Éxito
Al fin había terminado aquella redacción, y había tardado mucho más de lo estipulado. A veces se preguntaba por qué no había decidido estudiar directamente algo con pura matemática, como una ingeniería propiamente tal. Pero luego recordaba lo mucho que le gustaría hacer prótesis y manos robóticas, y para eso necesitaba saber todas estas cosas del área de la biología y de la salud, aunque fuera engorroso. Además, de no haber estudiado esto… no habría conocido a Korra.
Sentada en su escritorio, soltó el lápiz y levantó los brazos lo más que pudo, estirando los músculos de su espalda, agarrotados por haber estado tanto rato en la misma postura. Demonios, hasta su muñeca le dolía por haber escrito tanto. Cuando terminó, observó la hora. Era ya tan tarde.
Dirigió ahora su mirada hacia el calendario de mesa que tenía sobre el escritorio y lo cogió entre sus manos. No pudo reprimir una mirada de decepción al ver que quedaban aun cuatro días para el gran examen, cuatro días en que tendrían que seguir separadas, en que Korra aún no sería de ella. Ahora podía entenderla cuando antes ella misma priorizaba sus estudios antes que a Korra. Y se sentía tan solitario.
Dejando de lado su egoísmo, cogió su celular y procedió a enviarle un mensaje de texto: "No creo que vaya a tu casa esta semana. Espero que estés durmiendo lo suficiente. ¡Animo! – Asami"
Era lo mejor. Podía esperar una semana más a Korra. Era la última y ésta necesitaba toda la concentración posible.
Podía esperar.
Y no alcanzaron a pasar ni siquiera dos minutos cuando su celular vibró en respuesta. Asami no podía estar más emocionada. ¿Cuándo creyó posible que aquella chica tan distinta a ella podía ser la causa de su felicidad?
"¡No tienes que preocuparte! Tienes que venir igual, y no aceptaré un no como respuesta – Korra"
- Mierda. No puedo esperar hasta que los exámenes terminen – sonrió derrotada.
.
.
- Um… - murmuraba Mako, comenzando a poner nerviosa a Korra mientras observaba como éste revisaba su ejercicio.
- ¿Qué pasa? – preguntó.
- Nada – dijo dejando su cuaderno -. En cuanto al área matemática, o de la física, que es en lo que soy bueno, creo que ya estás bien.
Korra suspiró aliviada. Esa era una buena noticia. Se había vuelto buena en los ejercicios matemáticos en casi un mes.
- Por otro lado… - agregó Mako, tensándola mientras ésta observaba cómo él agarraba otro cuaderno entre sus manos -. ¿Eres consciente de que tienes que aprenderte de memoria todos estos bichos, además de qué es lo que hacen?
Mako se refería a una larga lista de bacterias con nombres verdaderamente difíciles. Ese era el mayor problema de Korra, que se equivocara en la ortografía al escribir uno, o que los confundiera, o que simplemente no los recordara cuando tuviera que decir cuál aparecía en tal enfermedad o en tal situación.
- Lo sé – dijo desganada -. Son tantos… y como sé que alguno se me olvidará, a mi mente le cuesta retenerlos y al final no hago nada.
- Debes cambiar eso. Debes encontrar un incentivo para aprendértelos – le dijo Mako -. Los números y ésas cosas son solo algo pasajero. Tú después de un tiempo ya no los necesitarás, esto es solamente para seleccionar a los estudiantes en la carrera. No todos pueden ser lo que tú quieres.
- Eso es lo que más me enfada. ¿Para qué nos enseñan cosas que no ocuparemos en la profesión?
- Como dije, es para seleccionar. Las matemáticas aquí son un corta cabezas.
- Estúpido sistema. Estúpidas matemáticas – masculló Korra.
- Y a pesar de lo que dices, matemáticas es lo primero que te entró. Irónico. Pensé que serían cosas biólogas y médicas, que será a lo que te dedicarás.
- Tsk, es que eso no se puede estudiar con música.
Mako le dirigió una mirada desaprobatoria. A veces Korra decía cosas tan tontas que Mako seriamente dudaba de sus intenciones. Pero observándola mejor, no podía pasar por alto que su piel estaba más pálida y un poco más reseca, además de la zona oscura que ésta tenía bajo sus ojos. Bolin le había dicho que hace ya dos semanas que no asistía a los entrenamientos de basquetbol, y eso que era algo que ella adoraba hacer. A pesar de todas las estupideces que ella dijera, en verdad se estaba esforzando.
.
"Caminemos juntas a casa. Espérame en la entrada de la facultad – Korra".
Asami estaba apoyada sobre la pared esperando, cuando un ruido la asustó, haciéndola dar un agudo y breve grito. Al voltearse observó a Korra, que reía sonoramente por su acción.
- Muy madura – la recriminó Asami, aun viendo como Korra reía.
- No pude evitarlo. Venga, vamos a casa.
Ambas comenzaron a caminar. Era agradable, esperarse solo para hacer eso. Aunque no hablaran, a Asami le gustaba sentir ese silencio familiar y para nada incómodo junto a Korra. Lo interpretaba como un signo de confianza y comodidad.
- ¿Y? ¿cómo vas? Te queda poco – le preguntó.
Se ve pálida.
- Siempre hablas solo de eso… Estoy intentando memorizar todas esas bacterias. Las tengo anotadas en cada parte que veo, para que así casi me entren por osmosis.
Asami rió cuando escuchó esto.
- Mírate, toda una nerd usando este tipo de palabras en una conversación casual.
- Te culpo completamente de ello, Sato – respondió Korra, lanzándole una aguda mirada, haciendo reír más a Asami.
- ¿Es por mí, entonces? – la molestó, dándole un leve empujón.
- Estúpida – dijo molesta y avergonzada.
- ¿Y cómo va lo otro? – preguntó para cambiar de tema.
