezca. Pero se me da mejor escribir esto, y de paso satisfago la curiosidad y el gusto de muchos, de ti al parecer. Gracias por tus palabras, mademoiselle. AlterEgo DG: Aquí están, intentando adaptarse a una serie de cambios los cuales se rehúsan a aceptar. Pero el hambre y lo masoquista jamás se perderán. Nada se pierde, todo se transforma; ¡si hasta obedecen a una ley química! hahaha.

Gracias por el apoyo. Me gusta saber lo que piensan de todo esto, así intento seguir o cambiar un poco las cosas para sorprenderlos, jojojo~