Saber

- ¿Korra, estás hablando en serio?

- ¿Por qué lo dice?

- ¿Por qué ahora? ¿Por qué esta clase avanzada?

- He pensado sobre mi futuro, y sé que lo necesitaré más adelante, entonces ¿por qué no inscribirme ahora?

- Sabes muy bien que los cupos son limitados, y éstos ya están destinados a los alumnos que han seguido el conducto regular.

- Lo sé. Es por eso que he venido a hablar con usted. Permítame estar en su clase el próximo semestre – le pidió Korra, inclinando levemente su cabeza, como muestra de respeto y convicción.

- Hm, es complicado – respondió -. Pero haré una excepción.

Korra se irguió rápidamente, con sus ojos resplandecientes ante la oportunidad

- Pero – cortó su profesor -, para cuando finalices éste semestre, tú debes ser por lo menos unas de las treinta mejores estudiantes del área de la salud.

Korra tragó con dificultad. Eso es demasiado… Rápidamente su mente comenzó a sacar cálculos, eso significaba que por lo menos debía estar dentro de los tres mejores promedios dentro de su carrera. Era un juego mental. Que su profesor le haya pedido estar dentro de un número tan grande, era más esperanzador que le hubiera dicho que, casi desde su actual último puesto dentro de su carrera, tuviera que ser parte, en un plazo de un poco más de un mes, de estar en los primeros lugares. Pero en esencia era lo mismo: era algo imposible.

Aun así, Korra agradeció la oportunidad y aceptó el reto. Desde ahora ya no podría desperdicia el tiempo. En ése instante debería ponerse de cabeza a estudiar.

- Muchas gracias, profesor. No lo decepcionaré.

.

.

- Korra ¿Vas a seguir? Ya va a ser medianoche.

- Me quedaré un poco más – respondió concentrada mientras garabateaba en su cuaderno -. Mako, te puedes ir a casa.

Al no notar movimiento ni sonido, Korra levantó su vista para observar a Mako quien la miraba con una expresión que no sabría descifrar.

- Lo siento, fui muy ruda. Gracias por ayudarme.

¿Lo siento? ¿Muy ruda? – repitió Mako en su cabeza y dibujando una sonrisa en sus labios pensó en lo mucho que Korra parecía haber cambiado, y seguramente ella era la causa de esto.

- ¿Mako? – lo llamó Korra al ver que no respondía -. Hice que te quedaras hasta tarde, pero a pesar de eso… - dijo vacilante -, voy a confiar en ti también mañana.

- Oh. Estoy impresionado con tu dedicación – respondió.

- Tengo poco tiempo – dijo encogiéndose de hombros.

- Y tienes que alcanzar una meta muy presuntuosa. Tienes un profesor muy exigente, por no decir malvado.

- Pero si él no lo hubiese dicho, no tendría oportunidad de cambiar de clase. Por eso estoy muy agradecida.

Esta no es la Korra que estoy acostumbrado a tratar. Ha cambiado.

- ¿Tiene que ver con ella? – preguntó Mako, arriesgándose -. La razón de tu forma de pensar más seriamente sobre tu futuro ¿es por ella?

- Por ella suena muy comprometedor – dijo en voz baja, jugando con el lápiz entre sus dedos -, pero no lo sé realmente… solo creo que seguir haciendo nada, sería un desperdicio ¿no crees?

Mako no estuvo seguro a lo que Korra se refería en particular, si al estudio y su vida profesional o a su relación con Asami. Tenía la certeza que ni ella misma lo sabía, pero agradecía secretamente que Asami hubiera llegado a la desordenada vida de su amiga a imponer orden. Korra estaba cambiando, y eso era obra indirecta de Asami.

Se encontró observando a Korra de una forma maternal, familiar, como si fuera su hermano mayor, y en cierta forma así se consideraba, de lo contrario no hubiera hecho ése movimiento en el bar con Asami, así intentó protegerla de no perderse más por el mal camino, pero al final resultó que Asami fue la solución para volver. No pudo resistirlo más, alzó su mano hasta tocar su pelo teñido a ratos azul, hasta revolverlo y desordenarlo.

Korra se sorprendió ante tal acción. Él hace tiempo que no lo hacía, mucho tiempo, a decir verdad. Pero ella ya no era una niña pequeña. Frunciendo el cejo lo observó, lista para pelear, cuando él la interrumpió.

- Has llegado a ser toda una adulta, Korra.

- ¿Qu-qué? ¿A qué viene eso? – protestó Korra abrazándose a sí misma.

- Eres cruel, rompes mis sentimientos – dramatizó Mako, escondiendo una sonrisa.

- ¡De-deja de sonreír! – dijo fuerte y avergonzada, apuntándolo.

.


El día parecía haber despertado tan agotado como ella. El calor de la mañana era idóneo para recostarse en aquel parque, sin importar faltar a clases. El césped debajo de sus pies desnudos acolchonaba su peso sobre el suelo. La madera de aquella banca se estaba calentando con los primeros rayos del sol; y hasta la cálida, suave y tenue corriente de aire le susurraba que lo mejor que podía hacer en ése momento era tomar una siesta. Sin poder evitarlo, Korra abrió la boca y emitió un gran bostezo. Quizás si oxigenaba internamente su cuerpo, éste no sucumbiría a las invitaciones que le estaba haciendo la naturaleza.

- Te vez agotada. De seguro te quedaste hasta tarde leyendo esos comic o libros raros – le recriminó sonriente Asami.

- Oh, cállate. No es así – respondió Korra.

La verdad es que se había trasnochado estudiando, pero pensaba que era mejor mantener en secreto los cambios sobre sus planes académicos, por lo menos hasta que todo resultara.

- Además – continuó Korra, volviéndose hacia Asami -, ¿de qué libros raros estás hablando?

- No sé cómo puedes leer ése tipo de cosas – agregó ella, bebiendo un sorbo de su jugo.

- Sería más fácil si me dieras una pista – objetó, acercándose un poco más hacia a Asami, presionándola.

- Oh, cariño ¿en serio quieres que te diga? – se burló -. No tienes por qué seguir ocultándolos.

Korra estaba comenzando a enfadarse.

- A estas alturas, creo que no tengo nada que ocultar en mi propia casa, menos a alguien que se la pasa la mayor parte del tiempo en mi departamento, ultrajando mis cosas.

- Ordenando, querrás decir. Y ordenando me he encontrado con algunos ejemplares literarios, bastante… educativos, por decirlo de alguna manera – le dijo esto último sonrojándose un poco, apartando su mirada.

Korra lo supo entonces. Asami se refería a esos libros, los que había sacado de su trabajo. Un calor comenzó a extenderse sin razón por su rostro. No tenía por qué avergonzarse, y sin embargo estaba haciendo.

