Evitar

Era tarde, su momento favorito del día, cuando el naranjo predominaba en el cielo y parecía teñir todo de cálidos colores, incluso en aquella ciudad de asfalto. Estaba satisfecha, había sobrevivido otra semana académica. Aunque lo había logrado a costa de su bienestar físico, eso no menguaba la dicha que se albergaba en su pecho, orgullosa. Con una boba sonrisa en sus labios, levantó los brazos, intentando alcanzar el cielo mientras se estiraba lo que más podía. Todo parecía prometer que nada le quitaría su buen humor, ni siquiera la noticia que le había dado su padre antes de que ella se durmiera en la enfermería. Adiós a su completo sábado de descanso, ella le había prometido ayudarlo desde temprano en el taller, es por eso que sólo tendría hoy para descansar, pero no tenía apuros en llegar hasta su casa, no cuando había una tarde tan hermosa como de la que ella estaba siendo parte.

Cuando terminó de estirarse y se encaminó lentamente a casa quiso saber la hora. Sacando el celular de su bolso recordó de pronto que lo había apagado y apenas lo encendió entendió por qué lo había hecho: 3 mensajes y 5 llamadas perdidas de Korra.

Había pasado un poco más de una semana en que no había tenido mucho contacto con aquella chica. Estaba cansada, agotada tanto mental como físicamente. Pero quería verla. Ahora era consciente de cuánto la había extrañado.

En ése momento, como si con la mente la hubiera conjurado, entre sus dedos su celular vibró, mostrando en aquella pantalla el nombre de la chica en quien estaba pensando. Su corazón involuntariamente latió más fuerte y una sonrisa se formó entre sus labios mientras llevó aquel aparato hasta su oído para contestar.

Y con la misma facilidad con la cual había llegado aquel abrupto sentimiento de amor, ahora éste se había marchado.

- ¡¿Dónde estás?! ¡¿Por qué demonios no contestabas?! – escuchó a Korra gritarle molesta desde el otro lado de la línea.

- Am… – fue la única respuesta de Asami, demasiado abrumada por el cambio de emociones.

- Lo apagaste ¿¡verdad?! ¡No ves que me he preocupado por nada!

- Ya que dices eso, dormí bien y también me fue bien en los exámenes. Gracias por preguntar – ironizó Asami, luchando consigo misma para no dejarse llevar por el fuerte campo electromagnético de ira que Korra siempre tenía en su órbita, repitiéndose de que nada iba a llevarse su buen humor. Ni siquiera Korra -. Lo apagué porque es una real molestia sentir que el celular vibraba cada dos minutos mientras intentaba dormir.

Sus palabras parecieron resonar en el silencio que se formó del otro lado de la línea. Asami suspiró, no quería que sus palabras hubieran sido tan rudas, pero no pudo evitarlo. Con la idea de que ahora suavizaría su tono de voz se volvió a dirigir hacia Korra:

- Acabo de salir de la facultad, Korra. Dime ¿me has extrañado?

- Yo… tengo que hablar contigo ¿puedes venir a mi departamento?

- Oh. Mañana tengo que levantarme temprano…

- Mañana es sábado ¿qué tienes que hacer? – reclamó.

- Ayudaré a mi padre en su taller

- ¿Taller? - Asami suspiró. Por un momento deseo que Korra fuera tan atenta y dulce como Bolin -. Vamos, no te quitaré más de una hora.

- Sólo una hora.

Cuando colgó, la misma sonrisa con que había contestado el teléfono y que tan fácilmente había huido, ahora había crecido en su rostro. Aun quería ver a Korra, pero el tono molesto con que le había contestado casi la había hecho desistir de su deseo. Ella quería hablar con ella, algo que jamás se había dado. ¿Qué querría Korra? Pero eso le venía como anillo al dedo, eso la salvó de ponerse a inventar excusas para verla, si es que se animaba a concretar su deseo.

Veinte minutos más tarde se encontraba tomando asiento en uno de los sillones del living de aquel departamento. Korra como siempre se veía seria, o incómoda, o molesta, aun no lo sabía con certeza, solo sabía que aquella chica era demasiado volátil y explosiva. ¿Por qué seguía con todo eso?

- ¿De qué quieres hablar? – le preguntó Asami, acallando rápidamente las preguntas que amenazaban con llenar su mente.

