Carnaval

A veces, puedes estar tranquila haciendo algo, y como una computadora, en segundo plano, estas profundamente preocupada por otra cosa. Es algo normal, es el carnaval al que todos estamos acostumbrados a asistir. Con sus sorpresas, sus colores y las vueltas que te marean. Siempre tendrás un ticket de ingreso y de salida a lo que sea. Desde la felicidad, hasta el desamor, pasando, sin falta, por la locura. Agrego, además, de que esta locura, que jamás se aparta de ti, está directamente relacionada con tu droga personal, potenciándola, o controlándola. Y la mía, acababa de ingresar al salón.

- Ten, te devuelvo tu juego.

- ¿Qué? ¿Ya lo terminaste? – exclamó Wei cogiendo el rectangular objeto que le pasaba Korra.

- No era tan difícil – respondió esta, encogiéndose de hombros.

- Lo que pasa es que cuentas con demasiado tiempo libre, por eso es que lo terminó tan pronto – se apresuró a agregar Opal.

Asami escuchaba con atención y observaba la escena disimuladamente, mientras ella aparentaba estudiar concentrada en su mesa. Nada más lejos de la realidad, ya que apenas escuchó la voz de Korra toda su atención salió disparada y solícita hacia ella. Realmente se sentía patética.

Desde ése día, a Korra solo la veo a veces. Pero, es bastante diferente a cómo era antes.

- ¡Korra! – gritó Bolin que estaba sentado junto a Asami, sobresaltándola.

- ¿Eh? ¿Bolin? ¿De nuevo aquí? – escuchó ahora decir a Korra, sintiendo como su voz se aproximaba más hacia ella.

Apenas se detuvo enfrente a sus mesas, una incómoda mirada pareció envolverlas, solo a ellas dos. Efectivamente algo había cambiado.

- No sucede nada malo que esté aquí. Es un país libre – contestó Bolin -. Además, soy su amigo, a ella le gusta mi compañía.

- Déjala respirar – exhaló cansada Korra -. De seguro la desconcentras todo el tiempo, entrometiéndote en su estudio.

- ¿Qué? La única entrometida eres tú, tú que no la has ayudado con nada ¿o me equivoco?

Asami observó la escena expectante. Estudiando la expresión de Korra.

Antes, en este caso, ella le hubiera respondido enfadada que se alejara de mí, y me hubiera arrastrado con ella lejos, a cualquier parte… Y Ahora…

- Tsk – farfulló -. No lo haré otra vez…

… Ahora parece que ella nunca más lo hará.

- Ya hablamos eso con Sato ¿cierto? – pidió su confirmación.

- Ah… claro – balbuceó Asami, y de inmediato se obligó a no demostrar su decepción, asomando una suave sonrisa para tranquilizar a Bolin -. No te preocupes, Boo. Korra no se ha entrometido en nada ni ha hecho cosas malas.

- Oh, entonces está bien – respondió como un fiel guardián. Ignorando el cuadro completo.

- Debería irme – se apresuró a decir Korra, mirando la hora en la pantalla de su celular -. Pronto mis clases comenzarán al otro lado de la facultad.

¿Clases? ¿A qué clases vas, Korra?

- Entonces apresúrate, no querrás faltar a ellas.

- Hmm – respondió desganada, y tan fugaz como apareció, ella se fue.

.


"¿Está bien si hoy voy a tu departamento? – Asami". Korra suspiró y cerró los ojos, pasando lentamente una mano por su rostro, buscando calmarse.

Debía responderle de inmediato, para no darle falsas esperanzas, pero también corría el riesgo de que Asami interpretara su rápida respuesta como si ella hubiese estado esperando su contacto. Eran amigas, eso le había dicho la última vez que hablaron a solas, de eso intentaba convencerse a sí misma una y otra vez. Debía evitar sentir alguna clase de estúpido y extraño sentimiento por ella. Ni siquiera se detenía a pensar en eso, porque eso significaría que reconocería que sentía algo, aunque no supiera qué.

"No puedo hoy, tal vez otro día". Texteó finalmente. Y decidió apagar su celular.

En otro lugar, alguien también se separó de su celular. Con un amargo sentimiento en su estómago, se sintió estúpida. Eso la hizo parecer como una necesitada, y lo peor es que ya iba juntando un cada vez más creciente expediente de rechazos, todos ellos cortesía de Korra.

- La otra vez también dijiste "otro día" … ¿alguna vez llegara el "otro día"? – murmuró despacio Asami, para sí misma.

Molesta, apartó su celular lejos de ella, deslizándolo peligrosamente por la mesa, quedando en el borde de ésta, y amenazaba con caer cuando una mano lo rescató a tiempo, colocándolo a salvo en el centro de aquel escritorio de estudio.

- ¿Malas noticias? ¿Te plantaron de nuevo? – preguntó el siempre alegre Bolin.

- Oh… ¿Cuándo llegaste?

- Justo ahora, a tiempo para rescatar tanto a tu celular como a ti. Si te sientes sola, sabes que puedes contar conmigo.

- ¿Qué quieres decir? – preguntó Asami, levantando una de sus cejas, expresando su desconfianza.

- No tienes por qué esconderlo, Asami. Sé que estas saliendo con Korra… o por lo menos antes lo hacían.

- ¡¿De- de dónde sacaste eso? – dijo abochornada.

- Tranquilízate, está bien. Sé que las cosas están tensas entre ustedes, y es por ello que paso más tiempo contigo. Personalmente, considero que yo soy el elegido para equilibrar tu relación.

- ¿Equilibrar? – se mostró interesada.

- Ya sabes, soy la parte sana de tu "alocada" – hizo énfasis en las comillas - relación con ella.

Asami sabía perfectamente a qué palabra reemplazaba "alocada", era insana, Bolin se refería a su insana relación con Korra. ¿Era eso cierto?

- Creo que te equivocas – dijo incómoda.

- Cuando te veía, Asami, sentía una extraña sensación. Era como si odiaras a Korra, e incluso haciéndolo, siempre había algo te forzaba a estar con ella. ¿Era eso así?

Eso se lo confirmó. Bolin no sabía nada de cómo había comenzado su relación con Korra. Ciertamente él tenía razón, así era al principio, hasta que simplemente dejó de ser así. No conocía la palabra, acción o sentimiento apropiado para describir eso. "Costumbre" sonaba muy mundano y apenas alcanzaba a cubrir parte de ello. Explicándolo como un pésimo ejemplo, podría ser como que Korra al principio era un molesto sonido, el cual pronto dejó de notar. Claro, hasta ahora, donde lo extrañaba.