- ¿Puedo preguntar por qué tienes esas cosas?

- Trabajo – respondió castamente, no queriendo dar otra clase de explicación.

- ¿Trabajo?... digo ¿trabajas? – le preguntó sorprendida Asami.

- Por supuesto que lo hago… de vez en cuando. O sino ¿cómo esperas que me mantenga?

- Es algo que jamás he sabido. En realidad, no sé muchas cosas de ti.

- Jamás sabrás cosas de mí si es que no preguntas. No las ando hablando porque sí.

- Buen punto. Entonces ¿no te enfadarás si te pregunto?

- Para no enfadarme, haré como que no escuché lo que acabas de decir sobre enfadarme – dijo Korra, cerrando los ojos mientras fruncía el ceño. Asami no pudo evitar emitir una risa.

- Ok, entonces ¿dónde trabajas?

- Con mis primos, en una pequeña tienda algunos días.

Asami levantó una ceja.

- Jamás te pregunté cuándo ni con quién trabajabas, sino dónde.

Korra se golpeó mentalmente. No sería fácil ocultarle cosas a Asami. De todas formas ¿por qué siquiera sentía que tenía que hacerlo? No es como si quisiera sorprenderla. Ya conocía lo peor de ella, y ciertamente su trabajo no formaba parte de ello.

No queriendo darle tanta importancia, Korra exhaló cansadamente antes de dar su respuesta.

- Trabajo en su sex shop.

Asami no esperaba una respuesta así. No debería sorprenderse tanto, más aún si se trataba de Korra. Pero al parecer no pudo ocultar su sorpresa.

- ¿Qué? – le preguntó Korra.

- Nada. Es que no me esperaba algo así.

- ¿Qué esperabas?

- Sinceramente, no lo sé.

Cuando se trata de ti, jamás sé que esperar.

Un silencio cayó sobre ellas, haciéndolas consciente del clima y de los ilegibles murmullos de personas que se pasaban lejos por el lugar. A esas horas no había mucha gente en la facultad, menos en el parque más alejado del recinto, menos en al banco más alejado del parque, que era donde estaban sentadas.

- Eso explica lo de los libros – decidió bromear Asami para romper el hielo. Y ambas lo agradecieron.

- ¿Qué quieres decir con eso? – sonrió Korra.

- Bueno… quiero decir que… no creo que sea casualidad de que lo hagas tan bien, quiero decir… - calló abruptamente.

Demonios, Asami ¿A dónde quieres ir? Deja de avergonzarte.

Pero Korra no parecía querer prestarle ayuda. Con una media sonrisa en su rostro, se acomodó para ver como Asami se avergonzaba con terminar o dejar a medias lo que había estado pensando.

- ¿Hmm? – la presionó burlescamente Korra.

- Vamos… - exhaló avergonzada Asami -. Dame un respiro… tú sabes a lo que me refiero.

- Nopes. A veces soy una estúpida ¿recuerdas? Necesito que me digan todo con lujo de detalle.

- Tsk, lo que quiero decir… lo que quiero decir….

- ¿Estuviste estudiando otras cosas, Asami? – preguntó insinuante.

- Yo… No es lo que piensas… sólo le eché una ojeada porque pensé que sería, eh… educativo saber sobre eso, más aún si es que… estamos ¿juntas? – preguntó dentro de su excusa -, porque… porque… aun yo no he hecho nada por ti.

- ¿Cómo es eso?

- ¿No te cansas de avergonzarme? – protestó casi en un susurro Asami.

- Realmente no, pero en serio no entiendo a lo que te refieres.

Obviamente, Korra mentía.

- Tú siempre me… eh, lo haces, y yo… Quiero aprender, para hacerlo.

- ¿De modo que te pusiste a estudiar uno de mis libros?

- Por supuesto. Digo, tú de ellos aprendiste… o… ¿de la experiencia?

Asami hace tiempo quería preguntar esto. Para ella era una tortura pensar en que Korra era tan buena en estimularla y hacerla llegar prácticamente cuando ella quisiera donde ella quiera, sin que Asami tuviera el derecho de opinar. Y eso solo podía ser porque sabía perfectamente qué puntos tocar. Ahora el problema era el cómo había adquirido esos conocimientos. Haber encontrado esos libros en su habitación ya le había dado una pista, pero todos sabemos que con la teoría no es suficiente, no por nada existían las prácticas. Eso era lo que temía. Era consciente de la importancia de saber que, si ella sería su primera mujer, tal como Korra lo era de ella.

Expectante observó a Korra, buscando en su rostro alguna pista, algo que la hiciera anticiparse a su respuesta.

- Puedo decir que completé mis estudios con una práctica que hice.

Aquella respuesta destrozó a Asami. Korra pudo ver como ella quiso esconder un semblante sombrío bajo una triste sonrisa.

- Oh, eso es bueno – respondió sin ánimos Asami.

- Hey – la llamó Korra, acercándose hacia ella -. No me malentiendas.

- No he malentendido nada.

- Por favor, solo mira tu rostro, Sato.

- Te dije que no me dijeras así.

Korra dibujó una dulce sonrisa en su rostro, pero eso no bastó para Asami. Ella misma era la culpable de sentirse así. Había hecho una pregunta que no era necesaria hacerlo. Solo había sido para lastimarse.

- Asami – dijo Korra, tomando su barbilla, obligando a mirarla -. No te entristezcas, no es lo que piensas. Si, estudié de ese libro y de otras partes teóricas, pero a lo que me refiero con la práctica es a… a que esa vez en serio pareciste disfrutarlo, entonces pensé que había estado bien.

Un balde frío cayó sobre Asami. Su mente masoquista de inmediato pensó en que Korra había estado con otra mujer en el momento en que dijo que había practicado una vez antes, pero jamás se le ocurrió pensar en que ella había sido la primera vez de Korra, la primera en la cual ella experimentó. Y eso le estaba confirmando ahora.

- … ¿estuve bien? – le preguntó Korra, sin temor en su voz, pidiendo una sincera confirmación.

- Hm – asintió avergonzada Asami, apartando su mirada, dirigiéndola hacia sus pies que colgaban de aquel banco, apretando sus piernas. Su memoria muscular de inmediato comenzó a hacerle recordar aquella vez después de que fue rescatada en el bar. Con Korra entre sus piernas, lamiéndola lentamente mientras le decía cosas que la avergonzaban. No mucho había cambiado, solo su mente, que se estaba pervirtiendo un poco más.

- Hey – volvió a llamarla Korra.

Cuando Asami levantó la vista, Korra ya estaba sobre ella, cubriendo sus labios con los suyos, lentamente. Aquello causó un cortocircuito en su sistema. No supo controlar nada más, y cuando volvió en sí, el beso se había convertido en algo más hambriento, más erótico.