- Mako dice que estoy lista en las otras áreas, sólo me falta practicar "la mía", esas fueron sus exactas palabras.
- Hm, creo que ahí él se quedará corto. Digo, es ingeniero, no tiene conocimientos sobre cosas que no sean números. En este aspecto debes estudiar lo que te he pasado.
- Eso he hecho. Tus apuntes son jodidamente buenos, Asami.
- ¿Te sorprende? – le dijo arrogantemente.
- Para nada. Digo, eres una nerd de pies a cabeza.
- ¡Mira quién lo dice! ¡La que habla de osmosis!
- Tsk, pero yo por lo menos paso inadvertida. O sea, mírame, tengo estilo – dijo, dando un paso adelante mientas agitó su cola de caballo teñida azul y luciendo su vestimenta y estilo rebelde.
- Ajá – se burló Asami -. Además ¿quieres decir que visto como una nerd?
Korra se volteó hacia ella con una radiante sonrisa.
- Estaba bromeando. Tu siempre luces bien, Asami. – La aludida sintió como su corazón paraba de latir ante esta frase -. Aunque… si no fuera por esos lentes, que a veces, realmente son una molestia cuando quiero hacerlo rápido.
- ¿Hm? – masculló levantando divertida una ceja -. Entonces ¿quieres que use lentes de contacto?
- No – respondió abruptamente Korra.
- ¿Entonces? – preguntó confundida.
Korra tardó en responder y cuando Asami la alcanzó pudo ver el leve rubor en sus mejillas.
¿Qué estará pensando?
- ¿Korra?
- No. La verdad es que, me gusta que uses lentes de vez en cuando… cuando lo haces, digo… te ves increíblemente sexy.
Asami se sonrojó. Jamás había puesto en juicio lo atractiva que ella era, sin ser arrogante, claro. Pero que otra persona fuera quien se lo dijera, más aun, que Korra fuera ésa persona… simplemente la hacían sentir como que ella era la persona más afortunada. Se sintió deseada, por alguien a quien ella deseaba.
- Hey – dijo mientras su mano se aferraba a la polera de Korra -. Disculpa. Sé que soy egoísta al preguntarte esto. Más con el poco tiempo que queda. Pero… por favor, dame una hora. O por lo menos treinta minutos, yo… necesito… - pidió completamente avergonzada.
Korra tragó con dificultad el nudo que se formó en su garganta. De un momento a otro se había excitado completamente. ¿Cómo no iba a hacerlo? Prácticamente Asami le estaba rogando que lo hiciera.
- Eres muy cruel – le respondió -. ¿Cómo puedo negarme cuando te pones así?
Asami cuando levantó la vista hacia Korra, pudo ver el cambio de expresión que ésta tenía. Era como si de repente se hubiera transformado en una especie de cazadora, con sus ojos ensombrecidos por el deseo y con una postura abiertamente ofensiva. Asami sintió como sus piernas se debilitaban.
Sus ojos están rojos… ¿es por la falta de sueño? Y no tengo idea de por qué su piel se siente tan caliente ¿será por el calor o por la excitación?
En diez minutos se encontraron en casa de Asami, que era la más cercana. Korra cuando le pedía que la esperara, encaminaba a su novia hasta su casa, todo para pasar más tiempo juntas. De lo contrario siempre llegarían primero a su departamento, estratégicamente ubicado a solo minutos de la facultad. En ese momento Korra se odió. Si tan solo hubieran caminado primero a su casa, Asami ya estaría desnuda y gimiendo descontrolada a horcajadas sobre sus piernas. Con tan solo imaginársela así, sus ganas de ella ocuparon por completo su mente, tanto que dudaba que pudiera dar otro paso sin desnudarla en el acto.
Pero ya estaban en casa de Asami, y Korra iba tan concentrada en no desvestirla en ése instante que no notó mucho la diferencia. Sus movimientos eran completamente robóticos.
- ¿No hay nadie en casa? – preguntó, conteniéndose.
- Mi padre regresará tarde – dijo Asami, mientras la conducía hacia su habitación.
Una vez en ella, Korra solo pudo observar como ésta se adelantaba a abrir la ventana. Cada movimiento que Asami daba ocurría en cámara lenta para ella. No perdió detalle en cómo ésta apoyaba su mano sobre el escritorio mientras su espalda se estiraba para alcanzar la ventana. Pero ahora estaban en zona segura. No podía esperar más.
- Hace mucho calor, lo bueno es que a esta hora comienza a correr un poco de … - no pudo terminar la frase. La respiración irregular de Korra en su oído y sus manos en sus caderas la hizo detenerse abruptamente. De repente, todas sus ganas acumuladas cayeron sobre ella. Al fin tenía a Korra para sí, por un momento. Y no podía perder tiempo.
Asami rápidamente se dio vuelta, abalanzándose contra su cazadora, fundiéndose en un acalorado beso que no dejaba lugar a dudas sobre lo que ella quería. Al momento en el que Korra ingresó su lengua a su boca, ella gimió. Luego de ese sonido, se encontró ayudándola a desabrochar su propia blusa, exponiendo su abdomen y su ropa interior. Lo otro que siguió fue cómo le quitó la polera a Korra, y a la vez desabrochó su pantalón. Quería que todo sucediera con prontitud, pero quería verla desnuda, quería sentir su piel, su cuerpo excitado.
Momentos después ella estaba sentada sobre su escritorio, estirando las piernas mientras Korra sacaba sus pantalones. Asami pensó que ella jugaría un poco, pero de inmediato desechó esa idea cuando la morena la despojó de su ropa interior. Tampoco es que fuera que ella necesitaba alguna preparación, estaba más que lista ¡por dios que lo estaba! ¡desde hace días!
