Distintas
- ¡Deja de decirme de qué manera tengo que hacer las cosas! – gritó sin poder seguir aguantándolo.
Estaban estudiando en una cafetería, idea de Asami, y lo que Korra pensó que iba a ser una agradable tarde se estaba volviendo un infierno, más desde que Asami había adoptado el aura de profesora estricta.
- Préstame atención, si quieres que te enseñe – le dijo Asami, indiferente.
En ése momento Korra no pudo evitar oír las risas de un par de jóvenes mujeres que habían pasado junto a ellas, pero más le llamó la atención lo que éstas decían.
- ¿En verdad? – dijo entre risas una de ellas.
- Si. Parece una delincuente, pero habla tan familiarmente con aquella chica de lentes – respondió la otra con una sonrisa.
- Que lindo.
- Así que tienes que… ¿me estás escuchando? – escuchó el tono molesto de Asami dirigirse a ella.
Korra se quedó mirándola, pero no estaba escuchando lo que le decía. Observó su vestimenta y la comparó con la suya. Eran completamente distintas. Asami lucía como una chica correcta, estudiosa y responsable, y ella… bueno ella era distinta. Pero estaba cambiando.
Aquella brecha no le gustó para nada, pero no quería perder su identidad.
- ¿Korra?
- ¿En verdad parezco una delincuente? – le preguntó mirándola seriamente.
- ¿Ah? – le contestó molesta -. ¿Siquiera me estabas escuchando?
Korra la observó sin cambiar su semblante, y Asami supo que la pregunta iba en serio.
- Escucha, de verdad te estás preocupando mucho por el que dirán los demás – fue su respuesta.
- Entonces ¿de verdad parezco una delincuente? – preguntó sin poder ocultar un tono de decepción en su voz.
- No es así…. Solo pareces una chica rebelde y problemática. No importa como lo veas.
Esa era otra bonita forma de decir: sí, efectivamente pareces una delincuente.
.
.
- Asami… espera…
La aludida emitió una arrogante risa, e hizo lo opuesto, ejerciendo más presión con su rodilla, causando que las caderas de la morena se elevaran involuntariamente.
Este nuevo poder que había descubierto sobre Korra la estaba enloqueciendo. Y quería explotarlo.
Lentamente comenzó aquel esperado descenso sobre su cuerpo. Sentía que lo había deseado desde hace millones de años, y había sido idiota por haber esperado tanto. Pero la espera no era otra cosa más que un sazonador.
No quería perderse ningún detalle de Korra. Quería ver su rostro, sentir el calor de su piel en su mejilla mientras descendía, ver como reprimía su cuerpo aferrándose a las sábanas, todo, y sentía que le faltaban sentidos para apreciar todo sin embriagarse.
Besó y lamió el canal que demarcaba su suave abdomen, hasta que su lengua se topó con la tela de su ropa interior, áspera en comparación a lo que estaba lamiendo. Con sus pulgares, se coló debajo de aquella prenda, sintiendo el estremecimiento del cuerpo debajo de ella. Debía esperar un poco más.
Deslizó centímetro a centímetro su ropa, exponiendo claramente la protuberancia ósea del iliaco en su cadera. Asami presionó su pulgar en aquella parte dura, tocando algún acúmulo nervioso que hizo que Korra gimiera suavemente. Y sólo ése sonido provocó en Asami lo mismo que ella estaba provocando en su novia. Controlándose, bajó la prenda hasta que quedó cubriendo lo justo y necesario, reprimiendo y acrecentando el deseo que estaba creciendo en Korra.
Aquello era aún más excitante, sentir que la ropa estaba en el límite, aplazando lo inevitable, mientras sentía como la mano de Asami ascendía por el interior de sus desnudos muslos. En un atisbo de lucidez, se preguntó cuándo había cedido tanto, pero no pudo continuar con una respuesta razonable, eso se sentía endemoniadamente bien. A la mierda – se dijo mentalmente y se abandonó a las manos de Asami.
Mientras sus manos ascendían, ansiosas buscando su reciente y deseado tesoro, se dio cuenta de que su mente estaba en blanco. Esta sería su primera vez dándole ésa clase de placer a Korra. En condiciones normales habría hecho de eso un momento especial, pero su relación ya había empezado de una manera poco convencional, y ya lo habían hecho en tantas ocasiones y en tantos lugares, que ahora fue una ocasión como tantas otras, solo que esta vez, sin premeditarlo con anticipación, ella había tomado el control, y ahora iba con un claro objetivo. El problema era que nunca lo había hecho. Esperaba que sus solitarias noches deseando a Korra e imaginándola haciéndole esas cosas rindieran fruto.