- Bolin – le respondió llamando su atención -, ¿él te ha dicho algo?

- Hm, quizás – respondió Asami sin darle importancia, cruzándose de piernas mientras rehuía deliberadamente su mirada.

- Dime – ordenó.

- "No planeo lastimar a Korra", "quiero ser tu amigo", "no hay nada de malo en que me gustes"; pequeñas cosas como ésas – dijo, restándole importancia, mientras que por dentro sólo quería sonreír.

- ¡¿Qué?! – se exaltó Korra, arrodillándose a los pies de Asami, colocando una mano en su rodilla para llamar su atención -. ¿Me estás tomando el pelo, cierto? – preguntó entre molesta y nerviosa.

- ¿Por qué habría de hacerlo? En verdad me interesa Bolin, como amigo – se apresuró a decir -. Él es un chico tierno, atento, carismático… me ha ayudado mucho esta semana, y no creo que lo haga con doble intención o que quiera lastimarte.

- No sabes nada… ¡Él seguirá yendo detrás de ti y te me arrebatará!

"Él siempre quiere obtener las cosas favoritas de las personas que él quiere" "¡Me gustaba aquel juguete!" resonó en la cabeza de Asami, y esta de inmediato se encolerizó.

- No… ¡No soy tu juguete! – exclamó, colocando ambas manos en el sillón, sobresaltando a Korra.

- ¡¿De qué estás hablando?!

Robar esto y aquello… ¿acaso eres una niña?

- No importa – exhaló intentando calmarse -, además ¿qué te hace pensar eso? ¿qué tiene de malo que él quiera venir a por mí? Soy una chica bastante atractiva a sí que eso es lo normal y yo…

No pudo terminar la provocativa frase. Korra estaba casi sobre ella, sosteniendo sus manos mientras le dirigía una desesperada mirada, cargada de densas intensiones. Asami tragó el nudo que se formó en su garganta, no estaba hablando en serio, pero ¿qué era lo que Korra quería de ella?

- Es porque… porque yo te… te…

¿Me…? No se atrevió a completar la frase ni siquiera en su mente. Podía sentir como su corazón había comenzado a correr como un loco y sus manos lentamente se estaban volviendo sudorosas, aunque no sabía si eran las de ellas o las de Korra. En el segundo en que pestañeó para comprender todo de la manera más rápida posible, Korra se había alejado abruptamente de ella y, molesta y avergonzada miraba hacia el suelo, rehuyendo su mirada.

- De todas formas, no lo veas de nuevo… solo ignóralo.

- Tsk – reclamó Asami, frustrada de que Korra hubiera cortado todo de ésa manera y siguiera dándole instrucciones sin explicación.

- Miles de veces has dado a entender lo mismo: que no tienes tiempo para hacer otras cosas, para estar con alguien ¡por dios, a veces ni siquiera lo tienes para contestar un mensaje mío! ¡No hagas todo esto porque intentes sacarme celos!

- ¡¿Celos…?! – Asami le respondió lista para empezar una pelea, pero en vez de eso se levantó abruptamente -. Me voy a casa – dijo con el tono más frío que pudo encontrar.

- ¡¿Eh?! ¡Todavía no he terminado!

- ¡No! ¡No quiero hablar más contigo! ¡Me iré a casa!

- ¡Espera! – gritó Korra acercándose peligrosamente a ella, pero la rechazó violentamente.

- ¡No me toques!... Bolin es mucho mejor que tú…

Aquellas palabras hicieron eco en la cabeza de Korra, deteniéndola abruptamente, como si hubiera recibido un golpe directo en el rostro. Retrocedió ante el impacto, sin poder creerlo, pero el frío rostro de Asami no daba lugar a dudas.

¿Qué?... Ella no dijo eso… Asami no…

- Él jamás me ordena nada, ni se comporta de manera tan violenta y caprichosa conmigo…

¿Es que no lo entiendes? Aunque sea solo por un momento, quiero estar contigo. Da lo mismo lo que estés haciendo, no me importa estar a tu lado mientras estudias, solo…

- Él es honesto, y siempre está pensando en mí… - continuó Asami, incapaz de poder detenerse. Si tan solo él fuera Korra… - ¡Él es mucho mejor que tú!

Había expulsado aquellas palabras apuntándolas a Korra, directamente a quemarropa.