- ¿En serio… parecía como si la odiase? – casi susurró Asami.

- Sip. Con tus ojos o tu postura era como si estuvieras pensando "¡déjame!" o algo parecido.

"No te metas más en mi vida", sería lo indicado – se reprendió Asami. Pero no podía negarlo. La distancia era algo que ella misma había creado.

.

.

- De seguro en el examen habrá una pregunta sobre esto. Se los digo, el sistema de enseñanza no varía mucho, menos con esos vejestorios aun enseñando – señaló Mako en el libro, llamando la atención de sus "alumnos".

- Me aseguraré de recordarlo – dijo Bolin mientras escribía eso en su muñeca con un plumón.

Asami destacó aquél ejercicio en su cuaderno. Todo parecía haber vuelto forzosamente a la normalidad. Estaban en el living del departamento de Korra, todos reunidos en torno a la mesa de centro, mientras Korra estaba acostada en el sillón ubicado detrás de ellos, leyendo como siempre una historieta.

- Hey, Korra – la llamó Mako, con su usual tono de reprimenda -. Finalmente volviste a armar estas sesiones de estudio, entonces ¿por qué no te nos unes? No tengo problema con enseñarte.

- No me interesa – respondió esta, sin siquiera sacar su vista de su comic.

- Korra, si desde el principio odiabas estudiar, entonces ¿por qué elegiste esa universidad, sabiendo que era una que se destacaba por excelencia académica y profesional? – preguntó curioso Bolin.

- Porque era la que estaba más cerca de acá… Hey, por si no lo han notado, estoy leyendo un libro. No me ¿inte...rrumpan? – terminó de decir desconfiada, observando las expresiones de sorpresa y extrañeza de sus invitados -. ¿Qué sucede?

- Esto es un misterio científico digno de ser develado – expuso Asami.

- ¿Qué?

- Lo mismo me estaba preguntando, y eso que acá yo soy el ingenuo – agregó Bolin.

- ¿Qué es?

- Secundo totalmente su interrogante – completó Mako.

- Maldita sea ¡¿qué?!

- Es una suerte que hayas entrado a la universidad – respondieron los tres a coro.

- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – preguntó molesta Korra, sentándose en el sillón.

- ¿Y lo preguntas? – se burló Bolin.

- Korra, ni siquiera sé lo que estudias – se atrevió a decir Asami.

- A decir verdad, yo tampoco lo sé – dijo Mako.

- Ya que estamos en esas, nadie lo sabe ¡y eso que llevas ya dos años en la universidad! Digo ¿cómo lo has hecho? ¿estudias siquiera?

- ¡Cla-claro que sí!... lo justo y necesario…

- Para no ser expulsada – agregó Asami, recordando su primer encuentro con Korra en la oficina del profesor.

- Tsk… - respondió un poco avergonzada Korra, levantándose y dirigiéndose hacia una mesa.

- ¿Vas a algún lado? – le preguntó Mako -. No nos has respondido nada.

- ¿Han venido a estudiarme a mí acaso? Pero es inevitable, si quieren estudiar aquí… - dijo emitiendo un cansado suspiro mientras extraía de sus bolsillos su llavero -, siéntanse libres de estudiar hasta que sus cerebros exploten.

- ¿Ah?

- Tomen, una llave de repuesto – dijo mientras lanzaba al centro de su mesa de estudio una llave -. No tienen que devolvérmela. Bien, den lo mejor en su estudio. Nos vemos.

Y dejándolos a todos perplejos, Korra desapareció.

Esa fue la primera vez que nos deja y se va. Ella, una chica que pensé que jamás huiría de nada, se fue. Y no puedo entender por qué me siento tan deprimida… ¿soy una molestia? Ella ya no me arrastra violentamente hasta acá, o me habla arrogantemente, teniendo control sobre mí, o se interpone en mis estudios con sus tontos mensajes y pequeñeces… Esto es la calma que quería, pero… su actual actitud me hace sentir terriblemente mal, como jamás me había sentido.

¿Estoy siendo egoísta?

.


Las clases ese día ya habían terminado. Asami se encaminaba decidida por los pasillos de la facultad, lista para ir a otra sesión de estudio a la casa de Korra, sin Korra. Pero eso no la hacía perder la esperanza de verla. Unos agitados pasos detrás de ella llamaron su atención, y cuando se volteó se encontró con Bolin.

- ¡Espera, Asami! – dijo alcanzándola -. ¿Hoy irás al departamento de Korra, no?

- Claro, ése es el plan habitual.

- Parece que Korra pescó un resfriado, así que la sesión de estudio se cancela.

- Oh. Ella… ¿está bien? ¿No es que vive sola? ¿estará bien si es que está sola?

- Ella siempre ha sido independiente e introvertida, siempre se las arregla. Además, no quiere que nos acerquemos allá.

- ¿Por qué?

- Dijo que no quería que te contagiaras. Parece que en verdad se sentiría culpable si es que llega a interferir con tus estudios.

- Oh, ya veo…

Una vez que se separó de Bolin, Asami se encontró caminando sin rumbo fijo por las calles. Tenía mentalizado asistir hoy, como todas las semanas al departamento, por lo que ahora no sabía muy bien qué hacer. Moría de sueño, eso era innegable, pero últimamente disfrutaba asistir. Más que por el estudio, iba por la compañía. Iba por ella.

Reteniendo aquella añoranza, sacó su celular de su bolso.

Tal vez pueda llamarla, aunque probablemente ella debe estar durmiendo ahora… Tal vez un mensaje de texto.

En ése momento recordó la vez en que le echó en cara a Korra lo molesto que era intentar descansar si es que el celular vibraba cada dos minutos mientras ella intentaba dormir. Y se odió a sí misma por haberlo dicho, y por haberlo recordado.

Con el contacto listo en la pantalla de su celular, suspiró molesta consigo misma.

- ¿Alo? ¿Sato? – escuchó muy bajo Asami. De inmediato se percató de que había marcado, sin pretender hacerlo, el número de Korra. Torpemente se llevó aquel aparato hasta su oído, apurándose en contestarle.

- ¡Korra! Hola… ¿cómo está tu resfriado?

- He estado con tos, pero estaré bien ¿Por qué? – escuchó entrecortada Asami, además de ruidos de risas y charlas de fondo.

- ¿Estás… en casa? – le preguntó, sospechando.

- Eh… - vaciló en contestar.

En aquel segundo de vacilación, Asami escuchó una voz masculina de fondo que la llamaba.

