Cambio

Un par de días había transcurrido desde entonces. Korra había evitado toparse con Asami, con sus llamadas, con sus mensajes. Simplemente no quería verla, tenía que dejar pasar un breve tiempo, que sus emociones se calmaran o de lo contrario, con seguridad, sabía que haría algo de lo que después se arrepentiría.

La práctica de basquetbol ése día había sido avisada con horas de anticipación, por lo que Korra no temía que Asami se apareciese por allí. Cansada, dobló la esquina que la llevaba directamente al gimnasio y antes de abrir la puerta escuchó burlonas risas. Las conocía, desde hace un tiempo compartía con aquellos bobos. Exhaló el aire en sus pulmones y procedió a abrir la pesada puerta para encontrarse con ambos gemelos entretenidos leyendo una revista. Al acercarse, Korra pudo ver de qué sucia revista se trataba, ellos jamás cambiaban.

- ¿En serio? ¿En un lugar tan público?... Ustedes nunca cambian.

- ¡Mierda! – exclamó Wing cerrando y ocultando automáticamente la revista.

- Oh, tranquilo ¡es Korra!

- ¿Es Korra? ¿Por qué soy yo significa que pueden seguir viendo eso?

- Lo dices como si nunca te hubiésemos pillado viendo ésta clase de cosas – le dijo Wei entrecerrando los ojos con picardía.

- ¡¿Qué?! ¡Jamás vi eso frente a ustedes!

- Sabemos que no has visto éstas de mujeres, pero hemos pillado de las otras en tu casa, y amiga, solo te puedo decir que esas fotos son editadas ¡Ningún hombre puede tener eso! – exclamó Wing, abriendo los ojos para dar énfasis a su sentencia.

Korra estuvo a punto de avergonzarse cuando comprendió lo que habían dicho sus amigos. Ellos no sabían, por eso hablaron de aquella revista para mujeres, y no de mujeres.

En ese momento la puerta del gimnasio se volvió a abrir, dejando pasar a un chico a quien Korra jamás había visto. Los tres amigos se quedaron en silencio, observándolo fijamente hasta que el intruso les dirigió una incómoda sonrisa.

- ¿A qué vienen ésas caras? – les preguntó éste.

Los gemelos se miraron entre sí, y luego a Korra, pero ésta no tenía más información que ellos.

- ¿No me reconocen? – preguntó esta vez, con una sonrisa más grande -. ¡Soy Tu, el primo de Bolin y Mako!

- ¿Tu? – repitió Wei.

- Un momento… ¿Tu? ¡Demonios, es Tu! ¡su pelo! ¡Tiñó su pelo!

Apenas dijo eso, tanto Korra como Wei abrieron la boca de la sorpresa. En efecto era Tu, uno de los locos primos de Bolin, quien siempre parecía como que no llegaría a ningún lado, y ahora, repentinamente y solo por un cambio de color y de corte de pelo se veía como el estudiante más prometedor de toda la maldita universidad. Como siempre, las apariencias engañan.

- Son unos payasos, por poco pensaba que me iban a pegar o algo. Sus miradas decían algo así como "¿qué mierda haces en mi territorio?"

- Ni que fuésemos gánster o algo – respondió sonriendo Korra.

- No, pero lo parecen – respondió Tu.

- ¿De qué hablas? Tu eres uno de los nuestros, solo que ahora eres un lobo disfrazado de oveja – dijo Wei, dándole un codazo.

- Exacto – lo secundó su hermano - ¿qué fue lo que te picó por este cambio de look?

- Ya somos adultos ¿saben? – respondió adoptando un aire más serio -. Pronto estaremos en la etapa de búsqueda de empleo y ésas cosas. Además, esta apariencia realmente les llega a las mujeres mayores.

- ¿Ah? – emitió Korra con una ceja levantada.

- Ya no soy el mismo de antes. Lo entenderás cuando seas un miembro responsable y activo de la sociedad – dijo arrogante.

- Ella, la activa – se burló Wing.

- Eres incluso más inútil que nosotros tres juntos – agregó Korra.

- No hay duda de ello.

- ¿Qué? ¡Eso es mentira! Tsk… - dijo un poco enfadado Tu -. Pero da lo mismo lo que ustedes digan, la cosa es cómo me ven los demás, y para ellos yo pareceré responsable. Con el tiempo trabajaré en ello.

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Acababa de terminar su baño. No importaba que después de la práctica deportiva ella se duchara en los camarines el gimnasio, siempre llegaba a hacerlo de nuevo en su casa, tomándose su tiempo.

Estaba secando su cuerpo cuando su sombra borrosa en el espejo empañado llamó su atención. Con un extremo de su toalla quitó el vapor condensado en aquella superficie, permitiéndole obtener un reflejo de ella misma, desnuda.

Jamás se sintió incómoda con su cuerpo, el cual solo lo ejercitaba con las prácticas de su equipo. No era una loca de los ejercicios, además, eso lo encontraba muy aburrido y pretencioso ¿para qué querría marcar su cuerpo? Pero aun así, el basquetbol la había moldeado, con sus brazos, piernas y abdomen definidos.

El problema no era sólo esto. Ahora que se recordaba de todo lo que había sucedido notó que era mucho más que eso. Su actitud despreocupada, su estilo un tanto rebelde e intimidante, y a eso sumado lo atlético de su cuerpo... no importa como ella lo viera, a los ojos de todos sería una problemática.