De repente ella seguía sentada sobre aquel banco, y Korra estaba semi parada, acorralándola con su cuerpo, mientras sus manos poco a poco estaban a ambos lados de sus piernas, levantando la apretada falda que había tenido la brillante idea de usar ese día. Pero nada la había preparado para eso.

Al primer gemido que escuchó salir de su propia boca, Asami apartó a Korra, consciente del lugar público donde estaban.

- ¡De-detente! ¡Nos pueden ver! – exclamó ahogadamente Asami, observando hacia todos lados.

- No hay nadie – respondió Korra, lanzándose de nuevo hacia su cuello, mordiendo su piel.

Asami dio otro débil gemido antes de agarrar a Korra de ambos hombros y hacerla retroceder.

- Hablo en serio – le dijo intentando dar la mirada más decisiva que encontró, pero la sonrisa de Korra le hizo saber que había fallado -. Korra… es peligroso.

- Tranquila, te aseguro que nadie nos encontrará – dijo mientras se arrodillaba en el pasto, entre las piernas de Asami.

- ¿Có-cómo lo sabes? – emitió apenas, cerrando los ojos al sentir como las yemas de Korra subían lentamente por la piel desnuda de sus piernas.

- Confía en mí.

Apenas terminó de decir eso, Korra besó hambrienta la parte interna sus muslos, haciendo presión con sus dedos en distintas partes de su piel. Asami se tensó, aun temerosa de que alguien las encontrara, y absolutamente no podría inventar nada creíble si es que alguien llegaba y veía a Korra con la cabeza entre sus piernas.

Cuando Korra subió aún más la falda, una de las barreras de lógica mente de Asami cayó. Tenía que confiar en Korra, lo hacía ¿sino cómo podría estar tan expuesta en lugar público?

Mientras Korra se acercaba más hacia su pelvis, Asami se encontró enredando sus dedos en su pelo. Era difícil hacerlo, ya que la cola con que llevaba sujeto su pelo dificultaba su labor, por lo que decidió soltarlo, observando como este se desparramaba lentamente sobre sus hombros, y sobre sus propios muslos, acariciando su piel.

Pequeñas mordidas y puntos presionados sobre su suave piel la estaban provocando. Korra ascendía hasta quedar a centímetros de su ropa interior, sintiendo su respiración justo sobre su parte sensible, escondida y endeblemente protegida por aquella tela que poco a poco estaba comenzando a empaparse. Todo para después alejarse hacia la otra pierna, repitiendo los mismos movimientos, mientras ella exhalaba un sonido de frustración, que Korra respondía con una risa.

De repente, sin esperarlo, las manos de Korra se ubicaron a ambos lados de su ropa interior, y antes de procesarlo, tiró de ella hasta quitarla. Asami exclamó entre avergonzada y excitada ante la acción.

- ¡No! ¿Por qué la sacast-?

- No puedo moverme bien con esa falda tan ajustada que llevas – la acortó Korra, y seguido de esto se movió apresuradamente hacia ella, y sin prepararla, envolvió entre sus labios el sexo de Asami.

- ¡Ah! – gimió fuerte Asami, afirmándose a los hombros de Korra.

- Shh… o así nos encontrarán.

Asami presionó sus labios para no emitir ningún ruido, pero era realmente difícil. Podía sentir la boca de Korra deslizándose por los alrededores de su sexo, mordiendo a ratos sus labios inferiores, lamiéndolos y deslizando su lengua por entre ellos, sin atreverse a tocar aun su creciente nódulo o su palpitante abertura.

Korra puso mucho cuidado en no tocar ningún punto directamente estimulante. Quería excitarla aún más, quería que Asami le pidiera que se ocupara de ella, que la tocara, que la penetrara fuertemente. Y mientras más prolongaba el tiempo en estimularla, más posibilidades habían de que alguien las encontrara, lo que, a su vez, aumentaba sus umbrales de excitación. Era toda una cadena potenciadora.

Asami al poco tiempo comprendió que Korra estaba evitando lo inminente, y ella ya la quería. El haber imaginado a Korra entre sus piernas antes de que ésta efectivamente lo hiciera había preparado, de manera inconsciente, su cuerpo con anterioridad.

Y no quería esperar más.

Una de sus blancas manos ascendió desde los hombros de Korra hasta su cabeza, enredándose en su largo y teñido pelo suelo, y aplicando un poco de fuerza la guió con poca sutileza a que explorara más arriba, quizás hacia aquel palpitante nódulo que gritaba por atención.

Korra sonrió y supo que Asami estaba comenzando a inquietarse. No había pasado por alto los movimientos de cadera que ella daba, siempre buscando ampliar el contacto. Divertida, se resistió a la silenciosa petición de Asami, pasando su lengua ampliamente justo sobre su abertura, terminando su recorrido milímetros antes de alcanzar su nódulo.

Asami emitió un triste alarido, y de inmediato con sus dos manos presionó con fuerza la cabeza de Korra. Esta vez no había delicadeza en la forma de pedírselo.

- Vamos, Korra. Tú empezaste con esto – dijo entre gemidos al notar la resistencia de la morena -. Solo… solo…

- ¿Quieres que lo haga?

- Por dios, sí…

- ¿No puedes esperar un poco más? Sería más intenso…

- No… no me importa… sólo… - respondió mordiéndose los labios, intentando no gritar mientras sentía como Korra cumplía sus demandas.

Con su lengua, Korra recorrió todo el sexo de Asami, centrándose finalmente en su clítoris, amasándolo sin cuidado entre sus labios. Asami lanzó un grito reprimido cuando sintió que Korra mordió levemente su nódulo, moviendo violentamente sus caderas en un acto involuntario, arrimándose al cuerpo de Korra, a la banca, a cualquier cosa que le pudiera dar estabilidad mientras Korra se deleitaba con su tarea.

A ella le encantaba observar la mirada encendida de Asami, su boca entreabierta y sus mejillas encendidas. Amaba todas las reacciones que su cuerpo daba a sus caricias y estimulaciones. Poco a poco su mano comenzó a ascender por sus húmedos muslos, viniendo en su ayuda. En un momento Korra se retiró un poco de su labor para darle espacio a su mano, que lentamente con el pulgar comenzó a friccionar.

Asami se sentó abruptamente en la banca, ahogando otro jadeo.

- Mierda… Korra…

Lo estaba haciendo bien. Su estudio rendía frutos. Desde esa primera vez con Asami es que pensó en practicar más para llegar a estimularla completamente sin penetrarla con sus dedos. Era completamente nuevo y arriesgado, siempre podría cambiar el plan, pero le encantaba ver a Asami completamente perdida moviendo sus caderas, sin saber muy bien si quería escapar o prolongar su toque.