- ¡Korra! ¡Te toca ahora, apúrate! – dijo el chico - ¡Que ruidoso eres! ¡Estoy hablando por teléfono! – le respondió gritando Korra, y Asami había escuchado todo, hasta el ruido de su propio corazón deteniendo su latido.

- ¿Estas… estás con alguien?

- … Sí

¿Por qué?...

- Tú… siempre me dices no a mí, pero… pero siempre tienes tiempo para otras personas… - dijo casi susurrando Asami.

- ¿Qué dijiste? – preguntó Korra por la línea, sin haberla escuchado muy bien.

- Hoy… dijiste que no podía ir a tu departamento. Tú… dijiste que tú… - No se atrevía a completar la frase, estaba luchando con que su voz no se quebrara, o no hiciera una clase de infundado berrinche ¿por qué tendría que hacerlo?

- Asami… - la llamó por su nombre -. Hice eso porque sería un problema que tú te contagiaras ¿no es cierto?

No lo podía creer. ¿Por qué le había dicho eso? La ilusión era algo que no quería fomentar para sí misma, por lo que Asami no pudo controlar su impulso.

- ¡Si soy una molestia, entonces dímelo directamente!

Y cortó la llamada.

¿Qué…?... ¿Qué debería hacer? Diciendo algo como eso ¿qué debería hacer?... Cuando me di cuenta de que estaba con otras personas… con un chico… realmente me enfadé al instante. No pude controlarme… Hablarle de esa manera a Korra… De seguro ella se enfadó. Ni siquiera me detuve a pensar lo que iba a decir.

La vibración del celular entre sus manos hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo, y aterrada observó la pantalla de su celular, con un mensaje de Korra. Lista para lo peor, Asami lo abrió sin vacilar.

"Fue mi error. Ven a mi casa. Ahora. Pero si te enfermas no será mi culpa - Korra"

Gra… ¡gracias a dios!

Con una gran fuerza de voluntad, no se precipitó en correr hasta el departamento. Sabía que Korra tardaría más en llegar, y no quería demostrar su evidente desesperación llegando antes que ella. Y jamás estuvo preparada para encontrarse con que Korra la esperaba a las afueras de su propio departamento. Asami palideció de la pura impresión.

- Ko-Korra…

- Tú…

- ¿Estabas… esperándome?

- … Luces horrible

¿Qué?

- Tu aspecto es horrible ¿has dormido bien siquiera? En vez de venir podrías haberte ido a dormir a tu casa.

- Exageras… estoy bien.

- Hm… - emitió Korra incómoda -. Está bien – dijo adentrándose, dirigiéndose de inmediato hasta su habitación, seguida por una confundida y curiosa Asami, quien sobresaltada recibió una abrupta almohada que fue a volar contra ella.

- ¿Qué…?

- Aquí. Tomarás una siesta – le indicaba Korra, levantando las sabanas de su cama, preparándosela a Asami.

- ¿Eh? No quiero ¡Al fin pude venir!

- ¡Vienes todas las semanas! ¡Arg! Escucha, es obvio que me preocuparé si veo que tienes ojeras.

Y al final, rendida y complacidamente obligada, en minutos me encontré arropada en la cama de Korra, y en condiciones completamente distintas a la alguna vez imaginada.

- Bien – dijo a regañadientes -, despiértame en una hora.

- Solo apúrate y duérmete – le respondió Korra, acostada en un puff* junto a la cama.

Asami se acomodó entre las mantas y cerró los ojos. Pero por más cansada que estuviera, su corazón acelerado no planeaba descansar pronto. La excitación del momento era demasiada para él.

Si voy a dormir… entonces ¿significa que no sirvió de nada haber venido hasta aquí? Aun así… las sabanas están impregnadas de la fragancia de Korra… Soy una pervertida. Incluso aunque hemos tenido sexo muchas veces aquí, jamás me había percatado de su esencia.

Korra leía tranquila un libro a sus pies. Asami poco a poco comenzaba a sentir el cansancio adueñarse de su cuerpo. Pero no quería perder tiempo durmiendo.

- Korra – susurró.

He sido una estúpida. Justo ahora… sé que te necesito demasiado.

- ¿Hm? – le respondió, observándola atentamente.

Esa profunda y azulina mirada que Korra le dio, acompañada de sus sucios pensamientos, hizo que Asami se avergonzara.

- Yo… ¡a-asegúrate de despertarme! – e infantilmente se volteó, dándole la espalda.

- Ok – escuchó que ésta le respondía feliz. Hasta pudo imaginar su sonrisa.

¿Qué mierda, Asami? Ya veo… es porque yo estoy…

.

- Sato… Sato – escuchó lejanamente -. Ya es hora de levantarse…

- ¿Qué hora es? – preguntó aun amodorrada.

- Son las 7 en punto. Deberías irte a casa.

- Hmm… quiero dormir un poco más – contestó entre sueños, tapándose los ojos.

- ¿Ves? Realmente anoche no habías dormido lo suficiente. No te moviste nada mientras dormías, fue casi como si hubieras estado muerta. Asegúrate de dormir lo suficiente para otra ocasión - escuchó decir a Korra, pero lo más importante fue que sintió como sus dedos se enredaban en su pelo, acariciando su cabeza adormecida. Eso provocó que despertara de inmediato.

- Yo… ¿puedo pasar la noche contigo? – dejó escapar Asami.

Dijo eso saliendo de su escondite. Mirando directamente a Korra a sus dilatados y sorprendidos ojos. Lentamente tomó su mano, atrayéndola un poco más cerca de ella.

- Yo… Korra, yo… te necesito – se atrevió a decir, finalizando la frase con un beso en su mano, invitándola a acostarse a su lado.

Eso quería, que se acostara, y no precisamente para dormir. La necesitaba, en ése momento específico, sexualmente hablando.

Pero no contó con la reacción de Korra. Ella se levantó abruptamente, como si su beso le hubiera quemado la piel. Asami se asustó, Korra parecía estar a la defensiva ¿Acaso tenía miedo de ella?

- ¿Aun estás media dormida? – le preguntó fríamente.

- ¿Qué? No… yo quiero…

- Vete – la interrumpió. Eso hizo que Asami se levantara de la cama, dispuesta a debatir.

- ¡Kor-!

- ¡Vete! – le gritó, sin siquiera verla.

.

.

Estaba aprendiendo sobre una nueva clase de humillación. Este año, en un corto lapso de tiempo, había aprendido las variaciones y sutilezas de muchas cosas, y todas giraban en torno a las relaciones humanas. A Korra, en particular. Jamás había lidiado con una relación tan compleja, y ahora entendía por qué.

