Agridulce
- Tienes una relación amorosa con una mujer ¿cierto?
Asami se había quedado en blanco, estática, impactada que una pregunta como ésa fuera dicha de una manera tan directa y despreocupada. Pero a la chica parecía ignorarlo.
- Tú… ¿eres lesbiana, no? – atacó de nuevo.
No es que ella lo hubiera ocultado, pero tampoco había pensado gritarlo a los cuatro vientos, pero… ¿por qué todo lo relacionado con ése tema tenía que ser tan complicado? ¿por qué era especial o distinto serlo?
Claro, la sociedad, la biología, la reproducción y esas cosas. Puras basuras. Pero gracias a ésas basuras, existía el prejuicio general, el estigma de no querer ser distinto frente a la sociedad, que no miraran con otros ojos solo por tener gustos poco convencionales. Cuidarse, ya que siempre podía haber algún loco suelto.
- ¿Co-cómo lo supiste? – dijo en un susurro, y cuando lo escuchó se dio cuenta de que lo había confirmado.
¡Maldita sea, Sato!
Pero antes de que comenzara una batalla mental, un agudo grito de alegría la sobresaltó, y de inmediato sus manos fueron jaladas para que se acercara un poco más al cuerpo de aquella desconocida Ginger.
- ¡Eso pensaba! – exclamó alegre, confundiéndola.
La efusión y la cercanía con que le estaba hablando, encendió una alerta en la cabeza de Asami. Esto se parecía mucho a la personalidad de Bolin ¿qué pasaría si también quería divertirse a su extraña manera? Tenía que ponerle freno desde el principio.
- ¡Mm, pero…! – comenzó - ¡Y-ya tengo a alguien, y estamos saliendo… no hay ninguna forma de que pueda estar contigo! – soltó apresurada.
La mirada perpleja de Ginger le fue un alivio, pero eso fue pasajero, ya que ésta había comenzado a reír.
- No lo decía por eso – comentaba entre risas -. ¡Por dios, Asami! ¡Yo también tengo novia!
Maravilloso…
- Oh… ya veo – se disculpó, sintiendo como el calor se agrupaba en su rostro -. Lamento haber sido un poco engreída.
- Entonces ¿tú y tu novia están acarameladas? Qué envidia – bromeó.
Bueno, acarameladas "acarameladas" no tan así… pero si hemos dado unos grandes pasos… avanzando tanto en lo sentimental, como en lo…
Su mente nuevamente la traicionaba, una imagen de Korra sometida debajo de su cuerpo no le ayudó a sobreponerse a esa incómoda y extraña situación. Pero eso confirmaba que sí, estaban bien. Más que bien.
- Espera… entones ¿de qué querías hablarme?
- Oh… con respecto a eso – comenzó a dudar un poco Ginger -. ¿Querrías ser… mi amiga gay?
Esta chica, al parecer, prometía ser una caja de sorpresas.
¿Qué?... ¡¿Eso siquiera existe?!
- ¿Específicamente qué es una amiga gay? – dijo, siguiéndole el juego, sintiéndose un poco tonta por preguntar.
- Es una amiga que es gay.
Oh, veo que lo requisitos no son muchos. Y al parecer, ya los cumplí todos.
- ¿Sabes? Hasta hace poco he estado viviendo con mis padres, una familia muy conservadora y por ende todos mis círculos lo son – comenzó a decir Ginger -. Si bien he mantenido el secreto por años, hay veces en las que he necesitado de ayuda, ayuda que mis otras amigas no saben darme, porque no entienden…
Asami escuchaba todo con atención, quizás algo podría aprender de esto.
- Mi pareja y yo, tenemos una relación de larga distancia ¿sabes?
Oh, creo que ya me convertí en ésa amiga, de lo contrario no me estaría contando todo esto… ¿qué le sucede a esta gente?
- Oh, ¿Asami? – escuchó que le decía.
- Oh, dime. Estaba escuchando, en serio.
- Me puse a hablar sin pensarlo…
Eso estaba notando.