Y había solo una manera de averiguarlo.
Su garganta le ardía, sentía su boca reseca mientras las yemas de sus dedos apenas rozaban la piel. Cuando éstos terminaron el recorrido, se asentaron sobre la ajustada prenda, sintiendo perfectamente qué es lo que había debajo de ella. Tragando con dificultad, sus manos se aferraron a ambos extremos de la prenda, despojando a Korra de lo último que la cubría.
Ahora podía apreciarla en todo su esplendor, como nunca lo había hecho antes.
La tarde calurosa y las mismas acciones hacían que el cuerpo de Korra brillara cubierto por una fina capa de sudor, no era más que agua que lubricaba su piel, volviéndola más deseable. Asami desde aquella perspectiva la veía completamente vulnerable. Solo la mitad de su pelo teñido azul, desparramado sobre la almohada, algunos pearcing que se veían a ratos en su oreja y el tatuaje de formas tribales que tenía en uno de sus brazos indicaban que ella era completamente distinta frente al resto. Y así lo era en un principio con ella. Pero Korra había cambiado, ella misma lo había hecho. Asami ni en sus sueños más sucios se imaginó estando sobre el cuerpo desnudo de una mujer, lista a inaugurarlo para cosas más osadas en un futuro.
Sonrió al notar dónde la había llevado el desvarío de sus pensamientos, y se obligó a concentrarse en la tarea. Necesitaba estar atenta a todas las reacciones de Korra, mientras ponía en práctica todo su nuevo conocimiento adquirido, tanto por leer los libros de Korra, como por su propia búsqueda.
Recogiendo el pelo detrás de su oído, Asami se inclinó, acomodándose entre las piernas de Korra, sin perder de vista su brillante objetivo, húmedo, apetitoso, delatando lo preparada que estaba Korra.
Sin vacilar, con el dorso su lengua sintió toda la extensión de su centro, completamente bañado en su esencia. Era la primera vez que lo probaba directamente desde la fuente y quería tomarse todo el tiempo para describir mentalmente todas sus sensaciones, creando un reporte en su cabeza. La textura de aquella piel era algo completamente diferente, suave, muy blanda a ratos y luego un poco más densa, dependiendo de qué era lo que succionaba. Pero no importa por donde vagara su lengua, todo estaba cubierto de aquello, aquel líquido en un principio ácido, pero luego iba transformándose, suavizándose, hasta endulzarse completamente.
Cuando ya se sació de embeberse de ella, procedió a jugar con aquella protuberancia que había maltratado tanto la última vez, y esta vez no sería la excepción. Cogiéndola dulcemente entre sus labios sintió por completo su anatomía, suave y acolchonada, cubriendo algo, protegiendo lo que Asami quería estimular, aquella única parte del cuerpo humano cuya única función no era otra más que generar placer.
Escuchaba a Korra gemir ruidosamente, protestando que dejara de hacer eso mientras sus manos se enredaban enloquecidas en su pelo y sus piernas se movían dificultado su tarea. Utilizando su fuerza, Asami intentó inmovilizar su pelvis, y castigándola mordisqueó un poco aquel nódulo, escuchando como victoria un agudo grito de Korra. Ya sentía descender por sus piernas su propia excitación, pero estaba recién empezando, extasiada.
Le encantaba esa clase de poder, de enloquecerla. La amaba.
Detuvo su juego cuando comenzó a sentir que Korra estaba perdiendo flexibilidad. No quería que su cuerpo se estresara y se tensara antes de tiempo. No, aún faltaba mucho.
Con cuidado se irguió entre sus piernas, limpiando su mentón con la palma de su mano, observando el rostro enrojecido de Korra, su boca entreabierta mientras daba cortas respiraciones, su cuello tenso por el esfuerzo, su pecho ascendiendo y bajando, moviendo aquellos grandes atributos de los cuales disponía la morena.