"Yo jamás pensé en ti como una amiga" "No tengo alternativa, así que por ti… continuaré siendo tu amiga"

Su mente masoquista siempre aparecía en momentos como ésos, recordándole cada frase que la torturaba, que la dañaba. ¡Y ahora entendía por qué!

Llevando una mano a su rostro, se percató de que había salido del departamento sin sus lentes. Eso no importó, así podía secar sus ojos más fácilmente.

Del odio al amor o viceversa, hay un solo paso. Y ella lo había dado. Lo peor de todo es que siempre parecía entender eso en momentos tan malos como aquel. Caminando por la oscura calle, intentando no tropezar con objetos mientras lágrimas corrían por sus mejillas, nublando su visión.

Ahora lo entiendo. Jamás la quise como amiga. Pensé que sí, pero… ¿cómo pude ser tan estúpida? ¿qué clase de persona quiere ser amiga de con quién ha tenido sexo? A mi… me gusta Korra… Y no planeo quedarme de brazos cruzados observando cómo esta relación me destruye. Basta de esto.

.


- ¡Buenos días Asami! – saludaba el siempre efusivo Bolin -. ¿Lista para la competencia de las facultades?

- Un poco… - contestó insegura -. Aun siento que haré el ridículo.

- No lo sé muy bien. No imagino esa fase tuya, pero no pasa nada. Será divertido – la animó.

- Esperemos…

Había pasado una semana desde que Asami no había vuelto a ver a Korra. Eso se estaba haciendo habitual entre ellas, y Asami lo detestaba. Pero ese día las cosas cambiarían. Tenía fe en ello, y en que se verían.

Esa semana se celebraba el aniversario de la facultad de ciencias de la salud, por los que todas las carreras pertenecientes a esa área estaban envueltas en múltiples actividades competitivas para ver cuál era la mejor. Era una amistosa rivalidad que todos los años sucedía, y este año Asami quiso participar. Lo había preparado desde que lo había reconocido.

Durante esa semana, las clases eran más cortas y los exámenes y trabajos estaban prohibidos, lo que permitía que los estudiantes disfrutaran de las actividades sin ninguna preocupación.

Las actividades que más llamaban la atención eran las deportivas, ya que eso demostraba el poder que tenía la universidad. Es por ello que Asami había ido a un partido de Básquetbol a apoyar a Korra, y recién ahí fue cuando supo que es lo que ella estudiaba. Jamás lo hubiera imaginado.

En aquel partido, supo que Korra había notado su presencia, el nerviosismo de casi perder un pase la delató, seguido del reto de la capitana del equipo por haberse distraído. Asami sonrió. Extrañamente se sentía bien ser la distracción de Korra.

Cuando acabó el juego, no supo más de ella, pero no se preocupó. Contaba con que Bolin hubiera informado a Korra con que ella también participaría en un evento, y si en algo conocía a Korra, era en que era una persona curiosa.

Y el momento había llegado. Un improvisado escenario se alzaba en medio del patio de la facultad. Un gran grupo de gente expectante estaba a los pies de este, listos para disfrutar de la próxima competencia. Un micrófono y unos cuantos músicos era lo único que había, lo único que indicaba, silencioso, el contenido de la siguiente actividad.

Asami estaba hecha un manojo de nervios. Sus piernas flaqueaban como aquella vez con Korra, pero ahora era la adrenalina lo que la impulsaba a hacer todo lo que se proponía.

A la señal, subió haciendo acopio de toda la seguridad que poseía por la tarima, llegando hasta el escenario. Observaba la cara de sorpresa de muchas personas, de verla a ella ahí. En otras circunstancias jamás lo hubiera hecho, pero ahora estaba apostando todo en ese movimiento.

Se aferró del trípode del micrófono, como si aquel endeble fierro pudiera ser capaz de mantenerla en pie. Esperando atenta a que la canción comenzara a sonar, con sus ojos cerrados, aterrada y concentrada en no equivocarse, en no cagarla esa vez.

Y apenas escuchó el arpegio de la guitarra sonar detrás de ella, seguido del teclado, su voz salió, melodiosa y tranquila. Esperando que llegara hacia ella.

Y comenzó a cantar:

"Sería tan fácil siendo lluvia, solo un roce y tendría que caer…" – dijo, aun con los ojos cerrados.

"Sería tan fácil siendo monte, en mi pecho te abrazaría con mi piel…"

"Siempre he estado viva…" – dijo abriendo los ojos. Buscándola con la mirada, diciéndoselo "...Al menos cuando he logrado llegar"

"Al ver el sabor, que dejó el temor, de tener que olvidar…" – cantó sostenido, frunciendo el ceño. No quería olvidar.

"Al regresar verás…" - vaciló, al encontrarse con el sorprendido azul de sus ojos. Con el rostro tan sorprendido como imaginó que estaría. Ella entendía, ella sabía que la canción era para ella. Con una sonrisa, Asami continuó -: "Al regresar verás…"

El sonido de la guitarra acústica y el silencio de su voz en la mitad de la frase, provocó la expectación que esperaba: una expresión reprimida en los labios de Korra, que Asami se deleitó con solo ver.

"Sería tan fácil fingir que te volveré a ver… que te volveré a ver…" – sonrió ante la mentira que estaba cantando.

"Sería tan fácil vivir, con la mirada hacia dentro… con los ojos adentro" – cantó, tapándose los ojos, haciendo énfasis en la ironía.

"Siempre he estado viva… Al menos cuando he logrado llegar…" – dijo, subiendo octavas. Gritándole internamente que jamás se había sentido más viva que cuando ella llegaba, cuando ella se iba, cuando ella la hacía llegar

"Al ver el sabor, que dejó el temor, de tener que olvidar…"

"Al regresar verás… mi carnaval" – Era una invitación.

"Al regresar verás, mi carnaval" – repitió más claro para que entendiera. Que era bienvenida. Basta de juegos, supuestamente ya eran mujeres adultas. Debían actuar como tal. Y todo eso no podía ser más explícito. No cuando le cantas mirándola directamente a los ojos, observando todas las emociones que pasan por su rostro, oyendo su palpitar casi como si le estuviera cantando en sus oídos.

Y en la canción, el tiempo pareció detenerse. Justo en el carnaval.

.

.

- ¡Korra! – le gritó por los pasillos, dándole alcance, con su corazón a mil por horas.

Apenas hubo terminado su actuación, había bajado de inmediato del escenario. No le importaba saber qué carrera había ganado. Ella no había cantado para participar, lo había hecho solo para expresarle todo eso.

Y ahora quería una respuesta.

- Korra – repitió, cogiéndola de la camisa. Y la expresión que esta tenía era todo menos la que ella esperaba.