- Tú… - logró articular ésta después de unos segundos, sintiendo un gran vacío en su pecho -, tú… ¿lo eliges por encima de mí?

¿Qué estoy diciendo?

- ¡Prefiero salir con él que contigo!

Korra se perdió en su torbellino de pensamientos y emociones. De repente su cuerpo se encontró sobre Asami y la estaba besando de una manera violenta, casi desesperada, intentando por todos los medios de que sus arrebatadas acciones le dijeran a aquella chica lo que creía que estaba sintiendo por ella. Era nula con las palabras y carecía de tacto, por eso su cuerpo la dominó, como si su lenguaje corporal fuera suficiente para mantener a Asami con ella.

- ¡No! ¡Detente! – intentó zafarse Asami de su agarre, corriendo su cara para deshacer el beso, pero Korra era más fuerte -. No vine para… - El sonido de la tela romperse calló su reclamo.

En cámara lenta observó cómo algunos botones saltaban lejos de su blusa, como unos hilos y restos de tela parecían detenerse en el tiempo. Su prenda, destruida y abierta mostraba por completo su torso y su brasier. Recostada en aquel sillón observó su expuesto abdomen contraído y temblando, delatando el miedo que estaba comenzando a inundarla.

- Ko-rra… cálmate… no quise decir… ma-mañana tengo que trabajar… que ayudar a mi…

Korra sentía que su pulso estaba por las nubes. No era completamente consciente de lo que estaba sucediendo. Su vista estaba nublada, no sabía si era Asami la que estaba temblando o era su pupila la que se movía tan descontroladamente. Bajó la mirada para observar sus manos, las cuales temblantes se aferraban a la blusa abierta y destruida de Asami. Al principio sus acciones la asustaron ¿Qué era lo que estaba haciendo? ¿Por qué? Su cerebro la detuvo, la obligó a razonar, y en eso estaba hasta que Asami comenzó a excusarse. Siempre todo parecía ser más importante, ella jamás le daría una oportunidad a ella, pero no dudó en decirle sobre Bolin. Eso la enfureció más, eso acalló su parte razonable.

Incluso en un momento como éste… ella solo…

- ¡Tú eres mía! ¡¿Entiendes?! – le gritó Korra llena de rabia, colocándose sobre Asami, mientras internamente luchaba intentando controlar sus primitivos actos. La alarma de emergencia sonaba en su cabeza, era peligroso, lo que hacía era peligroso, pero no encontraba como detenerse. Estaba ciega.

- Korra… entiendo, solo… cálmate un poco – dijo entrecortada Asami, intentando ocultar el temblor de sus manos que se aferraban a los brazos de Korra. Quizás su tacto la calmaría, jamás la había visto de esta forma, jamás había sentido tanto miedo.

- Cállate – le dijo fríamente Korra mientras se quitaba la chaqueta que llevaba -. No voy a cambiar de parecer…

- ¿A… que… te refieres?... – dijo entrecortadamente mientras observaba como Korra se quitaba la polera.

- Si te comportas, en una hora te llevaré a casa – le respondió, desabrochando los pantalones de Asami, sacándoselos sin siquiera mirarla, sin dirigirle aquella apagada mirada.

- No… no quiero… - Asami apretó los ojos ¿Cómo era que las cosas se hubieran descontrolado tanto? Fue su culpa, no debió haber tentado tanto al destino, no debió haber enfadado a Korra.

- No te acobardarás ahora. Si no quisieras ya te hubieras ido.

Parte de eso era cierto.

Quería irse, pero no dejando las cosas así. La había extrañado. Fue una mala idea haberse comportado tan altanera frente a la explosiva y violenta de Korra. En verdad la había extrañado y hasta había ido a su casa preparada para tener sexo con ella, pero no de esta manera.

Si bien no la lastimó, no la trató con consideración. No se burló de ella, no la besó, ni le dio aquellos toques y caricias que la hacían sentir especial. Fue solo sexo reprimido, en el cual ambas intentaron sin éxito volcar sus sentimientos, ambas demasiado inexpertas y tercas como para reconocerlos abiertamente y como para pedir algo de la otra, como se supone que debían hacerlo.