Asami lentamente se dirigió hacia su rostro y besó sus labios, envolviéndolos entre los suyos, succionándolos al igual como hace poco se encontraba haciéndolo allá abajo, pero ahora podía morder con más fuerza. Mientras gemía junto a Korra, sus dedos se posicionaron en la abertura que antes había ignorado. Sin deshacer el beso observó a Korra a los ojos, de alguna manera estaba pidiéndole permiso, aunque fuera estúpido, a esta altura necesitaba saber que lo deseaba tanto como ella misma. La vidriosa vista de Korra no decía mucho, solo su cuerpo ansioso pudo darle la respuesta, y sin esperar más, Asami lentamente deslizó dos dedos dentro de Korra.
La sensación fue tal cual ella esperaba, y los suaves y calientes pliegues de Korra le dieron la bienvenida. Su espalda se arqueó y extendió su cabeza tensando su cuello. Asami aprovechó aquella abertura para besarla en aquella zona expuesta, mordiendo con cuidado los músculos de cuello, alentada por los jadeos que Korra daba en su oído, por sus dedos clavándose en su espalda, y sus piernas aprisionando sus caderas. Ella misma estaba gimiendo ante la sensación, era como si todo su cuerpo estuviera haciendo el amor, era una sensación indescriptible.
Desde hace rato sus dedos se encontraban explorando su interior, buscando aquellos puntos nerviosos que llevaran a Korra a perder completamente el dominio de sí misma. Cada vez que salía lo hacía con lentitud, arrastrando a propósito su nódulo atormentado, escuchando dulces quejas de los labios de la otrora rebelde chica.
Su cuerpo comenzaba a pasarle la factura. Su mano no estaba acostumbrada a esos juegos, y la tensión en su muñeca poco entrenada le indicaba que debía administrar bien su tiempo. Volviendo a capturar los labios de Korra, deslizó su lengua dentro de su boca mientras que las yemas de sus dedos cambiaban de orientación y acariciaban la cálida pared superior, arqueándose dentro de ella, provocando que Korra arqueara su columna y jadeara en la boca de Asami.
Cada vez que Asami pensaba que algo era enloquecedor, Korra hacía otra acción que la llevaba a un nuevo nivel de excitación. Sentir la ahogada respiración en su boca, acallando sus gemidos la hizo comenzar a emitir los suyos propios. Mientras embestía violentamente dentro de Korra, una lucha se estaba llevando a cabo en su cabeza, batallando entre fundirse ante el éxtasis generado, o estar atenta y saborear las reacciones de Korra. Quería ambas, pero era imposible.
Veía como Korra se aferraba a sus brazos, ella había optado por la primera opción, y no la culpaba, ella también lo hacía cuando era ella quien estaba debajo. Pero esta era su primera vez, debería estar atenta para archivar todo y mejorarlo en próximas ocasiones.
Pero ¿a quién engañaba? Su cuerpo era débil para ése tipo de decisiones. No por nada había conocido a Korra de ésa manera. Decidió perderse en sus gemidos, en el dulce sonido de su nombre pronunciado por la exhausta voz de Korra, en su cuerpo tenso y errático, en sus suaves piernas bañadas por sudor y excitación.
Fue una muy buena decisión.
Pronto ocurrió lo inevitable. El último aliento agitado salió de la boca de ambas y el cuerpo de Korra quedó completamente agotado contra la cama, laxo, intentando recuperarse del delicioso estrés al que había sido sometido. Asami cayó rendida sobre ella, exhausta, tomando nota mental de que aquello si era un ejercicio de alto rendimiento. Sentía el cuerpo de Korra en su plenitud, su calidez, su aroma que ya lo relacionaba con seguridad y comodidad. Aferrándose a aquello envolvió sus brazos en su cadera, arrimándose a ella, descansando en su humedecido cuello. Y cómoda, sonrió.
- ¿Cómo estuve? – preguntó después de unos momentos.
Korra demoró en responder.
- Creo que ambas sabemos la respuesta – respondió, aclarando su voz.
- Quiero oírlo, quiero escucharlo de tus labios – objetó, buscando su mirada mientras demandaba aquella infantil petición.
Korra sostuvo su mirada, y al ver que no podría ganar la desvió. Asami observó cómo sus mejillas volvían a tomar color.
- Mierda, Asami… de haber sabido que eras así… - dejó la frase inconclusa.
Aquello repercutió directamente sobre el orgullo de Asami, inflando su pecho ante el logro desbloqueado.
- ¿Así como? – preguntó levantando la ceja divertida.