¿Qué es esto? Justo ahora, su expresión fue como… sombría…

- ¿A qué estás jugando?

- ¿Qué?

- Sato… ¿qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué estás haciendo todo esto?

- Porque de otra manera me ignorarías, porque se me acaban las opciones para llamar tu atención.

- ¿Mi atención? ¿Ahora quieres mi atención?... ¡Demonios, Sato! ¡No puedo entenderte! Primero me odias, eres pasiva agresiva, me pides que te deje, me buscas… y ahora…

- Ahora lo entiendo, Korra… yo-

- ¡No! – la interrumpió -. No quiero saberlo ¿es que no lo entiendes? No quiero volver a pasar tiempo contigo… no quiero volver a verte más.

.

"No quiero volver a verte más..."

Como un carnaval. De repente te subes a un juego, la mayoría de las veces estás drogada, del ambiente, de la música, de las luces, o de la droga misma, sea cual sea la de tu preferencia. La mía es mortal, últimamente siempre parece dañarme más que generarme algún placer. Eso también es porque soy una masoquista, lo reconozco.

¿Por qué incluso estoy pensando esto? Recuerdo que todo se volvió negro. No entendía nada de lo que estaba sucediendo. Había recién bajado del escenario, luego de prácticamente haberle gritado a toda la facultad mis sentimientos por Korra, de una manera no tan explícita, pero ella lo sabía. Lo sabía… y aun así… ¡aun así…!

A veces, el piso bajo mis pies subía y bajaba, o simplemente desaparecía, jugando conmigo. Eso es lo que pasa cuando tu droga hace efecto; por lo que no tenía más remedio que sujetarme de la pared, cuando la encontraba.

No sé cuánto tiempo duró eso, el tiempo es relativo cuando estás en las nubes, o en el infierno. Para mí pareció una eternidad sufriendo asfixiada, el aire no llegaba a mis pulmones. Algo que jamás me había sucedido.

Las palabras de Korra resonaban una y otra vez en mi cabeza, potenciando mi sufrimiento. Pues no es de sorprenderse, es eso lo que hacen las drogas, y yo había hecho una terrible elección con la mía. Una y otra vez… una y otra vez… resonaban, estrechando mi cuello, mi vía aérea.

Y es que he entendido muchas cosas últimamente. Después de todo ese torbellino de acontecimientos, al fin sabía que Korra me gustaba, y quise demostrárselo… solo para entender que ella no quería en absoluto nada de lo que yo quería. Ahora, oficialmente no hay nada entre nosotras.

¿Es por eso que… no puedo respirar?

- Asa…mi – escuchó a lo lejos -. ¡Asami! – la sobresaltó el ruido, debilitando sus piernas, y ni siquiera sintió el dolor de cuando sus rodillas impactaron en el suelo -. ¡Dios mío, Asami! ¡¿Qué pasó?! ¡Te estás hiperventilando! – gritó preocupado Bolin.

Así que es eso…

- ¡¿Alguien tiene una bolsa de papel o plástico?! – escuchó que preguntaba Bolin, sin abandonarla.

Jamás lo supo. De repente solo fue consciente de que unas manos la afirmaban fuerte por detrás, mientras ella respiraba con lágrimas en los ojos, asustada de no poder hacerlo, asustada de morir asfixiada, sintiendo entre sus manos como la bolsa crecía y decrecía, palpando el aire, calmando poco a poco sus sentidos. Era agotador, pero la estaba tranquilizando.

- Creo que ahora está mejor – reconoció que era Opal quien decía eso -. ¿Cómo te encuentras, Asami?

¿Opal?... ¿qué hace ella aquí?... ¿dónde es el "aquí"?

- ¿Qué… pasó? – preguntó Asami, aun debilitada.

- Te hiperventilaste, de una manera bastante fea – contestó Bolin, a su espalda.

- ¿Có-cómo supiste manejar esto?

- A Mako le solían suceder estos ataques con frecuencia. La presión a veces es demasiada, así como una fuerte impresión emocional.

Fuerte impresión emocional… Eso es justo lo que pasó. Es el llamado de atención de mi cuerpo, es mi ticket de salida. Ya es suficiente. No sufriré más. No permitiré que me siga haciendo más daño.

Luego de un momento, en el cual recuperó energías, Asami se levantó.

- ¿Estás mejor? – le preguntó preocupado Bolin.

- Lo estoy, muchas gracias Boo.

- ¿Qué fue lo que pasó?

El silencio de Asami pareció ser suficiente. Bolin lo supo de inmediato.

- Ya veo… todo esto, todo lo que hiciste… fue por Korra. Que estúpido, ahora me doy cuenta de la canción.

Asami sonrió tristemente.

- Al parecer, no fue suficiente… No logré… Oh, Bolin, estoy tan agotada – masculló, intentando retener las lágrimas. De seguro se deshidrataría si se atrevía al desprenderse de más agua de su cuerpo -. Yo… de verdad lo intenté, apenas lo supe lo intenté… y ella… ni siquiera me dejó explicárselo. Simplemente…

- Asami… - susurró consoladoramente Bolin, pero Asami lo detuvo justo cuando él pensaba abrazarla.

- No… Ya acabé con esto. No lo intentaré más.

- ¿Estás segura?

- Hoy era la única oportunidad. Hoy se acaba.

El ticket de salida.

- ¿Qué vas a hacer? – preguntó Bolin.

.

.

Subiendo la escalera de aquel edificio, probablemente por última vez, se apuraba hasta que en su campo de visión observó la puerta del departamento de Korra. Tenía que hacerlo. Era lo último que haría.

Es probable que siga en la facultad. No sé dónde se fue a meter después de eso. Da igual. Primero necesito recuperar mis lentes, luego dejaré la llave sobre la mesa. Eso es todo – pensó, girando la manilla de la puerta -. Luego de eso, solo volveré a vivir mi vida como lo hacía antes. Justo ahora, sólo debo pensar en mis estudios y…

- ¿Qué mierda? – escuchó Asami, perpleja, la voz de un hombre, deteniéndose de inmediato para observar la escena. Sobre el sillón de su living, Korra estaba solo con ropa interior y su blusa a cuadros completamente abierta, a horcajadas sobre un chico, quien vestía tan poca ropa como ella.

¿Qué demo-?

Apenas observó la aterrada cara de Korra, Asami arrojó la llave de su departamento y se volteó saliendo casi a tropezones de allí. Mientras corría como fugitiva por el pasillo del piso, una vez más, todo le daba vueltas. Sentía que iba a vomitar, pero necesitaba llegar a las escaleras, necesitaba descender por ellas y llegar a la calle. Necesitaba aire. Necesitaba salir de allí.