Después de un momento todo se volvió monótono. Asami gemía casi en modo automático. La excitación fue superficial, pero lo suficiente como para haber permitido realizar el acto. El único calor que sintió fue el de sus lágrimas que silenciosas descendían por su rostro. Este había sido el sexo más insatisfactorio y triste que había tenido en la vida.

Y lo fue para las dos.

Luego de unos minutos, ambas cayeron rendidas por el cansancio físico y emocional. Asami jamás supo si se había quedado dormida debido al agotamiento académico o emocional.

.

.

Una constante luz, cada vez más fuerte comenzó a instigarla. Molesta se revolvió entre las mantas, sintiendo asustada un bulto tras ella. Detuvo automáticamente la respiración, abriendo poco a poco los ojos, encontrándose con unos muebles que no eran los de ella. Pestañeó aun adormecida, una creciente intranquilidad la estaba comenzando a inquietar. Le dolía el cuello, sentía un caliente peso sobre su cintura y de pronto recordó donde estaba.

Estoy en el living del departamento de Korra… ¿qué hago yo…?

En ese momento levantó la vista hasta el gran reloj que había en aquella sala, el cual le informó que eran las 10:30 de la mañana. Una fría ola de calor recorrió toda su espina. Estaba retrasada más de 3 horas.

¡Mi-mi padre!

Rápidamente se levantó para buscar su bolso, el cual yacía unos metros en el suelo más allá. Apenas se levantó descubrió que estaba desnuda, solo vistiendo su blusa destrozada, pero eso no le importó en ése momento, necesitaba encontrar su celular. Cuando lo hizo descubrió que no tenía batería, quizás su padre la había llamado cientos de veces ¡y ni siquiera llegó a dormir a la noche! ¡jamás le avisó donde estaba! Estaba segura de que cuando saliera de aquel departamento se encontraría con fotos de ella pegados por todo el barrio, figurando como una persona desaparecida.

Se puso de pie de inmediato, aguantando las lágrimas de pánico que amenazaban con desbordarse. Buscó su ropa interior por el suelo, sus pantalones, el chaleco que taparía su blusa rota. ¿Qué le iba a decir a su padre? ¿Cómo explicaría dónde había estado? ¿y su blusa rota? De seguro pensaría que la habían violado.

¿Y acaso no lo hicieron?

Asami mordió su labio. No… no lo había sido. Jamás se permitiría pensar eso, a pesar de toda la rabia que podía sentir en ese momento y de la profunda pena que siempre volvía a atormentar.

- ¿Qué sucede? – preguntó Korra, amodorrada.

- Korra… ya es sábado… mi padre… el taller… - respondió Asami intentando contener su pánico -. ¿Has visto mis lentes?...

- Ah, lo siento – dijo sacando debajo de ella el objeto -, creo que dormí encima de ellas.

- Oh dios… - dijo Asami observando uno de los bordes del marco roto. La blusa podría ocultarla, pero sus lentes rotos no -. ¿Qué voy a hacer?...

- Estás exagerando – dijo Korra bostezando ruidosamente, rascando su cabeza -. No eres una pequeña niña, eres una mujer grande. Tu padre lo entenderá.

- ¿Qué?... ¿De quién…? ¡¿De quién crees que es la culpa?! – le gritó Asami, descargando todo su pánico y rabia en ella.

¡¿Es que cómo mierda puede ser tan desconsiderada?! ¡Es tu culpa estúpida! ¡Korra! ¡Yo!… ¡yo…!

- Anoche ni siquiera terminamos. Te dormiste a la mitad… no te diste cuenta de nada porque te quedaste dormida.

¿No terminamos? ¿Crees que debo agradecerte por eso?

- Ahora solo debes decirle a tu padre que te quedaste en la casa de tu novio y listo.

Eso hizo enfadar más a Asami.

- ¡¿Qué mierda sucede contigo?! ¡¿cómo quieres que le diga eso?! ¡Por dios, Korra, tengo la blusa destruida! ¡Él pensará que me violaron! Además… además… yo jamás le he fallado… ¡y ahora…! – escondió su rostro entre sus manos. No iba a llorar, no se lo permitiría.

Korra preocupada se levantó del sillón, no le importó estar con el torso semi desnudo, solo quería acercarse a Asami quien claramente estaba pasando por un ataque de pánico. Estaba por abrazarla cuando ésta la empujó.