Apoyándose en el lavamanos, acercó su rostro al espejo. ¿Cuál era el problema? Vio su mirada penetrante, de eso no se podía deshacer, no era su culpa tener ésos ojos. Entonces pasó a su pelo: largo, la mitad de él teñido de azul, desordenado. Y luego estaba todo los pearcing que tenía. Quizás debía cambiar un poco de ella. Poner de su parte. No quería que la volviesen a confundir con una acosadora o una delincuente.

Recordó al inútil de Tu, fanfarronear delante de ella y sus amigos como si su simple cambio de imagen hubiera curado el cáncer o hubiera acabado con el hambre en el mundo. Le causó un gran impacto, pero eso no cambiaba lo estúpido que él era.

Pero ante los demás no lo aparentaría más. Claro, hasta que abriera la boca. Entonces ¿acaso el destino le estaba dando alguna pista a seguir?

Suspiró agobiada, sin certeza de que si lo había hecho por la densidad del aire caliente que inundaba el baño, o por la densidad de sus pensamientos. ¿Por qué todo se complicaba tanto en las relaciones? Esto es justamente porque antes no había tenido nada serio con nadie.

Pero Asami era distinta.

¿Acaso estás asustada?

¿Cuál sería la real razón de estarlo? ¿miedo al compromiso? ¿miedo de dar más? Sabía que no debía tomarlo tan personal, en el peor escenario posible ella solo quedaría con un cambio de imagen distinto, que podría deshacer. No era algo para siempre.

Además, unos cuantos cambios no se robarían su esencia. No se trataba de convertirse en una nerd o en una señorita perfecta (su tatuaje se lo impediría de todas maneras), sino que en alguien más… ¿correcta?

"Aceptable" Korra, tú haces todo esto porque buscas la aceptación, y sabes muy bien de quién se trata.

Estaba decidido. Mañana a primera hora lo haría.

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Era la tercera vez que Asami suspiraba, y aunque estuviese con su padre caminando por las calles no podía evitarlo. No es que estuviera físicamente agotada, lo estaba emocionalmente. No había sabido nada de su novia desde hace días. Korra no le contestaba, y no había contado con tanto tiempo como para ir a verla a algún lado.

Habían ido a comprar algunos materiales con su padre, y estaban de vuelta camino a casa, listos para seguir trabajando en uno de los autos cuando una conocida voz se escuchó detrás de ella.

- ¡Asami!

Eso fue suficiente para que se detuviera, observado como él se acercaba a ella y a su padre.

- ¿Mako?

- ¡Hey! Te hemos extrañado en casa ¿sabes?

Fue una mala frase para haber comenzado esa conversación, lo supo en el momento en que vio la expresión de su padre endurecerse.

- Usted debe ser el padre de Asami – fue lo siguiente que dijo, sorprendiéndolo -. Soy Mako, un amigo de su hija, una chica muy brillante he de decir.

- Él es el chico que te mencioné que me estaba ayudando con los estudios – dijo Asami.

- Oh – exclamó Hiroshi -. Gracias por ayudar a mi hija.

- No es nada, también estoy muy agradecida con ella.

- ¿Cómo?

- Le tengo que agradecer por influir en Korra. Gracias a eso, ella comenzó a pensar seriamente acerca de sus propios planes futuros. Ahora está siguiendo el muy buen modelo que es su hija.

Asami supo de inmediato que es lo que Mako estaba haciendo, estaba cambiando la percepción que su padre tenía de Korra, y por la expresión de satisfacción que éste tenía en su rostro, podría decir que lo estaba logrando. Asami sonrió, éste chico era realmente inteligente, pero si estaba haciendo todo eso era porque algo sabía. Mako siempre sabía cosas, y se aventuró a pensar en que Korra le había mencionado algo y él intentaba ayudarla a través de este gesto. Korra era afortunada de tener un amigo tan preocupado como él.

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- ¡¿Ah?! - exclamó Bolin dramáticamente.

- ¿Qué? – preguntó Korra despreocupada mientras jugaba videojuegos.

- Lo teñiste… o lo desteñiste.

- Ah, eso – dijo la morena, sin quitar su atención de la televisión.

- Y no solo eso ¡lo cortaste!

- Ayer… - respondió mecánicamente.

Bolin se atravesó, obstruyéndole la visión. Korra molesta tuvo que pausar el juego para ver qué es lo que quería su molesto amigo.

- ¡Bolin! ¿Qué demon-?

No alcanzó a terminar la frase cuando había sido levantada del sillón, con Bolin sujetándola por ambos brazos mientras la veía detenidamente.

- ¡Por dios, Korra! ¡Luces completamente diferente!

- ¿Tanto así? – solo pudo preguntar.

- ¡Si hasta luces más atractiva!

Korra no pudo evitar sonrojarse un poco. Jamás había pensado en ello antes, sabía que tenía sus cualidades que atraían al sexo opuesto (o a veces, al mismo), pero que se lo dijeran tan de frente, y más aún alguien tan cercano como Bolin, la alagaba enormemente.

- ¿Lo crees? – preguntó sonriendo.