- Y no escuché tu respuesta… ¿Entonces?
Asami levantó las cejas esperando escuchar la pregunta, y entonces supo que tenía que hacer de esa una relación formal. Una manera bastante extraña de hacer amigos.
- Oh, eh claro… seré tu amiga gay – respondió incómoda -. Aunque no me gusta ése apodo, me hace sentir un tanto…
- ¿Discriminada?
Aparte.
- Incómoda – respondió Asami.
- Oh. No te preocupes, Asami. No te diré así.
- Simplemente llámame Asami – le sonrió, y sin darse cuenta, ya ambas estaban sentadas en un lado alejado del parque, charlando. Prometía ser agradable.
- Dime, Ginger ¿cómo supiste que yo lo era? – preguntó ambiguamente Asami, pero su nueva amiga entendió.
- Simplemente porque te escuché hablando por teléfono.
¿Tan descuidada fui?
- No pongas esa cara aterrada – rió Ginger -. Eso contribuyó a los datos que ya tenía reunidos.
- ¿Sobre mí?
- Quizás… pero veo que aún no lo tienes, o aun no sabes utilizarlo.
El rostro perplejo de Asami fue toda respuesta que ella necesitó saber.
- Por dios. Entonces veo que, o esta es la primera relación de ésta índole que tienes, o nunca antes te habías cuestionado tu sexualidad.
- ¿Y por qué habría de cuestionármela? – preguntó un tanto a la defensiva.
- No sé, porque en otras relaciones con chicos, quizás ¿no eras feliz?
Oh, golpe bajo.
- No creo que todas las personas que tuvieron relaciones insatisfactorias con chicos, terminen siendo lesbianas – argumentó.
- Claro que no, la pregunta es ¿por qué tú sí?
Knock out, y sabes que la respuesta es un tanto complicada.
- Es una pregunta retórica, para que tú la respondas. No necesito saberlo, a menos que quieras – la tranquilizó Ginger -. El punto es que, no sé muy bien cómo explicarlo pero, después de un tiempo, uno comienza a reconocer a los de… nuestra especie.
- ¿Nuestra especie? – Y Asami no pudo evitar sentirse como un animal exótico.
- Ya sabes.
- La verdad es que no.
- Pero bueno, así fue como te reconocí.
- Eso es incluso más confuso. ¿Estás diciendo que yo expreso algo que todas las de "nuestra especie" expresan?
- Si quieres entenderlo así, está bien. Pero no es como que tengamos una mancha, un peinado o un tipo de caminar distinto. Solo… lo sabemos. Está como en el brillo en los ojos.
- El brillo en los ojos… - repitió en voz baja Asami.
Todo era nuevo para ella. Absolutamente todo. La relación con una mujer, el saber tratar a Korra, el comenzar a tener una vida universitaria más sociable, y ahora su nueva amiga gay con sus cosas gay de las cuales ella no sabía, y eso que estaba en el gremio, pero al parecer no se habían molestado en darle el manual con instrucciones o en actualizar "su sistema" para que pudiera reconocer a los de su clase, tal como si fueran Iluminatis.
¿Korra sabría de todo esto?
- Dime, Asami ¿ella es atractiva? – le preguntó, sacándola de sus pensamientos.
- Oh… si – asintió avergonzada. Ahora lo es más.
- Hmm, mira cómo te avergonzaste – se burló, tocando una de sus mejillas azoradas -. Pero siento envidia – dijo, llamando la atención de Asami -, el hecho de que estudien en la misma universidad, que se vean tanto.
- ¿Y tú…? – preguntó un poco indecisa.
- Mi pareja trabaja en el centro de la ciudad, en una importante oficina, y por eso… siempre está ocupada y aún no ha venido a visitarme. Es por eso que quizás comience a salir mucho contigo – finalizó, guiñándole un ojo.
Asami se imaginó a Ginger junto con Korra y de inmediato supo que sería una mala idea. El mal carácter de la morena muchas veces era impredecible, y quién sabe cómo iría actuar si es que la presentaba. Era mejor preparar el camino.