Lentamente deslizó su lengua hasta su abertura, tanteando los músculos contraídos a su alrededor, y en un solo movimiento la penetró con la lengua hasta donde su boca se lo permitió, hasta que sintió ese dolor en la base de su mandíbula, y en ese punto comenzó a mover, con mucha dificultad, su propio musculo contra las paredes internas de Asami.

Esto ella no apenas lo pudo soportar. De un segundo a otro se encontraba gimiendo y respirando ahoga. En ese punto a ninguna de las dos le molestó ocultar el ruido, querían llegar pronto al clímax.

Los agudos cambios de tono que daba Asami le decían a Korra lo bien que lo estaba haciendo, le indicaba lo que ella debía presionar. Pero sentía como su lengua poco a poco se acalambraba, y aun no llevaba a Asami hacia el lugar que quería, a pesar de que su interior se estaba estrechando cada vez más. Derrotada, extrajo rápidamente su musculo de las profundidades de Asami, y en un rápido y fuerte movimiento la reemplazó con dos de sus dedos, penetrándola profundamente, arrastrando sus yemas por toda la cara interna de sus paredes, y sin esperárselo, como si de una bolsa de agua se tratase, una oleada la recibió seguido del grito más delicioso que había escuchado salir de Asami.

Korra se sorprendió, si tan solo hubiera esperado unos segundos más hubiera podido cumplir su capricho, o eso esperaba. El cuerpo de Asami se contrajo y su piel se erizó en una oleada que pareció recorrerla desde la cabeza hasta sus pies.

- No alcancé a hacer nada – dijo Korra, aun sorprendida por el orgasmo de Asami.

Avergonzada, Asami se llevó sus manos hasta su rostro, cubriéndoselo.

- No… no sé qué es lo que pasó. De… de repente estabas…

- Ahora entiendo el potencial que puedo alcanzar si realmente estudio – dijo Korra, avergonzando más a Asami.

- Ca-cállate.

- ¿Hm? ¿Acaso ese es un reclamo? – preguntó divertida.

El silencio de Asami fue toda la respuesta que esperaba. Por supuesto que no fue un reclamo, sino algo para excusar su rápida y avergonzada liberación. Levantándose lentamente, Korra bajó la falda de Asami y acomodó sus piernas, mientras se guardaba la prenda interior de Asami en el bolsillo de su jean.

- ¿Qué estás haciendo? – le preguntó acusante Asami.

- Tomando mi trofeo – le dio sonriente.

- No estarás hablando en serio…

- Por supuesto que lo hago. Ése será tu prueba, andarás todo el día sin ropa interior debajo – sentenció satisfecha.

- ¡Estás loca! ¡Por supuesto que no haré nada así! – exclamó Asami, lanzándose hacia ella para recuperar sus panties.

- No las tendrás, y si sigues molestándome me echaré a correr hasta el gimnasio de la facultad donde exhibiré tu ropa interior y se los diré a todos.

- … ¿por qué haces esto? – le preguntó derrotada.

- Porque estoy aburrida, y ya quiero saber todo lo que sentiste el día de hoy siendo consciente de tu desnudez – dijo traviesa -. Además, sé que con eso recordarás lo bien que comenzaste la mañana.

.

.

Asami caminaba incómoda por los pasillos de la facultad. Una horrible sensación de libertad la hacía plenamente consciente de cada paso que daba, cada escalón que subía y cada brisa que se levantaba. Había sido una terrible idea, y cada vez que sentía su desnudez se odiaba a sí misma por no haber detenido a Korra.

Pero no andemos con mentiras, aquello era excitante.

Y eso era lo peor de todo. Si es que su mente osaba molestarla con cualquier recuerdo, pensamiento o fantasía, sabía que no estaba protegida, sabía que era peligroso, así que aparte de controlar todos sus movimientos, también tenía que hacerlo con sus pensamientos. Ser consciente de todo en su cuerpo era tan estresante como agotador.

Suspirando decidió ingresar al baño y encerrarse en uno de los cubículos. Necesitaba estar sola para acallar su mente. Pasó unos minutos apoyada contra la pared de aquel pequeño espacio, y cuando se decidió a salir sintió que dos mujeres ingresaban al servicio. Desistió de su tarea al momento en que escuchó el sollozo de una de las mujeres. No encontraba apropiado molestarlas, aunque eso significara quedarse en silencio escondida, como si estuviese espiando.

- ¿Así que dijo que realmente se va a ir? – escuchó decir a la mujer.

- Si, ya lo ha decidido – respondió sollozando la otra.

Esto es difícil de interrumpir… ¿debo hacer ruido para que sepan que no están solas? No… eso sería raro, pero no quiero quedarme aquí por siempre.

- Aquella ciudad está lejos… se van a distanciar. Aunque podrás llegar en bus o en tren.

Ouch.

- Ya tiene hasta una promesa de contrato de trabajo – continuó la mujer afectada -, desde el principio lo tenía, pero lo mantuvo en secreto ¿Eso significa que quiere romper conmigo?

Eso fue un llamado de atención a Asami ¿qué tenía pensado hacer Korra en el futuro? Ni siquiera sabía su presente, ni siquiera sabía si estaba tan comprometida como ella, en todos los sentidos. ¿Le importaría seguir estudiando? ¿seguiría yendo en sus ratos libres a aquellos bares a los que frecuentaba? ¿sabría que ellas dos estaban en una relación? No se lo había propuesto, no eran oficiales. Odiaba etiquetar todo, pero era la única forma de asegurar algo, más aún con alguien tan volátil y hermética como Korra.

Jamás le pregunté a Korra… jamás le he preguntado nada importante en realidad. Hoy desperdicié mi oportunidad. Pero… ¿qué sucede si de repente desaparece? Nada la ata aquí…

El sonido de la puerta cerrarse la detuvo de su corriente de pensamientos. Cuando volvió a la realidad, notó que volvía a estar en silencio. Las chicas se habían ido, pero la habían dejado con parte de la congoja y preocupación sobre su futuro romántico, al igual que la que había ingresado llorando.

Asami salió del cubículo y avanzó saliendo por la puerta de salida. Alcanzó a caminar unos pasos por el pasillo cuando oyó la voz de Bolin.

- ¡Asami! – la saludó sonriente.

- Hola, Bolin – respondió sin ánimos.

- ¿Bolin? – remarcó éste -. ¿Desde cuándo me llamas así? ¿Qué te pasa?

- Nada.

- Por favor, Asami. Tienes un aura oscura a tu alrededor, no puedes ocultarme mucho.

Asami se encogió de hombros. Bolin tenía razón, ella no era mucho de ocultar cosas. Y sabía que estaría desganada todo el día martirizándose sin razón, por lo que decidió salir pronto de la duda. Nada podía ser tan terrible.

- Boo – inició lista para preguntarle.