Un intenso gemido de alivio salió desde lo profundo de su garganta cuando sintió como Korra, sin perder tiempo, ingresaba dos dedos dentro de ella. Eso había sido realmente rápido. Un beso había bastado para que se encontraran sin ropa y ella sentada sobre su escritorio, de piernas abiertas, alojando a Korra entre ellas, que ya se encontraba satisfaciéndola.
Asami la estrechó contra su cuerpo, sin quitarle espacio para que ella maniobrara, pero diciéndole corporalmente que ella estaba lista, y que lo quería rápido y duro. Envolviendo sus piernas en su cadera y afirmándose al pelo de su nuca acercó su rostro a su oído, sorprendiéndose de lo irregular que ya estaba respirando.
- Korra… - dijo débilmente -. Hazlo fuerte.
Korra sintió como su propia humedad se estaba acumulando entre sus piernas. Pronto comenzaría a descender entre sus muslos. Jamás se había sentido tan excitada, todo porque Asami le había rogado que se lo hiciera, y aquella frase le estaba diciendo que lo quería en plan salvaje. Y ella no era quién para no satisfacer sus peticiones.
Esta vez no esperaría. Llevaría a Asami lo más rápido al límite. De inmediato arqueó los dedos dentro de ella y sacándolos lentamente observó como el cuerpo se Asami temblaba a la vez que escuchaba su débil gemido. Eso no sería nada. Rápidamente se impulsó dentro, tocando la pared más alejada de ella, presionando tan fuerte como nunca lo había hecho mientras su pulgar, con cada penetración, friccionaba sin cuidado aquel palpitante e hinchado nódulo. Asami gemía ruidosamente, dando pequeños gritos cada vez que Korra llegaba al fondo y con sus yemas presionaba el sensible punto que alojaba todos sus nervios, haciéndola enloquecer.
Asami sentía lo mojada que estaba. El sonido de su excitación la avergonzaba, pero ya con sus muslos completamente empapados nada le importaba, ni siquiera podía pensar con claridad. Sabía que no tenía que hacer mucho ruido, había abierto la ventana y sus vecinos probablemente escucharían sus gritos. Debía contenerse, debía…
- ¡Mierda, Korra…!
La misión claramente estaba fracasando.
Korra había girado sus dedos dentro de ella, acariciando toda su pared interna. Cada vez salía y entraba de Asami más rápido, sintiendo como esta se estaba estrechando, como sus piernas se sujetaban más fuerte de ella, como el blanco abdomen de su novia se estrechaba, y su rostro… su rostro era lo mejor. Rebelaba claramente cuán excitada y cerca del final estaba. Un pequeño hilo de saliva bajaba hacia su mentón, escapando de esos rojos labios cuyo labial se esparcía por toda su mandíbula.
Korra sabía que ella misma debía estar manchada por el rojo, pero eso no le importaba, eso hacía ver a Asami más apetecible y desesperaba.
Sus ojos verdes velados por el deseo le indicaron que debía acabar con eso. Korra aumentó más el ritmo, comenzando ella misma a jadear por lo agotada que se estaba sintiendo. De repente, extrajo los dedos desde dentro de Asami y comenzó a atormentar directamente a su nódulo, friccionándolo sin clemencia alguna, tomándolo entre sus dedos y apretándolo. Asami movía sus caderas sin ser consciente de ello, gritando desesperada mientras Korra la masturbaba. Sus manos se afirmaron con fuerza a sus hombros, intentando aguantar toda su tortura. Pero no podía hacerlo por más tiempo. Ella misma bajó, tomando una de sus morenas manos, y la guió de nuevo y violentamente hacia dentro de sí misma, y solo en esa acción, esa penetración de sus dedos bastó para que se viniera.
Con la boca abierta y su cuerpo tensado sintió como su cuerpo se liberaba de aquel estrés al cual había sido expuesto. Sintió como su orgasmo llegó hasta la punta de sus pies, hasta sus manos. Se sentía terriblemente cansada, pero al fin estaba relajada, al fin había tenido lo que había reprimido por tantos días.
Ahora consciente de todo, observó que Korra, aun con sus dedos en su interior, con su otra mano estaba cubriéndose la frente, mientras tenía los ojos cerrados. Asami se preocupó un poco, y lentamente removió ella misma su mano, soltando un débil gemido cuando al fin la sintió fuera. Descendiendo de su empapado escritorio, se acercó a su novia para besar su sudada frente, llamando su atención.
- ¿Estás bien? – le preguntó.
- Mierda – masculló Korra -. El sentir todo eso, el ver tu expresión… hizo que me doliera la cabeza. Tal vez porque no lo habíamos hecho en un tiempo. Mi mente se ha puesto en blanco.
Asami apoyó su cuerpo en el escritorio y atrajo las caderas de Korra hacia ella, permitiéndole descansar en su cuerpo.
- Debes estar agotada – le dijo, sin apartar sus dedos de su cadera, descansando sobre su iliaco.
- El sentir todo eso… digo… creo que me vine con solo verte – le confesó Korra avergonzada -. Y se siente como si en eso hubiera olvidado todo lo que he aprendido.
Asami presionó con sus pulgares su piel, y acercó su rostro para atraer los labios de Korra. El beso alcanzó a iniciar de manera tierna, cuando Asami lo comenzó a intensificar, metiendo su lengua en la boca de Korra, sintiendo como un suave gemido salía de ésta.
Colocó sus piernas dentro de las de Korra, y ahí fue cuando sintió lo excitada que ésta estaba. Quizás en realidad ella se había venido con solo observarla, sino no explicaba por qué sus muslos estaban tan empapados. Jamás había hecho eso, no con otra persona que no fuera con sí misma, pero de repente unas ganas descontroladas se apoderaron de ella. Quería sentir a Korra gemir y gritar su nombre, quería ver su rostro enrojecido por el deseo y el orgasmo, quería poseerla.