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- ¿Qué excusa le podrías dar a tu padre para que te ausentes todo el próximo fin de semana? – le preguntó casualmente Korra, mientras daba un sorbo de su café.
Era sábado. Esa tarde Asami había ido a su trabajo de medio turno en el café, al cual sorpresivamente se había aparecido Korra, saludándola con una atrevida sonrisa apenas ingresó al local, y ella de inmediato la había ido a atender. Ella nunca hacía nada sin planificar, y aquí estaba la razón.
- ¿Por qué? – le preguntó divertida, estando sentada al otro lado de la mesa. Había tomado su tiempo de descanso, por lo que podía compartir tiempo con Korra sin que la retaran.
- Me regalaron unas entradas para un fin de semana en un hotel que tiene aguas termales.
- ¿En serio? – preguntó ilusionada -. ¿Quiénes?
- Mis primos. Un incentivo por ser la que mejor atención les da a los clientes – expuso, orgullosa.
- Oh… - emitió coqueta Asami, apoyándose en la mesa -. Me imagino lo felices que ellos serían si tu fueras las que les mostrara el producto.
Dijo eso con la intensión de hacer sonrojar a Korra, pensó que podría hacerlo, pero no contó con que ésta se levantó un poco, apoyando su cuerpo en la mesa, acercándose peligrosamente a su oído, en donde le susurró:
- Imagina todo lo que sentirás cuando te lo haga en el agua caliente.
Asami tragó con dificultad y, cerrando los ojos, se dejó llevar por su imaginación, como un adelanto a su cuerpo de lo que posiblemente le esperaría. Apreciando la tibia respiración de Korra sobre su cuello, su cuerpo se estremeció cuando sintió como esta sonreía sobre su piel, depositando dos suaves y rápidos besos: uno en el ángulo de su mandíbula, y el otro en la comisura de sus labios, dejándola con ganas de más.
Cuando Korra se retiró, sonriendo triunfante, Asami evitó avergonzada su mirada, intentando controlar su descontrol por Korra, y para apoyarse, estiró su mano hasta la mesa, alcanzando su taza de café, que decepcionada descubrió vacía.
- ¡Korra! ¡Te bebiste todo mi latte!
Una mirada pícara desde el otro lado de la mesa le hizo entender el doble sentido de la oración, y rogó que ésta no dijese nada.
- Eso no es lo único que beberé allá, Asami.
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La semana avanzaba prometedora, pero cada día pasaba de una manera tan lenta como Asami jamás lo hubiese esperado. Eso sucede cuando uno piensa en las expectativas, las expectativas arruinan el presente. Empero, esta vez era por un bien mayor.
Todo estaba listo. A solo algunos días del fin de semana, su padre le había dicho que él se ausentaría fuera de la región, por lo que su coartada estaba cubierta. Y solo sería una noche, Tui podría sobrevivir sin ella durante ése tiempo. Un poco de comida extra, agua limpia y una ventana del segundo piso abierta bastarían para que su gato sobreviviera, además, no sería la primera vez que quedaría solo un fin de semana.
Ansiosa, distraída jugaba con su plato de comida, mientras ocupaba su mente haciendo una lista de cosas que le faltaban por arreglar, sin ponerle real atención a su nueva amiga.
- ¿Y? – escuchó que Ginger le preguntaba.
Asami se sintió horrible, no le había prestado atención y eso que había accedido a almorzar con ella ese día. No sabía si le había hecho una pregunta sobre algún tema al cual no estuvo atenta, o…
- ¿Las trajiste? – le preguntó.
- ¿Qué?
- Las fotos… - la misma mirada de perdida hizo que Ginger especificara un poco más su petición -. De Korra…
- Ah, no… - ¡Maldición, Sato! ¿Cómo es que no tienes fotos de tu novia en tu celular?
- ¿Cómo es que no tienes fotos de tu novia en tu celular? – repitió Ginger, aumentando su culpa.