- Más aun con ésa sonrisa – agregó satisfecho el chico, soltándola y alejándose unos pasos para contemplarla mejor -. Aquel corte muestra mucho más tu cuello, definiendo mejor tu rostro, y a la vez expone un tanto tus hombros, diciendo lo atlética y femenina que eres. Pero sin llegar a ser una nerd, todo gracias a ese tatuaje en el brazo y a esa expresión de dureza que muchas veces no puedes sacarte.

- Omitiendo lo último, te agradezco el cumplido Boo – dijo sonriendo Korra -. Y tu descripción sonó casi a como si fueras el amigo gay que todos tenemos.

- Amiga, si nos ponemos a hablar de quién es gay… - respondió con tono juguetón y soltura en sus movimientos.

- Ok, fin del tema.

- Hahaha. Eres muy cerrada respecto a eso, Korra - le dijo, dándole un leve codazo.

- Dije fin del tema – enfatizó.

- Hm… aunque creo que todo este cambio debe ser por algo o alguien en particular ¿o me equivoco? – continuó Bolin, ignorándola.

- ¿A qué te refieres?

- Oh vamos Korra. Sé de tu pelea con Asami, ella no deja de preguntarme por ti ¿cuándo planeas hablarle?

- Cuando entremos a clases.

- ¿Mañana?

- Claro – contestó, encogiéndose de hombros.

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Asami no podía explicar por qué se sentía tan nerviosa. Lo que sentía era casi como si tuviera alguna clase de síndrome de abstinencia: su cuerpo a ratos sudaba, estaba desconcentrada y ansiosa. Su cerebro ansiaba la serotonina, y sabía perfectamente quién era la que la causaba. Necesitaba ver a Korra.

La primera clase del nuevo semestre acababa de terminar. Menos mal la mitad de su lóbulo anotaba las cosas automáticamente, aunque no las comprendiese sabía que después lo leería y lo complementaría con otros apuntes y textos. Ahora solo quería levantarse e ir en su búsqueda.

Ordenando sus apuntes, se disponía a guardar todo cuando Opal se detuvo frente a su mesa, sonriéndole maliciosamente.

- Sato, eres una chica muy afortunada.

- ¿Qué?

- Debes tener cuidado, con esa nueva imagen no solo hombres andarán rondándola, sino que chicas también.

¿De qué está hablando?

La desconcertada expresión en el rostro de Asami debió ser suficiente para que Opal supiera que ésta no tenía idea de qué estaba hablando. Exhalando lentamente decidió ponerla al corriente.

- Hablo de Korra. ¿No la has visto?

- No.

- ¿En serio? Eso explica mucho, de lo contrario no te hubieras despegado de ella.

Eso era suficiente ¿de qué estaba hablando? ¿qué le había pasado a Korra? Una ola de ansiedad que atravesó todo su cuerpo fue la encargada de ponerla de pie para ir en su búsqueda de inmediato. Tenía que verla. Desesperadamente.

- ¿Qué se hizo? – preguntó mientras guardaba todo en su bolso.

- Ahí lo verás – finalizó Opal riendo, disfrutando molestar a Asami.

Tomó una gran cantidad de fuerza de voluntad para que después de eso Asami no se echara a correr por los pasillos. Cuando divisó el salón en donde se encontraba Korra disminuyó la velocidad, no quería mostrarse agitada. Lentamente se asomó por la puerta, casi como si lo hiciera a escondidas, y lo que observó la dejó sin aliento.

Ahí estaba ella, despreocupada, rodeada de gente y se veía… distinta. No era sólo el corte recto de pelo, que le llegaba un poco más arriba de los hombros, luciendo perfectamente su cuello. Tampoco era que éste estuviera todo de un solo color, de su color natural. Era su carácter, su expresión, el que estuviera rodeada de gente. El que estuviera sonriendo sinceramente, y que ésa sonrisa no fuera de ella.

Se veía hermosa.

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Estaba en casa. Estaba cansada de todo. Se sentía vacía.

Oficialmente ése había sido el día más improductivo desde que tenía memoria. Ahora hasta estudiar le molestaba. Y todo porque no se había atrevido a hablarle.

¿Qué mierda te sucede, Sato? Por días todo lo que querías hacer era verla, era hablarle, y cuando al fin la ves… no hiciste nada.

La imagen de Korra riéndole a un grupo de gente se volvió a instaurar en su cabeza. Había recordado aquella escena toda la tarde y una vez más la venía a martirizar.

Se reía como si no importara nada, como si todo estuviera bien.

Odiaba admitirlo, odiaba ser tan egoísta, pero una gran parte de ella se sentía traicionada. ¿Acaso ella no la extrañaba? ¿Por qué sonreía y estaba tan bien cuando no la había visto en días? La inseguridad la invadió de inmediato. A lo mejor Korra no sentía lo mismo que ella, a lo mejor todo era solo un juego, tal cual como todo había empezado, y ella había sido la estúpida quien se había enamorado. Sabía que no debía pensar así, ella había cambiado mucho, ambas lo habían hecho, y eso no sucede por sí solo, sucede solo cuando te importa la otra persona, cuando quieres ser alguien mejor para ella.

Pero, ¿alguna vez Korra le había dicho que la amaba?

La pregunta la deprimió más. Por supuesto que no lo había hecho, ni siquiera ella le había confesado eso y sabía perfectamente por qué: miedo. Todo estaba yendo demasiado rápido.