Y lo siguiente que supo es que ahora ella se encontraba debajo, con Korra entre sus piernas que, sin delicadeza ni preparación, ya se encontraba penetrándola profundamente con dos dedos, provocando un agudo y fuerte gemido de la boca de Asami, avergonzándola ante la involuntaria y ruidosa acción.
- ¡Mierda, Korra! – dijo, aferrándose a sus brazos. Sintiendo como todo su cuerpo temblaba ante aquella placentera acción.
- Así tan buena como yo – respondió en su oído, provocando otro gemido.
- E-estúpida… - dijo entre jadeos, ignorando lo patética que había sido habérselas dado de arrogante.
- Mala idea insultar a quién puede acabar rápido con toda esta tortura ¿no crees? – la amenazó sonriente Korra -. Haré que me lo pidas a gritos, Sato.
.
- ¿Qué tan en serio vas con todo esto? – le preguntó Bolin, distrayéndola de su estudio.
La pregunta la había tomado por sorpresa. Desde ya hace más de una hora Korra se encontraba estudiando en el living de su casa y Bolin había decidido unirse. No es que hubiese tenido otra opción, había llegado de improviso a su departamento y lo había hecho justo cuando ésta estaba concentrada adelantando algunos puntos que entrarían en su nueva clase.
- ¿A qué te refieres? ¡Por supuesto que voy en serio! ¡O sino no me hubiera sacrificado tanto estudiando!
- Me refiero a tu relación con Asami.
- Explícate bien, entonces – contraatacó Korra, comenzando a molestarse.
- ¿Entonces?
- ¿Para qué quieres saber? – preguntó desconfiada, con un tono amenazante en su voz.
- Hey, no te preocupes. No quiero iniciar una pelea contigo – respondió Bolin levantando las manos, demostrando que no tenía nada que ocultar -. Solo pregunto porque has cambiado mucho.
Lo sé.
- Digo, has cambiado realmente. Si te hubiera preguntado esto antes, aparte de haberme golpeado, te hubieras ido indignada. ¡Y mírate ahora! Estamos hablando.
- Dices todo eso, haciéndome ver como que yo era una terrible persona – dijo un poco melancólica. Jamás había pensado en ello. Antes era solo ella, y nadie más.
- No lo eras. Solo que costaba llegar a ti, eres un poco hermética. Ahora no tanto, y eso me alegra demasiado – dijo Bolin dándole una gran sonrisa, de esas que mejoran el mundo.
Korra se relajó. Bolin tenía la habilidad de ser cargante y calmante al mismo tiempo. Era una suerte ver cuál era el Bolin que te tocaba.
- ¿Y cuándo darán el gran paso? – preguntó, confundiendo a Korra.
- ¿A qué te refieres?
- Ya sabes… ¿conoces a los padres de Asami?
- Oh… no.
- ¿Han hablado de ello?
- No.
- ¿Piensan hacerlo?
- No lo he pensado hasta ahora.
- Korra… Asami no es como tú.
- Sé que no es como yo – lo miró, agudizando la mirada.
- No quise decir eso, me refería a que ella vive bajo las reglas de alguien, de su familia. Ella tiene otra clase de responsabilidades.
Korra suspiró.
- ¿Entonces? ¿Tratas de decir que lo nuestro no será real hasta que se lo refreguemos a todo el mundo en la cara?
- No a todo el mundo, a todo su mundo. Piénsalo, tus amigos lo saben, y nosotros somos como tu familia. ¿Tus padres…?
- Lo saben – completó Korra.
- ¡A eso me refiero!
- Creo que entiendo un poco… pero sería, extraño…
- Completamente. Estarán completamente sorprendidos cuando te vean.
Y de la calma, nuevamente habían pasado a la tormenta.
- Solo vive con su padre, y ¿estás diciendo que hay algo malo conmigo?
- Bueno, Asami parece una buena hija. Si es que llevara a una "amiga" como tú a casa, su padre se preocuparía. Yo lo haría si es que mi hija llegara a casa con alguien… tan distinta.
Eso le recordó a Korra a las chicas en el café. Era exactamente eso lo que Bolin trataba de decirle.
- Maldito… ¿Dices que no soy lo suficientemente buena?
- Solo te estoy diciendo la verdad.
- ¿Estás diciendo que no soy la indicada para Asami? – preguntó visiblemente molesta.
- Escucha. Precisamente no te ves como el tipo de persona con el que ella se involucraría, dejando de lado que eres una mujer.
- Tsk… - bufó, apartando su mirada.