- ¿Tan mal estoy?... digo, no soy muy afán de sacar fotos – respondió sonriendo incómoda.
- Puede estar en tu personalidad. No importa – suspiró resignada -. ¡Pero no te olvidarás de ellas!
- Claro que no.
En ese momento, el celular de Ginger vibró, y ésta emocionada lo levantó para observar el mensaje que le había llegado, e inmediatamente su rostro cambio a una expresión de tristeza.
- ¿Qué sucede? – preguntó preocupada.
- Es ella… nuevamente no vendrá – dijo Ginger deprimida -. Siempre está ocupada.
- Oh… lo siento – solo supo decir. Eres la peor amiga gay, Sato.
Lo sabía, y no se sorprendía. No había tenido grandes experiencias con amigos, sus amigos más cercanos eran tipos que habían muerto hace ya muchos años, y me refiero a viejos escritores de literatura o de algún libro académico. Intentando sentirse útil, Asami pensó en lo que ella haría en ése caso.
- ¿Y por qué no vas a verla tú?
El rostro de Ginger cambió de inmediato, al parecer eso jamás se le había pasado por la mente.
- Durante la época de exámenes, yo tampoco podía ver mucho a Korra, y cuando me sentía muy sola la llamaba, y aunque fuera tarde, ella siempre lograba la manera de verme… lo que me hacía muy feliz – comentó Asami, sonriendo ante el tierno recuerdo.
- Si, pero ella no suele llamarme para decirme que me extraña.
¿A no?... bien, eso es extraño…
- Por lo que, si voy… no sé si estará contenta – agregó Ginger.
- ¿Ustedes dos son pareja? – preguntó para confirmar.
- ¡Cl-claro! – respondió la pelirroja, irguiéndose en su asiento.
- Entonces no te preocupes, ella estará contenta de verte – le sonrió, Asami.
El determinado rostro de Ginger la llenó de una satisfacción que antes no había experimentado, era como si su sentido de altruismo saliera a flore, era la satisfacción de que su consejo podría hacer a alguien feliz, y que esa felicidad también la alimentara a ella. Quizás algo así se sentía la amistad.
- ¡Iré a verla!
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Un bufido y una fría mirada de Korra provocó un escalofrío generalizado no solo en Asami, sino que en Ginger, que se había atrevido a acompañar a su amiga a un café cercano esperando que llegara Korra, solo por la simple curiosidad de saber cómo era ella, y ya tenía una respuesta, una no tan positiva.
Asami tenía los labios sellados, disfrutando un tanto incómoda la escena, la mirada asesina con que Korra observaba, aun de pie, a Ginger mientras ella aparentaba como que no era la gran cosa. Era una manera horrible de hacerlo, pero no tuvo oportunidad de hablarle de su amiga a su novia, no grandes cosas, y todo había salido tan improvisado que ahora seriamente estaba lamentando posibles futuras repercusiones.
- ¡Korra! – la llamó alegre Asami.
- ¿Quién eres tú? – le preguntó molesta a Ginger, sin hacerle caso a Asami.
La aludida tragó con dificultad y miró a Asami en busca de ayuda.
- Es una amiga de clases, ella es Ginger – la presentó.
- Mmm – masculló Korra, mientras tiraba su bolso en el asiento que estaba frente a ellas dos, al otro lado de la mesa. Estaba visiblemente molesta, lo que incomodaba a todo el mundo.
- Ah, Korra… - intentó llamarla una vez más Asami.
- Voy por el café – dijo con aspereza -. ¿Latte? – le preguntó.
- S-sí, gracias.
- ¿Tú? – le preguntó, dirigiéndose a Ginger.
- Ah, yo… no te preocupes. De todas formas, ya me voy a casa, solo vine a acompañar a Asami.
Dicho esto, el semblante de Korra cambió drásticamente, y ahora se encontró adornado con una encantadora sonrisa, lo que asustó a Asami un poco más.
- Ya veo. Vuelvo enseguida – se despidió Korra, aun sonriendo.