- ¡¿Hasta cuando estarás satisfecha con molestarme?! ¡Todo es culpa tuya!

- Asami

- Todo se debe a que me involucré contigo…

- Hey…

- Y hoy… teníamos que entregar ése vehículo antes de mediodía… - dijo cogiendo su pelo, desconsolada.

- Oye, Asami… cálmate un poco… aun tienes tiempo. No llores, déjame llamar un taxi y…

Una cachetada la hizo callar. Esto estaba volviéndose a repetir, pero ahora sabía por qué la había golpeado. Asami aún tenía la mano suspendida en el aire cuando Korra la observó atónita. En sus ojos había una llama de rencor, y Korra temió haberla cagado en grande esta vez.

- Basta… deja de molestarme. No te metas más en mi vida.

.


Una nueva semana ya había dado comienzo. Asami estaba sentada en su puesto habitual, repasando sus apuntes listos para la clase. Aun le parecía increíble cómo se había salvado el sábado cuando llegó a su casa, escabulléndose hasta llegar a su pieza y cambiarse de ropa, para enseguida bajar hasta el taller de su padre. Milagrosamente alcanzaron a entregar el vehículo. Su padre se molestó por no haberle avisado que se había quedado en "casa de unas amigas", pero pasó por alto este hecho, debido a que secretamente estaba feliz de que su hija al fin socializara y se sumergiera en el ambiente universitario.

Desde ése día no había sabido nada de Korra.

Era martes. En solo unos minutos comenzaría la clase que compartía con ella, y no había rastros de la morena. Molesta garabateo unas cuantas palabras cuando un libro fue depositado con cuidado a su lado. Cuando Asami alzó la vista reconoció que aquello era suyo, y se confundió más al ver que era Opal quien le entregaba aquel ejemplar. Esta pareció enterarse de su confusión, por lo que con una sonrisa se apresuró a explicarse.

- Lo dejaste en el departamento de Korra – le dijo dándole una sospechosa sonrisa.

- Oh, gracias… - le agradeció contrariada, y no pudo evitar preguntar por ella -. ¿Y Korra? ¿Por qué no me lo entregó ella?

- Oh, verás… está enferma y no vendrá hoy – respondió Opal mirando incómoda hacia el techo, dándole una falsa sonrisa.

¿Enferma? Querrás decir con resaca… un día martes…

- En fin, yo solo cumplo con entregártelo. De ahí nos vemos, Asami – se despidió Opal, regalándole esta vez una sincera sonrisa.

Asami la vio alejarse, advirtiendo el ceño preocupado con el cual le había respondido Opal sobre Korra.

¿Ella estará bien? En serio ¿qué es lo que tramará emborrachándose el primer día de la semana?... Esa mujer… de seguro está enfadada. Siempre me manda mensajes y no he recibido ninguno desde… desde…

Asami chasqueó los dientes ¿por qué siquiera se estaba preocupando por ella? ¡Ella era la que estaba enfadada con Korra!

- Mejor para mí. De esta forma podré estudiar tranquila – murmuró mientras escribía con rabia algunos apuntes.

Es mejor que no me moleste.

.

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- ¿Qué pasa, Korra? Es raro que me llames por teléfono – respondió Mako por su celular mientras exhalaba el humo de su cigarrillo.

- Sobre la tutoría de esta semana... Voy a buscar un trabajo, así que no tienes que venir más al departamento. Estaré ocupada con ello y con mis entrenamientos.

- Eso es repentino ¿Estás bien? ¿Qué sucede con Asami?

- Ella… decidió estudiar por sí misma, además ya acabó la ola de exámenes. Ya sabes lo que dicen: después de la tormenta, sale el arcoíris, o algo así…

- Wow, que dicho más…

- No te burles – interrumpió Korra -. Me refiero a que ahora todo es paz y calma.

Si, sólo paz y calma. Era la maldita guerra fría.

- Bueno, si tú lo dices. Cambiando de tema, Tahno dijo que quería verte.

- Ahora que lo pienso, no he pasado por allí últimamente.

- ¿Qué te parece si vienes el viernes?

- Claro.

- Muy bien, haré todos los preparativos.