Mientras su lengua se deslizaba contra la suya, jadeando ambas en el beso, sus dedos comenzaron a recorrer el camino de humedad entre las piernas de Korra, ascendiendo cada vez más, sintiendo como la temperatura aumentaba. Solo el calor le decía que estaba cerca, y lo deseaba, tanto como Korra.
Segundos después se encontró con aquella protuberancia, y por dios que estaba húmeda. Apenas deslizó sus dedos, recorriendo todo el sexo de Korra, ésta lanzo un fuerte gemido. Había sido una idiota ¿cómo es que nunca antes había deseado esto? Se encontró deseando haber tenido más tiempo, de haber tumbado a Korra en la cama y haber recorrido su cuerpo entero con su lengua. Haberla saboreado y embeberse entre ese líquido que ella misma había causado. Era un sentimiento extraño, pero su garganta y su entrepierna ardían al mismo tiempo. Quería hacerlo, quería probarla, quería hacérselo hasta que su cuerpo cayera agotado, agitado y sudoroso entre las sábanas de su cama. Quería ver las lágrimas de Korra caer por sus mejillas ante el orgasmo. La quería a ella completamente.
Pero para eso necesitaba tiempo. Algo que en ese momento no tenía. Eso tendría que esperar, y se odió infinitamente por ello.
Dejando a un lado sus propias fantasías sexuales, se concentró en su tarea. Las yemas de sus dedos pronto se encontraron acariciando el canal que formaban sus labios, siguiendo toda su extensión, encontrándose con una depresión suave y hambrienta. Asami gimió al sentir como la llamaba, le hubiera encantado sentir la suavidad y el calor de las paredes de Korra envolver sus dedos. Frunciendo el ceño, se mordió el labio y continuó su camino. La espera valdría la pena, se repetía una y otra vez. Pronto una protuberancia caliente e hinchada se topó en su recorrido. Apenas la tocó, Korra dio un salto sin poder evitar gemir. Ése era, había llegado.
Asami sabía lo que tenía que hacer. Pero tenía que manipular más el ambiente.
Volvió hacia aquella abertura que con remordimiento había dejado, y apenas ingresó unos milímetros dentro de ella, para reunir un poco de la esencia de Korra y lentamente ascendió su mano, llevándosela hasta su boca, introduciendo sus dedos sin apuro entre sus labios. Saboreando.
Korra observó todo sin perderse detalle, gimiendo extasiada al ver como Asami se llevaba sus propios dedos, llenos de su excitación, a su boca. Aquello fue endemoniadamente caliente.
Asami no dijo nada, observó profundamente divertida como Korra la miraba atónita. Con una invitadora sonrisa, acercó sus labios hacia el oído de Korra, y gimió solo por placer, obteniendo como respuesta un auténtico jadeo de Korra, tan débil que hasta necesitó arrimarse a las caderas de Asami.
Ella estaba justo donde Asami la quería. Y no quería hacerla esperar más.
- Te ayudaré con lo que necesitas – le susurró Asami, sintiendo como el cuerpo de Korra se estremecía ante sus palabras.
Llevando la mano de vuelta entre sus piernas, comenzó a friccionar su nódulo de la misma manera a como ella se lo había hecho a sí misma en las noches en que pensaba en Korra, y el efecto fue embriagador. Observando el rostro enrojecido de Korra y su boca entreabierta, Asami volvió a acercarse a su oído, lista para comenzar su plan.
- Staphylococcus aureus – le susurró, obteniendo orgullosa otro gemido de Korra.
- ¿Asami? – dijo entre jadeos -, ¿qué estás… haciendo?
- ¿Con mi mano…? – dijo presionando un poco más fuerte el clítoris de Korra, escuchándola gritar dulcemente -. ¿… O con mi boca?
- Di-diciendo…
- Estoy ganando tiempo, ayudándote a estudiar – le respondió en un susurro.
Korra no lo podía creer. Su mente daba miles de vueltas por todo lo que estaba sintiendo. Ya se había venido una vez, vergonzosamente, solo al ver a Asami correrse. Pero ahora… entre lo que estaba haciendo Asami, masturbándola, y entre lo que le estaba diciendo, tan sensualmente, se sintió débil y estúpida por no sentirse lo suficientemente capaz de poder controlarse.
- Mycoplasma pneumoniae – continuó Asami, mientras seguía frotando y acariciando a Korra.
Korra comenzó a agarrarse de los brazos de Asami, con su cuerpo tenso. Asami no sabía cómo interpretar eso, si es que quería que se detuviese, o que fuera más allá. Optó por la segunda opción.
- Aggregatibacter actinomycetemcomitans – dijo lentamente a continuación, chupando el lóbulo de su oreja.
- ¡E-estúpida! – exclamó Korra apartándose tan solo unos milímetros, con su rostro avergonzado y sus ojos vidriosos -. ¿Quieres que me excite en el examen?
- ¿Quieres que me detenga? – le preguntó amenazante Asami, descendiendo adrede un dedo hasta la hambrienta abertura de Korra. Ésta se afirmó más fuerte de sus brazos dando un pequeño jadeo mientras Asami observaba como el rostro de Korra se debatía entre el orgullo y la vergüenza. Lo encontró encantador.
No quiso esperar una respuesta, pero tampoco iba a darle en el gusto. Volvió dos de sus dedos de vuelta hacia la protuberancia, y rápidamente comenzó a friccionarlo. Su mano salía y entraba entre sus piernas, arrastrando con cada movimiento la sensible piel que contenía su masoquista nódulo. Asami observaba embelesada como Korra intentaba escapar de aquello, moviendo errática sus caderas, mordiendo sus labios para evitar gemir de la forma en que lo hacía. Ahora entendía a Korra cuando le dijo que se había excitado solo con su rostro. Jamás se había sentido con tanto poder, más aún al tener a alguien tan rebelde y explosiva como aquella morena a su merced.