Asami observó boquiabierta el cambio, mientras ella se alejaba a hacer la fila para pedir los cafés. Aprovechando ese momento a solas, ella rápidamente se dirigió a Ginger con una disculpa en sus labios.
- Lo siento por ello…
- No te preocupes. Es mi culpa, yo me metí en su cita… ¿Korra te retará más tarde?
- Nada de eso – dijo sonriente Asami, aunque en su interior no estaba tan segura. A Korra le molestaba cuando no podía controlar una situación, cuando la sorprendían con cosas, y esta era una situación como ésas. Solo esperaba que se lo hubiera tomado con calma, luego le podría explicar todo con más detalle.
- Es muy guapa, estoy sorprendida – comentó Ginger, dirigiendo su mirada hacia donde estaba esperando Korra, y Asami supo muy bien en qué se estaba fijando, por lo que le dio un codazo.
- Hey – le advirtió, a lo que Ginger rió divertida.
- Lo siento, aún estoy procesando la suerte que tuviste.
Asami sonrió. Ahora se podía ver como que ella había tenido suerte, una suerte bastante extraña pero que ahora agradecía sinceramente. Un suspiro hizo que volviera a enfocar su atención en su amiga.
- Ella te trata muy bien – comentó, más como una afirmación que como una pregunta-.
- ¿Cómo lo sabes? – no pudo resistir preguntarle Asami.
- No lo sé, por cómo se sintió amenazada conmigo acá, como si hubiera estado celosa. ¿No viste el cambio radical cuando dije que me iba? De seguro se alegró porque ahora te iba a tener entera para ella sola. Ah… desearía que mi novia también se pusiera celosa, o que respondiera con cariño mis mensajes, o que… mierda, ya me deprimí – dijo mientras se recostaba en la mesa.
Pero a pesar de la escena, Asami sonrió. ¿Sería posible que Ginger hubiera acertado con el actuar de Korra? ¿Ella estaba celosa?
- Yo tampoco respondía a los mensajes de Korra – comentó en voz baja Asami, recordando -. Discutimos mucho debido a ello.
- ¿Eh? – dijo, levantando un poco la cabeza -. ¿Aunque ahora estén tan acarameladas?
- No estamos acarameladas – se apresuró a decir avergonzada Asami.
- Como quieras, pero esto me dio el coraje que necesitaba.
Asami la observó extrañada. ¿Ahora, de qué estaba hablando?, y se sobresaltó cuando Ginger se levantó precipitadamente de su asiento.
- ¡Voy a verla! ¡en este mismo momento! – exclamó Ginger -. ¡Nos vemos mañana, Asami!
Y así el huracán Ginger había abandonado la cafetera.
- ¿Oh? ¿Ya se fue? – escuchó a su lado, encontrándose con Korra quien sostenía los cafés y unos muffins.
- Así parece.
Korra dejó todo en la mesa y procedió a sentarse frente a Asami, apoyando agotada su espalda en el respaldo de la silla. Asami la observó con cariño.
- ¿Muy dura la práctica?
- La entrenadora nos quiere matar – respondió agotada Korra.
De nuevo, no pudo resistirse.
- Como tu querías matar a Ginger – bromeó, tomando su café.
Korra la observó sorprendida, y enseguida la imitó, también tomando el café entre sus manos.
- No me habías dicho que ella iba a venir – le dijo, jugando con el vaso.
- Fue sorpresivo. Ella quería conocerte.
- ¿A mí? – preguntó Korra curiosa.
- Por supuesto, quería conocer a la afortunada chica que es mi novia – respondió sonriente Asami, causando un leve rubor en las mejillas de Korra -. Dime, Korra ¿estabas celosa?
- Jamás – contestó.
- ¿No?... Juraría que sí – bromeó.
- Me comportaría de la misma manera si de repente te veo hablando relajadamente con alguien atractiva a tu lado.
- ¿La encontraste atractiva? – siguió instigando Asami. A lo que Korra respondió levantando una ceja.
- Por favor, Asami – le daba como respuesta.