- Así está mejor – enfatizó satisfecho Bolin, provocando que Asami sonriera por una fracción de segundo.

- ¿Tú sabes… que tiene planeado hacer Korra?

- ¿A qué te refieres?

- Ya sabes, sobre el estudio, sobre el trabajo… su vida.

- Creo que Korra se irá a trabajar al hospital que dirige su padre, supongo – respondió Bolin, tocándose el mentón.

Asami suspiró aliviada. Eso significaba que ella seguiría estudiando unos años más, hasta que trabajara.

- … Pero eso significaría que ella tendría que irse – continuó Bolin.

- ¿Irse? ¿Lejos de aquí?

- Al sur.

¿De la ciudad?

- Ah, no es tan lejos – soltó Asami. Un viaje en bus o en tren sería suficiente para…

- Al Polo Sur – agregó Bolin, deteniendo violentamente sus pensamientos.

¡Eso ni siquiera está en el continente! ¡Tendría que viajar en avión! ¡¿Cómo se supone que viajaré en avión?!

- E-eso es muy… lejos.

- Sip. Esa es la razón por la que Korra vive sola.

Mierda. Eso te pasa por invocar a los dioses de la miseria, Asami. Todo se complicó. Es mejor que salgas de las dudas preguntándole a la misma fuente.

.

.

- ¿Qué pasa Korra? – preguntó Opal.

- Ya terminaron las clases ¿lo sabes? – dijo Wei.

- ¿Se ha golpeado la cabeza o algo? – le preguntó Wing a su hermano en un fuerte susurro que Korra escuchó.

- Es muy raro que estudie – les susurró Opal a los gemelos.

- Creo que se golpeó la cabeza – insistió Wing.

Korra no lo soportó más.

- ¡Aaargh! ¡Cállense!

- ¡¿Ven?! – dijo aterrada Opal -. ¡Esto pasa cuando la dejan estudiar!

- ¡Eres una…! – exclamó Korra, precipitándose hacia Opal cuando un compañero de clases la interrumpió.

- ¡Hey, Korra! Te buscan.

- Tsk – emitió está soltando la ropa de Opal, quien se desplomó sobre la silla.

- Salvada… - dijo ésta.

Enfadada, Korra se dirigió hasta la puerta del salón. Afuera, recostada contra la pared se encontró sorprendida con Asami. Y solo bastó verla para que su enfado se esfumara.

- Sato – dijo sorprendida, y ante una ceja levantada de la aludida, Korra se apresuró a corregir su saludo -. Digo, Asami…

- ¿Tienes tiempo?

- Oh, claro… mis clases acaban de terminar y ahora estoy libre.

- Vamos a caminar.

Fue más una orden que una petición, pero Asami tenía un semblante extraño por lo que Korra no se detuvo a cuestionarla.

Caminaron en silencio hasta que llegaron a un jardín cercano de donde estaban, que a esa hora estaba desierto ya que quedaban cerca de los laboratorios en los cuales no había nadie.

Korra detuvo su andar y observó como Asami continuaba unos pasos más hasta agacharse y tocar las flores, distraída. Fue cuando determinó que era el momento de intervenir.

- Entonces… - inició -, ¿de qué querías hablar?

- ¿Cuáles son tus planes para el futuro? – preguntó sin rodeos, y sin volverse hacia ella, aun observando las flores.

- ¿Qué? ¿Por qué de repente lo preguntas?

- No sé muchas cosas de ti, y ahora se me vino todo encima.

- Tampoco sé mucho de ti – se defendió Korra -, y es normal. Recién estamos conociéndonos.

- Lo sé, pero… a veces te siento tan lejana, que no sé… - calló.

A Korra le extrañó que no hubiese continuado. Ella quería saber.

- ¿Qué no sabes?

- Qué es lo que piensas.

- ¿Sobre qué? – Korra estaba comenzando a incomodarse.

- Sobre todo, sobre la universidad, tu profesión, tu futuro… nuestra relación.

- ¿Qué hay con eso?

- ¡Demonios, Korra! – dijo Asami levantándose y haciéndole frente –. Necesito alguna garantía.

Se sentía estúpida por preguntar tanto, pero no entendía a lo qué quería ir Asami ¿Por qué de repente la estaba bombardeando con preguntas tan subjetivas?

- No entiendo a lo que quieres ir – dijo bajo, casi como un susurro.

Asami necesitaba un momento para estar en silencio. Necesitaba ordenar sus ideas, esto amenazaba con escapársele de las manos.

¿Qué es lo que quieres, Asami? Quiero algo seguro, una estúpida etiqueta. Quiero saber que Korra me quiere, o por lo menos que quiere estar conmigo de la misma manera en que yo lo quiero. Quiero saber si ella se va a ir, porque eso significaría que tendría que estar con alguien que al parecer tiene fecha de vencimiento. No quiero estar así, necesito… necesito…

- Asami… - dijo Korra cogiéndole las manos -. Hay cosas que por el momento no puedo decirte. Pero pensaba hacerlo más tarde, cuando todo se solucione.

¿Solucione? ¿Qué se supone que debo pensar con esto?

- ¿Podrías… darme un tiempo? – continuó.

Esto es… ¿ella quiere…? ¿Ella está… terminando conmigo?

Sin poder evitarlo, los ojos de Asami comenzaron a aguarse y Korra abrió los ojos sorprendida y asustada.

- Oh – dijo con una voz temblorosa.

Cuando Korra se preguntó qué es lo que hizo para estar a punto de hacerla llorar cayó en la cuenta de lo que había dicho, de cómo había sonado y se sintió estúpida por no saberse hacer entender.

- ¡No, no, no! ¡No es lo que quise decir! – dijo agarrando a Asami por los brazos, obligándola a mirarla.

- Está bien… entiendo…

Mientes.

- Mientes – dijo Korra, observándola atentamente.

Aquella mirada había cambiado tanto en tan poco tiempo. De haber sido arrogante y arrebatada ahora la miraba con real preocupación, temiendo de haberla dañado. Todo se iba a los extremos de inmediato.

- Lo que quise decir es…

- No importa, entiendo. Ahora entiendo… - repitió Asami.

Korra la dejó hablar, quizás así sabría porque había sucedido todo esto.

- … Lo he decidido – continuó Asami -. Sé que es precipitado, pero… no quiero renunciar a ti. Incluso si nos llegásemos a distanciar.

- ¿Eh? ¿distanciar?

- Por si te devuelves al Polo Sur.

¿Polo sur?... ¿có-cómo sabe ella de eso? ¿por qué tendría que volver a…? – Pensó Korra cuando la imagen de Bolin se le vino a la cabeza – Fue él…

- Estaré bien, aunque en un futuro no sigamos juntas. Ahora hay tecnología, videollamadas y si trabajo suficiente quizás…

- Hey, detente… No es así.