Una suave presión sobre su pierna la sobresaltó. Agachando la mirada observó a su peludo amigo de pelaje negro demandando atención. Sonriendo, Asami tomó a su gato entre sus manos y lo colocó en su regazo, acariciándolo mientras escuchaba satisfecha el ronroneo de placer.

Y sus pensamientos tomaron un rumbo completamente distinto. Ahora pensaba en su mascota, en aquel animal huraño que al principio se resistía a sus caricias y atenciones, que la ignoraba caprichosamente, buscándola solo cuando necesitaba algo de ella. Pero todo había cambiado, ahora ella se había convertido en parte indispensable de su vida. La seguía por todas partes de la casa, siempre buscando ser acariciado, siempre acariciándola a su modo. Aun no sabía cómo un animal podía saber cuándo a ella le pasaba algo. Debía ser algo con la conexión. Sea lo que sea, ahora él era el animal más cariñoso, dependiente y tierno de todos. Simplemente lo amaba. Y ahora, no pudo evitar comparar aquello con ella. Era exactamente lo mismo, de lo huraña y salvaje, ahora se había convertido en una tierna gatita.

Nuevamente sus pensamientos la traían a colación. Esto la iba a volver loca.

Un maullido la trajo de vuelta a la realidad, seguido por la presión de unas suaves patitas en su rostro que simplemente la hicieron sonreír.

- Oh, Tui… ojalá nunca me hubiera enamorado – le habló, como si su gato fuera capaz de entenderlo, y como si lo hiciera, éste le maulló, sacándola una risa a Asami -. Por supuesto que no hablo de ti. A ti jamás dejaré de amarte – respondió, presionando su peludo rostro contra sus mejillas, mientras acariciaba su cabeza.

De pronto, la determinación la atacó. Una inyección de adrenalina le hizo sabe que no podía quedarse así, no podía dejar pasar más tiempo.

Cogiendo su celular, marcó su número sin detenerse a pensar, hasta que escuchó que al otro lado ella respondía.

- ¿Asami?

- Si…

- ¿Qué sucede que llamas tan tarde?

- ¿Acaso no puedo? – ¿Acaso no me has extrañado?

- Claro que puedes – se escuchó el tono alegre de Korra en respuesta -. Solo que es raro. Dime ¿te sucedió algo?

No está enojada. Está feliz ¿por qué está feliz?

- ¿Asami?

Quiero decirle tantas cosas, pero una vez que escucho su voz…

- Asami…

… Que la escucho decir mi nombre con tanta suavidad… no puedo decir nada más.

- No es nada – respondió derrotada -. Disculpa por molestar. Nos vemos mañana.

- ¡Espera! – oyó exclamar a Korra, y su corazón de inmediato se aceleró en respuesta -. Llamaste porque querías decir algo.

Llamé porque quería oír tu voz, quería oír tu voz dirigiéndote a mí. Pensé que con eso se me quitaría un poco las ganas que tengo de verte. Pero todo esto solo hizo lo contrario.

- ¿Puedes salir a comprar a esta hora? – escuchó por la línea.

- ¿Cómo? – preguntó confundida.

- ¿Puedes?

- No entiendo.

- Nos vemos en cinco minutos en aquel minimarket.

- ¡¿Qué?! ¡Espera!

Pero ya había cortado.

¿Qué acaba de suceder? ¿Es en serio?

Pero mientras su mente intentaba comprender todo lo que había sucedido, su cuerpo ya estaba actuando. Cuando se dio cuenta estaba emocionada descendiendo por las escaleras, mientras se colocaba un polerón. Con rapidez cogió las llaves de la casa y antes de cerrar la puerta alcanzo a gritarle a su padre que iba a hacer una compra express a aquel lugar.

En el momento en que sintió sobre su piel la refrescante brisa nocturna, se echó a correr por las calles, ahora nada le importaba, esta vez nada impediría lo inevitable.

Quedaba menos de una cuadra para llegar a su destino cuando a lo lejos la divisó, aquella silueta inconfundible. A pasos de ella aminoró la velocidad, agitada y embelesada. El cambio era demasiado para ella.

- Hey – le sonrió Korra, acercándosele.

Asami no reaccionó, solo observaba como ella se aproximaba muy segura de sí misma, haciendo uso de todo su arsenal femenino, desarmándola completamente. Cuando Korra le extendió una bolsa fue cuando supo que tenía que moverse, corresponder a su saludo, cualquier cosa.

- ¿Y eso? – Fue lo único que dijo. Eres brillante, Sato.

- La compra que viniste hacer. Una energética y unos cuantos snacks. Así tu padre creerá todo esto.

- Gracias.

Pasaron unos cuantos segundos en que se quedaron en silencio. La mente de Asami estaba en blanco, no sabía qué decir y la sonrisa divertida de Korra no ayudaba mucho a que inventara algo o propusiera algún tema de conversación.

- ¿Qué sucede? – le preguntó Korra.

- Yo… lo siento. No debería haberte hecho venir hasta acá. Y ahora que te veo… no sé bien qué decir… sólo – No pudo finalizar la frase, Korra la había cogido de la muñeca y se la había llevado a un rincón de aquel lugar, lo suficientemente oculto, poco iluminado y apartado para que los pocos transeúntes no las vieran. Escuchó una infantil risa salir de sus labios, apegándose a la pared de aquel minimarket, mirando de reojo alrededor, cerciorándose de que nadie las había observado.