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Intentando plasmar correctamente la idea que tenía en su mente, intentó depositar distraídamente un libro lejos de ella, sin quitar los ojos del lápiz que de deslizaba en su cuaderno. Cuando con la otra mano soltó el libro que recién había consultado, un golpe en el suelo le hizo saber que había pasado a llevar un objeto. Se apresuró a terminar de escribir lo último de esa tarde de estudio, tarde en la que había sido productiva como nunca antes. Cerrando su cuaderno, se agachó bajo su escritorio para ver que había sido su celular el que había caído. Solo bastó ver aquel pequeño aparato para que su buen ánimo se fuera.

Ahora que lo pienso, hoy no me ha llamado… ¿hasta cuándo seguirá enfadada? Es ella la que debe ofrecerme una disculpa.

Deslizó su dedo por aquella pantalla táctil para darse cuenta de que estaba descargado, como siempre. Una pequeña inquietud la embargó, apresurándola a buscar en un cajón el cargador.

Otra vez me retará y me dirá cosas como "¡lo tienes apagado de nuevo!" o "eres tan descuidada"

Impaciente esperó a que el pequeño aparato se encendiera y recuperara sus funciones. Lo dejó en la mesa unos minutos, sin despegar su vista de la pantalla, esperando que en ella saliera la cantidad de llamadas perdidas o de mensajes sin leer.

Y no pudo deshacerse del tremendo vacío que sintió cuando confirmó que no tenía ninguna de las dos cosas.

Ninguna llamada, ningún mensaje… ¿todavía estará enfadada? ¿por qué?... ¡yo soy la que debería estar molesta! ¡Demonios, por supuesto que lo estoy! Pero me molesta más que ella no se haya contactado conmigo, digo ¡ni siquiera ha ido a clases, maldición! Pero…

- ¿Quizás, ella piensa que todavía estoy enfadada? – dijo en voz alta, sosteniendo el celular entre sus manos como si se tratara de un objeto frágil e invaluable -, ¿estará esperando a que la llame?

Intentaré verla mañana…

.

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Cada nervioso paso que daba, la acercaba hasta el gimnasio de la universidad, escuchando el inconfundible eco de las zapatillas deslizarse por la madera de la cancha de baloncesto, los gritos y el rebote de aquella pelota. Tomó aire, dándose ánimos antes de asomar su cabeza al interior del gimnasio, observando detenidamente la presencia de Korra, pero esta no se veía por ningún lado.

¿Hoy tampoco vino?

La risa característica de ésta la hizo darse vuelta, para observar como ella iba camino a los camarines, en compañía de un chico, responsable de haberla hecho reír. Asami de inmediato se acercó hacia ella.

- ¡Hey Asami! – la saludó Wing, causando que la espalda de Korra se tensase por un imperceptible segundo antes de que volviera sorprendida su rostro hacia ella.

¿Qué debería decir?

- ¿Cómo has estado? – le siguió preguntando el joven -, ¿qué te trae por aquí? ¿es por Korra?

- Oh, si… tengo que hablar con ella – dijo mecánicamente, sin haber quitado jamás su vista de la morena, quien como siempre tenía su rostro ilegible.

- Claro, las dejaré entonces. Nos vemos allá, Korra – le dijo Wing dirigiéndose a Korra, para finalmente irse.

"¿Y ahora qué?" - pensó que Korra le iba a decir con su usual mueca de chica encaprichada, y grande fue su sorpresa cuando ésta se dirigió a ella con una gran sonrisa.

- Cuanto tiempo. Siento lo de la otra vez… ¿no tuviste problemas con tu padre?

- Ah… no… al final no nos atrasamos…

¿Qué sucede?...

- Me alegra oír eso.

No está enfadada o molesta…

- ¿Y? ¿De qué quieres hablar?

Está siendo muy amable… como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera pasado tiempo. ¿Qué pasa Korra? ¿no me extrañaste?...

- Mañana… va a ir Mako ¿verdad? ¿Puedo ir a tu departamento?

Que excusa más pobre Asami… ¿en verdad es eso lo que le vas a decir?

- Ah, si… Se me olvidó decirte que ya no necesito más de un tutor, así que le dije a Mako que dejara de ir.

- ¿Ah, si? ¿Por qué? – se aventuró a preguntarle.

- Es porque he conseguido un trabajo, además las eliminatorias del equipo de basketball se están acercando y me estoy centrando en ello.