- Korra… no te enfades, solo tienes que…
- Estoy cansada Boo – lo interrumpió -. Quiero descansar.
Bolin suspiró.
- Y volvemos a ser herméticos. No hay caso. Pero conste que lo advertí.
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- No sé por qué insististe tanto en venir a mi casa – dijo Asami dándole la pasada a su cuarto, observando como esta vez, ella observaba todo con detalle, como si fuera algo completamente nuevo y emocionante. Aquella vista la hizo sonreír.
- Oh, vamos. Quería conocer tu fortaleza de la soledad, Asami – respondió, sin sacar su vista de su gran estante, lleno de libros.
- Eres toda una nerd – le dijo, ganando una irónica mirada como recompensa, haciéndola reír -. ¿Y? ¿Qué quieres hacer?
- ¿Qué es lo que usualmente haces en tu pieza?
¿De noche o de día?
- Solo estudiar, y dormir – se limitó a responder encogiéndose de hombros.
- Oh… ¿Solo eso?
- La mayor parte del tiempo la paso en el living, leyendo o jugando en la consola, acariciando a mi mascota.
- ¿Tienes una mascota?
- Claro, hasta está como protector de pantalla de mi celular – le dijo, alzando el aparato hasta su rostro. Korra hizo una mueca de disgusto.
- Deberías tenerme a mí allí, en vez de a tu mascota.
- Él me conquistó antes.
- ¿Hm? – emitió Korra, cambiando completamente su expresión -. ¿Entonces… yo te conquisté?
- No… no responderé a eso – dijo Asami dándole la espalda, abriendo la ventana.
Korra la abrazó por detrás y la estrechó posesivamente, sorprendiéndola.
- Si hasta involuntariamente te me ofreces – le susurró.
- No – se dio vuelta, apartándola un poco -. No podemos hacer nada. La otra vez creo que los vecinos escucharon…
- ¿Crees?
- No lo sé. Pero cada vez que me miran no pasa desapercibida una imperceptible mueca de complicidad, como si se divirtieran con algo.
- Tu sabes exactamente que es ese algo.
- Si, pero no quiero que mi padre se entere por otra parte.
- Oh – Creo que hemos llegado a ése punto… -. ¿No planeas… decírselo?
Asami captó su tono de tristeza. No quería que Korra sintiera como que todo eso fuera solo un juego sexual para ella. Porque no era así, en absoluto. Con delicadeza tomó ambas manos y atrajo a Korra más cerca, enterneciéndose ante su dulce tristeza.
- Por supuesto que planeo hacerlo. He querido hacerlo desde que comenzamos… - el rostro confundido de Korra hizo que ésta corrigiera sus palabras -, desde que concretamos que éramos pareja. Lo otro hubiera sido raro – finalizó, dándole humor al ambiente.
- ¿Entonces?
- No he encontrado el momento oportuno para hacerlo. Últimamente siempre llega tarde a casa, o tiene más trabajo o sale de viaje por negocios.
- Pensé que tu padre tiene solo un taller.
- Lo tiene, pero también es ingeniero y ayuda con algunos modelos a las empresas que solicita sus servicios, es cuando tiene que viajar y se ausenta por días.
- Ya veo.
- Pero pronto se lo diré, Korra. La demanda ha descendido un poco y ahora está más relajado… No sabía que estabas tan preocupada por esto ¿temes que mi padre se oponga?
- Un poco – contestó avergonzada.
- Hey… - llamó su atención -. Todo saldrá bien. No te preocupes sin explicación alguna.
El resto de la tarde se lo pasaron como cualquier otra pareja normal. Hablaron como nunca antes lo habían hecho. Asami habló de su familia, de su difunda madre, su padre y su trabajo, el suyo propio algunos fines de semana y de su mascota. Le preguntó a Korra de sus padres, de por qué se habían ido y de si planeaba volver pronto. No lo hacía, y con eso pudo relajarse.
Unas cuantas anécdotas más y Asami observó el tiempo en el reloj de su pared.
- Mi padre debe estar por llegar.
"Si es que llevara a una "amiga" como tú a casa, su padre se preocuparía" – sonó en la cabeza de Korra.
- Entonces es mejor que me vaya – dijo mientras se levantaba y se encaminaba hacia fuera de la habitación.
- ¿Por qué? – preguntó Asami, siguiéndola.
- Aun no me siento lista ¿él sabe de mí?