Y cuando lo hizo, Asami se vio envuelta en un cálido abrazo.

- Te extrañé demasiado – le dijo Korra, y Asami casi pudo sentir como su corazón casi se escapa de su pecho.

- Yo… yo también – respondió, estrechándola más, sintiendo el calor de su cuerpo, ahogándose en la seguridad que Korra le brindaba.

Korra la aprisionó aún más, delatando cuánto la había extrañado, cuánto había deseado aquel abrazo; y cuando al fin se sació de ello, lentamente buscó con sus labios la mandíbula de Asami, ascendiendo suavemente por aquella fina línea hasta que llegó a sus labios, y sin detenerse la besó.

Asami no podía estar más feliz. Casi de un segundo a otro estaba con Korra, escuchando sus dulces palabras, sintiendo sus brazos alrededor de su cintura, sus labios aprisionar los suyos.

Disfrutó el beso, perdiéndose ante aquella nueva calidez de Korra, dejándose llevar.

Pasaron unos momentos cuando al fin el dulce beso finalizó. Asami lentamente abrió los ojos para encontrarse con los azules observándola, llenos de amor. Amor. No era su imaginación, quizás Korra también la amaba.

Era tanta la felicidad que sentía, que luchó con sus emociones, evitando a toda costa que sus ojos se empañaran. Pero al parecer no lo logró, ya que Korra pareció darse cuenta de ello.

- ¿Asami…?

- ¿Crees que soy molesta? – preguntó ésta, repentinamente.

- ¿Ah? ¿A qué viene eso?

- Por todo esto, por lo que te dije, por…

- Asami – la cortó -. Realmente estoy muy feliz - confesó.

- ¿Qué?... ¿Por qué?

- Aunque siempre antepones tu estudio, me llamase a mitad de la noche, medio llorando, medio exigiendo, y no dijiste nada.

- ¿Medio llorando? – susurró en voz baja para ella misma.

- Eso hizo que dejara todo de lado. Solo quería verte.

Asami estaba sin habla. Esa debería haber sido su línea y Korra le estaba quitando las palabras de su boca, palabras que ella no se atrevió a decir y que ahora escuchaba completamente emocionada.

- Debo disculparme – continuó Korra, sorprendiéndola.

- ¿Qué? ¡No!... ¿por qué?

- Te puse en una situación complicada – respondió Korra encogiéndose un poco de hombros -. Jamás debí decir algo como ello, haciéndolo sonar como si tuvieras que escoger entre yo o tu padre.

- Korra, no tienes que… Eso no importa – respondió mientras se aferraba un poco más fuerte de su ropa.

- Eso me hizo darme cuenta que… quiero estar contigo Asami. De verdad. No es como si antes hubiera sido de mentira… lo que quiero decir… - comenzó a explicar, enredándose.

Asami no pudo resistir emitir una pequeña risa, tanto por la situación como por la felicidad.

- Hey… - emitió, intentando tranquilizarla.

- No, déjame decirlo – respondió Korra.

- Está bien.

- Asami… - la llamó, diciendo suavemente su nombre -. Creo… no, no creo. Sé… que estoy completamente enamorada de ti.

No lo creyó. No creía lo que oía. Era todo demasiado ficticio y apresurado. ¿Era eso lo que estaba escuchando? ¿Korra estaba diciendo eso? ¿La Korra que la había acorralado contra la reja aquella vez? ¿Tanto la había hecho cambiar un solo corte de pelo?

Hace tan solo unos minutos atrás se encontraba en su habitación, intentando estudiar, odiándose a sí misma; y ahora la sensación era completamente distinta. Temía por que su mente le estuviera jugando una mala pasada. Temía porque lo sentía era satisfactoriamente irreal.

Cerró los ojos, aguantando la emoción. Siempre todo era inesperado con ella a su alrededor. Desde que ella había ingresado a su vida, todo había sido un sinfín de altos y bajos, todos abruptos, abarrotados de distintas emociones que siempre la llevaban de un extremo a otro. Este momento era uno de ellos. Se sentía en lo más alto de aquella montaña rusa, y la falta de aire la tenía mareada. Pero esa ése mareo con que todos sueñan, de ése que te llena de mariposas el estómago, diciéndolo de una forma bastante cursi y cliché. Pero era cierto.

- Korra… yo – intentó decir, sin evitar que se notara su voz fracturada -. Yo también…

- Lo sé. Siempre lo he sabido.

Aquella respuesta no le sorprendió. Como tampoco lo hizo su cuerpo cuando se dio cuenta que sus manos estaban aferradas al cuello de Korra, con su cuerpo presionándola contra la pared, buscando hambrienta devorar sus labios, de enredarse con su lengua, perderse debajo de su ropa. Ése era el plan, y todo iba con viento en popa hasta que Korra la mordió en su cuello, sacándole un agudo gemido. De inmediato sintió una mano obstruir su boca.

- Shh – la calló -. Tienes que permanecer callada.

No tuvo tiempo para responder, de inmediato Korra se encontró besándola mientras deslizaba lentamente sus tibias manos por su trasero, desnudándola. ¿Cuándo había desabrochado sus pantalones? Eso no le importaba, la deseaba demasiado como para ofrecer alguna clase de resistencia. Korra bajó su ropa lo justo y necesario, dejando al descubierto tres cuartos de su piel, brindándole el espacio mínimo para actuar.