Cada vez más comenzaba a salir más fluidos de Korra, en conjunto como ésta iba subiendo de volumen sus gemidos y gritos. Después de susurrarle unas cuantas bacterias más al oído, Asami clavó fuerte sus dientes en el cuello de Korra y escuchó como ésta gritó fuerte, y de inmediato sintió como la palma de su mano alojó un caliente líquido que se escurrió por los muslos de Korra. Sorprendida abrió más los ojos, observando como entre jadeos Korra seguía liberándose, presionándose por salir luego de ese vergonzoso trance de liberación.
No existió otro sentimiento más satisfactorio para Asami que aquel. El ser la causante, directa e indirecta, del orgasmo de Korra, simplemente no tenía palabras. Hasta ahora, lo sentía como su mayor logro.
Con ternura, la atrajo hacia sus brazos, abrazándola protectoramente. Ella, una simple mujer, protegiendo a aquella rebelde. En ese momento lo sintió necesario e imperante.
Escuchando la fuerte respiración de Korra, y sintiendo su cuerpo caliente, tembloroso y sudado; la idea se le instauró de repente. Esto no era solo capricho ni una simple atracción sexual. Ella se estaba enamorando de Korra. Más que eso. Ella la amaba.
.
La clase estaba en completo silencio. Jamás se había sentido tan nerviosa por un examen, ni siquiera cuando peligraba su beca. Si ella estaba así, pensó en cuán nerviosa debía estar Korra. Pero el gran día al fin había llegado, y en verdad esperó que todo marchara bien.
- Comiencen – indicó el profesor, y Asami en lo único que pudo pensar fue en Korra.
.
- Por fin… - dijo Korra derrotada, sintiendo todo el peso de sus trasnoches y esfuerzo caer sobre su cuerpo. Jamás en la vida se había esforzado tanto, y ni siquiera era para mantener una beca o el curso, sino que era por el compromiso y el honor de responsabilizarse más por su carrera, de esforzarse más y aprender.
- ¿Cómo te fue? ¿Crees que aprobarás? – escuchó que le preguntaba Opal, y el tono de su voz lo encontró irritable, como si supiera que no lo lograría.
- Por supuesto que aprobaré, idiota – respondió lo más amable que pudo.
- Hahaha – se acercó riendo Wei -. Creo que quieres decir "voy a fallar".
En ese momento Korra observó cómo Asami se asomaba por la puerta de su salón de clases, y ella de inmediato se levantó, sobresaltando a sus amigos, y se dirigió directo hacia su novia, quien la observó con una expresión entre asustada y sorprendida.
- ¡Asami! ¡Vámonos! – le ordenó, y sin esperar respuesta la cogió de la muñeca y se la llevó lejos de ahí.
Opal y los gemelos se quedaron mirando sin procesar aun las cosas. Ella se preguntó cuándo Korra había optado por preferir a Asami por sobre ellos. Ahora que lo pensaba todo parecía muy extraño.
- ¿Crees que se haya enfadado? – le preguntó Wing.
- Esto es extraño – se dijo más a sí misma Opal.
- ¿Qué? ¿El enfado o que se haya ido indignada con Asami? – dijo el otro gemelo.
Con Asami… La duda se impuso en su cerebro. Todo tendría sentido. Su cambio de actitud, la casi abrupta necesidad de estudiar como si el mundo se fuera a acabar, y que todo su tiempo libre lo pasara con ella más que con sus amigos. Ella era su amiga ¿no?, entonces ¿por qué le ocultaba que estaba en una relación con Asami? No era estúpida, era más que obvio, pero le dolió que no se lo hubiera dicho.
- Olvídenlo. Solo debe estar agotada. Se ha esforzado demasiado.
En un cubículo del baño de mujeres, Asami estaba siendo besaba ardientemente por Korra. Después de la última experiencia sexual con ésta, había ganado algo más de confianza, por lo que rápidamente escabulló sus manos debajo de su blusa, acariciando su piel morena, y apresurada sus dedos comenzaron a calarse entre sus pantalones. Sus oídos deseaban escucharla gemir, además lo merecía después de todo el esfuerzo que había hecho. Estaba desabrochando el botón de su jean cuando Korra se alejó de ella, rompiendo el beso.
- Con esto es suficiente – dijo jadeante, limpiando su barbilla. Asami apenas pudo reaccionar.
- ¿Qué? – soltó sin entenderlo.
- No puedo hacer más que esto… ni permitirte hacer más.
Esto debe ser una broma ¿estamos hablando de Korra? ¿La misma Korra que la primera vez me acorraló contra una reja y me lo hizo sin pedirme aprobación alguna?
- Asami – la llamó -. Lo siento… mi cuerpo está muy debilitado. Ahora incluso me cuesta mantenerme de pie, y si… y si… - dijo apartando la mirada, intentando mantener una ruda expresión en su enrojecido rostro -. No creo poder aguantar algo…
Asami sonrió ante la ternura con que lo había dicho. Amaba a esa mujer, a ella y a sus cambios de personalidad cuando estaba a solas con ella, mostrándose tan vulnerable y tierna, versus a esa actitud salvaje que les mostraba a los demás.
- Está bien, Korra – le dijo levantando su mentón, mirándola a los ojos con cariño, y a continuación la besó -. Vamos a descansar a algún lado.
.
Korra no podía estar más deprimida. Con los resultados en su mano, observó aterrada que ella no había quedado entre las primeras de su numerosa carrera. Al sacar la cuenta, ser parte de los "30 mejores del área de la salud" implicaba que ella debía estar entre los tres primeros puestos de su generación. Y ahora, ese papel le indicaba que era la sexta.
Todo su esfuerzo había sido en vano.
- Es mi culpa – dijo Asami junto a ella.
Cuando Korra se volteó a mirarla la observó pálida, como si ella hubiera sido la que hubiese fallado, como si hubiese perdido la beca.