- No mucho. No hemos hablado demasiado.
- Entonces me apareceré frente a él cuando tenga una buena idea de mí.
- Hm… - comentó poco convencida Asami.
Ya en el living de la casa, Korra estaba colocándose su polerón, alistándose para marcharse cuando sintió que la mano de Asami se aferraba a su ropa. Lentamente se volteó para encontrarse con que ésta tenía la vista agachada y estaba levemente sonrojada.
- ¿Asami? ¿qué sucede?
- En realidad, yo… me pongo triste cuando te vas…
- Oh, yo –
En ése momento la cerradura sonó y la puerta se abrió, dejando pasar a un alto hombre de cabello y barba negra y semblante serio, era el padre de Asami y sin explicación Korra sintió un escalofrío descender por su espalda.
- ¡Ah! ¡padre! Bienvenido a casa – dijo sobresaltada Asami.
- Hola, Asami – le respondió, y enseguida se dirigió a Korra, sin cambiar su expresión neutra. La misma que tienen todos los adultos después de un largo día de trabajo -. ¿Ella es… tu amiga?
- Ah, si… ella es Korra. Tenía clases de tutoría en su casa.
- Soy Korra, mucho gusto – respondió un poco nerviosa, levantando la palma de su mano mientras daba una sonrisa.
- Oh, sí. Mucho gusto, Korra.
¡Son idénticos!
Hiroshi en un rápido movimiento observó a Korra: su pelo teñido y rebelde, los pearcing en sus orejas y su vestimenta. No pudo evitar levantar una ceja, confundido.
- Bueno, ya me iba a casa – dijo Korra, sobresaltándolo.
- Oh, claro.
- En verdad fue un placer.
- Ten cuidado al volver – le dijo Asami.
- Claro – le sonrió, y entonces desapareció por la puerta.
Minutos después, Asami se encontró cenando con su padre, hablando de distintas actividades y de trabajo, cuando su padre optó por llevar las preguntas a un plano más personal.
- ¿Has sabido algo de tu ex-novio? – dijo de repente, ocasionando que Asami casi se atragantara con su alimento.
- No ¿por qué habría de saberlo?
- No sé, solo preguntaba. En ése tiempo te veías feliz con él.
- Soy feliz, papá. Lo soy más que en ése entones.
- Tu amiga, Korra…
Asami supo a donde iba todo eso, era por lo que Korra parecía preocupada, y ahora lo entendía. Lo que no creía posible es que su padre hiciera la conexión tan rápido ¿o es que estaba imaginando cosas? Como sea, eso no impidió que una pequeña sensación de pánico poco a poco comenzara a crecer dentro de ella.
- ¿Qué sucede con ella? – preguntó lo más casual que pudo, dando un sorbo a su vaso de agua.
Eso está mal, Asami. Beber algo inmediatamente después de decir "cosas sin importancia", le resta todo argumento. Ahora sabe que estás ocultando algo.
- Pensé que sería como una chica común… Asami, esa chica ¿de verdad es tu amiga?
Aquella pregunta encerraba mucho más significado del que aparentaba.
- Realmente ¿estaban estudiando? – continuó su padre.
¡Oh mierda!
- Lo que estoy tratando de decirte es… tú no estarás bebiendo y drogándote ¿verdad?
¿Qué?
Asami no se esperaba este giro en absoluto.
- Asami, no quiero que te juntes con gente como esa. Y no diré más al respecto.
.
Korra iba silbando por el amplio jardín de la facultad. Ésa semana había pocos estudiantes alrededor, la mayoría había decidido no aparecerse y disfrutar de sus vacaciones, en otras circunstancias ella también lo hubiese hecho, pero ella había decidido ser una mujer responsable y sus tareas en el club de basquetbol la hacían asistir algunos días al campus. Días así, en que no había responsabilidades académicas de por medio, es que disfrutaba más el estar con Asami, quien usando la excusa de que tenía cosas que hacer en la biblioteca, almorzaba siempre con Korra luego de sus entrenamientos. Por el momento su relación se cementaba en los pilares de la universidad, pero ya se encargarían de llevarla a terreno más cotidiano, en donde el estudio o algo relacionado a él jamás volvería a ser una excusa para verse.
Cuando Korra dobló la esquina se encontró con una triste Asami sentada en el banco, observando distraídamente algunos pájaros que jugueteaban en el pasto a sus pies. Korra se acercó lo más despacio que pudo y se sentó a su lado, sin asustar a las pequeñas aves.