Esto quiere decir, que ella acaba de tener un gran malentendido. Toda preocupada decidió incluso venir a buscarme, a pesar de que ya nos habíamos visto en la mañana… ¿qué es lo que habrá gatillado esta infundada preocupación? Digo, estamos recién iniciando y…

Otra verdad le fue rebelada a Korra. Y en un solo movimiento ella atrajo a Asami y la abrazo fuertemente.

- Soy una estúpida – le susurró al oído.

- ¿Ko-Korra?

- Asami, no iré al polo sur. Ni siquiera he pensado en ello, ahora solo me enfoco en estudiar y en estar contigo.

- ¿Estudiar?

- Si. No quería decírtelo aun, pero estoy estudiando para el próximo semestre estar en la misma clase avanzada que tú. Quiero comprometerme con la carrera, con mi futura profesión, contigo.

- ¿De verdad? – preguntó esperanzada Asami.

- Claro. Es por eso que tengo que estar dentro de las primeras al final de este semestre. Solo con ésa condición podré ingresar a la clase. Ahora, con el estudio, con lo de recién… todo me hizo darme cuenta de que… mierda, jamás lo hice adecuadamente…

- ¿De qué estás hablando?

- Asami… ¿somos pareja, no es cierto?

Asami se alejó de ella. Necesitaba mirarla a los ojos. Esa era una pregunta a la cual no sabía darle una respuesta segura.

- Eso… creo.

- ¿Crees?

- Bueno… - dijo mientras secaba sus ojos -, jamás nos pusimos de acuerdo y yo no sabía qué es lo que pensabas.

- Demonios, Asami ¿cómo puedes decirme algo así?

- ¡Hey! ¡Hasta esta mañana yo no sabía si te habías metido con otras mujeres! ¿Cómo se supone que dé algo por hecho si es que no me dices nada?

- Deberías haberlo dado por hecho.

- ¿Cómo la vez en que se supone que debería haberle mentido a Mako de que éramos pareja?

- ¡Alto! – exclamó Korra. Tenía que detener todo eso.

Asami exhaló el aire que contenía molesta en los pulmones. No lo podía creer, siempre estar con Korra era una montaña rusa de emociones. Y ahora resulta que estaba molesta, ya que prácticamente Korra le estaba diciendo que era su culpa por no dar por hecho las cosas.

- Asami… - la llamó, y antes de que se dignara a observar a Korra esta había capturado sus labios en un beso.

Y aquí vamos de nuevo.

- Asami. Quiero estar contigo, solo contigo… quiero decir a si quieres…

¿Por qué de repente se sentía tan estúpidamente tímida? Era solo una pregunta, la estúpida etiqueta que necesitaban para estar seguras.

- Me encantaría – respondió Asami.

- ¿Si?

- Solo para confirmar y dar por hecho… ¿eso significa que ahora somos oficialmente novias? ¿Esa era tu pregunta?

- En realidad te iba a pedir si querías acompañarme a comer algo, pero ya que lo dices…

- ¡E-eres una estúpida! – exclamó avergonzada Asami, empujándola.

Korra rió al ver su rostro completamente enrojecido y volvió a estrecharla para volver a besarla. Esta vez la apoyó contra la pared de aquel laboratorio, y allí se dispuso a besarla arduamente.

A Asami le encantaba sentir cómo su lengua se deslizaba a su boca, era como una suave y tibia sensación que a la vez causaba que una corriente fría bajara por su espalda, como si fuera un hielo descendiendo por su espina, un hielo que se derretía en sus piernas, llevándose la fuerza de éstas con él.

La mano de Korra no se hizo esperar, colándose por debajo de su blusa, acariciando su piel suavemente apenas con las yemas de sus dedos. Cuando comenzó a sentir una fuerte concentración de calor entre sus piernas fue consciente de a dónde iría a parar todo esto, e intentó detener la situación.

- ¿Ko-Korra? ¿Qué estás haciendo? – balbuceó apenas, pero ésta hizo caso omiso, continuando el recorrido por su torso, ascendiendo hasta quedar debajo de su brasier.

Asami volvió a intentarlo.

- No… - dijo poco convencida, conteniendo el aliento mientras Korra besaba su cuello -. Ya lo hicimos en la mañana… no estoy acostumbrada a… ah… no creo que pue…

- Te ayudaré – le susurró en su cuello.

De uno de sus bolsillos, Korra extrajo un tubo cuyo contenido Asami desconoció, pero pronto sintió como un frío gel era esparcido entre sus piernas y a los pocos segundos sintió como su temperatura se elevó abruptamente, casi como si estuviera a mil grados causando que comenzara a sudar, pero metafóricamente hablando, ya que solo lo sentía allí abajo.

- ¿Qué me…? – intentó decir Asami, pero su pregunta murió a medio camino para evitar dar un sonido delatador.

- Eso te ayudará…

- ¿A… qué? – formuló mientras sentía los dedos de Korra ascender lentamente por entremedio de sus muslos.

- A esto – respondió Korra y de inmediato mordió fuerte el cuello de Asami mientras introducía dos dedos en su interior.

El grito de Asami fue fuerte y decreciente. Lo último que supo es que su cuerpo si bien estaba encendiéndose, estaba en su límite, por lo que no era probable que pudiera lubricarse debidamente. Eso hasta que Korra intervino con su desconocido gel. Luego, se encontró envolviendo la cintura de Korra con una pierna, mientras intentaba con la otra sujetarse del suelo, y con sus manos se aferraba de los hombros de la morena, mientras ésta hacía su trabajo.

La sensación era nueva. Sentía que ardía, como nunca lo había hecho. Sentía perfectamente las yemas de Korra dentro de ella, masajeando y extendiendo su calor hacia su interior. Podía sentir cada caricia dada por ella, y como adrede, cada vez que sacaba sus dedos hasta la mitad, rozaba apenas su nódulo, que ardía y comenzaba a picar debido al gel. Era un nuevo pack de sensaciones y Asami no sabía qué es lo que quería primero. Se sentía llena y a la vez algo le faltaba. No le importó gritar. Se aferraba a Korra mientras se debatía internamente, mientras la tensión de su cuerpo ascendía a cada segundo, junto con la temperatura de su cuerpo.

Korra no había dejado de morder el cuello de Asami. Podía sentir como su respiración era entrecortada, como su pierna flaqueaba ante el esfuerzo de mantenerse erguida. Ella misma estaba comenzando a agotarse debido a que era la que la sostenía. Cerrando los ojos, y frunciendo el ceño decepcionada, determinó que tenía que acabar pronto. El cuerpo de Asami aún no estaba entrenado para resistir tanto en un solo día.