- Ya veo… - comentó, ahora jugando ella con el vaso entre sus manos.
- No tanto como mi novia – fue lo que escuchó a continuación, levantando la vista azorada, encontrándose con un levemente enrojecido y despreocupado rostro de Korra, quien miraba para otro lado mientras bebía un largo sorbo de su bebida caliente. Le encantaba verla así, la llenaba de amor.
Todas acarameladas.
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Viernes al fin, mañana temprano estaría viajando con Korra a las montañas, a las aguas termales. Todo un fin de semana junto a ella, sin distracciones, sin que alguien las molestara. Solo disfrutando de ella.
Las clases habían terminado. El naranjo atardecer nutría aún más su buen humor. Ahora solo tenía que pasar por la tienda por algunas cosas, preparar su bolso en casa y listo. Por la mañana temprano vería a Korra.
Iba cruzando el pasillo de la facultad, cuando a lo lejos observó a Ginger sentada en una apartada banca, admirando despreocupada las nubes que pasaban en el cielo. Era cierto, no le había preguntado qué tal le había ido, y aun contaba con tiempo.
- Hey – le dijo mientras se acercaba a sentarse a su lado -. ¿Cómo te fue ayer?
- Mal. No nos pudimos reunir – dijo con una mirada vacía, sin dejar de mirar el cielo.
- Oh.
Rayos… ¿qué tengo que hacer en estos casos?
- Asami… ¿Puedes acompañarme a un sitio?
- ¿Adonde?
- Iré a verla de nuevo.
- ¿Ahora? – preguntó un poco sorprendida.
- Quiero que la conozcas.
- Cl-claro… - respondió un tanto dubitativa -. Pero si me lo dices, así tan de repente…
Mañana nos vamos, tengo que prepararme… ¿me alcanzará el tiempo? Pero ella está visiblemente afectada…
- A decir verdad – comenzó a decir Ginger -, ayer… yo la vi, pero no pude llamarla. Llevaba un traje muy elegante, era casi como si no nos conociéramos – terminó de decir, triste.
Asami no sabía qué decir, ¿la había desconocido? ¿acaso su novia la había ignorado?
- Asami… por favor… - le pidió, tomando su mano, y Asami pudo sentir el miedo de Ginger.
- Vamos.
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El escenario y la iluminación había cambiado, pero nuevamente estaban sentadas. Estaban esperando en unas bancas de concreto, ubicadas a las afueras de un gran edificio ejecutivo, de ésos que tienen grandes piletas de agua a la entrada, adornado todo en colores grises, como si eso le diera más profesionalidad al lugar. Asami podía sentir el leve rocío del agua acariciando su piel. Era tarde, ya casi no quedaba nada de naranjo en el cielo, en vez de eso el azul cada vez más se hacía presente, como un tácito recordatorio de que ella no debería estar ahí, pero estaba cumpliendo con su rol de amiga.
Desde que habían llegado, Ginger no dejaba de mover su pie, ansiosa. Llevaban veinte minutos esperando y Asami comenzaba a creer que a su novia se habían ido. De repente Ginger tomó su mano, y cuando Asami alzó a verla observó que ella miraba hacia la entrada del edificio, ahí iba saliendo una mujer exquisitamente vestida con un elegante traje de ejecutiva, pero no estaba sola. Asami le dio un apretón a la mano de su amiga, dándole valor, diciéndole que debía ir hacia ella.
Sintió como su celular vibró en su bolsillo, y en el momento en que metió su mano libre para cogerlo, Ginger se había levantado del asiento, soltando su agarre, yendo rápida al encuentro con su novia.
- ¡Izumi! – le gritó.
- Ginger… - respondió la ejecutiva, cuando ella llegó a su lado.
- ¿Quién es ella? ¿la conoces? – decía el hombre junto a ella.
- Es una de las chicas de las que fui tutora – escuchó Asami que Izumi decía -. Ha pasado mucho tiempo, has… cambiado.