- ¿Qué pasa?
- Nada.
- ¿Segura? Te ves deprimida.
- Mi padre dijo que no me juntara con gente como tú – disparó, causándole un dolor en el pecho -. Esas fueron sus exactas palabras.
- ¿Y qué le dijiste?
- No alcancé a decir nada. Luego de eso se paró y se fue a su taller, tenía trabajo que hacer.
Una angustia comenzó a abrirse paso dentro de Korra. Ella sabía que eso podría suceder, pero a pesar de saberlo no pudo defenderse ni preparase correctamente para que todo eso no diera rienda suelta a sus volátiles emociones.
- Además, me llamaron de mi trabajo, y desde ahora trabajaré más los fines de semana. Y en la semana debo volver temprano a casa porque mi padre tiene que terminar varios prototipos que le han mandado.
- Asami, todo esto es muy extraño. Lo del trabajo puedo creerlo, pero tu padre…
- ¿Qué tiene mi padre?
- ¿No lo ves? ¡Quiere alejarte de mí! Pidiéndote que vuelvas temprano a casa con la excusa de que lo "ayudes" … digo, esa es una típica estrategia para que sus hijos no se junten tantos con… - No pudo terminar la frase.
- Estás equivocada – respondió, un poco molesta -. No tenemos tantos recursos como tú, Korra. Es por eso que mi padre siempre está trabajando, es por eso que yo trabajo los fines de semana. No vengas a decir como que todo esto es causado únicamente con el objetivo de alejarme de ti. No seas tan egocéntrica.
- ¿Egocéntrica? – repitió Korra, con un tono de acidez en su voz -. ¿Y qué sucede con tu infantil reacción? ¿Acaso eres una estudiante de colegio, una chica pequeña que obedece en todo a su padre? ¡Por dios, Asami! ¡Eres una mujer adulta! ¡Puedes tomar tus propias decisiones!
- ¡Por supuesto que lo hago! Pero al contrario de ti, yo tengo que rendirle cuentas a las personas con quien vivo, que solo se resume a mi padre. Debo ayudarlo, es lo mínimo que puedo hacer.
- Si, pero…
- Es fácil para ti decirlo, pero soy yo quien está en esta situación – la interrumpió Asami.
- Entonces… si él te dice que no puedes verme ¿eso es lo que harás? – preguntó molesta, Korra.
Por un segundo Asami temió. Su cuerpo estaba condicionado para reaccionar ante un tono de amenaza, y Korra ya había usado ése tono antes con ella.
- ¿Qué?
- ¿Es así? ¿Es lo que harás?
- No seas ridícula, no es eso…
- No estoy de humor. Ya no tengo hambre – dijo Korra levantándose y volteándose, dándole la espalda a Asami.
- ¡Korra! ¡Espera!
Era una especie de deja vu. De nuevo observaba como ésta se alejaba, con sus hombros tensos y su cola meciéndose con cada paso. Las cosas se habían descontrolado completamente, pero no sabía si sería prudente optar por tomar un bando. Tenía que averiguar si lo que decía Korra era verdad, pero no creía que su padre fuera capaz de hacerle eso. Era irracional, Korra debía estar imaginando cosas.
¿Cierto?
¡¿Por qué tienes que decirme eso?!
.
.
.
~o~
N. de la A.:
Antes de que posiblemente me reclamen por alguna escena que les hubiera prometido, quiero decir que sentía la necesidad de hacer esto. Me refiero a que hubiera sido realmente raro a que las dos se hubieran puesto a jugar con alguna especie de juguete sin que antes Asami hubiera disfrutado a Korra como dios manda. Pero ahora sucedió, y oficialmente el cuerpo de ambas están inaugurados y listos para disfrutar de otra clase de juegos.
Pero luego se destruyó toda la magia con aquella pelea, hahaha.
De repente se me complica meter a tantos personajes en un solo capítulo, sin desviarme por completo de la historia original, es por ello que voy ocupándolos de acuerdo a quién he dejado un poco de lado (y de acuerdo a la conversación que éstos tienen). Pero no me olvido de ellos.