En la siguiente acción, en un solo movimiento llevó sus dedos lo más adentro que pudo, y un rasguño en su espalda le hizo saber que lo estaba haciendo bien. Tenía que continuar con eso, con aquellos movimientos violentos dentro de ella. Un tercer dedo la ayudó, entrando rápido a ella, acariciando sus paredes internas que poco a poco comenzaban a contraerse. Asami se estaba estrechando y lo mejor de eso era que solo Korra sabía que estaba cerca, su reciente novia no estaba lo suficientemente consciente de sí misma como para saberlo, sus gemidos y rasguños en sus brazos y espalda se lo hacían saber.

Unos cuantos bombeos más dentro de ella, tocando los puntos secretos y Asami pronto se encontró tensando las piernas y agarrándose fuertemente de ambos brazos de Korra, mientras exhalaba dulcemente el aire que contenía en sus pulmones.

Korra sonrió satisfactoriamente. Dos veces en un día. Y no se cansaba de escucharla gemir ni gritar.

Unos minutos pasaron cuando Asami fue capaz de sostenerse a sí misma. Apenas encontró la fuerza para erguirse sobre sus pies, acomodó silenciosa su falda y levantó su mirada hacia Korra, quien sonreía triunfal, arrogante y burlescamente.

- Eres insaciable – le recriminó Asami.

- Mira quien habla – contratacó Korra, haciéndola sonrojar.

- E-eso no es verdad… ¿qué fue lo que usaste? – preguntó para cambiar de tema.

- Luego lo sabrás, oh, por supuesto que lo sabrás. El mundo es completamente amplio gracias a mi trabajo.

Aquello provocó un vacío en el estómago de Asami. No sabía lo que le esperaba, pero no tenía miedo. Estaba lista para probar toda clase de cosas.

- Hm – emitió como única respuesta, causando la dulce risa de Korra -. Como sea… ¿ahora me devolverás mi ropa interior?

- Jamás. Es mi premio ¿recuerdas?

- Eres una pervertida.

- Créeme que no soy la única.

.


Ahora veía ciertas cosas lejos.

Sentada en aquella silla, se dio cuenta de que jamás se había tomado el tiempo para observar cada detalle de su rostro. Si lo hubiera hecho, de seguro ella se lo hubiera recriminado avergonzada. Le encantaba el incipiente rubor que ocupaba sus mejillas mientras intentaba mantener su aire de chica rebelde. Pero para ella ese era justo el sabor que le gustaba, el agridulce.

Una respiración más fuerte le hizo saber que estaba próxima a despertarse. Lentamente observó como el azul de sus ojos comenzaba a vislumbrar desde debajo de sus parpados. Tres pestañeos más tarde y la expresión de sorpresa estaba instaurada en su moreno rostro, lo que la hizo sonreír.

- Buenas tardes – la saludó.

- Asami… ¿qué haces aquí? – le dijo mientras se frotaba los ojos, despertando de su siesta.

- No te había visto desde hace dos días. Cuando supe que estabas en la facultad fui a verte, pero uno de los gemelos me dijo que habías venido a enfermería. Me preocupé un poco y vine de inmediato, solo para encontrarme con que dormías plácidamente.

- ¿Desde hace cuánto estás aquí?

- Creo que desde hace una media hora.

- ¿Media hora?... Debiste haberte aburrido – dijo mientras bostezaba.

- No realmente – respondió Asami, sonriéndole tiernamente -. Estás pálida ¿has dormido bien últimamente?

- Oh, bueno, realmente siempre que vengo a clases, los chicos me molestan cuando estudio y no me dejan concentrarme. Así que estudio todo lo que pueda en casa, y duermo aquí en su lugar.

- Eso no te hará bien – respondió preocupada Asami.

- Es solo por un tiempo. El plazo está por acabar y ya la próxima semana se vienen los exámenes. Necesito sacar buenas notas en todos ellos.

- Hm….

Asami no pudo evitar preocuparse. El rostro ojeroso y pálido de Korra le indicaba que no había estado descansando adecuadamente. Daba lo mismo si se esforzaba arduamente si después el día del examen su cuerpo agotado no respondía. A ella más de una vez había subestimado la resistencia de su cuerpo, y el de Korra además estaba sometido a sus entrenamientos de basquetbol. Era un colapso seguro.

Una risa la hizo volver a concentrarse en Korra, quien la encontró observándola divertida.

- ¿Qué? – le dijo Asami -, ¿Qué es tan gracioso?

- Nada – respondió Korra -, sólo pensé que todo esto era extraño. Tú preocupándote por mí.

- ¿Qué tiene de extraño? Soy tu novia ¿no es así? – le respondió con toda la seguridad del mundo, haciendo sonrojar un poco a Korra -. Es mi deber preocuparme por ti, más aún cuando no ves a tu novia en días.

- No puedo creer que puedas mantener el mismo horario. Creo que estoy lista para desplomarme después de tres semanas.

- Deberías. No puedes seguir forzando tu cuerpo tan duro, o estudias o prácticas en el equipo de basquetbol, pero no puedes hacer ambas…

Cuando la vista de Asami se dirigió de nuevo a Korra, se encontró con que esta había caído nuevamente en un sueño. Asami sonrió. Ella se estaba esforzando demasiado.

Ella tiene que meter un montón de material dentro de un plazo limitado. Debe ser duro. Quiero que haga su mejor esfuerzo, intentaré estar animándola y apoyándola lo mejor que pueda. Aunque… me sienta un poco sola… Soy tan egocéntrica.

Asami la dejó dormir veinte minutos más hasta que ella volvió a despertar por sí misma.

- Mierda, volví a dormirme – protestó Korra.

Asami rió.

- ¿Por qué mejor no vamos a tu departamento?

- Hmm ¿es que quiere algo en particular, señorita Sato? – le preguntó pícaramente Korra.

- ¿En tu actual estado? Temo por que te quedes dormida a medio camino, dejándome con las ganas – se burló Asami.

- Puede que tengas razón. Ya no confío ni en mí misma.

Aquel comentario las hizo sonreír a ambas. Le encantaba esta sensación de comodidad, se estaban acostumbrando demasiado a la presencia de la otra. Asami la estaba extrañando demasiado.

- ¿Korra? – se aventuró.

- ¿Hmm?

- ¿Estas estudiando por mí? Si es así ¿soy responsable de cambiar tu futuro?... Me siento un poco culpable de tu actual estado.

- No seas melodramática…

Siempre he pensado que esforzarse tanto y poner todo en el estudio era algo patético…

- … Puedo tomar mis propias decisiones – continuó Korra.

… Es por eso que siempre solo daba el mínimo, viviendo el día a día, como si fuera una clase de vaga. Y de cierta forma lo era…

- Bien. Eso es bueno – respondió Asami con una tierna sonrisa.