¿Por qué…? ¿Korra?... ¿Por qué ella está… con ése chico?... ¿qué estaba haciendo?...

- ¡Asami, espera! – le gritó Korra, alcanzándola mientras ella bajaba tambaleante las escaleras -. ¡Espera mujer! – le gritó violentamente, agarrándola de un brazo.

- ¡No! – gritó Asami, empujándola, tropezando y resbalando unos escalones, cayendo pesadamente hacia el descanso de las escaleras, que por suerte estaba cerca.

- ¡Asami! – gritó Korra asustada, temiendo lo peor.

- ¡No digas mi nombre! ¡No te atrevas a decirlo! – la amenazó.

- Asami…

- ¡No!... ¿por qué haces esto? – susurró, ya sin poder controlar sus lágrimas.

- ¿Qué… qué hacías acá? – preguntó suavemente Korra.

- Pensé…

Detente.

- Pensé que… no estarías aquí… Quería terminar todo, y tú… ¡Y tú estabas revolcándote con un tipo!

- ¡¿Pero qué mierda, Asami?! ¡De repente me llamas y me mandas mensajes, ayer suplicaste y hoy… invades mi casa!

- ¡Lo siento! – le gritó -. ¡Estaba equivocada! Estaba… solo quería recuperar mis lentes, los dejé ayer – dijo entre sollozos.

- ¿Tus lentes?

- Y… y devolverte la llave… eso era todo. Ahí terminaría todo, ahí y no… no de este modo.

- ¿Olvidaste tus lentes? – preguntó Korra, una vez más, enfocándose en lo que no debía -. Vamos, vamos a buscarlas.

- No… no ahora.

No con él.

- Él ya no debe estar ahí – respondió Korra -. Ven, vamos – le volvió a decir, ofreciéndole su mano.

Y su ticket de salida, nuevamente había sido de entrada. Se odiaba infinitamente a sí misma. Aun sollozando estaba esperando parada, sin hacer nada, en el living de Korra. Torturándose con la ropa de ésta desparramada por el suelo. No creía ser capaz de aguantar eso. Por muy fuerte que fuera su droga, ella ya no la quería más. Podía comprar otros lentes, eso llevaría menos tiempo, era el precio que estaba dispuesta a pagar para no hacer sufrir más a su maltratado corazón.

Alcanzó a voltear por unos segundos, cuando una mano sujetó la suya, evitando que diera un paso más.

Cuando se dirigió a su captora, se encontró con aquel serio y preocupado semblante, típico de Korra. Ahí se percató de que aún no llevaba nada puesto desde que la había encontrado en ése estado. Llevaba la misma camisa abierta, mostrando toda su ropa interior, deportiva, azul. En esa misma pinta había salido a buscarla a las escaleras, y ella jamás se dio cuenta. Hasta ahora.

Intentó enfocarse en el objeto que tenía agarrado en su mano. Ahí estaban sus lentes. Asami estiró su mano libre y Korra silenciosamente le entregó el objeto.

- Disculpa haberte molestado – dijo Asami -. Ahora me iré.

- ¡¿Ah?! – exclamó Korra, apretando más su mano -. ¿Me estás tomando el pelo? ¡¿Acaso no viniste a hablar?!

- ¿Ahora quieres hablar? – se burló.

Mierda, Korra ¿quién es la pasiva agresiva ahora?

- Si solo hubieras venido por los lentes, pudiste haberme enviado un mensaje ¿Acaso no viniste por la canción de esta tarde?

Vamos Asami. Ya perdiste. No perderás nada más si lo dices.

- Yo… Tal vez sea muy tarde, pero… hice todo eso porque me gustas Korra. No como amigas, no de la retorcida manera en que se puede ver. Hasta creo, que incluso me estaba enamorando de ti.

- ¿Qué… acabas de decir? – el rostro de Korra era de completa sorpresa, e intentó reponerse -. Solo cuando te das cuenta de que ya no siento nada por ti dices eso.

- Lo siento.

Lo sabía. No debí decirlo.

- Olvídalo. Perdón por decir estas cosas raras – escaparía, no importaba. Ya no tenía nada que demostrar ni que salvar. Deslizándose rápidamente del agarre de Korra, se precipitó hacia la entrada, hacia la salida.

Pero Korra la agarró con más fuerza. Con una temible expresión en su rostro.

¿Korra? Déjame…

- Otra vez… - dijo Korra, cerrando los ojos, frunciendo el entrecejo -. Si me involucro con cualquier cosa relacionada contigo como antes… ¿no te dormirás en los laureles en todo lo que me concierne?

¿Qué estás…?

- Si eso es así – continuó -, no me importa lo que me pase de nuevo… podría, para ti, ser sólo una compañera para descargar tu frustración sexual… así ¿estaría bien? ¿no me alejarías?

- ¿Tú…?

Las lágrimas no le permitieron continuar. Condenadas lágrimas, que no la dejaban en paz. ¿Era esto lo que ella pensaba? ¿Cómo todo había cambiado tanto en solo unos segundos? Ella se estaba yendo, le estaba diciendo adiós… y ahora Korra le estaba diciendo que quería estar con ella… de una manera tan extraña como ella había querido iniciar y acabar con todo.

- Siempre lloras cuando la situación te sobrepasa… eso no es justo – le dijo dulcemente Korra.

- Discúlpame… por hacerte decir eso – dijo Asami sollozando, apartando las lágrimas de sus hinchados ojos -. Discúlpame por herirte. Pero… en este momento, así es como soy. Justo ahora, estudiar es lo numero uno para mí. Hace poco no podía ni siquiera pensar en otra cosa, pero… sin ti me siento tan… sola.

- No es justo – repitió Korra ocultando sus ojos en la palma de su mano, dejando ver solo una tímida sonrisa -. En un momento como este, deberías decir que yo soy tu número uno…

- Yo…

De repente, Asami estaba entre los brazos de Korra. Sintiendo claramente el sonido de su palpitante corazón. Sentía su cálida piel en su mejilla, y cómo ese calor se propagaba rápidamente por todo su entumecido cuerpo.

- Te perdonaré por esta vez. "Sin ti me siento sola", solo por eso – le susurró Korra al oído, estrechándola más.

- ¿Me… me perdonas?

- ¿Cómo podría decirle que no, a un rostro lleno de lágrimas? – le dijo suavemente, agarrando su rostro entre sus dos manos, acercándose lentamente. Cerrando finalmente la distancia entre ellas.

Eso era. Ya no había retorno.