Luego de eso, su mano descendió lentamente por su abdomen, estremeciéndola por completo. Por alguna razón eso la enloqueció. Era el lugar, las palabras dichas, la sensación de poder ser descubiertas, de que a ella se le escapase un gemido demasiado fuerte, de sentir el fresco viento acariciar su piel expuesta, de no ser completamente desvestida y de que Korra estuviera jugando con la piel de su abdomen, como si tuviera todo el tiempo del mundo.

Pero al parecer, ella escuchó sus pensamientos, ya que no alcanzó a acariciar más allá de su ombligo cuando empezó el endemoniadamente lento descenso. Asami mordía sus labios, agonizando ante la espera de sentir a Korra dentro de ella, y que glorioso fue el momento en que la sintió en aquella zona.

Sus dedos se deslizaron con facilidad entre sus piernas, Korra podía sentir la imperante necesidad que tenía Asami, ella misma no creía poder aguantarse, pero era más fuerte su deseo de escucharla gemir. No tenía tiempo para jugar, aunque lo hubiese deseado, así que, ignorando su hambriento e hinchado nódulo, de inmediato se dirigió hacia la cálida y palpitante abertura, ingresando lentamente dos dedos dentro, escuchando deliciosamente el dulce y ahogado gemido que daba Asami, aferrándose más fuerte de su polerón, intentando abrir un poco más las piernas para darle más acceso.

Desde ésa incómoda posición no podía hacer demasiado, por lo que se obligó a arquear de inmediato sus dedos y los arrastró afuera, para luego comenzar a bombear con fuerza dentro de ella, intentando acariciar la mayor cantidad de puntos nerviosos con sus yemas.

La respiración de Asami de inmediato se tornó irregular. Korra se deleitaba ver su entrecejo fruncido y su boca sellada, restringiendo los sonidos, pero limitando la debida oxigenación de su cuerpo. A ése ritmo ella se fatigaría.

Por otro lado, Asami se estaba dejando llevar por las sensaciones. Cada vez que Korra salía, su pulgar presionaba su centro, sacudiendo sus caderas, las cuales se tensaban cuando se adelantaban y salían a recibir los dedos de Korra, que no alcanzaban toda su extensión. Ella lo sabía, sabía que se estaba esforzando en aquella pose, pero ella quería más.

- Por favor… más adentro… - pidió, con su voz cargada de deseo.

Korra rió entre dientes, llamando en parte su atención.

- No me pidas eso… no puedo hacer mucho desde ésta posición. Ah, pero espera - dijo, dejando a medias la frase, deteniendo su rítmico trabajo.

Korra sacó lentamente sus dedos, regocijándose con las involuntarias sacudidas que daba Asami cuando ella presionaba al pasar por algunos puntos clave, emitiendo una divertida risa al escuchar el quejido de protesta e insatisfacción de su novia. Cuando estuvo fuera, de inmediato se llevó una de sus manos al bolsillo de su polerón, del cual extrajo un pequeño artículo, el cual con prontitud quitó del campo de visión de Asami.

- ¿Qué es…?

- Iba a ser de Opal – respondió Korra -. Pero podrá esperar, aunque quiera matarme en unos minutos más. Pero esto es más importante.

Asami no alcanzó a entenderlo y antes de que pudiera averiguar más se encontró con que Korra volvía a su tarea, y esta vez traía un poco de ayuda.

- No es lo mismo, pero de seguro te ayudará… - escuchó cómo ésta le susurraba mientras sentía como algo pequeño y suave vibraba entre sus piernas. Cuando lo entendió, fue demasiado tarde. Ya se encontraba afirmándose con fuerza de los brazos de Korra, intentando desesperadamente no gritar ni moverse de la forma tan enérgica como lo estaba haciendo.

- ¡Korra! – jadeó en protesta.

- Espera… no tomará mucho tiempo – susurró con dificultad.

La extraña vibración que sentía Asami, atacándola justo en su centro mismo, atormentándola, la estaba matando. Era una sensación extraña, un poco más fría y dura, era un juguete en todo el sentido de la palabra, un juguete que jugaba con su cuerpo. Ése objeto incansable, el cual Korra controlaba a su entero antojo lo sentía ir y venir a ratos extendiéndose a lo largo de todo su sexo, presionándola con fuerza, estresando su cuerpo que apenas se podía mover, que apenas podía emitir algún ruido.

Por cosas como ésas podrían ser detenidas por la policía ¿los cargos?: faltas a la moral. La multa sería lo de menos. Lo peor sería darle explicaciones a su padre. Una señorita como ella, haciendo ésa clase de cosas en la vía pública… y con una mujer.

Pero en ese preciso momento no estaba pensando en ésas cosas, si es que siquiera estaba pensando.

Tal como Korra dijo, no le tomó mucho tiempo, menos cuando sintió como mientras eso le hacía perder la poca cordura que le quedaba, ella además la penetró suavemente con otros dos dedos. Unos pocos movimientos y unos segundos más tarde Asami se encontró dando un poco pudoroso gemido, mientras sentía avergonzada como su liberación descendía entre sus muslos, manchando su ropa.