- Ya veo… - dijo Asami, agachando la mirada. No sabía qué decir. Quería preguntarle más cosas a Korra, quería estar con ella.

- Pero no te preocupes – dijo Korra llamando su atención -. Llamaré a Mako y le pediré que te haga clases gratis. Ya le había pagado por adelantado, así que me alegra que de esta manera no se pierdan.

¿Qué es esto? Algo… va mal…

- Gracias…

- Bien. Ahora iré a los camarines. Estoy completamente sudada y necesito cambiarme. Nos vemos después, Sato – le dijo Korra, dedicándole una sonrisa que jamás había visto.

No… Aunque ella está siendo amable conmigo… ¿por qué me parece que se está distanciando?...

Asami dio un paso, aferrándose a la polera de Korra, deteniendo su avance. Nuevamente sintió aquella imperceptible tensión en sus hombros, pero en su rostro había una sonrisa, una falsa sonrisa que ella no quería. Quería a la verdadera Korra, quería sus caprichos, sus berrinches, cualquier cosa… quería saber lo que realmente estaba pensando.

- Ma… mañana… tengo tiempo… - le dijo observándola a aquellos azulinos ojos.

- ¿Qué?

- ¿Mañana, puedo ir a tu departamento?

- Tonta – le sonrió Korra -, te acabo de decir que comencé a trabajar. Aunque vayas a mi departamento, Mako no irá. Tiene cosas que hacer mañana, pero le diré que te llame, para que coordinen las clases.

¿Por qué me dio esa falsa sonrisa? ¿Por qué no me dice algo?

Lentamente observó cómo Korra se daba vuelta, alejándose en cámara lenta. Entre sus dedos se deslizó la tela sudada de la polera a la cual se aferraba, que se desligó de ella como si se tratara de agua que escurría por sus dedos.

Un vacío atacó su pecho.

¿Por qué tenía la sensación de que la estaba perdiendo?

.

.

Estaba acostada en su cama simplemente observando el techo. ¿Cuántas veces había sentido que le había sobrado el tiempo? No tenía ánimos de nada, éste se había esfumado y no le había dicho cuándo se atrevería a volver. Era jueves, el día en que ella la veía.

No se trataba solo de estudio, era saber que ella estaba allí. Da lo mismo Mako…

A tientas alzó su brazo para coger el celular sobre su velador. Entre sus contactos buscó el teléfono de Korra, observando la serie de números que ahora de inmediato los relacionaba a ella.

"No pasa nada si sólo estamos nosotras dos, quiero estar contigo"… ¿está bien si le digo eso?

La vibración de su celular la sobresaltó, una llamada entrante la puso completamente nerviosa. Atolondrada se sentó en su cama y de inmediato contestó, sin poder callar la voz en su cabeza.

- ¿Korra? – contestó sin pensarlo.

- Asami… soy Mako.

Oh…

- Korra me llamó. Me dijo que tienes tiempo libre ¿quieres que nos encontremos en aquella cafetería?

- Claro – respondió sin poder ocultar su desgano -. Te agradezco el que me hubieras llamado.

Ahora por fin me doy cuenta… que ella me ha estado evitando completamente…

Asami colgó el teléfono y levantó sus rodillas, abrazándolas con sus brazos, abrazándose a sí misma.

¿Y eso por qué me hace sentir tan terriblemente mal?

.

.

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~o~


N. de la A.:

No sé por qué tanto desagrado a Bolin si aún él no ha hecho nada de nada, solo sigue siendo un chico bueno. Donde Korra lo tiene entre ceja y ceja es que se cree que va a hacer algo, pero ya vieron que si tiene que quedar la cagá, la misma Korra se encargará de eso (y agradezcan que soy una dama, o diría más improperios).

Ahora, con respecto a la pregunta de qué estoy adaptando, no lo diré por ahora, así que les agradecería a las fujoshis encubiertas que no lo rebelen. Pero les prometo que lo haré más adelante.

Nuestra Asami-ratón de biblioteca poco a poco entenderá todo lo que siente. Les adelanto que ella será la más dura de entender el por qué de todo ya que tiene otras prioridades, cuando realmente no tienen mucho que ver. Osea, somos personas multidisciplinarias. Korra siempre será un mundo aparte, una chica de decisiones extremas y tan volátiles como ella misma.