- E-eso es… porque no nos hemos visto… en un año – respondió con dificultad Ginger, controlando la vacilación de su voz.
- Ginger – dijo la ejecutiva, siempre tan profesional -, él es mi prometido, nos vamos a casar dentro de poco – indicó al hombre junto a ella, quien le dio un amistoso saludo con su mano.
- Encantado.
¿Prometido?... Un momento… ¡¿Ella se va a casar?!
Asami sin pretenderlo se había puesto de pie, con el celular en su mano. Lo había hecho en el momento exacto en que Izumi la había "negado". Esto estaba mal.
- Me ha dado gusto verte, Ginger. Espero volver a verte en el futuro – le dijo a modo de despedida Izumi, y avanzando junto con su prometido, la dejaron atrás, subiéndose a un vehículo cercano y en seguida se fueron. Izumi jamás miró hacia atrás.
Ginger se había quedado estática. Asami estaba exactamente igual.
Esto es… ¿esto qué quiere decir?
- "Volver a verme" – escuchó como susurraba Ginger -. Ella… jamás pensó en verse conmigo… ella jamás… - y su voz se quebró.
Asami se acercó hasta a ella, inútil, sin saber qué hacer. Todo había ocurrido porque ella la había alentado a que fuera a verla, era su culpa… pero si no lo hubiese hecho… Ginger aun hubiera pensado que estaba de novia con ésa mujer, cuando ella jamás lo sintió así, cuando ella estaba comprometida con un hombre.
Lentamente extendió una mano hacia su hombro, y en el momento en que lo palpó, ésta se echó a sus brazos y comenzó a llorar desconsolada por la ruptura de una relación que, al parecer, jamás había existido. Asami no pudo hacer otra cosa más que estrecharla, dejando que desahogara su pena, acariciando su pelo con una de sus manos y recién ahí se percató que jamás había soltado el celular, y en su pantalla aún estaba el mensaje que le había llegado antes de que todo explotara.
"Mañana a las 7:00 am ¡Nos vemos en la estación de tren! Ya deseo tenerte entre mis brazos - Korra"
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~o~
¡Hey!
La chica que trasnocha se reporta, con aquel sabor agridulce en la garganta.
Es la sensación que me quedó mientras escribía esto, y ahora terminado sigo sin estar del todo satisfecha. Estoy pasando por un período de sequía de creatividad y tiempo libre, y me sigo diciendo que es mejor que deje todo hasta aquí y más adelante regrese, para no andar prometiendo cosas que no puedo cumplir. Pero es complicado, ya que a veces me dan ganas y ahí no puedo parar. Solamente que "esas" ganas no han venido a visitarme últimamente.
Así que no les dije nada definido.
Agridulce también lo sentirá Korra. Una nueva amistad que vendrá a desordenar sus cosas, ocupar a Asami. Algo por lo que Korra jamás tuvo que preocuparse. Veremos que tal actúa.
¿Entendieron a lo que se refirió Ginger sobre cómo descubrió qué era Asami? ¿Todas tienen esa "actualización" en su sistema, ése radar? Mi experiencia me dice que es prácticamente internacional, y no sabe de idiomas, y aun no sé como explicarles bien a mis amigos que no lo tienen el cómo sabemos quién es quién. Simplemente le digo "es el brillo en los ojos" (y en la sonrisa de "ya tú sabes" hahaha.)
Es un tema entretenido, pero prefiero guardar mis apariencias.