Aguantó la respiración por unos cortos segundos, en el cual su corazón lo sintió en su garganta, lista para afrontar la vergüenza pública de que alguien las encontrara y las juzgara (o denunciara). Y cuando nadie vino, recién se permitió descansar, doblemente agotada, apoyado su frente en el hombro de Korra, mientras su cuerpo silencioso terminaba de sufrir los espasmos.

- Fue una idea increíble ¿no crees? – escuchó fanfarronear a Korra, lo que la hizo sonreír.

- Tenías todo planeado – la acusó, mientras se subía la ropa.

- La verdad es que no. Sí o sí tenía que salir de casa a entregarle este producto a Opal, pero en cuanto recibí tu llamado, y en cuanto vi lo mucho que me necesitabas, inmediatamente cambiaron mis prioridades.

- Hablando de prioridades… – dijo Asami con un tono de voz un poco más ronca, y con sus manos husmeando en el botón que cerraba los pantalones de Korra, desabrochándolo. Fue cuando unas manos la detuvieron, contrariándola -. ¿No quieres? – preguntó.

- No es eso… - dijo rehuyendo la mirada.

Asami colando sus dedos por su jeans la trajo hacia sí, presionando su cadera, mientras su boca comenzaba a besar la caliente piel del cuello de Korra, escuchándola respirar más fuerte.

- ¿Qué es…? – preguntó apenas, aprisionando el lóbulo de la oreja de Korra, oyendo un reprimido jadeo.

- Asami…

- ¿Qué quieres?... – susurró, sintiendo como su excitación volvía a encenderse, pero esta vez con otra clase de anhelo.

Korra en un rápido movimiento se sacudió a Asami y de pronto fue ella la que estuvo en su oído, susurrándole cosas.

- Te quiero dentro, quiero sentirte desnuda, quiero sentir tu boca bajando por mi abdomen… - le dijo casi sin voz, sacándole un gemido a Asami.

- E-eso no se vale… - respondió quejumbrosa Asami.

- Vamos a tener que conformarnos con esto por ahora – agregó Korra, con cierto pesar -. Lo que yo quiero es mucho más.

Asami se frustró. Un poco más de presión y hubiera estado lista, pero Korra tenía razón, ella también quería eso. Además, ya estaba tardando demasiado en "su compra"

- Tu padre se preocupará si te demoras más – agregó Korra.

- Tsk, demonios...

Nuevamente la angustia venía a ella, la misma que la había atacado en su habitación.

- ¿A veces… te sientes sola? – preguntó Asami.

- ¿Eh?

- Cuando sonríes libremente, me siento un poco celosa. Me hace pensar que no estás triste cuando no estoy ahí… es un poco doloroso. Es como si para ti estuviera bien no verme – dijo sinceramente Asami.

- Tonta, por supuesto que me siento sola… Pero, todo ha cambiado ahora. Sé que me amas, sé que sabes que yo lo hago, y para mí eso es suficiente.

Asami la observó a los ojos, a esos despreocupados y otrora indescifrables ojos, y en ellos reconoció lo que siempre quiso.

- A pesar de que todo esto sea extraño, bizarro y espontáneo, no deja de ser real – agregó Korra, sonriendo -. No porque sea poco romántico significa que es menos. Es lo mismo, o incluso más.

- Tú…

- No me sentiré insegura sobre esto, porque sé que tú lo sientes tan real como yo ¿verdad?

Era una pregunta innecesaria. Asami lo sentía desde hace demasiado tiempo.

- Haremos nuestro mejor esfuerzo juntas – declaró, y eso sonó un tanto extraño.

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~o~


Hey.

Ha pasado un tiempo. No tengo nada para justificarme, disculpen.

Algunos comentarios flash:

- No me gusta meter nombres propios a las cosas que escribo, y aquí decidí utilizar pasajeramente a "Tu", el primo de los chicos, aunque fuera un poco enredado el nombre (por el pronombre hispano).
- El cambio de Korra no la hizo perder su esencia. Ser "aceptable" no significa que lo hace por alguien.
- Quizá faltó "romance" en la forma en que se dijeron que se aman. Pero, hey, ¿en serio siguen esto porque buscan alguna clase de romance? Están bastante perdidas si es así, hahaha. Mi romance es demasiado poco convencional y sutil por si no lo han notado.
- Dejé una clase de final abierto, lo sé. Todo tiene un propósito.
- Solo su imaginación sabrá qué hace y le pide Opal a Korra. Es una loquilla.

Ñe, le reviews:

you: Interesante nickname btw, y usted quiere ver el mundo arder al pedirme eso. KorraAsami: En verdad siento haberlas hecho esperar chicas, en serio. Jamás será una molestia responder preguntas, y espero hacerlo con precisión y claridad, hahaha: (1) Oh, a decir verdad, Korra no gustaba de Asami, simplemente la vio como un reto, para probarse a sí misma, para probar cosas, y ya ves a donde llevan los experimentos sociales que no sabes controlar. (2) No vive en la tienda, trabaja algunos días en ella y con ello, más lo que le mandan sus padres, tiene de sobra para vivir. Jamás me he explayado en ello y no me encontré en la necesidad de decirlo hasta ahora que lo expones. (3) Hahaha, hay muchas cosas que no he mencionado, en parte para dejar misterio, y me atrevería a decir que un 75% es porque simplemente se me olvida. Pero gracias a ti recuerdo ciertas cosas, y mira que ahora lo puse. Solo falta que averigüen en qué carrera estudia Korra. Hohoho. Gracias por leer chicas! Me divierto mucho leyendo sus comentarios. (4) Dejaré para mi tierna imaginación el tema de sus uñas largas y de que la Andrea te lee todo esto (5) Hahahaha, son locas. Me halagas, y me avergüenza un poco, pero sobre todo me alegra saber que te llevas una recompensa cada vez que leen esto. Y por cierto, soy de Chile. Y claro que contemplaré la posibilidad de agregar ese juego que dices más adelante, solo tengo que contactarme con su "amiga" que usó eso, para tener más detalles, hahaha. cryp: Cambió para bien. Estaba escrito que terminaría con el look de la historia original de Avatar, y personalmente es el que más me gusta, ya que se ve más madura y femenina. Pero acá eso no le quitará lo sucia, aunque despertará ése deseo en Asami. Jaz98: ¿Comentario basado en hechos reales? Pero tienes razón, es más complicado la opinión de tus padres en una relación poco convencional, y más aun cuando vives con ellos. En fin. No aclaré nada de Hiroshi en este capitulo, dejé pasar eso como en todas las relaciones sucede, y al final es para peor (¿spoiler?) ya que se concentra hasta que explota en un futuro. Con eso ya te dije que acá no se ha olvidado, solo se ha omitido (ustedes chicas, no lo hagan en casa, hablen todo de inmediato). Benada: ¿Qué tan mal piensas del pequeño Bolin? Siempre habrá alguien que dirá un comentario inocente que te hará abrir los ojos. Lo esencial jamás está a la vista, hasta que te lo refriegan sin delicadeza ni anestesia. Pero gracias a esto ocurrió todo lo que pasó. Amor para Bolin y sus comentarios tan desatinados. ¡Ámalo! hahaha. HanelBlumaTanu: Ese fue el inicio de la bola de nieve. Conversaciones banales que llevan a todo esto. Ruha: Con el poco tiempo, ahora tendrán que administrarlo mejor. Es cuando Korra entrará en acción con todo su arsenal. ¡Que comience la fiesta señores! Esto se va a a descontrolaaar, hahaha. Tenshi Hikari: Para eso queda bastante (lo de Hiroshi) y desde ahora intentaré que ellas se intercalen en ésa clase de ejercicio físico. Aunque claramente Korra tendrá un poco más de ventaja, al ser ella dueña y conocedora de todos los futuros artilugios. catching RE: El drama se dejó pasar, nos enfocamos en la parte *feliz del relato (con resultados sexuales, hahaha) Y le acertaste completamente con el cambio. Todo fríamente calculado. Y solo te estaba leseando, hahaha. Shizuma94: ¿Eso del ex novio fue un guiño a algo? ¿quieres que lo haga? ¿quieres ver el mundo arder solo por placer? ¿y por qué metiste a Mako? Y terminé preguntando más cosas que respondiendo tu comentario. Aile1323: Usted no cambia, señorita, hahaha. No sé de dónde inventaste tanto adjetivo, pero me dio un interesante punto de vista de la dulce mentira que te estás formando de mí. Y sip, la tormenta no duró mucho. Son de ésas que prometen y al final no terminan siendo nada. Ah pero hasta que las olvidan y de repente dejan la gran cagá (dijo la princesa). Nami-Nem: "No lloren por mi, yo ya estoy muerto" fue la belleza y melancolía que las mentes perturbadas y blues solo lo saben apreciar (palo). Oye, aweoná ¿es en serio? es que no puedo comportarme como una dama, siempre la cagas mujer, la recagas hahahah. Pero zzhi (shit men! por favor, detente... staph!) KoAsLM005: Creo que hice todo lo que me pediste que no hiciera. Disculpa por ello. DjPuMa13g: "Aunque la mona se vista de seda, mona queda" como dice el dicho; un corte de pelo y una sonrisa no cambiará la esencia. Sinceramente creo que me costará abordar el momento cuando Asami decida contarle a su padre; no sé dónde ni cuándo hacerlo ¿no es muy pronto para decir todo eso? Pero claro, Korra ya lo hizo, Asami debe hacerlo... aunque ni yo ni ella estemos preparadas para relatarlo, hahaha. Weón, ¿qué onda con el chocolate cremoso? hahahaha! Mujer, como me haces reír con tus ocurrencias. ¿Y no te bastó el bondage de la otra adaptación? ¿quieres que haga lo mismo acá? AlexandraArcher: Señorita ¿va a la escuela? Quedó en un leve shock cuando me dicen eso, y las encuentro luego leyendo estas cosas. Dejando de lado ése detalle, tuviste parte de razón, aunque Hiroshi no es la clase de padre que hará lo imposible para meterse con la relación de ambas, simplemente lo dijo como padre estricto y cansado al ver a alguien como Korra juntándose con su hija. Intento justificarlo porque, como hermana mayor, hago lo mismo con los "amigos" (me dice ella, ja!) con quien me topo cuando voy a visitar a mi pequeña hermana a su casa. Es solo para asustar. Yolo VI: Hahaha, tranquilo, el hombre es tranquilo. Lo dijo por decir. Aunque no será nada grato cuando se entere que Korra era más que su amiga.

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¡Y empezó septiembre mierda! El mes nacional de la autodestrucción y el patriotismo. Saludos a mis compatriotas chilenas, quizás nos veamos en alguna fonda sin saberlo~