Y eso, sería~
Respondiendo algunas cosillas:
KorraAsami: Me encanta que me den datos de lo que quieren que use en ellas, creo que más adelante abriré una opción para ello, y de sabré qué es lo que ustedes han usado, o sus amigas (claro que sí, campeón). ¡Mujersh! siempre actualizo los lunes, así que no te desesperes. Estaba un poco destruida y cansada y pensaba no hacerlo, pero ví tu mensaje y recibí unas cuantas amenazas por interno, y mira, aquí está. Todo parece funcionar a base de presión hahaha. ¡Saludos chicas! Benada: ¿Estudias algo de la salud? Si es así, tu tiempo libre debe ser preciado. Me encanta que te encante. Shizuma94: A ti te encanta Asami dominante, hahaha, te tengo cachada. Si sé, los personajes pelean por aparecer, hoy le tocó a Bolin aparecer, el próximo será su hermano. YazDi: Haz creado un nuevo escenario para mis juegos, hohoho, agradezco eso. Asami es una loquilla en potencia. TENSHINOKIRA: Hahaha ¿intensidad intensa? A veces, y aunque no creas, me cuesta escribir este tipo de cosas, siento que puedo llegar a ser muy repetitiva (aunque el sexo no es algo muy nuevo) y es por ello que intento imaginar ciertos ambientes que puedan variar la situación. Por ello me cuelgo de lo que ustedes dicen, para ver qué tan bien voy, pero creo que falta "algo" que no sé muy bien cómo poner, más que en los futuros jueguecillos. Ahí verás y me dirás. HanelBlumaTanu: Solo falta una pequeña cosa para que se acoplen perfectamente, y me refiero a algo de pareja. Los jueguecillos creo que van bien (?). Cryp: Por supuesto, Asami siempre tendrá (para mí) toda la pinta de depredadora. "Las calladitas son las peores". Ruha: Al parecer los vecinos chismosos escucharon, aunque no fueron precisamente silenciosas. No sería malo eso de las clases, aunque eso sí que es arriesgado. Es mejor la seguridad de los baños. ¿Y como conejos? ¡Pues si de eso se trata todo esto! hahaha. AlexandraArcher: Y seguirá ascendiendo en su locura, ya probó la manzana de Eva (esta vez, literalmente, hahaha). Jamás, Opal es de ésas amigas que te avergüenzan en público, pero las quieres porque jamás te ocultarán algo. Aw, gracias. Yo aun envejezco esperando la actualización del tuyo. triblyn: Ahora sabe toda la pérdida, y no se detendrá, muahahha. Espero tampoco perderla, pero hasta el momento vamos con viento en popa. Aile1323: ¿Infinitas? Pero con ciencias aprendes más, de esas cosas (Aunque no te niego que siempre deseé estudiar literatura, pero eso no iba a llenar la olla, hahaha). Todos tenemos una amiga loca de la cual (a veces) nos avergonzamos. En mi caso yo siempre suelo serlo (contigo soy una dama), pero tengo a otra que es mucho más loca que yo. Tendrás que esperar un poco para leer de aquellos artefactos, mira que no los conozco mucho (wahahhaa, wena). Se me olvidó eso en el reporte, pero te dije que se me olvidaban mil cosas que decirte. Ahora las he recopilado, solo espera. catching RE: Deshonor! hahaha. DjPuMa13g: Es mejor hacerlo en la cama de tus padres (?). Eso quiero demostrar, que es una chiquilla ávida de conocimiento, de cualquier tipo. ¿Sabes? me entraron ciertas dudas con tu método y, demonios, soy tan olvidadiza que siempre lo recuerdo en ésta instancia, intentaré cambiarlo (pronto verás). En lo posible sip, pero no sé si tirar especiales entre estos dos, y obviamente ya sabrás cuál es la temática, pero para mí Bolin es muy inocente para ésa clase de cosas, y además no me creo ser capaz de escribir algo así. Pero todo puede cambiar. Nami-Nem: Te están dando como caja, wahahaha. Pensé en que te arruinaría la percepción de ciertos bichos, pero así los recordarás for evah. Y sabes que sí, loco no entiendo la manía por encasillar los roles entre mujeres, ¡eso pasa solo entre chicos! Pero no entienden. Ahí es cuando pienso en como se saciarán "las activas". Y tendrás que esperar, esto no es una historia porno, querida, ¡hay trama! (¡y no te burles de ello!) pero ya están inauguradas, pero peleadas, cueck. Y mira que actualizó, cochina, aunque te importe un copi mi bienestar. ¡La piorsh! Y bájate del ponny, hahaha.