- Es porque te pedí que fueras a mi casa… y te agoté… tanto que al otro día despertaste tarde y sin ánimos de estudiar… - dijo Asami, conteniendo su frustración.
Korra sonrió. Asami la llenaba de ternura.
- Tonta. Fui a tu casa porque quería – le dijo colocando una mano sobre su hombro, llamando su atención -. Unas pocas horas no hicieron la diferencia. Además, no cambiaría aquella experiencia por nada – le dijo finalmente, guiñándole un ojo.
Un leve rubor subió al rostro de Asami. Era una completa pervertida al recordar a Korra gimiendo bajo sus toques. Un leve empujón la sacó de sus recuerdos y se encontró con que Korra se había acercado hasta su oreja.
- Eres una pervertida, Sato – le dijo, sobresaltándola -. Tu cara dijo todo. Ni siquiera tengo que preguntar, ya sé qué es lo que imaginabas, o recordabas.
Asami apartó el rostro, sin siquiera tener la dignidad de refutar todo lo dicho.
- Pero no me rendiré – agregó Korra -. Aunque no te niego que siento tanta impotencia que lloraría – dijo esto último casi en un susurro, ablandando el corazón de Asami.
Justo estaba por abrazarla cuando apareció un profesor.
- Korra. Por favor ¿puedes venir? – la llamó.
Asami y Korra se miraron por unos segundos. Ninguna sabía de qué podría tratar eso.
.
- Has hecho un gran trabajo.
- Lo sé, pero no ha sido suficiente – dijo Korra, exhalando cansada.
- En realidad, quería hablar contigo acerca de tu calificación. En realidad, no estás en el sexto puesto.
- ¿Cómo?
- En tu carrera, tres estudiantes obtuvieron la misma nota, por lo que ellos están en el tercer puesto.
- Si, pero aunque en teoría aceptaran eso, eso solo me haría quedar en el cuarto puesto. Y el trato era que yo fuera una de las tres primeras.
- Jamás te dije eso. Te dije que fueras una de las 30 mejores.
- ¿Y acaso lo soy?
- Si tomamos en cuenta que en varias carreras varios estudiantes tuvieron las mismas notas, quedando en el mismo lugar, entonces sí, eres una de las 30 mejores.
Korra no podía creer eso, su profesor le estaba diciendo que lo había logrado, en verdad lo había hecho. Pero no podía evitar sentir que aquello no se lo había ganado, sino que se lo estaban regalando. Y el profesor pareció notar su cara de insatisfacción.
- Korra. Hablé de esto con el jefe tu carrera, discutimos sobre tu situación. Y si es que no aceptas esto, él quiere darte un premio por tu esfuerzo. Esto quiere decir que no importa cómo lo veas, no importa en qué lugar hayas quedado entre los del área de la salud. Te has ganado tu puesto. Has demostrado que puedes conseguirlo.
Korra no pudo evitar gritar y dar un salto de la emoción.
- ¡Eso es genial! – dijo completamente emocionada.
Su profesor sonrió. La mayoría del tiempo había visto a Korra seria, y este último mes su percepción de ella había cambiado drásticamente. Intuyó que la chica con quien se juntaba, Asami Sato, era en parte causante de ello.
- Así que preocúpate de descansar bien estas vacaciones. A la vuelta del semestre todo será más complicado con tu nueva clase.
.
Asami estaba apoyada a las afueras de la oficina del profesor que había llamado a Korra. Temía por la causa por la que la habían llamado. ¿Algo malo había hecho? ¿Habría golpeado a alguien? ¿abusado? ¿acosado? Todas esas cosas ella pensó de Korra cuando la veía antes de conocerla. Tuvo razón cuando lo hizo, ya que la había chantajeado con sexo, del cual ahora no se arrepentía para nada
La puerta se abrió y observó a Korra salir seria del despacho. El corazón de Asami se congeló. Korra le hizo una seña de que caminaran juntas un rato, apartándose de la oficina. Cuando doblaron por un pasillo Asami se preparó para escuchar lo peor, y lo único que vio fue el rostro sonriente de Korra y su mano alzándose victoriosa.
- ¡Dile hola a tu nueva compañera de clases! – gritó exitosa, Korra.
El rostro de Asami se iluminó de repente y de inmediato la empujó sin cuidado.
- ¡Estúpida! ¡Imaginé lo peor! – exclamó, y luego la abrazó cálidamente, celebrando su hazaña.
- Que bipolar eres, Sato – le sonrió Korra, recibiendo feliz el abrazo de Asami.
- Ya te lo dije – la recriminó ésta, observándola con una fingida expresión de disgusto.
- Lo hago para molestarte – le respondió Korra, atrayendo su rostro hacia un beso.
Asami apenas alcanzó a disfrutar de los suaves labios de Korra recorriendo y deslizándose entre los suyos cuando un carraspeo las interrumpió. De inmediato fue consciente del lugar público en el que estaban y de que ni siquiera habían hablado sobre decirle esto, de su relación, a alguien.
Cuando aterrada observó quién había sido el causante del sonido, Asami observó a Opal, que las miraba con una traviesa sonrisa.
- Lo sabía – fue lo único que dijo.
- ¿Opal? – dijo Korra.
- Maldición Korra ¿por qué no me lo dijiste? – dijo ésta, acercándose a ellas.
- ¿Lo sabías? – dijo Asami.
- ¡Por supuesto! ¿Me creen estúpida?
- ¿Debo responder eso? – preguntó Korra.
- Púdrete, Korra – la regañó.
- Lo cierto es que ninguna lo había hablado. Jamás pensé en que debía decirlo – dijo Korra.
- ¿Ni siquiera a tu mejor amiga? ¿Planeabas quedarte dentro del closet por siempre?
- ¿Qué? – dijo Asami.