Le reviews:

Aly G: Te entiendo, yo soy igual. Me alegra que te encante la historia, acá Bolin sigue siendo igual, solo dijo una travesura y nada más. Makario es el sobreprotector, pero al final ninguno de ellos será la real amenaza. Ellas misma cumplen ése rol. Tc99: Hahaha *devuelve la reverencia*, un placer enseñarle cosas, espero solo dejar cosas buenas, o útiles por lo menos. Pero es cierto lo que dices, al final el más rápido es el que aprovecha y nace un masoquista cuando, a pesar de haber reclamado, encuentra el sentido a su dolor, y eventualmente lo acepta/disfruta. Pero no es el caso de ellas. Zhyo Jarjayez: Bolin es sólo un chico bueno, no es malo, Korra solo lo describió así, al igual como todos describimos a nuestros hermanos menores. Si bien él no se aprovechará de Asami, por él Korra hará ciertas cosas. Ruha: Sip, Korra es 100% kinestésica, apagando su cerebro cuando no entiende alguna situación, acá se dio un perfecto ejemplo de ello. ¿Sabes? a pesar de todo no me gusta mucho el drama, y desde ahora acá empezará. Lo bueno será lo que vendrá al final, hahha. Hey, y jamás dije lo que pensé. Que mente más sucia tienes al pensar que yo pensaba cosas sucias. Mako-Wolf: Ahora es un Kokoro roto versión Asami. Le acertaste a todo, menos a la parte de felices, aunque en realidad ni terminaron de hacerlo. Pero gracias a esto, desde acá se podrá hacer un formateo, jojojo, ese es un posible spoiler alert. HanelBlumaTanu: Gracias. Es fácil escribir cuando conoces ciertas cosas, recordándole al paso sus propias experiencias al lector. Shizuma94: La expresión es: ¡Korra!. Damn, lo siento, pero no es una novela, eso sí puedo decírtelo. Ninixxx: Oh, muchas gracias, hahhaa. Tranquila, todas las semanas subo un cap. catching RE: Que difícil fue convencerte, hahaha. Calm down, lo mejor después de tanto drama son las reconciliaciones. Aile1323: Blancanieves, usted por su propia cuenta quiso probar la advertida manzana envenenada. Ahora yo solo cumplo la función de proveerles aquella censurada fruta. Hahaha, lo de Asami lo hice para darles un adelanto, y para varias el modus operandi de describir tales actos. Lo hago para que mi querida lectora no se acostumbre a un solo modo de lectura, sorprendiéndote a través de las vueltas que dan los personajes. Guest: Gracias, ahora nos sentiremos mal tomando bandos. Esta semana es el turno de Asami. AlexandraArcher: Gracias, aunque la verdad la trama ya venía así, solo le agrego algunas cosillas, pero me siento bastante satisfecha de haber elegido tal historia, ya que sé que les gusta. Nanai a Bolin, que tuvo la mala suerte de caer en tu pila de sujetos detestables, hahaha. Nami-Nem: *siguiendo con la canción* latigo! látigo! latigo! hahaha. Oye ¿qué te pasa? Korra es una sabia mujer, solo que se aburre con facilidad y prioriza otras cosas, es por ello que sabe muy bien cuando algo le sucede. Además, recuerda que los más inteligentes son casi nulos en inteligencia emocional. De a poco estoy disminuyendo tu dosis de droga, para que te acostumbres a lo que viene, iykwim. Kanu-Unchou: Oh, que cordial es usted. Pero ahora podrá llamar a toda la familia para leer, y de paso podrá descargarse con ellos (no lo hagas, es una mentira). Asamis así vendrán en un futuro, ya que sé que les encantó mi pequeña prueba, jojojo. DjPuMa13g: Holaaa! Siempre dices todo tan elocuente que me hace pensar en que lo haces gracias a la empatía o de acuerdo a la experiencia, pero luego recuerdo lo bien que te adaptabas a las cosas del vasallaje y me río sola... y al final no te dije nada cuerdo. Lo del ex de Asami no creo dar muchos detalles, ya que no hay mucho que comparar al ser dos relaciones distintas, pero quizás lo traiga a colación para comparar la actitud de Asami. Y te seré sincera: lo del sex shop lo puse de carnada para ti, y ten por seguro que satisfaceré tu curiosidad, aunque tendrás que esperar.