Le reviews:
Ruha: Ahora más que nunca es cuando el fandom debiera revivir, y ando viendo que varias escritoras están pasando por la misma crisis. Ya no sé qué será. ¡Y si! No deberían existir roles entre las chicas, pero hay quiénes le dan y le dan con la cuestión. Es ahí que me dan ganas de darles un sillazo en la cabeza (expresión tierna copiada de ti, hahaha). Y Ginger sabe por el radar ¡el gaydar! hahaha.| DjPuMa13g: Hohoho, muchas gracias. Me esmeré escribiéndola, reuniendo información de todos lados para hacerla más verídica. Yo a estas alturas ya no sé a quién quiero, hay tantas personalidades mezcladas en mi mente que temo, al momento de leer la verdadera novela gráfica de las chicas, que me decepcione. ¡Y ahí crearé mi propia historia!, con mujerzuelas y juegos de azar (un momento, creo que ya lo hice, allá en el castillo) Así que mientras tanto, que experimenten con todas estas cosas. Ahora, señorita, no se averguence en decir que está enamorada. Solo molestaré un poquito, hahaha. |Shizuma94: Ahora Korra expresó un poco de celos, que en un futuro los explotaré (y que ella explotará, literalmente) Por el momento puedo decirte que Ginger no tenía a nadie en la mira, y ahí ya te di las pistas suficientes, hohoho. |Cryp: Problemas, de esos que te parten. |Jaz98: Si son mas tiernas, Korrita es una mujer renovada, con sus mismas perversiones pero más dulce. Ah, con Ginger vamos mal. Si ha aparecido es por algo. Y lo siento por demorar. Estaré un poco discontinua por un par de semanas más, pero tenme paciencia. |Ninixxx: Hmm, dale con el látigo no más. Chucha, me mataste con las de pollo, no sabes todo lo que me craneé para ver el sentido oculto en aquella frase (según yo, son de pino y de queso, if you know what I mean)... ¿pero pollo? ¡¿pollo?!... ¿pechuga de pollo, quizás? No, si me mataste. Mi mente podría decirte otras cosas pero demostraría lo perturbada que es. Compostura ante todo. Hahaha, lo siento por demorar, mi mente anda depre. Post-18... tu cachai, y no te prometeré nada. Este año no soy una mujer de palabra. Y te caíste washa, ¿cómo que quien fuck es Ginger? Partíste a verte la serie de nuevo. |Nami-Nem: Wahahahaha, ridícula. ¡Directo desde el Japi Jane señores! ¿Cómo lo supo?. Debo seguir asistiendo, por temas de trabajo, de escritura (¡Di la verdad Rosa! wahaha csm) Ando con todo el poni, pero te felicito por tu control, mi renovada Alex, los drugos deben estar orgullosos. Disculpa por lo poco de Korra en el capítulo, pero había que introducir a la chiquilla. |Kanu-Unchou: Mi victoriana lectora, no, usted es la única; y más aun le viene el apodo al caso al saber que desconocía la existencia de ésos aparatos. Pero quédese conmigo, que aprenderá varias cosas de los barrios rojos. Ginger no venía inicialmente a causar el mal, pero cuando tienes hambre y vez que hay otras personas comiendo, es normal que quiera quedarse, para ver si puede probar algo. Ahora, dos podemos hablar este idioma. |Guest: ¿Cuál incógnita? ¡Por dios, guest, sea más específico! No vez que quedo con la duda. |Aile1323: Completamente revolucionada, pero guarda tus unidades de sangre en el refri, esta vez no ocurrió nada. Wahahaha, VEO que ya dominas a la perfección todo, ¡y por favor!, tú no necesitas juguetes para haber experimentado "las curiosas cosas" que hacen las chicas, con esto todo se vuelve un poco más justo... ¡Pero eso que me faltó escribir! No, pero ahí la cosa se hubiera convertido en una escena porno, onda, de esas que se dan y se dan y el tipo jamás se cansa y uno queda como "loco, ¡el weón es de hierro! ¡ráptenlo!", así que guardé para un futuro. Y causaste la duda... ¿podría utilizar a Ginger? La verdad es que no me he salido mucho del libreto que sigo, pero... hmm... ya me llevan los changos. Si es que la inspiración vuelve, no sería una mala idea. Si queda ésa clase de cagada, ya sabes quién fue la culpable que lo gatilló.
No iba a responder comentarios, porque estaba cansada, pero me puse a leerlos y me reír y divertí tanto que, vale verga la vida, los respondí igual ¡y más largos! hahahaha. Nuevamente he trasnochado, ¡yei!