Los cálidos labios de Korra fueron presionados contra los suyos, y al instante Asami sintió un sabor desagradable, por lo que se apartó violentamente de ella, y en seguida se limpió la boca, escandalizando a Korra.

- ¡Tú…! ¡Me estás tomando el pelo! – gritó insegura la morena.

Y enseguida su reclamo fue acallado por un pañuelo que Asami colocó sin cuidado en sus labios, frotándolos con fuerza. Korra se preparaba a comenzar una pelea cuando Asami la besó, sin explicarle nada.

- Esa vez… en el bar… al fin entiendo cómo te sentiste aquella vez cuando me besaste, sintiendo el sabor en mis labios de otra persona – dijo Asami, mirándola profundamente a los ojos -. Discúlpame por besar a alguien más.

El rostro de Korra no podía estar más sonrojado. Asami la encontró adorable, el ver cómo en menos de un segundo había doblegado a la bestia que ella tenía dentro, convirtiéndola en un tierno gatito. Gatito que la abrazó fuertemente y la tiró al sillón más cercano, confundiéndola por un instante.

- ¿Qué… qué pasa? – preguntó Asami debajo de Korra.

- Shh – la calló -, ¡voy a hacértelo! – le gruñó, mientras mordía su oído.

Asami no pudo controlar las ganas de estrecharla contra su cuerpo en un envolvente abrazo, era demasiada la felicidad que la embriagaba.

- … tan feliz… - alcanzó a decir -. Te he… necesitado tanto.

- ¡De-detente! – dijo Korra separándose, nuevamente abochornada -. ¡Deja de usar esas frases atacantes!

.

A-algo… Es distinto a antes…

Los dedos de Korra se deslizaron sin dificultad dentro de ella, llenándola por completo, estremeciendo todo su cuerpo mientras este temblaba, reaccionado, dándole la bienvenida.

- Ah – soltó Asami.

Puedo escuchar… mis latidos…

- Asami… - le susurró ella al oído, erizando su piel.

No sólo ellos… los de Korra, tan fuertes y constantes…

Un punto sensible la hizo gemir más fuerte, arrimándose al cuerpo de Korra, apoyando su cabeza en su hombro, mientras sentía cómo entre sus piernas ella estaba complaciéndola.

La fuerte respiración de Korra le indicaba que estaba tan excitada como ella. Su cuerpo ardía completamente, tanto por fuera como por dentro. Sentía como sus piernas se resbalaban sobre las de la morena, y eso la avergonzó. No podía ocultar lo necesitada que había estado de ella. Su cuerpo hablaba por sí solo.

Momentos después, Korra la recostó sobre la cama. Ya no era esa pasión animal la que la impulsaba, en sus ojos veía lo que siempre había deseado en ella, la ternura y el cuidado, el sentimiento de ser amada, más que sólo deseada.

Eso, sumado al estupendo trabajo que estaba haciendo con sus dedos, la llevó a un nuevo nivel de excitación. Una cosa era tener sexo sucio, rápido y salvaje; y otra cosa completamente distinta era hacer el amor, y era lo que ella le estaba haciendo, a pesar de cómo habían comenzado.

Acomodándose entre sus piernas, Korra abrió más las de Asami, apoyado su torso en el de ella, juntando sus pechos, sintiendo la agitada respiración de la morena ante el ejercicio físico, mientras que ella estaba reprimiendo su aliento, reprimiendo su liberación. Era muy pronto, quería durar más.

Asami podía ver las mejillas encendidas de Korra, su entrecejo marcado y preocupado, los dientes apretados. Sin duda estaba cansada, pero aun así se mantenía constante en su labor, y ella la alentaba.

De repente Korra escondió su rostro en su cuello, agotada, sin detener el movimiento de sus manos, penetrándola aún más, mientras que, con su pulgar friccionó su hinchado y hambriento nódulo.

Mordiendo el hombro que la morena le ofrecía, Asami quiso ahogar un grito, pero el placentero dolor que sintió Korra no hizo más que aumentar su trabajo, flexionando sus dedos hasta que su muñeca dolió, provocando que Asami se tensara y clavara sus uñas en su espalda, afirmándose mientras daba rienda suelta a su tan esperada liberación.

- Ah… Mierda… - jadeó Korra, sintiendo las contracciones propagarse por el cuerpo de Asami, sintiendo su mano completamente empapada de ella, cayendo rendida sobre su cuerpo agotado.

- Dios mío, Korra… Yo… quería durar más – se excusó avergonzada Asami, escondiendo su rostro en sus manos.

Korra detuvo su mano, enlazando sus dedos con los de ella, obligándola a mirarla.

- Asami… pasa la noche conmigo… No te vayas a casa.

Asami ahogó una expresión, sintiendo como el calor de su hinchado corazón la recibía bienvenida.

Ni loca lo haría.

.


De nuevo las mangas le molestaban, cayendo flácidas por sus brazos. Asami volvió a arremangarse aquel suéter, sin soltar el lápiz ni quitar su vista del cuaderno, anotando la respuesta de la pregunta planteada en la clase. De repente una sombra se posó delante de su mesa de clases, y cuando alzó la vista observó a Bolin, quién la miraba alzando una ceja.

- ¿Y ésa ropa? ¿No es muy grande? – le preguntó desconfiado.

Asami le sonrió feliz. El olor de Korra estaba impregnada en la prenda y a Asami le fascinaba.

- Es de Korra… finalmente lo hicimos ayer – dijo sin poder aguantarlo, mientras reía avergonzada -. Y me quedé a dormir.

- ¡¿Qué?! ¡No puede ser!... ¿ustedes… lo hicieron?

Asami rió ante el obvio desaliento de Bolin, pero ella jamás le dio una abertura. A pesar de habérselo dicho a Korra y de haber ocasionado todo el problema con su estúpida rebelión. Ahora al fin estaba plenamente feliz, ya no había más subidas y bajadas de aquel carrusel de emociones, ahora todo debería ser perfecto.

- Bolin, me gusta Korra… más que eso…

- ¿Más que eso?

- Lo que quiero decir es que… sería magnífico si no hicieras cosas que pusiera celosa a Korra. Puedes buscar otra amiga para entretenerte. O sea, yo también seré tu amiga, pero jamás seré más que eso – aclaró.

La vibración de su celular sobre la mesa, evitó que Bolin comenzara con su infantil berrinche, y Asami agradeció la llamada, más aún si era de Korra.

- Dime – respondió sonriendo embobada -, no, hoy no…. porque ayer no pude estudiar nada… no me estoy quejando…

- ¡Además es ella! ¡Cuélgale! ¡Estos ratos son los pocos en que yo puedo pasarlas contigo!