- Ya sabes, ocultarles a todos que te gustan las chicas.
- Oh – La verdad es que Asami no lo había pensado así. Y al parecer Korra tampoco.
- Lo siento – dijo Korra -. Jamás pensé en esconder esto, ciertamente no pensé en nada. Solo sabía que tenía que estudiar y el tiempo libre quería pasarlo con Asami.
- ¿Y tus amigos? – le recriminó -, ¿qué hay con nosotros? ¡Demonios, Korra, nos abandonaste por todo un mes!
- Es… en parte mi culpa – dijo Asami, adelantándose -. Yo quise acaparar a Korra la mayor parte del tiempo y…
- Lo sé. Sé que por ti Korra cambió mucho. Digo ¡mírala, ahora es una de las mejores de la carrera! Y eso es gracias a ti. Ya temía que Korra acabara muerta en un callejón por alguna sobredosis.
- Así que es eso lo que pensabas de mí – dijo la morena, con una mueca en su rostro.
- Claro que sí, y no soy la única. Tus descuidadas acciones hablaban por sí solas.
Korra se encogió de hombros. Asami también lo pensó en un momento, y ahora se alegraba de que ella decidiera haber escogido otro camino.
- Pero me alegro por ustedes, chicas – Agregó Opal -. Me alegra que hayas terminado con alguien como Asami.
Si Korra no tuviera una relación de amor-odio con Opal, sinceramente la hubiera abrazado en ese momento. No entendía la razón, simplemente quería agradecerle que la entendiera, que se hubiera preocupado por ella. Estaba a punto de decirle algo cuando Opal siguió hablando.
- Ahora, Asami. Solo tengo una sola pregunta que hacerte.
- Dime – dijo Asami, lista para cualquier cosa.
- Korra debe ser grandiosa en la cama ¿a que no me equivoco?
Para cualquier cosa menos eso.
- ¡Opal! – la retó avergonzada Korra, dando un paso con la mano en alto mientras ésta retrocedía sonriendo.
- ¡El rostro de Asami lo dice todo! – gritó divertida.
Korra se volteó hacia Asami y su propio sonrojo aumentó aún más al ver el delatador rostro de Asami.
- Debe ser completamente insaciable. Tienes suerte, Asami ¡Además de que ella trabaja en una sex shop! ¡Es un mundo de posibilidades en la que ella te…!
- ¡Opal! – gritaron las dos, callándola.
Opal retrocedió otros pasos riendo abiertamente, observando los rostros enrojecidos de su amiga con su novia. Ambas se complementaban perfectamente. Deseó encontrar a alguien que, por amor, la hiciera cambiar tanto como Korra lo había hecho.
Volteándose, lista para dejar de molestarlas, Opal se despidió.
- No la acapares solo para ti, Asami. Y tu Korra, esto no quiere decir que dejarás de suministrarme objetos de la tienda. Deberás probar ese último que me pasaste, con Asami. Estoy completamente segura de que lo disfrutará.
Y antes de que Korra le arrojara un cuaderno, Opal se fue riendo.
Asami sonrió ante toda la escena desatada. Opal era como una clase de tornado, siempre llegaba de repente y revolvía todo a su alrededor. Pero le encantaba su personalidad, tan abierta y lista para ofrecer una sonrisa, congeniando rápidamente con todos.
Dejando pasar unos segundos, Asami esperó a que Korra recuperara el control de sí misma para hacerle una pregunta.
- ¿Qué juguete le pasaste a Opal? – comenzó, viendo como poco a poco su rostro volvía a enrojecerse.
- ¡A-Asami!
- Oh, vamos Korra. Sabes que soy una persona muy curiosa. Dime ¿me lo mostrarás?
De pronto, Asami cayó en su propia trampa. Su plan era volver a enrojecer el tierno rostro de Korra, y en vez de eso se encontró con que ésta la estaba acorralando contra la pared, colocando una de sus piernas entre las de ella, obligándola a separarlas, mientras que una mano se colaba bajo su chaqueta, presionando posesivamente sus caderas. Asami intentó reprimir un gemido.
- Tú… realmente no eres consciente de todos los sucios planes que tengo pensados para ti.
Ahora no pudo evitar dar una débil exhalación. Su mente imaginó miles de cosas, y su cuerpo no podía esperar a elegir cual de todas ellas quería. Presionó sus parpados, cerrando sus ojos, intentando apartar todo eso de su mente. Debía controlarse, eran solo suposiciones.
- Vamos. Ahora mismo tengo un par de ideas en mi mente – dijo Korra tomando su muñeca y guiándola fuera de la facultad.
Ese día iba a había sido exitoso. Hasta iba a terminarlo con broche de oro. Saber que Korra sería su compañera, que podrían estudiar juntas… se imaginó haciéndolo y luego descansando del estudio, a horcajadas sobre ella, recorriendo con sus manos el cuerpo moreno. Rápidamente agitó su cabeza.
Demonios, Sato. Eres una pervertida.
.
.
.
~o~
Notas de la A.:
Lo peor de los exámenes es que no solo te quitan tiempo, sino que fuerzas y hasta humor. Pero no las ganas, hahaha. (Yo no estudio, así que no me preocupo).
Sí, sé que Asami está demasiado pasiva y Korra nada que recibe. Estamos (con Asami) esperando el momento preciso para destruírla. Nadie de la noche a la mañana se hace experta, Asami estaba reuniendo información, estudiando. Si la cabra no es de cartón, menos ahora que ha probado la manzana prohibida (literalmente).
Ahora, espero que las que estudien algo relacionado con microbiología (¿y patología?) no les afecte este capítulo en su desempeño diario. Aunque es divertido imaginar que posiblemente reíran la próxima vez que usen esas bacterias tan malévolamente largas. Korra lo hará.