… Es por eso que, si quieres expresarlo como que me has echado una mano en mi cambio de futuro, no creo que estés tan equivocada. Ciertamente lo has hecho, gracias a ti he cambiado a ser "una chica de bien". Es tu culpa.

Ella no pudo corresponder a la sonrisa de Asami. Avergonzada miró hacia abajo, hacia sus manos, ganando tiempo para recuperar el valor de verla a los ojos. Esa chica al fin y al cabo era la que comenzaba a ganar terreno en su mundo. Pero no podía decírselo, no podía decirle que estaba haciendo todo esto por y gracias a ella.

Es gracias a ti que me he esforzado tanto. Pero no soy lo suficientemente valiente para decirte esto. No aún.

.

.

.

~o~


¿Quién alguna vez no ha cambiado por alguien? No sé si está mal cambiar a las personas, por la premisa de "te acepto tal cual eres". Digo, por supuesto que lo es cuando lo fuerzas. Pero al final es tierno cuando todo ocurre de manera inconsciente. Al final de eso se trata una relación, de crecer juntos.

Eso fue el momento cursi.

Últimamente he estado viviendo al límite, tal como la chiquilla esta. Me dije que debía cambiar, pero heme aquí, con el tiempo detrás mío y con un montón de tareas por delante. Pero esto si es algo que me cuesta controlar. Filo, no me compete hablar de esto.

Y les traigo un expresso doble de cosas. Poco a poco iré introduciendo el tema, para que no sea tan violento, aunque no creo que eso les cause trauma, hahaha.

Y como no tengo mucho que decirles, vamos a los reviews:

kaidou Ren: Muchas gracias, es en parte lo que quería lograr y me encantó que lo expusieras así. Era demasiado el drama, debía terminar todo de una vez. Ruha: Cuando dices cosas así, me acuerdo de la frase que siempre me dices: "es como para darle un sillazo" y me río sola. Pero era cierto, es para darle un sillazo a todo el mundo. Ya estaba cuestionando en qué parte del mundo vivías ¡nunca sabes nada de lo que hablo! A ti te hace falta una terapia culturizante conmigo. Ya verás, hohoho. Benada: Hahaha, lo sé, quise hacerlo así, aunque se me escapara un poco de las manos. Ahora nadaremos en otra clase de emociones. Shizuma94: Hahaha, sinceramente no he querido rebelarlo aún, y si hubiera armado "la casa de putas" con el tipo con el que Korra estaba, hubiera sido EL dramón, y encontré que era suficiente (staaaph!). No a la guerra, y hola el amorsh. KorraAsami: Hahahaha, pues Asami estará llena de felicidad últimamente (si sabes a lo que me refiero). Descuida, no te abandonaré, solo me atrasé un día, el cual fue recompensado con doble amor. Tenshi Hikari: Gracias, estoy pseudo orgullosa de ellas y me alegra que te gusten. El drama vendrá, pero no pienso hacerlo tan duradero, siempre será en pequeñas dosis. Acá lo que prima es otra cosa. Todos sabe a lo que vienen e intentaré dárselos. Todo para alimentar tu mente sexy, hahaha. Cryp: Por supuesto que no había otra manera. Las reconciliaciones siempre son las mejores. Y locuras bastante educativas se acercan. Moni: Muchas gracias. Mi alma crece al leer cosas así. No te preocupes, no soy de andar dejando botadas las cosas (claro~), no este. Menos cuando ni siquiera he llegado al relleno del pastel. Ninixxx: ¡¿Chilena?! Naaaah, me estai we... hahaha (*muestra la hilacha*) Es que me dicen chilena y prendo como pasto seco. Tenía que meter algo de aquel grupo que, además, está de aniversario. Era mi propio tributo a aquella grandiosa banda shilena. Ahora (volviendo al fic) debido a lo extraña de su relación, es posible que todo sea abrupto, como el extrañar o el confiar. Pero esas son cosas de cada relación. Nunca una será igual a otra ¿mi intendí?. DjPuMa13g: Esa es una nueva forma de suicidio, cortarse las venas con pan tostado ¿que clase de ladrillo comes? hahaha. Lo siento, había tenido una crisis, pero no me duran mucho. Que eres ridícula (lo siento, hahahah, no puedo evitar decir esto) hahahaha, "se tocan sus partes". Como si nunca hubieras hecho el ridículo con una canción... Ahora, no sé como rayos quieres que meta condones de sabores, no es como si los necesitaran (¿o si?... ¿me estoy perdiendo de algo?) pero si hay otras cosas con sabores. Eh estado estudiando, y morirías ante el mar de ideas que tengo en mi cabeza. Demonios, y espera mi llamado, mira que veo un gran potencial en ti, hohoho. Kanu-Unchou: Le diré algo, señorita: ¡Deje de tratarme tan cortesmente! No es como si escribiera para una tertulia, de hecho escribo para que prácticamente ustedes tenga que leer esto a escondidas, o en tu caso, leyendo al límite, hahaha. ¡Así que tutéame con confianza mujer! No muerdo, o por lo menos no a mis lectoras. Y sip, la culpable de ser lenta (y tonta, e insegura, y mil cosas más) pero lo principal es que son las culpables de tener lo que a la otra le sobra. La perversión y la responsabilidad. HanelBlumaTanu: Hohoho. ¡No pares, sigue, sigue! (*alusión a una vieja canción*) Aile1323: Tus comentarios gourmet hacen que siempre me suba a mi pony y viaje por las nubes, desechando el bajo perfil que siempre intentaré tener. Oye artista, hablas como toda una anciana, y por eso seguiré molestándote, ya que jamás aludí a tu edad, solo a tu gusto musical. Te avejentas sola, yo solo me burlo, como suelo hacerlo. Y seguiré estudiando cocina solo para siempre sorprenderte con nuevas recetas y sabores, para que jamás se canse mi comensal favorito. Nami-Nen: Bájate del pony, loco. Te haré la tremenda de desconocida cuando eso suceda, o sino me bajaras todo el status (adios a mi humildad, todo tu culpa. Pára de corromperme, eres una muy mala junta). Ahahaha, sabía que eso te molestaría ¡y no lo rebelaré! solo por el placer de molestarte. Lo siento por abandonar la otra, en serio que el tiempo se me va de las manos, si me dejaras tranquila quizás tendría tiempo, hahaha. Ridícula. catching RE: Hahaha, gracias Peter Parker. Quizás tengas razón, como jugué mucho con escenarios y emociones siento que quedó raro. Cuando aprenda más y vuelva a leer todo esto quizás lo sabré, pero por el momento quedo satisfecha al saber que les gustó. Korra es una ternura, disfruto cuando dejo su relleno suavecito expuesto.

Y no alcancé a subirlo el día lunes v.v