- Korra dice que te golpeará – le dijo Asami alejándose un poco de su celular, y volvió a reír al ver la cara de estupefacción de Bolin -. Ok. Mañana entonces – respondió finalmente por el móvil, cortando la llamada sin reprimir la sonrisa.

- ¡Dios mío! ¡Y eso que esto es sólo el comienzo! – reclamó Bolin, haciendo sonreír aún más a Asami.

Sip, esto es solo el comienzo.

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Al otro lado de la facultad, Korra guardaba feliz su teléfono en el bolsillo de su short, y apoyada en uno de los ventanales disfrutó del sol del día.

- Debería tomar la clase avanzada de fisiología – se dijo a sí misma, pensando en que así podría estar más tiempo con Asami.

- ¡¿Ah?! ¡¿Escucharon eso?! – exclamó Wei detrás.

- ¡Dios mío, Korra! ¡De nuevo estas delirando! – dijo su gemelo, acercándose escandalosamente a Korra.

- ¡Pronto! ¡Tráiganle una cerveza! – gritó Opal, saliendo dramáticamente de la sala.

- ¡Son… son unos estúpidos! – reclamó avergonzada y sonriente Korra.

.

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~o~


I'm Back!

Me costó escribir este capitulo, y aun así no quedé completamente satisfecha con cómo lo hice. Hay algo raro en mi redacción, ahí me dirán ustedes si lo pillan, o es solo paranoia mía. Pero de que sí disfruté escribiéndolo ¡demonios que lo hice! Quizá por eso lo siento tan desordenado, porque metí demasiadas cosas. El capítulo completo fue como subirse a una montaña rusa con cada cambio que daba, por primera vez siento que el título le viene completamente. Estoy satisfecha con ello. Soy una bipolar.

¡Y vuelve la acción! Había mucho drama, ya era tiempo de que las chicas se pegaran un revolcón. Aunque no le dí mucho énfasis en ello. Pero ya verán otras cosas (*tose* no se olviden del sex shop que tengo preparado)

Y no sé qué más decir. Lamento no haber actualizado la semana pasada, pero no tenía ganas de escribir (corta). Pero ¡han vuelto!

Anyway. Le pretty reviews:

DjPuMa13g: Señorita, usted es diabólica (*inserte meme aquí*) ¡wahahaha! ¡no sabes cuánto me reí! como foca epileptica, una risa muy de señorita (de ésas que se escuchan a kilómetros de distancia). Del porrazo se aprende, y Asami al fin lo hizo. Ambas. Por dios ¡bésense de una vez!. Ñe, espero no haberte torturado tanto con estos cambios de sentimientos, aunque sabes que disfruto ocasionarlos. Y cortaste mis alas al no contarme lo que ocurrió contigo ¿cómo sabes que en una de esas terminas inspirándome? Cryp: ¡Un golpe right in da face le faltaban a esas dos! Esa indiferencia fue el castigo y la solución para Asami. Ahora todo irá color de rosa (?) Ja!. Zhyo Jarjayez: ¿Friendzone? Lo fue, absolutamente. Y Asami al fin se puso los pantalones (para quitárselos al final del capítulo, hohoho) y prácticamente le cantó sus sentimientos, para luego ser abofeteada, pero todo valió la pena. Bolin estuvo más activo en este capítulo. También quería ver el mundo arder, pero no jugué mucho con eso. Bolin no merece odio, solo amor. Aile1323: Eso ya deberías saberlo, mujer. Me sorprende que te hubieras sorprendido. Y como siempre, siempre habrán mensajes subliminales que creo que supiste captar. Aquella canción es increíble, otra cosa más en común. Eso me sorprendió también, que la abuela escuchara buena música, hahaha. Pero en serio, eso sí vino como anillo al dedo. ¿Y viste que terminó? Soy una mujer de palabra. Shizuma94: Disculpa la espera, pero valió la pena (¿no?) Bolin casi actúa, pero lo frené. Acá el protagonismo, y la cagada misma lo hacían las mismas chicas, no necesitaban un tercero. Y mira, todo resultó de maravillas. Jamás abandonaré a Bolin, él también tendrá su final feliz. Ruha: Pucha mujer ¡You know nothing Jon Snow! (¡te abandonaré si es que ni siquiera sabes de dónde es esto! ¡lo juro!). Ambas querían ser más que amigas, y Asami fue la que hizo todo el movimiento. Korra es una inútil, aunque es emocionalmente más inteligente que Asami, pero al fin y al cabo una inútil. Ahora viene el salseo, hahaha. Benada: Sentí absolutamente lo mismo mientras escribí aquel capítulo, era como "sufre, perra, sufre", hahaha. ¡Bien dicho! Y este capítulo redime todos los pecados de Asami. Si al final, es imposible no amarla. catching RE: A no que bipolar eres, hahaha. Pero ya acabó... ya acabó. ¡Wahahaha! Créeme que tu guiñó ayudó a crear toda esta catársis de capítulo ¡Debes usar ese poder para el bien! AlexandraArcher: Hahaha, staaaph. En serio, gracias. No fueron los amigos los que catalizaron el final, Asami se encargó de todo, merece un premio al esfuerzo la chiquilla. Yo con eso me entrego totalmente, ¡o sea! ¿una canción frente a todo el campus? No, es que me caso, así de fácil. Pero no hay que cantar victoria antes de tiempo. Aun queda mucho. Nami-Nem: Saquen los saxofones ¡comienza el salseo! hahahaha. Todo para complecerla, señorita. Tu amor me embriaga, en serio, es todo lo que deseo en la vida. Ahora, mi pequeño títere, prepárate para disfrutar de las maravillas de trabajar en un sex shop. Ten tu bolsa de transfusiones cerca. Ya tu sabes, nena (hahaha, no puedo creer que escribí eso). KorraAsami: Por supuesto que lo haré, solo habíamos tenido un quiebre con mis ganas de escribir, pero nos reconciliamos y prometemos seguir con esto. ¿Qué mierda estoy diciendo? que las escenas candentes volverán. HanelBlumaTanu: ¿Qué? ¿Violó? ¡¿Cuándo pasó eso?! (*escandalizada*) De que los personajes sufrieron, lo hicieron. Pero no he querido convertir a ninguno en malo. Todos son almas que conviven en armonía. Aquí no hay antagonistas. En temas sucios como éstos, es mejor así, o sino la cosa se enturbia mucho.

Que esto haya acabado feliz no significa nada. Esto está recién empezando. ¡Release the kraken!

¡Demonios! estoy chistosa, hahaha.