Ahora, le reviews:
Ruha: Eso no explica nada. En fin, te perdonaré sólo porque me has perdonado muchas de mis faltas (como la de ayer, lo siento por no haber dado señales). La mayoría de las personas comienzan inseguras al principio de cualquier relación, y a veces cuando menos lo ves te encuentras contándole cosas que jamás esperarías contar, o en este caso, haciéndo cosas que no esperabas. Eso es lo entretenido de esto. Extrapolar las cosas. HanelBlumaTanu: Gracias, y mira que he seguido con ello. Aunque me talden de pervertida, I dont' care. Shizuma94: Hahaha, jamás. Jamás me ha gustado ésa profesión, muy arribista. Demonios, se me olvida poner lo que estudia, pero ya encontraré una abertura. Eres una sucia que disfruta de las cochinadas, muy bien, hahaha. KoAsLM005: Oh, que maravilla saberlo. Seguiré poniéndole empeño en ello. TENSHINOKIRA: Haha ¿sempai? por favor, soy muy mala enseñando. Además, estamos en el mismo rubro (aunque lo tuyo es más drama). Malditos estudios que quitan tiempo, odiaba aquello. ¡Ánimo chiquilla! Y por supuesto que se quieren. Esto se bien empezó como alg parecido al síndrome de estocolmo, ahora en verdad se quieren. KorraAsami: Sinceramente siempre me río cuando te leo. Eres increíble. Que genial saber que te sientes identificada con todo esto, hasta con los detalles más perturbadores, hahaha. Entonces eras algo así como una Asami (¿alerta de nerd? hahaha). ¿Esto ya se ha transformado en una lectura de pareja? Sé cómo terminarán las cosas si es que lo hacen (Do the thing?). Hahaha, ánimo tú con ellas. Yo sólo trabajo. Soy la esclava Isaura (hahahahha!) Saludos a ambas, chicas. Cryp: Sabias palabras. A ella le atrajo el pack completo, con errores y todo. Aunque poco a poco lo actualizó, como sucede en toda relación. Y tampoco creo que es malo, es bacán. Ninixx: Hablaste como alguien de los sures (¿lo eres?) ¡Pero muher! ¿cómo haces eso? Pondré un aviso de "no leer esto en horas de trabajo/clases/misas" ¿Si sabes cómo se ponen, para que las lees? hahah. ¡Demonios! El saber que somos de la misma madre patria, ¡todo un mundo de posibilidades de frases se me vienen a la cabeza! Pero no mostraré la hilacha y me contendré... pero weón, es la raja hablar así. Es como hablar en código shilensis, hahaha (bájate del pony). YazDi: Hohoho, ya sabía que me iban a criticar eso, y mira lo que he hecho. Igual, dale una oportunidad a Asami. Nadie de la noche a la mañana se vuelve atrevida sexualmente, menos ante la maestra Korra. Pero tranquila, esto no será unilateral. Solo espera. Tenshi Hikari: Ya tu sabes, hahaha. Imagínate que eres como Asami en la última escena: aun no eres consciente de todo lo que se viene (*risa malévola*). Kanu-Unchou: Soy una señorita, y agradezco el que me trates así. Solo decía eso porque es raro que una señorita escriba esta clase de cosas. Aun así me siento halagada. Lo mejor es hacerlo en lugares poco comunes e indebidos, aumenta el potencial... me han dicho. Y Asami es una chica estudiosa, ya está en las prácticas, buscando la maestría. ¡Gracias por tus comentarios, mujer! Benada: Por supuesto. Es por lo que estamos todos reunidos aquí, hohoho. AlexandraArcher: Me estás mostrando tus verdaderos colores con todo lo que dices, y me encanta. No me gusta tanto el retraso de lo evidente, por lo que siempre intentaré endulzar las cosas, aunque estén peleadas. Al fin y al cabo, el sexo es una excusa para todo (frustración, reconciliación, agradecimiento, etc. Hahaha. Nami-Nem: Loco, ocupo tantas veces la frase "bájate del pony", ¡y creo que aún no lo haces! No mezclar vida personal con ocio, es una de las principales reglas del juego. Y hablando profesionalmente ¿le gustó su expresso, señorita? Ya tengo planeado cada paso de lo que haré cuando te haga el mocca (dios, esto suena tan jodidamente mal). Preparus your soul. Aile1323: ¿Me está retando a aumentar mi escala scoville?... Desafío aceptado. Loco, te perdí por un momento cuando mencionaste bomberos, hahaha, qué onda. Oh, creo haberte entendido en parte a lo que te refieres, que no todo es obra del universo, sino de los mismos personajes, que aceptan o rechazan lo que les es propuesto. Gracias a eso, uno va mejorando. En el sentido que quieras. Hahaha ¡¿también tú?! Menos mal que hice a Asami más partícipe esta vez, pero solo han logrado despertar al Kraken. En mi mundo, siempre he creído que Asami era la que buscaba la cosa, y así lo haré. Imaginación... para salvaguardar mi preciada imagen (claro) no diré nada con eso (*lo dice bebiendo un trago*) ¡Y de nuevo con lo mismo! ¡Mujeeer! Y la experiencia viene de las vivencias, no edad. Con eso ya serías una reliquia viviente, hahahaa. DjPuMa13g: Creo que, en términos más claros, uno no cambia por amor, solo sigue el ciclo normal de la vida. Hahaha ¿qué es lo que me queda a mí entonces? Me refiero a que de lo que escribo, poco es producto de mi imaginación; siempre ocupo cosas que sucedieron (a cualquiera) y así se hace más verídico, llegando al kokoro de más gente. Y en ti veo experiencias, hohoho. Ahí me entenderás. ¡Y con mayor razón con esto que me dices! ¿investigado? ¿Es en serio? ¿qué crees que nací ayer? Un completo potencial.
Gracias por sus comentarios; y a las nuevas personas que se integran: Bienvenidas a las maravillas~
